34 partidos después, el Sevilla cayó en el Pizjuán. Un buen Real Madrid, que se apoyó en un primer tiempo más que notable, fue el responsable de su derrota. No hubo injusticia en el marcador, pero pudo haber sido cualquier otro. Dentro de una exigencia de máximo nivel, ambos equipos mostraron su salud.
Ramos de nuevo fue el interiorNinguno de los onces iniciales fue el habitual. Emery sorprendió con M´Bia y Reyes, ocupando el utrerano la zona del extremo izquierdo en su 4-2-3-1. Por su parte, Ancelotti volvió a apostar por Ramos como interior derecho, con tanto éxito como ante el Atlético de Madrid. Ramos no brilla, se percibe que hay un cuerpo de central en el centro del campo y no resulta agradable verlo, pero consigue lo que sus otras alternativas no logran: mantener el sistema. Sin balón, Sergio sabe y se atreve a moverse como Luka Modric, lo que repercute en que las otras 10 piezas del Real no modifiquen su manera jugar, como sí sucede, sobre todo, con Illarramendi, que se pega demasiado a Kroos y retrasa al resto entero.
Isco fue la principal fuente de ventajas del ataque de su equipo.
Los minutos de mayor calidad fueron los 30 primeros. Tras una acometida hispalense, Ramos e Isco se despegaron, dieron espacio a Kroos y éste, con la ayuda de Varane, metió al Real en campo de Rico y Kolo. Si ante el Atleti, en ese punto, asumieron mayor peso Ramos y James Rodríguez, ayer tomaron el timón Marcelo, Ronaldo e Isco, lo cual pareció positivo para ellos. Marcelo estuvo muy mal, y Ronaldo, pese al hat-trick, tuvo un día poco inspirado en el juego medio, así que solo Isco, que sí estuvo fresco y fino, creaba ventajas con constancia, pero cuando se juntan tres tipos tan talentosos, aunque la inspiración no sea unánime, al rival le cuesta mantener el orden. Si cada ataque es diferente, la defensa nunca enciende el piloto automático. El Sevilla resistía, ensuciaba su área y no sufría ocasiones claras, pero no podía salir a la contra. El Madrid le tenía sometido. Y lo que se filtraba gracias a Reyes –qué crack– era barrido por Pepe y Varane. El Real domaba un equipazo. La lata, no obstante, la abrió con algo de fortuna.
La lesión de Pareja obliga a Unai a retrasar a Carriço a la defensa, y sin el portugués disponible, Krychowiak no tiene suplente. No hay otro en el Sevilla que pueda fijar su posición por delante de los centrales; tanto M´Bia como Iborra son más box-to-boxes. De ahí que aguantase Unai el cambio cuando el polaco se dañó la nariz. Casi 10 minutos jugaron con 10. Se notó en las coberturas en banda, porque el Sevilla se hizo estrecho demasiado pronto e Isco y James no perdonaron. Y Ronaldo hizo un doblete. No sin la colaboración de Rico. Qué flojito.
Aleix estrujó a Marcelo como hacía Navas en ese mismo carril.
El segundo periodo fue diferente. Quizá tuvo que ver el último Sevilla-Barça. En aquel choque, los locales también habían sido dominados al principio y se habían ido con 1-2 al descanso, y fueron mejores que el líder tras el mismo, logrando empatar. Ese recuerdo positivo dinamizó al estadio y al equipo. Banega aportaba un mínimo de seso, Reyes enriquecía con su magia y, lo más eficaz, Aleix sacaba provecho del «caso Marcelo». Marcelo es muy singular, no sabe competir, pero su talento y especialmente su técnica son tan excepcionales que supone una ventaja colosal. Sin embargo, no hay más que eso en él. De ahí que, cuando la inspiración no le acompaña, pierda el norte. Se va del envite y hace cosas raras. Allá cargaba Aleix para apretar y apretar.
La traba hispalense radicó justo ahí, en que, más que jugar, apretó. Eso restaba claridad a sus ofensivas, sus situaciones de disparo no eran cómodas, motivo por el cual casi todos sus chuts fueron rectos, hacia el cuerpo de Casillas. En el último cuarto hora, con Denis sobre el césped, sí que se mejoró cerca de la frontal. Se ganó un extra-pass, una pared, un segundo de pausa. Categoría. Sin embargo, al ataque blanco, con Bale, le había pasado lo mismo. Y el Madrid coló antes. Así que no fue suficiente. Aunque los ajustes de Ancelotti, que puso a Illarra y cerró con cinco, diesen un último tiro al Pizjuán. El viento lo desvió.






Ruqueyo 3 mayo, 2015
Gran partido del Madrid que ha sacado 3 puntos vitales en su lucha por el título. Esta jornada estaba marcada en rojo en el calendario para el Madrid, como ya lo fue para el Barça en su visita al Pizjuán. Lo queda se pone caliente cual trama de película de intriga, ya que los dos partidos a priori más complicados que quedan son la visita del Valencia al Bernabéu la próxima jornada y la visita del Barça al Calderón dentro de dos jornadas. Sin embargo, según se desencadenen los acontecimientos, todo puede cambiar. El Valencia saldrá al Bernabéu a sellar la 4ª plaza y además, luchar por la 3ª plaza del Atlético. Una derrota del Valencia en el Bernabéu debería de dejar la 3ª plaza asegurada al Atlético, por lo que se enfrentará al Barcelona sin jugarse nada, y francamente, no veo al Atlético ganando al Barcelona y dando la liga al Madrid sin jugarse ellos nada. Sigue siendo el Barcelona el máximo favorito al título, pero esta noche los culés contábamos con un pinchazo del Madrid en el Pizjuán.
La duda que me queda es si el Madrid va a jugar así contra la Juventus en Champions, ya que se supone que jugando así en Champions, te vas a tu casa rápido. Aunque yo en la actualidad no creo que el Sevilla tenga que envidiar mucho a la Juventus, más allá de la conquista de un nuevo Scudetto, un título del todo devaluado.
El Sevilla ha caído con la cabeza alta, no ha sido una injusticia la derrota, pero a nadie le extrañaría que hubieran empatado o hasta ganado. Reyes un jugadorazo, lástima que este chico no se haya tomado su carrera más en serio, porque de haberlo hecho habría sido un jugador TOP porque tiene las aptitudes necesarias pero no las actitudes. La pena es que luce sólo en los partidos más sonados, y en el resto, se difumina.