El descenso del Levante UD


El Levante UD del año pasado fue uno de esos conjuntos que se mantuvieron en Primera División sin transmitir vibraciones positivas. Tras una serie de cursos marcados por un repliegue muy bajo que dio forma a una identidad defensiva muy eficiente, el club apostó por la incorporación de José Luis Mendibilibar, adalidad de la presión en campo contrario, para refrescar el proyecto. Duró pocas jornadas porque el experimento resultó un fiasco, y le sucedió en el banquillo Lucas Alcaraz, un técnico de principios y métodos más, digamos, tradicionales que construyó la salvación desde un factor constante y una variante muy concreta. El primero consistió en la doble punta conformada por Barral y Casadesús, que se retroalimentó para hacer las veces que otrora correspondían a un solo delantero (los emblemáticos Caicedo, Koné y Martins). La segunda, en un dibujo de tres centrales con el que sumaron sendas victorias consecutivas por un gol ante Getafe y Córdoba que sirvieron para sellar el objetivo. Y ese fue el principio del fin que se concretaría con el descenso de categoría en la temporada presente.

1- La continuidad del 5-3-2 de Alcaraz

Lucas Alcaraz fue ratificado tras cumplir con lo pactado y comenzó la campaña dando continuidad a ese sistema en el que resulta complicado saber si él creía o si se trataba solo de dar continuidad a la única formación que su plantel podía asociar al éxito relativo. El caso estribó en que el desempeño del equipo fue muy pobre en defensa y en que ese sacrificio de hombres en líneas ofensivas no produjo los réditos esperables -y necesarios-. En parte, porque el portero Rubén no estaba ayudando demasiado. Para colmo de males, una de las incorporaciones claves del curso, la llamada a suceder a Barral como atacante relativamente autosuficiente que recortase, con su velocidad, la kilométrica distancia que separaba al Levante de la portería del adversario, Nabil Ghilas, no rayó a la altura de la expectativa. Siempre cuesta prescindir de un entrenador y ni siquiera cuando luego se consigue una reacción queda claro del todo que el problema original fuese el cesado, pero se debe reconocer que aquella parecía una de esas situaciones en las que el cambio en el manejo del timón se descifra sin mayores dificultades.

2- El ilusionante desembarco de Rubi

Lucas fue sustituido por un míster de ideas distintas a las suyas e incluso, como extra, contraculturales dentro de la idiosincrasia moderna de la entidad, Joan Francesc Ferrer “Rubi”. A sus 46 años, además, no solo representaba un punto de inflexión estilístico por su tendencia ofensiva-asociativa, sino también una actualización del paradigma en lo referente al método de trabajo. Su adaptación al club, debido a este espíritu tan transgresor, no esgrimía la garantía de que fuera a darse ni con rapidez ni con facilidad.

No obstante, el grupo acogió de buen grado los nuevos conceptos. Rubi tocó sin dudar el modelo de juego y transformó el 3-5-2 en un 4-3-3 que tuvo un efecto positivo inmediato sobre dos jugadores muy importantesLe Levante jugó mucho mejor de lo que puntuó, el lateral izquierdo Toño y el extremo, entonces, derecho José Luis Morales. Ambos futbolistas de banda se sintieron más cómodos en compañía que con el costado para ellos entero, y el primero adquirió un papel preponderante en la salida de balón -lo cual activó el fútbol del interior Camarasa- mientras que el segundo se convirtió en una amenaza ofensiva capaz de comprometer la seguridad de cualquiera de sus contrincantes. Incluso el FC Barcelona en sus días de gloria padeció el peligro que implicaba el extremo. Esto, a su vez, potenció la eficacia del delantero centro Deyverson, que tardó un poco en entrar en juego con Rubi pero que, una vez lo logró, halló un sistema que le favorecía más que el de Alcaraz. El brasileño, sobre todo, era un rematador, y ese plus de presencia en el campo contrario y el hecho de que, con las bandas dobladas, se incrementara el número de centros le vino de perlas. Quizá la gran noche de esta etapa se localizó en el estadio de El Molinón, precisamente en el debut como titular de Deyverson con Rubi. Se saldó con un 0-3 y dos tantos del ariete volador. A dicha victoria le sucedió una racha de seis partidos que cimentaron la tumba del Levante: jugó a un nivel bastante alto, pero sumó un único punto. Cuatro de las cinco caídas (ante Betis, Granada, Málaga y Atleti de Madrid) fueron por una distancia de un gol.

3- El periplo de Giuseppe Rossi

Ante esta falta de resultados, el club realizó un esfuerzo en el mercado invernal y reclutó tres futbolistas que asaltarían de manera directa el once titular: el central Medjani, el centrocampista Verdú y el maravilloso aunque físicamente castigado delantero Giuseppe Rossi. En principio, tres altas muy prometedoras para una plantilla a la que, al fin y al cabo, no le sobraba nivel individual. Y menos todavía en las posiciones marcadas. Dicho lo cual, esto fue en la teoría. En la práctica, aunque no se puede tildar de demasiado decepcionante el rendimiento de ninguno de estos tres fichajes, pues cada uno ha tenido su momento por encima de la media del colectivo, la revolución no terminó de cuajar.

A Rubi empezaba a preocuparle la solidez del conjunto y abandonó su 4-3-3 original en beneficio de un 4-4-2 que situaba en los costados al propio Verdú y al decisivo Morales, cada vez más asentado en la izquierda, en lugar de en la derecha,El 1-0 al Valencia CF de Neville fue el mejor día para buscar su propia definición. A la vez que pretendía reforzar la resistencia defensiva del equipo con las líneas de cuatro para aquellos instantes en los que no se dispusiera del balón, se recuperaba un formato de dos delanteros que hacía hueco en la misma alineación a Rossi y Deyverson, un plus de mecha goleadora que en los puestos más bajos de la clasificación podía marcar diferencias. El sistema tuvo sus días de gloria, en especial la victoria por 3-0 contra el Getafe de Escribá o, sobre todo, el 1-0 frente al Valencia CF en el derbi de la Comunidad, en el que quizá fue el día más feliz de la campaña para la afición granota. No obstante, en líneas generales, se había perdido brillantez y fluidez de juego con respecto a aquellas desafortunadas derrotas por un gol con las que se había cerrado el año 2015. Quizá prescindir del triángulo de centrocampista a favor de un doble pivote perjudicó la creación de líneas de pase, resintió la calidad de la posesión y sembró una semilla de infidelidad que germinó en un descenso que, cuando más y cuando menos, siempre fue una posibilidad extremadamente factible.

Iñaki Williams y su remontada en los últimos dos minutos terminó de ahogar al Levante UD.

El partido fatídico no se olvidará nunca. Se celebró el 24 de abril en el vespertino horario de las 12:00 del mediodía. Fue el Athletic Club de Valverde quien visitó entonces el Ciutat de Valencia, quien asistió a una exhibición de velocidad del extremo derecho Cuero y quien se puso 2-0 por debajo hasta el minuto 87. Entonces, un desatado Iñaki Williams ejerció de verdugo con dos asistencias en los últimos dos minutos que implicaron el empate y el hundimiento del Levante UD. En la jornada siguiente, de nuevo fue castigado en los últimos compases, pues mantuvo un 1-1 en La Rosaleda hasta el 89 y acabó perdiendo 3-1. Pero ya fue un encuentro diferente, más apagado, y típico de un equipo al que le pesaba la tristeza de lo peor que puede suceder en el fútbol: dejar de medirse a los mejores.
 
 

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8 comentarios

  • Pucela87 10 mayo, 2016

    Desde que llegó Rubí el Levante ha hecho grandes partidos como local y partidos pésimos (la mayoría) como visitante.
    Fuera de casa el Levante ha demostrado una indefinición en su estilo de juego con el 5-1 en Granada como máximo exponente.

    Jugar bien en casa y no jugar a nada fuera (la mayoría de partidos, insisto, en Málaga jugo bien), es una característica que ha demostró Rubí el año pasado en Valladolid. Si quiere llegar a ser un entrenador de élite tiene que solucionar esto de algún modo o sino se quedará por el camino.

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  • @DavidLeonRon 10 mayo, 2016

    @Pucela87

    Es que el 5-1 en Granada fue devastador. Era el partido que debía poner al Levante como claro candidato a la permanencia y fue el que lo condenó.

    A mí me ha gustado el equipo en muchas fases, pero es cierto que les faltaba calidad y "realismo". Casi todo lo concreto lo ponía Morales. Deyverson, haciendo sus goles pero no suficientes, y gente como Rossi o Verdú ha aportado su experiencia y calidad, sí, pero no dejan de ser futbolistas muy alejados de sus mejores días y que han pasado por escenarios ya casi de no competición. Todo eso se paga.

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  • Víctor 10 mayo, 2016

    Si se mantiene a Rubi, ¿veis más potencial a su idea futbolística en segunda de lo que ha sido en primera?

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  • Arroyo 10 mayo, 2016

    @Víctor

    Muy buena pregunta. Yo es que creo que todas las ideas son buenas si se tiene materia prima y talento para aplicarlas, pero en Segunda sí que creo que se tiene que tener muy claro cómo es la categoría, donde se juegan 42 jornadas y. dónde hay muchos campos en los que tienes que adaptarte y maniobrar.

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  • @DavidLeonRon 10 mayo, 2016

    @Víctor

    No soy gran experto en Segunda, pero creo que recientemente se han visto equipos que han tenido éxito desde el balón, la presión alta, etc.

    No creo que sea una fórmula que impida nada per se en Segunda División.

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  • @joseignaciomf 10 mayo, 2016

    @Victor @DavidLeonRon yo a Rubi sigo sin verlo. El año pasado con la segunda mejor plantilla de segunda, para mi hizo metió un petardazo considerable. Y este año, para mi no tenia la peor plantilla de segunda, y en invierno se gastaron dinero, por lo que podía haber reforzado mejor. No se, no acabo de verle un entrenador fiable. Y eso en segunda mata. Es una liga en la que tienes que ser constante, salvo excepciones como este año o hace dos, donde el depor subió con 69, tienes que sumar mucho para estar en zona alta y no jugarte la temporada en 15 días con 4 partidos a vida o muerte.

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  • Pablo 10 mayo, 2016

    ¿Ha demostrado Rossi tener nivel para volver al Villarreal? La idea original era que si lo hacía bien fuese en verano, pero creo que se ha quedado al limite entre hacerlo bien y hacerlo mal. Viendo que no es el toro que era en sus mejores tiempos pero sigue siendo muy inteligente, ¿le veis en la función que ha tenido Adrián este año, con un rol parecido al de Soldado?

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  • Abel Rojas 10 mayo, 2016

    @ Pablo

    Creo que no, la verdad.

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