Cerró la jornada del domingo en la Liga española la victoria del Real Madrid sobre la UD Las Palmas, en la que se comenzó viendo que ambos equipos atraviesan problemas de juego y confianza y se terminó con el ganador dejando sensaciones esperanzadoras una vez abrió el marcador un cabezazo de Carlos Casemiro. De la dinámica de juego de los blancos viene destacándose muy poco y sus segundos 45 minutos en el Bernabéu, ante los hombres de Ayestarán, dieron para destacar la iniciativa sin la que arrancó y que fue suficiente para desmontar a su rival, que apenas pareció tener un plan de ataque consecuente a su pasividad defensiva.
De entrada un cambio muy importante: Zinedine Zidane dejó a un lado el 4-3-1-2 y ocupó las bandas en 4-4-2, con Isco y Asensio en las mismas. A pesar de no presentar actividad ni ritmo en las decisiones ni en las combinaciones, las rutas ofensivas permitieron, en el inicio de las jugadas, posicionarse y aclarar desde la simplificación los problemas de inspiración individual y organización colectiva del sistema actual. Así, la movilidad de los puntas para crear el triángulo en las bandas podría repartir de manera sencilla y llevadera los espacios y la posterior profundidad. El caso es que lo que ocurrió en los primeros 40 minutos no sirvió para aprobarlo.
Zidane formó a su equipo en 4-4-2 y no en 4-3-1-2
El Madrid atacó por parejas pero todo se volvió muy rígido, en parte por la poca iniciativa generada por la falta de confianza en cada gesto y en cada ofrecimiento. De nuevo, Isco fue el primero en ofrecerse, tomar la decisión e involucrar con la misma a que el receptor intentara lo mismo, pero a su alrededor sólo Cristiano estuvo a la altura, y el portugués no estaba cerca, pues fue cayendo a la derecha para dinamizar un ataque que por dicho lado, con Nacho y Asensio, no tuvo presencia. En izquierda, por ello, Isco estuvo sin socios, pues Marcelo y Karim andan incómodos con el juego.
Enfrente, la UD Las Palmas pudo encontrar utilidad a un plan excesivamente previsible y limitado. Los de Ayestarán se cerraron con dos líneas de cuatro nunca movidas ni desbordadas. De nuevo, el oponente del Madrid no tuvo que defender activamente demasiadas zonas del campo, pues sólo el centro lateral mantuvo regularidad. Los apoyos de Calleri y las conducciones de Vitolo hicieron por sumar en cada rechazo, pero la igualdad entre ambos equipos, en cuanto a escasez, fue evidente. Tras el gol de Casemiro sí pudo soltarse el Madrid.
Ronaldo fue quien mejor se movió para activar las bandas
Sobre todo por la activación de Cristiano Ronaldo de todos los carriles y a varias alturas. El luso se fue encontrando cómodo y fue suministrado con regularidad. Las Palmas, que permitía recibir a cada jugador blanco, con poca agresividad en las marcas, dejó entrar en juego a los atacantes merengues, que podían intercambiar posición, más sueltos con la victoria del brazo. Ronaldo, en izquierda y en derecha, fue el jugador que comenzó a dar coherencia al ataque de los suyos, que sí pareció, en esa segunda mitad, lo que se presume de su futuro nivel.
Foto: JAVIER SORIANO/AFP/Getty Images






OliJC 6 noviembre, 2017
Zidane debió de leer alguna cartilla en el descanso porque el primer tiempo recordaba demasiado a los ultimos partidos. Seguramente, como apunta Alejandro, el gol de Casemiro alivio a los blancos pero el cambio de actitud se notó en la posicion ocupada por los dos centrocampistas "de corte". En la primera mitad, Kross estaba, como acostumbra ultimamente, muy lejos de los ataques y sin ninguna posibilidad de filtrar pases entre lineas y aprovechar rechaces. Era Casemiro el que subia, con la doble desventaja de que la tecnica de Casemiro en el pase no es la del aleman alante, y la defensa de Kross dista mucho de la de Casemiro en el contragolpe de Las Palmas. En la segunda parte, los roles intercambiaron, Kross subió mas y tuvó mas peso en el ataque y disparo fuera de la area de segunda jugada. Se notó para bien. Una opcion que tener en cuenta para los proximos partidos.