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	<title>Ecos del Balón &#187; Passarella</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Batistuta, un hombre común #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2020 03:52:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico más bien gordo. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico <a target="_blank" href ="https://www.pagina12.com.ar/1998/98-06/98-06-15/rota3a.htm">más bien gordo</a>. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre<span id="more-272042"></span> paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le hubiera gustado serlo. Su ambición, y la de sus padres, era terminar la secundaria, estudiar alguna carrera, graduarse, trabajar, divertirse. Una vida normal. Como la de cualquier otro. Al fútbol jugaba para no quedarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zvp5XOYEMDM">por fuera del ritual de sus amigos</a> y más allá de un Maradona que conocía porque alguien alguna vez le había regalado un póster que colgó en su cuarto, no sabía nada sobre el universo esférico que movía al país. Lo de él era una vida normal, pero, para su fortuna, tenía un don incorregible: marcar goles.</p>
<blockquote><p>Batistuta no tenía planeado ser futbolista hasta sus 18 años</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esa tarde que Griffa supo que en Batistuta había un goleador inexorable, el pibe del Reconquista le anotó 4 a Newell&#8217;s en la disputa de un torneo juvenil. Ese mismo día, Griffa convenció a su padre de que lo dejase entrenar un año en Newell&#8217;s, en Rosario y lejos de casa, porque veía en él un potencial diferente. Cayó entonces bajo las manos formadoras de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8yG5AEZ2QOc">Marcelo Bielsa</a>, quien le enseñó la profesión, le enseñó de táctica y lo puso a dieta. Con el &#8216;Loco&#8217;, Batistuta aprendió a ser futbolista. En nada estaba jugando la final de la Copa Libertadores. Un año duró en la primera del equipo rosarino antes de ser transferido a River Plate. En veintiún partidos, había anotado siete goles. Jugaba con la &#8216;7&#8217; y había en él algo que intimidaba: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jTKmNGugFQw">una potencia animal</a>. Para todo. Para correr, para pelear y para golpear el balón. Batistuta, que se había convertido en futbolista sin buscarlo, era un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo de Nuñez, bajo la dirección técnica de Daniel Passarella, quien luego sería su entrenador en la selección durante sus mejores años, Batistuta decepcionó. Quizás por su terrible velocidad y fuerza a campo abierto, Passarella lo hizo jugar como puntero izquierdo o derecho dependiendo de la ocasión. Y dado que el equipo &#8216;millonario&#8217; contaba con una nómina amplia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8ML8eeXldyc">el joven Batistuta</a> vio limitados sus minutos a intervenciones desde el banquillo. Anotó un par de goles, aunque también erró varios. A los seis meses, cuando pensaba que ya tenía que volver a empezar, apareció Boca Juniors. Lo había pedido Carlos Aimar para su plantel. La oportunidad era única; sin embargo, en su nueva casa, &#8216;Bati&#8217; volvió a ver más de cerca la línea de cal que el punto de penalti. Afortunadamente para él, Boca quedó octavo en el Apertura 90&#8242; y Aimar fue reemplazado por Óscar Washington Tabárez. El uruguayo, que lo había visto en la final de la Libertadores 88&#8242; ante Nacional, no lo dudó. ¿Qué habían visto en él Passarella y Aimar para sacarlo del área? Tabárez, por suerte, nunca lo supo. Con él, Batistuta, con la &#8216;9&#8217;, jugaría de centrodelantero. Y se salió: haciendo dupla con Latorre, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-DB6iUwC5r0">&#8216;Bati&#8217; metió 11 goles</a> en el Clausura 91&#8242; y se ganó un puesto en la nueva selección de Basile para la Copa América de Chile.</p>
<blockquote><p>Es el gran centrodelantero de la historia del fútbol argentino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Imjww7RreOU">Con la albiceleste impresionó</a>. Seis goles en siete partidos, anotando en todos menos en el 0-0 contra la selección local, le dieron el título de máximo artillero de la competición y a Argentina la coronan campeona. Era el comienzo idilio con el que nunca soñó, pero que lo marcó para siempre: 54 goles en 77 partidos que lo convirtieron desde 1998, cuando anotó su gol 35 con la selección y superó a Maradona, hasta 2016, cuando lo pasó Messi con alrededor de treinta partidos más, en el máximo goleador histórico de la selección &#8211; además del máximo goleador argentino en Copas del Mundo, con 10 tantos -. Números que lo transformaron en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7YniB5czMYI">gran delantero centro</a> del combinado argentino.</p>
<p style="text-align: justify">Esos primeros y fulgurantes seis meses de 1991 lo llevaron a fichar por la Fiorentina. En Italia, el Olimpo del fútbol, Batistuta demostró que lo suyo no era casualidad. Aquello que el ojo clínico de Griffa había visto en el &#8216;gordito&#8217; al que no le gustaba jugar al fútbol, era cierto. Sus más de doscientos goles en el durísimo campeonato italiano de la época hablan por sí mismos. Para Batistuta, el fútbol era su trabajo y su oficio era el de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jq-7PbgZBl8">marcar goles</A>. Y en eso era un obseso. Un goleador impresionante, armado con un remate violentísimo y de precisión quirúrgica con ambas piernas, que llevaba a los rivales al límite, que todo lo realizaba en pocos toques y siempre pensando en la portería contraria. Su olfato de gol era bestial; de cazador. Y su ansía anotadora no tenía comparación. Sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zZnb1slPYio">limitaciones técnicas</a>, que por momentos rozaban con la torpeza, eran borradas por esas cualidades demoledoras. Durante una década, Gabriel Omar Batistuta, un hombre común, fue el goleador más temible del mundo. No era el mejor, porque eso era para puristas. Era el más temible. Y todo a punta de trabajo, como cualquier obrero. </p>
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		<title>Un hombre común</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/analisis-gabriel-batistuta-inicios-carrera/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Mar 2017 02:47:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico más bien gordo. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico <a target="_blank" href ="https://www.pagina12.com.ar/1998/98-06/98-06-15/rota3a.htm">más bien gordo</a>. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre<span id="more-228542"></span> paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le hubiera gustado serlo. Su ambición, y la de sus padres, era terminar la secundaria, estudiar alguna carrera, graduarse, trabajar, divertirse. Una vida normal. Como la de cualquier otro. Al fútbol jugaba para no quedarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zvp5XOYEMDM">por fuera del ritual de sus amigos</a> y más allá de un Maradona que conocía porque alguien alguna vez le había regalado un póster que colgó en su cuarto, no sabía nada sobre el universo esférico que movía al país. Lo de él era una vida normal, pero, para su fortuna, tenía un don incorregible: marcar goles.</p>
<blockquote><p>Batistuta no tenía planeado ser futbolista hasta sus 18 años</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esa tarde que Griffa supo que en Batistuta había un goleador inexorable, el pibe del Reconquista le anotó 4 a Newell&#8217;s en la disputa de un torneo juvenil. Ese mismo día, Griffa convenció a su padre de que lo dejase entrenar un año en Newell&#8217;s, en Rosario y lejos de casa, porque veía en él un potencial diferente. Cayó entonces bajo las manos formadoras de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8yG5AEZ2QOc">Marcelo Bielsa</a>, quien le enseñó la profesión, le enseñó de táctica y lo puso a dieta. Con el &#8216;Loco&#8217;, Batistuta aprendió a ser futbolista. En nada estaba jugando la final de la Copa Libertadores. Un año duró en la primera del equipo rosarino antes de ser transferido a River Plate. En veintiún partidos, había anotado siete goles. Jugaba con la &#8216;7&#8217; y había en él algo que intimidaba: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jTKmNGugFQw">una potencia animal</a>. Para todo. Para correr, para pelear y para golpear el balón. Batistuta, que se había convertido en futbolista sin buscarlo, era un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo de Nuñez, bajo la dirección técnica de Daniel Passarella, quien luego sería su entrenador en la selección durante sus mejores años, Batistuta decepcionó. Quizás por su terrible velocidad y fuerza a campo abierto, Passarella lo hizo jugar como puntero izquierdo o derecho dependiendo de la ocasión. Y dado que el equipo &#8216;millonario&#8217; contaba con una nómina amplia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8ML8eeXldyc">el joven Batistuta</a> vio limitados sus minutos a intervenciones desde el banquillo. Anotó un par de goles, aunque también erró varios. A los seis meses, cuando pensaba que ya tenía que volver a empezar, apareció Boca Juniors. Lo había pedido Carlos Aimar para su plantel. La oportunidad era única; sin embargo, en su nueva casa, &#8216;Bati&#8217; volvió a ver más de cerca la línea de cal que el punto de penalti. Afortunadamente para él, Boca quedó octavo en el Apertura 90&#8242; y Aimar fue reemplazado por Óscar Washington Tabárez. El uruguayo, que lo había visto en la final de la Libertadores 88&#8242; ante Nacional, no lo dudó. ¿Qué habían visto en él Passarella y Aimar para sacarlo del área? Tabárez, por suerte, nunca lo supo. Con él, Batistuta, con la &#8216;9&#8217;, jugaría de centrodelantero. Y se salió: haciendo dupla con Latorre, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-DB6iUwC5r0">&#8216;Bati&#8217; metió 11 goles</a> en el Clausura 91&#8242; y se ganó un puesto en la nueva selección de Basile para la Copa América de Chile.</p>
<blockquote><p>Es el gran centrodelantero de la historia del fútbol argentino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Imjww7RreOU">Con la albiceleste impresionó</a>. Seis goles en siete partidos, anotando en todos menos en el 0-0 contra la selección local, le dieron el título de máximo artillero de la competición y a Argentina la coronan campeona. Era el comienzo idilio con el que nunca soñó, pero que lo marcó para siempre: 54 goles en 77 partidos que lo convirtieron desde 1998, cuando anotó su gol 35 con la selección y superó a Maradona, hasta 2016, cuando lo pasó Messi con alrededor de treinta partidos más, en el máximo goleador histórico de la selección &#8211; además del máximo goleador argentino en Copas del Mundo, con 10 tantos -. Números que lo transformaron en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7YniB5czMYI">gran delantero centro</a> del combinado argentino.</p>
<p style="text-align: justify">Esos primeros y fulgurantes seis meses de 1991 lo llevaron a fichar por la Fiorentina. En Italia, el Olimpo del fútbol, Batistuta demostró que lo suyo no era casualidad. Aquello que el ojo clínico de Griffa había visto en el &#8216;gordito&#8217; al que no le gustaba jugar al fútbol, era cierto. Sus más de doscientos goles en el durísimo campeonato italiano de la época hablan por sí mismos. Para Batistuta, el fútbol era su trabajo y su oficio era el de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jq-7PbgZBl8">marcar goles</A>. Y en eso era un obseso. Un goleador impresionante, armado con un remate violentísimo y de precisión quirúrgica con ambas piernas, que llevaba a los rivales al límite, que todo lo realizaba en pocos toques y siempre pensando en la portería contraria. Su olfato de gol era bestial; de cazador. Y su ansía anotadora no tenía comparación. Sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zZnb1slPYio">limitaciones técnicas</a>, que por momentos rozaban con la torpeza, eran borradas por esas cualidades demoledoras. Durante una década, Gabriel Omar Batistuta, un hombre común, fue el goleador más temible del mundo. No era el mejor, porque eso era para puristas. Era el más temible. Y todo a punta de trabajo, como cualquier obrero. </p>
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		<title>De tulipanes y gauchos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 01:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El golazo de Dennis Bergkampen aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">golazo de Dennis Bergkamp</a><span id="more-131639"></span>en aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y que acabó como la prueba de la vuelta a la élite del tulipán que no quería volar.</p>
<p style="text-align: justify">Desde aquel día en Marsella, no ha vuelto a haber un enfrentamiento oficial entre holandeses y argentinos. Ni lo había habido en los anteriores veinte años. Sin embargo, fueron sus dos partidos en la década de los 70 los que marcaron esta rivalidad como algo a tener en cuenta. Efectivamente, ambos estuvieron ausentes del Mundial de Mexico. Los argentinos, una potencia, sorprendentemente eliminados por Perú. Los holandeses, cuyos clubes había llegado ya a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KSL46HeVu2w">dos finales de Copa de Europa</a> seguidas, seguían creciendo hasta lo que sería el fútbol de referencia a lo largo del decenio. La cosa cambió en el 74 y el 78, y ambas selecciones estuvieron presentes –y con presencia- en los campeonatos disputados en Alemania Federal y en la propia Argentina.</p>
<blockquote><p>Una rivalidad no tradicional que fue forjada en los años setenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda había cambiado mucho desde 1970. Se había convertido en la gran potencia del fútbol europeo, con su juego radical y moderno, encabezado por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">Ajax de Amsterdam</a>. Llegaron al Mundial 74 con la etiqueta de aspirante y desde el inicio no defraudaron. El <i>«Fútbol Total»</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gaWHo6zFdJU">demolió a Uruguay</a> en el primer partido. No fue el resultado, un 2-0, sino la impresión de que ambos equipos jugaban fútbol de distintos siglos. Los suecos frenaron el ímpetu holandés con un empate sin goles pero, como si hubieran cogido impulso, los tulipanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2nUo4V-boLM/">arrasaron</a> a Bulgaria para ganar el grupo y llegar a la segunda fase.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Argentina había sobrevivido a un grupo muy difícil, con la sorprendente y espectacular Polonia de Kazimierz Gorski como capo principal. La diferencia de goles dio el pase a los albicelestes ante una Italia envejecida y con un vestuario roto, que quizá dio su peor<span class="pullquote_right">Holanda no presentaba la mejor de las listas que podían realizarse</span> imagen en los Mundiales. Así pues, Argentina se iba al grupo de segunda fase con Brasil, la Alemania Oriental y los holandeses. Argentina no iba escasa de talento a pesar de ser considerado un equipo agresivo y tosco. Roberto Perfumo seguía siendo uno de los grandes defensores del globo, Quique Wolff era un jugador en alza, el duro Heredia y el veloz Ayala habían impresionado a Europa con el Atlético de Madrid. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a>, un pequeño genio de gambeta imposible que había conquistado Argentina con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">Huracán de César Luis Menotti</a>. Holanda, por su parte, a pesar de notables bajas, ya fuesen por lesión –Barry Hulshoff, uno de los mejores centrales del mundo-, o por dudosas decisiones técnicas y de vestuario –el gran portero Jan van Beveren, el cañonero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_HHhiwuW1Xk">Willy van der Kuijlen</a>, y los extremos Coen Moulijn y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens-rivalidad-holanda-alemania/">Willi Lippens</a>&#8211; estaban encandilando al mundo. La permanente movilidad de Cruyff, el despliegue de Neeskens, el descubrimiento de Rijsbergen, el fútbol cerebral de van Hanegem o la confirmación de Suurbier y Krol eran sus avales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que ocurrió en aquella lluviosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">tarde-noche en el Parkstadion</a> de Gelsenkirchen fue una masacre. La muerte del fútbol <i>clásico</i>, que Holanda se encargaría de refrendar ante Brasil pocos días más tarde. Los holandeses no se cansaban de presionar, como una manada de lobos, tirando la línea del fuera de juego a una altura suicida, volando sobre los indefensos argentinos. Cruyff y Krol ya habían adelantado a los tulipanes antes de la media hora. En la segunda parte, cuando el cielo se abrió sobre el estadio, la tormenta no fue solo un espectacular fenómeno meteorológico. Los goles cayeron como martillazos estratégicamente asestados a la moral albiceleste. Rep en el 73 y Cruyff con el golpe de gracia en el 90, llegando de la nada, sobre un auténtico mar de agua y fusilando a un desesperado Carnevali.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina estaba liquidada, y se fue a casa con un solo punto, mientras los holandeses caminaron con paso firme hasta que se toparon con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ua3qVuID6fc">un equipo tan bueno como ellos</a> y que tenía una despensa de talento todavía mayor. Los alemanes no renunciaron a nadie ese verano. Al menos a nadie que no pudiesen sustituir.</p>
<blockquote><p>El escenario había cambiado mucho cuatro años después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No poca polémica suscitó la celebración del Mundial de 1978 en tierras argentinas. El país vivía desde hacía dos años bajo el control de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=akz67SkzyrI">una Junta Militar</a> golpista que desconocía –como todas ellas- el significado de los Derechos Humanos. Pobreza camuflada, gasto desorbitado en infraestructuras, desapariciones diarias de personas… el panorama no parecía el ideal para celebrar un evento global. Pero la FIFA, siempre tan preocupada por estos asuntos, tiró para adelante y permitió que Videla y sus compinches siguieran adelante con esta abominación. Las reacciones no se hicieron esperar, y figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Paul Breitner</a> –el activista comunista-maoísta amante del dinero, a la par que genio del fútbol mundial-, y Johan Cruyff renunciaron a jugar el campeonato. Otras muchas selecciones se vieron envueltas en situaciones dantescas, desde malísimos lugares de concentración, problemas de transporte e incluso incidentes con las Madres de la Plaza de Mayo –la visita que les hizo Jongbloed levantó ampollas entre los militares-.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el torneo fue bastante mediocre. Terrenos de juego en malísimo estado, frío, decisiones arbitrales dudosas y un ambiente enrarecido que lo impregnaba todo. Los holandeses, que venían sufriendo problemas de vestuario durante los últimos cuatro años, no se quedaron atrás en Argentina tampoco. Habían perdido la semifinal de la Eurocopa dos años antes con una actitud vergonzosa, y en Sudamérica un complot contra Ernst Happel fue el pan de cada día durante la primera fase. Cuando <a target="_blank" href ="http://www.worldsoccer.com/blogs/jan-zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> se hizo de facto con el poder del equipo –él los había llevado al Mundial-, la selección renació en la segunda fase, se tomó venganza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Q9h12QD7ykI">eliminando a los alemanes</a> y alcanzó la final brillantemente. Neeskens, Rensenbrink y Rep, junto a Krol y Haan seguían liderando la manada de lobos. Hacía bastante que el segundo Johan había abandonado la sombra de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por su parte, sufrió en un grupo de primera fase durísimo. Italia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lGQ2W0MEdDE">Francia</a> y Hungría eran sus compañeros de viaje y, aún jugando decentemente, es probable que los argentinos no hubiesen pasado ese grupo en un Mundial disputado en cualquier<span class="pullquote_left">El famoso y discutido 6-0 a Perú eliminó a Brasil</span> otro país. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=41GCmqDEnPI">derrota ante una Italia</a> que jugaba de maravilla los hizo pasar segundo de grupo y, por lo tanto, los hizo abandonar Buenos Aires. Era algo que no entraba en el guión. En Rosario, Argentina dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEOqm6BfJ98">buena cuenta</a> de Polonia, donde la falta de goles de Mario Alberto Kempes, la gran figura albiceleste, llegó a su fin. Un lamentable empate a cero contra Brasil, donde el miedo y la violencia de ambos conjuntos se hizo patente, dejó todo por resolver en la última jornada. Obviamente, los brasileños tuvieron que jugar antes contra los polacos, y así Argentina podía saber qué margen de victoria necesitaba ante una selección peruana que estaba dejando una buena imagen en el torneo. El gol de Nelinho de falta y el doblete de Roberto Dinamite obligaban a Argentina a ganar por 4-0 o más. Parecía una empresa casi imposible, pero tras unos inicios titubeantes donde Perú hasta tiró un balón al poste, los albicelestes empezaron a marcar todo lo que tiraban a puerta. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x74qjazOp-I">6-0 final</a> levantó no pocas sospechas en aquel momento –y aún más a posteriori-, pero el caso es que los hombres de Menotti volvían a Buenos Aires para disputar la gran final.</p>
<blockquote><p>El Monumental de River vivió una explosión patriótica ante la perspectiva del título mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda se encontraba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDQSnt-6e1k">de nuevo en la final</a> y, una vez más, tenía que enfrentarse a la peor perspectiva: la de tumbar al equipo anfitrión. Y en esta ocasión, además, era un equipo anfitrión que jugaba con <i>«25 millones de jugadores»</i> y que DEBÍA ganar tanto como Italia en la preguerra. Jongbloed, Poortvliet, Krol, Brandts, Jansen, Neeskens, Haan, Willy van der Kerkhof, René van der Kerkhof, Rensenbrink y Rep se aprestaron a hacer la gran machada. Con Videla en el palco y los jugadores <i>«mirando a la grada, que era donde estaba el pueblo»</i>, como les había dicho Menotti, Argentina salió con un once que todo buen aficionado argentino recita de memoria: Fillol, Galván, Olguin, Passarella, Tarantini, Gallego, Bertoni, Ardiles, Ortiz, Kempes y Luque.  El del Valencia era la gran figura del conjunto y se había destapado en el grupo de la segunda fase. Ardiles era el director de orquesta, Bertoni un ida y vuelta constante, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h-jkSNlhiJA">Passarella</a> el líder absoluto del conjunto y el guardaespaldas del mejor guardameta del Mundial, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=607Fl8vf71Y">Pato Fillol</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En un césped alto, mal cuidado y cubierto por los famosos papelitos de la hinchada argentina, ambos equipos se midieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=298RObH1YRc">de tú a tú</a>, con ciertas dosis de violencia desmedida gracias a la lamentable actuación de un Sergio Gonella terriblemente parcial. Poco antes del descanso Kempes abrió el marcador y el estadio se vino abajo. Argentina controló como pudo el partido en la segunda mitad y cuando ya saboreaban el título, un cabezazo del suplente Dick Nanninga batió a Fillol y empató el partido. El Pato estaba haciendo un partido soberbio, con intervenciones de tremendo mérito, pero el medido centro de René van der Kerkhof fue medio gol para el espigado delantero del Roda Kerkrade. La cosa pudo ser aún peor, ya que en el último minuto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink</a> estrelló una oportunidad clarísima en el poste de Fillol. El Mundial de Holanda estaba ahí. No quedaba tiempo de reacción para Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como luego comentarían los propios Kempes, Passarella o Gallego, ninguno de los argentinos se dio cuenta de lo cerca que estuvieron de perder. Sólo pensaban en la prórroga, en sacar fuerzas y ganar. Ya con Houseman en el campo, Argentina fue mejor en el tiempo suplementario. Ahí llegaron primero el gol del incansable Bertoni y luego el definitivo de Mario Alberto Kempes, que se proclamaba máximo goleador del certamen y hacía que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KJbOEA-hI9s">el Gordo Muñoz</a>, el mejor locutor de la Argentina, y 25 millones de compatriotas se volviesen locos y saliesen a la calle a celebrar sinceramente algo por primera vez en años.  </p>
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		<title>La flor de la Toscana</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2013 02:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a flor del lis, roja, en el pecho. Pocas formas más puras y directas de representar a una ciudad. Así lo hace, orgullosa, la Fiorentina desde 1926. Símbolo de la identificación total entre el equipo y la comunidad florentina.<span id="more-45826"></span> Literalmente imposible no encontrarse una casaca violeta cuando uno pasea por la Santa Croce o Santa Maria Novella. Orgullo de la Toscana, la Fiore ha producido también ídolos que han hecho las delicias de toda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cI3_yUoHIX8">la afición del Comunale</a>. Es difícil encontrar un club en toda Italia que haya aportado más <i>hombre símbolo</i> que los <i>Viola</i>. Hombres que han portado el peso del club y las esperanzas de la afición casi por sí solos, normalmente intentando cumplir exigencias demasiado pesadas para la capacidad real del equipo. Desde el romperredes uruguayo Pedro Petrone (poco después de la fundación del club) hasta el actual jugador de moda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-stevan-jovetic-fiorentina/">Stevan Jovetic</a>, toda una estirpe de jugadores-símbolo nos han hecho mirar con curiosidad hacia la capital toscana. Y, no lo olvidemos, aunque la Fiorentina no esté considerada uno de los grandes de Italia fue el primer campeón continental transalpino y es un club que ha disputado las finales de las tres competiciones europeas.</p>
<blockquote><p>En un principio la Fiorentino no vestía de violeta, ya que durante sus dos primeros años lo hizo de rojo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 50, Europa comenzó a escuchar hablar del <i>Muro Viola</i>. La Fiorentina, entrenada por Fulvio Bernardini comenzó a crecer amparada en una formidable unidad defensiva que la convirtió en un asiduo competidor por el Scudetto. El portero Giuliano Sarti, que sería también el cancerbero del famoso Inter de Helenio Herrera, y sus defensores Magnini, Orzan,<span class="pullquote_right">La Fiorentina finalista de la Copa de Europa de 1957 se basaba en una gran unidad defensiva</span> el capitán Sergio Cervato y Scaramucci formaron la mejor defensa del Continente, y no era extraño verlos incluídos, en bloque, en las convocatorias de la selección italiana. Amparado en esa capacidad defensiva, y con Guido Gratton llevando la manija del juego con Miguel Montuori como estilete, la Fiore ganó el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Scudetto de 1956</a> perdiendo sólo un partido, el último, cuando ya se había coronado campeón. Sobre estos destacados jugadores brillaba con luz propia el del gran ídolo del Comunale: el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Julinho Botelho</a>, un centelleante extremo que había jugado la Copa del Mundo de Suiza con su país, teniendo una actuación muy destacada. Se convertiría en la referencia absoluta del equipo y en uno de los más importantes jugadores de la Serie A. Tal era su categoría que, cuando volvió a Brasil, sentó a Garrincha en la selección brasileña. Ese primer título nacional abrió al equipo de Bernardini las puertas de la participación europea. La Fiore fue el representante italiano en la <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/1956–57_European_Cup">Copa de Europa de 1957</a>. En las eliminatorias contra Nörrkoping y Grasshoppers, lucieron todas las figuras del equipo, con goles de Virgili, Julinho, Montuori e incluso Cervato. Especialmente el joven Virgili se revelaba con una futura figura del fútbol italiano (aunque tras un par de años buenos desaparecería del primer nivel). Fue en las semifinales, contra el ofensivo Estrella Roja, cuando el Muro Viola hizo su aparición en todo su esplendor, secando a los atacantes yugoslavos, y permitiendo que Sarti saliese imbatido de ambos encuentros. Un gol de Prini en Belgrado bastó para alcanzar la final.</p>
<p style="text-align: justify">Desgraciadamente para ellos, la Fiore fue el único equipo de la historia en <i>sufrir</i> una de las reglas originales de la Copa de Europa: la de que la final se jugaría en casa del anterior campeón. Todos sabemos lo que hizo el Real Madrid en los primeros años del torneo, con lo cual la regla se tornó absurda y en el año 58 ya se había eliminado. El caso es que la Fiore viajó a Madrid para jugar en casa del gran Real e intentar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk">asalto al título de campeón europeo</a>. No pudo ser, pero el Madrid sudó para romper la defensa italiana. Sólo un penalti transformado por Di Stefano y una jugada protagonizada por la supersónica velocidad de Gento les hicieron hincar la rodilla. </p>
<p style="text-align: justify">Los tres años posteriores a su epopeya en Copa de Europa la Fiorentina fue subcampeón de Italia, en 1960 ganaron la Coppa y esto les permitiría participar en 1961 en la Recopa, ganando el primer título europeo para el país, al derrotar al Rangers. Al año siguiente, no pudieron renovar el título, al ser derrotados en la final por el Atlético de Madrid. En cierto modo, la historia de este equipo florentino recuerda a la del <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/es/futbol/170933-don-revie-el-hombre-que-vistio-al-leeds-united-de-real-madrid.html">Leeds de Don Revie</a>, con una regularidad sin parangón, algunos títulos importantes y otros muchos escapándoseles de entre los dedos por poquito.</p>
<blockquote><p>La Fiorentina fue el primer campeón continental italiano al ganar la Recopa de Europa de 1961.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Poco tardaría Florencia en volver a vivir el éxtasis de ser el mejor equipo del campeonato italiano. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_U-XEAh3cn8">1969</a>, con una nueva generación de jugadores, liderada por Giancarlo de Sisti –el nuevo ídolo máximo de la afición-, el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WNFXWUHAqXY">Amarildo, Chiarugi</a> y el legendario sueco Kurt Hamrin, el equipo volvió a ver el<span class="pullquote_left">Antognoni, el mayor símbolo de la historia del club, nunca quiso dejar su Fiorentina</span> Scudetto pegado en su pecho. De Sisti era un centrocampista de corta estatura, gran técnica y legendaria capacidad de sacrificio. Fue un habitual de la selección italiana en la época, con la que ganó la Eurocopa y cuajó un fantástico mundial en México. Era adorado por el aficionado florentino, y más aún cuando años después dirigió a la Fiore desde el banquillo. El propio de Sisti presenciaría desde bien cerca el nacimiento del que quizá sea el mayor ídolo de la historia del club. A principios  de los 70 hacía sus primeras apariciones con la camiseta viola un joven desgarbado, con el pelo largo y enmarañado, cara de ángel y fútbol de seda. Se adueñó del número 10 por más de una década, y paseó, orgulloso, el nombre de una Fiorentina humilde a lo largo y ancho del mundo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3bCrYFlgMIs">Giancarlo Antognoni</a> fue uno de los mejores creadores del juego del panorama europeo durante 10 años y su amor a la camiseta era tan grande que, a pesar de sólo ganar una Coppa en su carrera fiorentina, nunca se planteó dejar su querido club para escuchar los cantos de sirena que le llegaban, especialmente desde Turín y la Juventus. También el Bayern Munich se interesó por él, pero Giancarlo siguió semana tras semana impartiendo clases de fútbol en los terrenos de juego italianos vestido de violeta.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980, la suerte del club parecía cambiar. Un nuevo dueño había llegado, el empresario Flavio Pontello, que inmediatamente invirtió mucho dinero y trató de convertir al equipo en una fuerza capaz de competir por el título. Formó un equipo alrededor de Antognoni, comprando a Ciccio Graziani y Eraldo Pecci del Torino, Daniel Bertoni del Sevilla y los jóvenes Daniele Massaro y Pietro Vierchowod, del Monza y la Sampdoria. En 1982, la Fiore dirigida por Giancarlo de Sisti mantuvo un pulso con la Juve durante todo el año, a pesar de haber perdido a Antognoni en noviembre. En un partido contra el Genoa, un choque contra el portero Silvano Martina pudo acabar con la vida del <i>«10»</i> florentino. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pwZvKVjEwR0">Antognoni recibe un rodillazo</a> en la sien que le provocó un incidente cardíaco. El corazón de Giancarlo se para durante unos interminables segundos. Los médicos consiguen recuperarle, pero estará fuera de los terrenos de juego durante tiempo indefinido. ¿Quién sabe si para siempre? En el año que siempre había soñado, con su Fiore luchando por el título, Antognoni vuelve antes de terminar la temporada, y ayuda a su equipo a llegar a la última jornada con posibilidades. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=05QXHLXEPgI">Una última jornada terrible</a>, en la que a la Fiore se le niega un gol en Cagliari mientras la Juve gana su partido y se lleva el título. Es el inicio de una rivalidad que no hará sino crecer en intensidad hasta un odio irracional entre <i>violas</i> y juventinos. A los florentinos les queda el consuelo de ver a su ídolo recuperado de nuevo, ganar el Mundial con la selección nacional en España 82.</p>
<p style="text-align: justify">Pontello no cejará en su empeño, y a Florencia llegarán en los años sucesivos el gran Daniel Passarella y el <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/12/05/necrologicas/1323039602_850215.html">legendario Doctor Sócrates</a>. Mientras el argentino rinde admirablemente, convirtiéndose en uno de los capos del equipo, el brasileño sólo deja chispazos de su enorme talento. No se encuentra cómodo en la ciudad, el frío y el fútbol italiano no son para él y añora Brasil. Se marchará pronto pero siempre será recordado con cariño por las gradas del Comunale, como vimos no hace mucho cuando el genial jugador canarinho nos dejó.</p>
<blockquote><p>Tras Antognoni, son Baggio, Rui Costa y Batistuta quienes lideran a la Florentina en los siguientes años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 80, la Fiorentina empieza a asimilar que la carrera de Antognoni se acaba, y en 1987 el gran ídolo abandona Florencia para trasladarse a jugar a Suiza. El club, desde hacía un par de años antes contaba con dos joyas que parecían poder ocupar el lugar del mítico número 10. Nicola Berti<span class="pullquote_right">Tras Antognoni, Baggio coge el 10 y el corazón de Florencia&#8230; pero luego se va a la Juve</span> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">Roberto Baggio</a> hacen su gran aparición en 1986 y, aunque Berti se irá pronto al Inter de Trapattoni, Roberto permanece cuatro años más vestido de viola. Cuatro años en los que crecerá exponencialmente y se convertirá en el ídolo máximo de la capital de la Toscana. Se pone el <i>«10»</i> de Antognoni en la espalda y no le pesa, asombra a Italia en cada partido, lleva a la Fiorentina a una nueva final europea y se gana la internacionalidad. Grandes cosas se esperan de él y de su equipo en los 90. Lastimosamente, es algo que Florencia nunca vería. Baggio había llevado a la Fiore a la final de la UEFA de ese año 90 contra la Juve. La Vecchia Signora derrota a la Fiore de Baggio, Dunga y Kubik, pero lo peor es que también le arrebata al Comunale su mayor tesoro. 14 millones de dólares de la época tienen la culpa. Florencia llora la partida de su ídolo, algo que Antognoni siempre se había negado a hacer. Florencia odia a Turín más que nunca, así será para siempre. Baggio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=56EPxIElvh8">juega el Mundial</a> con la selección nacional, y cuaja un más que destacado torneo, siendo de los mejores jugadores de la Azzurra, junto a Schillacci. Italia acaba tercera, Roberto se traslada a Turín y Florencia debe aprender a vivir sin su ídolo.</p>
<p style="text-align: justify">Un año después de la partida de <i>Il Divino Codino</i> llegó a Florencia un delantero argentino que, cuando abandonase la ciudad, nueve años después, lo haría llevándose un pedacito de todos y cada uno de los tifossi del Comunale. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Gabriel Batistuta</a> se convertiría en el mayor goleador de la historia del club y llevaría a la Fiorentina a una época de esplendor que les situaría de nuevo entre los mejores equipos italianos. Sin embargo, sus tres primeros años fueron difíciles. A pesar de contar con gente como el propio Batistuta, Brian Laudrup o Stefan Effenberg, la Fiore <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkOCWqQU13I">bajó a Serie B en 1992</a>. Gabriel permaneció durante la temporada en segunda y llevó de nuevo al club a su lugar en primera. Con eso ya se había ganado para siempre el apoyo de la parroquia viola. Pero lo mejor estaba por llegar, y cuando Rui Costa, un talentoso mediapunta portugués aterrizó en la Toscana, la mejor pareja de la historia del club acababa de formarse.</p>
<p style="text-align: justify">Los siguientes 5 años fueron de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Rui y Bati, Bati y Rui</a>, el nº10 y el 9, pusieron a la Fiore en la élite de nuevo, ganando la Coppa, llegando a semis de la Recopa, participando por dos años en la Champions League… Batistuta deslumbra al continente, marca goles espectaculares contra el United, contra el Arsenal, contra el Barcelona… vacuna a todos los grandes de Italia y se convierte en un auténtico mito. Es la última etapa de una Serie A irrepetible que había comenzado tras el Mundial 82. La crisis económica empieza a sentirse en algunos clubes, y la Fiorentina es de los primeros. Batistuta es fichado por la Roma en el año 2000, Rui Costa por el Milan un año después. Se van buscando los títulos que la Fiore no podía darles, y los consiguen. Batistuta gana su tan merecido como esquivo Scudetto en su primer año en Roma, Rui Costa va más allá y a la liga italiana añade también laureles continentales. Paralelamente a los éxitos de sus últimos ídolos, el club toscano se hunde más y más hasta el punto de que en 2003 <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-08-2002/abc/Deportes/fiorentina-le-hundieron-entre-todos-y-el-solito-se-murio_119320.html">se declara en bancarrota y desaparece</a>.</p>
<blockquote><p>Tras su desaparición, la ciudad y el empresario Diego Della Valle impidieron que el club desapareciera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, como donde hubo fuego siempre quedan cenizas, el amor de esta ciudad por su club y la decidida intervención del empresario Diego Della Valle propiciaron que la Fiore nunca dejase de existir. Se refundó, y comenzó a escalar por las diferentes categorías del fútbol italiano, liderada por algunos ilustres veteranos como Angelo Di Livio y jóvenes promesas, buscando recuperar el sitio que le correspondía. En 2005 la ACF Fiorentina volvía a jugar con los grandes y, a pesar de estar involucrada en el escándalo de Calciopoli y ser condenada a descender de nuevo a Serie B, el club consigue salvarse y mantener la categoría con una gran sanción en cuanto a puntos. Con Cesare Prandelli como referente en el banquillo, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WUOwZr7x3qU">jugadores como Luca Toni</a>, Sebastian Frey, Adrian Mutu o Stevan Jovetic, los últimos años del equipo han estado plagados de altibajos, pero, a pesar de los cambios, de las victorias y derrotas, de los cambios de nomenclatura… hay una cosa que no ha cambiado desde los años 30: Florencia y su Fiorentina son una misma cosa y la vida en la ciudad late al ritmo que el corazón del Comunale bombea sangre viola a todos y cada uno de los florentinos.</p>
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		<title>Solo queda el potrero</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Sep 2012 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[rgentina no es Brasil. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran tres de los cuatro más grandes de la historia, un dato [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>rgentina no es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/centrocampistas-brasilenos-mauro-silva-mazinho/">Brasil</a>. Nunca pretendió serlo. En la tierra que vio crecer a Gardel, el fútbol no es un motivo de fiesta y alegría. A la pelota se juega con responsabilidad y dientes apretados. Curiosamente, esto no ha impedido que del país surgieran<span id="more-25872"></span> <a target="_blank" href ="http://www.resultados-futbol.com/maradona-messi-distefano-rf_25824.jpg">tres de los cuatro más grandes</a> de la historia, un dato que, por sí solo, habla de la potencia cultural y la relevancia de <i>la</i> Argentina para con este deporte. Un análisis rápido de estas tres figuras nos sirve para validar las características mencionadas: Maradona y Messi, las zurdas más sensibles y virtuosas, jamás tiraron una bicicleta. En sus regates no existía artilugio. Don Alfredo, por su parte, además de legar un porrón de títulos al Real Madrid, dejó en la <i>Casa Blanca</i> una personalidad única e imperecedera. El futbolista argentino es sobrio, altivo y déspota, así lo quiere su gente. Asimismo, tiene rasgos exclusivos, posiciones <i>“propias”</i>. O tenía. Porque Argentina, la de siempre, la del <i>Diez</i>, la del <i>Cinco</i>, la del central de taco afilado y rostro demacrado&#8230; se nos va. O peor; quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">ya no existe</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No era fácil para el orgullo albiceleste ver a su vecino y rival con tres cetros mundiales, conseguidos en apenas una década. El subcampeonato de 1930 quedaba ya muy lejos, y la (increíble) cifra de 12 Copas América no llenaban la tripa del hincha.<span class="pullquote_right">La victoria del 78 fue la semilla para las dos décadas siguientes</span> Así se plantaba Argentina en su Copa del Mundo. Dimes y diretes a un lado, aquel triunfo se cimentó en la superior categoría de dos de sus hombres; Mario Kempes (de apodo, <i>El Matador</i>) y Daniel Passarella, <i>el Gran Capitán</i>. Aunque nuestro dominio continental no era comparable, resulta sencillo imaginar el efecto que tuvo esta conquista internacional sobre la autoestima del jugador argentino. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/brasil/">Hoy lo vivimos nosotros</a>. Toda una generación de <i>pibitos</i> crecía al calor del primer Mundial. La melena del Matador tendría su réplica en Batistuta, mientras que el salto vertical con el que Passarella humillaba contrarios aparecería mimetizado dos décadas después en Roberto Fabián Ayala. La semilla futura estaba más que sembrada. Lo siguiente en llegar se llamaba <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Diego Armando Maradona</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Con la estrella en el pecho, la egolatría (sin duda alguna, una virtud) azul y blanca pudo por fin encontrar su razón de ser. Es posible que la cosa se fuera de madre en España 82. Menotti no supo aprovechar el potencial de una selección que sumaba a Maradona con respecto al equipo del 78. Su relevo, Bilardo. <i>El Narigón</i><span class="pullquote_left">Diego y el ganar hacían buenos a centrales de nivel medio</span> logró transmitir su esencia al colectivo, amén de entender la figura de Maradona. Dicen (sobre todo el propio Bilardo) que nadie enseñó mejor al <i>Pelusa</i> cómo superar la marca individual. En cualquier caso, el peso del técnico en esta historia es muy menor. El huracán se llamaba Maradona. Su ascendencia requiere una lectura diferente a la habitual. Puede parecer extraño, pero lo que más amaba el pueblo argentino de Diego no era su juego, su zurda o sus goles; lo principal era su liderazgo. Su cuerpo erguido, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/deportes/futbol/IMAGEN/IMAGEN-9159666-2.jpg">su pecho para fuera</a>, ese que a medida que su fútbol envejecía, más grande se hacía, ocultando la debilidad. Así, se daba un fenómeno irrepetible; los compañeros de equipo, tanto en el Napoli como en la Selección, eran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pybAcKZt2kg">poco menos que fanáticos de <i>D10S</i></a>. Jugar para él los llevaba a otro nivel. Si Diego era golpeado, ellos respondían con otra patada aún más fuerte. Si el genio hacía goles legendarios, qué menos que poner la vida. Las carreras del <i>Tata</i> Brown y Oscar Ruggeri no estuvieron nunca a la altura de su rendimiento en la albiceleste. A Argentina se iba a competir y a ganar. El contexto era vencedor, hasta el punto de salir campeones de las Copas América de 1991 y 1993 incluso sin la presencia de Maradona. A partir de ahí, el goteo de centrales sería extraordinario: Ayala, Sensini, Cáceres, Chamot, Samuel. Grandes trayectorias que, sin embargo, no encontrarían el éxito. El escenario victorioso se desvanecía, se sumaban años en blanco y el aura ganadora terminó siendo un cuento incómodo para los jóvenes. La camiseta que antes hacía volar se había vuelto de plomo. <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-6OFVyp00Dqw/Tu0I2V-K00I/AAAAAAAAmEs/hTeo6xVDNHg/s1600/heinze%2Bseleccion.jpg">A Argentina ahora se iba a sufrir</a>.</p>
<blockquote><p>Central de Argentina, una de las posiciones más desagradables en la actualidad</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hay que aclarar que, más allá de consecuencias históricas, el fútbol argentino pasa por una más que visible crisis global. Los motivos son conocidos y redundantes: descenso en la inversión en cantera, ventas ridículamente precoces, torneos cortos que lastran proyectos a largo plazo&#8230; La producción ha bajado en todas las posiciones, aunque en una alcanza cotas paranormales: el puesto de lateral. Excepción hecha del correcto Zabaleta, Argentina lleva una década sin producir <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/_TYyXeP69HpQ/TMMC2PCJizI/AAAAAAAAAFU/u4OhcV7K5fg/s1600/sorin+y+zanetti.JPG">carrileros con nivel de Selección</a>. Tanto es así que Maradona solo convocó para la pasada cita de Sudáfrica… ¡¡a uno!! Volantes como Jonás o centrales como Otamendi ocuparon los roles exteriores. La respuesta a tan grave crisis quizás hay que buscarla en la etapa de Marcelo Bielsa al frente del bicampeón mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Seis años es tiempo más que suficiente para consolidar una tendencia. Durante este período, con muy contadas excepciones, Marcelo Bielsa desarrolló en el combinado argentino su adorado 3-4-3, herencia del <a target="_blank" href ="http://i45.tinypic.com/ddlz41.jpg">Ajax de Van Gaal</a>. Este sistema tiene la peculiaridad de que no da espacio a los laterales convencionales. Mejor dicho, los reubica. Zanetti y Sorín, futbolistas que, si bien no eran Cafú y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/homenaje-a-roberto-carlos/">Roberto Carlos</a>, sí eran élite, actuaban bajo las órdenes del <i>Loco</i> como interiores de recorrido con querencia hacia dentro. Los menos dotados, caso de Placente, bajaban un escalón, para formar parte de la línea de tres, como pasara con Reiziger o Bogarde en el conjunto holandés. Tras la salida de Bielsa, Pekerman volvía a la defensa de 4… para tirar casi todo el Mundial 2006 de Coloccini o Burdisso. Entre 1998 y 2004 no entró un lateral en la Selección. Por el camino, al país se le olvidó producirlos.</p>
<blockquote><p>Javier Zanetti debutó en la Selección en 1994; <i>Juanpi</i> Sorín, en 1995. Desde entonces, Argentina no produce laterales de primer nivel</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No debemos falsear el debate: ni antes ni después existió algo como Fernando Redondo. Ni en Sudamérica ni fuera de ella. El <a target="_blank" href ="http://kundera-centrojas.blogspot.com.es/2010/08/el-centrojas.html">centrojás</a> argentino (que hay que decir que mantuvo una tormentosa y cuestionable relación con la camiseta de su país) fue una joya, una pieza de coleccionista entre los mediocentros. Sin embargo, no es menos cierto que <i>El Príncipe</i> no fue sino la evolución cualitativa de una demarcación en la que destacaron otros como Checho Batista, campeón en el 86 (y al que Diego quiso llevar a su Napoli). Hallar las causas de la pérdida de jerarquía del <i>cinco</i> clásico es bastante más fácil que en otros aspectos. La popularización mundial del doble mediocentro, la tendencia general a derivar responsabilidades en el interior de posesión (o el enganche)&#8230; todo mutaba lenta pero inexorablemente. Futbolistas como Verón o Juan Román Riquelme fueron puntualmente los capos del balón en la Selección. Tras asumir como fallida la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/gago-guardiola/">irrupción de Gago</a>, han sido nombres  como los de Cambiasso y especialmente Mascherano los que han logrado asentarse en la base de la jugada del Seleccionado. El primero escondía un llegador con toques asociativos. El segundo siempre fue limitado en talento (comenzó como volante derecho de ida y vuelta), pero evocó como pocos el recuerdo de <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/maradona-argentina-mascherano/20090306dasdasftb_58/Tes">ese gladiador pasional que se dejaba el alma</a> al lado de Maradona.</p>
<p style="text-align: justify">Con <i>el diez</i> hay menos problemas. El fútbol local sigue dejándole espacio al mediapunta talentoso, siempre y cuando aparezca. Lo malo es que da la sensación de que la maquinaria puede tardar en sacar otro Aimar, no digamos otro Riquelme. Toda la fábrica anda dando recortes. <a target="_blank" href ="http://www.rtve.es/imagenes/messi-da-goles-victoria-argentina/1310482421631.jpg">Se mantiene lo salvaje</a>, porque todavía quedan potreros y piedras con las que jugar, pero el futbolista de escuela se pierde. El jugador conceptual ya no es argentino. El central que maneja el área, el mediocentro con ideas, el lateral que aglutina pelota… se marcharon. Ojalá regresen, por el bien del propio juego. Argentina es un tesoro que todo futbolero está en la obligación de amar u odiar, que al fin y al cabo, no es sino otra forma de querer.</p>
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