Seguramente, la eliminatoria ante el Istambul Basaksehir no le ha servido al Sevilla y a Berizzo para reconocer las cosas que por momentos han asomado en los 180 minutos. En su partido de vuelta, jugado en el Sánchez Pizjuán, la espesura en el mediocampo condicionó en exceso su competitividad, atenazado, gris y sin la jerarquía que sobre el papel se le presupondrá durante toda la temporada. Para compensar su pobre impacto, los hispalenses salieron a flote gracias a dos figuras concretas. Una, la de Jesús Navas, que fue el Navas que siempre ha respondido en noches de bufandas y palmas. El otro es quien mejor está respondiendo cuando alrededor todo se para.
Hace unos pocos meses, el Sevilla de Sampaoli comenzó a tambalearse, consumiéndose deportivamente, agárrandose a lo que podía para intentar llegar al final con los objetivos cumplidos. Futbolísticamente, el descenso de nivel de Nasri repercutió en todas las constantes del equipo. Los laterales dejaron de aparecer y resultar determinantes y productivos, mientras que las bandas no aportaban solución individual para tapar lo que el centro del campo no lograba. En esas, surgió Joaquín Correa, con quien, gracias con sus desmarques y sus movimientos, el Sevilla pasaba de un campo a otro y amenazaba en los picos del área. Hubo unanimidad porque fue así durante más de un mes: Correa apareció cuando nadie asomaba.
Correa sacó al Sevilla de la espesura en la primera mitad
En aquellos momentos, el ‘Tucu’ fue crucial en situaciones de sometimiento del rival, dando una salida física, hacia la banda o en largo. Aseguraba recibirla, controlarla y forzar el uno contra uno o la incorporación de algún compañero. Lo que viene pasando ahora es mucho más que eso. Entre su adaptación y su tremenda confianza, el ex de la Sampdoria está jugando como un tipo que elimina rivales, crea jugadas de gol, da pases al espacio y la toca en zonas más centradas. Correa se atreve con diagonales, descargas, paredes y remates. Y cada acción siempre es superior, cualitativamente que la anterior. Joaquín va a ponerle las cosas muy complicadas a Berizzo porque seguramente sea, en estos momentos, el delantero o extremo más versátil.
Para acompañarle, el más sencillo y directo, un Navas que, puede decirse, ajustició a los turcos. El de Los Palacios volvió a ser un filón machacón que en mitad de las dudas, más daño hace a nivel psicológico. Navas se puso en la ‘zona Navas’, dio sus tres pasitos de aproximación, salió por fuera y la puso para empatar. En el día en que su gran trío de centrocampistas no supieron imponer su identidad, Berizzo miró a las bandas para solventar lo que se se mascaba en el ambiente. No fue sobrado el Sevilla. Y en esas dudas, surgió, junto a Navas, el nombre de Joaquín Correa, un tipo que ya ha despegado.
Foto: Aitor Alcalde/Getty Images






Tanissemielfo 23 agosto, 2017
Hola,
Para esta temporada siguen existiendo podcast?
Un saludo.