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	<title>Ecos del Balón &#187; Platinismo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Platinismo: Platinismo en 8 milímetros (X)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Dec 2014 03:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Si puede ser escrito, o pensado, puede ser filmado”, Stanley Kubrick. uando se habla de fútbol y cine argentinos, el espectador europeo piensa en «El secreto de sus ojos». Curioso, porque la película de Campanella no es un film sobre el juego, ni sobre el vestuario, ni sobre sus protagonistas. Pese al precioso plano secuencia [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Si puede ser escrito, o pensado, puede ser filmado”</i>, Stanley Kubrick.</b><span id="more-149611"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando se habla de fútbol y cine argentinos, el espectador europeo piensa en <i>«El secreto de sus ojos»</i>. Curioso, porque la película de Campanella no es un film sobre el juego, ni sobre el vestuario, ni sobre sus protagonistas. Pese al precioso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pczdwTr_7zg">plano secuencia</a> en el estadio, que sí es juego y ambiente, la principal función del fútbol en la trama es <a target="_blank" href ="http://www.eldiario.es/libero/Futbol-Libero-Futbolin-Argentina-Cine_6_208989106.html">servir de puerta</a> a los grandes temas evocando la pasión, el sentimiento que le es más natural a este deporte al que, habitualmente, se le ha acusado de no <a target="_blank" href ="http://www.cultura.elpais.com/cultura/2012/08/26/actualidad/1345975244_734856.html">ser cinematográfico</a>. Sin embargo, una de las más antiguas y exitosas producciones cinematográficas deportivas ya incluía el fútbol entre sus imágenes. Cierto es que era un documental y no una película al uso, pero pocas veces se ha alcanzado el nivel de belleza estética del <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film822674.html"><i>«Olympia»</i> de Leni Riefenstahl</a>. </p>
<p style="text-align: justify">De hecho el deporte, en general, siempre estuvo vinculado al cine, ya desde los hermanos Lumiere cuando introdujeron el boxeo en <i>«Scene de pugilat»</i> (1895), y pasando por las tempranas filmaciones de ciclismo, lucha o polo. Sin duda había un componente estético en este interés primerizo, pero con la sofisticación del propio cine como género, el deporte multiplicó su atractivo como tema al establecerse como una nueva forma de mitología, caracterizada por su extraordinario acervo de historias, valores y anécdotas, así como por su enorme popularidad; lo que a la postre le convertiría en un óptimo vehículo narrativo por su facilidad para conectar sentimentalmente con el espectador y lo mucho que estimula <a target="_blank" href ="http://www.primeraedicionweb.com.ar/nota/suplemento/10317/de-goles-pasiones-y-palabras-28i29.html">la cohesión social</a>. </p>
<blockquote><p>¿Puede un gargantuesco manantial de historias ser incompatible con la expresión cinematográfica?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La literatura también adivinó estas virtudes, con los uruguayos como precursores del relato con motivos futbolísticos. Es significativo que el primer caso conocido de cuento de fútbol de la literatura hispánica sea aquel <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/05/31/babelia/1212190755_850215.html"><i>«Juan Polti, half-back»</i></a> (1918) de Horacio Quiroga, una fábula inspirada en el suicidio del futbolista Abdón Porte y que Quiroga trató con tacto, pero sin sensiblería. La tragedia de Porte, que podría haberse enfocado como una terrible secuela de la patología mental, acabó siendo recogida a posteriori como la anunciación de que el fútbol pasaba a ser uno de esos grandes temas de vida o muerte. Existía un misterioso dios del fútbol y Abdón Porte había sido el primer mártir de su causa. Lógicamente vendrían más, tanto de los reales como de los narrativos, y buen ejemplo de ello es la <a target="_blank" href ="http://manuelmazon.wordpress.com/2012/04/20/notas-sobre-un-poeta-futbolero-miguel-hernandez-el-barbacha/"><i>«Elegía al guardameta»</i></a> que Miguel Hernández le dedicaría a Manuel Soler <i>«Lolo»</i>, portero del Orihuela FC, que se abrió una buena brecha en la cabeza tras golpearse contra el poste durante un partido, y al que Hernández acabó asesinando en su poema para dotar a este de mayor carga dramática. Otro tanto hizo <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/PUB/2006/02/15/EMD20060215020MDG.pdf">Roa Bastos</a> en el cuento titulado <i>«El Crack»</i>, aunque esta vez el futbolista ajusticiado por el choque contra una portería, volvería de la tumba para replicar su último gol. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Roberto Fontanarrosa ha sido inspiración de unas cuantas películas </span>No obstante, los primeros cuentistas argentinos en los que, a nivel temático, el fútbol es una parte destacable de su obra, serían <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Osvaldo_Soriano">Osvaldo Soriano</a> y Roberto Fontanarrosa. Al <i>«Negro»</i> Fontanarrosa le adaptaron recientemente uno de sus relatos futbolísticos, <i>«Memorias de un wing derecho»</i>, en formato de animación y además con un binomio creativo de auténtico lujo: dirección de Juan José Campanella y guión adaptado por Eduardo Sacheri, la pareja responsable de <i>«El secreto de sus ojos»</i>. Previamente, el director madrileño Roberto Santiago había adaptado, con resultados discretos, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/El_penalti_m%C3%A1s_largo_del_mundo"><i>«El penal más largo del mundo»</i></a> (2005) del <i>«Gordo»</i> Soriano, autor al que el cine viene adaptando desde la década de los ochenta, y al que recientemente y rizando el rizo de lo metaficticio se le ha vuelto a llevar a la pantalla mediante un falso documental que adapta un cuento sobre un Mundial que nunca se produjo. Los autores lo presentaron en el Festival de Cine de Venecia bajo el sugerente título de <a target="_blank" href ="http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/30/actualidad/1404152391_534333.html"><i>«El Mundial olvidado»</i></a> (2011) y la prensa mexicana, peruana, española y también la argentina volvió a caer en la vieja treta a lo Orson Welles. Ni tan siquiera lo delirante del argumento impidió que los medios suspendiesen su incredulidad y aceptasen que un hijo natural del vaquero Butch Cassidy hubiese arbitrado un torneo fantasma en 1942, celebrado en la Patagonia argentina, bajo la supervisión de los revólveres, y con los indios mapuches jugando contra los alemanes del III Reich, quienes además jugaban con cascos y armados con alfileres.</p>
<p style="text-align: justify">La historia de <a target="_blank" href ="http://www.don-patadon.com/2013/10/el-hijo-de-butch-cassidy-de-osvaldo.html"><i>«El hijo de Butch Cassidy»</i></a>, cowboy, filósofo y árbitro ocasional de fútbol, se le había ocurrido a Soriano durante su primer encuentro con Diego Armando Maradona. Ambos jugaron a no prestar atención al otro, hasta que Diego empezó a hacer magia con una naranja y Soriano se encontró con que no podía dejar de mirarlo. La fruta iba bailando por todo el cuerpo del número 10 de Argentina, sin llegar nunca a caer al suelo, y cuando por fin la detuvo y les preguntó si sabían cuantas veces la había tocado con el brazo, los espectadores aullaron: <i>«¡Nunca!»</i>, pero Diego sonrió y les dijo <i>«sí, una vez, pero no hay referí en el mundo que pueda verme»</i>. La anécdota impactó tanto al Gordo Soriano que esa misma noche escribió su relato sobre un referí vaquero. </p>
<p style="text-align: justify">Los autores del documental pretendían confundir <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1406008-el-mundial-olvidado"><i>«leyenda, memoria y fantasía»</i></a> y, para facilitar el tránsito, contaron con el sociólogo y periodista Sergio Levinsky, en calidad de protagonista y conductor, entrevistas con gente del fútbol como Roberto Baggio, Gary Lineker, Jorge Valdano, Víctor Hugo Morales o Darwin Pastorin. También inventaron un mecenas a lo Jules Rimet y un cineasta a lo Leni Riefenstahl. Procuraban con esto que cada espectador <i>«trazara sus propios límites, que experimentaran con la percepción»</i>. Habían entendido que tanto el cine como el cuento no se construyen desde lo literal, si no desde lo literario. Borges escribía en el final de <a target="_blank" href ="http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v32/schaer.htm">Emma Zunz</a> que <i>«la historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta»</i>. De igual modo una cartografía del cine fútbol argentino nos ilustraría tanto o más sobre la historia y espíritu del fútbol, que una fría recopilación de datos, porque nos habla de un lugar imaginario donde lo que importa no son los hechos, sino el sentido profundo de las cosas.</p>
<blockquote><p>Una cronología fílmica del fútbol argentino durante sus dos décadas más gloriosas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El pase de Ferreyra también llegó al cine</span>El cine fútbol argentino no empieza con un equipo, sino con un jugador. Se llamaba Bernabé Ferreyra, natural de Rufino (Santa Fé), y la gran estrella que redimensionó al River Plate. El equipo franjirrojo, antes de su fichaje, era uno de los conjuntos más populares, pero estaba lejos de los que tenían un mayor número de aficionados. Sin embargo, con la llegada de Bernabé se convirtió en un imán para las masas y las pasiones. Su pase había sido récord del fútbol nacional, treinta y cinco mil pesos pagados a Tigre, cifra que triplicaba la plusmarca anterior y un dispendio que provocó que la escuadra pasase a ser conocida como <a target="_blank" href ="http://www.lapaginamillonaria.com/Noticias/Varios/la-efemeride-de-la-semana/20737-aniversario-nacimiento-bernabe-ferreyra-river-millonario-titulos.html">la de <i>«Los Millonarios»</i></a>. No obstante, no existía ni sombra de duda sobre lo acertado de la política. El jugador debutó contra Chacarita el 13 de marzo de 1932 y marcó dos goles. La fuerza de su <i>«shot»</i> impresionó tanto al periodista Hugo Marini que le describió en su crónica diciendo que <i>“no es un hombre, es una fiera”</i>; y así se empezó a forjar un nuevo apodo, uno de los muchos que se ganó durante su brillante trayectoria. Le llamaron <i>“Ñato”</i>, <i>“Cañonero”</i>, <i>“Balazo”</i>, <i>“Romperredes”</i>, y también <i>“el Mortero de Rufino”</i>. Durante la década de los treinta fue una de las principales personalidades de la Argentina, con una dimensión social solo equiparable a la del tanguista Carlos Gardel, el boxeador Justo Suárez y el jinete uruguayo <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Irineo_Leguisamo">Irineo Leguisamo</a>. Su enorme popularidad provocó que la industria cinematográfica se interesase por adaptar su historia. </p>
<p style="text-align: justify">La primera producción fue <i>«La barra de Taponazo»</i> (1932) una de las precursoras del cine sonoro argentino y seguramente la primera película dedicada al fútbol. No fue una adaptación propiamente biográfica, sino que se empleaban los aspectos humanos más populares de Bernabé: su sencillez, la nostalgia de su tierra o el itinerario de cuento de hadas que le había llevado del pueblecito a la gran ciudad y de la pobreza a la extrema riqueza. Resulta llamativo que este film haya sido rodado durante la temporada de su debut en River, pero esto supone una buena muestra del interés que suscitaba su figura. Por ejemplo, ese mismo año, un diario vespertino había ofrecido dar una medalla de oro al primer portero que impidiese marcar a <i>“La Fiera”</i>. Una prueba de que su presencia mediatizaba toda la competición. </p>
<p style="text-align: justify">Bernabé no aparecería en <i>«La barra del Taponazo»</i>, pero sí lo hizo 5 años después en <i>«El cañonero de Giles»</i> (1937), una comedia de situaciones hecha a medida del famoso cómico bonaerense <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201302/8286-10-peliculas-inolvidables-de-luis-sandrini.html">Luis Sandrini</a>. El título parodiaba uno de los apodos de Bernabé y el guión empleaba aspectos de su biografía tamizados por medio de un humor surrealista. Así pues el protagonista, un pueblerino futbolista, cobraba una fuerza milagrosa al escuchar los ladridos de un perro y acababa triunfando en el River Plate. A Bernabé le acompañaron en la película varios de sus compañeros de equipo, principalmente <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/07/C-5264-idolos-de-la-seleccion-angel-bossio.php">Ángel Bossio</a> y Pepe Minella, que hasta tienen un diálogo, y también dos de sus jóvenes protegidos, Jose Manuel Moreno y Adolfo Pedernera. Hasta la escena del gol de la victoria del final de la película, falsamente atribuida al protagonista, contó con un doble de categoría, Luís María Rongo, furibundo shoteador al que apodaban desde las inferiores el <a target="_blank" href ="http://casosycosasriverplatenses.blogspot.com.es/2012/10/el-canonero-de-giles-cine-y-river.html"><i>«pequeño Bernabé»</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Aquella no había sido la primera incursión de Sandrini en el cine fútbol, ya que previamente había rodado <i>«Los tres berretines»</i> (1933), adaptación de una obra de teatro sobre una familia bonaerense de clase media, en la que el padre se queja constantemente de los «berretines» (aficiones) que llevan a los hijos a desatender el negocio familiar. Los tres simbólicos hobbies porteños a los que alude el título, y que les hacen perder el tiempo, serían el tango, el fútbol y el cine. Sandrini había estrenado poco antes <i>«Tango»</i> (1933), el primer film sonoro nacional, y su participación en ambas cintas le granjeó una gran fama. El papel del hijo futbolista, Lorenzo, recayó en Miguel Ángel Lauri, que era uno de los componentes de la célebre delantera de <a target="_blank" href ="http://martinestevez.blogspot.com.es/2008/01/blog-post.html"><i>«los profesores»</i> de Estudiantes de La Plata</a>. La gracia estaba en que el padre, un emigrante gallego apellidado Sequeira, insistía en que el hijo perdía el tiempo aspirando a deportista, pero el público sabía que Lorenzo iba a triunfar puesto que el actor que lo interpretaba era un futbolista de renombre. Al final de la película el padre, que ha tenido que ver al hijo jugar subido a un poste telefónico, en clara metáfora de lo masivo del fútbol, observa como Lorenzo brinda con los dirigentes del club celebrando que gracias a su rendimiento se va a construir un nuevo estadio. Profético, porque pocos años después el presidente de River, Antonio Liberti, se plantearía la construcción de una cancha más adecuada para poder albergar las multitudes que congregaba el gran Bernabé Ferreyra. </p>
<blockquote><p>El éxito de “Pelota de trapo” convirtió en realidad lo que, hasta entonces, sólo era ficción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El director de <i>«Tango»</i>, el reconocido Luis José Moglia Barth intentó hacer su propia versión de la comedia balompédica con <i>«¡Goal!»</i> (1936), siguiendo el típico argumento de los equívocos producidos por dos desconocidos, de aspecto idéntico, que intercambian sus vidas, y que en este caso eran una opaco oficinista y un exitoso futbolista. El papel de jugador corría a cargo de Pedro Quartucci, olímpico argentino pero en calidad de boxeador. Quizás por eso la historia corrió mejor suerte cuando un año después la productora la volvió a adaptar, aunque esta vez el deportista interpretado por Quartucci si era un púgil. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente producción dedicada al fútbol tardaría en llegar pero sería la más exitosa de todas. Se titulaba <i>«Pelota de trapo»</i> (1948) y dispuso de un elenco representativo de los principales jugadores del momento, así como un guión basado en un trabajo de uno de los principales responsables de la identidad futbolística del país, Ricardo Lorenzo <i>«Borocotó»</i>. El libreto adaptaba <i>«El diario de Comeuñas»</i>, una de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2009/05/30/C-1559-recorrida-por-los-90-anos-de-el-grafico.php">las famosas <i>«Apiladas»</i></a>, la célebre sección de columnas que escribía en la última página de <i>«El Gráfico»</i>. Su mérito fue representar a la perfección el concepto del potrero como alma y crisol del fútbol argentino. La cinta poseía indudables valores cinematográficos, de hecho fue considerada el modelo <a target="_blank" href ="http://www.argentina.ar/temas/historia-y-efemerides/32470-armando-bo">del neorrealismo</a> de posguerra latinoamericano, y contó con sólidas interpretaciones, como la de Armando Bo o la de Andrés Poggio, el niño <i>«Toscanito»</i>, que se convirtió en una estrella. También desfilaron futbolistas de la talla de Tucho Méndez, José Marante, Vicente de la Mata, Juan Carlos Salvini o Saúl Ongaro; así como el seleccionador Guillermo Stábile o dos monstruos del periodismo nacional como fueron Fioravanti y Enzo Ardigó.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El Sacachispas terminó cobrando vida gracias a Juan Domingo Perón</span>Su éxito fue tal que provocó que el ficticio equipo de la película, el Sacachispas, cobrase vida el 17 de octubre de 1948, bajo la supervisión del propio Borocotó y con el mismísimo presidente de la nación, Juan Domingo Perón, haciendo gestiones para que la Municipalidad les cediera un terreno en donde construir un estadio. De su semillero surgiría varios futbolistas de primer nivel como Poletti, Manera, Néstor Martín Errea, Oscar Pezzano, Brookers, Menéndez o Periotti. Otro rotundo caso en el que la realidad superaría a la ficción. Es importante señalar que existía un subtexto político y social que explica las causas de su óptima recepción por parte del público. La cultura peronista imperante había establecido un discurso de expectativas optimistas, comúnmente conocido como <i>«el sueño del pibe»</i> en honor de un célebre tango homónimo, y que <i>«Pelota de trapo»</i> representaba a la perfección. Se habla del ascenso social desde el mérito, pero sin perder de vista el origen humilde o el deber para con la patria. Comeuñas, como futbolista, saca a su madre de la pobreza y financia los estudios de su hermano, pero también pone en riesgo su vida cuando le es detectada una afección cardíaca, y pese a ello acepta jugar una final sudamericana entre Argentina-Brasil <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd10/pamr101.htm">porque</a> <i>«hay muchas formas de dar la vida por la patria, y ésta es una de ellas»</i>.</p>
<blockquote><p>A «Pelota de trapo» le siguieron numerosas producciones con motivos balompédicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aprovechando el enorme tirón del fenómeno <i>«Pelota de trapo»</i> surgieron varios <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Ficci%C3%B3n_de_explotaci%C3%B3n"><i>exploitation</i></a> de menor mérito y similares atributos. La primera fue <i>«Con los mismos colores»</i> (1949), hoy principalmente recordada por la presencia de la Saeta rubia, Alfredo Di Stefano, en su primer papel en el cine, y aquí acompañado por otros dos protagonistas estelares del campeonato argentino, Mario Boyé y Tucho Méndez. La película narra las hipotéticas trayectorias de tres muchachos del potrero que alcanzan el campeonato profesional y la selección nacional. Alfredo y Mario son de origen humilde y Tucho de clase media, pero las relaciones entre ellos así como el interés romántico por Nené, ilustra que las fronteras entre las clases sociales se iban diluyendo por acción y efecto del peronismo. Según el escritor Pablo Alabarces, el defecto de la historia, pese a ser también obra de Borocotó, es que carece de los conflictos que conferían dramatismo a <i>«Pelota de trapo»</i>. En su lugar <a target="_blank" href ="http://tangosalbardo.blogspot.com.es/2012/06/con-los-mismos-colores.html"><i>«Con los mismo colores»</i></a> supone una interpretación maníaca del mismo argumento. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">River Plate siguió con su relación cinéfila</span>Al año siguiente sus productores repetirían concepto con <i>«Bólidos de acero»</i> (1950), también con guión de Borocotó pero esta vez ambientado en el mundo del automovilismo. Lo que no significa que el escritor uruguayo se alejase del deporte rey, porque también escribiría el libreto de una pseudosecuela de <i>«Pelota de trapo»</i> titulada <i>«Sacachispas»</i> (1950), dirigida por Jerry Gómez y otra vez protagonizada por Armando Bó. El tanguista Homero Manzi respondió escribiendo <i>«Escuela de campeones»</i> (1950), un biopic que narraba la historia del legendario club Alumni, primer gran dominador del fútbol argentino, en base a los escritos de <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1212077-todos-son-campeones">Ernesto Escobar Bavio</a>. Mientras tanto River, que ya había perdido a la genuina Máquina, servía de telón de fondo a los Cinco Grandes del Buen Humor (Rafael Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol, Guillermo Rico y Juan Carlos Cambón) y así se filmaron la mayoría de las escenas de <i>«Cinco Grandes y una chica»</i> (1950) en el Monumental de River, con jugadores del primer equipo como <a target="_blank" href ="http://elgraficodiario.infonews.com/2013/12/28/elgraficodiario-116572-amadeo-el-dueno-del-arco.php">Carrizo</a> o <a target="_blank" href ="http://soylapuerta.blogspot.com.es/2010/06/futbol-y-cine-segunda-parte-la-conexion.html">Labruna</a>, y con la bellísima rumana Laura Hidalgo luciendo palmito. Su argumento tenía cierto paralelismo con <i>«El cañonero de Giles»</i>, pero en el fondo resultaba algo más siniestro. A Rico, el que hacía el rol de galán de los Cinco, le drogaban la pierna y sus compañeros debían desacreditar esta turbia conspiración mediante la habitual ristra de gags. </p>
<p style="text-align: justify">Los estertores del peronismo aun traerían a <a target="_blank" href ="http://laplumaenelojo.wordpress.com/2014/03/29/711/"><i>«El hincha»</i></a> (1951), primera película que ponía el acento en el fenómeno fan rioplatense, y con el reputado tanguista Enrique Santos Discépolo oficiando como guionista y protagonista. Ya empieza a hablarse de la corrupción en el deporte, lo que no puede ser ajeno a las voces que alertaban de las presiones políticas de Perón y Eva Duarte con vistas a decidir el campeonato, pero salvaba la pureza conceptual del potrero y la autenticidad de la vida de barrio. La película es una sátira casi en las antípodas de <i>«Pelota de trapo»</i>, pero aun se considera políticamente cercana al peronismo. Lo mismo se podría decir de <i>«El cura Lorenzo»</i> (1954), libérrima adaptación de la vida del sacerdote que sirvió de inspiración al San Lorenzo de Almagro y centrada en la infancia marginal de clase popular, o <i>«El hijo del crack»</i> (1953), <a target="_blank" href ="http://leacontento.wordpress.com/2010/03/17/un-encuentro-entre-dos-grandes-pasiones-populares/">un dramón</a> donde repetían subgénero el actor Armando Bó y los futbolistas Mario Boyé, Tucho Méndez y Ángel Labruna. Todo sonaba a visto porque, de hecho, era otra versión de <i>«Pelota de trapo»</i> desde la óptica del hijo de un futbolista decadente. Al final de la película el jugador interpretado por Bó consigue volver a realizar un gran partido pero caerá muerto por el esfuerzo casi como un aviso de que la época de sueños de Perón tocaba a su fin (1955). </p>
<p style="text-align: justify">Seguirían produciéndose películas con argumento futbolístico, pero ni el discurso volvió a ser tan optimista ni el imaginario nacional tan cohesionado. Se había dado fin a la era de las maravillas. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
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		<title>Platinismo: El negro argentino (IX)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Dec 2014 03:00:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Siempre que pintas iglesias pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”. «La Juanbimbada» de Andrés Eloy Blanco. l cineasta Alberto Masliah se preguntó si había negros en la Argentina y filmó en respuesta «Negro Che: Los primeros desaparecidos», un documental en donde se indagaba sobre la realidad de los afrodescendientes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Siempre que pintas iglesias pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”</i>. <i>«La Juanbimbada»</i> de Andrés Eloy Blanco.</b><span id="more-148352"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l cineasta Alberto Masliah se preguntó si había negros en la Argentina y filmó en respuesta <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-4288-2006-10-28.html"><i>«Negro Che: Los primeros desaparecidos»</i></a>, un documental en donde se indagaba sobre la realidad de los afrodescendientes del país. El título establecía un paralelismo entre la desaparición sistematizada de personas e ideas durante las dictaduras militares y el proceso de ocultación de la herencia negra e indígena promovido por el estado argentino desde mediados del Siglo XIX. Masliah señalaba a uno de los padres fundadores <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1557161-la-argentinidad-una-rareza-vista-a-traves-del-ojo-extranjero">de la argentinidad</a>, Domingo F. Sarmiento -que fuera presidente de la nación y sobre todo educador de la misma-, como uno de los principales ideólogos del proceso de supresión de la huella étnica y europeización de la Argentina. El llamado <i>«padre del aula»</i> había detectado precozmente el fenómeno de la globalización, alertando de que todos los pueblos del mundo se hallaban en camino de convertirse en un mismo, esto es, constituidos mediante <a target="_blank" href ="http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sobre-indios-afroamericanos-y-los-racismos-de-sarmiento/html/dcd6d148-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_3.html">similares leyes</a>, constituciones, libros u objetos de arte. Sin embargo, no consideraba a todas las razas susceptibles a este proceso de modernización. </p>
<p style="text-align: justify">Tanto las naciones indias como los esclavos negros <a target="_blank" href ="http://lilielphick.blogspot.com.es/2008/07/nuestra-amrica.html">eran juzgados</a> por el maestro Sarmiento como <i>«incapaces de progreso»</i>, así como de alcanzar <i>«las altas regiones de la civilización»</i>, lo que fomentó la creencia de que el desarrollo iría vinculado al <i>«blanqueamiento»</i> racial y a la <i>«europeización»</i> de las costumbres. Se fraguó así el mito de la Argentina blanca, tomando como base intelectual los escritos del propio Sarmiento o los del también político <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Alberdi">Juan Bautista Alberdi</a>, a la vez que se favorecía la ocultación de todo lo indígena o negro. Sarmiento celebraba en 1845 que las guerras continuas hubiesen exterminado a la población masculina de origen africano e intentó alentar la migración de británicos y nativos de la Europa del Norte como forma de fomentar el desarrollo industrial y la cultura, así como de ahogar las etnias mediante inmersión en lo que el historiador costamarfileño Jean-Arsène Yao llama <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2"><i>“exclusión por fusión”</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que a principios del S.XIX los descendientes de africanos constituían entre un 30 y un 60 por ciento de población argentina, según la región, ya en 1883 Sarmiento se permitía afirmar que el negro <i>«como raza (&#8230;) [había] desaparecido del todo en las provincias»</i>. Atribuyéndose generalmente esto a conflictos bélicos, epidemias (el cólera, la fiebre amarilla) y otras causas de tipo social. No obstante, enfoques más modernos como el documental de Masliah, las investigaciones del antropólogo Pablo Cirio o los trabajos de la profesora de literatura y afrodescendiente, Miriam Gomes, abogan por <a target="_blank" href ="http://www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/recursos_didacticos/portafolios/bicentenario/los_negros.pdf">explicarlo como</a> una <i>«desaparición artificial»</i> o proceso de invisibilización.</p>
<blockquote><p>La invisibilización de la negritud como resultado de un sesgo cultural e ideológico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El censo nacional de 1887 pasa a atribuir a los negros un 1&#8217;8% de la población, justo en un periodo en que, según Pablo Cirio, la comunidad afrodescendiente <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html">se destaca por</a> su <i>«prolífica actividad social y cultural»</i>. Lo que para Cirio revela que en el censo, más que una fotografía de la época o una abstracción matemática, estamos viendo <i>«cuestiones ideológicas»</i>. Si que es incontestable la enorme mortalidad padecida por los varones de raza negra durante el S.XIX, así como que esto propició los enlaces mixtos entre mujeres de origen africano -generalmente <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2">panaderas</a> o lavanderas de oficio-, y varones de raza blanca, provocando la decadencia de los rasgos étnicos. Algo que censos sucesivos categorizan sustituyendo la voz <i>«negro»</i> por <i>«trigueño»</i>. Sin embargo, incluso en el S.XXI pervive la identificación no solo con el origen ancestral, sino con la cultura de los esclavos.</p>
<p style="text-align: justify">Estos, además de obra imprescindible en el desarrollo agrícola o en las guerras por la independencia, participaron activamente en el desarrollo de la cultura nacional como, por ejemplo, en el <a target="_blank" href ="http://amnis.revues.org/183#ftn2">origen</a> de formas<span class="pullquote_right">La argentinidad es un proceso del mestizaje biológico y cultural</span> musicales característicamente rioplatenses como la payada, el tango, la milonga, el candombe o la chacarera. Por no hablar de la gastronomía. Varios de los principales símbolos de la argentinidad culinaria son de origen negro. El dulce de leche, producto del descuido de una cocinera negra de Rosas. Las achuras o los mondongos, guisos en base a las partes del animal que los criollos rechazaban. Lo mismo el asado, que el mismísimo Jorge Luis Borges describía como comida de negros en una anécdota. Regresaba a casa de estar con sus amigos y le explicó a su madre que estos le habían invitado a comer a lo que ella le inquirió: <i>«¿No habrás comido asado, esa porquería que comen los esclavos?»</i>. La argentinidad resulta pues, como todo en América, un producto del mestizaje biológico y cultural; algo que para nuestro sesgo ideológico, acostumbrado a discriminar entre absolutamente negro, indio o blanco, resulta complicado de encajar. El antropólogo <a target="_blank" href ="http://derrocandoaroca.com/2014/08/19/los-argentinos-somos-de-una-gran-diversidad-cultural-pero-tenemos-inconvenientes-en-reconocerlo/">Carlos Martínez Sarasola</a> lo resumía diciendo que <i>«los argentinos somos una gran mezcla afortunadamente, una gran diversidad cultural, pero muchas veces tenemos inconveniente en reconocerlo»</i>. Tanto es esto que un concepto antaño ligado a una identidad racial (negritud) ha acabado adquiriendo un sentido social <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html">despectivo</a>.</p>
<h4>Un paseo por el uso de la palabra «negro»</h4>
<p style="text-align: justify">Dado que el imaginario colectivo nacional acabó considerando que <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-128907-2009-07-27.html"><i>«en Argentina no hay negros»</i></a>, con el tiempo el término pasó a ser reutilizado, generalmente, como sinónimo de <i>«pobreza»</i> o para designar la mezcla de criollos con indígenas (cabecitas negras). Según Pablo Cirio, su significado no aludía ya a aspectos étnicos, culturales o históricos, sino que se refería a una cuestión económica y social. No obstante, el uso del término no siempre ha tenido un matiz negativo en su empleo. De hecho, incontables futbolistas argentinos han sido apodados cariñosamente de este modo sin presentar rasgos fenotípicos característicos de los africanos -aunque si de mestizaje indio- y sin que hubiese aparentemente la voluntad de ofenderles. </p>
<p style="text-align: justify">Una lista sin vocación de exhaustiva y en la que además <i>«negro»</i> no siempre sería el apodo en exclusiva, incluiría a jugadores como Rinaldo Martino, que había llegado de su Rosario natal siendo el <i>“Negro”</i> hasta que un desliz gramatical tras un partido le ligó para siempre a <i>«Mamucho»</i>. Una villanía de su compañero <a target="_blank" href ="http://sanlorenzojugadores.blogspot.com.es/2007/07/bartolome-colombo.html">Bartolomé Colombo</a>, que le escuchó comentar que la performance de Marinelli (Huracán) había sido <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/41103-martino-el-adios-a-un-mago-de-la-pelota"><i>“más mucho mejor”</i></a> que la suya y el siempre atento Colombo no perdonó y le endilgó un nuevo mote. También le llamaban <i>«Negro»</i> a José Manuel Durand Laguna, sempiterno seleccionador del Paraguay (1921-45) y famoso por haber jugado un partido con la Selección nacional argentina sin haber sido convocado para ello. Sucedió durante el Campeonato Sudamericano de 1916. A punto de empezar un partido se tuvo que ausentar por trabajo Alberto Ohaco, en aquellos momentos el mejor jugador nacional, y los dirigentes se encontraron con un <i>roster</i> de apenas 10 jugadores. Sin tiempo y con prisa se les ocurrió pedirle auxilio al <i>«Negro»</i> Laguna, que estaba allí <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2011/07/02/591033-el-espectador-que-metio-un-gol-la-copa">en calidad de espectador</a>, y el jugador de Huracán aceptó la oferta. Bajo al vestuario, se visitó de corto y a los 10 minutos le marcaba a Brasil el primer gol del partido. </p>
<blockquote><p>La extraña paradoja de los «Negros» aparentemente caucásicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Existe hasta un clan de eminentes mediocampistas <i>«Negros»</i> millonarios, integrado por Juan José López, Héctor Adolfo Enrique y Leonardo Astrada. Especialmente brillante fue el caso de los dos primeros. El Negro JJ, ejemplo para Horacio Pagani de esa rara avis que es el peón de brega no exento de juego, sumó para River seis títulos en el periodo comprendido entre 1975 y 1980. Luego le pasó el testigo a Héctor Enrique y el cambio de «Negro» se saldó con la conquista de la triple corona de 1986 (Primera División, Copa Libertadores y Copa Intercontinental). Otros casos relevantes serían el de Omar Palma, jugador con <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/colosseum/6604/goleador.html">más títulos oficiales</a> en la historia de Rosario Central. Miguel Ludueña, ídolo en cuatro clubes. O el de uno de los últimos extremos puros de Argentina, Oscar Alberto Ortíz, memorable jugador de San Lorenzo. </p>
<p style="text-align: justify">El propio Charro Moreno revelaba en una serie de entrevistas concedidas a <i>«El Espectador»</i> que su mentor en River Plate, el divo Bernabé Ferreyra, le reclamaba de las inferiores diciendo que <i>«en la cuarta hay un negrito que juega un montón y pone</i><span class="pullquote_left">La palabra «negro» no siempre ha tenido una intención negativa</span><i> la pelota justa para el hombre de punta. No lo descuiden»</i>. Y al escucharlo de boca de un delegado del club, Moreno, lejos de ofenderse, decía haberse sentido <i>«dueño del mundo»</i>. A su vez el periodista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-masajista-boca-river-figura-clave/">Pablo Rojas Paz</a> publicaba sus crónicas sobre fútbol bajo el seudónimo de <i>«El negro de la tribuna»</i>, lo que ilustra que su uso no siempre tiene una intención negativa, aunque ofender sea su propósito habitual. Por ejemplo, existen numerosas anécdotas, de tinte cómico, respecto a ocurrencias de futbolistas argentinos ante rivales de raza negra. Quizás la más famosa es aquella de Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi durante el Sudamericano de Lima 1957, en partido contra el Brasil, cuando le gritó a su compañero Omar Sívori: <i>«<a target="_blank" href ="http://www.lagaceta.com.ar/nota/509908/deportes/futbol-segun-pipo.html">Cabezón</a>, corrélo al negro»</i>. Sívori, estupefacto, le respondió: <i>«&#8216;Pipo&#8217;, son todos negros»</i>, a lo que Rossi, divertido, le replicó: <i>«Bueno, correlos a todos»</i>. La frase se hizo tan popular que <i>“Marquen al negro”</i> se convirtió en un <a target="_blank" href ="http://www.cinefania.com/cinebraille/mundial2010.shtml">chiste recurrente</a> cuando se jugaba ante combinados africanos. Durante el mismo encuentro, mientras Argentina comandaba el marcador pero atacaba Brasil, Pipo se desplomó en mitad de la cancha y sus compañeros acudieron a socorrerlo. Entonces les confesó: <i>«No pasa nada&#8230; Teníamos que parar un poco&#8230; Enfriar a estos negros&#8230; Si no nos pasan por arriba»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Menos conocido es que el Charro Moreno, durante la gira brasileña que supuso su debut en el equipo, <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/ar/riverplatetugratonombre/idolo7.html">le diría a sus compañeros</a> antes de enfrentarse a Vasco da Gama: <i>«Tranquilos muchachos, que a éstos les hacemos cinco. Mirá lo que es el que me tiene que marcar, es muy feo el negro, lo voy a bailar»</i>. River ganó, efectivamente, por cinco goles a uno. Un discípulo de Moreno en la Máquina de River, la <i>«Saeta Rubia»</i> Alfredo Di Stefano, también había protagonizado una historieta de corte similar. Según el periodista español Julián García Candau, Alfredo le habría hecho un túnel a Didí durante un entrenamiento en el Real Madrid, apostillado con un <i>«Ché, negro, compráte una sotana»</i>. El brasileño trató de devolvérselo allí mismo, pero Di Stefano cerró las piernas a tiempo y con el balón de nuevo en su poder le espetó un <i>«esto a papá no se le hace»</i>. Cualquiera de estas chanzas, celebradas en su momento, se verían muy penalizadas a la luz de la sensibilidad actual. Resulta sintomático que Alfredo, ya viejo, negase sistemáticamente la mofa de la sotana, si bien este era su procedimiento habitual con todas aquellas aventuras que aludiesen a su mal carácter como jugador.</p>
<h4>El futbolista «negro» argentino</h4>
<p style="text-align: justify">Cuando surge la cuestión de un ejemplo de afroargentino en la selección nacional, inmediatamente aparece el nombre de Héctor Rodolfo Baley. Su caso es famoso por haber formado parte del combinado campeón de la Copa del Mundo de 1978 con el rol de exótico suplente de Fillol. La televisión en color y el título le dieron cierta notoriedad, pero este episodio no resulta singular ni en el equipo nacional ni mucho menos en el campeonato argentino. </p>
<p style="text-align: justify">Tres generaciones de la misma familia jugaron en el club <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Club_Atl%C3%A9tico_Los_Andes">Atlético Los Andes</a> (Lomas de Zamora) protagonizando tres ascensos. El abuelo Manuel da Graca a segunda (Primera B) en 1938, el padre Abel da Graca a primera en 1967 y el nieto Hernan da Graca otra vez a segunda (Nacional B) en 1994. Cuando el último de la saga consiguió el ascenso en casa del Lanús, su padre y su abuelo <a target="_blank" href ="http://www.lomaslocura.com.ar/images/homenaje/carta.htm">se abrazaron</a> entre lágrimas para celebrar el decisivo gol que su vástago había conseguido contra el Deportivo Armenio. La historia, excepcional de por si, destaca todavía más por actuar como una síntesis del afroargentinismo. El abuelo Manuel era un negro de pura cepa, su hijo Abel un mulato y el nieto Hernan ya un criollo en el que la herencia africana resultaba irreconocible.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque sin duda el caso más notable, por impacto deportivo, es el de Alejandro Nicolás de los Santos. De los Santos fue delantero de San Lorenzo, Sportivo Dock Sud, Porvenir y Huracán, durante las décadas de los &#8217;20 y &#8217;30, y también de la selección nacional argentina, con<span class="pullquote_right">De los Santos fue uno de los grandes nueves del fútbol argentino</span> la que se proclamó <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tables/25safull.html">campeón Sudamericano</a> el día de Navidad de 1925. El torneo se tuvo que dirimir en formato de liguilla de tres (Argentina, Brasil y Paraguay) por las renuncias de Chile y Uruguay, y se resolvió a favor de Argentina tras un empate a dos contra el Brasil del mulato Friedenreich en el último partido. La base del equipo nacional la conformaban en aquella ocasión los jugadores de Boca Juniors recién regresados de su triunfal gira por Europa, incluyendo a dos de los refuerzos de otros equipos que se habían llevado de prestado en aquella aventura: Luis Vaccaro (Argentinos Juniors) y Manuel <i>«La Chancha»</i> Seoane (El Porvenir). Para la ocasión se les agregó también a Juan Bianchi (Progresista de Gerli), Juan Carlos Irurieta (Argentino de Quilmes), Martín Sánchez (Colón de Santa Fe) y a un compañero de Seoane en la delantera de <a target="_blank" href ="http://expedientesporve.blogspot.com.es/2013/12/heroes-por-un-dia-manuel-seoane-y.html">El Porvenir</a>, <i>«El Negro»</i> De los Santos. </p>
<p style="text-align: justify">Alejandro no marcó durante aquel torneo triangular, en el que la estrella fue la Chancha Seoane, pero si fue gran goleador y figura histórica del Porvenir. Se cuenta que durante una victoria contra Racing, en la que estaba presente el hincha más famoso de la Academia -y símbolo de la argentinidad-, el cantor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-carlos-gardel-argentina-uruguay-y-sergio-leone-roma-lazio/">Carlos Gardel</a>, los niños del Porve se le acercaron para burlarse del muy famoso cantante a lo que este respondió lanzándoles una patada. Uno de los muchachos, de nombre Luis Di Gravio, afirmó después que se le había escuchado decir: <i>«¿Quién es el negro éste? ¿Nadie lo puede parar?»</i>. A De los Santos le dio tiempo incluso de jugar durante el profesionalismo (1931-34), esta vez en las filas del Huracán y junto a uno de los grandes artilleros argentinos, <a target="_blank" href ="http://estoesqac.blogspot.com.es/2010/10/verdugos-herminio-masantonio.html">Herminio Masantonio</a>, así como de oficiar de director técnico en el mismo club en tres etapas distintas. La revista <i>«La Cancha»</i> le dedicó una nota durante su segunda andadura como entrenador del equipo (1940), responsabilidad que combinaba con su puesto en la Aduana, revelando su mayor secreto: a sus 38 años era el orgulloso padre de seis afectuosas hijas.</p>
<blockquote><p>Talentos negros en un césped verde.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Otro delantero de la misma época, pero menor abolengo, fue <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/jugadores/julio-luis-benavidez/54/1934/1934/2/0/0.html">Julio Luis Benavidez</a>, al que actualmente se recuerda principalmente por haber actuado como suplente durante el bicampeonato xeneize de 1934-35. Julio apenas gozó de oportunidades, contextualicemos que en su rol se movían Roberto Cherro, Varallo o Benítez Caceres, pero debió de dejar un buen recuerdo puesto que volvió como entrenador en 1948. Antes de llegar a Boca había destacado sobremanera en el amateurismo, conquistando cuatro veces seguidas la Liga Cordobesa con el Instituto de Córdoba (1925-28), y ya con la llegada del profesionalismo firmó por Tigre con quien tiene registros irregulares pero llamativos. Por ejemplo, en 1933 anota 6 goles en 5 partidos, pero la falta de información nos impide conocer su verdadera dimensión como jugador, si bien llama la atención que sea el único afro-argentino, del que tenemos constancia, que apareció en las fotografías sobre deportistas serializadas como propaganda por la marca de <a target="_blank" href ="http://blogs.monografias.com/el-buenos-aires-que-se-fue/2010/09/29/propagandas-con-premio-en-los-cigarrillos/">cigarrillos DOLAR</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Todo no fueron atacantes claro, también hubo defensores afroargentinos. Uno de ellos fue Alberto Arcangel Britos, quien tuvo una destacada trayectoria tanto en Argentina como en Colombia. Se había iniciado como half en Independiente, donde debutó (1952) marcando a un gran puntero goleador, Santiago Vernazza, y luego formó durante años una célebre línea media junto a los hermanos Varacka. Acabó migrando al fútbol colombiano (1960) y allí, bajo la dirección técnica de Adolfo Pedernera, triunfó ubicándose en una defensa de tres junto a Carlos Montaño y Jorge Mousegne. Bastantes más oscuras son las referencias que tenemos sobre Carlos Fariña, también half, aunque en una época anterior a la de Britos. Parece que fue titular habitual en Ferro Carril Oeste entre finales de la <a target="_blank" href ="http://josecarluccio.blogspot.com.es/2009/03/argentina-1ra-division-afa-1939.html">década de los &#8217;30</a> y principios de los &#8217;40.</p>
<p style="text-align: justify">Más popular es el caso de Ernesto Mauricio Picot, tapa de <i>«El Gráfico»</i> en 1953 y puntero o entreala derecho <a target="_blank" href ="http://www.diariolaventana.com.ar/articulo.php?id=35445">de San Lorenzo de Almagro</a> (1947-54) y Newells (1955-1957). Se le recuerda especialmente por dos anécdotas. La facilidad que tenía para marcarle al mítico Amadeo Carrizo y que jugó a préstamo con el Santos de Pelé en una gira de estos por Argentina, aunque finalmente el equipo brasileño no efectuó la transferencia. El que sí acabó firmando por el Santos fue <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ramos_Delgado">José Manuel Ramos Delgado</a>, de padre caboverdiano, aunque él nacido en Quilmes. Pasó seis temporadas en el equipo brasileño y allí fue considerado uno de los mejores zagueros de la historia del club. También jugó con la Selección nacional argentina y hasta ganó un título. La hoy olvidada Copa de las Naciones, organizada por la Confederación Brasileña de Fútbol en 1964, pero que en su momento fue altamente valorada. El ascendiente y caudillismo de Ramos Delgado queda perfectamente reflejado en las 16 ocasiones que actuó como capitán del combinado nacional, y su genuina ascendencia rioplatense en <a target="_blank" href ="http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=383428">una frase</a> que pronunció ya retirado: <i>«Si ganaba jugando mal no me iba contento a mi casa»</i>. El espíritu de <i>«La Nuestra»</i> pintado de chocolate.</p>
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		<pubDate>Fri, 05 Dec 2014 03:00:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Traigan vino, que copas sobran”. Bandera que se colgaba de la vieja visera del estadio de Independiente de Avellaneda. uis Cirulli, la persona que le llevó a las inferiores del Belgrano de Zárate, describió el sentimiento de Ricardo Bochini por el fútbol como «una obsesión». El chico jugaba de la mañana a la noche y, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Traigan vino, que copas sobran”</i>. Bandera que se colgaba de la vieja visera del estadio de Independiente de Avellaneda.</b><span id="more-147660"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>uis Cirulli, la persona que le llevó a las inferiores del Belgrano de Zárate, describió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">el sentimiento de Ricardo Bochini</a> por el fútbol como <i>«una obsesión»</i>. El chico jugaba de la mañana a la noche y, cuando no quedaba ningún otro muchacho, jugaba él solo contra la pared. Cada sábado, cuando ya había terminado su partido, hacia guardia esperando por si faltaba algún futbolista en el resto de los encuentros a disputar. Si se daba el caso y le preguntaban que si le apetecía entrar, ni se lo pensaba; pudiendo llegar a disputar tres partidos consecutivos sin mostrar síntomas de hartazgo por la pelota. </p>
<blockquote><p>San Lorenzo, el club de su infancia, fue el primero en desecharlo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La familia de Bochini era hincha de San Lorenzo y, puesto que el chico (15 años) jugaba bien y sentía pasión, se animaron a intentar que probase por su club de toda la vida. A través de un conocido bien relacionado obtuvieron una carta de recomendación para Diego García, <a target="_blank" href ="http://www.mundoazulgrana.com.ar/san-lorenzo/noticias/el_debut_de_diego_garcia-5754.html">la persona encargada</a> entonces de las divisiones inferiores de los cuervos. Provistos de tal documento, padre e hijo acudieron a las instalaciones expectantes de lo que, en teoría, parecía una gran oportunidad. El portero les indicó que esperasen a Don Diego en la puerta de entrada, pero por cosas del destino este entró por otra distinta, y a partir de ahí se inicio una comedia de equívocos. Los empleados del club les tuvieron tres horas circulando de puerta en puerta, pero sin llegar nunca a encontrarse con Diego García. Al final se hizo de noche y tuvieron que volverse a su ciudad con un enfado tremendo. </p>
<blockquote><p>Bernardo Gandulla (Boca Jrs) también rechazó al joven Bochini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Meses después probarían en La Candela, el que fuera terreno para entrenamientos propiedad de Boca Juniors, y una vez más acudieron<span class="pullquote_left">Boca apenas le concedió 20 min.</span> a la cita pertrechados con una nota de recomendación. El mismísimo presidente del club xeneize,<a target="_blank" href ="http://imborrableboca.blogspot.com.es/2011/10/alberto-j-armando-vs-dante-panzeri.html"> don Alberto J. Armando</a>, les había escrito una carta por mediación del padrino de la tía del Bocha, con quien se ve que tenía algún tipo de relación. Gracias a este valioso salvoconducto pudo, al menos, llegar a vestirse de corto y ponerse a prueba, si bien apenas fueron 20 minutos en la cancha. Había muchos otros muchachos examinándose, así que le sacaron pronto y Bernardo Gandulla le dijo a su tío que <i>«debía rendir mucho más y que era muy flaquito»</i>. Segundo intento y segunda decepción para el joven Richard. </p>
<p style="text-align: justify">La tercera y última ocasión probó con Independiente, recomendado por <a target="_blank" href ="http://www.realidadamericanista.com/component/content/article/39-r1/643-entrevista-a-ataulfo-sanchez.html">Ataúlfo Sánchez</a>, antiguo arquero de Racing, y esta vez el<span class="pullquote_right">A la tercera, la buena: El Rojo</span> encargado de pasarle prueba, Nito Veiga, si se interesó por él. El Bocha permaneció un mayor tiempo jugando y hasta pudo tirar un penal, lo que le permitió quedar enrolado en la 7ª división del equipo Rojo (1971). Acudía al club los martes, jueves y sábados, tres veces por semana, y en horario de tarde. El trayecto le suponía unas cuatro o cinco horas de ir y otras tantas de volver, tiempo que además debía pasar sin comer puesto que el presupuesto se consumía en los cinco billetes distintos que requería cada viaje. Pero ni siquiera en estas duras condiciones se le acababa <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hXwsQeP7Zj8">el hambre de pelota</a>, y si además había campeonato nocturno en su ciudad también lo jugaba. Sin duda era un loco, un obseso del fútbol, y esto finalmente iba a permitir que le alcanzase la fortuna. </p>
<blockquote><p>Peucelle lo juntó con Bertoni, su otra mitad, en la nacional juvenil.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A Carlos Peucelle le tocó la tarea de seleccionar (1972), que no entrenar, a un conjunto juvenil para un cuadrangular de selecciones (Argentina, Brasil, Holanda y Portugal) que se iba a celebrar en Cannes a principios de 1973, y Bochini fue de los escogidos pese a no haberse consolidado aun en el primer equipo de Independiente. En aquella nacional se encontró con otro Ricardo, el futuro <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/05/C-5213-idolos-de-la-seleccion-daniel-bertoni.php">Daniel Bertoni</a>, proveniente del Quilmes, naciendo así su histórica sociedad, tan rica en títulos que la hinchada llegó a gritar <i>“traigan vino, que copas sobran”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">El primer partido de práctica de la selección juvenil fue en la cancha de River Plate y juntos deslumbraron al entrenador Rubén Bravo. Ambos<span class="pullquote_left">De teloneros, a «saboteadores»</span> eran el contrapunto perfecto para el otro, y lo iban a demostrar poco más tarde en su partido de despedida antes de viajar a Francia. Ese día iban a ser los teloneros de un River &#8211; San Lorenzo por el título (1972) en la <a target="_blank" href ="http://www.velezsarsfield.com.ar/club/estadio/">cancha de Vélez Sársfield</a>. Dada la importancia del partido el estadio estaba a reventar, pero Bochini y Bertoni sabotearon a los mayores ofreciendo un recital inolvidable. En la primera pelota del partido se fueron tirando paredes desde medio campo hasta terminar en gol. Acabaron metiendo cinco entre los dos. El público estaba totalmente enloquecido. </p>
<blockquote><p>Balbuena, ala diestra del Rojo, fue «víctima» de Bochini y Bertoni.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El impacto de aquel juego movilizó a los <i>«teams»</i> de primera por el pase de Bertoni, pero finalmente Independiente se llevó el gato al agua (1973). Así pudieron seguir torturando defensas juntos durante cinco temporadas. La pelota desaparecía de tal manera cuando ambos se movían por la izquierda que <a target="_blank" href ="http://www.infiernorojo.com/foro/forum/el-club/historia-del-c-a-i/30133-em-mencho-balbuena-se-neg%E3%B3-a-ir-al-ajax">el <i>«Mencho»</i> Balbuena</a>, que jugaba en el otro lado, se enfadaba porque jamás la veía. La misma crítica que habían recibido décadas atrás el <i>«Charro»</i> Moreno y el <i>«Maestro»</i> Pedernera cuando conformaron la banda izquierda de River. </p>
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
6- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II)</a><br />
7- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-masajista-boca-river-figura-clave/">La mística del masajista</a><br />
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Próximos artículos:<br />
9- El negro argentino (12-12-2014)<br />
10- Fútbol en 8 milímetros(19-12-2014)</p>
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		<item>
		<title>Platinismo: La mística del masajista (VII)</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Nov 2014 03:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“El fútbol es una ensalada de muchas cosas (&#8230;) Es un juego, pero es una lucha, es un hecho social pero es un azar, y entre esas muchas cosas es también un asunto del espíritu”, Carlos Peucelle. nrique Anaut, periodista deportivo mudado en escritor, describió en su coqueta trilogía “Historias de Vidas” el clásico botiquín [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“El fútbol es una ensalada de muchas cosas (&#8230;) Es un juego, pero es una lucha, es un hecho social pero es un azar, y entre esas muchas cosas es también un asunto del espíritu”</i>, Carlos Peucelle.</b><span id="more-146925"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>nrique Anaut, periodista deportivo mudado en escritor, describió en su coqueta trilogía <a target="_blank" href ="http://www.deportelauquen.com.ar/joomla/index.php?option=com_content&#038;view=article&#038;id=26769:anaut-presento-simplemente-historias-de-vida&#038;catid=124:otros&#038;Itemid=146"><i>“Historias de Vidas”</i></a> el clásico botiquín de un masajista de los de antaño: <i>«Aceite verde para los masajes, alcohol para mitigar algún golpe artero, algodón, cinta adhesiva, gasas, algunos «genioles», y el resto lo hacía la voluntad de seguir jugando, en caso de algún golpe. Ah, y la infaltable toallita sobre el hombro»</i>. Apenas humo y espejos, pero parte indeleble del valioso ritual socio-afectivo encaminado a la preparación psicológica del partido. Osvaldo Soriano también se hacía eco de ello en su cuento <i>«Gallardo Pérez, Referí»</i>, consignando que antes de vestir <i>«las desteñidas camisetas celestes»</i> los demás muchachos y él se habían aplicado un masaje con el pseudo milagroso aceite verde.</p>
<p style="text-align: justify">Lo psicológico, lo anímico era el hueso del tema. Di Stefano recordaba en sus memorias que durante la temporada de su debut se había torcido el tobillo en la cancha de Chacarita, justo el día en que el Charro Moreno le había preguntado: <i>«Nene, ¿no te vendás el tobillo?»</i>, advirtiéndole durante aquel intervalo de que el campo estaba poceado, plagado de pequeños pozos, y que por tanto era peligroso. La <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">futura <i>«Saeta»</i></a> se negó y a los 15 o 20 minutos de la segunda mitad le tuvieron que sacar porque no podía ni caminar. Un caso de lo que los psicólogos llaman <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Profec%C3%ADa_autocumplida">profecía autocumplida</a>. Así que a partir de ahí empezó a vendarse, o al menos así lo hizo hasta que jugó en Colombia. Allí un compañero le sacó la venda desproveyéndola de su mística. <i>«Alfredo, la venda elástica, ¿qué te hace si te duele el tobillo adentro? No te va a hacer nada eso, es una cosa mental»</i>, le dijo Báez en un ataque de pragmatismo criollo. </p>
<p style="text-align: justify">Más adelante, ya retirado, Di Stefano se vanagloriaba de que en sus once años como madridista jamás entró el masajista <i>«a echarme esa <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2009/10/11/mas_futbol/1255242407_850215.html">«agua bendita»</a> que en seguida parece calmar el dolor mas intenso a cualquier jugador»</i>. Reivindicaba así el amor propio aprendido del <i>«Fanfa»</i> (por fanfarrón) Moreno, pero implícitamente también se reconocía una dinámica futbolística más psicológica o mística que sanitaria. La administración del agua que cura por parte de su clérigo secular: el masajista. </p>
<blockquote><p>La labor del masajista iba mucho más allá de aplicar la tradicional «agua bendita».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">River gozó durante mucho tiempo de uno de los más famosos santones de ese negocio, Aureliano Gomeza alias <i>«Machín»</i>, personaje humano tremendamente querido por los distintos integrantes del<span class="pullquote_right">Para River, Machín era más que el masajista</span> plantel millonario durante sus más de tres décadas de servicio al club. Contaban que había sido un hincha de los de toda la vida (época amateur) y que incluso había probado alcanzar una plaza en el equipo practicando el puesto de <i>«los gordos y los bobos»</i>, el de portero, pero sin ser capaz de alcanzar con su fútbol a las estrellas de primera. Lo consiguió en un rol teóricamente menos lucido pero que él reinterpretaría asumiendo atribuciones esenciales. A su alrededor se idearon las más famosas de las bromas, pero también fue el confidente de los peores ratos. Siendo el único factor constante del plantel y en virtud de sus enormes cualidades humanas, devino en el epicentro emocional del equipo. Numerosas veces los futbolistas le sacaron en andas para reconocerle de esa guisa lo trascendental que era su acción en el triunfo. Por dar un ejemplo, la <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-x_2zmxqqbLI/UzSvdiGTh3I/AAAAAAAABTk/AQukXGHg3G4/s1600/002.JPG">famosa vuelta olímpica</a> en la Bombonera de 1942 contó con un Machín visiblemente emocionado. </p>
<p style="text-align: justify">Su función fue la de hilo invisible, amalgamador de carácteres, y también la de atento padre y lustrador de mística. Se sabía hacer querer y fomentaba la amistad entre los jugadores, sinergia básica para la futura lucha, y lo hacía cuidando preciosamente de lo que el paraguayo Antonio González llamaba el <i>«entrenamiento invisible»</i>, la vida privada, ya fuese sacando a los muchachos de las concentraciones <i>«para ir a comer un lomito a la costanera»</i> o advirtiéndoles por las noches, si es que los descubría trasnochando, con un escueto pero certero: <a target="_blank" href ="http://www.turiver.com/foros/historia/81842-machin.html"><i>«Noches alegres, mañanas tristes»</i></a>. Suponemos que en la época dorada lo tendría que pronunciar muchos veces, habida cuenta de que los dos mejores hombres, Pedernera y Moreno, eran disparatadamente juerguistas y mujeriegos, hasta el punto de que ya retirado e interrogado sobre el tema, Adolfo Pedernera <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/1997/04/20/r-06401d.htm">aseguró que</a> <i>«no es cierto que anduviéramos por ahí corriendo mujeres. Nosotros no las corríamos: ellas se dejaban agarrar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a todo ese cariño que se le profesó y que aun se le profesa, quizás una de las mayores contribuciones de Machín bordea excesivamente el anonimato. Se dice que cuando en alguna conversación se empleaban halagos exagerados respecto al talento de algún jugador no millonario, el masajista <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-153716">repetía</a>: <i>«Quiero verlo acá, en el verde césped y con el manto sagrado»</i>. Se producía así <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/07/filogenesis-blanca-recopilatorio/">una hierofanía</a> en el sentido que le daba Mircea Eliade, un objeto (camiseta) se transforma en algo sagrado sin dejar de ser él mismo. A su vez la expresión del <i>«verde césped»</i> devino suprema sentencia en disputas periodísticas o tertulias de pizarra técnica, por mor de haber acreditado el único juzgado serio de fútbol.</p>
<blockquote><p>Al igual que en River, los masajistas de Boca se convirtieron en piezas fundamentales del vestuario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los homólogos de Machín en Boca tampoco es que fueran cortos de lo que llamamos mística. De hecho tres de ellos refulgieron con brillo especial durante la primera mitad del siglo XX. </p>
<p style="text-align: justify">Victoriano «Toto» Caffarena, nativo del barrio de la Boca, de familia genovesa y estudiante de notaria, que decidió contra el criterio paterno no solo acompañar al equipo en la histórica gira europea de 1925, si no que además ayudó a sufragar los gastos del viaje. Pese a su elevada extracción social, durante aquellos cinco meses se puso al servicio de sus ídolos, hombre de origen humilde, actuando en calidad de masajista, utilero, asistente, técnico y delegado. Lo que provocó que la plantilla le tomase verdadero afecto y le bautizase como <i>«el jugador número doce»</i>. Ese mismo año, el diario Crítica comisionó al escritor y periodista <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Rojas_Paz">Pablo Rojas Paz</a> para que cubriese los partidos de Boca, pese a no ser este muy entusiasta del balompié. Sin embargo, Rojas Paz quedó tan conmovido por la euforia del hincha de la Bombonera que, al serle presentado Caffarena, consideró que su historia era arquetípica del sentir del aficionado xeneize y le dedicó una crónica titulada <i>«El Jugador Número Doce»</i>, que convirtió el concepto en mitología para el aficionado. Durante la primera presidencia de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Jos%C3%A9_Armando">Alberto J. Armando</a> (1955) se le concedió a Toto una placa oficial que le reconocía institucionalmente como ese <i>«Jugador Número Doce»</i> que ahora toda la afición reclama para si.</p>
<p style="text-align: justify">Si bien Caffarena no era técnicamente masajista, el club le acreditaba como tal para abrirle las puertas del vestuario en cualquier estadio en que Boca jugase, no obstante por aquellas fechas existía un kinesiólogo genuino trabajando para la institución, el afamado japonés Kanichi Hanai. A los 19 años (1904)<span class="pullquote_left">En la Bombonera aún se recuerda al «Japonés»</span> había perdido a su padre en la guerra ruso-japonesa, así que optó por emigrar a Europa y desde allí llegó a Buenos Aires. Tenía estudios de anatomía, jiu-jitsu y gimnasia, y se especializó en dar clases de esto último a la policía de las dos orillas del Río de la Plata. Una vez que viviendo en Dock Sud le llevaron a ver un partido entre el local y Huracán, cayó lesionado uno de los delanteros y Hanai se ofreció a darle remedio allí mismo, mientras aun se estaba disputando el encuentro. Tanto sorprendieron sus habilidades que ese mismo día fue contratado para las funciones de masajista y recuperador de lesionados. Posteriormente se incorporaría a la AFA y de allí pasó a Boca donde llegó a ser una figura popular. De hecho todos le conocían como <i>«el Japonés de Boca»</i>. Pese a ser un gentleman que llegaba a atender con el mismo rigor a los de su propio club que a los rivales, figura entre los participantes del primer episodio mortal de una <i>«barra brava»</i> del equipo. <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1188735-socios-de-la-violencia">Pepino el Camorrero</a>, antigua mascota y líder de la afición, asesinó de un disparo al hincha uruguayo Pedro Demby durante el último partido del Campeonato Sudamericano de 1924 celebrado en Montevideo. La mayoría de los jugadores de la selección eran boquenses y amigos suyos, así que les solicitó asilo en su hotel y Kanichi Hanai hizo desaparecer el revólver tirándolo por el water. Luego se pergeñó un plan para salvarle. Los futbolistas saldrían a la calle a desafiar a los aficionados uruguayos, que acordonaban el hotel, y propiciarían una pelea para que Pepino pudiese alcanzar el barco a la carrera. El plan funcionó a la perfección y puesto que el delito nunca pudo ser demostrado, dado que su hermano mellizo fue visto en su localidad de origen a la hora de autos, pudo seguir yendo a ver los partidos de Boca.</p>
<p style="text-align: justify">Kanichi había importado las técnicas de la tradición oriental, en la línea de masaje restaurador que con raíz en el jiu-jitsu iba a desarrollarse durante el S.XX, lo que le valió la amplia confianza de todos, así como distinguidos piropos, por ejemplo cuando <i>«Pancho»</i> Varallo decía que sus manos eran mágicas. Lo que no<span class="pullquote_right">Garasini fue jugador, el masajista e, incluso, técnico de Boca Juniors</span> pudo o no supo hacer fue dirigir al equipo a ganar un título, honor que si que le cabe al también masajista <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/jugadores/alfredo-garasini/7121/1919/1919/1005/0/0.html">Alfredo Garasini</a>. Jugador y ocasional linier durante la gira europea, <i>“Garassa”</i> adoptó cualquier función que el club le encomendó. Surgido del semillero de la institución, circuló por todos los puestos durante el periodo amateur. Debutó como defensa (1916), se empleó luego en todo el frente de ataque (ariete, wing o interior) e incluso le llegó a dar el relevó al portero Tesorieri. Solo le fue infiel al equipo una temporada (1921), luego regresó a su casa y permanecería en el conjunto hasta el día de su muerte. Su condición de muchacho querido del club y del barrio se la granjeaba Garasini con sus cualidades de <i>«showman»</i>, saludando a los genoveses en dialecto de la Liguria (<a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Lingua_ligure">zeneize</a>), provocándose hemorragias para demostrar que su sangre era azul y oro, o disfrazándose de las maneras más variopintas cuando el equipo conquistaba un título. Tras su retirada pasó a desempeñarse como mascota y masajista, lo que le emparentaría con el Machín de River salvo por la parte en la que de un salto acabó sentado en la poltrona <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/tecnicos.php?CodTec=6&#038;AnioInicial=1930&#038;AnioFinal=2012&#038;OpTipoTorneos=6&#038;Buscar=Buscar">de técnico</a> (1943). No obstante su labor en ese campo era bastante apócrifa. Durante la semana trabajaba en las oficinas de un banco, y los domingos se reunía con los muchachos para animar el ambiente en base a canciones, bromas&#8230; y lo que Panzeri calificaba de <i>«otros medios de vida espiritual»</i>. La dirección técnica real recaía en <i>«los cuatro o cinco jugadores con mayor predicamento»</i> y la preparación física se le encomendaba al muy experto Pablo Amándola. Garasini se ponía el traje de Director Técnico porque así lo quería la directiva. Según Panzeri como una forma de que la afición percibiese que existía <i>«organización»</i> e, hipotéticamente, un chivo expiatorio o responsable. Se ganó un bicampeonato (1943-44) y esta anécdota se convirtió en piedra de toque para las teorías panzeristas más extremas sobre la futilidad del técnico en relación a lo que él llamaba la <i>«camarilla»</i> o líderes de vestuario. Otro masajista, Sobral, también había sido campeón en 1940 con el mismo equipo y en funciones de supuesto D.T. </p>
<blockquote><p>Muchos años después, Diego Armando Maradona seguía teniendo como confidente a su masajista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Luego los masajistas han dejado de hacer de técnicos, pero han seguido siendo maestros espirituales y confidentes. Es notorio el caso del italiano <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2012/02/20/actualidad/1329771548_915356.html">Salvatore Carmando</a>, las otras manos de Diego Maradona, quien le hacía víctima de sus travesuras y se lo llevaba hasta a la selección. También el de Miguel Ángel Di Lorenzo <i>«Galíndez»</i>, que se autodefinía como <i>«un tipo muy alegre, muy chistoso; (que) vengo a darle alegría al grupo y a alentar a los muchachos»</i>, pero que además resultaba muy carismático por las numerosas cábalas (supersticiones) que ejecutaba mediante extraños movimientos rituales realizados al costado del campo. A Diego le conoció con 15 años y prendado de su juego le dijo que sería mejor que Pelé. Se hicieron grandes amigos. O Juan Gregorio Pacheco <a target="_blank" href ="http://www.losandes.com.ar/article/deportes-386744"><i>«Pachequito»</i></a> que en los 70 inventó su propio aceite verde, con el que dejaba las piernas brillantes a los jugadores, y luego cantaba para amenizar la llegada a las canchas. Todos ellos fueron emisarios de la alegría y trabajadores de la mística del vestuario. </p>
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1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
6- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II)</a><br />
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Próximos artículos:<br />
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9- El negro argentino (12-12-2014)</p>
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		<item>
		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina -II- (VI)</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Sólo podemos dar lo que ya es del otro”</i>, Jorge Luis Borges.</b><span id="more-146114"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>xisten numerosas técnicas de movimiento corporal y cada una tiene su propia metodología, si bien la mayoría educan del mismo modo: por imitación. Generalmente el maestro se ubica en un punto de la sala desde donde puede ser visto con facilidad, los alumnos más avanzados serán los que se ubiquen en situación más cercana a él y después se irán alineando en orden descendente hasta llegar a los neófitos. La lógica tras este sistema piramidal estriba en que, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">cuando eres un aprendiz</a>, mirar directamente lo que hace el maestro puede ser frustrante por cegador. El alumno no será capaz de repetir la puesta en escena ya que la representación del experto le priva de ver los pasos intermedios que hay que seguir hasta alcanzar la perfección. En cambio, estudiar a los alumnos más avanzados, pero que aun están proceso de adquisición, le permitirán ver con mayor claridad los pasos intermedios necesarios para progresar. </p>
<p style="text-align: justify">Se trata, en definitiva, de aprovechar el proceso de mascado y digerido de otras personas, ya que este requiere de la segmentación del procedimiento que te lleva hasta la capacitación. No obstante este recorrido es beneficioso en ambos sentidos, puesto que un alumno avanzado que actúa como instructor mejorará su proceso de aprendizaje al tener que interiorizar y clarificar para poder traspasar el conocimiento técnico [0]. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando Cruyff en <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/03/11/deportes/1015801215_850215.html"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a> dicta el mejor método para enseñar a jugar, inmediatamente se retrotrae a su propio aprendizaje, desempolvando el recuerdo de que <i>«cuando yo empezaba, los más pequeños podíamos aprender porque siempre había algún jugador más mayor que se quedaba un ratito más para enseñarnos sus trucos, para corregirnos los errores y para compartir con nosotros alguno de sus secretos»</i>. Un procedimiento que, como podemos ver, es perfectamente análogo a la pedagogía más frecuentemente utilizada en técnicas de movimiento corporal. Johan <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">era muy consciente</a> de los numerosos «avances» en tecnología y pedagogía futbolística imperantes cuando dictó sentencia, pero en pleno 2002 seguía considerando que la mejor <i>«escuela de fútbol»</i> era la <i>«transmisión oral y práctica del conocimiento a través de jugadores de edades diferentes»</i> debido a que este trasvase se establece <i>«de futbolista a futbolista»</i>. Así que el fútbol adquiere aquí categoría de <i>«idioma [1] y, en consecuencia, (maestro y alumno) pueden llegar a entenderse y a estar en sintonía»</i>. </p>
<blockquote><p>«La imitación es la forma más sincera de admiración», Charles Caleb Colton.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un concepto este que entronca directamente con <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mimesis">la mimesis aristotélica</a>. Aristóteles consideraba que la mimesis o imitación es la base de todo conocimiento ya que toda imitación produce un aprendizaje [2], y aprender agrada a los hombres. Cruyff observó que en fútbol los que se lo pasaban mejor enseñando eran los que mejor dominaban la pelota. Entrenadores <i>«espontáneos, vocacionales y enamorados»</i> que mostraban la técnica y luego dejaban que el aprendiz aplicase sus consejos <i>«probando y rectificando»</i>. Una forma de enseñar basada en la guía. Un buen entrenador de futbolistas jóvenes, según este modelo, requerirá por encima de todo de una buena técnica que poder mostrar, siendo todo lo demás secundario a esto. Luego el alumno <i>«podrá entrenarlo después por su cuenta, copiar, imitar, insistir, repetir, mejorar, aprender, afinar y, finalmente, adaptar todos estos conocimientos a su manera de jugar, a su personalidad futbolística»</i>, pero <i>«si no sabes hacerlo, no puedes enseñar»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2011/03/2-tipos-unicos.html">José Manuel Moreno</a> dijo que <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i>, también se refirió a la importancia de tener buenos referentes a los que poder imitar.<span class="pullquote_right">No puede existir un manual común que nos especifique cómo jugar</span> <i>“Yo iba a ver a Cherro y Seoane para tratar de evolucionar en el cabezazo; a Zozaya, quien sabía muy bien cómo anular la marcación a presión; a Nolo Ferreira, por el perfil, por sus gambetas, por su prestancia. Todos ellos influyeron en mi juego, como también lo hicieron el húngaro Hirschl y Bernabé, un grande de aquellos…”</i>, decía. Sin embargo, tanto Moreno como Cruyff aluden al entreno por cuenta propia como lugar donde el conocimiento se adapta y se integra. Toda la estructura de fútbol callejero de Johan está dirigida a fomentar la concentración, la toma de decisiones y, en definitiva, a pensar durante el juego sin perder el ritmo. El objetivo es que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol puesto que, en opinión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/johan-cruyff/">Cruyff</a>, si existe un empobrecimiento de la técnica, este está vinculado tanto a una pedagogía deficiente por reduccionista como a una falta de amor al juego. Siendo cada individuo diferente entre si, no puede existir un manual de instrucciones común que nos diga <i>«como saltar, como has de replegarte, como has de controlar la pelota&#8230;»</i>, puesto que la calidad es un <i>«fenómeno individual»</i>. </p>
<blockquote><p>La no tan misteriosa logística del potrero bonaerense.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/diego-armando-maradona-potrero-fiorito/">potrero bonaerense</a> o las callejuelas de Ámsterdam fueron el lugar donde los cracks crecían, ¿que causó el final de aquella producción masiva de talento? Un futbolista es hijo de su tiempo y de su contexto. Si algún veterano habla de jugadores <i>«como los de antes»</i> es fácil caer en la trampa de considerarle presa de la nostalgia, cuando en realidad los enredos más significativos se suelen producir por desconocimiento del contexto al que que uno se está refiriendo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los años &#8217;60 se percibió en el entorno mediático argentino una disminución del capital futbolístico. Se consideraba que ya no existían los cracks <i>«cracks»</i> que habían proliferado durante las décadas de los 30 y 40 e, incluso, en las postrimerías de los 50. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Mu%C3%B1oz_%28periodista%29">José María Muñoz</a>, celebre locutor de Radio Rivadavia de Buenos Aires, aseveraba en antena que aquello era una consecuencia de la falta de potreros en la capital y argumentaba a favor de compensarlo con un aumento de la actividad futbolística en el interior del país. </p>
<p style="text-align: justify">Desde las páginas de la revista <i>«Así»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> le replicó que quizás lo estaba enfocando al revés. Que los potreros seguían estando en la ciudad, así como en su <i>«cinturón»</i> boquense, pero lo que él veía eran muchos menos niños jugando. Su dilatada experiencia y proximidad con el circuito profesional le permitía efectuar un matiz significativo y desmitificador sobre el potrero. Si bien su antiguo patrón, la revista <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/">el <i>«Gráfico»</i></a>, había fijado en el inconsciente colectivo argentino el papel capital del baldío [3], Panzeri añadió una paradoja al argumento: el potrero o baldío es <i>«el recinto donde se mama el fútbol»</i> pero también <i>«donde más se nutre de defectos el jugador de fútbol»</i>. De hecho, la transición del jugador nunca fue del potrero al profesionalismo, sino que siempre hubo un paso intermedio por las divisiones inferiores de los clubes. Incluido el caso de los grandes jugadores provincianos, que eran ídolos en los equipos de sus ciudades o pueblos antes de ser llamados a la capital. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a ser Panzeri el más afamado defensor del fútbol (brillante) como hijo de la miseria, no le suponía problema reconocer que esto era relativo pues existen y existían numerosos países con <i>«equivalentes índices socioeconómicos miserables»</i> al triángulo Argentina, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">Brasil</a> y Uruguay, pero<span class="pullquote_left">Con el paso de los años, los niños no podían entrenar tantas horas</span> allí <i>«no surgieron ni surgen futbolistas de destreza, talento e ingenio, comparables a los comprendidos hasta en la misma etnología de aquellos tres»</i>. La pobreza relativa, por tanto, es sólo otro dato de la ecuación y no tiene sentido fuera de todo un contexto sociológico, económico, costumbrista e incluso étnico. <i>«Muchas familias modestas podían darse el lujo de que alguno de sus hijos varones no aportaran a la olla»</i>, <a target="_blank" href ="http://books.google.es/books?id=whwmAwAAQBAJ&#038;pg=PT179&#038;lpg=PT179&#038;dq=Muchas+familias+modestas+pod%C3%ADan+darse+el+lujo+de+que+alguno+de+sus+hijos+varones+no+aportaran+a+la+olla&#038;source=bl&#038;ots=3kUdsR1YUL&#038;sig=OQzHS0xbxKE8YKe0f2N56vpoQp0&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ei=DGFuVIerL6TesATu84GIDw&#038;ved=0CCMQ6AEwAA#v=onepage&#038;q=Muchas%20familias%20modestas%20pod%C3%ADan%20darse%20el%20lujo%20de%20que%20alguno%20de%20sus%20hijos%20varones%20no%20aportaran%20a%20la%20olla&#038;f=false">decía Panzeri en 1974</a> a cuenta de la década de los &#8217;40. Obviamente es un factor a tener en cuenta. El niño no trabajaba, pero comía, y los padres, dimitidos de sus funciones parentales, permitían innumerables horas de práctica futbolística en el potrero. La oferta de ocio juvenil existente era mucho menor de la que se iba a disponer apenas una década después. Incluyendo la de las relaciones amoroso-sexuales que posteriormente se fueron anticipando en edad. Por contra, los padres de la década de los &#8217;60 iban a permitir en menor grado <i>«el libertinaje cotidiano de sus hijos»</i>, incluso siendo víctimas de similares <i>«angustias socio-económicas»</i> que la generación anterior. Según Panzeri, el chico de la década de los 30 podía permanecer 6, 8 o incluso 10 horas en <i>«el campito»</i> pero un muchacho de 1965 encontraba mucho más difícil permanecer 3 horas en el potrero. Lo que para él significa que un chico de los &#8217;60 tiene por media más dificultad para <i>«hacer la rabona»</i> como consecuencia de haber abusado mucho menos del <i>«arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El cambio de costumbres sociales supone un dato básico para explicar la alteración de aquel ecosistema deportivo. No se tratará pues de la supuesta ausencia del espacio físico (potrero), sino del aumento del compromiso social de los progenitores respecto a la educación de sus hijos. Los padres ya no admitirán tan fácilmente que un hijo se eduque en la calle. Lo que a la postre perjudica al fútbol al ser este el funcionamiento social (&#8217;30) el que se ha demostrado más efectivo a la hora de producir con mayor profusión la materia prima de mejor calidad: el futbolista con talento. </p>
<blockquote><p>La triada: imitación, engaño travieso y alegría.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«La única manera de hacer divertir a tantos miles de espectadores que van a la cancha es divertirse uno mismo. Si uno no se divierte, no puede hacer divertir a los demás»</i>. Esta frase pronunciada <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=58115/">por Omar Sívori</a>, uno de los contados jugadores posteriores en los que aun resplandecía el talento de la <i>«década de las luces»</i> (&#8217;40), supone la presentación del tercer concepto que reivindican tanto el semillero estilo Máquina como el cruyffismo: la alegría. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Panzeri la defendía</a> criticando a su veneno, la seriedad, a la que denostaba por privar al fútbol de ser juego. Si no es juego y es serio, dice, se pierde el <i>«derecho a divertirse al mismo tiempo que divierta»</i>, o lo que es lo mismo, la <i>«libertad para crear imprevistamente»</i> que no es <i>«forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad»</i>. El fútbol profesional, argumentaba, debe recuperar su condición de juego partiendo de la base del niño-juego. Las divisiones inferiores deben reproducir fielmente la dinámica del potrero, <i>«sus desordenes técnicos, sus muchos vicios»</i>, pero también <i>«la amistad entre la pelota y el jugador, los deseos de tenerla, el placer de jugar con ella, y la predisposición para el arte del engaño»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">maestro Peucelle</a> refrendaba esto criticando la logística militarizada de las categorías inferiores de los años &#8217;70. A Carlos le constaba que los muchachos sentían un gran aburrimiento de <i>«concurrir al club para trabajar (físicamente) y no jugar con la pelota»</i>.<span class="pullquote_right">En la formación del joven futbolista hay dos fases muy definidas</span> Por contra, su sistema abogaba por hacer el ejercicio del fútbol y no la <i>«motorización del elemento humano»</i>, esto es anteponer el juego al estado físico y no viceversa, fundamentando esto en dos hipótesis de <i>«trabajo»</i>. Primero, que la alegría de jugar en lugar del aburrimiento del trabajo físico, producirá un juego que enorgullecerá al niño y hará que <i>«venga el jugador»</i>. Más adelante llegará el trabajo físico para fortalecer. Segundo, que priorizar el aspecto atlético significará anteponer al más grande y fuerte en lugar del que mejor juega. Miopía característica de la gente inexperta que no advierte que el niño que ahora se cansa, porque juega, acabará equilibrándose con la edad, pero en cambio el que solo lucha y resiste rara vez aprenderá a jugar. A esta etapa de transito hacia el equilibrio biológico le corresponde el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a8-sFN6JX7w"><i>«jugar por jugar»</i></a>, sin exigir ni fuerza ni lucha, y de hecho Peucelle recomienda que tampoco sean imprescindibles los entrenamientos. Deberá jugar el que mejor <i>«juega»</i> aunque no entrene. Entre otras cosas para facilitar la conciliación con la vida académica, asumiendo implícitamente con ello que el fútbol profesional es para privilegiados en condiciones naturales y que la mayoría de sueños de profesionalismo están condenados a permanecer siendo eso mismo, sueños. </p>
<p style="text-align: justify">Cruyff, el autor de la célebre frase <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/11/03/5456cc1de2704ed87b8b457f.html"><i>«salid y divertíos»</i></a> antes de una final de Copa de Europa, también opina que la base de todo es hacer que los niños se lo pasen bien jugando al fútbol y no que lo aborrezca. Por eso, cuando le consultaron si un entrenador amateur o un entrenador de fútbol base debían tener título de entrenador, respondió negativamente para señalar un evidente conflicto de intereses. El que estudia quiere ganar partidos para subir en el escalafón. Sin embargo, esos jugadores se beneficiarían más del trato con chicos mayores con buen toque de balón y enamorados del fútbol, que les transmitan su sentimiento por el deporte como una fiebre. Los orígenes del fútbol que reivindica Cruyff son la técnica y el <i>«pasarlo bien»</i>, no correr sin sentido o dar puntapiés de cualquier manera. El propio Johan había sido un jugador infantil de escasa contextura física, lo que le suponía cierta inferioridad respecto a jugadores más corpulentos. Aun así, tuvo la fortuna de que sus entrenadores de formación valoraron su fútbol. <i>«Aunque no tenía fuerzas ni para lanzar un córner, igualmente me ponían en el equipo»</i>, dijo. <i>«Nunca me tocaron la calidad»</i>, insistía. Y esa fue la principal lección que intentó aplicar como entrenador, analizar cada jugador de modo individual y trabajar e integrar lo que le hace distinto: su calidad. </p>
<blockquote><p>El arriesgado negocio de seleccionar y corregir adolescentes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Carlos Peucelle definió cuatro épocas de contacto entre técnico de formación y jugador. La primera es la de selección. Aquella en la que se eligen jugadores entre los que se intuyen cualidades naturales. Cuando él seleccionaba observaba tres condiciones básicas, su juego, su fuerza y su lucha, las cuales determinarían su rol en el equipo, defensivo u ofensivo según las condiciones predominantes. Si un chico reunía las tres al mismo tiempo se le consideraba <i>«un buen valor»</i>. Si no, Peucelle valoraba que la fuerza era la más prescindible de las cualidades ya que se podía mejorar e incluso adquirir aunque, a priori, no formase parte de los dones naturales de uno. No obstante, tanto el juego como la lucha eran considerados propiedades intrínsecas y, por lo tanto, difíciles de cambiar. Su recomendación era optar por un jugador que reuniese al menos dos de estas tres condiciones. Aunque advirtiendo que tras largos años de trabajo en este asunto estimaba que de los 3.000 muchachos que anualmente se probaban apenas seleccionaban a 20 o 30 y de aquellos solo 2 o 3 conseguirían llegar a la primera división. El profesional es pues y en el mejor de los casos uno entre mil [4]. </p>
<p style="text-align: justify">Sin duda era esta la fase que Carlos consideraba más importante la labor del formador: la de la selección del elemento humano. Otros distinguidos colegas suyos posteriores también emitieron juicios parecidos. Rexach repite constantemente que<span class="pullquote_left">Al bueno le ven todos, el secreto es ver al que puede llegar de verdad</span> <i>«al bueno le ve cualquiera, el secreto es ver al que puede llegar»</i>. Cuando a <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/07/25/deportes/1311544810_850215.html">Jorge Griffa</a> le citaron esta frase en una entrevista respondió: <i>«Tiene razón. Hay que ser adivino, anticiparse, intuir quién no muestra todo su potencial pero tiene capacidad de mejora con tanto margen que será mejor que ese que ya lo hace todo bien (&#8230;) Con los juveniles debes adivinar el futuro»</i>. Lo mismo que un maestro más contemporáneo de Peucelle, <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/790303-ernesto-duchini-maestro-de-cracks">Ernesto Duchini</a>, quien en una de sus últimas entrevistas manifestaba que la virtud que siempre lo destacó fue <i>«saber elegir»</i>. La primera selección (12 o 13 años) era para Peucelle la más susceptible de error por parte del que selecciona y cuando más grave podía resultar para la institución. Si se acierta habrá réditos, si bien siempre pocos, pero si se fracasa se estará trabajando en vano. Lo fácil es elegir al que muestra más recursos durante el examen, pero no debe correrse el riesgo de descartar un jugador sin tener en cuenta factores como cuanto tiempo llevan en la práctica del fútbol. Uno o dos años de ventaja en la actividad puede impresionar más que uno genuinamente talentoso. Lo mismo se aplica a la condición física. Existen falsos frágiles en los que puede intuirse una futura fortaleza y <i>«candidatos a la vulgaridad»</i> entre los <i>«demasiado corpulentos»</i> pese a que en ese momento evolutivo si destacan. </p>
<p style="text-align: justify">La segunda época es la de orientación y enseñanza técnica. La técnica del juego viene definida por Peucelle como <i>«el uso de la herramientas (cuerpo) para manejar la herramienta-pelota»</i>. Aquí si se enseña y se aprende. La capacitación y orientación en cambio es un trabajo basado en la corrección. Ayudar a que el jugador explote lo que en él es fuerte y que se ahorre lo que no sabe. Muchas veces se tratará de simplificar en provecho del equipo. </p>
<p style="text-align: justify">Tercera, se deja <i>«jugar»</i> y de esta manera se verán las virtudes y los defectos. La mejor ubicación en el campo (rol) también se empieza a aconsejar en esta época, atendiendo a sus cualidades básicas (juego, lucha y fuerza). Peucelle advierte que con mucha frecuencia los chicos gustarán de una posición <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20131013/futbol/internacional/christian-maldini-una-saga-de-autentica-leyenda_54390983260.html"><i>«por algún ídolo que quieren emular»</i></a>, pero deberá encaminárseles al puesto para el que reúnen mejores condiciones. Durante esta etapa considera necesarias muchas indicaciones técnicas y sobre colocación en la cancha. La misión del técnico será aconsejar sobre como corregir sus defectos o al menos sobre como no exhibirlos ante un rival. El acoplamiento con los compañeros (coordinación) en cambio le parece mucho más un <i>«fenómeno social»</i> que de <i>«dirección técnica»</i>. Sin embargo existe un aspecto fundamental que debemos tener siempre presente durante el proceso. Los muchachos que alternan con mediocres no evolucionan. La mayoría de los futbolistas a los 17 años ya estarán física y técnicamente en condiciones de mezclarse con los mayores y ese alternar temprano será el marco ideal para fomentar su evolución. Por extensión a este mismo razonamiento, un exceso de -malos- jugadores y divisiones alentará la mediocridad general. </p>
<p style="text-align: justify">Cuarta y última época: una vez los jugadores han sido seleccionados, ubicados en el rol más adecuado y bien aconsejados, quedará la que en teoría debería de ser la tarea menos pesada, si bien puede llegar a ser la más angustiante. Sentarse a esperar para ver si el jugador se ilustra solo como parte de su proceso de maduración personal y futbolística. Caso de que sea así se abrirá la puerta para que el equipo saque provecho de ello. No está de más recordar que el gran Marco Van Basten dijo en su día que <i>«si he tenido diez entrenadores, uno me enseñó alguna cosa, tres no me hicieron daño y seis intentaron joderme»</i> y que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/historia-carrera-jugador-alfredo-di-stefano-river-plate-millonarios-real-madrid-estrella/">Alfredo Di Stefano</a> afirmaba antes de unirse al cuerpo de entrenadores que <i>«un director técnico que sepa fútbol puede colaborar a lo sumo en un diez por ciento para conseguir un triunfo; pero si no sabe, perjudica a su equipo en un cuarenta por ciento»</i>. Una severa advertencia de los elevados riesgos inherentes a la dirección técnica y más aun en sus fases formativas. Y es que, como decía Johan Cruyff, <i>«el mejor método para enseñar a jugar a fútbol a un niño no es prohibir, sino guiar»</i>.<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[0] Las artes marciales utilizan frecuentemente la misma metodología. Bruce Lee aprendió en la escuela del maestro Yip Man el estilo wing chun, técnicas principalmente de manos. Debido a que la tradición marcaba que el novato no podía aprender directamente del maestro y que este censuraba mucho el conocimiento que iba a ofrecer, Bruce se dedicaba a observar directamente a los segundos o terceros mejores alumnos para poder aprender con mayor rapidez. </p>
<p>[1] El gran cineasta italiano Pier Paolo Pasolini ya había catalogado al balompié de lenguaje en un precioso artículo titulado «Il calcio &#8216;è&#8217; un linguaggio con i suoi poeti e prosatori», donde trataba de explicar la sconfitta azzurra contra la nacional brasileña en el campeonato mundial de 1970. De un modo convenientemente divertido, el director de «Saló o los 120 días de Sodoma» subdividió a algunos practicantes del sistema de signos «fútbol» según la aplicación expresiva que hacían de su juego. Así Giacomo Bulgarelli (Bologna) era descrito como un «prosista realista», el interista Mario Corso de poeta extravagante, y el «Golden Boy» milanista Gianni Rivera una suerte de mixto, dado que su juego se veía como una prosa poética y algo pedante. La poesía sería la «perturbación del código». Todo momento fútbol que supone «ineluctabilidad, fulguración, estupor, e irreversibilidad».</p>
<p>[2] La teoría se extendía hasta suponer que de hecho todas las artes son imitación. Así que a partir de Aristóteles la imitación de la naturaleza sería considerada el fin esencial del arte.</p>
<p>[3] Por ejemplo en el artículo de Borocotó titulado «Carlos Peucelle, ciudadano del baldío».</p>
<p>[4] La escasa prevalencia de futbolistas animó a Peucelle a recomendar la reducción de las etapas formativas exclusivamente a la edad juvenil (13-18) en la creencia de que era socialmente beneficioso no colaborar al espejismo masivo del profesionalismo. Agregando además que tampoco la inversión estructural del sistema (1975) era futbolísticamente rentable.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
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Próximos artículos:<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)<br />
8- El negro argentino (05-12-2014)</p>
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		<title>Platinismo: Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (V)</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 02:55:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”, Paul Claudel. principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo Carlos Peucelle que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación”</i>, Paul Claudel.</b><span id="more-145120"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span> principios de la década de los &#8217;70, el Doctor Benito Siccardi le rogó a su amigo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> que dejase escrito su testamento futbolístico de cara a evitar que las futuras generaciones pudiesen llegar a perder su sabiduría. Salvaguardado en letra impresa todo lo esencial que Carlos había aportado al fútbol, nacía la esperanza de que aquel conocimiento actuase como una luz encendida para aquellos que quisiesen seguirlo. Así, asumiendo como propia la premisa peucelliana de que <i>“el juego no se puede enseñar”</i>, nos queda solo la posibilidad de entender la mecánica de la incubadora.</p>
<blockquote><p>¿Por qué ya no hay futbolistas como los de antes?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo primero y fundamental es que para llegar a jugar con orden debe existir primero una época de juego desordenado. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">Dante Panzeri</a> estimaba que <i>«el futbolista se forma entre los 13 y 17 años»</i>, pero requiere<span class="pullquote_right">La pelota es el único profesor que no falla</span> de un requisito fundamental: <i>«¡muchas horas diarias con la pelota!»</i>. El jugador, por tanto, se hace jugando. Siendo ésta <i>«el único profesor de fútbol infalible»</i>. <i>«La técnica del juego si se enseña y se aprende»</i> decía Peucelle, <i>«pero el juego no se puede enseñar»</i>. Más bien al revés. Durante el proceso que él llamaba <i>«capacitación»</i>, lejos de agregar se les quitaban cosas. Se les corregía, se les aconsejaba su ubicación en campo (función) más adecuada y, cuando ya había dominio de la pelota, se les recomendaba simplificar de cara a conseguir un <i>«uso sin abusos»</i>. Para Peucelle el futbolista podrá aprender, pero nunca ser enseñado. Si adquiere juego será por <i>«ilustración»</i>, <i>«se enseña él solo»</i>, aunque especulaba con dos posibles tipos de alumno: los que mastican y los que huelen. Según si su adquisición se debe a su inteligencia o a su instinto. </p>
<p style="text-align: justify">Un alumno de Peucelle, José Manuel Moreno, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">decía que</a> <i>“el jugador nace en el potrero, pero siempre tiene cosas para pulir”</i> y se refería a esto mismo. Cuando Ondino Viera, famoso entrenador uruguayo de larguísima carrera brasileña, quiso ahondar en las particularidades del criollimo, consideró que el modelo pedagógico europeo (escuela inglesa), por su aplicación eminentemente coercitiva, promueve un sujeto futbolístico silencioso, subordinado y sumiso, bueno para los automatismos, pero con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">evidentes carencias</a> <i>“técnicas, psíquicas, psicotécnicas y psicofísicas”</i> que lo limitan. Determinando, a modo de corolario, que las <i>“concepciones colectivistas”</i> características del fútbol europeo eran tan hijas de dichas limitaciones como de una <i>“expresión más atlética de la técnica”</i>. Por contra el criollismo habría priorizado la autonomía y la iniciativa, lo que a la postre habría sido un estimulo para el desarrollo de sus características más admiradas como, por ejemplo, el mayor control de la pelota o la cultura de la gambeta. </p>
<p style="text-align: justify">El mito del jugador criollo arguye que las características que se le atribuyen fueron fomentadas por particularidades socio-económicas: la antaño alabada y hoy sujeta a debate <i>«cultura del potrero»</i>. El potrero es un baldío, un solar en el que no se ha edificado. Un gran <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Borocot%C3%B3">periodista uruguayo</a> radicado en Argentina, Ricardo Lorenzo Rodríguez <i>«Borocotó»</i>, fue uno de los impulsores desde la revista <i>«El Gráfico»</i> de emplear el lugar donde los muchachos argentinos se iniciaban con el balón (el potrero) como símbolo de las cualidades de un fútbol particular. Este aspecto ha sido criticado por autores <i>«modernos»</i> <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_P._Archetti">como Eduardo P. Archetti</a>, antropólogo argentino, quien consideraba que pibe y potrero son <i>«mitos»</i> en el sentido de <i>«ficticios»</i>. Un sinónimo de cuento.</p>
<blockquote><p>La teoría de la construcción de una identidad contra el enfoque sociodeportivo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Archetti ha justificado este enfoque en su obra (<i>«El potrero, la pista y el ring»</i>) estableciendo que el <i>“estilo criollo”</i> es un tipo de <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativa mítica»</i></a> que trata de construir una identidad nacional. Primero, durante los años 20 (S.XX), como una forma de oposición al <i>«legado británico»</i> y, a medida que llegaban los éxitos internacionales, como una forma de <i>«hacerse visibles en un mundo cada vez más internacional»</i>. Bajo este prisma antropológico, el potrero deviene una metáfora de la pampa salvaje. Un territorio mitológico que conecta la fundación mítica del fútbol con el «rico ecosistema» de la pampa argentina, presente en varias de las <a target="_blank" href ="http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&#038;pid=S0104-71832008000200013"><i>«narrativas históricas dominantes»</i></a> de la zona. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo un entrenador <i>«moderno»</i> como Johan Cruyff <a target="_blank" href ="http://wf11blog.wordpress.com/2014/07/18/me-gusta-el-futbol-la-vision-de-johan-cruyff/">dejó escrito</a> -por las mismas fechas en que Archetti publicaba sus trabajos- que había que <i>“recuperar el espíritu primigenio del fútbol”</i>, refiriéndose con esto<span class="pullquote_left">Johan Cruyff creía que había que recuperar el perdido fútbol de calle</span> a la práctica del fútbol callejero. Durante la serie de entrevistas que permitieron a Sergi Pàmies editar <a target="_blank" href ="http://www.amazon.es/F%C3%9ATBOL-Edici%C3%B3n-pr%C3%B3logo-P%C3%A0mies-edici%C3%B3n/dp/B00IPLO84U"><i>«Me gusta el fútbol»</i></a>, Johan le dedicó el primer capítulo a explicar su propio itinerario de desarrollo técnico, remarcando su condición amateur, el aprendizaje por medio de la imitación y la naturaleza del espacio de juego (calles y plazas de barrio). Según Cruyff la <i>«falta de calidad técnica en muchos jugadores (actuales) está relacionada, sin duda, con el lugar donde los jóvenes aprenden a jugar a fútbol»</i>. Lo que le ha motivado a generar propuestas que buscan <i>«recuperar este espíritu del fútbol de calle»</i>, como la iniciativa <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/trainingground/grassroots/video/videoid=1577537.html">Cruyff Courts</a> para promocionar ese fútbol callejero donde <i>«no siempre es necesario tener todos los elementos (portería, balón&#8230;)»</i> puesto que se cuenta con la <i>«imaginación e ilusión»</i> para encontrar soluciones que hagan factible el juego en cualquier espacio libre. Sin haber estado nunca ligado a la cultura criolla, Cruyff emitió un discurso afín al de Peucelle, al que nunca conoció, y reivindicando los mismos aspectos como fundacionales del <i>«jugar bien»</i>, así como justificando la perdida de calidad de una generación a otra con los mismos argumentos que Dante Panzeri: la perdida del <i>«alma del potrero»</i> o fútbol de calle. </p>
<blockquote><p>¿Cuál es la medida de lo perdido sin el llamado «fútbol de calle»?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La <a target="_blank" href ="http://tomabra.wordpress.com/2009/07/22/doctrina-del-futbol-pensamiento-rapido-edit-sudamericana-2000/">reflexión</a> de Ondino Viera sobre la conveniencia de estimular el interés (dentro-fuera) por encima de la disciplina (fuera-dentro), dado que en el primer modelo incentiva lo espontáneo y el segundo la subordinación, nos retrotrae a la dicotomía entre <a target="_blank" href ="http://sevilla.abc.es/20101223/cultura/artistas-estan-convirtiendo-puros-20101223.html">artistas y funcionarios</a>. Pudiendo entenderse de sus consideraciones que poner el acento en la libertad, en lugar de en la rigidez, alienta el crecimiento de los artistas (creativos). El fútbol es distinto al arte puro ya que es juego. Lo que significa que lograr el <i>“virtuosismo”</i> está al servicio de poder ganar, antes que de consideraciones estéticas. No en vano ya Panzeri afirmaba que <i>«el fútbol que nos gusta&#8230; tiene por objetivo ganar todos los partidos»</i>, aunque con matices: <i>«El fútbol totalmente logrado (ideal) es aquel que proporciona la victoria asociada a lo bello de lo que es ingenioso como juego»</i>. La idea de <i>«belleza de un arte»</i> esta ampliamente recogida en su libro fundacional <i>«Fútbol. Dinámica de lo Impensado»</i> lo que nos lleva a una consideración: ¿el fútbol además de juego es arte? ¿Podemos encontrar similitudes en la evolución de un futbolista y un artista?</p>
<p style="text-align: justify">Existe al menos una metodología ligada a la pedagogía en técnicas de movimiento corporal y con vocación artística, que ofrece muchos puntos de contacto interesantes con las propuestas de<span class="pullquote_right">El maestro está para descubrir el potencial sensible a su alumno</span> semillero estilo Máquina peucellianas. La profesora <a target="_blank" href ="http://www.movimientoyexpresion.org/#!profesorado/cihc">Mercedes Ridocci</a>, especialista en Movimiento Orgánico y Expresión Corporal, define que en su especialidad, <i>«el maestro está para guiar al alumno a descubrir su potencial sensible, a descubrir sus capacidades corporales, ofreciéndole para ello las herramientas necesarias para su expresión y canalización hacia la expresión y el arte. Es el alumno el que va encontrando su propia voz, a esto se debe que en esta técnica el alumno nunca se parecerá al maestro, ni los alumnos entre sí. Evidentemente el maestro corrige, pero siempre desde la consideración del cuerpo y el ser sensible que tiene delante. No siempre se pide lo mismo a todos los alumnos, el maestro respeta el proceso individual de aprendizaje y las capacidades de cada uno, eso sí, al menos yo, intento exprimir el jugo del alumno todo lo que puedo. Desde esta forma de trabajo, el alumno se esculpe a si mismo, se hace a si mismo, es a la vez escultor y la materia que esculpe»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Ambas perspectivas, de vocación artesanal, comparten el enfoque de trabajar con lo que trae el alumno. En ellas se debe renunciar a la pretensión de que salga todo perfecto desde el principio, y considerar imprescindible la fase de producir. Mejor o peor, correcto o incorrecto, pero hay que producir para luego depurar, tanto si es una técnica de expresión corporal como si se trata del juego del fútbol. El maestro balompédico estilo Máquina requerirá que haya una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">experiencia previa</a> de fútbol para poder trabajar. Resulta sugerente especular con que el <i>«futbolista artista»</i> (creativo) será, por tanto, el resultado de un proceso que le permita encontrar su propia voz y no de ser un mero producto del automatismo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
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Próximos artículos:<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)<br />
7- La mística del masajista (28-11-2014)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: El Ángel de la Bombonera (IV)</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”, Angelito Labruna. e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”</i>, Angelito Labruna.</b><span id="more-144510"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors tal desafección que rayaba en lo cómico. Uno de sus antiguos discípulos, Juan José López, explicaba que estando en Talleres como técnico llamó a los 8 o 9 ex jugadores de River que tenía en el plantel y <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html">les dijo</a>: <i>“Para nosotros esto no es un partido más, esto es un River-Boca, salgan a pisarlos”</i>. Les ganaron por cuatro goles a cero y según López había que verlo a Angelito gritando <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html"><i>“Gooool de River”</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Semejante desapego quizás pudiera entenderse a la luz de un temprano rechazo, como el que había sufrido su compañero Moreno. A los 15 años el futuro <i>«Charro»</i> se vio desestimado por las inferiores xeneizes con un lacónico <i>«no sirve»</i> que le hizo romper a llorar. Prefirieron a otro que según Moreno venía <i>«recomendado»</i> y él le <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/ar/RIVERPLATETUGRATONOMBRE/idolo7.html.tmp">juró venganza</a> al delegado de la 5ª de Boca. Sin embargo, antes del final de su carrera se daría el gusto de ponerse la camiseta amarilla y azul (1950) sin el menor poso de rencor. Más bien al revés, la revista <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-7eCRQjFzHkQ/T7RPJL1z1JI/AAAAAAAACOc/acChH_S4eX0/s1600/charro-1.jpg"><i>«Mundo Boquense»</i></a> recogía en su edición de febrero unas eufóricas declaraciones suyas: <i>«vuelvo al club del que nunca debí salir»</i>. </p>
<blockquote><p>No olvidemos que la venganza es el placer de los dioses.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su caso es distinto al de Angelito. José Manuel Moreno se fue a probar a River <i>«por la bronca»</i> y el buen tino de Tito Sánchez, un aficionado riverplatense que tras encontrarle llorando<span class="pullquote_right">Su padre esperaba que fuera también relojero</span> de rabia le llevó a ver a dos de los delegados de River Plate (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Busuro y Roldán</a>). También porque en un intervalo de pocos días intentó debutar en el boxeo profesional y le rompieron la nariz de un cross de derecha que se la dejó la indeleblemente torcida. Irónicamente existen varios paralelismos y superposiciones entre las historias de ambos jugadores. Por ejemplo, ninguno de sus padres les quería futbolistas y los dos tuvieron que jugar a escondidas de sus progenitores. El de Moreno, policía de profesión, consideraba que el fútbol era <a target="_blank" href ="http://1.bp.blogspot.com/-JbNLvwZ-qLw/T8bZHxbPhLI/AAAAAAAACfg/KyyCOEDhuOg/s1600/charro1.jpg"><i>«cosa de vagos»</i></a>, mientras que el de Ángel Labruna, relojero, esperaba que el hijo aprendiese su oficio y que no perdiese el tiempo jugando. También en sus dos trayectorias coincidió un rechazo de Boca, pero en el caso de Ángel no lo sufrió él directamente, como aquel que lloró su camarada Moreno, si no que el damnificado fue un muy buen amigo suyo.</p>
<p style="text-align: justify">Se llamaba Máximo Pistoletti y era un chico más mayor que Ángel Labruna. Una vez <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">había ido</a> a <i>«probar en Boca y, después de hacerlo sufrir mucho, lo echaron»</i>. Como sucedió con Moreno, planeó su venganza, pero él optó por buscarse un ejecutor: <i>«Ángel, mi mayor alegría es que le hagas muchos goles a Boca. Cada vez que le metas uno, me vas a hacer feliz…»</i>. Fue una venganza de libro. Servida en plato frío, pero con su acción extendida durante más de cuatro décadas. </p>
<blockquote><p>Un jorobado que jugaba muy bien al baloncesto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Labruna jugó primero en el Barrio Parque FC y hasta acabó convenciendo a su padre de que hiciese <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2008/09/19/deportes/d-01763208.htm">de delegado</a> del conjunto. Luego casi todos sus integrantes terminarían en la sexta división de River, el equipo del que él era hincha. Durante su etapa formativa alternaba el conjunto de cadetes de baloncesto con las inferiores de fútbol hasta que en 1934 se le pidió que eligiese. <i>«Si me consiguen un empleo, sigo con el básquet»</i>, <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2003/09/19/d-05001.htm">dijo</a> y luego se reiría con ganas recordándolo. <i>«Menos mal que no me lo consiguieron»</i>, decía divertido y consciente de que, gracias a aquella decisión, cinco años después comenzaría la tortura a Boca. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de su buen hacer en las inferiores, al <i>«Feo»</i> Labruna le costó afianzarse. Jugaba de interior por la izquierda en la misma posición que ocupaba el ídolo de la afición: José Manuel Moreno.<span class="pullquote_left">Ángel Labruna entró en el once por JM Moreno</span> Él mismo <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/una-desgracioa-que-fue-una-suerte.html">dijo</a>: <i>«Sé que si Moreno no hubiera sido excluido del equipo, yo hubiera quedado para siempre jugando de suplente, porque ocupábamos el mismo puesto»</i>. Se refería a una suspensión administrativa del crack por <i>«bajo rendimiento»</i> (1939), que acarreó un plante de la mayor parte de la primera plantilla cuando aun quedaban nueve partidos para finalizar el campeonato. Las bajas forzaron a Cesarini a armar un equipo con numerosos elementos de las inferiores -al que acabaron apodando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2010/11/pendejos-atorrantes-guerrilleros.html"><i>«Los Guerrilleros»</i></a>&#8211; y en el que estaban Labruna y el futuro puntero derecho titular Juan Carlos Muñoz. Así pudo jugar su primer Superclásico la mañana del 5 de noviembre de 1939, en el estadio de San Lorenzo y con Boca como local. Victoria por 2-1 y <i>«goool de Labruna»</i> en la despedida de otro mito, Varallo.</p>
<p style="text-align: justify">Dos años después, en otro Clásico ante Boca saldado <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-5-boca-1-campeonato-1941/372.html">con 5 goles a 1</a>, bautizaría definitivamente a aquel River como <i>«La Máquina»</i> y Labruna tendría el honor de abrir el marcador y una época de fútbol todocancha. Se había alcanzado en aquel partido una de las más altas cuotas de perfección futbolística y el escritor madrileño José Gabriel López Buisan, afincado en Argentina, escribiría en el diario <i>«Crítica»</i> que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrosi <i>«se parecieron a una maquinita»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada siguiente, 1942, es comúnmente aceptada como la apoteosis de la Máquina. Su mejor iteración. Osvaldo Zubeldía diría en 1965 que era el equipo que más le había entusiasmado. A Boca vuelven a propinarle otra goleada, esta vez por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-4-boca-0-campeonato-1942/386.html">4-0</a>, con sendos goles de Labruna. Huelga decir que a estas alturas Pistoletti estaba como <i>«loco de contento»</i>. Luego llegaría la esperada revancha en la Bombonera durante la segunda ronda del campeonato y esta sería, si cabe, aun más dolorosa. Perdía River por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/boca-2-river-2-campeonato-1942/401.html">2 goles a 1</a> cuando en el minuto 71 se vieron obligados a evacuar al defensa derecho, Norberto Yácono, al haber sido este alcanzador por un proyectil en la cabeza. Diez minutos después Pedernera anotaría el tanto del empate y la Máquina viviría el momento considerado mayoritariamente como de mayor gloria del equipo: la celebración de la consecución del título dando su <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2012/11/07/680135-hace-70-anos-river-daba-la-primera-las-tres-vueltas-la-bombonera/">primera vuelta olímpica</a> en la cancha de su máximo rival.</p>
<blockquote><p>El único futbolista consignado en la biblioteca de Babel.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una anécdota que quizás ilustre mejor la dimensión social de aquel River que cualquier tanda de datos [1], vendría a colación de un libro que se escribió en paralelo a dicha campaña (1942). El <a target="_blank" href ="http://lenguayliteratura-1.wikispaces.com/file/view/seis-problemas-para-don-isidro-parodi+por+Bustos+Domecq.pdf"><i>«Seis problemas para Don Isidro Parodi»</i></a> de un tal H. Bustos Domecq, en realidad<span class="pullquote_right">Aquel histórico River era mucho más que un simple equipo de fútbol</span> un seudónimo para la dupla de cuentistas bonaerenses formada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. A modo de introducción para aquella serie de relatos detectivescos la señorita Adelma Badoglio, biógrafa inventada para la ocasión, ubicaba al también apócrifo Bustos Domecq comentando que <i>«durante la intervención de Labruna fue nombrado, primero, Inspector de Enseñanza, y después Defensor de Pobres»</i>. Lo que supone una de las escasas menciones al deporte rey [2] en la obra del gran escritor argentino, puesto que es sabido que Borges detestaba el fútbol hasta el punto de haber impartido una conferencia sobre la inmortalidad a la misma hora en que Argentina debutaba en el Mundial de 1978. Eduardo Pérsico, uno de los autores del libro <i>«Los que conocieron a Borges nos cuentan»</i> le preguntó al propio Jorge Luis durante una entrevista por la mención al goleador de River. Borges se limitó a sonreír y dijo <i>«esa fue una ocurrencia de Adolfito (Bioy)»</i>. Sin embargo Pérsico extrapola que si ellos escribían escuchando la radio es muy posible que lo recogieran de algún locutor diciendo <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/persico5.html"><i>«brillante intervención de Labruna»</i></a>. Con lo que Borges odiaría el fútbol pero hasta él escuchó jugar a la Máquina. </p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas Labruna no solo era famoso si no que ya empezaba a estar indeleblemente ligado a su máximo rival. Esto era debido no solo a que se ensañaba deportivamente, que de hecho sigue siendo el <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/goles-angel-labruna-river-plate-boca-superclasico/">máximo artillero</a> de los Superclásicos, sino también por sus constantes desplantes y provocaciones. Cuando hubo que dar la vuelta olímpica a la cabeza estaba Labruna. Fue también el precursor de entrar en la Bombonera con la nariz apretada señalando el supuesto mal olor&#8230; del riachuelo cercano a la cancha. Había que tener valor puesto que ya hemos visto con la anterior anécdota de Yácono que la tribuna de la Bombonera era capaz de disparar a matar. Pinino Más comentó que, aun cuando hizo de técnico, entraba a la Bombonera y se tapaba la nariz, y el publico <i>«lo escupía, lo puteaba y él se seguía tapando la nariz»</i>. Por que esta particular enemistad a parte de enconada era recíproca.</p>
<p style="text-align: justify">Lejos de atemperarse la relación con el final de su etapa como jugador el fastidio mutuo fue in crescendo. Uno de sus antiguos pupilos, Roberto Perfumo, <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/8427862/Anecdotas-del-maximo-idolo-de-River-Angelito-Labruna.html">lo resumió diciendo</a> que <i>«la gente de Boca le tenía un cagazo tremendo a Labruna, y él no le tenía miedo a nada. Manejaba todo, hacía lo que quería»</i>. Aunque hay que matizar que <i>«hacía lo que quería»</i> pese a los costes, porque cuando perdía un partido contra Boca perfectamente podían llegar aficionados boquenses con camiones de brea y carros de mierda a tirarlos frente a la casa de Labruna. Literalmente. </p>
<blockquote><p>No repitas nunca lo que voy a decirte&#8230; rencor&#8230;. tengo miedo de que seas amor.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque pueda resultar disparatado, Ángel <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">se consideraba</a> <i>«bastante amigo de Alberto J. Armando, presidente de Boca, incluso le compraba los autos a él»</i>. Más a pesar de que en aquella época los xeneizes fueron entrenados en numerosas ocasiones por históricos integrantes de la Máquina [3], saliendo incluso campeones bajo su dirección técnica, Armando nunca osó ofertarle el puesto a su compadre. <i>«Estoy seguro de que con Labruna saldríamos campeones, pero ni me animo a proponérselo. Ángel tiene la banda roja pintada en la piel, debajo de la camisa»</i>, diría don Armando a sus allegados. </p>
<p style="text-align: justify">La actitud de Armando daba pistas de que tras el envoltorio de rencor de grada existía un sentimiento de respeto boquense por el adversario. El propio Ángel no era ajeno a las<span class="pullquote_left">En medio de la obsesión, había un respeto mutuo</span> contradicciones de esta relación. Reconocía que ganarle a Boca era una <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/"><i>«obsesión, mi idea fija»</i></a>, pero también existía un poso de gratitud a aquel enfrentamiento por más que lo revistiese de sarcasmo: <i>«Miren si habrá sido importante Boca en mi carrera que gracias a ellos les pude hacer el primer regalo importante a mis viejos: un juego de muebles»</i>, en alusión a la prima que le dio River el 5 de noviembre de 1939 por vencer su primer clásico. Todo se explicaba desde su rivalidad con Boca. Incluso refiriéndose a su hijo Daniel, tristemente fallecido por un lupus, hallaba algo de consuelo explicando que <i>«el último partido que jugó le gritó un gol a la tribuna de Boca»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Meses antes de morir Ángel Labruna le concedía una entrevista a <i>«El Gráfico»</i> y allí sorprendió a todos con una respuesta inesperada. <i>«¿Usted iría a dirigir a Boca? Llegado el casi sí»</i>. Quizás fue despecho por el trato de la sociedad a la que había dedicado tantos años, pero por primera vez Ángel rompía su imagen de hincha acérrimo e incluso <a target="_blank" href ="http://lapassucci.blogspot.com.es/2012/09/el-ultimo-deseo-de-labruna-antes-de.html">le lanzaba una flor</a> a su némesis, la grada de Boca. <i>«Creo que de local no pierdo un punto (&#8230;) Boca, con la presión de su gente, es la única cancha donde se siente la condición de local»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Una vez fallecido Labruna el autor Rodolfo Garavagno publicó <a target="_blank" href ="http://www.paladarmillonario.com.ar/2014/09/un-picado-en-el-cielo.html"><i>«Un picado en el Cielo»</i></a>, bello poema dedicado al <i>«Féo»</i>. Se daba la particularidad de que Garavagno era hincha de Boca y por influencia de su gesto nació el lema <i>«Rivales siempre, enemigos nunca»</i>, como forma de campaña contra la violencia en el fútbol. Años después se publicaría dentro del libro <i>“De fútbol somos”</i>, el hermoso relato <i>«Señor Labruna»</i> de Rodolfo Braceli, articulado sobre la particular relación epistolar entre el Señor Labruna y un teórico aficionado de Boca, el maestro Estupor Corcuera, que paradójicamente era un gran admirador suyo. <i>«Soy un convencido que usted tiene todas las características de un jugador típicamente boquense. Usted no arruga jamás (&#8230;) usted no le tiene miedo a nada»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.rodolfobraceli.com.ar/pagina11.html">decía</a> el señor Corcuera, dando así voz a un sentimiento seguro bastante extendido entre el aficionado xeneize. Una muestra de que odio y amor son los extremos de la misma línea, a veces solo a segundos y otras veces a décadas de distancia. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Fue el conjunto menos goleado (37), pero también el más goleador (72) del campeonato. </p>
<p>[2] Bustos Domecq acabaría escribiendo su propio cuento de fútbol: «Esse est percipi» (1967).</p>
<p>[3] Renato Cesarini, José Manuel Moreno, Aristóbulo Deambrossi, Néstor Rául Rossi y Adolfo PederneraI. Así como otros históricos de River pero no componentes de la Máquina como Alfredo Di Stefano, José Varacka o Rogelio Antonio Domínguez.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
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Próximos artículos:<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)</p>
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		<item>
		<title>Platinismo: Mito y folklore de la escuela millonaria (III)</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”, J.M.G. Le Clézio. uando el rumano [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Conocí a una señora de unos 40 años, soltera, que iba de una aldea a otra cantando, con voz muy fina, mitos que ella interpretaba sobre la marcha de un modo muy personal. Tuve la sensación de estar asistiendo<span id="more-143924"></span> al principio de la literatura. Era como un teatro primitivo”</i>, J.M.G. Le Clézio.</b></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando el rumano <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Mircea_Eliade">Mircea Eliade</a> se proponía definir <i>«el mito»</i> para la introducción de uno de sus trabajos de una forma que resultase aceptable para los eruditos y asequible al común del aficionado -que era el que hacía rentable la publicación de dicha obra-, sorteaba el trámite recurriendo a dos coartadas. Calificaba su definición de <i>«personal»</i> (opinión) y de imperfecta. Arreglado el trámite la descripción es la que sigue: <i>«el mito (&#8230;) relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es, pues, siempre el relato de una «creación»: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Si consideramos el fútbol como un corpus mitológico, podemos observar un par de características llamativas. Primero, que su principio (1925) [1] es bastante reciente, por lo que en teoría disponemos de abundante información de primera mano; y segundo, que posee una característica que podríamos definir de <i>«ciclado rápido»</i>. El tiempo de origen de todos los mitos <a target="_blank" href ="http://fr.wiktionary.org/wiki/in_illo_tempore">es el illo tempore</a> o Edad de Oro, básicamente el momento sagrado de la creación o de una creación sagrada. La particularidad del fútbol es que estas edades se va desplazando en ciclos míticos de intervalo bastante corto. </p>
<blockquote><p>Siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>«Fútbol Todotiempo»</i>, libro respuesta de Carlos Peucelle al <i>«Fútbol Total»</i> (totaalvoetbal) del campeonato de 1974, se refiere a un par de conceptos que él considera que presentan un funcionamiento análogo: el llamado <i>«fútbol moderno»</i> y las <i>«épocas de oro»</i>. Según<span class="pullquote_right">En fútbol parece que las épocas de oro se van sucediendo siempre</span> sus escritos, los libros de táctica y estrategia del fútbol a los que él tenía acceso distinguían entre <i>«fútbol moderno»</i> y <i>«antiguo»</i>, sin embargo él disponía de manuales de 1929, 1935, 1940, 1945, 1955, 1960 y todos se adjudicaban dicho título repudiando al anterior ostentador. Así que Carlos solucionó la paradoja diciendo que la única división posible era <i>«fútbol bien jugado»</i> o <i>«mal jugado»</i>; con buenos jugadores o malos jugadores. Curiosamente, durante <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/03/entrevista-a-antoni-ramallets/">la entrevista concedida</a> por Antoni Ramallets (QDEP) a Ecos del Balón, el <i>«antiguo»</i> portero enunció exactamente el mismo concepto <i>«siempre ha habido dos maneras de jugar: jugar bien o jugar mal»</i> a la par que se «disgustaba»cuando se ponía en duda el fútbol que ellos jugaron (<i>«todo el mundo sabe y los que menos sabemos somos los que hemos jugado»</i>). Sobre las <i>«épocas de oro»</i>, termino que consideraremos sinónimo del <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro">de la Edad de Oro</a>, Peucelle teorizaba que se ubica en la juventud personal de cada uno. Para él fue la del Alumni (1908) y cuando escribió <i>«Fútbol Todotiempo»</i> se situaba -a nivel de opinión pública- en la década de los &#8217;40, así que conjeturaba que en <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Vintage">20 años</a> iban a decir que era la de los &#8217;60. </p>
<p style="text-align: justify">Pese a que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Carlos Peucelle</a> era parte de la mitología rioplatense, siguiendo la definición de Eliade en calidad de uno de los <i>«seres semidivinos (&#8230;) que han creado el mundo»</i> o que se comportan <i>«de una manera ejemplar»</i> (Mitos, sueños y misterios), en vida solía ser bastante desacralizador con todo esto. A él le tocaba una parte -mayor o menor según la fuente de consulta- en la fundación del mito de <i>«la escuela de River»</i>. Sorprendentemente, él no solo rechazaba haber dado <i>«clases en ninguna escuela de fútbol»</i> si no que negaba también que hubiese existido jamás tal cosa como una «escuela millonaria».</p>
<blockquote><p>La escuela de River Plate nunca existió.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La escuela de River es el nombre atribuido al modelo educativo que engendró a la mítica Máquina de River (1941-46), y como definición presenta similitudes -aunque no sea estrictamente lo mismo- con <a target="_blank" href ="http://www.reflexioncientifica.com.ar/08_GIRC_006.pdf"><i>«la nuestra»</i></a>, el estilo criollo o el <i>«alma del potrero»</i>. Todos ellos eslóganes periodísticos y por tanto destinados a vender periódicos. El concepto de la «escuela» está tan ampliamente extendido que hace poco lo utilizaba <a target="_blank" href ="http://www.jornadaonline.com/Deporte/78076-Cappa:-Cuando-era-DT-hablaba-de-la-escuela-de-River-y-me-dec%C3%ADan-que-estaba-loco">Ángel Cappa</a> refiriéndose a su pasada etapa en el club. </p>
<p style="text-align: justify">Generalmente cuando se emplea dicho apelativo se busca la resonancia con <i>«el estilo de fútbol que salió con <i>«La Máquina»</i> y que no pudo transmitirse a ninguna otra generación»</i>, según<span class="pullquote_left">Pedernera era la clave de la mítica Máquina</span> comentaba Carlos Peucelle en aquel testamento literario titulado <i>«Fútbol Todotiempo e Historia de La Máquina»</i>. De hecho tanto Peucelle como Dante Panzeri insistían en que en cuanto se fue Pedernera a Atlanta se acabó el fútbol Máquina, puesto que su ausencia en River <i>«no admitía reemplazo (&#8230;) dentro de ese funcionamiento»</i> y en Atlanta, <i>«rodeado de constructores de juego afines a él»</i>, tampoco pudo reproducirlo Pedernera. Lo que para Peucelle era la prueba inequívoca de que de escuela de fútbol no se puede hablar. <i>«Hay jugadores o no hay jugadores»</i>, sentenciaba, <i>«hay una corriente de jugadores o un cortocircuito de jugadores»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La otra evidencia fehaciente que Carlos solía indicar es que la supuesta escuela de River, aun habiendo tenido superabundancia en varias demarcaciones, también tuvo que comprar algunos elementos cuando estos no aparecieron de manera natural en el semillero. Hablamos de los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Enrique_Rodr%C3%ADguez">Eduardo Rodríguez</a> (zaguero izquierdo), Giúdice (centrohalf), Soriano (portero), Eusebio Videla (centrohalf) o, más tarde, el propio <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Walter_G%C3%B3mez">Walter Gómez</a> cuando se perdió a Di Stefano. Pese a todos estos esfuerzos por parte de Peucelle y Panzeri por depurar el concepto, el mito de la escuela de River ha prevalecido. Uno de los principales beneficiarios del uso de esta nomenclatura escolástica fue el técnico <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/river-plate/historicos/Sarmiento-River_0_486551599.html">Renato Cesarini</a>, que aparece frecuentemente referenciado como <i>«creador»</i> o fundador de <i>«la escuela»</i>. Aunque existen discrepancias sobre su papel y peso tanto en la evolución de las divisiones inferiores como en la ejecución de los equipos campeones. </p>
<blockquote><p>El desmedido lucro que se hace de lo extrafutbolístico es el fermento de la comedia del fútbol.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/05/12/C-4744-bambino-veira-100x100-muchas-veces-me-iba-del-telo-al-entrenamiento.php">Bambino Veira</a>, futbolista, entrenador y ocasional humorista, señalaba a Renato Cesarini como la persona del fútbol que más le cautivó en una charla: <i>«Estábamos de gira por México, y el Tano vino un día a charlar con los más jóvenes. Me quedé congelado de lo que sabía de fútbol, nos anticipó lo que se venía en lo táctico y en la preparación física. Un sabio. Otro que me cautivó fue el Toto Lorenzo, un adelantado»</i>. Ambos técnicos habían sido particularmente denostados por Dante Panzeri y acusados de falsarios. Del primero calificó su estilo discursivo de <i>«vapores de seducción»</i> y <i>«verborragia»</i>, a la vez que le culpaba de apropiarse de méritos ajenos por medio de la hábil manipulación de los que no habían vivido aquella época, y del segundo echaba pestes por detalles como entregar papelitos a los jugadores de la selección con instrucciones escritas sobre cómo debían jugar. A Panzeri este tipo de prácticas -los papelitos o el uso de un balón de rugby-, le parecían pura superchería y las explicaba desde un enfoque publicitario orientado a hacer negocio.</p>
<p style="text-align: justify">Se da la curiosidad de que el Bambino Veira reconoce haber sido de escuelas opuestas como entrenador y como futbolista, sin que esto aparentemente le suponga ningún conflicto interno. ¿Fue por un proceso madurativo o es que, como decía Panzeri, entró en el negocio del fútbol? Contextualicemos que sus excesos y travesuras cuando era jugador habían sido tan ostentosos que, al dar inicio a su carrera como técnico, se sintió forzado a intentar quitarse el estigma diciendo en una entrevista con Ardizzone que <i>“le tengo que pegar dos tiros al Bambino, tiene que aparecer otro”</i>. No obstante cuando le preguntó El Gráfico que por que no había ido nunca <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/resumen-analisis-mundial-brasil-2014-tactica-trascendencia-futuro/">a un Mundial</a>, aludió a la calidad de los compañeros que le disputaban el puesto, los Onega, Willington o Rojas, y no a una supuesta falta de profesionalidad o al trasnochar. Así que cada cual extraiga de aquí sus propias conclusiones. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Desde mis primeros artículos asumo como fecha de inicio del «fútbol» el 13 de junio de 1925, momento en el que se produce el cambio en la ley del offside. Ha habido otras modificaciones posteriores, pero considero que nunca tan profundas como aquella, por lo que desde esta fecha hasta el actual 2014 considero que se está disputando el mismo juego. Opinión personal e imperfecta.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
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Próximos artículos:<br />
4- El Ángel de la Bombonera (07-11-2014)<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Platinismo: Felix Roldán y otros héroes anónimos (II)</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, Napoleón Bonaparte. na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una cantidad exagerada de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”</i>, Napoleón Bonaparte.</b><span id="more-143124"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>na de las consecuencias de la carrera militar de Bonaparte es habernos descubierto a un sensacional fabricante de citas. O al menos ha provocado que se le atribuyan una <a target="_blank" href ="http://es.wikiquote.org/wiki/Napole%C3%B3n_Bonaparte">cantidad exagerada</a> de ellas y que además abundan en cuestiones de todo tipo. La que atañe a la paternidad del éxito quizás sea la más famosa de todas y dado que el fútbol es una parte de la vida le resulta perfectamente aplicable [1].</p>
<p style="text-align: justify">Tomemos, por ejemplo, una brillante disertación que escribió <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Verde-Cesped/Homenajes/12868-a-veintidos-anos-de-la-muerte-de-carlos-peucelle.html">Carlos Desiderio Peucelle</a> en 1959, titulada <i>«La Espiral de los Esquemas»</i>. Allí introdujo una anotación a pie de página, tras citar a la llamada WM de Chapman, aclarando que no simpatizaba con darles nombres propio a los conceptos tácticos puesto que el mundo estaba <i>«lleno de invenciones que no fueron otra cosa que bautismos de lo ya creado»</i>. Según su entrañable amigo Panzeri no era por <i>«demagogia de la modestia y la humildad»</i>, si no porque no creía en arrogarse <i>«este tipo de méritos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Aceptaba Peucelle reconocimiento en lo tocante a su actividad <i>«dentro de la cancha»</i>, es decir como futbolista. E incluso habiendo señalado Pedernera que siendo jugador ya se le consultaban a él las cuestiones<span class="pullquote_right">Cuando era futbolista, Peucelle ya mandaba</span> tácticas, como si del director técnico se tratase, Carlos jamás permitía que se le otorgasen paternidades ni de equipos ni de jugadores. Durante la década de los sesenta su ex-compañero <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Renato_Cesarini">Renato Cesarini</a>, en connivencia con determinada prensa, había presentado su candidatura como genuino <i>«hacedor de La Máquina»</i>. Sin embargo Peucelle nunca entró a darle pública réplica sobre esto, pese a considerar que aquellas declaraciones eran <i>«circenses»</i> y propias de la <i>«comedia actual del fútbol»</i> que él tanto denostaba. Si la paternidad no puedes ser individual puesto que, en palabras de Peucelle, <i>«son cosas que se dan por muchos»</i>, no puede haber quien reclame la autoría sin estar faltando a la verdad. O a la ética. </p>
<blockquote><p>«Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer. Son cosas que se dan por muchos motivos. Y se dan, no se preparan», Carlos Desiderio Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«A La Máquina no la inventó nadie. Existió porque se dieron circunstancias en un mismo tiempo y en un mismo club»</i>, exponía Pedernera cuando le tocaba opinar sobre el tema. (Sencillamente) <i>«Nos encontramos un grupo de jugadores iluminados y logramos un entendimiento total»</i>. Adolfo desproveía de alquimia el debate y lo exponía <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2001/05/25/d-274442.htm">desde una perspectiva orgánica</a>. <i>«Los equipos siempre nacen cuando se ubican distintas duplas. Nosotros dispusimos de varias de esas sociedades y las piezas se fueron acomodando solas. Y aparecieron así los movimientos»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Una aproximación que por naturalista pudiera parecer desmitificadora, además de instigarnos a hacer una pregunta que casi aparece implícita en su respuesta. ¿Hubo alguna particularidad en la reunión y disposición de aquellos jugadores o fue todo un hecho casual? Tras la consecución del campeonato de 1945 se publicó en la revista <i>«River»</i> un artículo del propio Peucelle que resulta clarificador sobre el proceso de llegada al club de aquellos jugadores: <i>«Dentro de esta gran familia que es River (&#8230;) cabe señalar que la <a target="_blank" href ="http://riverlujoypueblo.blogspot.com.es/2009/12/campeonato-afa-1945.html">obtención del título 1945</a> tiene una relación directa con el cuidado y fomento del fútbol amateur. A él se le debe la mayor parte del éxito. Labor ímproba, difícil (&#8230;) la tesonera y delicada tarea de descubrir, perfeccionar y formar los futuros cracks»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Dicha función durante <i>«la primera etapa de vida de un jugador»</i> recaía en los generalmente anónimos delegados de las divisiones inferiores del club. Peucelle les agradecía en aquella carta pública la búsqueda de jugadores <i>«de casa en casa»</i>, <i>«esperándolos en una esquina»</i>, <i>«llevándolos a la cancha»</i> o <i>«viéndolos en el baldío»</i> realizada bajo las inclemencias del tiempo estacional -ya fuese lluvia, frío o fuerte calor-, sin más recompensa que la de haber sido útil al club. Es decir, sin retribución económica de ningún tipo. Luego los domingos, a mayor gloria, acudían a supervisar a su equipo de división en partidos con apenas <i>«una veintena de espectadores»</i>.</p>
<blockquote><p>«¡Yo no fui maestro de nadie! ¡El jugador se hace jugando!», Peucelle a Néstor Rossi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las raíces de aquella <i>«gigantesca obra»</i> (sic) <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-rfEkO2agZw8/TeV5_e2DfoI/AAAAAAAAM_8/gwpNco87qmk/s1600/RIVER-PLATE-1931.jpg">se habían gestado en 1931</a> con la llegada de Peucelle a River en calidad de jugador. A Carlitos le acompañaba el quiosquero Félix Roldán, quien había sido su orientador futbolístico en sus días juveniles en el potrero. Decía Ernesto Lazzatti que existen dos tipos de aficionados: El que va a ver a un equipo, así que va a verlo ganar; y el que va a seguir un partido, y por tanto va a ver jugar. Félix Roldán era de los segundos [2]. Un enamorado del fútbol y especialmente del que jugaban los muchachos habilidosos. Peucelle propuso a la sociedad aprovechar la particular habilidad y predisposición de Roldán para la selección y orientación técnica de los jóvenes, aspecto en el que le consideraba <i>«el más grande (&#8230;) que yo conocí»</i> (sic), y River aceptó la propuesta. Félix Roldán pasó a desempeñar la función de delegado de las inferiores, articulándose alrededor suyo aquel semillero del equipo al que el diario <i>«Crítica»</i> denominaba en 1931-1932 los <i>«cebollitas»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Por mediación de Roldán llegan a River los <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Adolfo_Pedernera">Adolfo Pedernera</a> (su mayor éxito), Eduardo Correa, José Ramos, Mario Filippo, Fernando Sánchez&#8230; Jugadores que en palabras de Carlos Peucelle <i>«llegaron en gran cantidad a primera»</i>. Sin embargo durante su etapa formativa, cuando jugaban en las quintas o sextas divisiones, <i>«rara vez ganaron campeonatos»</i>. De hecho es famosa la anécdota de que frecuentemente aparecía Roldán eufórico y le decía a Peucelle:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; <i>«Ayer jugaron los pibes. Mirá&#8230; salí con la panza «así», llena de fútbol. ¡Qué baile, qué milonga!»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Roldán lo pregonaba además por todo su barrio (Constitución), orgulloso de aquello, pero cuando le preguntaban por el resultado la respuesta podía llegar a ser sorprendente:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; «<i>Y&#8230; perdimos 1-0, ¡pero qué baile dimos!&#8230;»</i> </p>
<p style="text-align: justify">Aquellas divisiones inferiores estaban articuladas en el juego, o siendo aun más precisos, en los chicos que juegan (bien) [3]. Peucelle estaba fascinado por esta labor pedagógica porque además conocía de primera mano los resultados. De la efectividad del trabajo amateur de Roldán tenía innumerables pruebas puesto que durante su periplo como <i>«delegado»</i> por clubes como el Futbol SanTelmo o Sportivo Buenos Aires, había descubierto a los <a target="_blank" href ="http://www.bdfa.com.ar/jugadores-BONIFACIO-MARTIN-12024.html">Bonifacio Martín</a>, Cilento, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadio_L%C3%B3pez">Arcadio López</a> o al propio Peucelle, que tampoco había sido nunca campeón en las inferiores. La valiosa lección que <i>«Barullo»</i> Peucelle aprendió de aquel bohemio vendedor de periódicos fue la de la paciencia. Los resultados deportivos, el dinero y el éxito serán consecuencia de que se haya formado un buen jugador y para eso se necesita <i>«estar con la cabeza bastante fría para quedarnos con el que juega, aunque no gane»</i>. </p>
<blockquote><p>«Orientamos y enseñamos técnica (no juego). El juego no se puede enseñar», Peucelle.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus últimos años como jugador Carlos ya colaboraba de forma extraoficial con las divisiones inferiores de River, sin embargo una serie de sucesos precipitaron que en 1942 pusiese fin a su carrera como profesional<span class="pullquote_left">Antes de fallecer, Felix Roldán le implicó en las labores de formador</span> y pasase a coordinar las divisiones inferiores. Irónicamente en 1941, el año en que brotaba el fruto más brillante de la semilla plantada una década atrás, la Máquina de River (1941-46), fallecía su jardinero, <a target="_blank" href ="http://4.bp.blogspot.com/-Gr2y5RwrHHI/UJMo2-KzERI/AAAAAAAADFg/OUW12T6v-fQ/s1600/1.jpg">Félix Roldán</a>. Peucelle se hace cargo entonces de continuar su tarea, mientras aun ocupaba el rol de puntero (extremo) derecho titular del equipo. De hecho él estuvo en las primeras alineaciones de la genuina Máquina. Sin embargo la transición fue más natural de lo que a simple vista pudiera parecer por dos motivos. Roldán llevaba tiempo implicando a Peucelle en la toma de decisiones y en la inserción de los nuevos elementos en el equipo [4], y existía una estructura de delegados perfectamente integrada <i>«desde esa temporada»</i> (1932) como decía el propio Carlitos en la carta de celebración anteriormente mencionada: <i>«Las divisiones inferiores ocuparon dentro del engranaje del club el lugar que lógicamente les correspondía. Alentados por jugadores profesionales que transmitían sus enseñanzas, se tuvo una visión de lo que significaría el aporte de estos equipos con el correr de los años, si sabía conducírselos con inteligencia y sobretodo con paciencia. (&#8230;) El periodo de selección hasta la consagración, dura cinco años (14-19 años). Este trabajo es cumplido con toda eficiencia por personas que generalmente permanecen en el anonimato»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Estos héroes anónimos a los que hacen referencia Peucelle y nuestro título son los Juan Manitto, Antonio Suárez, Roberto Sonzini, Osvaldo Pertini, Miguel Angel Festenesse, Eduardo Vidal, Marcos Boin, Pablo D&#8217;Argento, Domingo Adami, Angel Dimeo y tantos otros que tristemente debemos omitir por desconocimiento. Ninguno de ellos cobró nunca por sus servicios, si no que entregaban sus horas libres a esta actividad. Consciente Carlos del tamaño de la deuda moral del club para con ellos, quiso darles reconocimiento a los ojos del aficionado, desglosando en aquella carta del &#8217;45 la importancia de los jugadores <i>«hechos en el club»</i> en equipos campeones desde 1932 a 1945. </p>
<p style="text-align: justify">En 1936 habían jugado Wergifker, Moreno y Pedernera, pertenecientes a la primera camada de 1932. Luego hubo cuatro titulares del semillero y numerosos suplentes en el campeonato de 1937. Finalmente llega el salto de calidad, durante la primera temporada de la Máquina (1941), con siete titulares procedentes de las divisiones inferiores, y luego hasta 18 jugadores que habiendo surgido de dichas categorías participaron en el bicampeonato de 1942. Durante el torneo de 1945, que en su opinión <i>«consagra definitivamente la política»</i>, hubo 8 titulares dentro del 11 habitual y 18 <i>“cebollitas”</i> en un plantel de 22 componentes. Lo que Carlos consideró, a modo de corolario de su artículo: <i>«El triunfo <a target="_blank" href ="http://eldoradomagazine.com.co/2014/09/18/historia-el-dorado-origenes-huelga-argentina/">del fútbol amateur</a> en plena época de profesionalismo»</i>. Lamentablemente sus bellas reflexiones iban erradas en un aspecto. Aquella política no iba a ser eterna. </p>
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<blockquote><p>[1] De hecho José Mourinho reinventó la frase diciendo: “Las responsabilidades son mías. Ya sabéis que las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas sólo uno y ese soy yo”, al quedar eliminado el Real Madrid en los cuartos de final de la Copa del Rey del 2012 ante el Barcelona.</p>
<p>[2] Félix Roldán era un «enamorado del buen fútbol», pero en aquella época también se consideraba aficionado al Racing Club. Sin embargo la dirigencia de River no lo consideró un impedimento para darle la llave de las divisiones inferiores. Posteriormente Roldán renunciaría a su afecto por «La Academia» al sentirse traicionado por el fichaje de un jugador que le disgustaba: Evaristo Barrera. Fue durante la época en la que el gran éxito de Bernabé Ferreyra, alias el «Mortero de Rufino», alentó al resto de equipos a firmar artilleros de características similares a las suyas. Roldán consideró que «por principios éticos» no podía seguir alentando al equipo.</p>
<p>[3] Aclaremos que con esto no se estaban refiriendo a lo que Peucelle llamaba los superhabilidosos o «genios precoces». Estrellas fugaces de las categorías inferiores que a aquellas edades parecen «fenómenos» pero que al pasar el tiempo «se quedan en la habilidad y no configuran al jugador».</p>
<p>[4] Roldán reubicó al defensa izquierdo procedente de Racing, Félix Loustau, como extremo y lo mandó debutar contra la tercera de Rosario. Luego no viajó hasta allí para valorarlo personalmente, si no que encargó a Peucelle verlo y juzgarlo. El informe positivo del todavía jugador permitió al equipo hacerse con una futura leyenda del campeonato. A su vez Adolfo Pedernera, en su autobiografía coescrita junto al periodista Alejandro Yebra y titulada «El fútbol que viví &#8230; y que yo siento», cita que tanto él como Moreno recibieron lecciones técnicas de Peucelle en cuanto empezaron a alternar con el primer equipo.</p></blockquote>
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
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Próximos artículos:<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)<br />
4- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (07-11-2014)</p>
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		<title>Platinismo: ¿No te da vergüenza? (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”, Hakim Bey. urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”</i>, Hakim Bey.</b><span id="more-142056"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo Pedernera y José Manuel Moreno, habían sido una pareja futbolística habitual. Primero formando una genuina ala <i>«siniestra»</i> en las dos acepciones del adjetivo, esto es tanto por jugar por el perfil izquierdo como por las graves averías que le causaban a los entramados defensivos ajenos. Posteriormente inmortalizaron su fama en calidad de componentes de la genuina <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/06/filogenesis-blanca-i/">Maquina de River</a>, aunque ahí se ubicaba Adolfo de falso nueve y no de exterior zurdo, mientras que el <i>«Charro»</i> siguió desempeñando funciones de <i>«insider»</i> pero esta vez circulando por la derecha. </p>
<p style="text-align: justify">El tercer hombre presente en la entrevista era Enrique <i>«El Chueco»</i> García, también conocido como el <i>«Imparable»</i>, el <i>«Mago»</i> o el <i>«Poeta de la zurda»</i> y que fuera gloria en Rosario Central, Racing y la Selección Nacional, si bien en la actualidad es casi más recordado por una anécdota, tan ilustrativa de su talento como de su sarcasmo, y que refirió el que fuera masajista de plantel de Racing Club, Ponciano Souto. Supuestamente, tras marcar uno de esos goles bíblicos en los que una carrera repleta de gambetas dejaba a sus rivales convertidos en estatuas de sal, <i>«el Chueco»</i> había hecho el camino de vuelta hacia media cancha borrando las huellas de sus pasos. Como los compañeros le contemplaban extrañados, él les miró sonriente y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/04/04/C-5113-garcia-el-poeta-de-la-zurda.php">espeto divertido</a>: <i>«Es para que nadie me copie la jugada, muchachos»</i> [1]. <i>«El Chueco»</i> no ganaba títulos en su club, carente de más figuras, pero se resarcía en la Albiceleste jugando bien con Antonio Sastre, bien con José Manuel Moreno, y formando con este último una suerte de dúo cómico por los ingenioso diálogos que establecían mientras se pasaban la pelota. </p>
<blockquote><p>Pedernera definía el fútbol en un bar con claridad similar a cuando las acometía desde el césped.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Reunidos aquel día bajo el convencimiento del autor del artículo (<a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">Dante Panzeri</a>) por resumir <i>«lo más brillante y perfecto que haya producido el fútbol argentino de todas las épocas»</i> (1939-50), se les planteó como tema de conversación la decadencia del fútbol. Un debate precoz dado que aun no se había producido la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo">debacle mundialista del 58</a>. Pedernera tomó la palabra, destacando que existía una condición del fútbol argentino más importante que las -añoradas- individualidades, que es la de ser connaturalmente <i>«alegre»</i>. Interrogado por los presentes sobre la naturaleza del juego <i>«alegre»</i> el maestro respondió con un oxímoron: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; El juego más serio que se puede jugar. </p>
<p style="text-align: justify">Pasó luego a glosar las cualidades seculares <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd88/jogo.htm">del criollismo</a>, a saber: <i>«mezcla de creaciones»</i> <i>«religión por la pelota baja y amasada»</i>, <i>«capacidad de improvisación»</i> o <i>«lo contrario del fútbol regimentado»</i>. Sin embargo, Adolfo añadió un matiz a su haiku porteño. De nada sirve la condición alegre, ya sea la individual como la colectiva, sin la sensación de vergüenza: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; La sensación de vergüenza por la pelota tirada a cualquier parte (&#8230;) lo importante -decía- es que dentro de la cancha haya quien lo recrimine. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideraba que el fútbol <i>«de pelota controlada»</i> estaría a salvo en tanto que en un equipo hubiese al menos un jugador [2] que además de jugarlo se lo impusiese a los demás por jerarquía, citando a los Néstor Rossi, Julio Cozzi (¡desde la portería!), José Nazionale o Antonio Báez como eximios ejemplares de este tipo. Se aprovechó la coyuntura para comentarle que días antes alguien de River había rifado una pelota por el aire y Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi le había gritado:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; ¿No te da vergüenza?</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Rossi era el que dirigía las maniobras del equipo. El que ponía las cosas en su lugar en el centro del campo»</i>, según comentó <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-86523-2007-06-14.html">Ángel Labruna</a> en alguna ocasión. Poseía además una gran personalidad y un famoso vozarrón que le valió el sobrenombre de la Voz de América [3], así que el equipo solía gravitar a su alrededor en lo que hoy se vendría a denominar liderazgo. <i>«El fútbol es un sentimiento -decía el Pipo-, un juego que tiene como eje a la pelota y, por lo tanto, hay que tratarla siempre bien»</i>.</p>
<blockquote><p>«Nene, al pie, si no dedicate a otra cosa», el Mono Alfredo Obberti a un novel Jorge Valdano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Según la teoría de Pedernera un <i>«buen jugador»</i> con personalidad <i>«puede llegar a hacer jugar bien a los demás»</i>, porque <i>«crean el temor de jugar mal, o la obligación de jugar bien»</i>. Y en ese aspecto las anécdotas con Pipo resultan inmejorables. Federico Vairo (River) contaba que una tarde que Pascasio Gilberto Sola, half izquierdo del equipo, hizo una mala entrega, el Pipo <i>«se puso furioso»</i>. Dado que <a target="_blank" href ="http://agepeba.org/lectura.asp?id=9537"><i>«Sola se le plantaba»</i></a>, el también conocido como el Patón (calzaba un 44) <i>«se puso duro en el vestuario»</i> y le sentenció diciéndole delante de todo el equipo que <i>«el que entrega mal la pelota pasa a ser una mala persona».</i> Todos se rieron mucho pero con aquella actitud se ganaron tres campeonatos. Al propio Vairo, que se la pasó muy alta durante una práctica en el Monumental le demolió diciéndole: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Buena, muy buena Federico, ahora alcanzáme la escalera.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca se perdía el humor, precisamente por estaban tratando un tema muy serio.Por esto se hace imprescindible la condición alegre en interacción con la sensación de vergüenza. Porque la alegría sin la vergüenza es terreno abonado para <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Egomania">la egomanía</a> y la vergüenza sin la alegría para el temor o el comportamiento fóbico. Porque la alegría sin la vergüenza jugará para si misma y la vergüenza sin la alegría no jugará a nada. La alegría te predispondrá a buscar la novedad y la vergüenza te exigirá la sabiduría en su empleo. No hay que tener miedo, lo que hay que tener es vergüenza. Impagable válvula del fútbol bien jugado.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Los uruguayos aseguran que la anécdota pertenece o al menos le es afín a Pedro Lago, ‘El Mulero’, el primer charrúa campeón del profesionalismo en la orilla vecina.</p>
<p>[2] Panzeri le llamaba a esto «la camarilla», «por lo general, un núcleo de tres o cuatro jugadores, los de mayor predicamento espiritual y mayor capacidad futbolística dentro del equipo, que señala normas -por cierto que muy sanas- al resto de sus compañeros gustosos, a su vez de ser en alguna medida comandados por aquellos que ellos reconocen más capaces o más experimentados».</p>
<p>[3] Sobrenombre ganado durante el Sudamericano de Perú porque su voz se imponía al sonido ambiente.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Próximos artículos:<br />
2- Felix Roldán y otros héroes anónimos (24-10-2014)<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)</p>
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