Haciendo bueno aquello de que La Liga es la competición de los centrocampistas y de los técnicos, ayer Víctor Sánchez del Amo completó una de las direcciones de campo más efectivas de lo que va de temporada. Vayamos por partes. El Betis estaba sufriendo sobre el campo. Su sistema (5-3-2) no parecía casar bien con el del CD Leganés (5-2-3), pues en salida veía como sus tres centrales estaban tapados por los tres atacantes pepineros. Sin posibilidad para salir por bajo y ante la falta de ayuda del centro del campo, en el cual no figuraba ni un solo mediocentro, el Betis se veía obligado a dar siempre un pelotazo -no balón en largo- de muy baja calidad.
Por todo esto, el equipo de Víctor se marchó al vestuario dejando unas sensaciones parecidas al final de la era Poyet. Había mucho espacio entre líneas, Dani Ceballos no tenía ningún tipo de peso en el partido, su teórico mediocentro (Petros) no parecía propio de La Liga y, como consecuencia, Rubén Castro estaba completamente desasistido. Sólo Sanabria, que había peleado y ganado alguno de esos pelotazos, estaba ayudando a disimular el dominio táctico del equipo de Asier Garitano. Y encima a los 30′ se había lesionado…
El Betis pasó del 5-3-2 de inicio al 5-2-1-2.
Víctor Sánchez del Amo tenía que mover piezas. Y sin hacer ningún cambio más que el obligado (Alex Alegría), el técnico madrileño le cambió por completo la cara a su escuadra. La modificación fue simple a la hora de narrarla, pero compleja a la hora de explicarla. Aunque Víctor sólo cambió su desordenado triángulo por un doble pivote (Petros+Ceballos con Martin por delante), lo cierto es que la rutina de sus tres centrocampistas fue bastante particular. Mientras Jonas Martin quedó totalmente liberado para cargar el área (pudo marcar dos goles, de hecho), Petros oscilaba en función de la altura que cogiese Dani. Y esto pareció fundamental. Porque mientras en salida de balón Ceballos se acercaba para sacarla jugada con ambos laterales, una vez el equipo cruzaba la divisoria éste se soltaba para enganchar con los puntas. Es decir, aunque Ceballos empezaba por detrás de Petros, normalmente terminaba delante.
De esta manera, el Betis logró solventar el problema de la salida, combinó con acierto en campo rival, generó un más que notable caudal de ocasiones a partir de la figura de Rubén y, en resumen, dominó durante los 45′ de la segunda parte a un Leganés aplastado por su rival -y por su falta de mordiente arriba-. A esto, además, hay que sumarle dos detalles. La figura de Alex Alegría como variante a la salida raseada y el doble pivote que sin balón rápidamente sí formaba Ceballos primero con Petros y más tarde con Brasanac, en lo que fue un cambio más que acertado a la hora de cerrar el duelo.
¿Podrá la pizarra de Víctor SdA compensar esto?
En definitiva, cuando Víctor Sánchez del Amo situó a su centro del campo en el partido, su Real Betis Balompié superó con holgura al Leganés. Es posible que ésta no sea una solución definitiva a medio-largo plazo. Sin un mediocentro de peso, mirar para arriba en la Liga parece una quimera. Sin embargo, en el corto plazo el Betis sabe que cuenta con la pizarra de su entrenador. Y ésta, como ya vimos durante varios meses en Riazor, puede marcar diferencias.







JNAN 9 enero, 2017
Hola
No pude ver el partido , sólo un poquito. Como cambia un partido con diferentes alturas y desempeños de tus tres centrocampistas. Que bien explicas lo ocurrido Quintana.
Offtopic: no pude escribir ayer pero por citar un ejemplo en respuesta a Marin, una de las últimas veces que Isco actuó como un jugador de talla mundial,y no de jugador de equipo de segundo nivel, su rival , el Atlético de Madrid, hubiera deseado que Isco fuese tal y como lo describes. Ese día mucho tuvo que ver Isco en que el subcampeón de Europa , que no es cualquiera, encajase un 0_3 en su campo.
Seguid así Ecos.