Su Roma sacó un córner en corto que el defensa Maxwell pudo cortar. El equipo quedó partido, y con un solo pase, Maxwell sirvió un mano a mano contra Doni a su compañero César. Doni ganó el duelo, pero no atajó la pelota, le salió rebotada como un globo, e Ibrahimovic, llegando desde atrás, la remató flojito, con el portero vencido en el suelo. «Ojalá hubiera sido gol», maldice Spalletti cada vez que recuerda el momento, que no es a diario pero sí con frecuencia. Pero no. Giuly, bajo palos, la paró con la mano: penalti y expulsión. Y visto con perspectiva, ese fue el suspiro que arrebató a la Roma de Spalletti el Scudetto que mereció.
La Roma perdió la Liga ante el Inter por tres puntos de diferencia.
Había seis «casi mediocampistas»Aquella Maggica 2007/08 fue un equipo transgresor y, sin duda, contracultural; un hijo del Barça de Guardiola previo al nacimiento del Barça de Guardiola. El míster apostó por un 4-2-3-1 en el que los centrales salían en corto, en el que los cinco centrocampistas tocaban mucho el balón y en el que el más adelantado era un ¡»falso 9″! que bajaba a dirigir el juego pese a la abundancia de pasadores. Era el ya entonces viejo Francesco Totti.
Metía mucha gente en campo contrario; eso le permitía presionar.
Su Totti, el 1er nuevo «falso 9″Optimizar la calidad de la posesión era la prioridad, y en pos de lograrlo había que compensar la falta de velocidad, agresión e incluso, a menudo, llegada del veteranísimo genio. Para ello se usaba tanto el desborde individual de Mancini por la izquierda, quien protagonizó un curso extraordinario hasta el punto de seducir a Mourinho para que lo fichase al verano siguiente, como los desmarques al hueco de Taddei desde la derecha, que logró goles tan importantes como el que selló la clasificación de la Roma para cuartos de final de la Champions en el Santiago Bernabéu.
Dzeko le restará carisma, pero algo especial buscará Spalletti.
Quién sabe si el bonito precedente de aquella eliminatoria superada no guarda relación con que, a dos meses de otros Octavos entre la Roma y el Madrid, el club giallorosso haya vuelto a contratar a Spalletti. Llega tras Rudi García, que también logró estabilidad en la capital pero de manera diferente, recurriendo a la tibieza, a la calma, a la normalidad. Spalletti en su casa es otra cosa, es tratar de forma especial a un club especial, entiende que en Roma se precia la fascinación. Esta vez no contará con la supremacía De Rossi, el mando de Pizarro, la promesa de Aquilani o el talento único de Totti, de hecho dirigirá un plantel llano, a imagen y semejanza de su antecesor, pero algo intentará inventarse. Habrá que prestar interés, sobre todo, a Iago Falqué y Miralem Pjanic.






guillergp 14 enero, 2016
En qué lugar dejan estos cambios de entrenador a la eliminatoria? Parece evidente que, más allá de cuánto puedan mejorar el Madrid y la Roma, el planteamiento de ambos equipos ya va a ser radicalmente diferente…