Tras sufrir siete derrotas consecutivas, el Eibar recibía al Barça en el Municipal de Ipurúa. Garitano, su técnico, pasa por una situación complicada porque sabe que no puede hacerlo mejor. Al principio, el ascenso contagió al grupo de euforia y entre ésta y su exitoso sistema de juego imprimieron un ritmo de puntuación tremendo que parecía llevarle directo hacia la permanencia, pero de repente la lógica se impuso y su principal traba hizo acto de presencia: no había calidad individual para ganar los partidos. El Eibar seguía jugando bien, pero la pelota estaba dejando de entrar arriba e Irureta atrás falló tanto que hasta se ha caído del once. Y los malos resultados, como siempre ocurre, se dieron con la moral de la tropa. Se ha pasado de la felicidad a la depresión. Sus hombres, que son futbolistas de un nivel modesto, parecen peores de lo que son en realidad. Si para asegurar un pase solían precisar tres toques, ahora dar cinco no les garantiza el acierto. Buscando oxigenación mental, Garitano cambió de dibujo contra Messi y esperó al argentino con un 5-3-2, en vez de con su 4-4-2 tradicional.
Garitano mermó su mediocampoEl sistema de Luis Enrique requiere una actividad brutal tanto de Messi como de Neymar, así que se nota mucho cuándo juegan con profesionalidad -que es siempre- y cuándo les hace especial ilusión la disputa de un combate. La visita a Ipurúa no aparentó seducir al «10» y sobre todo al principio se le vio menos que otras veces, en parte también por la intensa labor de Didàc en pos de que no recibiese a gusto abierto en la banda. El nerviosismo se sobrevino cuando Leo empezó a moverse un poco y a tocarla más. Sus desmarques eran únicamente de apoyo y en zonas alejadísimas del gol, más propias de un interior o incluso de un pivote que de un atacante, y al situar el Eibar a sólo tres tipos en el medio, y no a cuatro, siendo encima el frágil Lara el interior del lado messiánico, el genio controlaba la pelota sin vigilantes cercanos y hallaba metros por delante para iniciar el eslalom. En efecto, cuando se acercaba al área le esperaban cinco, o seis si contamos a Borja Fernández, que jugó de mediocentro muy, muy retrasado, pero el hecho de que Messi les acechase en carrera, por el carril central y con la frente levantada anuló sus respuestas cerebrales y los convirtió en bolos inanimados. Chutó tres veces y apenas creó dos ocasiones, escaso balance para el dios *, pero se debió, simplemente, a que no necesitó más. Los tres puntos nunca corrieron peligro. Aunque haya que entender a Garitano, sus ajustes transformaron en paraíso un campo que, más o menos, se lo habría podido poner gris a Lionel. Y así, este Barça siempre ganará.
* Huelga decir que el relativamente pasivo partido de Messi equivalió al mejor encuentro de la carrera de una estrella estándar de la Copa de Europa.






javier30 15 marzo, 2015
Hola
No quiero ser pesado pero lo de Messi es insostenible, su nivel es inalcanzable, pero para mi sigo pensando que él no hace de Ronaldinho sino que es un falso interior, pero un interior a lo Messi, no a partir del pase sino del desequilibrio constante, las ayudas de Rakitic le permiten ir al extremo cuando el equipo lo necesita y hacer esas diagonales (ya sea pase a Neymar o en pose regateadora), cuando tiene que ir más por dentro es Rafinha su acompañante, por eso cuando el equipo se encallaba L.E. ponía a Messi iniciando el juego, era y es raro, pero en mi opinión el metrónomo del equipo siempre ha sido Messi solo que con el tiempo se ha ido racionalizando sistémicamente, y a pesar de haberse alejado de la posición de 9 lleva 32 goles en liga y más de 10 asistencias, brutal.
Hablando del equipo es verdad que para que el sistema de L.E. funcione hay que estar físicamente a tope, no solo Ney o Messi sino todos pero siempre ha sido de esta manera en los equipos del asturiano, él no cree en el juego de posición, su juego posicional se basa en la intensidad individual y para ello hay que tener un tono físico superior que haga fuerte el juego del grupo, sino se consigue el equipo es superado con facilidad porque no hay una base estructural como equipo que soporte algún contratiempo en el juego. Esto le da un plus porque el equipo se vuelve imprevisible pero sino se entiende bien la partitura del partido el equipo se desordena con facilidad, parece frágil.
En mi opinión el partido clave hablando de futuro es el del City, si el Barça se planta en cuartos y le toca un equipo fuerte pero menos (Mónaco…) el Barça es muy favorito para ganar la Champions, nadie tiene más pólvora delante y por ahora no he visto a nadie que atrás sea una seguridad defensiva TOP, y a golpes…