<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ecos del Balón &#187; Gianni Brera</title>
	<atom:link href="http://www.ecosdelbalon.com/tag/gianni-brera/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ecosdelbalon.com</link>
	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 30 Dec 2021 13:58:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.2.38</generator>
	<item>
		<title>Las gafas de Helenio Herrera #yomequedoencasa</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2020/04/las-gafas-de-helenio-herrera-yomequedoencasa/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2020/04/las-gafas-de-helenio-herrera-yomequedoencasa/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 02:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Entrenadores]]></category>
		<category><![CDATA[Angelo Moratti]]></category>
		<category><![CDATA[Armando Picchi]]></category>
		<category><![CDATA[Balleri]]></category>
		<category><![CDATA[Brian Glanville]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Gipo Viani]]></category>
		<category><![CDATA[Helenio Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Inter de Milán]]></category>
		<category><![CDATA[Mazzola]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=272053</guid>
		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-272053"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2020/04/las-gafas-de-helenio-herrera-yomequedoencasa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Signora de Carcano</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 03 Jun 2017 01:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Baloncieri]]></category>
		<category><![CDATA[Bruno Roghi]]></category>
		<category><![CDATA[Carlo Carcano]]></category>
		<category><![CDATA[Combi]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Agnelli]]></category>
		<category><![CDATA[Felice Borel]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Giovanni Ferrari]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Meisl]]></category>
		<category><![CDATA[Juventus FC]]></category>
		<category><![CDATA[Luigi Bertolini]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Monti]]></category>
		<category><![CDATA[Raimundo Orsi]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>
		<category><![CDATA[Umberto Caligaris]]></category>
		<category><![CDATA[Virginio Rosetta]]></category>
		<category><![CDATA[Vittorio Pozzo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=233482</guid>
		<description><![CDATA[“Casi todos los hombres ganan al ser conocidos”, André Maurois, novelista y ensayista francés. &#160; Si en el geométrico ejercicio de delimitar los orígenes del fútbol italiano se traza una línea entre sus principales vértices, Génova, Turín y Milán, el llamado triángulo industrial, se observa que en su centro, como un faro que todo lo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“Casi todos los hombres ganan al ser conocidos”, André Maurois, novelista y ensayista francés.</p></blockquote>
<p><span id="more-233482"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Si en el geométrico ejercicio de delimitar los orígenes del fútbol italiano se traza una línea entre sus principales vértices, Génova, Turín y Milán, el llamado triángulo industrial, se observa que en su centro, como un faro que todo lo ilumina, lo guía y lo define, se levanta la ciudad de Alessandría. Es el corazón plano y fluvial del Piamonte. Le separan 90 kilómetros de Turín, pero 90 kilómetros no son nada cuando se habla de toda una vida: un cordón umbilical que ayudó a la configuración de la Juventus, y toda su inmensa leyenda de equipo imperioso y respetado, tal y como lo conocemos hoy. El mito de la Signora se gestó en buena parte a lo largo de esa carretera de 90 kilómetros, conectada al vientre de la <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Unione_Sportiva_Alessandria_1912">US Alessandría</a>, un club que ahora, quizá, no nos diga nada, por mucho que hace casi un siglo ejerciera de palanca decisiva para la evolución y desarrollo del calcio. Un crecimiento que se manifestó en el dominio de Italia en la década de los años 30: Copa del Mundo de 1934 y 1938 y JJOO de 1936, en una historia de triunfos en la que el ‘blocco Juve’ acaparaba la selección, al tiempo que instauraba la primera gran hegemonía que conoció la Serie A: el Quinquennio d’Oro de la Juventus, con cinco Scudetti en línea, entre 1931 y 1935. </p>
<blockquote><p>Carlos Carcano fue una figura capital en el nacimiento de la Juventus que hoy conocemos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El entrenador de aquella escuadra fue <a target="_blank" href ="http://ilpalloneracconta.blogspot.com.es/2011/03/carlo-carcano.html">Carlo Carcano</a>, cuya teorización táctica permanece enterrada bajo el polvo del recuerdo de Vittorio Pozzo, el gran obispo del fútbol italiano de entreguerras. Pozzo se abrió espacio en la historia gracias a su liderazgo y carisma al frente de la selección, pero también por ponerle la firma al <i>Método</i>, un sistema de juego de matrícula italiana que se distinguió por ofrecer una vía de divergencia continental a la WM británica. Carlo Carcano, desde el banquillo de la Juventus, representó una fuente ideológica esencial para que el <i>Método</i> tomara impulso. Antes de esa etapa turinesa, el técnico había arraigado como figura icónica de la ‘escuela alessandrina’. Carcano había nacido en Varese, pero desde 1913 vivió en Alessandría. Jugó durante 11 temporadas en el club de la ciudad, alojado durante mucho tiempo en la fonda de la madre de Giovanni Ferrari, un niño entonces, al que años después llevaría a la Juventus para convertirlo en el futbolista más creativo y mágico de Italia. </p>
<p style="text-align: justify">El entrenador de Carcano era George Arthur Smith, uno de los alumnos en el Genoa campeón del pionero Walter Garbutt en la primera década del siglo XX. A Smith se le considera el padre de la escuela alessandrina y el artífice de que la ciudad se consolidara como el epicentro de la región que transformaría el sustrato táctico del calcio. Hasta la creación de la Serie A y los cambios organizativos impuestos por el fascismo con la Carta de Viareggio (1926), esa porción del Piamonte dio carácter provincial al mapa del fútbol italiano. La US Alessandría, los ‘grigios’, ejercía de capital de un laboratorio conectado al Pro Vercelli, al Novese de Nova Ligure y al Casale de Casale Monferrato. Estos tres equipos de pequeñas urbes de la provincia de Alessandria o limítrofes con ella ganaron el campeonato italiano alguna vez entre 1908 y 1922, siete títulos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Unione_Sportiva_Pro_Vercelli_Calcio">el histórico Pro Vercelli</a>. La <i>«Gazzetta dello Sport»</i> ya hablaba en 1914 del <i>“cuadrilátero de la universidad del fútbol”</i>, agregando a la vecina Novara y resaltando Alessandría como una ciudad donde <i>“el calcio autodidacta está ofreciendo resultados inesperados”</i>. La escuela alessandrina no solo incorporaba la identidad de los ‘grigios’ sino que era extensible al fútbol de toda la región. Entre sus rasgos comunes figuraban la resistencia competitiva, el espíritu colectivo y la disciplina y el denuedo de sus futbolistas, muy en la línea de la tradición obrera de esa tierra. </p>
<p style="text-align: justify">La zona palpitó fútbol durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, afianzándose la afición por un deporte aún emergente y favoreciendo el intercambio de conocimiento y relaciones de todo tipo como importante nudo industrial y de comunicaciones en el norte de Italia. Por si fuera poco, el mejor futbolista de la época, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ob-qfbRlSvk">Adolfo Baloncieri</a>, luego estrella del Torino, saldría de las calles alessandrinas. Durante los años 20, se formarían en ese recogido cuadrado piamontés varios de los mejores futbolistas de Italia. <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Bruno_Roghi">Bruno Roghi</a>, histórico director de La Gazzetta dello Sport, destacaba el carácter academicista que había adoptado esta cantera porque <i>“a pesar de ser el Alessandria despojado sistemáticamente de sus campeones, no se altera el estilo de juego, la unidad armoniosa de sus jugadores ni la dignidad de su rango deportivo. Se van los futbolistas y queda la escuadra. Esto significa una personalidad”</i>. Roghi hablaba así de los componentes propios de una escuela. Ya después, en 1932, Baloncieri diría que <i>“con los jugadores salidos de Alessandría y esparcidos a los cuatro vientos en las escuadras italianas se podría formar el más formidable de nuestros equipos. Sería un equipo que tendría también el mejor entrenador, porque Carcano es de Alessandría”</i>. En realidad, ese sueño alessandrino existió, Baloncieri lo comenzaba a tener delante, y estaba cristalizando a 90 kilómetros de su casa, ese equipo fue la Juventus de Carcano. </p>
<blockquote><p>La llegada de Carcano potenció lo que ya estaban haciendo los Agnelli desde 1923.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La llegada del entrenador veronés al club biaconero en 1930 representó, desde un prisma táctico y puramente futbolístico, el episodio que completó el punto de inflexión iniciado por el desembarco de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/proyecto-nueva-juventus-reformulacion-club-estadio-conte-pirlo-modelo-juego/">la familia Agnelli</a> en 1923, con el inicio del ‘estilo Juve’, un modelo de gestión deportiva inédito en la Europa de entonces. Los Agnelli implantaron en la Juventus un sistema de administración basado en las políticas comerciales de la FIAT, la empresa a la que habían catapultado como uno de los grandes motores de la economía italiana. Al frente del club se instaló Eduardo Agnelli, hijo del patriaca, Giovanni, el fundador de la dinastía y senador del Reino de Italia. En muy poco tiempo, transformó la Juventus, profesionalizando la plantilla de futbolistas y su estructura, especializando los puestos directivos, instaurando los famosos reglamentos de control inspirados en los valores de la FIAT (desde cómo se debían comportar en público los jugadores a cómo debían vestir en los viajes…), abriendo una sede social o modernizando el estadio de Corso Marsiglia. Eduardo Agnelli se apoyó en un vicepresidente, el barón Giovanni Mazzonis. Esta presencia aristócrata y nobiliaria en la Juventus acentuó su tradición como club de clases altas, en contraposición en la ciudad al Torino, con más predicamento entre obreros. De ahí que la ‘Juve’ se fuera conociendo en Italia como una institución de ‘signores’. Así nació la leyenda de la ‘Signora’, aunque hay versiones que afirman que ese nombre salió de gradas enemigas, en referencia a las ‘signoras’ que regían los burdeles de la época. </p>
<p style="text-align: justify">Sobre por qué los Agnelli se adentraron en la Juventus hay razones de todo tipo y condición, pero es evidente que captaron la potencialidad del fútbol como instrumento de posicionamiento social y económico, del mismo modo que compraron el periódico <i>«La Stampa»</i> o abrieron la estación invernal de Sestriere. Hay interpretaciones que describen la voluntad inicial de la familia de entrar a controlar el Torino, al fin y al cabo, el club de la ciudad con más arraigo y más seguidores en la época. Sin embargo, el componente nobiliario y burgués de la directiva y las filas juventinas –un caladero de negocios futuros- jugó el papel decisivo. </p>
<p style="text-align: justify">Los primeros días de los Agnelli en la Juventus coincidieron prácticamente con la toma del poder de Benito Mussolini. Desde el comienzo del régimen, el fascismo propulsó cambios profundos en el fútbol italiano, moldeándolo de acuerdo a sus patrones ideológicos y políticos. Es innegable que el calcio, tal y como lo conocemos hoy, se construyó sobre esa ‘fascistización’, encarnada en la <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Carta_di_Viareggio">Carta de Viareggio de 1926</a>: se creó una división nacional desde la que nació la Serie A en 1929 –el nacionalismo italiano era el eje vertical del fascismo-, se patrocinaron fusiones de clubes de la misma ciudad con la vocación de diseminar la participación en la liga y evitar que una misma población contara con varios equipos –gracias a esta deslocalización nacieron la Fiorentina, el Bari, la Roma, la Ambrosiana como unión del Inter y el US Milanese, la Sampierdarenese y el Andre Doria anticiparon el nacimiento de la Sampdoria constituyendo la Dominante de Génova, y el Internaples se trasfiguró en el Napoli…-. Además, el ‘calcio del Duce’ se centralizó y la FGCI se trasladó de Turín a Roma con escala breve en Bolonia. Pero, quizá, las intervenciones de mayor alcance las representaron la apertura al profesionalismo y, en clara sintonía con las políticas autárquicas de Mussolini, la prohibición de los futbolistas extranjeros, vaciando así las plantillas –no los banquillos- de austriacos y húngaros. </p>
<p style="text-align: justify">En este punto, la Juventus ejercería de dique de resistencia de modo fundamental para el calcio. La familia Agnelli concebía el club como un coche de la FIAT: le dedicaba la misma mirada comercial, como escribiría Mario Sconcerti en <i>‘Storia delle idee del calcio’</i>: <i>“Eduardo Agnelli vendió a Italia un medio de locomoción sentimental”</i>. Para ello, con un claro afán de optimizar la competitividad de su equipo de fútbol, necesitaba de los futbolistas extranjeros. Eduardo Agnelli introdujo así un enfoque internacional a la gestión del club, siendo pionero en el envío de emisarios a Sudamerica. Entendía el fútbol como un mercado sin fronteras. Este propósito colisionó con Mussolini, así que Eduardo le convenció encontrando una fisura en el veto: los descendientes de los emigrantes no eran extranjeros, sino italianos de <i>“una gran patria que se extiende más allá del Atlántico”</i>. Así, se permitieron los ‘oriundi’, futbolistas, hijos o nietos de italianos, afincados en Brasil, Uruguay y Argentina, donde el juego iba un punto por delante. Esto enriqueció el calcio a nivel técnico, amplió las posibilidades tácticas del <i>«Método»</i> y sirvió en bandeja a la Juventus a tres oriundi de primer nivel: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NoOzRsCh5yc">Renato Cesarini</a> (nacido en Italia, aunque formado en Chacarita Juniors) y dos estrellas de la selección argentina, de padres italianos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=z8uFRzSv4R8">Luis Monti</a> (San Lorenzo) y Raimundo Orsi (Independiente). Argentina acusó a las instituciones fascistas de financiar esos fichajes y, por ejemplo, bloqueó el permiso de Orsi, impidiéndole jugar en su primer año en Turín. La Juventus iba conformando así un equipo engalanado y poderoso, mientras a 90 kilómetros se definía el entrenador que acabaría ordenando esas ambiciones de los Agnelli. </p>
<blockquote><p>Vittorio Pozzo señaló a la Alessandria de Carcano como un ejemplo de lo que debe ser el Calcio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de sus escuetas experiencias en el Valenzana y el Internaples, los dirigentes del Alessandria habían reclutado en 1926 a Carcano, un emblema del club durante su etapa como futbolista en las funciones de mediano. En esa posición, Carcano entendió la relevancia, dentro de la estructura del equipo, de un futbolista que marcara los ritmos tácticos del juego, alguien con facultades para descifrar los cambios entre las fases ofensiva y defensiva. Uno de los rasgos del <i>«Método»</i> sería esa figura del centromediano, un futbolista capaz de organizar y distribuir el juego, pero sobre todo de reforzar la línea de ‘terzinos’ (centrales). Apreció que, para esas exigencias, necesitaba perfiles muy atléticos, algo que Italia no podría ofrecerle, pero que en Sudamérica se habían asentado como un componente definidor de su fútbol: el mediocentro aguerrido, físico, con clase, personalidad y elegancia… El Monti que dirigiría después. Entre 1926 y 1929, Carcano experimentó con Giuseppe Gandini en esa posición (un futbolista de <i>«relevantes dotes físicas y un impetuoso espíritu competitivo, típico exponente de la escuela del Piamonte, con un juego áspero, corajudo y muy concreto»</i>, según el periodistas Carlo Felice Chiesa). Carcano comenzó, además, en la US Alessandría a aplicar el movimiento de piezas que acabaría configurando definitivamente el <i>«Método»</i>: el retraimiento de los dos interiores de ataque en la formación de la ‘Pirámide de Cambridge’. Esta fue la transformación básica hacia el <i>«Método»</i> y su plasmación: 2-3-2-3 (WW). Un dibujo que abría una vía alternativa al esquema piramidal y a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">la WM inglesa</a> y su definitorio cuadrado interior (3-2-2-3). En el <i>«Método»</i>, la clave estaba en la superioridad numérica y el plus de protección defensiva que iban a aportar los interiores a la zona de medios. Este retraso de los ‘inside forwards’ ya era un signo de identidad de la escuela alessandrina desde tiempos del fundador George Artur Smith. El británico ya lo había introducido antes de la Primera Guerra Mundial. Ese legado lo recogió Carcano y lo explotó en el banquillo del Alessandria, revelándose este equipo como una de las más admiradas atracciones del calcio entre 1926 y 1929, cuando rozó el ‘scudetto’ de 1928 y ganó la Copa CONI de 1927 con un conjunto formado con futbolistas de la ciudad. Atento a ese trabajo permanecía <a target="_blank" href ="https://www.futbol-tactico.com/es/leyendas_del_futbol/vittorio-pozzo-el-entrenador-que-hizo-grande-a-italia.html">Vittorio Pozzo</a>, quien, tras impulsar desde Turín, capital del calcio en aquella época de poder piamontés, la reforma del sistema de ligas (‘Proyecto Pozzo’) y dejar su primera etapa como Comisario Técnico de la selección, contribuyó a promocionar a Carcano como nuevo responsable de la ‘Azzurra’ en 1928: <i>«Que la confianza se puede aplicar a elementos como la disciplina, la enseñanza y la organización del juego ha resultado un ejemplo para todos: Carcano de la Alessandria»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Carcano relevaba así, de modo eventual, con cargo de entrenador y no de Comisario Técnico, a Augusto Rangone, precisamente otro ilustre alessandrino, que acabó enfrentado a Leandro Arpinati, jercarca fascista de Bolonia que dirigía la ‘Federazione’, después de conseguir el bronce en los Juegos de Ámsterdam (1928) y dejar encarrilada la Copa Internacional o Copa Doctor Gero –embrión de la Eurocopa- del ciclo 1927-1930 que levantaría Italia. Rangone había sido uno de los fundadores de la US Alessandría, tesorero, dirigente y co-entrenador junto al húngaro Arpad Weisz. Su ascendencia sobre Carcano había sido, pues, notable. Entre ambos orientaron ya el juego de la selección en ‘clave alessandrina’, enfocándolo hacia la fórmula metodista. Carcano, antes del regreso definitivo de Pozzo, dirigió seis partidos a Italia, suficientes para abrir el camino táctico a su sucesor, con notas novedosas como el “<i>juego de coberturas y el bloque defensivo”</i>, como recoge Antonio Papa en <i>‘Storia sociale del calcio in Italia’</i>. Aspectos que comenzaron a implementar características del juego zonal, en contraposición con <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">los rasgos individuales de la WM</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Es decir, cuando entre 1929 y 1930 Pozzo asume el control definitivo y personal de la selección y Carcano es elegido por los Agnelli como preparador de la Juventus, el fútbol italiano ya tiene un rumbo claro y prefijado hacia los postulados finales del <i>«Método»</i>. La Signora, de hecho, había incorporado en los años previos a varias de las más prestigiosas figuras del ‘Vej Piemont’ (Viejo Piamonte), como describía Gianni Brera. Convirtió a <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Virginio_Rosetta">Virginio Rosetta</a>, el capitán del Pro Vercelli, en el primer futbolista profesional del país en 1923, pagando 50.000 liras e inaugurando el popular ‘calciomercato’. Desde 1928 formaría el triángulo defensivo más célebre del fútbol italiano (hasta que el tiempo quizá lo diga de Buffon, Bonucci y Chiellini) con el portero Combi y Umberto Caligaris, la estrella del Casale fichada ese año. Del Novara había llegado el extremo derecho Munerati. Y Carcano se trajo del Alessandría a sus dos talentos más relucientes: el cerebral interior Giovanni Ferrari y al gladiador mediano izquierdo Luigi Bertolini. Al margen de los oriundi argentinos o el brasileño Sernagiotto y de los canteranos de Turín, casi todos los italianos de la plantilla de Carcano en la Juventus (y excepto Munerati todos fijos con Pozzo en la selección) habían forjado su fútbol en el área de influencia de la escuela alessandrina.</p>
<blockquote><p>El Quinquennio d’ Oro evidencia el dominio inicial estilístico que tendría la Juve de Carcano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Quinquennio d’ Oro se inauguró con el título de 1931, pero el equipo acabó por redondearse en las dos temporadas posteriores. Primero, con la contratación de Luisito Monti, quien llegó con 12 kilos de sobrepeso, dolores de espalda (le apodaron ‘Doble Ancho’) y que había dejado el fútbol en Argentina. Fue Renato Cesarini, el de los goles decisivos a deshora –el mito nace en 1931, en un partido entre Italia y Checoslovaquia- quien le convenció de volar a Italia. Segundo, con la llegada de Bertolini, escudero ideal de Ferrari en el sector izquierdo del centro del campo, un chico voluntarioso, gregario, fiel a su cinta blanca en la cabeza, de esos que nunca le faltaron a Italia. Y tercero, con la aparición de Felice Borel, con solo 17 años, el goleador de aquel equipo, a quien llamaron ‘Farfallino’ por su ligereza de mariposa. La Juventus alcanzaría con él las cotas más altas del Quinquennio, con un juego de acento metodista. Su estilo se basaba en una defensa fuerte, no solo alimentada por un portero de época como Combi y la pareja Caligaris-Rosetta (uno el terzino de volata, especialista en el marcaje, y el otro, terzino de posizione, un primer esbozo del líbero), sino también por el blindaje de los flancos con los medianos laterales, Bertolini en la izquierda y Varglien I en la derecha, marcando a los extremos rivales (la zaga se volvía mucha veces de 4 hombres) o auxiliando en la elaboración. Además, resaltaba el apoyo proporcionado por Monti como centromediano metodista: él fue la clave de bóveda sobre la que descansaba el sistema, ayudando a los centrales, un movimiento de coberturas que Cesarini y Ferrari completaban desde los interiores retrasados del Método. <i>“La Juventus aplicaba un módulo de marca sudamericana, sin el preciosismo de esa escuela, pero no precisamente exento de viril rudeza”</i>, refirió <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/gianni-brera/">Gianni Brera</a>. </p>
<p style="text-align: justify">El equipo siempre tenía, de este modo, superioridad en la zona media, con esas dos piezas, en Italia llamadas ‘mezzalas’, escalonadas de tal modo que agilizaban y verticalizaban el juego de rápidos contragolpes que tanto distinguió el estilo. Sernagiotto (o Munerati) y Orsi ocupaban los extremos, con Vecchina o Borel en la delantera. La Juve, como la selección de Pozzo, practicaba así un fútbol de oportunismo, astucia y efectividad, valores que nunca ya abandonarían la identidad de Italia. En Austria, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/hugo-meisl/">Hugo Meisl</a>, íntimo de Pozzo y alérgico a la WM, optó por un camino intermedio, una síntesis entre el esquema inglés y el Método. Tácticamente, no había grandes diferencias con la fórmula italiana, pero sí en el discurso, en la esencia, pues Austria digería más los ataques, con un fútbol más sinfónico, posesiones más largas, mayor caudal ofensivo… </p>
<p style="text-align: justify">Pozzo no dudó en reclutar a Carcano como asistente para la Copa del Mundo de 1934, justo después del cuarto ‘scudetto’ consecutivo. La Signora ya <i>“era un fenómeno social, no solo un equipo”</i>, según Brera. Le acompañaron al técnico hasta ocho jugadores en el ‘blocco Juve’: Combi, Caligaris, Rosetta, Monti, Bertolini, Ferrari, Orsi y Borel. También el preparador físico Guido Angeli, detallista y meticuloso en el acondicionamiento atlético tan característico de esa Juventus, fundamental en la recuperación de Monti y en que ganaran el quinto título con los 34 años de Orsi, los 34 de Caligaris, los 33 de Rosetta… Brera llamaría a Carcano <i>“el filósofo del músculo”</i>. El triunfo en la Copa del Mundo de 1934 con la contribución del ‘blocco Juve’ acabó por disparar la popularidad de la Signora. Los éxitos (solo faltó conquistar la escena internacional, la <a target="_blank" href ="http://www.condospelotas.es/la-copa-mitropa-precursora-de-la-liga-de-campeones/">Copa Mitropa</a>), su espectacular juego y las construcción desde el periodismo de una imagen ejemplar del club habían acelerado la construcción de una ‘tiffosería’ nacional, la primera y más destacada de Italia. Brera decía que eso fue sobre todo posible gracias a que las plumas más influyentes y los directores de los principales diarios, como Carlin, eran juventinos. Sin embargo, el formidable impacto social de aquella escuadra de Carcano lo determinaron los flujos migratorios. Miles de obreros llegados del sur de Italia, de Puglia, Campania, Calabria, Sicilia o Lucania, a las factorías de la FIAT se afiliaron a la Juventus, propagando luego ese sentimiento en sus pueblos de origen. La Signora se convirtió así en club nacional, con más seguidores fuera de Turín, donde predominaba el Torino, que dentro. Hasta entonces, lo habitual en Italia era apasionarse del equipo de la ciudad, continuando así la tradición medieval del campanilismo, un fenómeno de rebelión y enemistad entre regiones que simbolizaba las identidades locales. La Juventus rompió eso. Puede afirmarse que, posiblemente de forma involuntaria y casual, el club se convirtió en el vehículo ideal, en los años de régimen fascista, para propagar una conciencia nacional en una Italia aún joven y descentralizada, tal y como pretendía Mussolini. De repente, gracias a los triunfos del Quinquennio, la Juventus, apoyada históricamente por la burguesía, estudiantes, emprendedores, e intelectuales, se transformó en el equipo de los inmigrantes de la clase trabajadora. Que el club no tuviera el nombre de la ciudad en la que jugaba también ayudó a esa difusión y acogida. Pero, al fin y al cabo, la clave era que la escuadra ganaba, representaba poder, algo que permitía lucir orgullo a esos obreros de la FIAT cuando regresaban a sus pueblos del sur. <i>“La leyenda de la Juventus fue magnificada por la ola demográfica, cuando generaciones enteras abandonaron su tierra, impulsados por la dinámica del empleo y la esperanza de encontrar en las grandes ciudades del norte no solo nuevas oportunidades laborales, sino también nuevos estilos de vida. Entre ellos, el mito deportivo del domingo y la alegría en la Juventus”</i>, relata Antonio Papa. La Juve no solo le cambió la piel al calcio: se la mudó también a toda una sociedad. Si en el ciclismo, el otro deporte masivo del país, <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Binda">Alfredo Binda</a> estaba representando esa ‘nueva Italia’, la Juventus lo hizo en el fútbol. </p>
<blockquote><p>A la marcha de Carcano se le unió la desafortunada muerte de Eduardo Agnelli. Así llegó su fin.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Antes de que la Signora cerrara el ciclo victorioso con el quinto título consecutivo, en 1935, mediada la temporada, se anunciaba la salida de Carlo Carcano. Detrás de este oscuro episodio, existen las dudas del complot interno. Carcano, aunque no públicamente, era reconocido por su supuesta homosexualidad, asunto espinoso en una dictadura fascista. Algunos jugadores denunciaron al técnico ante la directiva, quizá motivados por revanchas propias de la gestión del vestuario, declarando insinuaciones e incluso un intento de acoso al joven Borel. Aquello acabó arrinconando el nombre de Carcano en la historia de la Juve y del fútbol italiano. Oficialmente, fue despedido por motivos personales. Le relevó Carlo Bigotto, quien sufrió para enlazar el quinto scudetto con una plantilla ya envejecida, en la que Orsi había dejado el país y regresado a Argentina ante los temores de una leva para la guerra de Etiopía, con lesiones de Monti y Cesarini… La miel se había agotado. El 14 de julio de 1934 llegó la peor de las sentencias: Eduardo Agnelli, con 43 años, moría decapitado al soltarse la hélice del hidroavión con el que amerizaba en el puerto de Génova. A <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/juventus/">la Juventus</a>, de repente, se le murieron los padres: la historia del fútbol es, a menudo, la historia de los hombres. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Persiguiendo sombras</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Jun 2017 01:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Ajax de Amsterdam]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Armando Picchi]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Cesare Maldini]]></category>
		<category><![CDATA[Enzo Bearzot]]></category>
		<category><![CDATA[Ernst Happel]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Beckenbauer]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Rivera]]></category>
		<category><![CDATA[Gipo Viani]]></category>
		<category><![CDATA[Helenio Herrero]]></category>
		<category><![CDATA[Herbert Chapman]]></category>
		<category><![CDATA[Holanda]]></category>
		<category><![CDATA[Hungría]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
		<category><![CDATA[Inter de Milán]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Johan Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Jürgen Milewski]]></category>
		<category><![CDATA[Karl Rappan]]></category>
		<category><![CDATA[Marco Tardelli]]></category>
		<category><![CDATA[Nereo Rocco]]></category>
		<category><![CDATA[Nils Liedholm]]></category>
		<category><![CDATA[Sacchi]]></category>
		<category><![CDATA[Scirea]]></category>
		<category><![CDATA[Scolari]]></category>
		<category><![CDATA[Suiza]]></category>
		<category><![CDATA[Trapattoni]]></category>
		<category><![CDATA[Triestina Calcio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=233397</guid>
		<description><![CDATA[¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">¿Cuál es la mejor manera de defender? ¿Cómo parar a ese jugador brillante que nos trae de cabeza? ¿Qué hacemos para mejorar nuestra defensa sin perder efectividad en ataque? Estás preguntas son tan viejas como el mismo juego<span id="more-233397"></span>. Las respuestas, sin embargo, van a variar tanto como las fechas en que las formulemos. En 2017 es casi impensable la existencia de un marcaje individual, no ya específico, sino en casi cualquier circunstancia del juego. Pero, ¡ay si preguntásemos en los 60 en Italia! O en una tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley. O en esa tarde nublada de noviembre a las afueras de Wembley <i>después</i> del partido. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ezx0aJ6s66I">O durante el Inglaterra-Escocia que lo inició casi todo</a>. Nadie tiene una respuesta definitiva. El marcaje es puro fútbol. Cuestión de opinión, pero sobre todo de evolución.</p>
<h3>Al principio fue la zona</h3>
<p style="text-align: justify">Es habitual relacionar el fútbol <i>clásico</i> con marcajes individuales, pero si nos vamos al inicio del juego descubriremos, no demasiado sorprendentemente, que la zona se utilizaba desde el comienzo del juego. Con aquellas delanteras pobladísimas y las exiguas <i>líneas</i> defensivas, la posibilidad de marcar al hombre ni se discutía. La zona, aunque parezca increíble por ser símbolo de modernidad, es el estado natural del marcaje en el fútbol. Así se empezó a jugar en el siglo XIX y así se volvería, con más o menos reticencias, durante el siglo siguiente. Hemos usado la palabra <i>natural</i> de manera intencionada, por cierto. Piénsalo, cuando estás jugando un partido con tus amigos, si un tipo pasa cerca de donde tú estás, lo natural es echarle un ojo. Si tienes que seguirlo hasta cuándo va a echar un trago de Gatorade es, generalmente, porque hay alguien influyendo en tu forma de jugar. Ese alguien suele ser el entrenador. O llegado a ciertos niveles un periodista. El marcaje al hombre, pues, viene por influencia de los que están fuera del rectángulo de juego.</p>
<p style="text-align: justify">Con la evolución del fútbol y los esquemas táctico las líneas de los equipos, aunque permanecen predominantemente atacantes, se tienden a equilibrar. Y cuando en los años 30 el entrenador de uno de los mejores equipos del mundo decide retrasar a su mediocentro hasta convertirlo en un tercer central dando inicio al famoso W-M, el advenimiento de la era del marcaje individual se confirma. Hablábamos del entrenador y la prensa como los mayores ejemplos de injerencia en la naturalidad del fútbol. Y en esa época, nadie tenía más poder que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=45lLlx7rpmw">Herbert Chapman, entrenador y arquitecto del Arsenal</a>. Chapman creo un módulo a su estilo y, como todos los ganadores, creó escuela. Y esa escuela ganadora captó adeptos, especialmente en los medios de comunicación y en las directivas. De repente, la W-M era innegociable. Se jugaba así o no se jugaba, y la uniformización del juego, sobre todo en las Islas Británicas -que al fin y al cabo eran las que cortaban el bacalao a nivel mediático y en los despachos- alcanzó niveles insospechados. El marcaje individual había llegado casi sin hacer ruido. Todo el mundo jugaba igual, los equipos encajaban como un guante, y cada jugador tenía su rival asignado en el campo. Era una constante batalla uno contra uno. El lateral derecho buscaba a su extremo, el mediocentro a su centrocampista ofensivo, el central a su delantero centro. Ni que decir tiene que cuando los dorsales hicieron su aparición el emparejamiento fue aún más automático. Y los futbolistas se convirtieron en autómatas. Dejaron de pensar a tales niveles que un simple cambio de dorsal, descuadraba a un equipo. ¿Quiénes eran esos transgresores, esos tramposos, que ponían el 9 a un central y el 4 a un delantero centro? <i>«¿Voy a arriesgarme yo a cometer un error saliendo a buscar al jugador que lleva el número que supuestamente debería perseguir? No, nunca. Que lo decida el míster»</i>.</p>
<blockquote><p>Una vez se atacó la W-M, los que decidieron innovar obtuvieron una ventaja histórica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así es como en una <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YBk82pNWAwk">nublada tarde de noviembre</a> los húngaros reventaron a los ingleses. Así es como un pequeño equipo de la frontera entre Italia y Yugoslavia, la Triestina, revolucionó el Calcio. Así fue como una selección centroeuropea, Suiza, cansada de ser apaleada por los grandes se protegió con un candado, al igual que lo hacía el club de las fuerzas aéreas soviéticas en otras latitudes. Cambiando jugadores de lugar, reforzando zonas débiles, usando espacios baldíos, renovando roles. Fútbol.</p>
<h3>El auge de nuevas visiones del juego</h3>
<p style="text-align: justify">Mientras los británicos se enrocaban en sus tradiciones, el resto del mundo se movía. Ya hemos visto que la zona y el intercambio de posiciones danubiano va a crear problemas que alguien debería resolver. Los italianos habían tomado la vía abierta por Karl Rappan en Suíza, con la adaptación del famoso candado o cerrojo. Gipo Viani y Nereo Rocco van a ser los grandes adalides del Catenaccio, antes del advenimiento de Helenio Herrera y su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=60b3uSUXkN0">Grande Inter</a>. La gran novedad es la del <i>battitore libero</i> -Ivano Blason es el primer gran nombre-. Situado a la espalda de los marcadores al hombre, el líbero va a ser la red seguridad que sus equipos tenderán ante posibles errores de la línea defensiva. Los líberos serán figuras de corte cavernario hasta bien entrados los 70, aunque algunos como Armando Picchi harán de ello un arte. Ser líbero es casi practicar un deporte distinto al que todos los demás jugadores de fútbol están jugando, pues requiere de un control espacial y una inteligencia posicional como pocos otros roles futbolísticos. Mientras el resto de jugadores libran batallas individuales, el líbero participa de las batallas de todos, pero sin la posibilidad de ser herido. </p>
<p style="text-align: justify">Un líbero que falla mata a su equipo. Un líbero inteligente y astuto da vidas extra a sus aguerridos marcadores. Picchi será uno de estos, Cesare Maldini también, como lo será Scirea más adelante. El líbero italiano hará de defensores rugosos como Tagnin, Bugnich, Rosato o Gentile jugadores de culto. Para <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=isGtWdcLFmc">Gianni Brera</a>, el gran adalidad del juego defensivista italiano, la combinación de líbero y marcadores aporta una solidez defensiva superior y compensa una supuesta carencia física del futbolista italiano de la época. Rocco irá incluso más allá que Herrera, añadiendo muchas veces una línea de tres centrocampistas de marca -mediani- para proteger <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=yO5eaSaBzzU">al cerebro Rivera</a>, cuya clase genera prácticamente todo el caudal ofensivo de un Milan que gana títulos en Italia y Europa de la mano de Rocco y el <i>«Bambino d’oro»</i>. Rivera tenía permitido fallar, se le pedía que arriesgase siempre en sus pases -si uno ve un partido de Rivera con ojos actuales se sorprenderá de que siempre juegue en vertical y buscando el espacio fallando, por tanto, muchos pases-, porque Rocco sabía que acertaría los suficientes para que los Altafani, Prati, Sormani, Hamrin o Combin tuviesen su buena ración de oportunidades cada partido.</p>
<blockquote><p>El fútbol en Sudamérica tomaba otros derroteros diferentes por la técnica.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras, en Sudamérica, la zona va tomando forma. En un fútbol más técnico e individualista, los marcajes al hombre -casi siempre con la consabida complacencia arbitral- pierden su sentido. Es peligroso reducir el juego a un constante uno contra uno cuando tu adversario puede superarte casi siempre. Vigilar una parcela de campo, buscar ayudas e intentar crear superioridades en ciertas zonas del campo -ya sea con un falso 9 o un wing-ventilador- se convierten en el pan de cada día al otro lado del charco. Así <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rkUE1GuH2o0">se mantendrá en Brasil</a>, en parte gracias a la época de éxitos que vivirán durante la era de Pelé. La línea de cuatro defensores permanecerá inalterada hasta prácticamente la actualidad -experimentos de Lazaroni y Scolari aparte-, los laterales larguísimos se convertirán en seña de identidad, y la defensa con balón será siempre la mejor defensa para el fútbol canarinho. Argentina, por su parte, se verá arrastrada en una espiral de violencia en los años 60 de la que nunca se librará totalmente -viejos fantasmas checoslovacos y un clima social cambiante por el ascenso de los militares y nuevos valores-, y algo parecido sucederá en la otra orilla del Río de la Plata.</p>
<h3>El pressing y la muerte del fútbol clásico</h3>
<p style="text-align: justify">Con el advenimiento de los años 70 el fútbol cambia para siempre. Habíamos visto a Brasil ganar el Mundial en color en México con lo que se suponía que era la cúspide de la evolución futbolística pero este sueño se fue tan rápido como apareció. Brasil 70 duró un mes, aquel del calor asfixiante y la altitud azteca, pero fue una ilusión. El fútbol caminaba en otra dirección más rápida, más física y más agresiva. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE&#038;t=51s">En Holanda</a> y al otro lado del Telón de Acero se trabajaba en visiones parecidas de la misma idea. El intercambio de posiciones, la presión, la circulación de la pelota a velocidades vertiginosas y la trampa del fuera de juego. Nada de esto era humanamente posible en México, pero cuando el planeta fútbol acabó con el cigarro post-climax en verano de 1970, la pelota ya nunca volvería a ser la misma. </p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6Df0FpXBdaw">Fútbol Total</a> ha llegado y de repente ya no hay lugar para otra cosa. El Ajax fulmina a los catenaccistas del Inter y la Juve con su presión asfixiante, su inacabable tanque de combustible, su falso 9 que dejaba a los legendarios marcadores italianos persiguiendo sombras y su batería de recursos inagotable. La zona innegociable, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=hfqTy2bJzmU ">la línea del fuera de juego</a> tirada a alturas suicidas, los laterales larguísimos y con capacidad para jugar, las diagonales de los extremos que se convierten en goleadores, lo cañones de artillería llamados Arie Haan y Johan Neeskens. Si marcas al hombre, no hay hombre que marcar. Si aguantas atrás, te matan con disparos lejanos. Si sales a atacar, te dejan en fuera de juego. Lo tienen todo y todos les copian. Pero nadie más los tiene a ellos -Brasil se pierde en su búsqueda del Santo Grial precisamente por esta razón aunque Claudio Coutinho lo niegue-. Quienes triunfan son los que crean su propia versión. Los polacos, con una fantástica generación, adaptan los conceptos de movilidad en ataque y cuentan con un excepcional director de juego en Kazimierz Deyna, los soviéticos desarrollan patrones predefinidos que son capaces de realizar casi de manera instintiva, con Blokhin como estilete y los alemanes mezclarán un poco de todo. Jugadores totales como Hoeness y Breitner aparecen por todo el campo creando superioridades, Overath es la torre de control perfecta en la base de la juega, mientras Netzer convierte en oro todo lo que toca en zona de aceleración. Y cuando este no está es su espacio vacío el que es aprovechado por los demás para crear una zona de libre circulación de jugadores que será decisiva en su conquista mundial. Pero sobre todo es la figura de Franz Beckenbauer la que le da un lavado de cara al fútbol defensivo a nivel mundial. </p>
<blockquote><p>Franz Beckenbauer toma el relevo de Cruyff. El Bayern Munich toma el relevo del Ajax.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Centrocampista de formación, hombre libre por convicción. El Kaiser retrasa su posición pasando de ser uno de los mejores medios del planeta a ser el jugador más decisivo de su generación. Con él, la figura del líbero deja atrás ese halo siniestro y oscuro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YbXq8ntNkxw">Beckenbauer</a> crea desde atrás y cubre a su fiel escudero, el marcador Schwarzenbeck. También sube hacia el medio del campo y toma la batuta del equipo, combina con Overath, llega arriba y manda a todo campo. Es el equivalente defensivo de Cruyff. Y está rodeado de jugadores totales y de élite en cada posición. Alemania Federal, en el bienio 1972-74 mezcla estilos con una eficacia que nadie más podría. Y todavía les da para mantener la sana y vieja costumbre de marcar al hombre a esos jugadores <i>especiales</i> que pudiesen tener los demás. Berti Vogts era un marcador de clase mundial, y de ello pueden dar fe Johan Cruyff o Dragan Dzajic.</p>
<p style="text-align: justify">Europa marca la pauta en esta época y quien se queda atrás tendrán que renovarse. Brasil y Argentina lo harán mirando a la zona más que nunca, con Cesar Luis Menotti y Telé Santana, que producirán equipos destacables gracias a dos generaciones de futbolistas fantásticas. Especialmente Telé producirá maravillas con su Brasil que, aunque no gane nada, dejará la imprenta de lo que será el fútbol del futuro. Un equipo totalmente zonal, con muy pocos puestos asignados y de un nivel técnico como habrá pocos. Un jugador clave de ese equipo será Falcao, que también sentará cátedra en Italia junto a Niels Liedholm, adalid de la zona pura -casi un sacrilegio en el país transalpino-, pero que abrirá las puertas a la modernidad en el Calcio.</p>
<h3>Italia, elcentro del ingenio táctico mundial en los 80</h3>
<p style="text-align: justify">Los italianos van a reaccionar a los tiempos duros de los 70 con la reinvención de su sistema defensivista. La <i>zona mista</i> va a combinar el viejo módulo de los dos marcadores -a veces tres- y el líbero con un centro del campo de marcaje zonal donde al menos dos jugadores van a necesitar de un despliegue físico fuera de lo común. Estos dos jugadores van a ser el mediocentro, representado en la figura de Oriali o Benetti, más posicional y atento a las coberturas, y un centrocampista de ida y vuelta que va a encontrar su mejor ejemplo en el gran Marco Tardelli. El regista -Antognoni, Platini, Beccalossi-, va a tener más libertad para buscar su espacio en el campo, desde donde generar peligro. </p>
<p style="text-align: justify">El espíritu de Rocco y Rivera seguía muy vivo. No podía ser de otra manera, porque el primero había sido la mayor influencia del gran Papa de la <i>zona mista</i>, Giovanni Trapattoni. <I>Il Trap</i> va a crear una Juventus poderosísima, que será embrión de la selección campeona Mundial de Enzo Bearzot -mismos jugadores, mismo módulo- y que dominará el fútbol italiano durante una década. Sin embargo, la Juve será aquí ejemplo de las debilidades de la <i>zona mista</i> más que de sus virtudes, por todos conocidas. En 1983, Trapattoni conjuntó un equipo con seis campeones del mundo -Zoff, Gentile, Cabrini, Scirea, Tardelli y Rossi-, más Roberto Bettega, Michel Platini y Zbigniew Boniek. Esta constelación de estrellas llegó a la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=poWBes_O_U8">final de la Copa de Europa</a> con la misión de llevarse por primera vez la Orejona a Turín y era favoritísima ante un buen equipo del Hamburgo. Poco podía contar Trapattoni con que el zorro austríaco Ernst Happel daría una de las mayores exhibiciones tácticas de todos los tiempos aquella noche. El técnico italiano planteó el partido cegado por su obsesión por la movilidad del excelente punta danés Lars Bastrup. Había aprendido mucho de la selección italiana en el Mundial 82. El constante movimiento de ciertos jugadores había provocado grandes problemas a la <i>zona mista</i> de Bearzot, conformada en gran parte por juventinos, aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iOwRx3DK2Xw">un colosal Scirea</a> había sido capaz de minimizar casi cada fallo de sus compañeros. No es exageración si decimos que el Mundial del líbero italiano es quizá el torneo más difícil al que se haya enfrentado un jugador, ya que tuvo que resolver situaciones muy complicadas, hacer coberturas y subsanar fallos de marcaje casi de manera intuitiva ante algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos. Trapattoni no quería ese nivel de estrés para su líbero. Así que envió a su mejor perro de presa, Claudio Gentile, a marcar a Bastrup. Pero Happel cambió al danés de lado, sacándolo de la zona de Gentile -que lo siguió por todo el campo-, acumulando hombres en la zona izquierda de la defensa de la Juve -impidiendo que Cabrini pudiese subir, liberando así a Kaltz- y creando un boquete espectacular en la derecha que Magath podía aprovechar. Si Tardelli basculaba para tapar el hueco dejado por Gentile, el boquete se abría en el centro donde el propio Magath o alguno de los llegadores alemanes, como Groh o Milewski, creaba peligro. </p>
<blockquote><p>El marcaje especial sobre Platini mostró otro de los problemas inherentes a la zona mista.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Este era uno de los mayores puntos débiles de la <i>zona mista</i>, y ni Scirea podía solucionarlo. El otro era su dependencia en el cerebro del equipo. Y Happel lo aprovechará también. Para anular <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x05-michel-platini">a Michel Platini</a> no manda a ningún jugador sobre él. El austríaco instruye a Jürgen Milewski, un centrocampista internacional famoso por su constante ida y vuelta, para que marque el espacio donde Platini genera peligro. Milewski va a atacar al francés sólo si pisa esa zona. Cuando está muy retrasado o escorado <i>Platoche</i> no es una amenaza y Milewski puede permitirse atacar -generalmente usando el boquete que Tardelli, en sus mil coberturas, ha dejado en el centro del campo Juventino-. Cuando esto sucede es otro tragamillas, Jürgen Groh, quien se encarga de patrullar el centro del campo. Platini pasa desapercibido, Rossi queda desconectado del juego, y Bettega y Boniek pierden a su mejor socio. El Hamburgo gana la Copa de Europa y la Juventus vuelve a quedarse con la miel en los labios. La <i>zona mista</i> no es inabordable.</p>
<h3>La era de la zona llega sin avisar</h3>
<p style="text-align: justify">Como ya habíamos dicho, cada vez había más voces que señalaban los defectos del marcaje individual. Nils Liedholm se había hecho un nombre en Italia por predicar la zona pura, aquella sin líbero a la italiana. El sueco alineará una línea de cuatro que marcará en zonalmente, con un jugador como Di Bartolomei, antiguo centrocampista, liderándola. El capitán romano dirigirá la línea en sus salidas para hacer la trampa del fuera de juego y proveerá al equipo de una salida de balón muy limpia que facilitará el trabajo de Falcao y Prohaska o Cerezo. Los éxitos de la Roma solo serán un pequeño adelante de la revolución de Arrigo Sacchi. El técnico de Fusignano, un mitómano del Fútbol Total, ejecutará en Milán una propuesta tan radical como la de Rinus Michels quince años antes. La línea Tassoti-Baresi-Costacurta-Maldini se convertirá en un mantra repetido por los futboleros en las décadas venideras y la famosa presión ejercida por los rossoneri les reportará tremendos éxitos a nivel nacional e internacional. El fútbol se reduce <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=3Dnx16-tEF4">a escasos 30 metros</a> y la regla del fuera de juego -el posicional también lo es- le beneficia. El Milan, al grito de Baresi, tira la línea como lo hacían los holandeses, estrechando el campo a niveles nunca vistos. Asfixia a sus rivales con dos líneas de cuatro perfectamente coordinadas que cortan pases y generan dos contra uno continuos. El Milan no caza en pequeños grupos como los chicos de Michels. El Milan caza en manada. Y a partir de Sacchi se cazará en manada o no se cazará. </p>
<p style="text-align: justify">Nada pasa de la noche a la mañana, pero la sentencia de muerte del marcaje al hombre viste de rojinegro. Italia resistirá, fiel a su vieja tradición e incluso en la época de <i>su</i> Mundial, el mundo parece caer enamorado del 5-3-2/3-5-2 que populariza Bilardo, y que pregona la presencia de un líbero por detrás de dos marcadores, pero es el último brillo de una estrella que se apaga. Alemania y sus clubes seguirán <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a7KeFOdpRPY">jugando así</a> casi toda la década, pero la zona avanza a pasos agigantados. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=9sVbDI-TsSE&#038;t=156s ">Johan Cruyff</a> es otro de sus adalides, como no podía ser de otra manera, aunque incluso él recurre al viejo marcaje individual de vez en cuando. Ejemplos famosos son el de Ferrer sobre Vialli y el -fantasma- de Juan Carlos sobre Lombardo en la final de Wembley o el de Popescu sobre Laudrup en un Barça-Real Madrid. Pero incluso el gran genio de la intuición futbolística era incapaz de eliminar todos los peligros de la marca al hombre. Ese ejemplo de Juan Carlos y Lombardo es paradigmático, con el lateral blaugrana persiguiendo a un hombre que no juega <i>donde debería</i> y creando más problemas a su equipo que al contrario.</p>
<blockquote><p>La defensa en zona parece haber llegado para quedarse mucho, pero que mucho tiempo&#8230;</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Así pues, hemos vuelto al inicio. La zona lo domina todo, incluso hasta la defensa a balón parado, donde el marcaje al hombre parecía tener un dominio indiscutible. Ya nadie piensa en el marcaje al hombre como algo viable aunque de vez en cuando haga un cameo exitoso para recordarnos que sigue ahí. Así fue en <a target="_blank" href ="www.youtube.com/watch?v=wZDHLltOeVc">verano de 2004</a>, cuando la selección griega, jugando prácticamente un Catenaccio moderno -tres marcadores y líbero no se veían en un torneo de gran perfil internacional desde 1982- dio la sorpresa del siglo y se proclamó ganadora de la Eurocopa. El mundo se había olvidado de cómo lidiar con algo que consideraba muerto y enterrado. Pero ninguna vacuna es eterna y, quizá, en algunos años vivamos un nuevo cambio de paradigma. La cantidad de información que se maneja en la actualidad hace difícil pensar que el viejo marcador individual vuelva, pero cosas más raras se han visto. Que se lo pregunten a aquellos que estaban en Wembley en un nublado día de noviembre.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>37</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Para qué se inventaron los entrenadores?</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2016 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo di Stéfano]]></category>
		<category><![CDATA[Bernabé Ferreyra]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Lucero]]></category>
		<category><![CDATA[Ernest Cottart]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Hernández Coronado]]></category>
		<category><![CDATA[Renato Cesarini]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=221113</guid>
		<description><![CDATA[«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Fuimos a Inglaterra y no le interesábamos a nadie. Teníamos a un chico que hacía de entrenador y simplemente nos dijo: &#8216;Salid ahí<span id="more-221113"></span> y no hagáis tonterías&#8217;. ¡Qué coño tonterías! En tres minutos les habíamos metido dos goles, pero el segundo nos lo anularon y a mí se me soltó la lengua y le dije de todo al árbitro». Ferenc Puskas (1995) en una entrevista con el diario <i>«El País»</i> en Budapest.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">Cuando el fútbol empezó a practicarse de manera organizada, es decir, siguiendo las reglas de los ingleses, no existía la figura del entrenador. Un gran olvidado del fútbol español, don <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2014/11/23/actualidad/1416759290_903777.html">Pablo Hernández Coronado</a>, lo explicaba de una forma muy divertida. Él decía que en la época en la que todos los aficionados eran jugadores y, lo que que le resultaba aun más extraño, todos los jugadores aficionados, el jefe del equipo era el capitán; el cual era designado por sus propios compañeros a través de una votación directa. Durante aquel periodo legendario, y siempre según Hernández Coronado, la función del capitán se limitaba a elegir a los jugadores que formarían el equipo y a indicar el lugar que en el ocuparían. Un alineador, vamos.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque ya entonces existían discrepancias sobre cómo debía desarrollarse dicha función. Por ejemplo, podemos encontrar una referencia sobre la adecuada dirección técnica de un equipo en un artículo de la revista deportiva madrileña <a target="_blank" href ="http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?lang=es&#038;q=id:0002120681"><i>«Gran Vida»</i></a>, publicado en marzo de 1904 y escrito por el corresponsal francés, aunque residente en Madrid, Ernest Cottart. Monsieur Cottart hablaba de la <i>«homogeneidad»</i> como una de las cualidades más deseables para un team. Su tesis consistía en defender que la superioridad de un equipo se sustentaba en el <i>«respeto, disciplina y obediencia»</i> a su capitán, el cual deberá corresponder a dicha confianza procurando que sus subordinados conserven sus sitios respectivos en defensa y entrenando a sus delanteros para que hagan <i>«muchos passes»</i>. De cara a la elección de los jugadores, Cottart recomendaba hombres ligeros para la delantera y hombres pesados (aunque ágiles) para la defensa. Y también advertía sobre el juego personalista, que solo busca el aplauso fácil del público inexperto. </p>
<p style="text-align: justify">La dinámica autoritaria propuesta por Monsieur Cottart dista mucho de lo que Hernández Coronado cita como lo habitual durante la primera época. Según el ex seleccionador nacional, si a alguno de aquellos capitanes se le hubiese ocurrido, por ejemplo, decirle a sus compañeros que diesen vueltas al campo o que hiciesen flexiones, además de perder el puesto seguramente hubiesen visto peligrar su integridad. </p>
<blockquote><p>Siempre existió la figura del director técnico, pero era elegida democráticamente por el resto del equipo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El cambio de las estructuras de poder en los equipos se produjo de un modo progresivo, conforme aumentaba el numero de ex-jugadores y estos acaparaban los puestos directivos. Según Hernández Coronado, el paso clave fue retirar a los jugadores la capacidad de elegir su capitán, pasando esa atribución a las juntas directivas. Él interpreta que esta decisión se sustentó en dos razones: una explicita y otra implícita. A priori, al institucionalizar dicha elección se consideraba que los capitanes pasarían a tener una mayor autoridad. Pero para Hernández Coronado esta decisión escondía una dimensión política y no deportiva, puesto que lo que facilitaba era que la Junta influyese de un modo más directo en el equipo. </p>
<p style="text-align: justify">El siguiente paso en esa dirección fue la importación de la figura del director técnico a la manera inglesa. Los primeros entrenadores fueron jugadores del propio club que acababan de retirarse, luego llegaron los veteranos de otros clubes y finalmente los técnicos extranjeros. El puesto iba ganando paulatinamente en importancia, cada vez estaba más <i>«tecnificado»</i> y, en consecuencia, mejor retribuido. Hernández Coronado se muestra suspicaz tanto en relación al progresivo empoderamiento de la figura del entrenador, como respecto a los motivos ocultos que entendía que había tras este ascenso. </p>
<p style="text-align: justify">Es interesante contrastar la opinión de Hernández Coronado (1955) sobre el impacto de un técnico en un equipo con las declaraciones que hizo sobre el mismo tema Alfredo Di Stefano (1964), porque son muy parecidas. Di Stefano aseguraba que un director técnico, <i>«sabiendo»</i>, podía colaborar a lo sumo en un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">diez por ciento</a> para conseguir el triunfo. Pero el técnico que no sabía podía perjudicar al equipo en un cuarenta por ciento. Hernández Coronado estimó, a ojo de buen cubero, que un buen trabajo técnico podía mejorar las posibilidades de un conjunto hasta un quince por ciento. Sin embargo también podría reducir el rendimiento hasta un cincuenta por ciento, si los entrenamientos eran demasiado duros, si contribuía a que hubiese disensiones dentro del grupo o si toleraba la indisciplina. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de que el potencial teórico de mejora era muy inferior al de deterioro, Hernández Coronado consideraba que los entrenadores eran <i>«necesarios»</i>; si bien no tanto por la vorágine tacticista, con la que se muestra muy crítico, sino por motivos sociológicos. Los entrenadores existían, principalmente, para ejercer cierta sensación de control sobre los jugadores; y porque siempre hace falta alguien cuya principal misión sea tener la culpa. Este segundo punto está vinculado a la necesidad de una catarsis periódica en los equipos. La conveniencia de sacrificar un chivo expiatorio que permita transmitir metafóricamente la sensación de <i>«borrón y cuenta nueva»</i>, así como eximir a la Junta de toda responsabilidad por una teórica mala marcha del equipo. Hernández Coronado considera este mecanismo como parte de una <i>«religión del deporte, con sus mitos, sus ritos, sus santos y sus santones»</i>, y a esta esfera pertenecerían, por ejemplo, esas expulsiones solemnes de entrenadores. Si bien él parece apuntar a que considera estas dinámicas como algo necesario. </p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, en el otro lado del océano, el periodista argentino Dante Panzeri habla también sobre esta misma dimensión <i>«espiritual»</i> del fútbol, aunque con un enfoque mucho menos compasivo. Sirva como ejemplo el artículo publicado en el número 6 de la <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/211841-satiricon-br-aquellos-humores-feroces">revista Satiricón</a> (1973), en donde considera equiparables a la charlatanería política, el curanderismo y al <i>«macaneador»</i> (estafador) religioso con los directores técnicos del fútbol. De hecho Panzeri se muestra aun más despiadado con los entrenadores que con las otras supuestas patrañas, puesto que si bien atribuye a la religión o al curanderismo algún «servicio espiritual», considera en cambio que los directores técnicos son el caso más incomprensible de cuantas <i>«supercherías»</i> (sic) hay en el mundo. Aun cuando en el artículo de Satiricón asegura que el fenómeno le resultaba incomprensible, parte de su obra fue encaminada a sistematizar una teoría coherente sobre cómo funcionaba y a quién servía este fenómeno de los técnicos futbolísticos. </p>
<blockquote><p>Es un sacerdote de la religión futbolística y el chivo expiatorio que limpia los pecados del grupo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si ponemos en paralelo el trabajo de Dante Panzeri con los escritos de Pablo Hernández Coronado, constataremos que sus enfoques particulares son bastante compatibles. Ambos dan preeminencia a su función como <a target="_blank" href ="http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/de-donde-procede-la-expresion-ser-un-chivo-expiatorio/"><i>«chivo expiatorio»</i></a>. La diferencia entre ambos es que Hernández Coronado razona que el funcionamiento es similar al ritualismo religioso, mientras que Panzeri prefiere compararlo con una comedia teatral, pero al fin y al cabo el procedimiento es parecido. Panzeri lo explicó con todo lujo de detalles en otro artículo de Satiricón (1974) dedicado a <i>«Los dirigentes del fútbol»</i>. Allí dice claramente que el director técnico fue un invento de los dirigentes y que su función principal consistía en darle a las masas de aficionados un culpable visible para que los directivos quedasen a salvo. Lo mismo que veinte años antes había razonado Hernández Coronado, si bien éste ahondó más en el fenómeno estableciendo que la catarsis de la destitución también era útil para los jugadores -y no solo para los directivos- y que el advenimiento de un nuevo técnico suponía darle al aficionado una nueva ilusión. Algo necesario porque, según él, las masas <i>«siempre se creen con derecho a los milagros»</i>. Por ejemplo, que de once malos jugadores pueda salir un buen equipo.</p>
<p style="text-align: justify">El segundo aspecto en el que tanto Hernández Coronado como Panzeri coinciden es en la relevancia del entrenador a la hora de asentar el discurso de la tecnificación. Hernández Coronado usó un paralelismo muy interesante para explicarlo. Comparó el fútbol con el ajedrez. Según parece también este juego de tablero ha vivido una época romántica de gambitos y juego abierto, en contraposición con la época <i>«moderna»</i>, en la que se pasó a un juego posicional y en donde primaba el enfoque defensivo. Es decir, proteger la posición propia antes que atacar la ajena. Similar al abandono en el fútbol de la jugada arriesgada y espectacular para evitar desajustes defensivos. El cambio vino ligado a lo que Hernández Coronado llamó la <a target="_blank" href ="http://www.dios.com.ar/notas1/off-line/libros/la_relig/la_religion_de_la_tecnologia.htm"><i>«manía del supercientifismo»</i></a>. La aparición de una apabullante bibliografía teórica sobre aperturas y finales de partida con el análisis de millares de variantes. Lo mismo que estaba sucediendo en el fútbol español desde la década de 1950. Sin embargo, el gran ajedrecista Capablanca ya advertía que la memorización de variantes siempre sería menos eficaz que el talento combinatorio de un jugador que no memoriza, pero conoce el espíritu de cada apertura. El ajedecista, por tanto, nace y no se hace, y lo mismo sucede con el futbolista.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Dante Panzeri en el artículo <i>«Traducciones del insecto D.T. (que no es un insecticida)»</i>habla de lo que se despilfarra en el fútbol siguiendo las indicaciones del D.T. sobre supuestas necesidades tecnológicas. Les señala, por tanto, como colaboradores necesarios en la inflación de la manía del supercientifismo. Algo que Hernández Coronado dejaba entrever, pero que no afirmaba con tanta crudeza. Si bien cabe matizar que en su libro <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, Panzeri descarta que el entrenador tenga la paternidad de dicho discurso, siendo más bien ellos mismos un síntoma de una dinámica social. Así lo apunta en los primeros capítulos, en donde se dedica a explicar porque el fútbol es <i>«ciencia oculta de imposible enseñanza académica»</i>. Si no se puede enseñar, es lógico que el director técnico o entrenador, que pretende «automatizar la espontaneidad», le parezca parte de un show. Un tocomocho. No obstante, Panzeri matiza que este funcionamiento -él diría comedia- es una adaptación del discurso del progreso moderno, que es el paradigma dominante que ha sustituido al humanismo tradicional. Las raíces de este fenómeno las encontramos en la Revolución industrial y se caracteriza por promover la mistificación de la ciencia y de la tecnología. Lo cual a nivel futbolístico se tradujo en un alud de técnicos y especialistas, algo así como <i>«científicos del instrumento-jugador»</i> según decía Dante. </p>
<blockquote><p>El discurso de la supertecnologizacion exige la sustitución de los artesanos por técnicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un antiguo futbolista y periodista uruguayo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Diego Lucero</a>, dejó escrito un artículo totalmente compatible con este enfoque y titulado: <i>«Lo más importante es el progreso, por eso ahora importa más el DT que los jugadores»</i>. El texto interpretaba que el fútbol <i>«moderno»</i> se distinguía por querer priorizar la apariencia de progreso y supertecnificación, por encima de los aspectos realmente significativos del juego. La preeminencia del director técnico y de los equipos multidisciplinares (psicólogos, dietistas, etc etc) le parecían por tanto puro marketing. Había que vender la idea de que lo que se hace es <i>«más moderno»</i>. Así que de esto extrapolamos que la creación y empoderamiento del propio rol de entrenador fue una forma de proyectar la imagen de que el fútbol era cada vez más técnico, lo cual estaba de acuerdo con las ansiedades del momento.</p>
<p style="text-align: justify">Panzeri resumió todo esto diciendo que el entrenador era un personaje de <i>«modernización»</i>, en el que el dirigente había visto un <i>«oportuno parapeto de contención de histerias colectivas ansiosas de culpables»</i>. Los entrenadores, por su parte, habrían aceptado este mecanismo perverso porque eran fundamentalmente ex-futbolistas que pretendían <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. A los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/08/filogenesis-blanca-vii/">oriundi rioplatenses</a>, jugadores que se repatriaron a América desde Europa, ante la amenaza de la Guerra mundial, les atribuye la importación desde el Viejo continente del discurso tecnológico. Según Panzeri porque habían visto que era un modelo de negocio rentable. </p>
<p style="text-align: justify">Lo que parece cierto es que el jugador latino, ya fuese español, uruguayo o argentino, había sido históricamente suspicaz con la figura del entrenador. Prueba de ello es que hay numerosas citas sobre el tema en autores que no son Dante Panzeri. Pablo Hernández Coronado dice en <i>«Las cosas del fútbol»</i> que los entrenadores son tan necesarios que hasta los jugadores «se han convencido ya de ello», lo que significa que durante mucho tiempo eso no había sido así. Y el entrenador uruguayo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Ondino Viera</a> no dudó en dejar por escrito que la superlativa técnica latinoamericana se desarrolló <i>«sin directores técnicos ni cuerpos de asesoramiento»</i>; lo hicieron los propios jugadores. Y él considera que era una forma de arte a la que llamó <i>«Destreza del fútbol arte de América»</i>. Es más, prácticamente lo considera un deporte distinto al practicado en Europa, al que llama <i>«Fútbol fuerza de Europa»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">La transición del jugador al entrenador es por tanto un derivado del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/inicio-historia-futbol-primeras-normas-fuera-de-juego/">final del amateurismo</a> y de la llegada del profesionalismo. Si bien el amateur original se podía permitir no cobrar, porque disfrutaba de una situación económica desahogada, la llegada del profesionalismo y del fútbol abierto a todas las clases sociales, produjo la necesidad de seguir lucrándose incluso cuando la capacidad de ejercer la actividad futbolística había cesado. </p>
<blockquote><p>La proliferación de ex-jugadores aumentó la necesidad de crear puestos no esenciales.
</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista italiano Gianni Brera escribió en un artículo titulado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/"><i>«Il più bel gioco del mondo»</i></a> el itinerario socio-económico del entrenador en Italia. La invasión de técnicos danubianos entre 1922 y 1930 se había debido a la disolución del Imperio austrohúngaro, lo que llevó a que ex-jugadores o simples conocedores del fútbol de aquella región partiesen a buscar un trabajo en Italia. Y esto se debió a que existía un nicho en el mercado porque los pequeño-burgueses italianos aún no consideraban en esa época que la carrera de técnico fuese lo suficientemente rentable. Durante los años &#8217;40 fue cuando los ex-jugadores italianos empezaron a constatar que resultaba mejor negocio trabajar en la enseñanza del fútbol que hacerlo en calidad de, por ejemplo, contable. Este retraso propició, según Brera, la falta de una escuela nacional hasta 1960 con la apertura del centro de Coverciano. </p>
<p style="text-align: justify">Aunque el puesto de entrenador es una opción de futuro y lo ocupan hombres que han sido parte <i>«de los suyos»</i>; los jugadores suelen mostrarse suspicaces con los que cumplen este oficio. Una anécdota quizás dibujará mejor estas tensiones que cualquier descripción fenoménica. Durante su última campaña como jugador, Bernabé <i>«La Fiera»</i> Ferreyra acompañaba al equipo durante los amistosos, como reclamo para los aficionados del interior que estaban familiarizados con su nombre. Bernabé apenas salía 10 minutos y luego se sentaba en el banco, pero aun era jugador. En cambio un ex-compañero suyo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">Renato Cesarini</a>, hacía ya de entrenador. Un día que habían ido a jugar a Córdoba, Bernabé se sentó en el banco a su lado y empezó a decirle a Cesarini: <i>«¡No hay sangre! No son hombres&#8230;»</i> Y Cesarini asentía. Y cuando Bernabé vio que le seguía la corriente, le anduvo calentando un rato y luego le dijo: <i>«¿Y por qué no entrás vos?&#8230; Yo creo que tenés que entrar&#8230; Entrá&#8230; Vestite&#8230;»</i>. ¿Resultado? Cesarini saltó al campo a jugar y Bernabé empezó a gritarle a los cordobeses: <i>«¡A ese!&#8230; ¡A ese!&#8230; ¡Leña a ese que es el entrenador!»</i>. Y a Cesarini le molieron a palos. Al final, cuando salió de la cancha Bernabé le soltó: <i>«¡Vos si que tenés sangre!»</i>. Cesarini había olvidado que quizás podrían tolerarle, pero ya no estaba entre compañeros.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>56</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Espresso &#8211; Origen &#124; Ecos</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Mar 2016 02:45:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Equipo de Ecos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Origen Ecos]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Umberto Eco]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=199985</guid>
		<description><![CDATA[2009. Pruebo mi primer espresso genuinamente italiano y sufro una epifanía. El café es escaso, casi una mancha, pero te permite trepar por las paredes. 2016. Propongo a Ecos del Balón adaptar la experiencia espresso, de un modo literario, a través de una serie de reflexiones sobre la cultura fútbol. Será un nuevo concepto en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span id="more-199985"></span><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/origen_espresso.jpg" width="100%" alt=""  align="left" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">2009. Pruebo mi primer espresso genuinamente italiano y sufro una epifanía. El café es escaso, casi una mancha, pero te permite trepar por las paredes. 2016. Propongo a Ecos del Balón adaptar la experiencia espresso, de un modo literario, a través de una serie de reflexiones sobre la cultura fútbol. Será un nuevo concepto en cada artículo, formulado como una pregunta desde el título. El procedimiento de trabajo es el mismo de siempre: aquel al que llamo <i>«escritor mosaico»</i>. Acumulo pedacitos de información y construyo mediante ellos una superestructura, por lo que a medida que avanzo yo mismo aprendo algo. La diferencia será que vamos a procurar que predomine un sabor y reducir el volumen. Que sea breve sin renunciar a que te lleves algo, pero que principalmente sea una cuestión de aroma y sabor.</p>
<p style="text-align: center;"><b>ELIGE EL CAPÍTULO QUE QUIERAS VER DE LA COLECCIÓN: &#8216;ESPRESSO&#8217;</b></p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/01.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/03.jpg" alt=""  align="left" /></a></p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg" alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/origen-articulos-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/00.png" alt=""  align="left" /></a></p>
<p><!-- AddThis Button BEGIN --></p>
<hr size=1 noshade="noshade" color="#c9cac8"/>
<div class="fb-like" data-send="true" data-width="450" data-show-faces="false" data-action="recommend"></div>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style "><a class="addthis_button_twitter_follow_native" tw:screen_name="38ecos"></a></a><a class="addthis_button_tweet" tw:via="ecosdelbalon"><a class="addthis_button_preferred_2"><a class="addthis_button_google_plusone"></a>
</div>
<p><script type="text/javascript" src="http://s7.addthis.com/js/250/addthis_widget.js#pubid=xa-4f58c2c20d6877cc"></script><!-- AddThis Button END --> </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Necesitaba el fútbol fabricar su propia lengua?</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Mar 2016 02:55:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Carlo Emilio Gadda]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio Rinaldi]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Origen]]></category>
		<category><![CDATA[Umberto Eco]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=199886</guid>
		<description><![CDATA[Durante la década de los sesenta, el profesor Umberto Eco forjó su prestigio como crítico cultural a través de sus trabajos académicos, pero también de sus polémicas. Él mismo destacó en alguna entrevista esta faceta suya como crítico, por ejemplo de los defectos del periodismo italiano. Un aspecto éste que provocó que se viese tempranamente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Durante la década de los sesenta, el profesor Umberto Eco forjó su prestigio como <a target="_blank" href ="http://www.nytimes.com/es/2016/02/20/por-que-recordaremos-a-umberto-eco/">crítico cultural</a> a través de sus trabajos académicos, pero también de sus polémicas. Él mismo destacó en alguna <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/cultura/2015/03/26/551385fc22601dfd398b456b.html">entrevista</a> esta faceta suya como crítico, por<span id="more-199886"></span> ejemplo de los defectos del periodismo italiano. Un aspecto éste que provocó que se viese tempranamente implicado (1963) en una ardua polémica futbolística contra uno de los pesos pesados del periodismo deportivo italiano: Gianni Brera. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">A Brera no le gustó la comparación con Gadda</span>El popular periodista lombardo explicó el episodio con todo lujo de detalles en un artículo respuesta publicado por el <i>«Guerin Sportivo»</i> el 28 de octubre de ese mismo año. A Gianni Brera le había llegado anteriormente una carta de un tal profesor <a target="_blank" href ="https://www.google.es/search?hl=es&#038;tbo=p&#038;tbm=bks&#038;q=inauthor:%22Giovanni+Pischedda%22">Giovanni Pischedda</a>, del instituto de Filología Moderna (Universidad de L&#8217;Aquila), pidiéndole su opinión respecto a la cita que sobre él hacía U.Eco (sic) en un artículo de la revista universitaria <i>«De homine»</i>, en el que definía su estilo como <i>«gaddismo explicado al pueblo»</i>. Una expresión que hacía referencia a <a target="_blank" href ="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/16/actualidad/1337168601_168551.html">Carlo Emilio Gadda</a>, el novelista y cuentista autor de <i>«Quer pasticciaccio brutto de via Merulana»</i>, un relato policíaco en el que se utilizaba un lenguaje al que llamó <a target="_blank" href ="http://www.wordreference.com/definicion/pastiche"><i>«pastiche»</i></a>, porque mezclaba varios dialectos regionales junto a expresiones procedentes del lenguaje culto, científico, filosófico y burocrático. </p>
<p style="text-align: justify">A Gianni Brera el adjetivo le sentó bastante mal porque funcionaba en el marco de una descripción poco favorecedora. El texto puede encontrarse en las anotaciones correspondientes al capítulo <i>«Cultura de masas y niveles de cultura»</i> incluido en el recopilatorio <a target="_blank" href ="http://www.academia.edu/4844895/Umberto_Eco_-_Apocalipticos_e_Integrados"><i>«Apocalípticos e integrados»</i></a>. Allí Umberto Eco emplea la prosa de Brera como ejemplo del <i>«uso gratuito de giros pseudo-eruditos»</i>, giros innecesario según él, puesto que el <i>«pueblo»</i> solo precisa de <i>«un lenguaje apropiado a la materia tratada»</i>. Así que la prosa de Brera (y por tanto la de Gadda) salía malparada; y por extensión también la prensa deportiva en general, a la que define indirectamente de <i>«pequeñoburguesa, presuntuosa y mixtificante»</i>. </p>
<blockquote><p>Gianni Brera aludía que su uso del lenguaje era necesario y puramente funcional. Era una herramienta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">A su modo, Gianni Brera supo la tercera vía del periodismo en Italia</span>La respuesta de Gianni Brera en <i>«Guerin Sportivo»</i> fue que, si bien tanto él como Gadda habían utilizado <a target="_blank" href ="http://www.minimaetmoralia.it/wp/stili-di-gioco-brera-spiegato-al-popolo/">el neologismo y el dialecto</a> como recurso, el uso experimental de la lengua por parte de Gadda era el fin en si mismo. En cambio él, como periodista, había tenido que elaborar un lenguaje (deportivo) <i>«porque tal cosa no existía en Italia»</i>. Se había tratado de fabricar una herramienta para poder desarrollar un trabajo. Algo totalmente funcional y que además él consideraba que tenía un impacto directo en la práctica del deporte. A su llegada al mundo de la crónica deportiva, dijo haber encontrado dos tipos de escritores: literatos menores, sin gran nervio, o técnicos deportivos que no sabían de literatura, y Brera estimó que por causa de aquellos <i>«buenos escritores, pero en absoluto pensantes»</i> el fútbol transalpino había perdido unos quince años de evolución.  </p>
<p style="text-align: justify">Según el especialista Claudio Rinaldi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/gianni-brera/">Gianni Brera</a> había sido el primer periodista deportivo italiano que consiguió conjugar competencia técnica con una prosa rica, culta y disfrutable. Aunque esta especie de tercera vía del intelectual deportivo, teóricamente surgida en esta época, no se ceñiría exclusivamente a Gianni Brera. Por ejemplo, uno de sus archirrivales, el director de cine <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2015/09/03/actualidad/1441280743_685076.html">Pier Paolo Pasolini</a>, se auto-describió a sí mismo diciendo que: <i>“los deportistas están poco cultivados, y los hombres cultivados son poco deportistas. Yo soy una excepción”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de aquella respuesta en el <i>«Guerin Sportivo»</i> de 1963, la disputa entre Gianni Brera y Umberto Eco no iba a terminar ahí, puesto que el periodista nunca acabó de aflojar la presa. Después de todo coleccionaba polémicas de este tipo. Ahí están las que mantuvo con Ennio Flaiano, guionista habitual de Federico Fellini, o con el ya citado Pier Paolo Pasolini. Gianni Brera citó el tema por activa o por pasiva en numerosas ocasiones. Sorprende la cantidad de detalles que le habían ofendido en tan pocas líneas. Lo de ubicar su estilo de escritura como parte de una corriente literaria inspirada por Gadda, se lo toma como una acusación de falta de originalidad, motivo por el que contra-argumenta que para cuando escribió la respuesta 1963, ya llevaba veinte años publicando sus <i>«cronicazas musculares»</i>, mientras que el libro de Gadda al que se refería Umberto Eco databa del mucho más reciente 1957. </p>
<p style="text-align: justify">Se entrevé también que <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">considera descortés</a> que comparen sus artículos, escritos al ritmo de cinco páginas por hora, con composiciones literarias. <i>«El pobre Gioânn nunca ha pretendido hacer literatura»</i>, dice socarrón. Lo que le permite introducir varias veces el adjetivo que cree que mejor define su trabajo: <i>«Soy un artesano»</i>. Lo que Brera introduce es la creencia de la funcionalidad de su prosa <i>«pastiche»</i>. </p>
<blockquote><p>Además, a Gianni Brera tampoco le simpatizaba el propio Gadda del que dice que es un «misógino» y que, en realidad, no tenía mucho de lo que hablar.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Entonces, Italia no tenía términos futbolísticos</span>A Umberto Eco le dedicó varias invectivas más a través del tiempo. Algunas de corte muy duro. Por ejemplo, en el <i>«Guerin Sportivo»</i> del 6 junio de 1966 dice que ante las acusaciones de Umberto Eco de la semi-cultura de los periodistas solo puede responder: <i>«pirla!»</i>, que es un insulto en dialecto lombardo correspondiente a estúpido. O en otra ocasión le define en latín de <i>«scriptor optimus sed etiam automaticus»</i>. No obstante, la acusación de gaddismo se convirtió en la percha perfecta para justificar su papel como renovador del lenguaje futbolístico. Durante una entrevista concedida a Paolo Di Stefano explicó sus neologismos como material funcional, producto de la necesidad de la crónica: <i>«Los ingleses tenían sus propios términos y nosotros recurríamos a las perífrasis»</i>. Al llegar en la entrevista a la famosa polémica del gaddismo, Gianni Brera respondió que Umberto Eco <i>«no tuvo en cuenta que el giro mental era distinto»</i>. El periodista italiano <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">Alberto Papuzzi</a> ha explicado que ese giro mental al que alude Gianni Brera es la <i>«retorica dell&#8217;avvenimento»</i> (retorica del evento), a la que considera el carácter fundamental del periodismo deportivo. Según este enfoque la retórica, entendida como persuasión, prevalece en la prensa deportiva sobre la información. </p>
<p style="text-align: justify">Este enfoque, en lo que se refiere a Brera, es compartido por el periodista Rinaldi, que <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">define</a> la revolución periodística acometida por el lombardo como la <i>«imposición al lector de la interpretación técnica y táctica del periodista»</i>. Así que ese lenguaje, supuestamente funcional, estaba al servicio de lo que Gianni Brera había definido como el <i>«capricho culpable»</i> de sus inicios, esto es, ocuparse de las cuestiones tácticas del juego. Aspecto en el que él había sido un pionero. En un texto autobiográfico titulado <a target="_blank" href ="http://www.minimaetmoralia.it/wp/stili-di-gioco-brera-spiegato-al-popolo/"><i>«Interpretazione critica di una partita di calcio»</i></a> explicó como sus colegas más veteranos se habían reído de aquel novato que, a sus ojos, era tan pretencioso de querer descubrir un fútbol absolutamente irreal, demasiado rebuscado. Sus inicios consistieron, por tanto, en fabricar un lenguaje adecuado y, por medio de este, hacer aceptar al público el método crítico al que servía ese lenguaje. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>«Yo, por mí, estaría muy satisfecho de poder ayudar, a todo aquel que no sepa, a ver mejor y explicar siempre con mayor facilidad un partido. El fútbol es el deporte más hermoso del mundo para todos aquellos que aman el fútbol. Desafortunadamente, o afortunadamente, no siempre amar el fútbol significa poder entenderlo», Gianni Brera en el artículo «Interpretación crítica de un partido de fútbol».</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
<p style="text-align: center;"><b>HAZ CLICK AQUÍ PARA VER TODAS LAS COLECCIONES DE  <a href="http://www.ecosdelbalon.com/category/blog/origen-articulos-futbol/" target="_blank" ><br />
&#8211; ORIGEN | ECOS &#8211;</a></b></p>
<p style="text-align: center;">···</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>40</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las gafas de Helenio Herrera</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 01:55:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Angelo Moratti]]></category>
		<category><![CDATA[Armando Picchi]]></category>
		<category><![CDATA[Balleri]]></category>
		<category><![CDATA[Brian Glanville]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Gipo Viani]]></category>
		<category><![CDATA[Helenio Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Inter de Milán]]></category>
		<category><![CDATA[Mazzola]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=183814</guid>
		<description><![CDATA[Gianni Brera, periodista emblemático del defensivismo italiano, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso («Accaccone») e incluso una biografía. El descubrimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, periodista emblemático del <i>defensivismo italiano</i>, solía hablar de Helenio Herrera en sus escritos con bastante retranca. No era algo personal, puesto que también dirigió dardos similares contra otros técnicos extranjeros, simplemente el<span id="more-183814"></span> éxito de Helenio Herrera le obligó a dedicarle muchas más páginas, un apodo malicioso (<a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1997/11/16/deportes/879634811_850215.html"><i>«Accaccone»</i></a>) e incluso una biografía.</p>
<p style="text-align: justify">El descubrimiento de su falta de sintonía mutua se había producido en el momento exacto en que se conocieron. Helenio Herrera traía como salvoconducto un caluroso saludo de su maestro, <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1989/07/23/alchimista-senza-patria.html">el periodista Gabriel Hanot</a>, y se dirigió a Gianni Brera en los siguientes términos: <i>«Mr. Hanot m&#8217; a dit que vous etes le seul ici a&#8217; comprendre le football»</i>. (Mr. Hanot me ha dicho que usted es el único aquí que entiende el fútbol). Esta entrada en un francés zalamero fue clasificada por Brera como <i>«ruffiani»</i> (alcahueta) y no sirvió para ganarse al periodista, que procedió a ponerle a prueba interrogándole sobre su tema favorito: el catenaccio. El escritor lombardo le habló de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/"><i>“deficiente calidad racial”</a></i> italiana y por ello le aconsejó adoptar inmediatamente dicho dispositivo táctico, explicándole que la preeminencia de su uso era la conclusión a una larga lucha mediática en la que él y sus afines se habían visto envueltos hasta poder normalizar el uso de un <i>«módulo totalmente italiano»</i>. Helenio Herrera, según explicaba Brera, apenas contuvo la risa, <i>«frunció el ceño por encima de unos ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> y, supuestamente, defendió la vigencia de la formación en WM. </p>
<blockquote><p>Helenio Herrera era capaz de departir hasta con su mayor crítico.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El periodista <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1997/11/11/dite-helenio-di-fare-catenaccio.html">Mario Fossati</a> explicó en 1997 que él había visto a Helenio Herrera y a Gianni Brera discutir sobre esto mismo durante una velada nocturna en el restaurante Riccione. La excusa que propició este encuentro era un artículo que el cotidiano francés <i>«L&#8217;Equipe»</i> había encargado a Brera. Se trataba de un análisis del fútbol italiano en general y del Inter de Milán en particular, motivo por el cual se convocó al entrenador del equipo milanés a una cena-coloquio. Según Fossati este tipo de encuentros en el post-partido no eran infrecuentes y, de hecho, él recuerda haber acompañado a Brera y Herrera en por lo menos tres reuniones de este tipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Pese a lo que escribía Brera, HH nunca fue un técnico «offensivista»</span>Durante aquella velada los dos principales interlocutores discutieron, aunque sin acalorarse. Fossati ilustró el ambiente diciendo que si bien ambos <i>«manifestaban abiertamente verdades no solicitadas»</i>, lo hacían sin <i>«malhumor»</i> ni <i>«retumbar de truenos»</i>. De este modo Brera espetaba por ejemplo que: <i>«A su llegada a Italia, usted, en comparación con nosotros, estaba diez años atrasado: y Moratti, instado por mí, le impuso el catenaccio»</i>. A lo que Herrera respondía: <i>«Eso no se corresponde con la verdad. He sido yo el centro, el motor de la nueva versión, el que ha proporcionado al Inter copas, campeonatos, títulos internacionales»</i>. Cuando existe un debate entre dos posturas encontradas, es fácil caer en la trampa de considerar que una es la correcta y la otra no. El planteamiento de Gianni Brera de considerar que Helenio Herrera era <a target="_blank" href ="http://www.treccani.it/enciclopedia/giovanni-brera_%28Dizionario-Biografico%29/">un técnico <i>«offensivista»</i></a> a su llegada a Italia resulta capcioso. Brera habló de ello varias veces, por ejemplo en el artículo titulado <i>«Il più bel gioco del mondo»</i> (El juego más hermoso del mundo), donde escribe a modo de denuncia que el Helenio Herrera <i>«offensivista»</i> de 1960-61 había sido llamado a Inglaterra en julio de 1964 y les acabó vendiendo a los ingleses que <a target="_blank" href ="https://soundcloud.com/radio-38ecos/codigo-cambridge-1x02-catenaccio">el catenaccio era cosa suya</a>. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien es cierto que el catenaccio italiano tiene un desarrollo anterior a la llegada de Helenio Herrera al campeonato transalpino, es incorrecto considerar que Herrera haya sido un técnico ofensivo durante su etapa previa al desembarco en el Inter de Milán. Una prueba evidente de esto es que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Alejandro Scopelli</a>, en su libro <i>«Hola, Míster»</i> (1957), pone como ejemplo de un equipo que emplea una táctica defensiva, sin renunciar al triunfo, al Atlético de Madrid campeón de Liga de&#8230; Helenio Herrera, del que dice que emplea el <i>«cerrojo»</i> en muchas ocasiones y que esto le permitiría llegar a la obtención del título. </p>
<p style="text-align: justify">Tampoco es correcto decir que Helenio Herrera apostó de salida por la WM. El técnico hispano-argentino empezó en Milán utilizando una defensa de 4, que es la misma que venía empleando en el F.C. Barcelona. Lo confirmó el jugador del Inter, Sandro Mazzola, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">en una entrevista</a>, en la que le interrogaron sobre Helenio y el catenaccio y respondió que: <i>«Él quiso jugar un 4-2-4 en el Inter»</i>. También el gran periodista británico Brian Glanville, a raíz de una eliminatoria europea jugada entre el F.C. Barcelona y el Wolverhampton, dibujó el módulo de Helenio Herrera como un 4-4-2 y de forma subrepticia englobó la naturaleza de sus tácticas dentro de la corriente del <i>«fútbol negativo»</i>, es decir, netamente defensivo. Para Glanville, si el equipo de Helenio había sido capaz de golear al Wolves, no era por efecto de las tácticas de Herrera, sino por el talento excepcional de sus hombres de ataque (Kocsis-Eulogio Martínez-Luis Suárez).</p>
<blockquote><p>Se debe diferenciar lo que es una actitud (difensivista) del uso de una táctica particular (catenaccio).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El quid de la cuestión es por qué empieza el Inter de Helenio Herrera a utilizar a uno de los dos defensores centrales en funciones de <i>battitore libero</i>, y esto tiene hasta tres versiones diferentes: la de la prensa (Brera et al), la de Helenio Herrera y, por último, la de los jugadores. Según Brera, y esto lo repitió con pequeñas variaciones en diversas ocasiones, la llegada del <i>módulo catenacciario</i> fue una imposición de Angelo Moratti después de una derrota ante el Padova de Nereo Rocco. El periodista aseguró en varios artículos, vamos a citar  <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/rubriche/la-storia/2010/04/30/news/brera_herrera-3720021/?refresh_ce"><i>«Vita, morte e miracoli di Habla Habla»</i></a> (1985) o  <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html"><i>«L&#8217; alchimista senza patria»</i></a> (1989) como ejemplos representativos, que el propio presidente le había asegurado en persona que impondría el uso del catenaccio tras la derrota en Padua. Sabemos por la versión de Mario Fossati (1997) que Brera se lo decía a Herrera a la cara, lo que nos permite barruntar que, efectivamente, el presidente pronunció la frase ante Brera, pero esto no significa per se que ese haya sido el motivo del empleo del catenaccio el domingo de la semana siguiente. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Helenio sitúa el origen en una sustitución suya ante su rival de Milán</span>Helenio Herrera dio una versión distinta del episodio en  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">aquella autobiografía</a> titulada <i>«Yo»</i> (1962) que le escribió su <i>«hijastro»</i> Gonzalo Suárez. Según Herrera la derrota ante el Padova permitió a una prensa hostil abrir la caja de los truenos, por lo que el siguiente partido, a disputar contra el Milán, se presentaba como una importante revalida. La descripción exacta, extraída del libro, es que: <i>«tras cuarenta y tres minutos de forcejeo, de juego rígido, Picchi, nuestro gran defensa lateral, incrustándose entre los cinco hombres que defendían la puerta del Milán, lanzó un potente disparo que valía el gol de la victoria»</i>. <i>«Entonces -dice Helenio Herrera- retrasé a Balleri»</i>. Gipo Viani, que estaba en Milán en calidad de Director Técnico, empezó a rugir en el vestuario que habían jugado cerrojo con Balleri como libre. Casi como si más allá del resultado fuese un triunfo que el altivo extranjero tuviese que plegarse al módulo italiano. A lo que Herrera replicó que él no empleaba esa táctica en todos los partidos, sino que la utilizaba cuando lo creía necesario, dando como anécdota un supuesto empleo temprano del catenaccio mientras entrenaba al Stade Français (1945). </p>
<p style="text-align: justify">La tercera versión del incidente, la de los jugadores, la encontramos resumida  <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2010/05/21/mas_futbol/1274423234_850215.html">por Sandro Mazzola</a> en una entrevista concedida al diario AS español en 2010: <i>«Al siguiente partido el Inter hizo el primer gol y Picchi, que era el dos, le dijo a Valeri (Balleri), que tenía el seis: «Ahora tú te pones de líbero por detrás de la defensa, no quiero perder otro partido'»</i>. Que Picchi pudiese tomar este tipo de decisiones en solitario podría resultar sospechoso al público, pero según dejó constancia Brera en <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>, Picchi actuaba como un <i>regista difensivo</i> (director defensivo) y sus compañeros le obedecían ciegamente. Durante el partido era Picchi quien prescribía los necesarios ajustes tácticos, sin pasar por Herrera, puesto que el técnico se consideraba contrario a variar la táctica una vez que el juego había empezado. El propio Moratti le reprochó a Herrera en alguna ocasión esta falta de cintura, a lo que el técnico le respondió que si los jugadores ya tenían dificultades para entender una táctica preparada durante varios días, mucho menos podrían adaptarse a una variante improvisada.</p>
<blockquote><p>El gremio de entrenadores le debe a las gafas de Helenio Herrera el incremento de su prestigio y salario.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La realidad según Brera era mucho menos racional. Los <i>«ojitos un poco oblicuos, de miope»</i> que le habían saludado durante su primer encuentro, <a target="_blank" href ="http://www.storiedicalcio.altervista.org/brera_herrera.html">eran realmente miopes</a>. Si sus oponentes variaban un marcaje, Helenio Herrera no se daba cuenta porque, literalmente, no veía casi nada de lejos y encima se negaba a usar gafas. Podemos especular con que no se las ponía por un tema de pura presunción. Era un hombre coqueto, hasta el punto de que cuando estuvo en España se cambió su fecha de nacimiento, del 1910 que figura en su partida de nacimiento bonaerense, a 1916, añadiendo una <i>«colita»</i> al cero. Su viuda italiana, Fiora Gandolfi, asegura que ella se enteró cuando él ya estaba muerto, pero no le extrañó para nada que emplease este tipo de <i>«pequeños engaños»</i>. Así que demasiado ciego para discernir esquemas, variantes o desplazamientos, pero demasiado orgullo para emplear anteojos, no le quedó más remedio que dejar que Armando Picchi fuese su par de gafas. Las gafas de  <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/helenio-herrera/">Helenio Herrera</a>.<br />
&nbsp;<br />
_<br />
Contenido relacionado:<br />
<iframe width="100%" height="160" scrolling="no" frameborder="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/226495593&amp;color=00bcf2&amp;auto_play=false&amp;hide_related=false&amp;show_comments=true&amp;show_user=true&amp;show_reposts=false"></iframe></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/helenio-herrera-catenaccio-brera-armando-picchi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>17</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El día que se oxidó La Plata</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 01:55:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Amadeo Carrizo]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Borocotó]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Desiderio Peucelle]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Dante Panzeri]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Stabile]]></category>
		<category><![CDATA[Humberto Bisi]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Di Giano]]></category>
		<category><![CDATA[Sanfilippo]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Feola]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=170590</guid>
		<description><![CDATA[«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;. n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de «Astérix el Galo»&#8211; había habitado durante su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la<span id="more-170590"></span> postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de <i>«Astérix el Galo»</i>&#8211; había habitado durante su juventud en Buenos Aires durante el periodo comprendido entre 1928 y 1945. Ese mismo año en el que él llega a la Argentina, se empezaron a publicar en el país <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/sociedad/Patoruzu-cacique-amado-Argentina-cumple_0_1014498663.html">las aventuras de Patoruzú</a>, un sensacional trabajo de Dante Quinterno que por fuerza había debido de leer el joven autor francés. La prensa argentina ha aludido en numerosas ocasiones a las semejanzas entre el archifamoso galo y el indio tehuelche Patoruzú, puesto que ambos tenían un compañero obeso e ingenuo y una fuerza sobrehumana vinculada al consumo de un caldo. El diario <i>«La Nación»</i> hablaba en su momento directamente <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/463656-cuando-asterix-plagio-a-patoruzu">de plagio</a> y, si bien las influencias son palpables, articulistas menos sensacionalistas, como el bloguero Miguel Dao, han ofrecido una versión más plausible. El verdadero homenaje a Patoruzú lo realiza Goscinny en la historieta <i>«Oum-pah-pah»</i>, obra menor en su producción que contaba las andanzas de un piel roja. Asterix en cambio es tan hijo de la influencia del último cacique de los Tehuelches Gigantes como de <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2010/08/un-predecesor-de-asterix.html"><i>«Alix l’intrépide»</i></a>, una semiolvidada historieta de Jacques Martin sobre la resistencia al imperio romano de un joven esclavo galo. </p>
<p style="text-align: justify">A lo largo de una fantástica entrada titulada <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2006/07/quinterno-y-goscinny-patoruz-y-um-pa-p.html"><i>«Quinterno y Goscinny / Patoruzú y Um-Pa-Pça»</i></a>, Dao carga contra la eterna cantinela de la influencia del indio sobre el galo, no ya por lo que en ello puede haber de ofensivo para la memoria de Goscinny, sino porque lo es para la de Quinterno, quien parece que solo puede ser reivindicado a través del éxito de Asterix y no por la propia valía de su obra. Para Miguel Dao hay algo profundamente argentino en este modo de mirar: <i>«Según mi entender, responde a otra tara argentina: creernos el centro del universo, pero validarnos sólo a través de la mirada del extranjero»</i>. Durante la exposición <a target="_blank" href ="http://publimetro.pe/vida-estilo/noticia-asterix-llega-argentina-cuna-inspiracion-su-autor-rene-goscinny-32720?ref=ecr"><i>“Asterix en Buenos Aires!”</i></a> (2015) Hugo Maradei, director del Museo del Humor de Buenos Aires, pareció ratificar al menos en parte el aserto cuando aseguró que <i>«a nosotros, los argentinos, nos gusta decir que Patoruzú tuvo una influencia en Asterix»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El fenómeno de la búsqueda argentina de una validación de lo propio a través de un referente europeo también había sido ampliamente recogido por varios de los más eminentes pensadores del fútbol del Río de la Plata. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a>, por ejemplo, solía ser especialmente ácido con este argumento, puesto que lo consideraba el pecado original que trajo todos los males. A él le causaba aprensión lo que denominaba el <i>«fútbol mecanizado»</i>, que para la corriente panzerista es la expresión que deja en el campo el <i>«fútbol industrial»</i> o industrializado. Según su teoría, enunciada por ejemplo en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, los que introdujeron las <i>«normas de aparente ordenamiento técnico»</i> europeo fueron aquellos futbolistas rioplatenses que habían participado en el campeonato italiano -durante la primera mitad del siglo XX-, y que ante la amenaza de la guerra mundial habían regresado a su tierra natal. El mítico periodista sostenía que estos jugadores, junto a varios técnicos europeos importados para la ocasión [1], procuraron introducir el modelo europeo como una forma de <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. Según Dante Panzeri la época feliz del fútbol argentino no había necesitado técnicos <i>«en la medida de lo que hoy se supone necesario»</i>, pero la dinámica de la <i>«escuela europea»</i> fue asimilada y, desde entonces, el viejo continente empezó a ser el referente ideológico del fútbol sudamericano en cuanto a <i>«estrategias de juego, tácticas y sistemas de preparación de jugadores»</i>. </p>
<blockquote><p>«Entre las dos (selecciones) nacionales rioplatenses, las hormigas son los uruguayos, y las cigarras los argentinos». Gianni Brera en &#8216;Storia critica del calcio italiano&#8217; (1975).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brera siempre comentó que los argentinos se consideraban mejores</span>El afamado periodista italiano <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, que fue considerado en su tiempo como uno de los mejores exponentes de la interpretación crítica de un partido de fútbol, no tenía una buena opinión del balompié argentino. Hay que matizar que sí que la tenía de sus futbolistas, puesto que a algunos les llegó a dedicar preciosas piezas individuales, pero acostumbraba a deplorar su organización como conjunto. En su solvente <i>«Storia critica del calcio italiano»</i> se recoge la base fundamental de aquella desafección, la consideración de que, pese a jugar un fútbol fantasioso y elegante, la superioridad técnica argentina se veía perennemente lastrada por la <i>«presunción táctica»</i>. Sus lecturas de las tres mayores derrotas albicelestes, aquellas dos finales de 1928 y 1930 -perdidas consecutivamente contra Uruguay-, y la catártica primera fase durante el Mundial de 1958 (aka <i>«El desastre de Suecia»</i>), fueron resumidas en el corpus breriano en un solo concepto: los argentinos eran presuntuosos y se consideraban a sí mismos superiores a todos, por lo tanto nunca se dignaron a estudiar <i>«un módulo táctico adaptado a sus medios reales»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A Gianni Brera lo que realmente le emocionaba era la gran Uruguay, la epopeya de un pequeño país, por añadidura pobre y latino, esto es <i>«una Italia en miniatura»</i> -según la descripción del especialista breriano <a target="_blank" href ="http://ilmanifesto.info/un-contropiede-sulla-realta/">Massimo Raffaeli</a>-, que vence a todos sus rivales gracias a un módulo de juego que resaltaba sus cualidades (astucia, prudencia) y minimizaba sus fragilidades (atleticismo). Un cuento muy en la línea de <i>«Astérix el Galo»</i> y que él, creyéndolo el modelo más compatible con el carácter nacional, se ocupó de teorizar y divulgar bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/"><i>«difensivismo»</i></a>, dando lugar a un tipo de obra casi más filosófica que periodística. </p>
<p style="text-align: justify">La modernidad futbolística o la falta de ella la determinaba para Gianni Brera la aplicación o no de determinados sistemas de juego (módulo táctico) según las características técnica y étnicas de sus futbolistas. Algo así como <i>«el fútbol de los pueblos»</i>. Por ejemplo, cuando conoció a Helenio Herrera le sugirió el uso del <i>catenaccio</i>, entonces ya practicado por las principales <i>«squadre»</i> italianas, y le expuso su teoría sobre la <i>«deficiente calidad racial»</i> de la estirpe itálica, algo que Helenio Herrera descartó diciendo que todo era <i>«cuestión de entrenamiento»</i>. Aquella aseveración del técnico fue el inicio de la guerra, y la primera vez que Gianni Brera se encontró con el presidente interista Moratti le espetó que el técnico estaba <i>«diez años rezagado respecto a los italianos»</i> sin tener en cuenta que la <i>«vetusta»</i> propuesta futbolística del entrenador era la misma que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">había goleado</a> un año antes a las dos principales escuadras milanesas. </p>
<p style="text-align: justify">Su discurso podía llegar a estar bastante polarizado en todo lo referido al núcleo duro de su tesis <i>«étnicocultural»</i>, pese a haber sido generalmente un profesional riguroso, objetivo y algunas veces hasta autocrítico. A esto se le añade que Italia solía ser terreno abonado para debates dicotómicos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">metodistas contra sistemistas</a>, defensivistas versus ofensivistas o riveristas contra mazzolistas, una especie de marketing del conflicto, que obligaba a verdaderas filigranas para defender la posición. Así que no puede extrañar que cuando Gianni Brera comparó el fútbol de Argentina con el de Uruguay, los considerase a ambos filosóficamente antagónicos, recurriendo para ilustrarlo a <a target="_blank" href ="http://www.psicologos.org.uy/rss/rss_2012-06-22-Brecha-La%20vida%20escondida%20en%20lo%20inerte%202.pdf">la fábula de la cigarra y la hormiga</a>. Los uruguayos fueron presentados como las hacendosas y recolectoras hormigas, es decir, los estudiosos de un modulo; mientras que a los argentinos les tocó la parte de las despreocupadas y despilfarradoras cigarras. O sea, los que no habían estudiado un módulo adecuado. </p>
<blockquote><p>La autopsia histórica es otra cosa. No puedo hacer una autopsia convencional porque no tengo el cuerpo, pero tengo fotografías que le sacaron al cadáver. Testimonios de unos y otros que dicen cómo lo mataron». Dr. Hugo Rodríguez en &#8216;La Brecha&#8217; (2012).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El fútbol sudamericano tenía su cultura propia</span>Lo que Gianni Brera sí le reconocía al fútbol sudamericano -y por extensión al argentino-, es que desde muy temprano había tenido su propia identidad. A su escuela la consideraba una de las tres grandes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/estados-unidos-en-mundial-1930-semifinales-influencia-britancia/">culturas futbolísticas</a>, desarrollada de modo peculiar, pese a una base humana morfológicamente muy similar a la italiana, debido a las particulares condiciones climáticas de los tres países más representativos del modelo: Brasil, Uruguay y Argentina. La característica más definitoria de este juego era el malabarismo, lo que Brera llamaba <i>«bailar fútbol»</i>, y que atribuía a que en aquellos países llovía poco y por lo tanto sus campos de juego rara vez se enfangaban, mientras que en Italia las heladas quemaban la hierba del césped y las lluvias enfangaban el terreno, propiciando un juego menos técnico. Añadía a su descripción un aspecto más, el sociológico. El espectador sudamericano exigía a sus futbolistas jugar con <i>«virtuosismo»</i>. Algo que el periodista transalpino describió usando términos prestados del arte de la tauromaquia como el <i>«ruedo»</i>, el <i>«pase»</i> o la <i>«corrida»</i>. Un tipo de definición que parece sugerir que Gianni Brera consideraba a la interpretación sudamericana del fútbol como una adaptación del espíritu del toreo. </p>
<p style="text-align: justify">El episodio que marca el final de este estilo clásico de juego argentino es, según la opinión general, la abultada derrota (6-1) del conjunto nacional argentino contra el combinado checoslovaco durante el Mundial de 1958. Un gran especialista como Brian Glanville lo llamó <i>«funesto punto de inflexión»</i> y <i>«herida profunda»</i>, además de señalar que supuso que el fútbol argentino renunciase a <i>«sus viejas tradiciones de espectáculo y arte»</i> para pasar a hacerse <i>«mucho más destructivo»</i>. La importancia del suceso como eje de la transformación es indiscutible. Lo que si ofrece mayor discrepancia son las diversas interpretaciones que a lo largo de los años ha concitado el tema. Tanto las que aluden a las causas de aquella derrota como las que se ocupan de los factores sociopolíticos que pueden haber influido en la elaboración y difusión de una cierta mitología de la derrota. </p>
<p style="text-align: justify">La revista <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/ref.htm"><i>«Educación Física y Deportes»</i></a>, en su edición de febrero de 2004, afrontó el tema desde la perspectiva de las ciencias sociales. El artículo corría a cargo de Roberto Di Giano, quien ha escrito varios libros sobre la crisis de identidad de la sociedad argentina, por medio del estudio del modelo de relación entre los medios de comunicación, el deporte y el poder político. Desde el principio de la nota el autor deja clara su hipótesis de trabajo. El análisis del <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd69/suecia.htm">abandono del estilo</a> de juego característico del Río de la Plata no puede separarse del clima cultural de la época en que ocurrió. Tres años antes del episodio sueco el general Perón había sido depuesto por medio de un levantamiento militar. Según Roberto Di Giano los <i>«sectores liberales»</i>, en connivencia con los medios de comunicación, aprovecharon ese momento para organizar <i>«una campaña de desvalorización cultural de lo propio»</i>, a la que contraponían un movimiento <i>«modernizador» y «extranjerizante»</i>. Básicamente, antiperonista. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La derrota en Suecia se agigantó por política</span>Así que según este enfoque, la tradición futbolística habría sido víctima de una campaña de desacreditación a gran escala que habría incluido a todo tipo de expresiones culturales autóctonas, artistas populares y a aquellas manufacturas nacionales que estaban ligadas a políticas gubernamentales peronistas. Una prueba palpable para Di Giano de que todo el proceso había estado organizado, lo encuentra en la distinta gestión que hizo la prensa del fracaso en el siguiente Mundial. Aunque a Chile &#8217;62 se acudió con un director técnico europeizado (Lorenzo), más una organización científica que incluía un ejercito de médicos, se volvió a caer en la primera fase del torneo. Un dato que hace pensar a Roberto Di Giano que el resultado del Mundial de 1958 había sido sobredimensionado por intereses sociopolíticos. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien estas conclusiones quizás están minusvalorando el efecto que pudo tener una debacle tan llamativa como un 6 a 1, lo que es indiscutible es que el mito del desastre de Suecia fue organizado alrededor de una serie de suposiciones que pretendían ubicar las causas de aquellas derrotas ante Alemania Federal y Checoslovaquia. Un resumen de los argumentos más habituales sobre el tema lo podemos encontrar en el libro el <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.es/2013/12/plantel-argentino-1958.html"><i>«ABC de los Mundiales»</i></a> (2002) del diario <i>«Olé»</i>, donde se escribía a cuenta de la dirección técnica de Stábile durante el Mundial que este torneo había sido: <i>«El final de las posiciones fijas, de la subestimación del rival y de creer que, si se tenía la pelota, no hacía falta correr»</i>. Esta acotación parece responsabilizar a la preparación del equipo nacional en tres tipos de ámbito: el táctico, el estratégico y el atlético. Aunque algunos críticos de la época, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1958-el-desastre-de-suecia-detalle.php">como Borocotó</a>, así como futbolistas del equipo, lo hicieron extensivo al grueso del fútbol argentino. </p>
<blockquote><p>«El partido terminó en el primer tiempo. Y no por el score 3 a 0 sino por la diferencia de planteamiento, individual y colectivo». Borocotó. No es cuestión de hombres. Revista &#8216;El Gráfico&#8217; (1958)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión sobre si estas derrotas se debieron a un problema de competencia táctica, estructural en el fútbol argentino, que es lo que parece que plantea la teoría dominante descrita por <i>«Olé»</i> y otros, es algo que presenta pocos visos de credibilidad. Apenas un año antes de que se disputase el campeonato mundial de 1958, la selección nacional Argentina había vencido brillantemente el Sudamericano de Lima contra la que iba a ser la campeona del mundo. Basta con cotejar los conceptos manejados en el comentario de <i>«Olé»</i>, que habían reseñado la actuación del combinado argentino en el exitoso Sudamericano de 1957, para darnos cuenta de que aquella referencia a un fútbol de «posiciones fijas» no cuadra. </p>
<p style="text-align: justify">Así tenemos que Humberto Bisi (<i>«Anuario futbolístico»</i> 1957), había descrito la actuación de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1957-los-carasucias-de-lima-ganan-el-sudamericano.php">los llamados <i>«Carasucia»</i></a>, como la mejor que jamás había realizado un seleccionado argentino en la historia del país. <i>«Equipo perfecto, sincronización admirable»</i>, se podía leer. Además aquel Anuario era un documento que lejos de prestarse a la inmediatez, pretendía recopilar el fútbol realizado desde 1867 hasta 1957. Lo que Humberto Bisi si que reconocía era que habían existido en el país numerosas individualidades superiores a las de aquel conjunto. De hecho, ninguno de sus integrantes le parecía digno aspirante a ocupar el primer puesto en un ranking histórico por posiciones. No obstante, también consideraba que jamás en la historia de los torneos se había ganado <i>«con tanta holgura»</i>. A la hora de describir el juego planteado el autor habla de <i>«entendimiento, movilidad instintiva, temperamento e impecables virtudes técnicas»</i>, así como de <i>«flexibilidad»</i>, lo que casa mal con el argumento de Olé sobre <i>«posiciones fijas»</i>. Es decir, paradójicamente lo que estaba destacando en la albiceleste era su juego como equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En su momento, lo que destacó en la Argentina del 1957 es la ausencia de posiciones fijas</span>Otro escritor argentino, Alejandro Marti (<i>«Las grandes hazañas del deporte»</i>, 1971), consideró que aquella performance de 1957 fue <i>«la última representación de un estilo de juego brillante, intuitivo, hábil, goleador, que fue característico de los argentinos antes que el mito de la planificación, el estudio, los esquemas y el trabajo lo invadieran todo»</i>. Sin embargo, a pesar de que aquel equipo acabó venciendo el campeonato <i>«sin dudas, sin reparos»</i>, según definió Humberto Bissi, y con <i>«todo el continente y los propios vencidos reconociendo la indiscutibilidad de la derrota»</i>, aquel seleccionado había despertado muchas suspicacias en Argentina. Incluso después de <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesa/argclubargnatteam.html">haberle endosado un 12 a 1</a> a la primera de Atalanta en un partido de preparación, seguía generando dudas [2]. Néstor Pipo Rossi lo describió diciendo que aquel era un equipo que había aparecido <i>«casi de casualidad»</i>, pero que acabó siendo una apisonadora. A su vez cuando Alejandro Marti quiso dar a conocer a las nuevas generaciones <i>«la mecánica del team»</i>, dibujó un equipo fundamentado <i>«en la habilidad de la mayoría de sus integrantes y en la ausencia de puestos o misiones fijas»</i>. Es decir, otro autor contemporáneo de aquel periodo desacredita la leyenda de que el fútbol argentino hubiese adolecido de ser estático (posiciones fijas). Justamente su idiosincrasia había sido la contraria. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Y Brasil, precisamente, no había sido derrotada con un mal conjunto</span>Añadía quilates al asunto que los brasileños, pese a perder por 3 a 0, habían acudido a ese torneo con una selección muy relevante. La componían jugadores de primerísimo orden como el portero Gilmar, los laterales Djalma y Nilton Santos, el interior Didí, el ya veterano Zizinho, o los extremos Joel, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FZXoE0pWLAs">Garrincha</a> y Pepe. El propio Pipo Rossi dijo posteriormente que <i>«al fin de cuentas tenían casi el mismo equipo que después ganó el Mundial, no eran ningunos mancos»</i>. Quizás por eso una buena forma de medir la dimensión de aquella hazaña de Lima la podríamos encontrar en los propios titulares que la prensa brasilera le dedicó al suceso. Así descubriríamos que la revista brasileña <i>«Manchete Esportiva»</i>, en su número 73 (1957), catalogaba el varapalo sufrido contra Argentina como <i>«o maior derrota do futebol brasileiro»</i> y que su articulista estrella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/">Nelson Rodrigues</a>, lo bautizó como <i>«A tragédia de Lima»</i>. Otra gaceta del país, la revista <i>«Mundo ilustrado»</i> (17-07-1957), les ofreció a sus lectores, tres meses después del torneo, una entrevista a cuatro páginas con el seleccionador argentino Guillermo Stabile, en donde se le interrogaba por el estado del fútbol nacional. Stábile apuntó a que no creía que existiese una <i>«superioridad»</i> del fútbol argentino, sino que los sistemas impuestos por los técnicos <i>«europeizantes»</i> estaban estrangulando el juego brasileño. </p>
<p style="text-align: justify">Durante el campeonato de Lima, la selección brasileña, dirigida por Osvaldo Brandão, ya había utilizado <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/miscellaneous/braz-lineup-sachamp.html">la formación 4-2-4</a> con la que iba a conquistar el Mundial. Lo contó Carlos Peucelle, que fue testigo directo, en un artículo titulado <i>«Táctica y estrategia»</i>, un trabajo en el que recogía y ejemplificaba todas las posibles maneras de jugar. A la hora de clarificar porqué dicho ordenamiento no había sido tan efectivo como luego resultaría en territorio sueco, Peucelle habló de un mal empleo del sistema. Aquel 4-2-4 se había ejecutado de manera estática, con rigidez, que es más que posiblemente a lo que se había referido Stábile cuando habló en <i>«Mundo ilustrado»</i> de excesiva disciplina táctica y corsé mental. </p>
<p style="text-align: justify">Llama la atención que exista una discrepancia notable entre este artículo y la versión que aportó Gianni Brera sobre el mismo torneo, en su <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>. Según el autor italiano aquella selección brasileña habría afrontado el campeonato de 1957 utilizando aún el módulo en WM, lo que él supuso que fue la principal causa de la derrota. Aquí sospechamos que la defensa ultranza de sus tesis le jugó una mala pasada a Brera, quien seguramente martilleó la información hasta darle una forma homogénea con su propia teoría. El corolario breriano para este episodio es que el Brasil consiguió alcanzar la victoria final gracias al liderazgo del futuro técnico, el oriundi salertiano don Vicente Feola, que habría conseguido implementar un módulo táctico más moderno y apropiado (italianizado), amén de librarse de elementos ya excesivamente gastados como Zizinho. La realidad es que el sistema en 4-2-4 llevaba años siendo popular en Brasil debido al éxito que le había reportado a sus supuesto creador, el técnico Martim Francisco. Sobre la supuesta <i>«organización»</i> atribuida a Feola, huelga decir que el Napoleón que creyó ver Gianni Brera fue descrito por <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2002/06/29/d-01601.htm">periodistas argentinos</a> y brasileños como un <i>«gordito bonachón»</i>.</p>
<blockquote><p>La desorganización incluía lo futbolístico. Nosotros no sabíamos nada de nada sobre nuestros rivales. Amadeo Carrizo. El Libro de Oro del Mundial. &#8216;Clarín&#8217; (1998)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El diario <i>«Olé»</i> propuso un canon de causas para entender el fracaso del &#8217;58. El desglose de su propuesta lo podemos resumir en: 1º) Los ocho años de aislamiento del fútbol mundial; 2º) La emigración de los jóvenes talentos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">como Sívori</a>, Maschio y Angelillo; 3º) El seleccionador Guillermo Stábile, que solo jugaba torneos sudamericanos y que según <i>«Olé»</i> hizo lo de siempre: convocó a veteranos pasados de años y a algunos jóvenes. 4º) La improvisación organizativa y la preparación física inadecuada para aquella competencia. Los primeros que extendieron estas teorías fueron varios de los miembros del plantel del equipo nacional. Uno de los más activos en el turno de réplica fue el portero del equipo, Amadeo Carrizo, que directamente responsabilizó a los técnicos y a los dirigentes, pero que exculpó a los jugadores, puesto que según él simplemente les había tocado <i>«hacer de conejitos de Indias»</i>. Algo similar ha contado Sanfilippo, que acusó al seleccionador de dejarse hacer el equipo por la prensa y también <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/30/C-5306-95-historias-de-la-seleccion-en-los-mundiales.php">por el Pipo Rossi</a>, aunque matiza que tampoco existía un buen ambiente por las habituales disputas entre la plantilla y el técnico. La anécdota estrella de Sanfilippo, cuando se trata de ilustrar el caos de expedición que había organizado la AFA, es que el dinero para los pasajes de regreso había salido del bolsillo de un amigo suyo, puesto que los directivos se había gastado toda la plata en el escaso tiempo que permanecieron en Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Stábile no era ajeno a la evolución que estaba viviendo el fútbol</span>Según los diarios y estos jugadores, Stábile era parcialmente responsable de la falta de estrategia, puesto que <i>«no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban»</i>, según dijo Sanfilippo. El dato es curioso porque Stábile había sido el espía de la selección italiana campeona del mundo en 1938. Así que aquel hombre que, supuestamente, no se preocupaba por recabar información, había sido escogido por Vittorio Pozzo precisamente para esa función. Además, gracias a <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-iii.html">una cita</a> contenida en el <i>«ABC de los Mundiales»</i>, a cuenta de una charla suya con Foni, deducimos que tenía competencias dentro del equipo nacional italiano. Y no solo eso, Stábile también había acudido como observador (espía) al Mundial de 1954 según recoge la revista <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-1954.html"><i>«El Gráfico»</i></a> en un especial dedicado al Mundial (Septiembre de 1977). A su regreso presentó un informe detallado sobre el fútbol observado, analizándolo comparativamente tanto respecto al de otros mundiales, como en relación con el fútbol argentino. Las conclusiones son similares a las que ofrecería tres años después en la revista brasileña <i>«Mundo ilustrado»</i>. El juego estaba siendo excesivamente disciplinado con tácticas y sistemas, lo que él consideraba que no tenía sentido en Argentina por la abundancia de <i>«elementos de extraordinarias condiciones»</i>. La opinión era bastante ricas en matices, porque también alude a defectos característicos del jugador platino (exhibicionismo), aunque se muestra predispuesto a no quitar al jugador la <i>«libertad necesaria para mostrar personalidad y creación»</i>. Según Stábile <i>«lo que se impone es insistir en que tales recursos sean empleados en la proporción justa (&#8230;) como un medio para llegar a un fin, que es el gol y nunca como fin exclusivamente»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El seleccionador por tanto estaba muy al tanto de lo que pasaba en el fútbol europeo. Además de aquel viaje de estudio de 1954, el equipo nacional había jugado, tras el Mundial de Brasil del &#8217;50, varios encuentros tanto en América como en Europa con países del viejo continente de fuerte tradición como Inglaterra, Irlanda, España, Portugal o Italia. El intervalo de estos partidos va de 1951 a 1954 -aun bajo la presidencia de Perón- lo que empaña el tradicional argumento del aislacionismo peronista como causa del desconocimiento del nivel del fútbol europeo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Stábile era consciente de lo difícil del reto</span>Los verdaderos problemas para Stábile comenzaron a raíz del golpe militar de 1955. La AFA fue intervenida políticamente, los clubes depurados (Armando y Liberti) y, según el periodista Antonio Domínguez, se nombró una nefasta comisión técnica, con el presidente de River Enrique Pardo a la cabeza, que empezó a tomar decisiones sobre quien debía acudir a la selección. El último torneo en el que realmente el mítico director técnico pudo confeccionar el plantel a su gusto fue el exitoso Sudamericano de Lima. A partir de ahí llegaron las ventas multimillonarias de los mejores jugadores contra la opinión de Stábile que quería presentar aquel grupo en el Mundial. Un amigo suyo, Fioravanti, gran periodista radiofónico, defendió años después al seleccionador, que ya había fallecido, explicando que él había sido muy consciente de que el equipo de 1958 no estaba en condiciones de realizar un desempeño digno. A sus amigos les confesaba en privado su temor a fracasar, pero pese a que le fue aconsejado que abandonase la empresa, se negó. Quizás fuese por puro patriotismo y sentido de la responsabilidad, aunque Antonio Domínguez también ha apuntado a que en el contrato que el técnico tenía con la AFA se especificaba que el que rompiese la relación contractual debería indemnizar a la otra parte. Así que Stábile era además presa de un grillete económico. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/carlos-desiderio-peucelle/">Carlos Peucelle</a> escribió una vez que la táctica es el arte que enseña a poner orden y la estrategia el arte de conducir. Lo que sucede es que el jugador de la década de las luces argentina, así como el futbolista <i>«carasucia»</i>, saltaba a la cancha dotado de una serie de atributos, físicos y técnicos [3], que permitían que su <i>«personalidad creadora»</i> prevaleciese frente cualquier sistema. El equipo estaba capacitado no solo para jugar, sino para interpretar al adversario y adaptarse sobre la marcha.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras se permitió a Stábile contar con su equipo de gala, el mismo país que luego iba a ser goleado en Suecia quedó con el arco invicto ante Italia, Brasil y ¡ante la propia Checoslovaquia!, que había perdido 1-0 en Buenos Aires el 19/08/1956. El desastre de Suecia se empezaría en realidad a fraguar cuando contraviniendo el deseo expreso del seleccionador, se dio permiso al traspaso con dirección a Europa de la tripleta central del equipo campeón en Lima, formada por Maschio, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o6os0oYRpK0">Angelillo</a> y Sivori (los <i>«Carasucias»</i>) [4]. A partir de este momento el equipo nacional pasó a estar intervenido por la comisión técnica, llegando a ser muy evidente el sesgo de sus decisiones. El equipo campeón fue desmontado de cabo a rabo, y si durante el Sudamericano de Lima la base de la convocatoria la habían formado jugadores de Racing, para las eliminatorias del Mundial pasaron a convocarse jugadores de River, que era el equipo del cual era dirigente el mismísimo líder de la <i>«comisión técnica»</i> don Enrique Pardo. </p>
<p style="text-align: justify">La conclusión que extrae el especialista Antonio Domínguez es que, visto el volumen de negocio que había significado el traspaso de los <i>«Carasucias»</i>, se organizó una selección <i>«escaparate»</i> para tratar de revalorizar el producto que quedaba. Los jugadores que estaban en el extranjero no fueron citados ni para ese Mundial, ni para el siguiente, porque <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/12/testimonios-1958-iii_14.html">según Colombo</a>, presidente de la AFA: <i>«En la Argentina tenemos mejores jugadores que los que hay en Italia»</i> (sic). Suecia en cambio consiguió alcanzar la final del Mundial tras recuperar para la ocasión a los jugadores que militaban en el campeonato transalpino. </p>
<blockquote><p>Nadie nos sugirió la manera en que teníamos que salir a jugar, nadie nos advirtió que los europeos eran veloces. Amadeo Carrizo. Selecciones de Fútbol de Argentina. Revista &#8216;Siete Días Ilustrados&#8217; (1974).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La victoriosa selección del Sudamericano de 1957 no llevaba preparador físico. Al llegar a Lima los jugadores se limitaron a repetir los ejercicios que acostumbraban a realizar en sus respectivos clubes, según una anécdota recogida en <i>«Las grandes hazañas del deporte»</i> (1971). Alejandro Marti lo resumió diciendo que hicieron <i>«apenas (algo de) gimnasia, trotes y furibundos picados»</i>. Curiosamente el combinado que acude al Mundial de 1958 si llevaba consigo un prestigioso preparador físico, <a target="_blank" href ="http://www.pickandroll.com.ar/noticias/00016896/a-60-anos-de-la-gloria-mundial/">Jorge Borau</a>, que venía precedido de gran fama por haber sido campeón mundial de basquetbol (1950) con la selección argentina, ejerciendo funciones de coordinador de la preparación física. Además el cuerpo técnico se había reforzado también con la presencia del kinesiólogo (fisioterapeuta) <a target="_blank" href ="http://www.actiweb.es/plantillasbarbu/">Ildefonso Martínez</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A priori esto puede resultar disparatado, puesto que teóricamente la preparación de aquel infausto torneo Mundial, aparentaba ser más <i>«científica»</i>. A pesar de esto varios autores han confirmado que la forma física del combinado durante el torneo no era la más adecuada. A Brian Glanville, de hecho, le llamó poderosamente la atención que los argentinos pareciesen tan <i>«lentos y obsoletos»</i> jugando contra los checoslovacos. Le resultaba llamativo porque precisamente el combinado checo solía recibir críticas por ser un equipo <i>«con talento pero lento»</i>. Además, aunque el torneo lo ganó un equipo <i>«inmensamente distinguido»</i>, no consideraba que el torneo hubiese sido <i>«una competición brillante»</i>. Lo que significa que él no había entendido que aquel Mundial supusiese, en su conjunto, un salto de calidad respecto al fútbol que habíamos podido ver hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Cabe además puntualizar que independientemente del estado físico que tuviese el equipo nacional que se presentó en el Mundial de 1958, afirmar que en el fútbol argentino de estilo tradicional <i>«no hacía falta correr»</i> carece de cualquier viso de credibilidad y se puede aportar una ingente cantidad de pruebas que lo demuestran. Sirva como ejemplo una edición de la revista <i>«Racing»</i> del año 1944 en donde el técnico del Corinthians brasileño, João Chiavone, quien tenía amplia experiencia internacional, dijo que <i>«el fútbol que se practica en la Argentina es el más veloz del mundo»</i>. A esto podemos agregar que ya en aquellos años se había consolidado una <a target="_blank" href ="http://www.apeffa.com/es/noticia.php?id=83">escuela de preparación física</a> nacional, que habría de dejar durante las décadas de los 50&#8242; y los 60&#8242; muchos grandes nombres. Sin animo de exhaustividad, citando solo algunos de los casos más relevantes, tenemos a los preparadores Pablo Amándola y Adolfo Mogilevsky, que fueron pioneros en la importación de las novedades que iban apareciendo en el fútbol italiano. Al recordado <a target="_blank" href ="http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Deportes/2009/01/27/133535.htm">Jorge Everardo Kistenmacher</a>, brazo armado de Osvaldo Zubeldia en Estudiantes de La Plata. O al doblemente campeón, como preparador físico y como director técnico, José D’Amico. </p>
<p style="text-align: justify">El defensor internacional Pedro Dellacha, que fue un protagonista destacado de la década de los &#8217;50 y participó en aquel Mundial de Suecia, lo resumió en una entrevista diciendo: <i>«Yo me acuerdo que tuve excelentes preparadores físicos que permanentemente nos hacían entrenar bien»</i>. Una vez leído esto quizás no nos quede más opción que plantearnos si Jean-François Revel tenía razón cuando dijo que la fuerza más importante de las que mueven el mundo es la mentira. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Hirschl, Garay, Marinetti, Pascucci o Platko.<br />
[2] No las generaba entre todo el mundo, claro. Renato Cesarini, por ejemplo, fue de los que predijo que «con este equipo, allá tienen que matar».<br />
[3] Se citan «conocimiento del juego», «dominio del balón», «precisión en el pase», «ubicación», «acoplamiento», «sentido del desprendimiento de la pelota» y «estado atlético».<br />
[4] También se traspasó ese mismo año a Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni, con destino a Milan, y a Rogelio Domínguez dirección Madrid. Los tres se encontraron en la final de Copa de Europa.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>42</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Grande Torino en Maracaná</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/</link>
		<comments>http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 May 2014 01:55:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Aldo Bardelli]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1950]]></category>
		<category><![CDATA[Ferruccio Novo]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Brera]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Superga]]></category>
		<category><![CDATA[Torino FC]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
		<category><![CDATA[Vittorio Pozzo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.ecosdelbalon.com/?p=121895</guid>
		<description><![CDATA[«Dai diamanti non nasce niente, dal letame nascono i fiori». (De los diamantes no nace nada, pero del estiércol nacen las flores.) Fabrizio De André. Nos fascinan los viajes en el tiempo y los mundos paralelos. Es nostálgico, es paradójico y en sus variantes más patológicas, melancólico. Sin embargo, ofrece golosas soluciones en el campo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i><strong>«Dai diamanti non nasce niente, dal letame nascono i fiori». (De los diamantes no nace nada, pero del estiércol nacen las flores.) Fabrizio De André.</strong></i></p>
<p><span id="more-121895"></span></p>
<p style="text-align: justify">Nos fascinan los viajes en el tiempo y los mundos paralelos. Es nostálgico, es paradójico y en sus variantes más patológicas, melancólico. Sin embargo, ofrece golosas soluciones en el campo de la narrativa. A nivel de discusión futbolística existe un subgénero que alguna vez fue llamado <a target="_blank" href ="http://planetadeporte.es/futbol/real-madrid/2014/futbol-ficcion-625357"><i>«fútbol ficción»</i></a> dedicado a debatir sobre utopías o distopías basadas en algún cambio de acontecimientos sugerente y con cierto grado de verosimilitud. Fichajes malogrados, balones que no entraron y -en las disertaciones más emotivas- tragedias evitadas. El Grande Torino con su amargo destino alienta la interpretación romántica y al estar tan cercano al que quizás sea el evento más recordado en un Mundial, el celebre <i>«maracanazo»</i>, dispara la fabulación. Existen numerosas elegías sobre el tema. El extraordinario Enric González le dedicó un cuatro de mayo de hace un lustro un precioso artículo en <i>El País</i> al suceso, opalescentemente titulado <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2009/05/04/deportes/1241388021_850215.html"><i>«El día que cambió la historia»</i></a>, reflectando el accidente en un arco iris de posibilidades. Vivo el Grande Torino, el escritor dudaba del maracanazo, de la futura hegemonía brasileña y juventina, de la cultura <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/1998/06/29/deportes/899071217_850215.html">defensivista</a> y del catenaccio. Otro fútbol, otro mundo.</p>
<blockquote><p>¿Hasta qué punto cambió la historia con el desgraciado accidente del Torino?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, si nos embarcásemos en el mismo viaje, quizás acabaríamos encontrándonos en el mismo mundo que dejamos. Porque, ¿hubiese escapado el Grande Torino a las razones que hundieron a sus contemporáneos europeos en Brasil? ¿Podía alguno que no fuese Uruguay acometer la final oficiosa con chance de vencerla? En su interesante libro <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Espiral_del_silencio"><i>«La Espiral del silencio»</i></a>, la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann proponía que la opinión pública actúa como la piel de la sociedad, esto es, sondeamos continuamente el clima de opinión para conocer la opinión dominante, lo que ha venido facilitando la cohesión social. ¿Habían convencido los <i>mass media</i>, opinión pública y ambiente a casi todo el mundo de que los brasileños eran invencibles? </p>
<p style="text-align: justify">Julio Pérez, integrante de aquel seleccionado uruguayo del &#8217;50 recordaba: <i>«Los cronistas se dejaban impresionar por las goleadas de Brasil, pero no se daban cuenta que los rivales se achicaban. Y no era para menos.</i><span class="pullquote_right">Uruguay no tenía el temor del resto a la atmósfera brasileña</span><i> La tribuna, la multitud, y todas esas cosas que pesaron en el ánimo de los españoles y los suecos, permitieron las goleadas. Pero eso con nosotros no camina. El equipo nuestro jugaba bien y estaba integrado por hombres»</i>. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%93scar_M%C3%ADguez">Oscar Omar Míguez</a>, integrante del mismo conjunto, rememoraba: <i>«¿Por qué nos iban a ganar?, ¿quiénes eran?. Nosotros nos teníamos confianza. Si usted entra sugestionado es peor&#8230; Ese campeonato no se perdía&#8230; Estaba escrito que ese día ganaríamos. No temíamos ni a Dios ni al Diablo. Si Máspoli hubiese jugado de delantero, hacía dos goles, y si yo hubiera ido al arco, atajaba dos penales»</i>. Ambos jugadores apuntan un tema común. <i>«Lo más peligroso que hay en el fútbol es el miedo»</i>, afirmaba sabiamente <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2014/04/29/champions/1398764680_945358.html">Carlo Ancelotti</a>. ¿De que tenían miedo los europeos? No solo del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/futbol-mulato/">fútbol mulato</a> pese a que un periódico romano publicaba durante el torneo un escueto <i>«¿Cómo resistir?»</i>, ante la demoledora algarabía de su juego. También del ambiente supeditado al contexto. El entusiasmo brasileño por el certamen había trocado su optimismo en fanatismo. </p>
<p style="text-align: justify">Skoglund, jugador sueco, comentó sobre su partido contra Brasil: <i>“Cada vez que tocaba el balón, explotaban petardos a mi alrededor: era como un campo minado”</i>. El final de la Segunda Guerra Mundial<span class="pullquote_left">La cercanía de la IIGM pudo ser clave en esto</span> estaba muy cercano, así como el de la Guerra Civil española, y los jugadores habían vivido aquellos conflictos en primerísima línea. ¿Revivió el público brasileño el estrés postraumático entre los competidores europeos? ¿Produjo el ambiente una conexión emocional con el cercano recuerdo bélico, provocando con ello que los futbolistas disminuyesen su competitividad? Skloglund identifica el petardo con la bomba y los uruguayos apuntan a que las tribunas achicaron al resto de finalistas. Venían de sufrir una larguísima guerra y quizás el ambiente les amedrantó. Uruguay no había peleado en ninguna y las famosas palabras de aliento de Obdulio y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/historia-futbol-mulato-bohemios-conexion-danza-futbol-suburbios-uruguay/">Schubert Gambetta</a> servían para aliviar cualquier teórico miedo escénico. Sin embargo un hipotético Grande Torino hubiese afrontado el torneo en las mismas condiciones que los suecos y españoles, con el recuerdo de la contienda presente y un ambiente propicio a reavivar su recuerdo.</p>
<blockquote><p>Además del contexto emocional, el aspecto táctico también genera debate.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Puesto que pertenecemos a <i>«una cultura funeraria -cuyo respeto se reserva a los cadáveres-«</i> (<a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/opinion/2014/01/29/52e95f7a22601d725c8b458b.html">Antonio Escohotado</a>), se ha omitido a posterioridad cualquier detalle que supusiese un asomo de menoscabo al prestigio de las víctimas de Superga. Sin embargo<span class="pullquote_right">Había dudas sobre el sistema del Torino</span>, el Calcio se vio azotado durante el decenio anterior al desdichado suceso por una agria polémica sobre sistemas de juego (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">sistemistas vs metodistas</a>) y el Torino en su doble faceta de equipo y esqueleto del seleccionado italiano fue campo de tiro en aquel debate. Nadie dudaba de las condiciones individuales de los jugadores. El más prestigioso periodista deportivo italiano de cualquier época, Brera, señalaba que había no menos de once elementos de notable valor internacional en aquel conjunto y que sus dieciocho fallecidos estaban <i>«entre los mejores atletas de los que haya presumido nuestro fútbol»</i>. Las críticas se centraban en el aprovechamiento técnico de tan descollante material humano. </p>
<p style="text-align: justify">Durante la guerra, Novo y Pozzo habían maquinado para unificar la mayoría del talento disponible en un solo conjunto que facilitase la labor de seleccionador, amparándose en <i>«exoneraciones militares y la ambición de la maglia azzurra»</i> (<a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Gianni_Brera">Gianni Brera</a>). El Comisario Único (Pozzo) recomendaba a los jugadores más brillantes la transferencia al Piamonte para estar cerca de él y el presidente Novo se apoyó en FIAT y su enorme influencia para mantener a los jugadores -y supuestos operarios- lejos de la actividad militar.</p>
<p style="text-align: justify">Un año antes del accidente se produjo el partido internacional que fue considerado la <i>Waterloo turinesa</i>. Pozzo había roto relaciones con Novo debido -entre otras cuestiones- a la adopción de la WM<span class="pullquote_left">El cambio de técnico y el duro viaje en barco terminaron en desastre</span> por parte del Torino. Empero se celebraba el cincuenta aniversario de la Federación italiana (16-05-1948) y el seleccionador convocó para el amistoso ante Inglaterra al armazón del campeón de Italia, alineándolo en WM según era el deseo de buena parte de la prensa. El conjunto se vio humillado por cuatro goles a cero y el veterano técnico, muy tocado por el resultado y desgastado por las acusaciones de <i>«trasnochado»</i>, acabó siendo licenciado tras el fracaso olímpico de ese mismo agosto (Londres &#8217;48). Posteriormente el propio Ferruccio Novo entró <a target="_blank" href ="http://forza_azzurri.homestead.com/Off_Coach.html">como seleccionador</a>, añadiéndosele para el Mundial el periodista toscano Aldo Bardelli. Sin embargo, el dispositivo táctico se mantuvo. Luego Bardelli y varios jugadores se negarían a viajar en avión hasta Brasil, prefiriendo hacer un trayecto en barco de casi veinte días, lo que malogró el estado físico y propició la esperpéntica actuación posterior. </p>
<p style="text-align: justify">Casi con toda seguridad la supervivencia del Grande Torino le hubiese ahorrado a la squadra azzurra la inacabable travesía marítima -inquietantemente profética puesto que todos los balones cayeron al mar-, pero la abultada derrota contra los ingleses no podía explicarse exclusivamente ni desde la clase de estos, ni por el desgaste de los turineses a aquellas alturas de temporada, puesto que el conjunto británico era ya veterano. Un dato esclarecedor, apenas dos años después una base similar de jugadores de la <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2013/07/31/primera/1375228984_403546.html"><i>«pérfida Albión»</i></a> sería abatida por España y los Estados Unidos de América en el Mundial del &#8217;50. En cualquier caso, la derrota fortaleció las dudas etnológicas sobre la conveniencia de un sistema para <i>«forzudos»</i> ingleses ejecutado por <i>«escuchimizados»</i> italianos. </p>
<blockquote><p>Incluso dentro del Torino existían dudas sobre el sistema de la WM.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dicen que el húngaro <i>«Egri»</i> Erbstein, consejero táctico tras el Torino, había empezado a albergar dudas sobre la conveniencia de seguir apostando por la WM antes del accidente de Superga y quizás hubiese implementado cambios jugosos en aquel año previo al torneo, sin embargo el Torino vencía y daba espectáculo en el campeonato nacional, lo que hace difícil barruntar un hipotético cambio. Es más, bien entrados los &#8217;50 se seguía alabando la eficacia y prestancia de su <i>«cuadrilátero»</i> como ejemplo de la solvencia de <i>«el sistema»</i>. Difícil concebir un cambio pese a los aldabonazos que técnicos como el Barbieri del <i>«mezzo sistema»</i> o el Alfredo Mazzoni del modesto Modena estaban dando en el torneo. </p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro goles encajados contra Suiza en Zurich (1945) o los cinco recibidos en el Prater ante Austria (1947) apuntaban a que Italia defendiendo en WM era un colador. Similares críticas se hicieron a suecos y españoles durante la final cuadrangular del <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1950">Mundial de Brasil</a>. El único equipo competitivo ante el conjunto local dispuso una organización tácticamente más cauta, conducida con mayor astucia y aplicando un uso eminentemente austero del fondo atlético en contraste con el despliegue al que predisponía el uso del modulo en WM. Brera lo definió de <i>«cigarras contra hormigas»</i> y cultivó en su recuerdo el espíritu del defensivismo. La disposición inicial de Uruguay apuntaba a una pirámide clásica rioplatense (2-3-5), sin embargo el back central Matias Gonzalez se ubicó algo más retrasado que su compañero Eusebio Tejera, los medios de los costados (Gambetta y Andrade) marcaron a los extremos (Chico y Friaça) y el mediocentro Varela y los dos interiores uruguayos retrocedieron respecto a su habitual hábitat hasta darle al equipo una forma en 1-3-3-3 muy similar a la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/historia-del-catenaccio-revolucion-horizontal-karl-rappan/">implantada por Rappan</a> en Suiza y con la que esta misma selección había conseguido empatarle a Brasil durante ese mismo torneo de 1950. </p>
<p style="text-align: justify">Y así fue como la gran epopeya charrúa acabó sirviendo de matriz poética <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/catenaccio/">al catenaccio</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>23</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
