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	<title>Ecos del Balón &#187; Gento</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Los hijos de la leyenda</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2016 02:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Superar a un padre que lo ha sido todo en su campo es una tarea hercúlea. Oír los comentarios despectivos, las constantes comparaciones y la lista de éxitos de tu progenitor cada día, en cada momento que tú practicas la misma<span id="more-208962"></span> actividad, no es fácil. Más cuando tu padre no ha sido sólo bueno, sino el mejor.  ¿Qué presión soportaban Edinho o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=J8w2YNND78Y">Jordi </a>cada vez que pateaban un balón? ¿Qué más prueba de carácter hay que el hecho de que siguiesen haciéndolo aún a sabiendas de que la etiqueta de “hijo de” nunca los abandonaría? Esa misma presión la vivió toda una generación de jugadores españoles a mediados de los 60, sucesores del equipo más exitoso de la historia de la Copa de Europa. Un grupo de chavales que, a pesar de su aspecto serio y maduro, apenas tenía experiencia y se tenía que vestir con las legendarias y pesadas camisetas blancas del Real Madrid C.F., teniendo la responsabilidad de pasearlas por Europa sin manchar la leyenda de sus <i>padres</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Bernabéu, Chamartín, la Champions y Di Stefano</span>El Real Madrid, sombrío y mediocre club de la posguerra española, había crecido a finales de los 50 en base al genio de un presidente adelantado a su tiempo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Don Santiago Bernabéu</a>, y de la valentía que su figura irradiaba. Bernabéu asentó el renacimiento del club en base a una faraónica estructura de hormigón que pronto llevaría su nombre. De las repletas gradas del enorme estadio de Chamartín, donde más de cien mil fieles se agolparían religiosamente cada domingo y fiesta de guardar en los siguientes 50 años, salió el oxígeno que permitió al club respirar y recuperarse de las miserias de la guerra, la autarquía y un Régimen que prefería hacer ojitos a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ogFC9Z0UxAI">equipos de aviadores</a> y de fugados del Telón de Acero. </p>
<p style="text-align: justify">Otro personaje que arrimó el hombro, y de qué manera, fue un tal <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IOcbxP2-mdc">Alfredo Di Stefano</a>, argentino, futbolista total, amante del dinero y no tanto de los contratos firmados. Tras la saga que trajo a Di Stefano a Madrid después de darle todas las vueltas posibles al <a target="_blank" href ="http://es.tinypic.com/a/a1pggp/4">Pacto de Lima</a>, la Saeta Rubia lideró con mano de hierro a un equipo que jugaría siete de las primeras nueve finales de la Copa de Europa, competición nacida de la soberbia de unos Lobos ingleses, la cabeza de un periodista francés y los arrestos de, entre otros <i>popes</i> del fútbol europeo, Don Santiago Bernabéu. Bernabéu, como poco tenía que perder, decidió arriesgar todo.</p>
<blockquote><p>La renovación del equipo Pentacampeón de Europa fue un reto formidable.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que tras ganar las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa, el Madrid vivió el primer lustro de la década de los 60 con la angustia de ver a sus más rutilantes figuras, Di Stefano, Puskás o Santamaría ganar kilos y años. El resto del fútbol europeo les había pillado y, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BOAIYoxYp3Y">Eusébio</a>, ora <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VlKDzKgKBSg">Mazzola</a>, los viejos monstruos madridistas ya no tenían gasolina suficiente para volver a ganar la Copa de Campeones. Poco a poco, exprimiendo unas arcas que se iban quedando vacías, Bernabéu fue trayendo savia nueva, y sobre esta nueva generación caía la responsabilidad de mantener al club en el trono al que se había aupado durante la década anterior.</p>
<p style="text-align: justify">La cabeza visible de la nueva camada llegó de La Coruña, era extremo derecho y se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=a2gXFOrT7DU">Amancio Amaro</a>. Con las medias a media tibia, valga la redundancia, hasta que sus marcadores se las bajaban a la altura del tobillo, el gallego brujo compartirá los últimos años de  Di Stefano en el Madrid y hará diabluras desde su costado. Amancio será referencia antes de la salida de la Saeta, ganará la Eurocopa del 64 con España y también los galones que los perros viejos le habían instado a merecer antes de <a target="_blank" href ="http://www.realbernabeu.com/2015/10/amancio-el-gallego-habilidoso.html">lucir el escudo del club en la camiseta</a>. <i>“Ante la duda, pelota a Amancio”</i>, se convirtió en un mantra del madridismo, que sabía que en la banda derecha tenía un seguro de vida. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Pirri fue una absoluta referencia del fútbol español y del Madrid</span>Junto al coruñés aparecerán un ceutí, José Martínez –al que Bernabéu se negaba a llamar Pirri- y un navarro, Ignacio Zoco. Los tres se convertirán en las referencias no solo futbolísticas, sino también anímicas del Real Madrid. Zoco se convertirá en el sucesor de Santamaría por su tranquilidad en la zona defensiva. Será capitán del club y baluarte de la retaguardia blanca por una década. Poco tiempo si se compara con el volcánico Pirri, que llegó como interior y acabó siendo lo que él quisiese. Futuro doctor, hizo sus primeros pinitos en el Granada antes de dar el salto, y sería el líder del equipo hasta su salida camino del fútbol mexicano tres lustros más tarde. Pirri actuaba como interior, como mediocentro y hasta como líbero, tenía un despliegue físico fuera de serie y no iba corto de técnica. En un período bastante oscuro para el fútbol español, el que va desde el Mundial del 66 hasta el del 78, Pirri es una referencia del balompié europeo, ganándose incluso el apodo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FR_x8OEvqHc"><i>«Capitán Coloso»</i></a> a mediados de los 70 por sus grandes actuaciones de la Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify">Tras la derrota en la final de Viena de 1964, contra un Inter de Milan que fue muy superior al veterano cuadro madridista, la renovación se aceleró. Sin Di Stefano mandando en el campo –y el vestuario-, la sangre joven comenzó a correr por el Bernabéu: Pedro de Felipe, rocoso central, Manuel Sanchís, tragamillas inclasificable, la clase de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XzLIZbbCGak">Manuel Velázquez</a> y la finura de Ramón Moreno Grosso, que heredó un número nueve que hubiese aplastado a muchos otros. Todavía seguía Gento, perfecto nexo de unión entre ambas generaciones, y aún en plenitud de facultades, y también el abuelo de todos, el incomparable <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rZfCDHegItE">Puskás</a> que seguía estirando su <i>segunda</i> carrera en la capital de España. Con estos mimbres el Madrid completó su primer quinquenio de títulos de liga, prolongando su estadía en la Copa de Europa por más de diez años ya a esas alturas.</p>
<blockquote><p>El reto para la nueva generación era hacerse respetar en Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mantenido el trono en España, había que dar el do de pecho en la competición europea, donde los mayores de edad realmente demostraban su talla. En aquel momento el continente estaba dominado por los italianos, que enlazaba ya tres entorchados consecutivos. Primero el Milan y posteriormente, en el 64 y el 65, el Inter de Helenio Herrera, que era la auténtica bicha del concierto europeo.</p>
<p style="text-align: justify">El primer obstáculo sería el Feyenoord holandés, que en Rotterdam fue capaz de dar la vuelta al tanto inicial de Puskás, poniendo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kUUzQzMJKOY">un marcador de 2-1</a> que sembraba dudas sobre la competitividad del equipo. Pero el húngaro, como queriendo proteger a sus jóvenes discípulos, dejó en la vuelta su última exhibición antes de dar paso a la nueva camada. A la tierna edad de 38 años, Puskás destrozó a los campeones holandeses con cuatro goles, opacando la gran actuación de un Grosso que, luciendo la 9, bajaba al medio campo a asociarse con Velázquez y Pirri, creando el caldo de cultivo perfecto para que el veterano magiar gozase de espacios para machacar las redes contrarias. Fue esta una ronda eliminatoria en la que los grandes favoritos no tuvieron piedad de sus humildes rivales, como bien lo atestiguan los dieciocho goles del Benfica al Dudelange luxemburgués, los diez del Werder Bremen al APOEL chipriota o los nueve del Manchester United al HJK finlandés.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Eusebio y el Inter iban avanzando en el cuadro</span>La segunda ronda, y sin el caprichoso bombo europeo haciendo de las suyas, dejó como enfrentamientos más importantes el del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IbDUq_a-KlY">Partizan y el Werder Bremen</a> y el duelo entre dos de los mejores atacantes de Europa, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s3-q483iLSs">Georgi Asparukhov</a> con su Levski de Sofía contra Eusébio y su Benfica. Del primero salieron vencedores los yugoslavos, que empezaban a ser considerados como un claro outsider al título. La agilidad de Soskic en la puerta, la seguridad y experiencia de Jusufi y el líbero Velibor Vasovic en defensa y el poderío de Hasanagic y Galic en el centro del ataque les convertía en un rival peligroso para cualquier equipo. Por su parte, los benfiquistas arrancaban un empate en Sofía para rematar la faena en casa, ganando por un total de 5-4. Eusébio y Asparukhov dejaban su duelo en tablas, con tres goles cada uno en la eliminatoria. </p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, el Inter empezaba la defensa de su título sufriendo una derrota en Bucarest contra el Dinamo, que remontaría en los últimos instantes del partido de San Siro. Susto grande, pero los de HH seguían adelante, como también lo hacía el United, los talentosos húngaros del Ferencvaros –con Florian Albert al mando de las operaciones- o el Anderlecht de Paul van Himst, sensación del fútbol europeo. No hubo mayores problemas para el Madrid, que tras un empate a dos en tierras escocesas, le metía cinco al Kilmarnock en el Bernabeu.</p>
<blockquote><p>Los cuartos de final van a ser un choque total de estilos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Mientras seguía progresando en Europa, el Madrid estaba metido totalmente en la lucha por el título de liga en España. Su rival era el Atlético de Madrid, que trataba de evitar el sexto entorchado madridista consecutivo. La lucha se prolongará hasta el final de temporada, con el Atlético lanzado gracias a los goles de un Luís Aragonés que terminará como Pichichi, ganando el título por un solo punto. Estrenarían su flamante nuevo estadio al año siguiente en Copa de Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El Madrid era una rara unión de finura y garra</span>Para entonces el estilo de juego del Madrid ya estaba bien definido, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ldh4QocaGq8">Grosso</a> ejerciendo de falso nueve y sin un delantero centro de referencia una vez Puskás dejó de jugar.  Velázquez, que era el cerebro del equipo se había asentado con la camiseta número diez, con Gento y Amancio en los costados –aunque este también jugó bastante como interior, intercambiado con Serena- y Pirri guardando el medio del campo y llegando desde segunda línea a la zona de gol. Atrás, Zoco y De Felipe, con Sanchís y Pachín formaban la línea de cuatro delante del guardameta. El Madrid era una rara mezcla de finura y garra, de individualismo y trabajo colectivo, no siempre en ese orden, no siempre en las mismas proporciones.</p>
<p style="text-align: justify">Para los cuartos de final el rival sería el Anderlecht. Campeón de Bélgica, había eliminado al Madrid varios años antes, en una eliminatoria en que el fuera de juego tirado por los de Pierre Sinibaldi fue un enigma que los madridistas no supieron resolver. Ahora, con el joven <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lkYk8bMjxZY">Paul van Himst</a> como máxima figura, los de Bruselas se veían con opciones de dar la campanada. Y fue el brillante van Himst, un torbellino que aparecía por todo el frente de ataque, muy rápido, habilidoso y con gran sentido del gol, el que marcó la diferencia en el Emile Versé. Una victoria fuera de casa eran palabras mayores en la Copa de Europa, toda una odisea. Cómo han cambiado los tiempos. La vuelta supuso la gran confirmación de Amancio como figura europea, autor de dos goles que remontaban la eliminatoria para el Madrid, a los que se sumó un tercero de Gento casi al final del encuentro. Pero los belgas eran duros de pelar y tenían dinamita arriba. Con van Himst bien marcado por la defensa española –imaginamos que se pasaría un par de noches con sacos de hielo en las tibias, aunque lo mismo pudo decir Amancio-, fueron Puis y Jurion, internacionales belgas, quienes recortaron en el 87 y el 90, metiendo el miedo en el cuerpo a la parroquia madridistas, que suspiró aliviada cuando Monsieur Barbéran pitó el final y confirmó el billete de los blancos a semis.</p>
<p style="text-align: justify">Esa misma noche de marzo el Partizan destrozaba al Sparta de Praga por <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=oEPhlUr7yHk">5-0 en Belgrado</a>, sellando la remontada del 4-1 recibido en tierras checoslovacas. Fue una eliminatoria caliente, con los yugoslavos clamando venganza por el trato recibido en la ida. Mientras el equipo del ejército yugoslavo culminaba su hazaña ante sus homónimos checos, una bomba atómica estallaba en Lisboa. Se llamaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jkAmpIvMOvk">George Best</a>, tenía diecinueve años y acaba de tomar al asalto el Estadio da Luz. Lideró a un United desmelenado que le hizo cinco goles en su templo al altivo campeón portugués. Así pues, el panorama no pintaba demasiado bien para el Madrid, que no pasaba de ser un equipo ordenado y con ciertas individualidades ante el poderío del Machester United de la Santísima Trinidad, el inabordable Inter campeón y los talentosos yugoslavos del Partizán.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Amancio sería decisivo en cada eliminatoria de la Copa de Europa 1966</span>Para el Madrid quedaría el desafío de acabar con el reinado de los italianos, mientras los ingleses pasarían el mal trago de volver a Belgrado ocho años después de la tragedia vivida tras jugar en la capital yugoslava. Helenio Herrera declaró temer al Madrid como a la peste, y los blancos le dieron la razón, crecidos, ya que hasta la lesión de su portero Betancort atacaron sin tregua la meta defendida por Sarti. Un caudal de ocasiones de gol de las que solo una materializada por el omnipresente Pirri subió al marcador. Tras ello, el Madrid contemporizó guiado por la batuta de un Manolo Velázquez magistral. En los últimos minutos, viendo que el Inter no buscaba crear peligro, Miguel Muñoz tocó a rebato en busca del segundo gol, pero este no llegó. Faltaba la vuelta en el Giuseppe Meazza, lo que suponía la encerrona más grande de Europa en aquella época. Muñoz no se cortó diciendo que el Madrid <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=kvUd30KANs0"><i>«jugaría a la italiana»</i></a>, obligando al Inter a salirse de su guión más habitual. Así lo hizo: férreos en defensa –controlando la violencia, que podía dejarte con varios jugadores menos en aquel estadio- y saliendo como diablos al contragolpe. Y así llegó el gol de Amancio, decisivo una vez más. El Inter estaba muerto y sólo tras el gol de Facchetti inquietó la meta de Araquistáin. Contra todo pronóstico, el Madrid había matado a la bicha.</p>
<p style="text-align: justify">En la otra semifinal, con Charlton, Foulkes y Gregg atenazados por los recuerdos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nAdq_QyZlfE">el Partizan cimentó su victoria en la ventaja conseguido en casa</a>. El dos a cero fue suficiente para defender en Old Trafford. El United estaba sin Best, lesionado en la rodilla, y el Partizan sin Kovacevic y Galic, quienes estaban cumpliendo el servicio militar y no obtuvieron permiso para poder viajar al partido –una vez más, otros tiempos-. Ingleses y yugoslavos se pegaron de lo lindo, pero fueron estos quienes se salieron con la suya. Tocaba viajar a Bruselas.</p>
<blockquote><p>Bruselas esperaba a Inter e United, pero se encontró a dos invitados sorpresa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Madrid volvía a Bruselas, donde ya había jugado ese año contra el Anderlecht, y donde ya los padres del invento habían ganado la Tercera Copa de Europa ante el Milan ocho años antes. Sin Best presente, los once españoles que conformaban el equipo más habitual de los blancos pasaron a la historia al fotografiarse con pelucas estilo Beatles. Nacían así <a target="_blank" href ="http://as01.epimg.net/futbol/imagenes/2016/05/19/primera/1463617214_041909_1463617289_noticia_normal.jpg"><i>«los Ye-yes»</i></a>, apodo que haría fortuna y les acompañaría por el resto de sus carreras. Eran un grupo de amigos, jóvenes, que por casualidades de la vida habían hecho una gira por Europa todo ese año. Faltaba el gran concierto. El once sería el habitual, con Amancio ya asentado en el centro del ataque junto Grosso y Serena ocupando la banda derecha. A cada partido intercambiaban menos sus posiciones. Gento estaría en la izquierda, jugando su octava final, mientras Araquistáin seguía siendo titular en la portería tras la lesión de Betancort. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Vasovic fue clave en el Ajax de Johan Cruyff</span>Los yugoslavos, que habían entrado en la competición sin hacer ruido, pero que avanzaron rondas a ritmo de carga, sí contaban esta vez con Kovacevic y Galic, a quien los generales habían dado un permiso para viajar a Bruselas. Allí estarían, en el mediocentro y la delantera respectivamente. También estaba Soskic, portero de nivel mundial que había jugado con el XI FIFA en el Centenario de la Federación inglesa y por supuesto estaban también Jusufi, que intentaría controlar a Amancio y uno de los mejores líberos de todos los tiempos, Velibor Vasovic. Este era un jugador de tremenda inteligencia, que tras la final fichará por el Ajax y se convertirá, junto a Cruyff, en la piedra angular en la construcción del <i>«Fútbol Total»</i>. Casi nada. </p>
<p style="text-align: justify">Soskic, que ya se había enfrentado a Gento diez años antes, en la primera edición de la Copa de Europa, tuvo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=QqADeZSHjTQ">una primera parte plácida</a>. Ambos equipos se medían y había bastante miedo. El guardameta yugoslavo solo tenía que estar atento a los balones colgados sobre su área, algo en lo que era muy bueno. Kovacevic, seguramente por no perder sus costumbres castrenses, aplicó todo un curso de llaves y técnicas cuerpo a cuerpo al pobre Velázquez, que hubiese disfrutado de su compañía incluso si hubiera decidido ir al baño. Galic fue un dolor de muelas para De Felipe y Zoco, pero la primera parte acabó sin goles. Poco duró, ya que apenas empezado el segundo tiempo, Galic ganaba el enésimo duelo aéreo y Vasovic, quien si no, adelantaba al campeón de Yugoslavia y ponía las cosas muy cuesta arriba para el Madrid. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Gentó dejó su último gran acción en el Real</span>El gol pareció aturdir al conjunto blanco, que tardó varios minutos en reaccionar, mientras los yugoslavos se venían arriba. Alrededor del minuto 70, y aprovechando un córner lanzado por el Partizan, Manolo Sanchís se hacía con la pelota y la enviaba para Grosso, quien habilita a Amancio. El gallego, asumiendo la responsabilidad como llevaba haciendo todo el año, avanzó con el esférico hacia dos defensas yugoslavos, superando al primero y volviendo del revés al segundo con dos recortes en medio metro y batió a Soskic, que había iniciado la salida, con un disparo raso y cruzado. Era el golpe que el Madrid necesitaba para cambiar el encuentro. Apenas sin tiempo para retomar su ritmo, Gento protagoniza la enésima internada por su banda, su centro lo despeja de puños Soskic, pero el balón cae al borde del área, donde Serena lo recoge y suelta un zapatazo que se cuela por la escuadra del equipo de Belgrado. </p>
<p style="text-align: justify">Era la Sexta. La única para esa generación. </p>
<p style="text-align: justify">Suficiente para tener al menos una copa para brindar con papá.</p>
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		<title>Héroes: El velocista escarlata</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2014 03:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Alberdi]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Héroes]]></category>
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		<description><![CDATA[-Cantabria es parecido a esto -se mostró convencido de que el chico le comprendía-. En Guarnizo, como aquí en Gales, la gente anda despacio. No como en Madrid donde todo el mundo va deprisa. ¡Aquéllo es una locura! -se le escapó una risa-. Porque en realidad allí no se puede correr. En cambio aquí&#8230; Paco [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>-Cantabria es parecido a esto -se mostró convencido de que el chico le comprendía-. En Guarnizo, como aquí en Gales,<span id="more-149948"></span> la gente anda despacio. No como en Madrid donde todo el mundo va deprisa. ¡Aquéllo es una locura!  -se le escapó una risa-. Porque en realidad allí no se puede correr. En cambio aquí&#8230;</p>
<p>Paco alargó el brazo abarcando la pradera que se extendía ante ellos. Desde hacía rato presenciaban el mismo paisaje conscientes de compartir mucho más que una simple vista. No obstante, el uniforme impolutamente blanco del joven evidenciaba, en contraste con el del niño, una disparidad de épocas.</p>
<p>-Eres rápido. Muy rápido, ¿verdad?   </p>
<p>Y la sonrisa del pequeño Gareth confesó que sí le entendía.</p></blockquote>
<h4>&#8211; VELOCIDAD</h4>
<p style="text-align: justify">Al ser humano siempre le ha asombrado la velocidad. Correr rápido es algo tan impropio de nuestra especie que su manifestación se ha  interpretado como un hecho admirable. La velocidad ha sido referenciada mediante otros animales (la liebre, el galgo, el guepardo), a través de fenómenos de la naturaleza (el rayo, el viento, la luz) o por medio de personajes de ficción tan poco humanos como <i>el Correcaminos</i>, <i>Speedy</i> Gonzalez o <a target="_blank" href ="http://www.sonicthehedgehog.com/en/">el protagonista de videojuegos Sonic</a>. Desde esa excepcionalidad se puede explicar que no haya un acontecimiento que despierte tanta expectación en una cita olímpica como el de los velocistas, y que atletas como Jesse Owens, Carl Lewis o Usain Bolt hayan acaparado los focos de dichos eventos.</p>
<p style="text-align: justify">En un estudio publicado en la Revista Nature (2004) por Dennis Bramble y <a target="_blank" href ="http://www.fas.harvard.edu/~skeleton/danlhome.html">Daniel Lieberman</a>, se certificaba que la propia existencia del ser humano se fundamenta en su habilidad para correr ininterrumpidamente en detrimento de su velocidad. Según esta investigación, la necesidad de correr grandes distancias para cazar animales por agotamiento es la razón de la evolución dispar del hombre con respecto a sus antepasados simiescos. Las diferencias anatómicas halladas en fósiles inciden, en todos los casos, en una mejora de la capacidad para recorrer largas distancias a paso ligero. Podemos correr mucho pero no tan rápido como otras especies, es la conclusión. Pero no solo eso sino que, además, cada vez corremos menos. Así lo asegura el antropólogo <a target="_blank" href ="http://petermcallister.com/Home.html">Peter McAllister</a>, quien sostiene que nuestros antepasados de hace 20.000 años habrían batido el récord mundial de los 100 metros lisos con relativa facilidad, según se deduce del estudio de las huellas de antiguos aborígenes australianos que perseguían a una presa a la carrera.</p>
<p style="text-align: justify">Resulta comprensible, por tanto, que la velocidad haya sido identificada, desde la antigüedad, como una cualidad propia de dioses y héroes, como Aquiles <i>«el de los pies ligeros»</i>, como el dios nórdico Hermod o<span class="pullquote_right">Bale hizo los 100 metros en 11,4 segundos con 14 años recién cumplidos</span> como Hermes y su homónimo romano Mercurio. La frase <i>«la velocidad del mercurio»</i> está inspirada en la virtud de esta divinidad que según Julio Cesar fue la más popular entre los habitantes de Britania. Devoción certificada por el consenso de una mayoría de historiadores que atribuyen la figura del rey Arturo, con independencia de su solidez histórica, a una recreación mitológica del dios romano por parte de los pueblos establecidos en las regiones de la Gales post-romana. Siglos después, otro galés emularía al monarca de la mesa redonda proyectándose también bajo el influjo de Mercurio:<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/09/como-juega-gareth-bale-estilo-de-juego-madrid-carlo-ancelotti/"> Gareth Frank Bale</a>. <i>«Vi en él una habilidad impresionante para correr y dejar atrás a sus rivales»</i> declaró Rod Ruddick, el caza talentos del Southampton que lo descubrió a los nueve años en el Cardiff Civil Service FC. Con tan solo catorce, Bale corrió los 100 metros lisos en 11,4 (dos segundos más que el actual record mundial). Esta exhuberancia física le permitió debutar con el primer equipo de <i>los Saints</i> con tan solo dieciséis años y, pocos meses más tarde, enfundarse la casaca roja de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/futbol-musica-sonido-gales/">la selección galesa absoluta</a>. Un color que sin duda evoca, y más en plena carrera, al uniforme del personaje más rápido jamás conocido: <a target="_blank" href ="http://yoatecutli.blogspot.com.es/2006/01/elgio-al-velocista-escarlata.html">Flash, el velocista escarlata</a>.</p>
<blockquote><p>&#8211; ¡El 11! ¡Eleven! -Paco señaló el dorsal cosido a su espalda-. Si juntas dos unos por las puntas, ¿sabes que forman? -hizo un amago de dibujo en el aire-. ¡Un rayo! Eso somos. Una sucesión de rayos. Antes de mí, Piru Gainza, ¡la Bala roja! -enfatizó-. Anterior a él Gorostiza, ¡el Gamo de Dublin! Todos con G, Gareth. Como nosotros&#8230;</p>
<p>-¡Giggs!</p>
<p>-¿Cómo?</p>
<p>-¡Ryan Giggs! ¡United!</p>
<p>-¿El Manchester? A esos les dimos una buena tunda hace unos meses&#8230; </p></blockquote>
<h4>&#8211; LOS FLASH</h4>
<p style="text-align: justify">Hablar de Flash es hacerlo de una estirpe. Si la mayoría de superhéroes realzan, como tales, su individualidad, los Flash  aluden a un grupo de personajes que se relevan con la supervelocidad como testigo. El primer Flash, <a target="_blank" href ="http://eluniversodccomics.blogspot.com.es/2013/07/biografias-jay-garrickflash-1.html">Jay Garrick</a>, apareció en 1940 en <i>Flash Comics</i> nº1 creado por <a target="_blank" href ="http://www.amazon.com/s?ie=UTF8&#038;page=1&#038;rh=n%3A283155%2Cp_27%3AHarry%20Lampert%20Gardner%20Fox">Gardner Fox y Harry Lampert</a>. Garrick, que no ocultaba su cara y llevaba un casco de metal con alas basado en Mercurio, encarnaba a un estudiante que adquiría una rapidez inusitada como consecuencia de un accidente de laboratorio. Aunque su velocidad estaba limitada a la del sonido, durante los episodios de <a target="_blank" href ="http://www.supermanjaviolivares.net/2012/03/comic-crisis-infinita.html"><i>“Crisis Infinita”</i></a> bordeó velocidades cercanas a la de la luz. El segundo Flash, <a target="_blank" href ="http://es.arrow.wikia.com/wiki/Barry_Allen">Barry Allen</a> (1956), obra de Robert Kanigher y John Broome, fue el más icónico de todos, un sagaz policía que adoptó el nombre en honor a Garrick pero cuyo potencial superaba ostensiblemente al de su antecesor. Tras treinta años ejerciendo de Flash, esta vez con el uniforme enmascarado, fue sustituido, tras ser asimilado por un rayo, por su sobrino <a target="_blank" href ="http://dc.wikia.com/wiki/Wally_West">Wally West</a> (1986). El tercer Flash, gestado por Broome y Carmine Infantino, fue sin duda el más rápido, no ya de la saga sino de todo el Universo DC. Comenzó ejerciendo de <i>«Kid Flash»</i> en la agrupación <i>Jovenes Titanes, </i>y tras la muerte de su tío en <i>“<a target="_blank" href ="http://www.zonanegativa.com/crisis-en-tierras-infinitas-1985-1986/">Crisis en las tierras infinitas</a>”</i>, absorbió la energía liberada por este, logrando controlarla como nadie lo hizo nunca. El último Flash, <a target="_blank" href ="http://dc.wikia.com/wiki/Bart_Allen">Bart Allen</a> (2006), de la mano de Mark Waid y Mike Wieringo, llegó directamente del siglo XXX para emular a su abuelo Barry. Después de derrotar <a target="_blank" href ="http://fichapersonajedc.blogspot.com.es/2008/11/superboy-prime.html">al poderosísimo Superboy-prime</a> murió durante los hechos de <i>“Crisis final”</i>. Tras el regreso de Barry, éste y Garrick retomaron el papel de los Flash oficiales (<i>The New 52</i>).</p>
<p style="text-align: justify">Hablar de extremos también es hacerlo de un colectivo concreto. Su presencia no solo condiciona el carácter de la alineación sino que la determina absolutamente. El valor del concepto no reside en una demarcación o actitud táctica, sino en una virtud específica. Merced al perfil tan marcado, por su facultad, son jugadores perfectamente identificables por los demás pero sobre todo reconocibles entre ellos mismos. La decisión de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-rival-mas-fuerte/">Johan Cruyff</a>, siendo entrenador del FC Barcelona, de reciclar a Jon Andoni Goikotxea como defensa lateral la justificó en que <i>“nadie conocía mejor la forma de comportarse de un extremo que otro extremo”</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando tan solo eran dos niños, Gareth Bale y Theo Walcott, dos de los jugadores más rápidos del mundo, coincidieron en la misma categoría de la academia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/proyecto-deportivo-southampton-club-cantera-buen-arranque-koeman-schneiderlin-pelle/">del Southampton en Bath</a>. No tardaron en hacerse inseparables. Tras promocionar al primer equipo ambos compartieron habitación en las concentraciones hasta su marcha a Londres (Tottenham y Arsenal respectivamente). Durante este periodo, Gareth heredó el dorsal de su ídolo Ryan Giggs en la selección. Por aquél entonces ya mostraba predilección por otro de los grandes <i>“corredores”</i> del panorama futbolístico, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/">Cristiano Ronaldo</a>, del cual también acabaría siendo compañero. </p>
<p style="text-align: justify">La supervelocidad es algo inherente a la mayoría de superhéroes, pero cuando hablamos de velocistas superheroicos nos referimos a un selecto grupo de personajes de la editorial DC que pueden desarrollar velocidades cercanas a la de la luz. Aunque también existen superhéroes de Marvel que se han caracterizado por su rapidez como <a target="_blank" href ="http://blogdesuperheroes.es/comics-marvel-modifica-el-origen-de-mercurio-y-bruja-escarlata-en-uncanny-avengers">Mercurio</a> (Pietro Maximoff), <a target="_blank" href ="http://marvel.wikia.com/Whizzer">Whizzer</a> y <a target="_blank" href ="http://marvel.wikia.com/Northstar">Northstar</a>, ninguno de ellos llegó a los umbrales de los velocistas de DC, que han ejercido prácticamente de elemento troncal de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/leo-messi-heroe-de-carrera-similar-superman/">su universo</a>. Además de los conocidos Flash podemos incluir en el elenco a <a target="_blank" href ="http://fichapersonajedc.blogspot.com.es/2009/09/quicksilver.html">Max Mercury</a> (mentor de muchos de ellos), Johnny Quick y Jesse Quick/Libert Belle. Estos velocistas no se limitaron a sucederse sino que coincidieron, se agruparon y hasta convivieron juntos, saltando y retrocediendo, voluntariamente, en el tiempo.</p>
<blockquote><p>-¿Viajar al futuro? -Paco pareció adivinar el pensamiento del chico-. Es como cuando marcas un gol. De repente, te trasladas al instante que siempre imaginas.</p></blockquote>
<h4>&#8211; VIAJE EN EL TIEMPO</h4>
<p style="text-align: justify">El control de la velocidad permitió a <i>los Flash</i> dominar el tiempo. Desde que Max Mercury viajara temporalmente en su intento de entrar en la Fuerza de Velocidad, todos los velocistas han viajado al pasado o al futuro. Barry Allen fue el que lo hizo con mayor precisión utilizando <a target="_blank" href ="http://dc.wikia.com/wiki/Cosmic_Treadmill">la Rueda Cósmica</a>, un artefacto que modificaba su frecuencia vibracional desplazándole con precisión por el tiempo y otras dimensiones. Gracias a su uso pudo conocer al <a target="_blank" href ="http://fichapersonajedc.blogspot.com.es/2008/05/professor-zoom-flash-reverse-ii.html">Profesor Zoom</a>, tratar de evitar la muerte de su madre o reunirse con su esposa, Iris, en el siglo XXX, espacio temporal del que también era originario su sobrino Bart Allen. Wally West, por su parte, consiguió el mismo efecto por sus propios medios, al ser el único Flash capaz de sobrevivir a velocidades superiores a la de la luz. </p>
<p style="text-align: justify">La imagen de Bale encaja con dificultad con la de una estrella deportiva (con veintitrés años ya había ganado dos veces el premio a mejor jugador de la Premier League) engalanada con el título de galáctico (el<span class="pullquote_right">Según su tutor de High School, Bale recibió una educación antigua</span> montante de su traspaso al Real Madrid fue el mayor de toda la historia). El de Cardiff es un tipo discreto, poco amigo del bullicio (es abstemio), del pavoneo (se casó con la que fuera su novia desde niño), del glamour (carece de automóviles de lujo o deportivos), así como profundamente arraigado a sus orígenes -ni él ni su familia han abandonado el barrio donde siempre vivieron-. <a target="_blank" href ="http://www.dailymail.co.uk/sport/football/article-1305819/Tottenham-star-Gareth-Bale-excused-rugby-skinny-looked-since.html">Gwyn Morris</a>, el que fuera su tutor en el Whitchurch High School, definía la educación recibida por su alumno como <i>«recta y dura»</i>. De la corrección exquisita en sus declaraciones y de su estética tradicional (limpio de pendientes y tatuajes, clásico en el vestir), podría decirse, incluso, que Gareth Bale es un tipo chapado a la antigua, un hombre proveniente del pasado.</p>
<p style="text-align: justify">La figura del extremo clásico, pegado a la cal, ganando en velocidad la línea de fondo para centrar, también ha quedado reducida a un vestigio de otra época. La mejora del rendimiento físico y táctico, general, propició la ausencia de oportunidades para su despliegue. La evolución hacia esquemas diferentes tendentes a poblar el carril central cediendo las bandas para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/analisis-tactico-laterales-con-regate/">el desdoblamiento de los defensas laterales</a> extinguió, paulatinamente, a los extremos. En la actualidad, no obstante, la importancia de los velocistas resulta más trascendente que nunca. El espacio, ahora exiguo, tan sólo puede ser generado o conquistado con una gran velocidad del balón o del jugador. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/analisis-tactico-holanda-2-mexico-1/">Los futbolistas más rápidos</a> se han convertido en protagonistas de la escena. Los principales cracks acostumbran a partir de banda para explotar su velocidad, esta vez, directos a gol, ocupando, en ida y vuelta, el sector que antaño dominaba el delantero centro (marchito ante la ausencia de centros); una inercia que no resulta novedosa. El movimiento fuera-dentro era un recurso frecuente en extremos puros como Gento, Pepe o Basora que destacaron, entre otras facetas, por sus goles. Una vez más, las respuestas al futuro llegaron <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/3663/">directas desde el ayer</a>.</p>
<blockquote><p>-Solo tienes nueve años -le consoló agarrándole del hombro-. No importa que ahora seas lateral. Muchos comenzaron detrás&#8230; ¡como el gran Loustau de la Máquina! Escucha una cosa chaval: correr no es siempre igual. Da igual de dónde partas o cómo lo hagas. A veces se serpentea como Simoes. Otras te proyectas directo como Manchón. ¿No has oído hablar de ellos? -le cuestionó al percibir su extrañeza-. Pero oye -clavó los ojos en su camiseta-, ¿no va siendo hora de que te compren una como la mía?</p></blockquote>
<h4>&#8211; CALIDAD DE LA VELOCIDAD</h4>
<p style="text-align: justify">Si nos atenemos a la definición de Zatsiorsky, la velocidad es <i>“la capacidad de realizar acciones motrices con máxima intensidad en el menor tiempo posible”. </i>De una interpretación literal se podría deducir, erróneamente, que la velocidad es un fenómeno único y uniforme. En lo que se refiere a su concreción podemos distinguir aspectos tan diversos como velocidad punta, resistencia o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/analisis-condiciones-marc-andre-ter-stegen-portero-barcelona-alemania/">capacidad de reacción</a> y elección ante un estímulo. Pero ni tan siquiera se trata de una mera cuestión física. Ser muy rápido <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/13/andalucia_sevilla/1307984846.html">no convierte a nadie en mejor</a> futbolista. La velocidad tiene que ser precisa para darle sentido a un movimiento que, por lo que respecta a los atacantes, pretende llegar primero al espacio libre, con superioridad numérica y en la mejor disposición para la concreción de la acción ofensiva. Para que un futbolista pueda extraer el máximo provecho a su rapidez es necesario velocidad física y mental, una conducción de balón precisa, conocimiento del juego y un cierto sentido espacial para intuir los espacios libres a los que aspirar y las zonas muertas ideales desde las que arrancar.</p>
<p style="text-align: justify">Según el ranking FIFA (2014), Gareth Bale ocupa el cuarto lugar como jugador más rápido del mundo. Futbolistas como Robben (37 Km/h), <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/analisis-delanteros-arsenal-despues-thierry-henry/">Walcott (35,7 Km/h)</a>, Valencia (35,1 Km/h) han registrado mejores<span class="pullquote_right">Bale compaginó cuatro deportes diferentes en su infancia galesa</span> marcas que la del galés (34,7 Km/h). El mismo Bale negaba en una entrevista que él fuese el jugador más veloz. <i>“¡Qué va! Por ejemplo mi amigo Theo Walcott es mucho más rápido que yo”</i>. Ningún aficionado, en cambio, percibiría que la velocidad del <i>gunner </i>fuese más determinante que la del madridista. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-gareth-bale-explosion-futbolista-tottenham/">Su progresión en el Tottenham</a> resultó decisiva para su eficiencia. Tras pasar dos años como lateral izquierdo, Gareth Bale fue adelantado por Harry Redknapp, primero como interior y más tarde como extremo, para culminar su periplo, por decisión de André Villas-Boas, como un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/villas-boas-fracaso-premier-league-porto/">mediapunta por detrás del delantero</a>. La obsesión de Bale desde su infancia por la práctica deportiva también incidió en su enriquecimiento. Practicaba atletismo y hockey, y en el instituto también compartió equipo de rugby (y pupitre) con la actual estrella de la selección galesa, el rapidísimo <i>flanker</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=POr1EiXjLiA">Sam Warburton</a>. El deporte del balón oval, que en Pais de Gales alcanza casi el rango de religión, es una práctica ideal para perfeccionar el recurso de la velocidad como medio para sortear adversarios. El contundente zaguero del Manchester <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/">Bill Foulkes</a> afirmó que <i>«lo peor de Gento no es cómo corre, sino cómo se para»</i>. En dicho sentido, pocos deportistas han hecho un elogio al quiebro, la frenada y el cambio de ritmo como el considerado mejor jugador de rugby de todos los tiempos y máxima leyenda de Gales, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ghe96LfUTcI">Gareth Edwards, cuyas jugadas</a>, a buen seguro, guardan un lugar especial en la memoria de su tocayo Bale. </p>
<blockquote><p>&#8211; Corres. Y si algo se interpone delante de ti, pues lo atraviesas. Casi siempre hay un hueco y has de convencerte de que vas a entrar por él. Si no hay posibilidad, rectificas y flanqueas por los costados. ¿Y si tampoco hay espacio en los lados? Entonces salte de órbita. ¡Confía en tu velocidad! Abandona el terreno, renuncia a la disputa y desde allí limítate a conectar con tu fuerza. Créeme, volverás y nadie podrá alcanzarte.</p>
<p>Pero cuando Paco volvió a mirar a su lado, el niño ya no estaba allí.</p></blockquote>
<h4>&#8211; LA OTRA DIMENSIÓN</h4>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://es.dc.wikia.com/wiki/Speed_Force">La Fuerza de Velocidad</a> (<i>Speed Force</i>) es un campo de energía extradimensional, ideada por Mark Waid, al que se conectan los velocistas del Universo DC para obtener su poder (con la excepción de Jay Garrick, que es poseedor de un mutagen). Del mismo modo, es una cuasiubicación, una suerte de <i>«más allá»</i>, a la que acuden al morir los que la contactaron en vida. Si Hermes, en su función de heraldo olímpico, era el único dios, junto a Hades y Perséfone, que podía entrar y salir del Inframundo, los velocistas de DC han hecho gala de una resiliencia persistente al retornar de la muerte por un efecto inverso de la <i>Speed Force</i> que les resucita cuando muere el vigente controlador de la energía. </p>
<p style="text-align: justify">La Fuerza de velocidad no solo permite moverse con una rapidez sobrehumana, sino que también hace vibrar las moléculas del cuerpo, lo cual faculta para atravesar materia sólida o para propinar un<i> «puñetazo de masa infinita»</i> impactando contra algo o alguien con la fuerza equivalente al poder de una estrella enana blanca. Y es que la velocidad depende en tal medida de la fuerza que se puede considerar una manifestación de esta. Los velocistas futbolísticos son la mejor prueba. Muchos, y Bale no es una  excepción, poseen <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zC1O80wNLck">un poderoso disparo</a> y una gran potencia que les convierte en excelentes rematadores. Es su peculiar alternativa para atravesar la materia, en este caso defensiva, que se interpone ante ellos.</p>
<p style="text-align: justify">Los extremos, tradicionales o modernos, también son moradores de una frontera. La línea lateral es su territorio natural. Desde una banda, la del Giuseppe Meazza, saltó a la fama Gareth Bale con un histórico hat-trick ante el Inter de Milan en Champions League. Aunque el Tottenham no consumó la remontada (perdía 4-0), el galés despedazó a los defensas italianos en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=L9mgXQPEdfU">una exhibición de velocidad</a>. Por primera vez el mundo entero pudo presenciar el don de Gareth Bale para entregarse a la carrera, casi obviando a su par, concentrado en su sprint, como si aquello no fuese una disputa sino un reto consigo mismo. Una sensación similar a la que protagonizó en la jugada del gol en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-tactico-final-copa-del-rey-2014-madrid-campeon-1-2-di-maria-bale/">la final de la Copa del Rey de 2014</a> frente al FC Barcelona. Aunque habitualmente se interpreta que el jugador próximo a la banda pierde una opción de salida, esta circunstancia se ve compensada por la posibilidad de aprovechar la zona que linda con el terreno de juego como vía de fuga. Como la anticipación no resulta efectiva ante jugadores más rápidos, a los defensas no les queda más opción que interponerse. La replica del velocista es, en ocasiones, sobrepasar los límites del campo para, desde esa posición, dar brío a la carrera y adelantar a su contrincante.</p>
<blockquote><p>Nada más leer el pase de Coentrao, advirtió que su trayectoria le haría confluir con el rival. A pesar de ello, corrió en dirección a la colisión. En el momento en que certificó que no había rendija posible por la que filtrarse, optó por abandonar el duelo y salirse. Y entonces pudo sentirlo, la conexión íntima con la velocidad, la fuerza que le devolvía al espacio, que había dejado huérfano, sin más rival que el propio tiempo. Antes de encarar a Pinto, aún tuvo tiempo de mirar hacia atrás y contemplar a su lado el reflejo de una sombra escarlata, mientras, en la distancia, Paco, octogenario, gritaba emocionado: «¡Corre Gareth! ¡Corre!»</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/mario-balotelli-ironman-parecidos-heroes/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/11.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/01/neymar-jr-spider-man-parecidos-heroes/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/heroes/13.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Di Stefano</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2014 02:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«¿Quién es este hombre? Toma la pelota del guardameta; le dice a los zagueros qué tienen que hacer; donde quiera que esté en el<span id="more-131524"></span> campo está en condiciones de recibir el balón; se puede ver su influencia en todo lo que sucede&#8230; Nunca había visto un futbolista tan completo. Era como si hubiese establecido su propio centro de mando en el corazón del juego. Él es tan fuerte como sutil. La combinación de cualidades resulta hipnotizante». <a target="_blank" href ="http://www.bbc.co.uk/blogs/timvickery/2009/02/pele_or_maradonna.html">Bobby Charlton</a>, semifinal de Copa de Europa 1957.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>el ubicuo Di Stefano se decía como de Dios en el Testamento, que estaba en todas partes, cuando en realidad lo que se pretendía explicar es que nunca paraba. Quizás fue porque intuyendo la frase de Teresa de Calcuta de que <i>«solo se tiene lo que se da»</i>, Di Stefano se empeñó en darlo todo. Impenitente patrón de las causas perdidas, no consintió jamas que un partido cayese sin haber obligado a su equipo a regarlo hasta con la ultima gota de su sangre [1]. Un maestro de la épica donde su archienemigo, Helenio Herrera, lo fue de la intriga y, como buen americano, fue el western (western pampa) su género de redacción preferido para el tono que mejor conjugaba: la epopeya. Los jugadores del Real, como el <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film256070.html">Grupo Salvaje</a> de Peckinpah, fueron <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film750953.html">forajidos de leyenda</a> conscientes de que algún conjunto más joven acabaría baleándolos, pero dispuestos a obligar a cualquiera que lo pretendiese a que menos que a tener que convertirse en mitología. Décadas después, las disputas entre los bandido madridistas supervivientes en relación a sus dos finales europeas perdidas seguían siendo particularmente cruentas.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Ese partido a nosotros no se nos podía escapar»</i>, vociferaba Alfredo Di Stefano, perpetuamente enfurruñado y sin descontarles nada a sus compañeros por la talla de sus dos rivales, los históricos Benfica e Inter, que fueron campeones europeos en fila (1961-62 y 1964-65), algo que en nuestra época sería una conquista legendaria. A cuenta de la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Oo9sGMkeNOQ">final de Amsterdam</a> (1962), le enfurecía la ventaja dilapidada (2-0), incluso jugando con un hombre de menos, debido a <i>«nuestra experiencia»</i> [2]. Sin embargo lo que realmente le amargaba era la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qHpJGCKlmgc">final de Viena</a> (1964), en donde no había impuesto su criterio técnico sobre el de Muñoz, según había sido siempre su costumbre hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Y es que en aquella banda Alfredo fue el cerebro, Ferenc Puskas el ejecutor y Paco Gento el caballo [3]. <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film591096.html">Centauros del campo</a> que bien pudieran haber hecho suponer a más de uno que también disponían de cuatro piernas, como zooantropos mitológicos a caballo entre lo humano y lo divino. Los jugadores de aquella etapa fueron mayoritariamente mortales corrientes, pero Alfredo actuaba para ellos como una comunión y el espíritu del Río de la Plata descendía entre aquellos hombres de una España más cercana al tercer mundo que al primero. </p>
<blockquote><p>Alfredo Di Stefano demostraba de dónde había venido y qué había aprendido antes de llegar a Madrid.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Considerado el emperador de los centrodelanteros retrasados, aquellos jugadores (Viviam Woodward, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">José Piendibene</a>, Matthias Sindelar, Gilbert Oswald Smith, Nándor Hidegkuti, Peter Palotás&#8230;) con marchamo de interior que colonizaron los altares europeos y americanos -conviviendo junto a los<span class="pullquote_right">En River hacía una labor de delantero que, en realidad, era interior</span> <i>«nueves»</i> a la inglesa (WM)-, fue sin embargo un goleador puro en su etapa inicial. Sucedió nominalmente a Pedernera dos veces. En la primera (River) se ganó el título, pero se malogró el <i>«fútbol máquina»</i>, puesto que con Adolfo era rotación de cinco y rematador incógnita y con Alfredo -como anteriormente había sucedido con Roberto D&#8217;Alessandro- cuatro jugaban para que uno rematara, lo que vulgarizaba aquel fútbol de orfebrería, haciéndolo más previsible y menos preciso, aunque no menos efectivo [4]. En Colombia fue distinto. Entró Di Stefano haciendo en realidad la función de Labruna en River, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zmNYt94YAyI">con Pedernera</a> coordinando en el eje del juego, y se produjo el <i>«ballet azul»</i>. Alfredo hacía un trabajo de centrodelantero que, en realidad, enmascaraba a un interior o puntero (falso extremo) de función volante (rotativa) y lateral (interior-exterior) [5]. Fue junto a él que Alfredo aprendió el imposible arte de dar juego a todos desde el puesto de delantero. Función para la que se requería dominar todos los puestos para así poder actuar como eje del movimiento sincronizado de todos. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando llegó a España con Millonarios de Bogotá ya era el centro de ataque, pero no dirigía, si no que el equipo explotaba su velocidad y sentido del gol. Ya lo había hecho en River el Charro Moreno, quien pese a haber acaudillado al equipo enseña de la posesión durante la primera mitad del siglo XX (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zCyZnuu-qHk"><i>«La Máquina»</i></a>), diseñó para él una jugada en tres toques que finalizaba con tiro de Alfredo apenas diez segundos después del saque inicial. Su prestigio entonces ya era enorme pero inferior al de Adolfo. El diario ABC le presentaba en 1952 como <i>«el mejor centro delantero argentino»</i> pero al Frentudo Pedernera lo catalogaba como «el más grande jugador argentino de todos los tiempos».</p>
<p style="text-align: justify">Existen numerosas anécdotas, muchas apócrifas, sobre los prolegómenos al fichaje de la Saeta. Se ha extendido que Bernabéu al que estaba interesado en reclutar era al <a target="_blank" href ="https://www.google.es/url?sa=t&#038;rct=j&#038;q=&#038;esrc=s&#038;source=web&#038;cd=8&#038;cad=rja&#038;uact=8&#038;ved=0CEEQFjAH&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.martiperarnau.com%2Fhistorias%2Fsantoral%2Fpedernera-%25E2%2580%2598el-maestro%25E2%2580%2599-de-di-stefano%2F&#038;ei=zBm7U5e_DIic0AWWlIDoAg&#038;usg=AFQjCNGmZRY1L3f_qrOI9xc2v4QewXQBHA&#038;sig2=F89fO9SIhZ22_vzKfhigbQ&#038;bvm=bv.70138588,d.d2k">Maestro Pedernera</a>. Lo habría empezado a valorar durante el Real Madrid vs Millonarios de Bogotá correspondiente a las Bodas de Oro del club (30 de marzo de 1952), partido que finalizó con resultado<span class="pullquote_left">Sobre su fichaje por el Madrid hay muchas y muy variadas historias</span> favorable a los colombianos por cuatro goles a dos. Durante el mes de julio de ese año ambos conjuntos se enfrentarían en cuatro ocasiones más. Las dos últimas con ocasión de la primera edición de la Pequeña Copa del Mundo de Caracas (15 y 27 de julio de 1952). Ambos encuentros finalizaron con empate a uno y el conjunto español se adjudicó el torneo. A don Santiago Bernabéu le acompañaba en Venezuela el arquitecto y antiguo secretario del club (1926-27) José Lino Vaamonde que se sugiere fue quien le insistió en que fichase a la Saeta rubia en lugar de a Pedernera. También el diario Clarín publicó en 2010 una hermosa nota titulada <i><a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/biPlaneta-RedondobibrEl-goleador-fumaba-dolares_0_368963366.html">«El goleador que fumaba dólares»</a></i> donde se recuperaba a un ilustre olvidado del Dorado colombiano y del campeonato argentino, Valeriano López <i>«El Tanque de Casma»</i>, asegurando que fue la primera opción que barajó don Santiago Bernabéu como nueve y que el rechazó del peruano le obligó a plantearse el fichaje del argentino. </p>
<p style="text-align: justify">La anécdota es imposible dado que López regresó al Perú en 1951 y la visita del Madrid a Colombia se produjo el año siguiente. Sin embargo nadie debería atreverse a asegurar que el patriarca blanco no pronunció las palabras del artículo dado que pese a su aspecto aparentemente malhumorado disfrutaba tomándole el pelo a los plumillas inventando datos falsos que hoy en día aun inundan sus biografías. Los antecedentes nos llevan a pensar que los argentinos fueron su principal opción. La secretaría técnica (Pepe Echaniz y Héctor Scarone) había firmado a los también argentinos Imbelloni y Olsen la temporada anterior, fue Bernabéu quien sugirió décadas antes (1927) el fichaje del genial extremo de Racing Natalio Perinetti y el fútbol rioplatense gozaba de gran prestigio en España por aquellas fechas. Parece sólido suponer que hubo interés en trasplantar un mayor número de engranajes de <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/es-co/news/4573/internacional/2012/09/25/3402606/el-d%C3%ADa-que-el-millonarios-de-alfredo-di-st%C3%A9fano-bail%C3%B3-al">Millonarios</a> dado que estaba considerado el mejor equipo americano del momento.</p>
<blockquote><p>En Madrid se convirtió en todo lo imaginable, tanto dentro como fuera de la cancha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Luego en Madrid, más maduro y sin Adolfo, la <i>«Saeta rubia»</i> se convirtió <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5On90SBNllQ">en <i>«todacancha»</i></a>, paso previo a finalizar -como diría él en 1966- en la <i>«carreta rubia»</i>. El recorrido fue similar al de su maestro. La marcación al hombre de Ignacio Díaz (San Lorenzo) llevó a Pedernera a alejarse del área<span class="pullquote_right">En el club blanco fue retrasando su posición cada temporada</span>, moviéndose hacia los laterales, generando así el espacio libre y la rotación de puestos para aprovecharlo. Después las lesiones de meñisco le restaron velocidad y se <i>«acomodó»</i> a jugar lejos del área. Alfredo recibió en Valencia un marcaje severísimo pero muy limpio de Mangrinán. No le dejaba recibir y la saeta se fue al medio campo indicándole a Muñoz que debía subir puesto que iba a producirse un desfase al seguirle a él un jugador. El futuro seleccionador se negó a ello aduciendo que el técnico no le había dado ninguna indicación ese ese aspecto ¡&#8230;!. Jugando contra el Niza, durante las eliminatorias por la segunda Copa de Europa (1957), fue cuando empezó a jugar más retrasado contraviniendo las ordenes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/fotos-en-sepia/">del técnico Villalonga</a>. Aburrido por no tocar balón comenzó a retrasarse formando una línea media con Muñoz, Zárraga y Rial. Dado que se ganó el partido y el entrenador le felicitó, nació una forma de jugar en la que se primaba el dominio la posesión del balón con 4 o 5 jugadores y Alfredo de superintendente con derecho a gritarle a todo el mundo. </p>
<p style="text-align: justify">De carácter agrio. Sonreía lo estrictamente necesario, acaso emulando a su idolatrados <i>«vaqueros»</i>. Su predilección por el género quizás viniese de su infancia, puesto que viviendo en el campo era factible que hiciesen acto de presencia un grupo de hombres armados y te birlasen el ganado <i>«como en las películas de cuatreros»</i> (sic). Más adelante él mismo interpretaría a un sheriff en aquella película que fue su fichaje. En lugar de reforzar al más fuerte (F.C Barcelona) salvó al débil (Real Madrid). Su ejemplo modeló a Cruyff, patrón del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/"><i>«fútbol total»</i></a>, como el de Facchetti hizo con Beckenbauer, cuarto trasero del mismo fútbol. ¿Convierte esto a Di Stefano en el padre del fútbol moderno? Quizá en el padrino. En todo caso en un eslabón muy bello. Hijo, hermano, sobrino [6] y maestro de futbolistas, casualmente no alumbró a ninguno, como si <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=b8-Vem_3BhI">la reserva de talento disponible</a> se hubiese atorado en su sangre, permitiéndole ser decisivo a la edad en que otros hubiesen empezado a olvidar sus partidos. Él en cambio disponía de una memoria soberbia en relación a los encuentros que había disputado. Recordaba escrupulosamente minutos, jugadas y golpes recibidos con la precisión de un reloj suizo. Luego como técnico jamás abjuró de lo que sabía ni insultó nuestra inteligencia ni su honradez: <i>«¿Lo han visto bien? Pues hagan lo contrario, pero ganen»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.eldiariomontanes.es/deportes/futbol/201407/07/stefano-traves-frases-20140705193515-rc.html">les decía</a> a sus futbolistas mientras señalaba las indicaciones que él mismo había dibujado en la pizarra. El juego es de los jugadores y sus éxitos como entrenador pasaron por localizarlos. </p>
<blockquote><p>El último partido que vio del Real Madrid fue la final de Lisboa. La ansiada Décima.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Hoy muere el dios blanco cuando su equipo ha conseguido sumar sin él otro pentacampeonato. Si bien ha necesitado -más de- cincuenta temporadas (1964-2014) en lugar de cinco. Es un buen promedio de la distancia entre su conjunto y los posteriores equipos madridistas. Apenas sombras en el mito de la caverna, figuras proyectadas por la llama de la leyenda original que reflecta la forma, razón y dirección del madridismo. Durante una conversación de la Saeta con el maestro de periodistas <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, justo después de acabar su etapa como entrenador en Boca Juniors, el bardo italiano le espetó en su desprólijo español: <i>«Lei, señor Alfredo, que ha arruinado al Real»</i>. <i>«¿Por qué?»</i>, protestó el divo. <i>«Porque usted es Piero della Francesca, no hace escuela, está demasiado arriba»</i>. Y así acabó con el Real Madrid. Un conjunto que puede soportarlo todo salvo no ser el Real Madrid de Alfredo Di Stefano. </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Alusión a la frase de Paco Peña: «Alfredo no suda los campos de fútbol, los riega con su sangre»<br />
[2] Nunca perdonó a Araquistáin por haber encajado 5 goles. La temporada siguiente jugó Vicente.<br />
[3] Paco fue para el Madrid lo que Loustau para River. El ventilador del equipo.<br />
[4] Tampoco Adolfo repitió su éxito en Atlanta debido a lo que Panzeri calificó de cortocircuito de jugadores análogos a él (constructores de juego). De hecho descendieron.<br />
[5] Las anotaciones tácticas pertenecen al periodistas Dante Panzeri y son producto de su relación con observadores tan cualificados como, por ejemplo, Carlos Peucelle y Adolfo Pedernera.<br />
[6] Alfredo Di Stefano senior había sido amateur con River (1910-12) aunque una lesión de rodilla le decantó por la agricultura, en cambio su tío Dante Pertini si hizo carrera en Boca y tuvo un paso testimonial por River. El hermano menor de Alfredo, Tulio, jugó y brilló junto a la Saeta en el Club Progresista de Los Cardales, en campeonatos regionales, y luego en las inferiores de River, pero se fracturó los ligamentos de la rodilla.</p></blockquote>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 69</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Jun 2013 01:45:19 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Real Madrid aprovecharía que la final de la segunda edición de la Copa de Europa se disputaría en el Santiago Bernabéu para revalidar el título de campeón continental. Los madridistas, entrenados por José Villalonga, derrotaban<span id="more-73205"></span> por 2-0 al <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-fiorentina-flor-toscana-sisti-antognoni-baggio-batistuta/">conjunto italiano de la Fiorentina</a>. Los tantos, que no llegarían hasta el minuto 70, fueron obra de dos de las grandes estrellas de la escuadra española, Alfredo Di Stefano y Paco Gento. El Real Madrid comenzaba a labrar su futura leyenda de pentacampeón europeo, situándose como el claro dominador en los inicios de la competición.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/kdKNXsmwKds" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Se necesitaron tres partidos para dilucidar el campeón intercontinental de 1964. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">Independiente de Avellaneda</a> e Inter de Milan acudían a la cita como reyes de sus respectivos continentes. Tras caer derrotados por uno a cero en Argentina y lograr una victoria por 2-0 en tierras italianas, el cuadro interista se hacía con su primera Intercontinental en el Santiago Bernabéu, escenario del encuentro de desempate. El tanto decisivo fue obra del habilidoso zurdo Mario Corso. Un año después, ambos contendientes volverían a verse las caras en la Intercontinental, y de nuevo sería el Inter quien alzara el prestigioso trofeo.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/daEQDqBu-bo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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&#8216;La historia del Fútbol&#8217;, con más de 2000 entradas, en el<br />
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		<title>MattBusby United</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 02:48:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados». No es la frase exacta, pero resume lo que decía Alex Ferguson durante su primer día en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«M</span>att Busby es el hombre más importante de la historia del club, porque sin él no existiría la leyenda del Manchester United y este club no seguiría siendo prestigioso tras casi 20 de años de malos resultados»</i>.<span id="more-53264"></span> No es la frase exacta, pero resume lo que decía <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/sir-alex-ferguson-manchester-united/">Alex Ferguson</a> durante su <i>primer día en la oficina</i>, el 6 de noviembre de 1986. Obviamente ni siquiera el propio Ferguson imaginaba lo que iba a conseguir en los más de 25 años posteriores a esta frase, pero lo cierto es que, a pesar de que el ex del Aberdeen es en términos de títulos el más exitoso de la historia del United, es su compatriota escocés, Busby, el que estableció a los <i>Diablos Rojos</i> como un club de referencia europea.</p>
<blockquote><p>Tras la Segunda Guerra Mundial, Busby construyó su primer equipo campeón.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Matt Busby nació en Orbiston, en el condado de Lancashire, pero fue un extremo internacional escocés durante su carrera en Manchester City y Liverpool. Aún como jugador siempre mostró interés en las labores de entrenador<span class="pullquote_right">Cuando Busby llegó la situación no era buena</span> e, inmediatamente después de la guerra, le fue ofrecida la posición de asistente en el Liverpool. Sin embargo, a los 36 años, Busby prefirió irse al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=r-_ENtRW4Os">Manchester United</a> como entrenador principal. Corría febrero de 1945. Hacía casi 40 años que el United no ganaba la liga inglesa y la guerra le había puesto en una situación comprometida: su estadio de Old Trafford había sido bombardeado y completamente destruido, así que el club tuvo que trasladarse temporalmente a la casa de su vecino, en Maine Road. Las deudas, además, eran bastante altas para la época, así que Busby tenía mucho trabajo en donde poner las manos. </p>
<p style="text-align: justify">Quizá el atributo más importante del escocés fue su habilidad para entender a la gente y darle la libertad para trabajar con tranquilidad, aprovechando sus mejores cualidades. Aunque eso no significa que sus modales fuesen los más suaves y amables del mundo. Y sabía reconocer el talento, de eso no había duda. Su primer descubrimiento fue el del luego llamado <i>Busby galés</i>, Jim Murphy, ex futbolista como Busby, que se convirtió en su ayudante  y mano derecha. En Manchester, además, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PsG6RH_JWII">había buenos jugadores</a>: desde los defensores John Carey, John Aston y Allenby Chilton a los delanteros Stan Pearson, Charles Mitton y Jack Rowley. Buenos jugadores, no figuras, así que obviamente el equipo necesitaba mejorar y podía reforzarse, especialmente en el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Busby siempre insistió en buscar jugadores con un físico privilegiado, que les permitiese ayudarse mutuamente allí donde fuese necesario. No era un genio de la táctica, siempre se movió sobre <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">el clásico WM</a>, pero gustaba de buscar la polivalencia en sus jugadores, tratando de que, al menos, jugasen bien en un par de posiciones. El club no tenía mucho dinero, así que un jugador que juega en dos sitios suele ser más barato que dos jugadores especialistas. Sin duda, la línea más potente del equipo era el ataque, por calidad y potencia. El equipo trataba de que la pelota llegase lo más pronto posible arriba, aprovechándose en el área de la fuerza física de sus atacantes. </p>
<p style="text-align: justify">El incansable trabajo de Busby dio sus frutos pronto. En 1947 el United fue subcampeón de liga tras el Liverpool, al igual que en 1948. Sin embargo, ese mismo año, consiguió un gran éxito derrotando al Blackpool<span class="pullquote_left">Busby buscó reclutar talento por todo el país</span> de Stanley Matthews en la final de la FA Cup por 4-2. Los buenos resultados supusieron mejores ingresos económicos y el club pudo reconstruír Old Trafford, pagar las deudas y empezar a sacar beneficios. La primera parte de la hercúlea tarea de Busby estaba completada.  A partir de entonces, organiza una extensiva red de ojeadores que peinaron Inglaterra sin descanso en busca de talento joven. Un trabajo que dio réditos casi inmediatos. En 1952 el equipo ganó la liga y para mediados de la década el incansable Busby ya había conseguido crear un verdadero gran club, reclutando y ensamblando a notables jóvenes promesas y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Q84wAAv3Z_E">jugando un fútbol alegre y ofensivo</a> que cautivaba a toda Inglaterra. </p>
<blockquote><p>«La transición necesaria cuando un equipo campeón envejece es el mayor reto de un manager».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La transición de la que hablaba el entrenador se había hecho de manera realmente suave. Los veteranos de 1948 habían ido dejando paso a jóvenes talentos llegados de todos los puntos del Reino Unido. Entre ellos estaban el centelleante extremo Bobby Charlton, el medio centro Eddie Colman, el interior David Pegg, el ariete Tommy Taylor y, sobre todos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pr75rgusNJU">Duncan Edwards</a>. Él era, sin duda alguna, la gran figura del equipo. Centrocampista genuíno representante de lo que en la actualidad conocemos como <i>box-to-box</i>, con capacidad para poner la pelota en largo y con un físico inigualable para la época. Era además un jugador ejemplar y un líder fuerte y carismático. De él siempre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ADOqaqXjbDk">dice Sir Bobby Charlton</a> que era el único jugador ante el que se sintió inferior. Seguramente el hecho de que Edwards fuese una referencia para todos los jóvenes que llegaban al primer equipo influye en su proverbial admiración, pero esas palabras no son vacías o gratuítas, eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify">Liderado por esta excelente camada, el United ganó las ligas del 56 y el 57, y fue sorpresivamente derrotado por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ce-RMQy3eK4">Aston Villa en la final de Copa</a> de ese año, lo que hubiese supuesto un histórico doblete. Para aquel entonces, en la Europa continental, había nacido un torneo que medía a los mejores equipos<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Real Madrid en 1957, al Manchester le llegaba demasiado pronto</span> y, tras la negativa de la FA de permitir a su campeón –el Chelsea- participar en la primera edición, el United fue el primer representante inglés en la máxima competición continental. Ciertamente su actuación no defraudó, superando rondas en 1957 y desplegando un fútbol de ataque que le permitió aplastar por un global de 12-0 al Anderlecht, superar al potente campeón alemán, el Borussia Dortmund por 3-2, y que nos dio una gran eliminatoria <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kg-ad_jCPGw">contra el Athletic de Bilbao</a> –que venía de eliminar y liquidar al todopoderoso Honved de Budapest-, llegando a las semifinales. Allí se midieron al campeón, el Real Madrid, un equipo ganador, rodado y con hombres en su mejor momento. La palabra hombres, entendida de forma literal, ya que los <i>niños</i> del United fueron dominados <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JOUMjA7AF-c">en Madrid por 3-1</a> y se vieron <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upBhZOaYTO0">0-2 en Old Trafford</a>, donde solo su pundonor les permitió rascar un empate hacia el final. No había caso en ese año 57, los blancos eran los mejores, pero el United empezaba a ser señalado como la mayor amenaza para el reinado madridista.</p>
<p style="text-align: justify">Así parecía ser en la edición del 58, cuando los chicos de Busby eliminaron al Shamrock Rovers irlandés, el Dukla de Praga checoslovaco y el poderoso Estrella Roja yugoslavo. Esperaba el potentísimo Milan en las semifinales y un hipotético reencuentro con las huestes de Di Stefano en la final de Bruselas. Nunca sucedería. En el aeropuerto de Munich, durante una escala técnica en su vuelo de vuelta a Inglaterra, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkvmDfW_Q08">la tragedia se cernió sobre el joven grupo de Matt Busby</a>. Su avión, tras sucesivos intentos de despegue, se estrelló en la pista del aeródromo bávaro matando a 8 de los jugadores del club y a 3 miembros del cuerpo técnico –además de 8 periodistas- y dejando gravemente heridos, entre otros, a Harry Gregg –el portero titular-, Charlton y el propio Matt Busby. </p>
<p style="text-align: justify">Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan murieron en el accidente. El gran Duncan Edwards sufrió una agonía de gigante que tuvo en vilo a toda la Europa futbolística durante 15 largos días. Nadie quería creerlo, todos confiaban en su formidable fuerza física para salir de ese trago. Pero no pudo ser, y el fútbol británico perdió a su mayor talento. Además, Jackie Blanchflower y Johnny Berry nunca más volvieron a jugar, mientras que Gregg, Charlton, Viollet, Foulkes, Morgans, Scanlon y Wood pasaron por recuperaciones más o menos largas.</p>
<p style="text-align: justify">Sin saber el trágico destino de su equipo, el propio Matt Busby <a target="_blank" href ="http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/20080206/tragico-6-f-del-manchester/print-16902.shtml">se debatió entre la vida y la muerte</a>, sufrió varias operaciones quirúrgicas y hasta recibió dos veces la extremaunción. Eso no le impidió mandar un emotivo mensaje radiado a todo Old Trafford desde Munich, pidiendo unión y apoyo a todos los estamentos del club y negándose a retirar al equipo de las competiciones. Los chavales y los supervivientes que fuesen recuperándose afrontarían la ardua tarea de mantener al club con vida.</p>
<blockquote><p>Ante la desgracia, llegó el aleteo del ave fénix.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Decía Busby que la tarea más difícil para un entrenador era afrontar la necesaria transición cuando un equipo campeón envejecía, basta imaginar lo difícil que puede llegar a ser cuando ese equipo campeón, aún mejorando cada día, te es arrebatado por una desgracia como la que aconteció en Munich.</p>
<p style="text-align: justify">El único alivio que el destino concedió al United fue el hecho de que el asistente de Busby, Jim Murphy, no estaba  en el avión en Munich, sino entrenando a la selección galesa. Durante la larga convalecencia de Busby<span class="pullquote_left">Durante la transición, Jim Murphy fue clave</span>, él lideró al equipo. Juntó a los mejores juveniles del club, unos niños a los que convirtió en hombres, firmó algunos jugadores –Ernie Taylor, Stan Crowther- y fue, poco a poco, recuperando a los supervivientes de Munich. Harry Gregg, el atlético y fornido portero norirlandés fue el primero en incorporarse –incluso había sacado fuerzas para rescatar a unos cuantos pasajeros entre el amasijo de hierros del avión en Munich-, y poco después el defensor Bill Foulkes y también Charlton volvieron. Increíblemente, este equipo de retales <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Oi0vi76zWso">llegó a la final de Copa</a>, aunque fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=13prB-g5fDU">derrotado</a> por el Bolton Wanderers de Nat Lofthouse. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente temporada fue increíble. Con Charlton, Viollet y Scanlon recuperados para el fútbol, reforzó al equipo con el fichaje de Albert Quixall, del Sheffield Wednesday, el golden boy de la época y firmó al mejor internacional inglés amateur: el profesor Warren Bradley. Era sin duda una combinación extrañísima, pero para sorpresa de muchos, el equipo fue subcampeón de liga, tras los Wolves. Charlton, además, jugando en una posición cada vez más centrada, marcó 29 goles, su mejor registro en toda su carrera.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de un decepcionante noveno puesto el año siguiente, el equipo siguió jugando el fútbol de ataque que había sido siempre el sello de Busby como entrenador, con Dennis Viollet marcando 32 goles, cifra que durante muchos años ha sido record del club. Este equipo jugaba con una velocidad y una pasión -tratando de igualar a aquel anterior a Munich-<span class="pullquote_right">Busby mantuvo la esencia ofensiva de su Manchester previo al trágico accidente</span>, que era casi dolorosa de ver para su afición. Fue una temporada mediocre en resultados, pero rica en emociones en Old Trafford. El United era, en este momento, demasiado irregular para ganar la liga, pero Busby, ya recuperado, seguía siendo el mismo manager ambicioso de siempre, y se movía en el mercado como pez en el agua. Antes de pegar el verdadero golpe de efecto, compró la fuerza de Maurice Setters y la habilidad de David Herd, del Arsenal. Nada comparado con el hecho de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=mHGsqQvJ_xo">traerse desde Turín a Denis Law</a> pagando 115 mil libras. El volcánico ex atacante del City no se adaptó a la Serie A y estaba encantado de volver a Inglaterra. Con el fichaje del lateral Pat Crerand, Busby completó el armazón de un equipo campeón. Así que en ese 1963 los <i>Diablos Rojos</i> volvieron a la senda del triunfo. Y fue en la Copa, tras batir al Leicester, donde los fantasmas de Munich comenzaron a difuminarse. Habían pasado cinco años. </p>
<blockquote><p>Tras recuperar el sabor de la victoria, el United enfiló el objetivo europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante esta época, a pesar de que Busby peinaba el mercado con mucho acierto, los jóvenes fenómenos no dejaban de surgir de los equipos inferiores del club. Johnny Giles y Nobby Stiles comenzaron poco a poco a ser habituales en el primer equipo, que ya contaba con una rotación muy respetable. Es cierto que el irlandés salió poco después rumbo a Leeds para convertirse en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2NTObP0WON0">leyenda del equipo de Don Revie</a> y en referencia del fútbol británico por más de una década, pero el pequeño inglés, criado en un negocio de pompas fúnebres y que jugaba sin sus dientes frontales postizos, se convirtió en la amalgama que mantenía unido el centro del campo. Sería un mito del club y también de la selección inglesa.</p>
<p style="text-align: justify">Por si no fuera poco, la aparición de <i>un pequeño genio encontrado en Belfast</i>, George Best, causó sensación y dio lugar al triunvirato que formaría junto a Charlton y Law. La <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=y4iBYiAoEy0"><i>Santísima Trinidad</i></a>, una línea que llegaría<span class="pullquote_left">Charlton, Denis Law y George Best disiparon totos los fantasmas</span> a acumular tres Balones de Oro. Fue esta formidable combinación de ataque, con el inglés partiendo desde más atrás, el norirlandés en ambas bandas y el escocés en el centro la que disipó todos los fantasmas de Munich. Los tres, cada uno en su estilo, honraban el legado de los <i>Busby Babes</i>. Best convirtiéndose en <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=eViPwPpt6xA">figura de culto y en estrella pop</a>, Charlton con su casi corinthiano –referente a los inmaculados amateurs Corinthians de principio de siglo- estilo, un caballero en el terreno de juego, para contrastar con el diabólico y fiero estilo de Denis Law, un auténtico depredador. Con todo este potencial era cuestión de tiempo que el United comenzase a mirar a Europa, hacia el objetivo que una vez se habían marcado los chavales de Busby y a los que el destino robó incluso la posibilidad de luchar por él.</p>
<p style="text-align: justify">Era cuestión de tiempo, como decimos, y así cayeron dos ligas más, las primeras tras el Desastre, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DDQEpXHmHDA">en 1965 y 1967</a>. Y en 1968, diez años después de aquella nevada tarde de Munich<span class="pullquote_right">Con un gol de Faulkes, el United derrotó al Real Madrid en el 68</span>, el mismo destino que nubló las ilusiones de todos los mancunianos, les había situado ante el Real Madrid en las semifinales de la Copa de Europa. No era el gran Real Madrid de los 50, pero era una nueva generación que ya había sido campeona de Europa en 1966 y que buscaba un segundo entornchado. Y aún estaba el eterno Gento, que había peleado contra los Busby Babes en 1957. Y con él, el elegante Velázquez, exquisito número 10 y el maravilloso Amancio, un extremo de talla mundial. La eliminatoria fue de poder a poder, y, aunque el United salió indemne de la ida en Old Trafford gracias al gol de Best, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zXImi89BLiI">la vuelta en el Bernabeu</a> se le hizo muy larga. Tanto que, a 20 minutos del final estaba más que eliminado. Sólo un arreón en el último tramo de encuentro les permitió salvar la clasificación. Clasificación lograda, quizá por justicia poética, gracias al gol de uno de los Busby Babes, Bill Foulkes. </p>
<p style="text-align: justify">Poco después llegó el climax de esta historia iniciada en un aeropuerto de Baviera, el momento donde la tristeza y la alegría se entremezclaron en los rostros de toda la familia del Manchester United cuando el equipo superó al Benfica en la prórroga de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B-miJBBb5eA">la final por 4-1</a>. Bobby Charlton y George Best habían sido los heroes goleadores, pero también debemos destacar la inconmensurable parada del joven portero Alex Stepney en un mano a mano ante el poderoso Eusebio a pocos instantes del final de los 90 minutos. Recibió un cañonazo de la <i>Pantera Negra</i> sin dar rebote, llevando a su equipo a un tiempo extra que lo coronaría campeón. Imposible imaginar mejor tributo a aquellos que dejaron su vida en el intento que las imágenes de Charlton, Foulkes y Busby abrazados en torno al Grial que, diez años antes, habían comenzado a buscar. </p>
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		<title>El diablo que no se nombra</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Oct 2012 02:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n 1954, cuando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">la selección húngara</a> se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares<span id="more-30991"></span> acabarían teniendo una épica batalla en semifinales. El otro equipo, desgraciadamente, no existía. O mejor dicho, no le dejaban existir. La federación sueca seguía manteniendo la política –la abandonaría cuatro años más tarde- de que sólo jugadores amateurs podían defender la casaca nacional. Los suecos habían ganado el oro olímpico en el 48, basados en su magnífica tripleta atacante –Gren, Nordahl y Liedholm-. Muchos miembros de este equipo firmaron contratos profesionales, y los tres grandes se fueron al Milan. Aún así, bajo <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/George_Raynor">la dirección de George Raynor</a>, Suecia se las ingenió para reconstruir el equipo y alcanzar una magnífica tercera posición en la Copa del Mundo de 1950, en Brasil. De nuevo, el equipo fue <i>esquilmado</i> por los profesionales, y no fue capaz de crear una nueva generación capaz de llevar a la <i>«Tre Kronor»</i> al mundial suízo. Con todos los profesionales, como demostrarían <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">en 1958</a> (cuatro años más viejos y sin algunos de los mejores, ya retirados), eran el segundo mejor equipo europeo. Lo sueco –lo nórdico en general- estaba de moda a comienzos de los 50, y en la Serie A más que en ningún otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify">El Milan no sólo no fue ajeno a esta fiebre nórdica, sino que se hizo con el mejor <i>pack</i>. Durante el primer lustro de la década de los años 50, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">el trío <i>Gre-No-Li</i></a>, aquel que había impresionado en los juegos de Londres, fue la punta de lanza de un Milan dominador del Calcio.  Junto a ellos también estaban en Italia –marcando diferencias- Karl Erik Palmer (Legnano, Juventus), Lennart Skoglund (Inter, Sampdoria, Palermo),  Bengt Gustavsson (Atalanta), Arne Selmonsson (Lazio), Kurt Hamrin (Juve, Milan, Padova, Fiorentina). El caso es que, en torno a los tres suecos, el Milan formó un equipo dominante que permitió a los rossoneri establecerse como uno de los mejores equipos de Europa. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_TmvTzKkvRo">Tres Scudetti</a> –con otros tres subcampeonatos-, la prestigiosa Copa Latina en dos ocasiones –más un subcampeonato-, y torneos a lo largo del mundo, incluyendo la Mitropa Cup, hacían del Milan el equipo con más experiencia y roce internacional de la época –junto al Honved de Budapest-. No sólo dejaron trofeos en las vitrinas, su manera de combinarse quedó marcada en los aficionados italianos. Gren y Liedholm eran dos interiores cerebrales, con una visión del fútbol fantástica, lo que les permitió reciclarse como centrocampistas al final de sus carreras. Nordahl es el cañonero por antonomasia de la Serie A, un rematador nato que ganó cinco veces en seis años el título de <i> capocanoniere</i>.</p>
<blockquote><p>La creación de la Copa de Europa era la oportunidad del club para refrendar su poderío.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con las nuevas competiciones creadas por la UEFA, un universo de posibilidades y oportunidades de nuevo prestigio se presentaba ante  el equipo milanés. El equipo de los suecos seguramente había alcanzado su punto máximo durante el tiempo en que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/04/de-muchos-uno/">el trotamundos Bela Guttmann</a> lo dirigió. Para el comienzo de la primera Copa de Europa, el húngaro<span class="pullquote_right">El Milan perdió a Gunnar Gren, pero incorporó al mejor interior del mundo: Schiaffino</span>, fiel a su costumbre de no pasar más de dos años en un equipo –<i>“las terceras temporadas son las peores”</i>&#8211; se había ido al Vicenza, en busca de nuevos retos. De forma polémica, todo hay que decirlo, porque fue cesado por desavenencias con la junta directiva, ya que el equipo iba líder del campeonato. Para sustituirle había llegado el uruguayo Héctor Puricelli, que ganó la liga y afrontó la primera edición de la Copa de Europa. Con Gunnar Gren ya en la Fiorentina, el interior argentino Héctor Ricagni había tomado su lugar en el equipo. Lorenzo Buffon era un seguro en la puerta, Cesare Maldini se estaba haciendo un nombre como central y Gigi Radice –que sería luego un célebre entrenador- era el dueño del centro del campo, que compartía con Liedholm, que solía dejarse caer por esa zona cada vez más a menudo. Nordahl seguía siendo la referencia arriba, bien asistido por Dal Monte, extremo izquierda. La incorporación más significativa era, de todos modos, la del gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zxsy_2PacCE">Juan Alberto Schiaffino</a>, el mejor interior del mundo y seguramente el mejor jugador uruguayo de todos los tiempos. Había sido la inspiración de La Celeste durante el Mundial de 1950, y rayado a gran altura durante el campeonato en Suiza. Con una clase sensacional formaba una pareja creativa excelente con Ricagni, recibiendo la ayuda de Liedholm desde el centro del campo.</p>
<p style="text-align: justify">Se sufrió en la primera eliminatoria, con el campeón del Sarre –que por entonces era independiente-, el Saarbrücken dando la sorpresa en San Siro por 3-4. Afortunadamente, el Milan dio la vuelta fuera de casa, con un inapelable 1-4 que tuvo como máxima figura al suplente Valentino Valle. Para  la eliminatoria de cuartos de final, el sorteo le deparó un plato fuerte, el potente Rapid vienés, que acabaría convirtiéndose en un enemigo clásico del cuadro milanista. Los verdiblancos contaban con la base de la selección nacional semifinalista del mundial, con Walter Zeman en la portería, Ernst Happel y Gerhard Hanappi como auténticos jugadores <i>all rounder</i> -jugaban en al menos 5 posiciones diferentes-, Dienst y los hermanos Körner en ataque… y lograron un empate a uno en casa, con el Milan jugando a la defensiva,  pero en San Siro el cuadro de Puricelli dio su primera exhibición europea. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=i4LOhDJJaZU">7-1 con Nordahl y Schiaffino </a>rayando al más alto nivel. Estaba claro que al bombardero sueco aún le quedaba algo de fútbol en las piernas, a pesar de su veteranía.</p>
<p style="text-align: justify">En las semis llegaba el plato fuerte, un Real Madrid- Milan que centraba toda la atención, ya que en la otra parte del cuadro todo el mundo esperaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Gx1R64daxxU">la victoria del Stade Reims sobre el Hibernian</a>, campeón escocés, como así se produjo. Los franceses, guiados por Raymond Kopa, iban lanzados hacia la final de París, y en la otra semifinal se esperaba una guerra. Un año antes, los tres equipos habían participado en la Copa Latina, así que había cuentas pendientes –los milanistas incluso habían perdido la final dos años antes ante los franceses-.</p>
<p style="text-align: justify">El Madrid todavía distaba de ser el equipo dominador de años posteriores, pero ya había formado un equipo más que competitivo y contaba con Di Stefano. En el Bernabeu, el Milan apareció ya con Lieholm en el centro del campo junto a Radice, haciendo sitio para que Ricagni y Schiaffino ocupasen de manera definitiva los puestos de interior.<span class="pullquote_left">Los Milan &#8211; Madrid se caracterizaron por las grandes actuaciones de sus mejores figuras</span> La primera parte fue un torrente de goles. Rial adelantó al Madrid al cuarto de hora, pero en el 19 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dv5Uv8yA8mI">respondió Nordhal</a>. En el minuto 25 Joseíto ponía a los blancos por delante otra vez, pero Schiaffino tardó sólo cinco minutos en nivelar el encuentro. Si por algo se caracterizarán todos los enfrentamientos entre estos Milan y Madrid será por la brutal respuesta que las figuras de ambos tuvieron en el terreno de juego. Apareciendo siempre. Poco antes del descanso el argentino Roque Olsen hacía el 3-2 para el Madrid, y en la segunda parte Di Stefano impuso su ley, sellando el 4-2 definitivo que daba aire al conjunto dirigido por Villalonga. Más aire aún tomó el Madrid cuando pasada la hora de juego <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T3awnhI2yyU">en San Siro</a> Joseíto anotaba el 0-1, pero dos penalties transformados por Dal Monte dieron emoción hasta el último segundo. El Madrid salía vencedor y viajaba a Paris para la final, donde comenzaría su leyenda. El Milan, habiendo dejado una grata impresión en el torneo, se quedó a las puertas, y en la Serie A, la Fiorentina del célebre <i>muro viola</i> -era habitual ver a toda la unidad defensiva de la Fiore jugando junta para la <i>azzurra</i>&#8211; conseguía el título y sería el representante italiano en la Copa de Europa del 57, donde <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk ">sería la víctima del equipo de Di Stefano</a>.</p>
<blockquote><p>1958. La vuelta del Milan al gran escenario europeo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Dos años más tarde, volvía el Milan a la gran competición europea. Y volvía con toda la intención de dejar su huella en el torneo, hasta tal punto que no cedió jugadores a la selección de Milan que debía disputar la Copa de Ferias, siendo finalmente el Inter como club quien asumiese esa representación. El equipo había cambiado, comenzando por el banquillo, al que había llegado el padre del catenaccio en Italia, <a target="_blank" href ="http://it.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Viani">Gipo Viani</a>. Buffon y Maldini seguían creciendo como futbolistas, Bergamaschi se había asentado al lado de Radice en el centro del campo y Liedholm, ya el único sueco que quedaba en el equipo, volvía a la posición de interior. Junto a él, aparecía el internacional argentino <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5dHcxaq8oz4&#038;feature=relmfu">Ernesto Grillo</a>, y había un nuevo extremo izquierdo internacional, Cucchiaroni, que formaría una extraordinaria sociedad con él y el omnipresente Schiaffino. Había equipo y había hambre.</p>
<p style="text-align: justify">Y la ronda previa ya deparó un bombazo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VbFIGGqYf8k">el reencuentro con el Rapid de Viena</a>. Los dos equipos se tenían ganas, porque lo que siguió fue una lluvia de goles. Los milanistas arrollaron 4-1 en casa, pero los vieneses, que llevaron el partido al Prater, se recuperaron, y con un hat trick de Ernst Happel endosaron un 5-2 inapelable,<span class="pullquote_right">La eliminatoria ante el Rapid de Viena de Ernst Happel volvió a ser espectacular</span> que hizo saltar por los aires el planteamiento defensivo de Viani. Tocaba desempate que se jugaría en el Hardturm de Zurich, donde el resultado se mantuvo muy apretado hasta ocho minutos del final, cuando Bean hizo el definitivo 4-2 para el Milan. Se había pasado una prueba muy dura y que daba fe del potencial del equipo. Comparada con esta, la eliminatoria de octavos contra el Rangers fue un paseo, resuelto con un 6-1 global. Schiaffino, Grillo y Liedholm fueron los más destacados de este emparejamiento. Los cuartos vieron al Milan  viajar al campo del campeón alemán, el Borussia Dortmund, donde el Milan jugó a la defensiva, como era habitual  en esas circunstancias, y arrancó un valioso empate a 1-1 que le permitía decidir la eliminatoria en San Siro. Cucchiaroni, Grillo, Schiaffino y Liedholm sentenciaron a los germanos con un 4-1 incontestable.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales deparaban un enfrentamiento muy emotivo. El Manchester United, que se había cargado a un magnífico Estrella Roja en cuartos, y que acababa de sufrir la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BdWRO7up2kw">tragedia de Munich</a>, fue capaz de derrotar en Old Trafford a los italianos, aún jugando, como era lógico, con un equipo de circunstancias. Gregg, Foulkes, Morgans y Viollet eran los supervivientes del accidente que jugaron ese primer partido. Bobby Charlton todavía no estaba recuperado. El resultado de 1-0 fue una tremenda sorpresa, pero la vuelta no sería tan fácil para un United que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KO6RlrSavuo">se llevó cuatro goles</a> cortesía de Schiaffino –doblete-, Liedholm y el nuevo extremo derecha que se había asentado en la formación de Viani, Luigi Danova. Mientras, en la otra semifinal, el ya bicampeón Real Madrid derrotaba sin paliativos al Vasas de Budapest, representante húngaro, y se plantaba en la final. Buena ocasión para la revancha.</p>
<p style="text-align: justify">En Bruselas, con el espectacular Atomium de fondo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xyu_Iz1f9SM&#038;playnext=1&#038;list=PLEEAEE475054EB267&#038;feature=results_video">Madrid y Milan brindaron un partido</a> que las crónicas recogen como uno de los mejores de todos los tiempos. No era para menos, dado que la calidad de ambos conjuntos era soberbia. La primera parte fue disputadísima, con un Liedholm que parecía estar dando sus últimas clases de fútbol<span class="pullquote_left">Una carrera de Gento en la prorroga de la Final dio la tercera Copa al Real Madrid</span> –luego jugaría un gran Mundial en su país-, y que dio lugar a una de las grandes anécdotas del ciclo ganador del Real Madrid. Cuenta Di Stefano en su biografía que, en el descanso, un desesperado Rial se dirigió a  Di Stefano contándole que no sabía cómo parar al sueco: <i>“El tipo me desequilibra con los ojos, Alfredo. Mueve una ceja y ya me ha superado”</i>. <i>“Pues mirá la bola, pelotudo”</i>, fue la respuesta del 9 del Madrid, mientras realizada su clásico rito de poner la muñecas en agua fría para que se le deshinchasen. El caso es que, mirando a los ojos o a la bola, Liedholm se escapó de Rial en el minuto 59, combinó con Grillo, y la pelota llegó a Schiaffino que, de volea, la envió al fondo de la meta de Juanito Alonso. El Milan parecía dominar el partido, y el Madrid tardó 15 minutos en reaccionar, cuando Di Stefano, entre dos jugadores, sacó un potente disparo que batió al guardameta milanés. No duró mucho la alegría porque escasos tres minutos después Schiaffino encontró a Grillo y este no perdonó el 1-2. Estas explosiones goleadores en pocos minutos son algo bastante habitual del fútbol clásico, y a demostrarlo contribuyó el propio Rial cuando igualó sólo dos minutos más tarde del gol de Grillo. En la prórroga, y por lo que comentan los madridistas, el Milan estaba mucho más fresco físicamente, mientras los blancos se encomendaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zr_tgAMtmjg">la velocidad y los pulmones de Paco Gento</a>, jugada que les salió a pedir de boca. En el minuto 107, combinación entre Kopa y Di Stefano –tres Balones de Oro entre ambos- y la pelota llegó al extremo cántabro, que disparó entre un mar de piernas logrando el gol de la victoria sin que Soldan, titular en la final, pudiese hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify">De nuevo el Milan se quedaba a las puertas, dejando gran impresión, pero sin trofeo, que es lo que cuenta, y pasarían varios años hasta que volvió a participar en la máxima competición continental, ya bajo las órdenes del mítico Nereo Rocco y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">el liderazgo de Gianni Rivera</a>. Otra época totalmente distinta, en la que Cesare Maldini ejercerá de vínculo con este gran equipo de los 50.</p>
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		<pubDate>Sun, 01 Jul 2012 02:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>esde 2008 a esta parte, con la edad de oro que vive la selección española, plena de títulos, victorias de prestigio y halagos a nivel mundial, el fútbol patrio, nunca muy dado a respetar el pasado, lo es menos que nunca.<span id="more-18418"></span> No hace falta porque se debe disfrutar el presente y, si acaso, se echa la mirada hacia atrás para ver cuán pringados éramos los españoles hasta que esta generación de superhombres invencibles acudió al rescate. Ni tanto ni tan calvo, obviamente, pero sí es cierto que da la impresión de que la historia de España comenzó en los campos de Austria hace 4 años, y que como mucho se mira con simpático desdén al oro de Barcelona 92 o a la cantada de Arconada en París.</p>
<p style="text-align: justify">Pero es que el tradicional <i>«nunca ganamos nada»</i> es la mayor y más repetida mentira del fútbol español. ¡Por supuesto que ganamos algo! ¿Nadie recuerda aquella noche en el Bernabeu? Sólo los más viejos nombran a unos hombres cuyo recuerdo está siendo sepultado por las arenas del tiempo –y del éxito-. Es una injusticia que <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Eurocopa_1964">la Eurocopa de 1964</a> se esté adentrando peligrosamente en el olvido. Y qué mejor día que hoy, la jornada en la que el sueño de la hegemonía española puede seguir creciendo hasta ser los más laureados de la Eurocopa –junto a Alemania-, o<span class="pullquote_right">Ahora casi olvidada, España ganó su primera Eurocopa en 1964 en el Santiago Bernabéu</span> comenzar el descenso justo donde empezó –frente a Italia-, para recordar a los héroes que dieron a España su primer torneo internacional.</p>
<p style="text-align: justify">En el verano de 1964, Europa vivía días intensos. La Guerra Fría estaba en su apogeo, el muro de Berlín acababa de cernirse sobre la antigua capital alemana, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DfpKYWY_zg8">Khruschev había <i>sido dimitido</i></a> hace no mucho y Breznev estaba poniéndole nueva cara a la URSS –que no era sino una cara ya vista, más tradicional, más estalinista, más ortodoxa-, las alianzas que gobernaban el mundo bipolar aún estaban en estado de shock por la muerte de JFK, y España estaba más metida que nunca en su papel de <i>Centinela de Occidente</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto no era algo secundario para el fútbol español, dado que el <i>miedo rojo</i> que rodeaba a la política del Régimen de Franco había impedido que un magnífico equipo español disputase siquiera una eliminatoria de cuartos de final de la Eurocopa de 1960 contra los soviéticos. Así pues, un equipo con Di Stefano, Suárez, Gento o Kubala ni pudo viajar a Moscú para medirse a sus homólogos de la URSS. Se perdió una buena ocasión, y los soviets acabaron por ganar el torneo ante Yugoslavia. Además, quizá se desperdició la última oportunidad de contar con esos fenómenos nacionalizados, en un gran momento de forma, ya que para <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRvlc-JUcwQ">el Mundial de Chile 62</a>, con Helenio Herrera en el banco, Di Stefano estuvo lesionado, Kubala ya muy viejo, los nuevos como Puskas y Santamaría no demasiado afortunados, y nuevas figuras como Amancio ni siquiera viajaron. Tras el fracaso de verse apeados en la primera fase, España comenzó una nueva etapa, con José Villalonga como entrenador. Era un tipo curioso este hombre, se decía que no entendía nada de fútbol y que sus conocimientos se limitaban a la condición física –tenía pasado militar-,<span class="pullquote_left">Villalonga realizó el cambio generacional que España requería tras el Mundial de 1962</span> pero increíblemente triunfó en el Atlético y en el Madrid, y sigue siendo el hombre más joven en haber ganado la Copa de Europa -dos en su caso- y la Eurocopa. Algo tendría.</p>
<p style="text-align: justify">Villalonga comenzó el camino a la Eurocopa con una lista que prescindía de 14 de los 22 expedicionarios al Mundial de Chile. Faltaban Di Stefano, Carmelo Cedrún, Santamaría, Garay, Segarra, Puskas, Araquistain y los <i>italianos</i> Del Sol, Peiró y Suárez, entre otros. Se mantenía Gento, y no se echó de menos a nadie, ya que en la ida, con un espectacular Guillot se ganó 6-0 en el Bernabeu. Los problemas y posterior derrota 3-1 en Bucarest dejaron claro que las cosas tampoco iban a ser tan fáciles para España. Pero se pasó, y eso era lo que contaba, más si cabe tras tamaña revolución.</p>
<p style="text-align: justify">En las otras eliminatorias, sorprendía la eliminación ante Francia de la Inglaterra que Alf Ramsey había garantizado como campeona mundial en el 66. Portugal, en la que ya se alineaban la base del Benfica con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vSxSKvKiQZQ">el gran Eusebio a la cabeza</a>, cayó eliminada ante la siempre rocosa Bulgaria, con su célebre central Dimitar Penev y el atacante Georgi Asparaukhov, por el que Nereo Rocco viajaba cada verano a Sofía para llevárselo a Milan. En vano, ya que las autoridades comunistas prohibían su traspaso. No lo permitirían hasta 1970, tras el Mundial de México y, para desgracia del fútbol europeo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=s3-q483iLSs">expectante por ver a Asparaukhov en Occidente</a>, este murió en un accidente de coche, poco tiempo después de regresar de tierras mexicanas. Italia arrolló a Turquía, los húngaros pasaron cómodamente contra Gales y Yugoslavia, liderada por el joven Josip Skoblar –al que pronto veríamos en el Olympique de Marsella- eliminaba a una Bélgica prometedora con Van Himst, Puis y Jurion.</p>
<blockquote><p>La segunda eliminatoria hizo que Villalonga tuviese que rectificar sus planes iniciales.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Villalonga siguió con su plan en la segunda ronda, ya que el rival era la floja Irlanda del Norte, en la que aún no había hecho aparición George Best. Se jugó en Bilbao la ida, y, como concesión a la grada, el seleccionador llamó a unos cuantos <i>leones</i>. Se jugó horrible en San Mamés y a pesar de que el debutante Amancio marcó, un error de Vicente Traín, el portero español, propició el empate norirlandés. Este fracaso debió motivar serias dudas en Villalonga, porque rectificó sus decisiones anteriores sobre la gente joven y tiró de experiencia y calidad con los veteranos. Suárez y Del Sol volvieron al equipo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IDSt-eAOrZg">así como Gento</a>. Ocho cambios con respecto a San Mamés. Se sufrió en Windsor Park, pero el extremo izquierdo del Madrid jugó un gran partido y anotó el gol de la clasificación. España alcanzaba así la misma ronda en la que en 1960 fue eliminada por… Franco.</p>
<p style="text-align: justify">Por Europa adelante, se sucedieron bastantes sorpresas, con Holanda siendo eliminada por Luxemburgo o Yugoslavia por los amateurs suecos. Francia, que tenía un equipo terriblemente técnico liderado por los centrocampistas Herbin, Douis y Ferrier parecía estar superando aceptablemente bien la caída en desgracia<span class="pullquote_right">Gracias a un Yashin portentoso, la URSS batió a Italia en el gran duelo de octavos</span> del Stade de Reims, y daba buena cuenta de los búlgaros, así como Hungría tenía más dificultades de las esperadas para superar a los alemanes del Este. Sin embargo, la eliminatoria estrella de estos octavos era la que medía a Italia con la URSS. Los soviéticos, campeones y exentos de la primera ronda,  eran una magnífica piedra de toque para una Italia que empezaba a recuperar su lustre merced al auge de su campeonato doméstico –Milan, Inter, Juve, Fiorentina y Roma estaban a gran nivel-, y de su cada vez más extendido catenaccio. Los italianos salieron al césped del Estadio Lenin con solo dos delanteros, asistidos por Corso, Rivera y Bulgarelli –cerebro del Bolonia que ejercía de <i>Luis Suárez</i> en la Nazionale-. La URSS, sin Yashin, abrió el marcador a los 20 minutos y casi inmediatamente Italia se quedó con 10. A duras penas salieron vivos con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=339htl4WnUc">un 2-0 en contra</a>. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1960/history-maker/index.html">Viktor Ponedelnik</a> fue una auténtica bola de demolición en el frente de ataque soviético. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ToVu2FglhbU">En la vuelta</a>, Italia sacó un equipo de lujo, que unía la fortaleza defensiva del Inter de Herrera –Sarti, Guarneri, Facchetti, Burgnich-, el mejor marcador italiano –Trapattoni-, la clase de Bulgarelli, Mazzola y Rivera y la velocidad de Domenghini y Menichelli. Ni por esas, Yashin había regresado y cuajó una actuación excepcional –incluído un penalti blocado a Mazzola- que no hizo más que refrendar su candidatura al Balón de Oro de 1963, que finalmente se acabaría llevando. Los soviéticos empataron a uno y pasaron a cuartos. Una ronda mucho más descafeinada, con los soviéticos dominando sin problemas a los suecos, y Hungría dando una auténtica lección de clase en Colombes para asegurar el pase ante una Francia en la que aparecían sus tres nuevas perlas: los extremos Di Nallo y Coussou y el ariete Nestor Combin, que se haría célebre en el Milan.</p>
<p style="text-align: justify">España, por su parte, volvía a Irlanda para medirse esta vez a la EIRE de un joven Johnny Giles. A estas alturas, en marzo del 64, Iríbar había tomado ya la portería de España, y una gran camada de jugadores hizo su aparición con la camiseta nacional: los Magníficos del Zaragoza, sensación del fútbol español y europeo de la época eran parte integral del ataque de España. Marcelino, Villa y Lapetra fueron titulares en las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ns7_4i3quhM&#038;feature=related">victorias por 5-1</a> y 0-2 que daban al equipo de Villalonga el ansiado pase a las semifinales.</p>
<blockquote><p>La UEFA decidió que España fuese el organizador de la fase final.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como fue costumbre hasta 1976, de entre los cuatro semifinalistas se escogía al que se consideraba más apropiado para albergar los partidos finales. A pesar del importantísimo apoyo que supusieron para el despegue del torneo, la UEFA seguía negándose a conceder la organización a países de más allá del Telón de Acero, así que esta <a target="_blank" href ="http://images.suite101.com/566865_net_uefaeuro64.png">recayó en España</a>. No podía ser de otra forma, ya que el cuarto país era la sorprendente Dinamarca.</p>
<p style="text-align: justify">Sorprendente a todas luces, ya que era un conjunto eminentemente amateur y al que la maravillosa magia de los sorteos puros había deparado un camino con Malta, Albania y Luxemburgo. Casi casi la diosa Fortuna les obligó a estar presentes en la cita española. Durante las eliminatorias se reveló como un gran jugador el atacante Ole Madsen, autor de 11 goles, jugador danés del año en 1964 y a quien sus actuaciones internacionales le valieron un contrato con el Sparta de Rotterdam en una liga holandesa en la que empezaba a nacer el profesionalismo.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, como la vida es caprichosa, el país que se había retirado por miedo a recibir a los soviéticos en 1960 iba a tener que albergarlos en su territorio por una semana. ¡Quién sabe cuántos espías del KGB traerían en sus filas! El hecho de que, además, los comunistas pudiesen llevarse una victoria de suelo español no<span class="pullquote_left">España se enfrentó en semifinales a una Hungría plagada de calidad en ataque</span> hacía sino aumentar la presión sobre la selección española. En todo caso, primero había que llegar a la final. La URSS jugaría y aplastaría a Dinamarca en Barcelona por 3-0. El Camp Nou presentó apenas 40 mil espectadores, curiosos por ver a la legendaria <i>«Araña Negra»</i>, que además se fueron decepcionados ya que Yashin ni siquiera tuvo que intervenir. Mientras, en el Bernabeu, España se enfrentaba a una Hungría que había conseguido recuperarse de la pérdida de sus <i>«Mágicos Magiares»</i> y había conjuntado un equipo magnífico. Sandor Matrai y Kalman Meszoly eran un muro en el centro de la defensa, y la presencia del expeditivo Ferenc Sipos por delante de ellos apuntalaba aún más esta línea. Arriba, lo clásico en el fútbol húngaro: calidad, calidad y calidad. Ferenc Bene y Mate Fenyvesi eran dos extremos con un fuera-dentro mortal, goleadores consumados, Lajos Tichy era un interior creativo de primer orden europeo y Florian Albert lo mismo te daba un pase entre líneas como te resolvía en el área. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=q7Rb0BZZA3I&#038;feature=related">Llegaría a ser Balón de Oro</a>. En definitiva, que había que sudar.</p>
<p style="text-align: justify">Villalonga, además, había dado una lista de convocados un tanto polémica, en la que no aparecían ni Collar ni, sobre todo, Gento, que había jugado muy bien durante las eliminatorias. Del Sol, una referencia total en Italia, tampoco pisó el terreno de juego durante la fase final. El entrenador se la jugó con Amancio en la derecha, Pereda como interior, Suárez como cerebro, Marcelino como nueve y en la izquierda Lapetra.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dvLLGrnY6WI">El partido fue de poder a poder</a>, pero España dominó claramente la primera parte, merced a la maestría de Suárez. Una de las claves para que el del Inter se sintiese cómodo era el hecho de que jugaba muy protegido en las labores defensivas. Se le exigía menos que en el Inter en este aspecto. Zoco se reveló como un excepcional hombre escoba, que cerraba el medio del campo y también se incrustaba en el centro de la defensa junto a Olivella. Fusté se complementaba a las mil maravillas con el navarro y también creaba con facilidad. En ataque, Suárez tenía socios de todos los cortes, desde el diabólico dribbling de Amancio a la calidad de Lapetra, o el inteligente juego posicional y la llegada a gol de Pereda. Fue precisamente este quien abrió el marcador, empatado agónicamente por Bene a dos minutos del final, merced a un error de Iríbar. Esto llevó a una prórroga que podría haber sido contraproducente, ya que la URSS, como dijimos, había ganado facilísimamente a Dinamarca y estaría más fresca. En la primera parte de la prórroga, los húngaros venían crecidos –como sucede habitualmente con los equipos que vienen desde atrás en el marcador- e Iríbar tuvo que sacar a relucir toda su clase para mantener a España en el partido. Gracias a ello, y a siete minutos del final, un córner lanzado por Lapetra fue cabeceado por Fusté y remachado por Amancio, haciendo imposible el esfuerzo de Szentmihalyi por llegar al balón. ¡A la final!</p>
<blockquote><p>Cumplido el primer objetivo, la derrota contra la URSS no era una opción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una vez superada la tensión futbolística de la dura semifinal frente a los húngaros, llegó otro tipo de tensión, peor si cabe: la política. Nadie era ajeno a que la final contra los soviéticos tenía mucho de político y propagandístico. Las autoridades se encargaron de teñirlo aún más, e incluso España jugó de azul, dejando a los comunistas el color rojo. Era propio, el Régimen estaba interesadísimo en que en el Bernabeu se viviese otra representación de esa guerra ideal que Franco y los suyos vendían al pueblo desde hacía más de 25 años. Y, como todos sabemos, en la <i>Cruzada</i>, los rojos no ganan. Los jugadores eran conscientes y Villalonga también lo era.</p>
<p style="text-align: justify">Contaba Pereda que un día antes de la final, el grupo al completo salió a dar un paseo por las inmediaciones de La Berzosa, donde se concentraba la selección. En un alto, Villalonga los reunió, dibujó un campo de fútbol en la tierra y con unas piñas de árbol les expuso cómo era el esquema de la URSS, cómo jugaban, cómo se movían. Acto seguido, cogió once piedras y las situó en el esquema que jugaría España. Lo hizo así porque <i>las piedras siempre son más fuertes que las piñas</i>, y acto seguido <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/06/29/deportes/1214690408_850215.html">aplastó una piña con una de las piedras</a>. Todos los jugadores de la selección sonríen al recordar esa anécdota, que por lo visto les quitó mucha presión. A mí me gusta pensar que la piedra era Zoco y la piña Ponedelnik.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 21 de junio de 1964, y ante 120 mil enfervorecidos seguidores, Franco y sus acólitos entre ellos, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BJkxBX6y9YY">España salió al encuentro de una Unión Soviética</a> que había alcanzado un grado de precisión en su juego y de ascendencia sobre el fútbol europeo que parecía augurar décadas de dominio.<span class="pullquote_right">Katchalin mantuvo la base de la exitosa URSS del 60, pero ganó en potencia física</span> Los soviets seguían siendo entrenados por el viejo zorro que era Gavril Katchalin, y a su equipo campeón de 1960 habían añadido más potencia física y, si cabe, más calidad. Faltaba Netto, la torre de control soviética, pero Katchalin había añadido al soberbio central Schesternev, y al cerebro del Torpedo de Moscú, Shustikov –padre de aquel que fuera jugador del Racing-, aunque astutamente Katchalin lo situaba en el lateral derecho. Esto creó problemas a la selección en un principio, pues no estaban acostumbrados a que el generador de juego de un equipo estuviese en una posición tan extraña. Voronin seguía siendo un puñal en la derecha, Ivanov había sido reconvertido a un interior con excepcional llegada al área, Ponedelnik seguía siendo un tanque en el centro del ataque y había un nuevo extremo zurdo, Khusainov  que, como veremos, sería una pesadilla para Rivilla. Y además estaba el monstruo Yashin. El ganador del Balón de Oro, mejor portero mundial y hombre sobre el que recaían mil leyendas, a cada cual más impresionante. La más extendida esos días en España, curiosamente, era la que decía que era un niño de la Guerra Civil, al que por supuesto, habían lavado el cerebro y ahora venía como enemigo de la Patria. Aún así, se decía que realmente tenía poco apego por la URSS, y el hecho de que <a target="_blank" href ="http://ep00.epimg.net/deportes/imagenes/2012/06/29/eurocopa_futbol/1340988563_471036_1341001472_noticia_normal.jpg">Yashin jugase esa tarde-noche en Madrid con su camiseta del Dinamo de Moscú</a>, y no la de la selección, parecía dar alas a las paparruchas del Régimen.</p>
<p style="text-align: justify">Llovía en el Bernabeu, y cuando aún los espectadores estaban acomodándose tras la ovación de rigor al Generalísimo, Pereda hizo el primer gol para España. Un gran comienzo apagado casi de inmediato por la respuesta soviética. Error clamoroso de Iríbar –que comenzaba a mostrar su cara más habitual en las grandes citas con la selección-, y Khusainov empataba menos de dos minutos después del <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hlbvDSqjLuY">gol inicial de Pereda</a>. España no se vino abajo y siguió controlando el juego, merced a un fantástico Suárez, que pareció un hombre jugando entre niños durante todo el torneo. La calidad, viveza y capacidad de combinación españolas encontraba respuesta en el poderío físico, el orden y las automatizadas combinaciones de los soviéticos. Yashin tuvo alguno intervención de las que cortan la respiración del espectador, y una especialmente mostró lo moderno que era el guardameta soviético a esas alturas de los años 60: una salida muy fuera de su área, anticipándose a Marcelino y mirando a su alrededor antes de golpear la pelota con criterio hacia sus compañeros. Yashin no dominaba solo su área, dominaba el campo entero. Todos los demás jugaban en SU jardín, y lo dejaba claro en cada acción.</p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que el partido no fue un partido excesivamente lírico, sino más bien épico. Era evidente que los nervios y el miedo a perder estaban presentes, pero gracias a lo parejo de los equipos, fue intenso y emocionante.<span class="pullquote_left">Con un tinte épico, a falta de pocos minutos Marcelino anotó el gol español del triunfo</span> Una vez Villalonga logró desentrañan la pequeña trampa que le había tendido Katchalin con la posición de Shustikov, España estuvo más cómoda. Y por fin, cuando la posibilidad de una nueva prórroga –en la que España estaría en evidente inferioridad física- se vislumbraba en el horizonte, un centro de Pereda, omnipresente a lo largo de todo el ciclo, lo remato de manera sorprendente, en un escorzo extrañísimo y con una potencia y colocación bárbaras, Marcelino. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=z6oKOQkgDRY">La pelota se coló pegada al poste de un Yashin</a> que no pudo sino hacer la estatua. Un remate diabólico, imposible de detener incluso para un genio. Un remate seguramente irrepetible. Y que daba a España un triunfo de un prestigio internacional tremendo, difícil de calibrar con ojos de 2012.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Régimen fue el triunfo de su sistema frente al de los odiados comunistas, para Villalonga el punto culminante de su carrera, así como para la mayoría de miembros de la selección. Franco <a target="_blank" href ="http://javierbarreiro.files.wordpress.com/2012/02/marcelino-con-su-volvo.jpg">regaló a Marcelino un Volvo rojo</a>, único en España, del que por lo visto el delantero del Zaragoza se había enamorado en un viaje durante la Copa de Ferias. Una Copa de Ferias que el club maño ganó merced a un gol del gallego sólo tres días después de la final de la Eurocopa, tres días en los que Marcelino había estado desaparecido por el asunto del dichoso coche. Cuando reapareció, el día de la final y acompañado por el Marqués de Villaverde –yerno de Franco-, les prometió a sus enfurecidos compañeros que marcaría. Hombre de palabra.</p>
<p style="text-align: justify">La Euro significó también la consagración para el, para muchos, mejor jugador de la historia de España. En ese 1964 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ah8j3uUOnfY">Luís Suárez fue una fuerza imparable en el fútbol europeo y mundial</a>: ganó la Serie A, la Copa de Europa y la Intercontinental con el Inter, y la Eurocopa con España. Y en los cuatro torneos fue el mejor jugador. El Balón de Oro lo ganó… Dennis Law, en la decisión más ilógica y lamentable nunca tomada por France Football. A su alrededor se formó una selección joven, con garra y calidad, trabajadora y capaz de superar sus complejos. En cierto modo, una pequeña representación de los españoles de la época.</p>
<p style="text-align: justify">Como nuestros abuelos. Guardémosles respeto. Se lo han ganado.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/de-xavi-a-torres/">De Xavi a Torres por última vez</a></p>
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		<title>Los lazos de la simpatía</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 01:00:29 +0000</pubDate>
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