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	<title>Ecos del Balón &#187; Palermo</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>No habrá paz para los malvados</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Nov 2018 03:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David De la Peña]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Normalizar la derrota es quizás la cuestión que tengo más presente cuando escribo sobre fútbol. Ponerse en la piel del profesional, tratar de entender sus procesos, la dificultad de construir a partir de la diversidad que provocan tantas<span id="more-257854"></span> personalidades chocando en un día a día. Sin embargo, quizás es la primera vez que me pongo delante de un folio y entiendo que no, que en esta ocasión la derrota no se puede normalizar, porque, justo o no, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2018/11/conversando-con-david-len-sobre-la-final-bocariver/">marcará de por vida a los que la sufran</a>. No habrá paz para ellos desde el momento en el que el colegiado decrete el final del partido de vuelta.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors deja un regusto de que pesa más el miedo a la derrota, que la ilusión que supondrá para el ganador conseguir el título. El escenario futbolístico a partir de esta consideración deja obviamente la primera lectura sobre la gran posibilidad de que los nervios encojan los pies, pero esto sólo se explica desde un choque de trenes que no dejará vencedores y vencidos, sino héroes y malvados. Así es el fútbol argentino, para lo bueno y para lo malo.</p>
<h2 style="text-align: justify;">GALLARDO PARA DEVOLVER LA MEMORIA</h2>
<p style="text-align: justify;">El comienzo de la década de los 2000 provocó una brecha entre River Plate y Boca Juniors que derivó en una profunda frustración entre la hinchada millonaria. La etapa de Carlos Bianchi se tradujo en tres Copas Libertadores en cuatro años, un idilio con la competición reina del fútbol sudamericano que trasladó un 6-2 en el cómputo global a favor de Boca difícil de soportar para el aficionado de River.</p>
<p style="text-align: justify;">Una burla que alcanzó su punto álgido cuando el equipo de la franja roja descendió a segunda división en junio de 2011, después de 108 años ininterrumpidos en la máxima categoría del fútbol argentino. ‘El fantasma de la B’ iba a acompañar a River de forma inevitable desde entonces, pero no sólo en sentido figurado, sino incluso de forma literal, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=E3gwKTbuhyA">cuando un drone con una sábana sobrevoló la Bombonera</a> en mayo de 2015 para recordar a River su descenso.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Marcelo Gallardo, desde la llegada al banquillo en 2014, ha devuelto una proyección internacional constante a River Plate,  ganado una Copa Libertadores, una Copa Sudamericana, y dos Recopas Sudamericanas</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El Siglo XXI, por tanto, comenzó a empinar tanto la cuesta para el aficionado millonario que lo que está sucediendo desde la llegada de Marcelo Gallardo -un triunfo en la Copa Sudamericana, otro en la Copa Libertadores, y la posibilidad de recortar las distancias con su gran rival hasta un 6-4 que cambiaría radicalmente el panorama- no sólo transmite felicidad, sino también venganza.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo del ‘muñeco’, por tanto, ha comprendido no sólo una aportación táctica notable, también una psicológica que ha permitido a toda la familia de River Plate recuperar una autoestima perdida <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/12/analisis-historia-river-plate-copa-intercontinental/">durante demasiado tiempo en un club tan gigantesco</a>. La calidad de su plantilla y por supuesto, esa mentalidad recuperada después de la etapa de Carlos Bianchi en Boca, serán sin duda los dos grandes argumento del equipo millonario en la final.</p>
<h2 style="text-align: justify;">RIVER, MEJOR PIE Y VERSATILIDAD</h2>
<p style="text-align: justify;">El camino de River Plate en esta Copa Libertadores ha estado marcado por la versatilidad en la disposición de las piezas elegida por Gallardo, pero a nivel de concepto hay algunas cuestiones que han solido repetirse con frecuencia, y que teniendo en cuenta ese contexto del ‘miedo a la derrota’ que está englobando toda la previa del encuentro, puede dar ciertas pistas con respecto a la forma de afrontar la gran final.</p>
<p style="text-align: justify;">En contexto ‘Copa’, Gallardo ha sabido poner trampas para generar espacios que luego han sido muy bien ocupados por sus atacantes. River Plate agrede al poseedor de balón, pero en zonas muy definidas y estudiadas previamente, para después aprovechar lo bien (y de forma muy diferente) que interpretan el juego vertical los jugadores encargados de producir y finalizar las jugadas ofensivas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">River Plate tiene jugadores de gran calidad, que explotan mejor sus virtudes si pueden realizar ataques verticales y eléctricos</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quintero con pases a los espacios abiertos, Martínez conduciendo con el rival despegado, o Santos Borré con sus diagonales sin balón, han sido patrones sobre los que River Plate ha fluido en ataque cuando ha tomado la decisión de verticalizar con premura. A partir de ahí nombres dinámicos como Exequiel Palacios para acompañar jugada, o por supuesto Casco y Montiel, dos laterales que partiendo de posiciones intermedias tienen una gran facilidad para trazar movimientos largos y profundos, han completado la propuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha sido una medida inteligente por parte de Gallardo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Wm4LkR8Vbj4">teniendo en cuenta que Leo Ponzio</a> -que no jugará en La Bombonera- ha sido siempre importante, un futbolista que aunque no muestra soltura para organizar ataques, en esta fase de su carrera domina la posición de &#8216;5&#8217; en un escenario en el que su equipo decide apretar al poseedor, compensando ese tipo de propuesta. River se ha adaptado bien a sus piezas, y ha permitido lucir a unos futbolistas que completan la que quizás es, en este momento, la plantilla con mejores soluciones desde lo técnico de todo el fútbol sudamericano.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo en una final de la Copa Libertadores ante Boca Juniors se va a priorizar la reducción del fallo, y ese buen pie que muestra River Plate se muestra sobre todo en acciones donde el riesgo es alto. Palacios abandona su posición para finalizar en la frontal del área, Martínez pone en juego el balón en su intento de desequilibrio en uno para uno, y sobre todo, Juan Fernando Quintero, seguramente el jugador con más talento de la plantilla, entiende el juego desde la conclusión de jugadas y no desde la conservación de la pelota, lo que podría reservarle un rol de revulsivo, y no de titular, en la gran final.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">River Plate puede producir ocasiones en diferentes escenarios, y a esto hay que añadir que tiene un gran dominio en ambas áreas</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso y pareciendo claro que se va a pintar un escenario donde se busque reducir al máximo la pérdida del balón y por tanto las medidas en cuanto a soltar piezas sea muy conservadora, parece que River, si es capaz de aguantar mejor la tremenda presión psicológica que va a tener lugar en ambos encuentros, está más capacitado para construir ataques estables en campo rival. Por un lado, porque su pareja de laterales, Casco y Montiel, son balas para aparecer por sorpresa y producir si los jugadores de dentro sueltan un pase hacia fuera, y por otro, porque futbolistas como Martínez o Palacios están más capacitados para superar líneas y obligar a una ayuda posterior por parte de un contrario que a la postre puede generar desequilibrio.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de toda esta variante de recursos con los que cuenta Marcelo Gallardo, hay que dejar claro que River Plate tiene un argumento competitivo clave para afrontar el choque: el dominio de las áreas. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/07/atletico-nacional-campeon-copa-libertadores-2016-proceso/">Armani ha dejado claro en los últimos años que es el mejor portero de Sudamérica</a>, Maidana y Pínola son una pareja de zagueros con experiencia y que interpreta muy bien cómo achicar para juntar al equipo, y Scocco o Pratto son la guinda a los generadores de juego en los últimos metros. El &#8216;muñeco&#8217; ha construido un buen equipo en lo colectivo, pero es indiscutible que su plantilla tiene respuestas en lo individual de primer nivel.</p>
<h2 style="text-align: justify;">BOCA Y LA MÍSTICA</h2>
<p style="text-align: justify;">Los vasos colindantes que son River Plate y Boca Juniors no dejan lugar a otro escenario: este buen lustro del equipo millonario ha significado un período de dudas para el xeneize. La confianza asentada en los tiempos de Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Carlos Bianchi y el descenso de su gran rival, se ha ido apagando después de que Marcelo Gallardo haya conseguido revertir la dinámica en el último lustro.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás, precisamente por esa proyección internacional que ha logrado River Plate recientemente, Guillermo Barros Schelotto ha matizado una idea que le ha llevado a ser campeón de forma consecutiva en las últimas dos temporadas del fútbol argentino, precisamente para ajustar piezas de cara a competir en la Copa Libertadores, donde desde la final perdida frente a Corinthians en 2012 no ha conseguido llegar al lugar que, gracias a lo mostrado en el comienzo de siglo, era considerado como terreno dominado.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">La Copa Libertadores del Siglo XXI es terreno de Boca Juniors: ha conseguido, desde el año 2000 hasta nuestros días, cuatro títulos y un subcampeonato</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El Boca ‘copero’ de Bianchi construyó una estructura pensada en Juan Román Riquelme, pero no desde los parámetros que hoy en día se piensan para una estrella de primera fila de sus características, que encajaría en un equipo de posesión y probablemente su técnico buscase pasadores que le alimentasen de forma constante, sino dándole piernas detrás para robar y obligándole a construir, construir y construir. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">El gran Riquelme</a> de Boca Juniors se cimentó bajo una capacidad inverosímil de inventar contextos de control para su equipo sin que éste le preparase en absoluto el terreno.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás Battaglia era el jugador más preparado para pasar la pelota, sin ser aquel cinco de Boca un organizador puro y constante. Además de él, jugadores como Serna, Traverso, Basualdo o Villarreal completaban el medio campo, en una estructura muy concreta que permitía a al equipo hacerse pegajoso en zonas interiores, encontrar a Riquelme para la gestión ofensiva, y machacar en el área gracias a Martín Palermo, bien suministrado siempre por laterales con buen recorrido como Arruabarrena o Ibarra. Por supuesto sin el gran Román, pero es una medida que Schelotto, miembro importante de aquel equipo, ha adaptado en este Boca finalista.</p>
<h2 style="text-align: justify;">SCHELOTTO RECURRE AL PASADO</h2>
<p style="text-align: justify;">El medio campo campeón de Boca en 2016, en el que Gago y Bentancur tuvieron un papel predominante, dejó paso a una estructura que ha definido el juego equipo en la actualidad, formada -también por las exigencias derivadas de los problemas físicos de Fernando Gago- por un medio armado con Wilmar Barrios, inamovible en la posición de ‘5’, y Pablo Pérez y Naitán Nández como escuderos. No se descubre América: es un claro regreso al pasado, concretamente a ese inicio de la década de los 2000 que cambió la historia de Boca Juniors. Piernas para apretar en medio campo y robar y encuentros realmente incómodos para los rivales. Es importante dar mucha importancia a este escenario para poder hablar del recorrido del proyecto de Guillermo Barros Schelotto, ya que algunas de las piezas más importantes del equipo serían poco viables en otro contexto.</p>
<p style="text-align: justify;">El nombre quizás más representativo es el del colombiano Wilmar Barrios, el mediocentro inamovible para ‘el mellizo’. Ni siquiera el ‘industrial’ equipo liderado por Juan Román Riquelme construyó sus ataques bajo un pivote con tan poca creatividad y rango de pase. Ya se ha expuesto que Battaglia, con sus limitaciones, fue un centrocampista capaz de dar dirección a las circulaciones de Boca, mientras que en la Copa Libertadores vencida por el equipo en 2007 tras el regreso de Román, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/analisis-trayectoria-ever-banega-valencia-sevilla-argentina-messi/">el director de orquesta fue Banega</a>, un futbolista que al menos desde la conservación de la pelota generaba escenarios radicalmente distintos para el equipo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Wilmar Barrios es un centrocampista de perfil concreto que marca el juego de Boca Juniors: poco acertado en la distribución pero un auténtico motor en la recuperación y ayudas defensivas</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sirva un dato para resumir el juego de Barrios: en esta edición de la Copa Libertadores, su porcentaje de acierto en el pase es del 68%. Hablamos del jugador que ve el juego de cara, que retrasa su posición para encontrar la recepción cerca de los centrales y que por tanto, más se aleja por lo general de la presión del rival. Sin embargo ha conseguido hacerse indiscutible para Schelotto, y se hace prácticamente imposible entender la presencia de Boca en la final si él no hubiera sido titular. Lo cierto es que Barrios encaja en la idiosincrasia del club, la que permitió a Bianchi ganar tres Copas Libertadores: representa algo en lo que creen sus hinchas. El colombiano es un auténtico pulmón, llega a las coberturas defensivas con una facilidad pasmosa y gana duelos individuales con mucha facilidad. Para rodearle, Schelotto tomó la decisión de apostar de forma regular por Pablo Pérez y Naitán Nández. el segundo con algo más de vuelo y el primero con un punto superior en cuanto a técnica para, al menos, conservar la pelota, pero en cualquier caso jugadores que no agilizan los ataques desde su participación.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos tres nombres y un aumento de nivel en el centro de la zaga con la llegada de Carlos Izquierdoz, un defensa central que tras abandonar el fútbol mexicano se ha asentado en las alineaciones de Schelotto, puede explicar la mejora competitiva de Boca Juniors en los escenarios más exigentes. Izquierdoz, además de experiencia, ha compensado un movimiento del dinámico Barrios, ya que el zaguero tiene una gran lectura para acompañar el apoyo del punta rival a la espalda del colombiano, así que ha hecho de ‘pegamento’ si Barrios salía a robar o a hacer una ayuda cerca de la cal, algo habitual en su juego.</p>
<p style="text-align: justify;">Definido este escenario, hay que destacar cómo ha conseguido Schelotto compensarlo, sacrificando para ello a quizás los dos futbolistas con más calidad técnica de la plantilla: Edwin Cardona y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/07/carlos-tevez-regreso-boca-juniors/">Carlos Tévez</a>. Ese 68% de acierto en el pase de Wilmar Barrios y el hecho de que Nández y Pérez, a nivel de ritmo para mover la pelota, no ayudaba a que el equipo desbordase al rival, se completaba además con la certeza de que Cardona y Tévez no suponían una marcha superior en el último tercio. A Boca le quedaba echar la pelota a un costado y que Pavón, muchas veces en desventaja de dos o tres para uno, generase el desequilibrio.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Juntar a Nández, Pérez, Barrios, Tévez y Cardona espesaba mucho el ataque de Boca Juniors</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Así que Boca ha acabado derivando en un equipo que espera la progresión del rival, aprovecha su gran capacidad de robo en medio campo, y después ataca espacios abiertos utilizando a tres elementos capaces de hacer daño en ese escenario, incluso si, como es el caso de Pavón y Villa, tienen que arrancar la carrera desde muy atrás, ya que están obligados a llegar en defensa a la altura de los tres medios para que estos no tengan que despegarse demasiado haciendo ayudas en bandas. Ahí, con la presencia de Ábila, un delantero centro de brega que es capaz de anticipar a centrales y ganar ese tiempo clave para que sus compañeros corran, los dos extremos de Boca consiguen intimidar con transiciones rápidas y verticales, escenario que presumiblemente se buscará frente a River Plate, ya que limita los riesgos con balón, cuestión importante teniendo en cuenta los problemas de construcción que muestra el equipo de Schelotto.</p>
<p style="text-align: justify;">El plan A parece, por tanto, definido, y es para cambiar de discurso, sobre todo ante una situación límite en la que el rival obligue a atacar espacios reducidos, donde el equipo xeneize encuentra soluciones en el banquillo que pueden marcar la diferencia. Por supuesto, gracias a la figura de Benedetto, el gran héroe de las semifinales, si es que finalmente no llega a ser titular, un delantero con gran tacto para finalizar pero también para jugar fuera del área. Un perfil diferente al de Ábila que además ya se ha ganado su espacio en la historia de Boca Juniors en la Copa Libertadores, cuestión decisiva llegados a este punto. A la figura de Benedetto es incuestionable sumar las de Cardona y Tévez, ases en la manga bajo esa posible exigencia.</p>
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		<title>Pares y nueves</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Sep 2015 01:59:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Marc Roca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[o diría que todo empezó con Manuel Pellegrini, ¿no te parece? &#8211; Hombre, en gran medida sí. Pero se puede echar la vista más atrás, Punta Dinámico y Habilidoso. Fíjate que el Villarreal ya trabajaba un 4-4-2 de corte asociativo con Paquito y Benito Floro. Es más, el uso de la doble punta puede rastrearse [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">&#8211; Y</span>o diría que todo empezó con Manuel Pellegrini, ¿no te parece?</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Hombre, en gran medida sí. Pero se puede echar la vista más atrás, Punta Dinámico y Habilidoso<span id="more-181144"></span>. Fíjate que el Villarreal ya trabajaba un 4-4-2 de corte asociativo con Paquito y Benito Floro. Es más, el uso de la doble punta puede rastrearse incluso hasta Víctor Múñoz, en los inicios del club en Primera. ¿Qué me dices de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=P8n2y2rI-FA">Gica Craioveanu</a>? Este era uno de los tuyos, un delantero con gol y mucha calidad con el balón en los pies. Los metía de todos los colores y se entendía bien con Moisés García León y Manolo Alfaro, sus primeras parejas en el submarino.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Sí, eso es cierto, Nueve Alto y Fuertote. Gica Craioveanu era todo un delantero de culto de aquellos años. De hecho, tras el segundo ascenso del Villarreal, el rumano seguía siendo un futbolista importante en el equipo, aunque más bien desde el banco. Pero es que el año 2000 llegó uno de tus grandes ídolos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; ¡Martín Palermo, qué locura de fichaje! Nadie se lo esperaba, eh. En ese momento era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7ynARd5KUBs">la gran sensación del fútbol argentino</a> y llegaba a un club que ya se estaba granjeando buena fama pero que, vamos a ver, no dejaba de ser una institución pequeñita que todavía no había despuntado. Luego el ex de Boca no tuvo la continuidad esperada, por culpa de esa grave lesión. Pero estuvo tres años, metió unos cuantos goles y a su alrededor brillaron otros puntas autóctonos. ¿Te acuerdas de Víctor? Víctor Fernández, este sí que era pequeñito. Pero qué delantero tan productivo. Vaya, es que en el Villarreal de Víctor Muñoz las cifras importantes las ponía él.</p>
<blockquote><p>Craioveanu y Palermo fueron los primeros grandes delanteros del Villarreal CF en Primera división.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">&#8211; Era un diablo. Javier Calleja fue otro punta amarillo muy reconocible de esos años. Y Antonio Guayre, que luego se apagó un poco pero su irrupción en el fútbol español fue muy sugerente. Digamos que Martín Palermo era el nueve de referencia del proyecto y a su alrededor revoloteaban otros delanteros más ligeros, más de los míos. Aunque ojo, por la delantera del Villarreal también pasó Juan Antonio Pizzi, con un perfil más enfocado al remate. Esa es una de las claves del éxito del club valenciano, supongo: sus planificaciones conforman plantillas completas y adecuadas.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Esto está claro, Punta Dinámico y Habilidoso. Y se anticipan a las necesidades del equipo, como por ejemplo la de renovar la delantera pasados los años. ¡Y con los atacantes esta gente acierta muchísimo! Fíjate que en un primer momento las apuestas por Antonio de Nigris y Carlos Aranda no terminaron de cuajar, pero es que para la temporada 2003-04 el Villarreal añadió los fichajes de José Mari Romero y Sonny Anderson a la rutilante incorporación de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">Juan Román Riquelme</a>. Tela.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Sí. Eso fue antes de la llegada de Manuel Pellegrini,<span class="pullquote_left">José Mari y Anderson, el nuevo listón amarillo</span> pero ahí ya se observa un punto de inflexión en las aspiraciones del club. Y su buen ojo para incorporar delanteros de muy buen rendimiento. El sevillano era un futbolista controvertido, que no terminaba de realizarse, y el brasileño todo un veterano en su último servicio&#8230; pero el caso es que eran dos futbolistas de mucha calidad. ¡Y funcionaron! Entre ambos sumaron 30 goles ese primer año pese a que los viejos rockeros de la plantilla cubrían una generosa cuota de minutos en la delantera amarilla. No era mala base para el desembarco del «ingeniero», Nueve Alto y Fuertote.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Para nada, para nada. Pero es que con Manuel Pellegrini también llegó Diego Forlán, que en Manchester no había brillado pero sí lo haría en la Plana. ¿Te acuerdas? Su pareja con José Mari fue el primer gran dueto de una era prodigiosa para el club amarillo. Fíjate que el uruguayo no era, por entonces, ese segundo punta de fútbol tan peculiar que conoceríamos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/carrera-deportiva-diego-forlan/">años más tarde</a>. En el Villarreal su juego era menos sofisticado pero sus piernas estaban mucho más frescas. Él era el que aportaba ruptura a la delantera del submarino. ¡Y en su primer año se partió la Bota de Oro con Thierry Henry!</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Y la pareja tuvo continuidad, ¿eh? Pero luego, poco a poco, Guille Franco fue ganándole el sitio a José Mari. El mexicano era un delantero centro de referencia, prototípico y entregado, y su fútbol más fijo en la proa del ataque casó bien con la creciente querencia de Diego Forlán por el espacio de entre líneas. Entre unos y otros la cosa funcionaba tan bien que Jon Dahl Tomasson, muy prestigioso en ese momento, tuvo muy pocas opciones de reivindicarse.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; A todo esto, <span class="pullquote_right">Forlán, Nihat, G. Rossi&#8230; nunca faltaba calidad</span>una grave lesión había impedido a Nihat Khaveci, el fichaje estrella de la temporada 2006-07, presentar su propia candidatura al once titular. La verdad es que el nuevo Diego Forlán pudo haber casado muy bien con la bala llegada de la Real Sociedad. Pero apenas coincidieron: el uruguayo se fue al Atlético de Madrid la temporada siguiente y el turco -¡que vaya si se recuperó!- hizo pareja con Giuseppe Rossi. Que no era poca cosa, ojo. Además, el fútbol del italiano también se desplegaba a varias alturas.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Sí, sí. Eran <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=cNCAFrIrxoc">delanteros distintos</a> pero ambos compartían movilidad y variedad de recursos. Digamos que no era la típica pareja que formaríamos tú y yo, sino una mezcla más ligera y versátil. En realidad, este sería el sello más habitual en el submarino amarillo a pesar de que con Joseba Llorente, un delantero más alto y enfocado al último movimiento en el área, se recuperaría un dueto de corte más clásico con el propio Giuseppe Rossi. Y vaya, todavía andaba Guille Franco en la recámara. Y Xisco Nadal, que había debutado muy jovencito, aguardaba un turno que nunca llegaría.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Es lo que tú dices: las parejas de puntas dinámicos son un sello clarísimo del Villarreal moderno. El corpulento Josmer Altidore no arraigó y ya con Ernesto Valverde y Juan Carlos Garrido en el banquillo la nueva irrupción en la delantera del submarino sería la de Nilmar da Silva. ¡Qué velocidad! Cómo nos gustaba el brasileño. Y también estaba Marco Ruben, que tenía cositas aunque nunca terminó de asentarse. De hecho, no es de extrañar que la falta de continuidad de estos delanteros, entre las lesiones de unos y los baches de otros, marcara el inesperado descenso del Villarreal a Segunda el verano de 2012.</p>
<blockquote><p>El club valenciano afronta esta temporada tras renovar por completo su exitosa nómina de delanteros.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">&#8211; Pero regresaron a la primera oportunidad, ¡y de qué manera! <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/01/lo-mejor-de-ikechukwu-uche/">Ikechukwu Uche</a>, uno de esos delanteros tan del Villarreal, de los que tienen un poco de todo y mucho de fútbol, fue un hombre clave en el ascenso y posterior asentamiento en Primera del equipo de Marcelino García Toral. Le acompañó Jeremy Perbet en la categoría de plata pero ya por entonces llamaban la atención los minutos del pequeño y raudo Jonathan Pereira, que luego mantendría su rol de reserva con el fastuoso regreso de Gio Dos Santos al fútbol español.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Y con el mexicano volvieron a las andadas. Desde entonces el Villarreal ha ido formando distintas parejas con delanteros de corte ágil y habilidoso. El fútbol tan agresivo y consistente de Luciano Vietto nos dejó con la boca abierta la temporada pasada, pero es que por ahí andaban también el joven Gerard Moreno, un producto tan de la casa, y el costarricense Joel Campbell, que estuvo espectacular en la Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Y ahora&#8230; es curioso, ¡pero es que ya no queda ninguno de estos! Oye, tronco, con franqueza: ¿tú cómo ves lo de Soldado, Leo Baptistao, Adrián y compañía? ¿Crees que volverán a hacerlo otra vez?</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Parece complicado, tapón. Además, luego está <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/08/roberto-soldado-bakambu-conexion-villarreal-victoria-espanyol/">el Bakambu este</a>, que no lo conoce nadie. Ya sería estirar mucho el tema que la cosa saliera bien&#8230;</p>
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		<title>El más intenso de todos</title>
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		<pubDate>Sun, 05 May 2013 01:50:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oy se juega un Boca-River y mi mente viaja a la Argentina, donde tantas veces quiso estar. Siempre miré con respeto a Brasil, cuna genética de la pelota, pero tengo claro que mi piel es bonaerense. Es del Monumental y su insulto al diez que no rinde; es del Diego, La Bombonera y también del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>oy se juega un Boca-River y mi mente viaja a <i>la</i> Argentina, donde tantas veces quiso estar. Siempre miré con respeto a Brasil, cuna genética de la pelota, pero tengo claro que mi piel es bonaerense. Es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">del Monumental</a> y su insulto<span id="more-65983"></span> al <i>diez</i> que no rinde; es del Diego, La Bombonera y también del <i>Superclásico</i>. De todo ello me enamoré un día y de la mezcla ya no me sobran ni las miserias. Hoy se juega un Boca-River, y me apetece recordar.</p>
<p style="text-align: justify">¿Cuál ha sido el mejor River-Boca de los últimos quince años? Pregunta compleja, incluso tramposa. La recesión económica es un puñal para la calidad del campeonato argentino desde hace no poco tiempo. Reunir a 4 o 5 futbolistas notables por bando y que estos además <a target="_blank" href ="http://www.futbolargentino.com/SDI/objetos/2011/05/16/a7b4e907b1e14987931f50919a689796.jpg">sumen 50 partidos en Primera</a> suena ya quimérico. Eso sucedió el 10 de octubre de 2000, en la décima jornada –ellos dicen fecha– del Apertura. Los dos grandes peleaban por el torneo y en cada alineación sobraba la calidad. Fue el duelo de enganches, Riquelme contra Aimar; el de Palermo contra Saviola y Ángel, Burrito contra Chelito y en el medio de la cancha Serna contra todos. El choque acabó 1-1 pero a mí me quedó la sensación de que <a target="_blank" href ="http://estaticos02.cache.el-mundo.net/elmundodeporte/imagenes/2008/02/08/1202492553_0.jpg">el 10 azul y oro</a> era más que el resto. En mi mente guardo este clásico como el de más nivel de todos los que vi. ¿El más apasionante? Eso es otra historia.</p>
<blockquote><p>River-Boca, Apertura 2000: un partidazo de primer nivel mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">River necesitaba ganar. Lo necesitaba urgentemente. Boca había levantado tres Libertadores en cuatro años y la sequía continental <i>millonaria</i> rozaba ya la década. La edición 2004 de la Copa preparó un duelo fratricida en semifinales, casi nada. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZRDgYtHjwZ4">La ida fue calentita</a>. Boca venció 1-0 con gol de cabeza de Schiavi, ya viejo por entonces, pero el partido se almacenó en mi memoria por la desagradable trifulca que acabó con Gallardo expulsado y Abbondanzieri ensangrentado. La vuelta en El Monumental de Núñez pintaba tremenda.</p>
<p style="text-align: justify">Y vaya si lo fue. Al competitivo Boca le valía el empate, un terreno adorado por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/en-alma-cuerpo/">Bianchi en Libertadores</a>. Al descanso, el <i>xeneize</i> frustraba a los locales, pero la expulsión de Vargas nada más volver de vestuarios, unido al golazo del Lucho instantes después hacía favorito a River. Boca se agarró a un Tévez completamente aislado en punta. Intentó muchas pero no ganó casi ninguna. Alguien tendría que ayudarle. Dicho y hecho: faltaban escasos segundos cuando Cangele –un zurdo que prometía y quedó en nada– ganaba línea de fondo y asistía a Tévez para que <i>el Apache</i> hiciese el 1-1. Dramón en el Monumental e <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yCvcPyO3MuE">histórica celebración de Carlitos</a>, un acto que Baldassi interpretó como provocación y consecuente roja, no sin razón. River necesitaba un gol para ir a los penaltis. Un balón al área sobre la hora grababa en mi cabeza el nombre de Nasuti, un central olvidable. La pena para River es que desde los once metros el ganador (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=G43ndUpmo9g#t=2m33s">casi</a>) siempre era el mismo: el Pato y los suyos. Vaya partido.</p>
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		<title>Argentinidad</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 02:55:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores. A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a argentinidad es un estado mental. La Argentina es, como muchas otras naciones, una ficción, un mito, una invención que desde los anales de su creación ha ido conjugando una multitud de elementos diferenciadores.<span id="more-42190"></span> A pesar de que el gobierno central en su afán de materializar la argentinidad invirtió muchísimos esfuerzos propagandísticos, fue la masa poblacional de principios del siglo XX, ya con las adiciones culturales que supuso la masiva inmigración europea, la que terminó forjando la verdadera identidad del país. La literatura, los medios de comunicación (que hasta los 40’ estuvieron alejados de la influencia estatal), el cine, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZgcqijaUxdg">el tango</a> y el fútbol fueron parte fundacional del imaginario colectivo más rocambolesco de Sudamérica. </p>
<blockquote><p>«Si Oscar Wilde fue el primer escritor francés nacido en Irlanda, se puede afirmar también que el fútbol es un deporte argentino practicado por primera vez en Inglaterra. No se trata por cierto de una modalidad impresa a un juego o de una adaptación. Es algo más. Es la recreación de un deporte bajo el espíritu y la personalidad de un demiurgo porteño” José Marial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El fútbol adoptó a la nación argentina, y no lo contrario, porque el fútbol, que es sabio y escoge, sabía que aún no había encontrado la quintaesencia de su ser. Aquello a lo que jugaban los ingleses y sus hijos era atractivo, pero carecía de los aditivos que hoy le hacen el deporte más popular. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Composición_étnica_de_Argentina">Los <i>‘criollos’</i></a>, es decir, los argentinos, y los hijos de italianos y españoles nacidos en argentina, tomaron el juego y lo reinventaron. El fútbol criollo ayudó a labrar la idiosincrasia nacional porque, básicamente, el argentino se retrató a si mismo en él. Cuando los británicos lo trajeron a tierras porteñas, la practica era bastante símil a la del rugby: Un juego muy brusco, de pases largos y mucho choque; sin embargo, cuando los criollos lo tomaron le añadieron aspectos que definían su personalidad. La gambeta, la improvisación, la individualidad pasaron a ser parte esencial del juego. A la larga, todo se trataba de engañar al rival y a los espectadores, de hacer lo inesperado y sorprender. No hay nada más argentino. <a target="_blank" href ="http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/teatro/Bernardo-Cappa-La-Verdad-Teatro_0_723527834.html">El engaño es la expresión</a> metafísica por excelencia de esa colectividad. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Argentina es urbana. El fútbol argentino, por tanto, también</span>El fútbol como espejo y fuente de la argentinidad, símbolo del pueblo, empezó a desatar pasión en la arrebatada población criolla. Argentina es un país de clarísima y marcada orientación al mega centro urbano que es Buenos Aires. Tanto es así que muchas veces, y quizás no es un error, se entiende por argentino todo aquello que en realidad es porteño. Argentina es urbana y el fútbol, por tanto, también lo es. <a target="_blank" href ="http://k07.kn3.net/6B56A3D17.jpg">La nostalgia habla del potrero</a> (aunque en la urbe argentina típica, el potrero tiene cabida), pero el verdadero fútbol es el que se respira en las callecitas, el que se escucha y se baila en los tangos, el que se juega en adoquines y se siente en los colosales templos que albergan las canchas. No es de extrañar, dadas las dos afirmaciones inmediatamente anteriores, que el fútbol argentino tenga como epicentro a la capital y sea de carácter barrial, ni que sea precisamente eso lo que convierta la pasión desbordante del argentino en rivalidad.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">River y Boca nacieron hermanos, pero luego se separaron para ser distinguidos</span>La Boca, ese barrio pequeñito, colorido y tradicional, hogar perpetuo de criollos e inmigrantes, sirvió como punto de ebullición de lo que hoy es un signo de identidad de Argentina para todo el mundo. Más que el tango mitológico y legendario de Gardel, La Boca debería ser reconocida culturalmente por albergar el primer superclásico del, entonces amateur, fútbol argentino. Allí nacieron primero <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com/">River Plate</a> en 1901 y luego <a target="_blank" href ="http://www.bocajuniors.com.ar/home/sitio">Boca Juniors</a> en 1904. A principios de siglo eran casi siameses y hoy pareciera que volvieron a serlo. En el intermedio, sin embargo, River y Boca se separaron lo suficiente para crear el marco ideal de una confrontación, sin perder el vínculo fraternal que los unirá hasta que el balón esté tan manchado que ya no ruede por el césped fulgurante.</p>
<p style="text-align: justify">Con el paso del tiempo quedó claro que La Boca era muy pequeña para albergarlos a ambos. Si ese fue el motivo o no por el que River decidió marcharse del puerto y buscar refugio en Sarandí como escala a Nuñez, barrio rico y oligarca, no es importante. Las razones que nos hacen tomar decisiones determinadas no siempre tienen que ver con el motivo exacto que desencadenó la acción en ese momento, sino que hay que revisar luego con perspectiva holística para encontrar el verdadero por qué. Si River como institución se hubiese mudado a un barrio similar a La Boca y no precisamente a Nuñez, los condimentos literarios de esta rivalidad hubiesen sido más bien pocos. En Nuñez, River comenzó a afincar la contraparte ideológica de Boca Juniors. River, <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/por-que-les-dicen-millonarios.html">el equipo millonario</a>, de la clase alta de la sociedad bonaerense, y Boca, el equipo popular del barrio que inundaba y olía a bosta; River, el equipo de la banda cruzada y Boca, el equipo de la banda horizontal; River, el equipo del paladar negro y Boca, el equipo cuya hinchada corea “webo, webo, webo” cada partido.</p>
<blockquote><p>La rivalidad entre River y Boca es uno de los orígenes de la cultura argentina moderna.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Era el marco perfecto para la rivalidad porque no sólo se trataba de equipos en apariencia antitéticos, sino que esa contracultura era también reflejo de movimientos contraculturales, o mejor, movimientos creadores o reivindicadores de culturas encontradas, que Argentina vivió y vive social, política y futbolísticamente. El encuentro superó las barreras del Monumental y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Vb-6R4bWuj8">La Bombonera</a> y se trasladó a toda la nación, se convirtió en patrimonio cultural porque era una expresión más de lo que es la argentinidad.</p>
<p style="text-align: justify">River-Boca es la construcción más estructurada que ha logrado crear el movimiento cultural argentino. Tiene todas las características necesarias para serlo. Es emocionante y es bello; es fiesta, es música y es ingenio; es pasión y es frenesí; es altivo y soberbio; es urbano y es del campo; es fútbol. Es todo eso, sí, pero sobre todo, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Superclásico_del_fútbol_argentino">el superclásico</a> es un engaño. Es una gambeta, una ficción como la Argentina misma. </p>
<p style="text-align: justify">La imagen que existe es la de dos enemigos a muerte. Una imagen de odio entre aficiones y de contraposición en todo aquello que resulta importante. El duelo por la supremacía, una medición de grandeza y habilidad que no es tal, o por lo menos eso quedó claro hace diez años con el fin de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carlos-bianchi-vuelve-boca-juniors/">la era Bianchi</a> que catapultó a Boca Juniors a la escena mundial como el equipo número de Argentina. </p>
<blockquote><p>El clima bélico en los superclásicos es ruidoso y famoso, pero no mayoritario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Nada es tal y como parece. En primer lugar, la relación que existe entre los dos conjuntos más grandes de Argentina, y quizás los de mayor trascendencia del continente, es, antes que nada, una relación de hermandad antes que un vínculo de enemistad. Nacidos bajo el seno de la misma sociedad, crecieron juntos y unidos le dieron forma a la hegemonía futbolística del país. Por otro lado, la contraposición de clases oligarcas y populares dejó de existir con la profesionalización del fútbol, la expansión social y la obtención de títulos. Por último, el clamor con tintes de <a target="_blank" href ="http://www.rosario3.com/deportes/noticias.aspx?idNot=120770">Menottismo vs Bilardismo</a> es más una invención colectiva que una realidad recalcitrante. Al final, ambos equipos buscan lo mismo en el juego y poseen el mismo paladar futbolístico (<i>La Nuestra</i>). En el mejor de los casos, Boca y River representan la clásica figura de dos hermanos opuestos, Caín y Abel o el Ying y el Yang, pero el carácter amoral del fútbol impide, de plano, esta comparación. River y Boca son dos iguales, uno es el espejo del otro. Se necesitan el uno al otro, y el éxito de uno repercute positivamente en su rival. </p>
<p style="text-align: justify">¿Es un defecto que el superclásico sea esto y no una batalla de antagonismo? Absolutamente no. Sostenerse de la realidad es depender del vaivén cíclico de la vida. Vivir de una ficción tan bien construida y arraigada, en cambio, le significa al superclásico estar siempre a la vanguardia, ser una referencia constante e indiscutible aun cuando no lo merezca. Y, claro, está el hecho de que serlo la erige como una latente expresión de argentinidad. La mejor, la más grande.</p>
<blockquote><p>Nota del autor: Está tan magníficamente concebida, a nivel literario, la relación Boca-River, que una vez los de Nuñez confirmaron el regreso de Ramón Díaz, los de Boca movieron ficha y trajeron a Bianchi. Ya está. Gambeta, pisada y gol.</p></blockquote>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 18</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 02:55:28 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">F</span>ue, sin ninguna duda, la gran sociedad del fútbol sudamericano en el inicio del S.XXI. Juan Román Riqulme es para casi todo el mundo, el jugador más relevante de la historia de Boca Juniors, un club que tuvo, entre otros<span id="more-41472"></span> muchos, a Diego Armando Maradona. Junto a él, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/carlos-bianchi-vuelve-boca-juniors/">Carlos Bianchi, el técnico más ganador</a> del <i>Xeneize</i>. En Japón, año 2000, iban a tocar el cielo. La Intercontinental frente al Real Madrid fue el momento cumbre de un ciclo en el que no quedó competencia por dominar. Dos tempraneros goles de Palermo y una actuación mágica de Riquelme daban el título al club argentino, en la que a la postre sería la cita más recordada de la etapa del <i>Virrey</i> en el banquillo de La Bombonera.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/32AyTvr9T84" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">En el Olímpico de Roma, el conjunto local, entrenado por Nils Liedholm, buscaba su primera Copa de Europa ante el más que experto Liverpool inglés, campeón hasta en tres ediciones. Los romanistas tenían en sus filas a medio centro del campo del mítico <i>Brasil 82</i>. Nombres como los de Falcao, Toninho Cerezo o Bruno Conti hacían de la escuadra italiana un equipo poderoso. Los goles de Phil Neal y Roberto Pruzzo mandaban el partido al tiempo reglamentario, donde no se movería el marcador. En la tanda de penaltis, un error de Graziani daba la posibilidad de sentenciar a Alan Kenney, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/liverpool-madrid-ajax-vangaal/">autor del tanto decisivo tres años antes</a> en la final de París. El inglés no falló y el Liverpool levantaba su cuarto entorchado.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/A2WCKXICGd0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>En alma y cuerpo</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 02:56:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[iquelme necesitaba que su club se le entregase en alma y su equipo en cuerpo. Se dice pronto, pero es mucho. Él lo valía. A lo largo de su carrera completó tres periodos sinceros, tres etapas en las que él y el que tocaba se dijeron la verdad. La primera y la última fueron en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">R</span>iquelme necesitaba que su club se le entregase en alma y su equipo en cuerpo. Se dice pronto, pero es mucho. Él lo valía. A lo largo de su carrera completó tres periodos sinceros, tres etapas en las que él y el que tocaba se dijeron la verdad.<span id="more-18871"></span> <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jtRGdM8QjXg">La primera</a> y la última fueron en Boca Juniors, su sangre. El club que vistió el mejor fútbol de Maradona en el país donde es Dios, pero que no duda sobre que el hombre de su vida <a target="_blank" href ="http://www.26noticias.com.ar/riquelme-es-el-maximo-idolo-de-boca-juniors-61192.html">es Román</a>. Sin embargo, y aunque la noticia hoy es que Riquelme dijo ayer adiós a Buenos Aires, desviaremos la mirada hacia el regalo que hizo al Villarreal, que nos pilla más cerca y ahora están incluso más tristes que en La Bombonera.</p>
<p style="text-align: justify">Entregarse a Riquelme en cuerpo se llamaba 4-3-1-2 y se apellidaba darle la mediapunta. Más allá, él requería un tipo detrás y uno delante que le hicieran el espacio, porque su fútbol ligaba con la base de la jugada pero dormía en la zona del <i>«10»</i>. Y Pellegrini en su nuca le puso a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/aun-es-su-turno/">Senna</a>. Era difícil ser más moderno aparentando más clasicismo que el hispano-brasileño. <i>«5»</i> vocacional, comprendió que los de arriba tenían derecho a bajar, daba un paso a su izquierda y Román tenía su sitio para recogerla. Detalle curioso el de que Senna diese el paso a la izquierda, porque es ahí donde el enganche había vivido más ganando sus primeras Libertadores, pero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/no-son-hermanos/">Pellegrini</a> lo vio claro. De un lado, la naturaleza activa de Sorín y Forlán en la siniestra daba sentido al exquisito envío en largo de Román, y tiempo para que él y la pelota platicasen a gusto. De otro, la cara interna de su pie bueno dejó de mirar al gol para mirar a 8 de sus compañeros. Pellegrini incitaba a un altruista a relacionarse <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bKDf8bP52zU">más y más</a> con todos. Sin perder nada.</p>
<p style="text-align: justify">Porque claro, Riquelme bajaba sobre su diestra, pero a medida que subía cruzaba la cancha, pisando el corazón del campo enemigo y recostándose en el pico del área que sí daba a su bota buena la perspectiva deseada. Todo esto sin prisas. O sí, ¿eh?, que cuando el rival caía embrujado bien que mezclaba con el eslálom, la doble pared o el envío a Forlán. Forlán, que era el tipo de delante, corría lo que él no quería, y no siempre hacia el gol. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=9WQdrru5PGg&#038;feature=related">Qué pases</a> aquéllos de Román en los que la bola salía rápida y luego se detenía sobre la orilla esperando al uruguayo. Desde allí no podía marcar, pero la posición y el reloj ya habían puesto a Riquelme donde quería. Y una vez en ese punto, Forlán ganaba <a target="_blank" href ="https://www.facebook.com/photo.php?fbid=242641192512107&#038;set=a.204848776291349.41171.120930744683153&#038;type=1">Botas de Oro</a>. No extrañan los éxitos del Villarreal vistos ahora con sosiego. Menos aun los de Boca. Uno se para a pensar en Riquelme como futbolista, sólo como futbolista, y no consigue encontrarle ni una pega importante. No ganó una Copa de Europa porque ningún grande se atrevió a ir un poco más lento. A darle todo.</p>
<p>&#8211;<br />
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fiebre-maldini-juan-roman-riquelme/"><i>Fiebre Maldini: Juan Román Riquelme</i></a></p>
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