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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo de 1982</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 08:06:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-271978"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Texto publicado el 12 de junio de 2012</p>
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		<title>Por la supremacía europea…</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/por-la-supremacia-europea/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Jun 2012 02:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>unque parezca mentira, nunca a estas alturas de Eurocopa se habían encontrado las dos mayores potencias europeas (7 Mundiales y 4 Eurocopas entre ambas). También es cierto que el campo de batalla europeo no es el favorito de los italianos<span id="more-17879"></span>, pero aún así nos resulta extraño que los mayores representantes de la competitividad extrema nunca hayan medido armas en una semifinal europea. Dos empates en primera fase es su bagaje en la Eurocopa. Un empate a uno en tierras alemanas en 1988, protagonizado por dos equipos que estaban en transición hacia el Mundial de 1990, y un empate a cero en 1996, que propiciaba la salida de Italia –<a target="_blank" href ="http://www.futbolofensivo.com/2012/03/el-milan-de-arrigo-sacchi-construccion-de-un-sistema-y-modelo-de-juego-%E2%80%9Cinnovo-creo-y-vencio%E2%80%9D/">y de Arrigo Sacchi</a>&#8211; por la puerta de atrás del torneo inglés. Por el contrario, sus grandes duelos en la arena mundialista han pasado a la historia por su trascendencia y sus tintes épicos. Dos semifinales y una final de la Copa del Mundo han sido protagonizadas por la <i>«Squadra Azzurra»</i> y la <i>«Mannschaft»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todavía todos tenemos reciente esa semifinal de Dortmund en 2006. Los alemanes afrontaban el Mundial en su país tras dos años de trabajo a marchas forzadas por parte de Jürgen Klinsmann –y Joachim Löw-<span class="pullquote_right">Tras el fracaso en la Eurocopa de Portugal, Alemania reorganizó todo su fútbol</span> para renovar a una selección decrépita y poco competitiva. A pesar de su subcampeonato en el Mundial del 2002, Alemania había hecho el ridículo en la Euro de Portugal, y el ex delantero del Stuttgart asumió el reto de introducir nuevos jugador, y un nuevo estilo de juego. Más o menos lo consiguió, aunque ni mucho menos el cambio fue radical. Su obra la continuaría Löw tras el Mundial, pero durante este torneo en casa se sentaron las bases para la actual Alemania. Se trabajó desde todos los estratos del fútbol alemán, reorganizando todo el fútbol base, <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Germany_national_football_B_team">creando el <i>Team 2006</i></a>, un equipo sombra del combinado nacional donde foguear a los nuevos valores antes de lanzarlos a competir internacionalmente, y en definitiva, se lavo la cara de un fútbol estancado. La apuesta salió bien, ya que la selección demostró competitividad durante el torneo, avanzando rondas sin excesivo esfuerzo y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ME70nTlDov4">batiendo a Argentina</a> en los cuartos de final en un partido memorable, especialmente por la tanda de penalties en la que Lehmann fue gran protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Italia, por su parte, llegaba al torneo envuelta en el escándalo del <i>«Calciopoli»</i>, por el cual la Juventus (base de la selección como casi siempre que Italia es competitiva), daría con sus huesos en la Serie B y perdería dos Scudetti. Ambiente enrarecido, seleccionador y ciertos jugadores discutidos, problemas extrafutbolísticos… Todo recordaba sospechosamente a 1982, y así, entre las dudas de una primera fase bastante penosa, y el refuerzo que le suponía al grupo ir pasando partidos de eliminatorias, se llegó al partido de Dortmund. Alemania debía ser favorita, por localía, y porque Italia había llegado trabajosamente a estas instancias. Pero trabajosamente es <i>the italian way</i>, no podían estar más cómodos con ese papel. En un Westfalensatadion abarrotado, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=GXBVvg9u8qI">ambos equipos se midieron de poder a poder</a>. Alemania basaba su fuerza en la pareja Klose-Podolski –el máximo goleador y el mejor joven del campeonato-, y en la capacidad de Schweinsteiger, Ballack y Frings para comerse ellos solitos kilómetros y kilómetros en el centro del campo. Y además, fue el torneo de la explosión de un carrilero de clase mundial como Philip Lahm. Los italianos, amparados en la seguridad de unos Buffon y Cannavaron inconmensurables –murió el futbolista y nació la leyenda para ambos durante este torneo-, la revelación de Fabio Grosso en el lateral izquierdo, la dirección de Andrea Pirlo y el trabajo de Mauro Camoranesi en el medio y la cambiante inspiración de alguno de sus atacantes –había para elegir: Totti, Del Piero, Toni, Inzaghi, Iaquinta, Gilardino-, plantaban cara y estaban cómodos.</p>
<p style="text-align: justify">Conforme pasaban los minutos, a los alemanes se les veía más cansados, física y mentalmente, mientras que los italianos estaban cada vez más metidos en su papel y el partido más suyo con el correr del tiempo. A pesar del empate a cero, la prórroga prometía no bajar en intensidad –¿reminiscencias de 1970?-<span class="pullquote_left">Pese a que Italia había tenido más desgaste, conforme pasaba el tiempo más superior era</span> , y aquí es donde Marcello Lippi dio un golpe de efecto. Italia salió a matar en el tiempo extra. Del Piero, Iaquinta y Gilardino renovaron totalmente el frente de ataque italiano y la <i>«Azzurra»</i> se hizo con los mandos del encuentro. Aún así, parecía que los penalties eran cada vez más posibles, y la sombra de Lehmann, con su papelito salvador de los cuartos de final, se agigantaba. Pero llegó el minuto 119 y de repente todos vimos aparecerse en nuestras televisiones a Marco Tardelli, como en aquella final del 82. Evidentemente no era él, era Fabio Grosso, la gran sorpresa italiana del Mundial, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CWujLMH1N8w">el hombre que hizo suya aquella carrera</a> (puños cerrados y grito salvaje al viento) que el gran Marco había patentado en el Mundial de España. Tras un corner, la pelota  llegó a Pirlo, que con un pase magistral habilitó Grosso y este la puso en el ángulo donde Lehmann jamás podía llegar. ¡Italia en ventaja! Alemania, consciente de que necesita un milagro, y consciente de que ya lo habían encontrado muchas veces, tocó a rebato, pero Italia no se limitó a subir la guardia y esperar llegar viva al toque de campana final. Contragolpeó. Y en la jugada más memorable de todo el Mundial, con Cannavaro, Totti, Del Piero, Gilardino y de nuevo del Piero ponía el 0-2 que mataba a Alemania y situaba a Italia en su  sexta final mundialista, donde derrotarían a la Francia de Zidane y Cannavaro levantaría la cuarta Copa del Mundo italiana.</p>
<blockquote><p>El mazazo de Del Piero confirmaba a Italia como la bestia negra de Alemania.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">2006 tuvo muchas reminiscencias de 1982, desde el escándalo italiano previo al Mundial, hasta la andadura titubeante de la Nazionale por el torneo, pasando por el grito de Tardelli al darle la estocada final a los alemanes. Así podrían resumirse ambos enfrentamientos, pero es que en España 82, los italianos arrebataron directamente la Copa a los alemanes. Era la final del Santiago Bernabeu, y ambos equipos habían sufrido como perros para alcanzarla. Italia con jugadores como Paolo Rossi metidos en escándalos –Totonero-, el seleccionador criticado por su manera de escoger el equipo, dejando fuera a jugadores muy en forma para llamar a otros más de su gusto pero cuyo rendimiento sería dudoso, una primera fase horrenda, para luego ir creciendo exponencialmente, y liquidar a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bEvFa-CzPZY ">Argentina de Maradona</a>, el favoritísimo <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qgRpRTbk1oo">Brasil de Telé Santana</a> y la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=BS_WMXwrQHY ">sorprendente Polonia</a> que, una vez más, se metía entre los tres primeros. Había Italia alcanzado la final amparándose en la fiabilidad de Dino Zoff –que hacía su último servicio a la causa, a los 40 años-, la clase de Scirea cerrando la defensa, los salvajes marcajes de Claudio Gentile, la garra de Marco Tardelli, la clase de Antognoni en el medio, la ubicuidad del gran Bruno Conti y el renacimiento de Paolo Rossi, verdugo de Brasil y Polonia.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, que había sufrido una vergonzosa derrota contra Argelia al comienzo del torneo, tuvo que pactar un aún más vergonzoso empate con Austria en Gijón para solventar la situación y plantarse en segunda fase. En un grupo con Inglaterra –soso empate a cero- y España –solvente victoria por 2-1-, habían conseguido plantarse en las semis, donde les esperaba la nueva favorita del público, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=DY8O9qhFbj4">la Francia de Michel Platini</a>. Como Alemania –y más aún esta de Jupp Derwall- de sentimientos iba más bien cortita, eliminó a los poetas franceses de la manera más cruel posible, entre remontadas, penalties e intentos de homicidio por parte de Harald Schumacher. Fue uno de los mejores partidos jamás jugados, un <i>thriller</i> con todo lo necesario para el espectador, como el Francia-Brasil del 86 o el Alemania-Italia del 70.</p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas de torneo la gente ya no sabía muy bien con quien ir, con los catenaccistas italianos, que habían molido a palos a Maradona y se habían cargado al <i>equipo de todos</i> o con los malencarados alemanes-Breitner, Stielike, Schumacher, Kaltz o Dremmler no eran lo más simpático del mundo-, que también habían matado un poco al fútbol en la semifinal de Sevilla, y además habían inspirado el sarcástico <i>«¡que se besen, que se besen!»</i> del público gijonés en el partido contra Austria.</p>
<p style="text-align: justify">Italia no dejó mucho tiempo para dudar. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7O0zIXDcfHI ">Jugaron un partido impecable</a>, aún con la ausencia de su cerebro Antognoni y con la rápida pérdida de Graziani, al que su maltrecho hombro redujo su final del Mundial a escasos 10 minutos. Alemania, que contaba con un Rummenigge renqueante, parecía fuera de lugar en la final<span class="pullquote_right">Paolo Rossi anotó su sexto gol consecutivo para poner en ventaja a Italia en la final</span>. Se esperaba que la estrella del Bayern pudiese obrar un pequeño milagro, pero fue aplastado por un jovencito de 18 años con un bigote señorial. Beppe Bergomi se convertiría en un mito del <i>calcio</i> en este Mundial, que sería la primera piedra de una magnífica carrera. Los alemanes apenas inquietaron a Zoff, e Italia incluso dispuso de un penalti que Antonio Cabrini lanzó fuera. Cerocerismo al descanso. Era el mejor resultado posible para los alemanes, pero les duró poco la alegría. Escasos diez minutos del segundo tiempo le bastaron a Rossi para anotar su sexto gol consecutivo en el Mundial y abrir la lata alemana. Fue un centro al área que formó un barullo en frente de la portería de Schumacher, del que sólo podía salir un ganador. Y ese era Paolo Rossi, oportunista como pocos ha habido, que merced a su heroica actuación mundialista acabaría el año como Balón de Oro. Tras el gol, Derwall decidió retirar al decepcionante Rummenigge, pero ya nada podía contrarrestar el subidón moral que impulsaba a los hombres de Enzo Bearzot. Una increíble jugada dentro del área alemana entre ¡Bergomi y Scirea!, culminó con un balón a las inmediaciones de la frontal donde Marco Tardelli, con varios jugadores alemanes encima, resolvió para marcar el segundo gol y dar al mundo una de las celebraciones más emocionantes de la historia del fútbol. Corrió, incrédulo, con los puños apretados, gritando con todas sus fuerzas, cabello al viento, sacando toda la tensión que había vivido durante ese mes en España. ¿Cuántas veces habría visto Fabio Grosso esas imágenes?</p>
<p style="text-align: justify">Alemania era ya un cadáver cuando Alessandro Altobelli anotó el tercero. A partir de ahí hubo momentos para el homenaje, como la presencia de uno de los favoritos de Bearzot, Franco Causio, en el terreno de juego. Alemania marcó, por medio de Breitner, pero no fue más que una anécdota que sirvió <a target="_blank" href ="http://www.corazonblanco.com/paul_breitner_el_germano_abisinio-itemap-117-9230-1.htm">al gran <i>Abisinio</i></a> para formar parte del selecto grupo de jugadores que han marcado en dos finales de Copa del Mundo –Vavá, Pelé, Breitner, Zidane-.</p>
<blockquote><p>El mejor partido de la historia del Mundial también tuvo a italianos y alemanes como protagonistas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La Italia envuelta en polémicas, que sufre en la primera fase y que crece conforme avanza el torneo, como ya habréis podido comprobar, es una de las figuras más clásicas de la historia del los Mundiales. Como Naranjito, las Torres de Wembley, Pelé o la mano del Diego. Mexico 70 no iba a ser menos. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zFoLXj2tsiY">Los italianos venían como campeones de Europa</a>, tras ganar el torneo en su país dos años antes. Pero lo ganaron de manera especial, pasando las semis contra la URSS por el lanzamiento de una moneda, y venciendo la final en un partido de desempate contra Yugoslavia, que sufrió un arbitraje infame por parte de un árbitro español, y a una Italia que había cambiado su alineación completamente con respecto a <i>la primera</i> final. En aquel año 68, ya era Dino Zoff el portero de la selección.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, en Mexico, lo italianos se presentaban con la polémica entre quién debía jugar entre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TqcQJgb8_gg">Gianni Rivera</a> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JvhmqcNJpLw">Sandro Mazzola</a>, los dos genios del fútbol transalpino de la época. Valcareggi<span class="pullquote_left">Un catenaccista como Valcareggi sólo admitía a un genio: Gianni Rivera o Sandro Mazzola</span>, el seleccionador, era un catenaccista declarado, con lo cual no había espacio para ambos en el equipo. Además, Zoff había perdido el puesto contra Albertosi, portero del Cagliari que sorprendentemente había ganado la Serie A ese año. Precisamente del Cagliari había varios jugadores más, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=serhkTENZKQ">el principal Gigi Riva</a>, un extremo izquierdo con una capacidad goleadora soberbia y un cañón en sus botas. Seguramente el jugador más amado de Italia en aquel momento y sobre el que no pesaba ninguna polémica o duda. Debía ser el estilete de la selección. El caso es que durante la primera fase Riva estuvo absolutamente decepcionante, y con él el equipo entero. Italia pasó por los pelos un grupo fácil, marcando poco y encajando aún menos. Concretamente había marcado un gol y encajado ninguno. Así era esta Italia. Había despertado el equipo en los cuartos de final contra Mexico, guiado por un Riva autor de un doblete y un Rivera que también había anotado. Valcareggi había llegado a la conclusión de que hacer jugar una parte a Mazzola y otra a Rivera era lo justo. Así era esta Italia también.</p>
<p style="text-align: justify">Alemania, subcampeona del Mundial 66, empleó su primera fase para consagrar al Torpedo Müller –un gol a Marruecos, tres a Bulgaria y tres a Perú-, asentar a la pareja Beckenbauer-Overath como la más completa del torneo y redescubrir la faceta de centrocampista de Uwe Seeler. Además de eso, había saldado viejas cuentas con los hombres de Sir Alf Ramsey, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=munBdTn5iLQ">eliminando a Inglaterra</a> en un apasionante partido en León, a 45 grados de temperatura.</p>
<p style="text-align: justify">¿Quién era la favorita para esta semifinal en el Estadio Azteca? Sencillo: no la había. Pero sí había morbo por ver como Müller podía burlar la férrea táctica de don Ferruccio. Italia salía con Mazzola de titular, Riva en la izquierda, el sorprendente Domenghini en la derecha y el ariete del Inter Roberto Boninsegna como referencia atacante. Atrás, cemento del bueno con Burgnich, Facchetti, Cera y Rosato, con Bertini haciendo de cortacésped en la medular y Giancarlo de Sisti ejerciendo de <i>tornante</i>, lo que, en lenguaje catenaccistico, es ser un poco el <i>chico para todo</i>. Los alemanes no variaron mucho, con Maier, que no estaba teniendo un torneo brillante, en la portería, Willi Schulz como líbero y Schnellinger-que por entonces jugaba en el Milan- como hombre clave en la defensa; Beckenbauer, ya convertido en el <i>Kaiser</i> a nivel internacional tras el partido de cuartos, y Overath eran el eje en el centro del campo, Grabowski le había ganado la partida a Libuda tras destrozar a Terry Cooper contra Inglaterra, y arriba estaban Hennes Löhr y Uwe Seeler apoyando a Müller.</p>
<p style="text-align: justify">El partido, durante el tiempo reglamentario, se movió por los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sb5tGOmFlhA&#038;feature=related">parámetros que todos esperaban</a>: igualdad máxima y Alemania dominando algo más la posesión, atacando con más variantes y los italianos<span class="pullquote_right">Italia se puso rápido en ventaja, lo que facilitó su repliegue y salida ante el ataque alemán</span> agazapados y saliendo en rápidas contras gracias a la dirección de Mazzola –luego Rivera tras el descanso, como siempre- y De Sisti más la velocidad de Domenghini, Riva y Boninsegna. A todo esto ayudó el hecho de que Italia estaba en ventaja desde el minuto 8. Cuando parecía que Italia estaba ya celebrando el triunfo, el hombre que mejor les conocía, Schnellinger –Helmut Haller, también con muchos años en la Serie A, estaba en el banquillo-, empató en el minuto 90, enviando el partido a la prórroga. Una prolongación que sería histórica y que, según muchos, costó gran parte de las posibilidades de ganar la final al equipo que saliese ganador. Media hora extra, en la altura de la Ciudad de Mexico y con una temperatura abrasadora, era un peaje enorme. Pero tanto alemanes como italianos lo pagaron gustosos, y nos brindaron la mejor prórroga jamás jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando por fin Gerd Müller se libraba de sus marcajes y hacía su décimo gol del torneo. Italia debía ahora abrirse un poco, y finalmente veíamos a Facchetti subiendo la banda como en el Inter, en vez de tan pendiente de cerrarse hacia el centro como habíamos visto durante el torneo. Los frutos fueron inmediatos cuando Burgnich empataba a los 98 minutos. Riva, apenas 6 minutos después, en una fantástica jugada de contrataque, quebraba a su defensor y ponía el 3-2 para Italia. El partido había tomado tintes legendarios ya, y más aún cuando Müller, cinco minutos después, lo empataba a tres, ante la desesperación de un Enrico Albertosi bastante desafortunado. En este momento, ya estaba <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-0EztUhq9urI/Thn1lr635JI/AAAAAAAAAV8/A8YspBbHOg0/s1600/4462269437_3e7ca84a2d_o.jpg">Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo</a>, tras haber sido parado en seco por el poderoso Facchetti en una internada del <i>Kaiser</i> en campo italiano. Apenas un minuto después del gol de Müller, apareció la figura de Gianni Rivera, brillante en el tiempo que había estado en el campo, para llegar desde la segunda línea para batir a Sepp Maier, ante la mirada de un Beckenbauer en clara inferioridad física.</p>
<p style="text-align: justify">Aún hubo tiempo para más ataques alemanes, pero la leyenda había puesto el punto final. No habría más goles, ni más vuelcos al corazón, ni más remontadas épicas. Italia era el candidato europeo para asaltar al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3_3nRplehGk">inabordable Brasil de los cinco dieces en la final</a>. Y, tras esta semifinal, sería partícipe de otro partido memorable, aunque no tanto como a ellos les gustaría.</p>
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		<title>La Francia de «Le Carré»</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 02:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n estos tiempos en los que para la selección francesa, tras superar la oscura época de Raymond Domenech, se abre una nueva etapa de esperanza con Laurent Blanc al mando, consideramos interesante volver la mirada atrás y echar un vistazo<span id="more-15400"></span> al estilo que encumbró al fútbol francés entre los más destacados del planeta fútbol.  Después de más de una década de estar en  un lugar preponderante en el plano internacional, habiendo disfrutado de su <i>generación dorada</i> y ganando todo lo ganable, nos preguntamos qué es lo que falla para que el actual y excelente grupo de jugadores no rindiese al nivel que todos esperamos de él. Quizá el problema sea el estilo de juego. La <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/archive/edition=1013/overview.html">generación dorada francesa</a> es la de Zidane, Djorkaeff, Henry, Pires, jugadores técnicos en la mejor línea de la escuela francesa. Pero también es la Deschamps, Vieira, Desailly, Makelele, Thuram, Petit, etc, es decir, cemento puro y duro. En ello se sustentó el estilo de juego de toda una década, y en ello intenta basarse la actual selección francesa. Pero los resultados no son tan satisfactorios como debieran, a pesar de la expectación que el conjunto comandado por el ex técnico del Girondins de Burdeos está generando al comienzo de esta Eurocopa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.eurocopa.com/selecciones/francia">El plantel con el que cuenta Blanc</a>, con una buena batería de hábiles centrocampistas (Ribery, Nasri, Cabaye, Ben Arfa, Martin), debería dejar de abusar del músculo que le proporcionan las colonias y volver a los orígenes, al estilo que, desde siempre, ha caracterizado al fútbol francés. El llamado <i>«football champagne»</i>. Este es el estilo que hizo célebres a los franceses, allá por finales de los 70 y comienzos de los 80, y que venían practicando desde hacía más de 30, con mayor o menor resultado, pero siempre fieles a ellos mismos y a la manera de jugar que más les convenía.</p>
<blockquote><p>El estilo lo forja un equipo de leyenda…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El primer gran equipo francés a nivel internacional data de  mediados de los 50. Albert Batteux había tomado las riendas del seleccionado galo, a la par que las del mejor conjunto del momento, el Stade de Reims. En torno a los jugadores de su propio club, construyó una selección que jugaba un fútbol de seda y cuya actuación en el mundial del 58, en Suecia, maravilló al mundo. Fueron terceros, solo batidos por el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=upxN8isH0Lc">Brasil de Pelé, Garrincha y Didí</a>, y además Fontaine destrozó todos los récords anotando 13 goles en los 6 partidos del torneo. Tal era el caudal ofensivo de este equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">Disfrutaba, en este caso de un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Nrh6t1mZYt8">frente de ataque de lujo</a> con el genio Raymond Kopa, el implacable goleador Just Fontaine, el hábil extremo Jean Vincent y, la clave del conjunto, los interiores Roger Piantoni y Michel Hidalgo. Todos en algún momento de sus carreras formaron parte del Stade de Reims, doble subcampeón de la Copa de Europa, y este último, en su etapa como técnico y 20 años después,<span class="pullquote_right">Tras la época dorada de Kopa y Fontaine, el fútbol francés entró en crisis</span> plasmó el ideal que buscaba Batteux con la selección del mediocampo mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, tras el abandono de Batteux, el fútbol francés entró en crisis. Durante los 60 sus equipos seguían jugando muy bien y estrellas no faltaban, como el veloz delantero Coussou (un prototipo de Henry) o el goleador Combin, pero faltaba un cerebro del mediocampo. Todo ello se solucionó años más tarde, a mediados de los 70. Y, como ya había pasado con el Reims, al amparo de un poderoso club francés que destaca en Europa, en este caso, el Saint Ettiene. Este club, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-bGO51_mnI">subcampeón europeo en 1976</a>, formaba un armazón perfecto para la selección gala con Janvion, Larios, Bathenay, los hermanos Revelli, o el veloz <i>«ange vert»</i> Dominique Rocheteau. A ellos se unió en el XI del Gallo el genial líbero Marius Tresor, del Olympique de Marsella, todo un portento físico y técnico. Además, el veterano atacante Henri Michel del Nantes o el goleador del Lyon Bernard Lacombe. Juntos formaban un esqueleto magnífico para un equipo competitivo, pero faltaban el corazón y el cerebro. Y eso es lo que aportó la nueva generación.</p>
<blockquote><p>La generación de Michel Platini.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Para el mundial del 78, en Argentina, el seleccionador Michel Hidalgo comenzó a contar con una serie de jóvenes que cambiarían el rumbo del, por entonces, acomplejado fútbol francés. Un joven defensa del Metz, Patrick Battiston, un escurridizo y polémico atacante del Lens, Didier Six, un potente carrilero del Nantes, Maxime Bossis y, sobre todo, el número 10 del Nancy que había ganado la Copa de Francia, Michel Platini. El hombre más influyente de la historia del fútbol galo. Los franceses deslumbran con su juego en los campos argentinos, pero caen en un grupo muy complicado con los anfitriones, Italia y la poderosa selección húngara de Nyilasi y Torocsik. Francia se va en primera ronda, pero es señalada como uno de los conjuntos a seguir del Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Se espera mucho de ellos en la Eurocopa del 80, pero caen en la fase de clasificación. Sin embargo, en esta serie de partidos entran en el equipo otros jugadores que marcarán el destino del combinado nacional. El pequeño cerebro del Girondins Alain Giresse, el potente centrocampista del cuadro bordelés Jean Tiganá y el nº10 (aunque siempre usase el 9), del Sochaux, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n2i4tllXT-I">Bernard Genghini</a>. Llegador excepcional desde segunda línea y un excelso tirador de libres directos, tan bueno como Platini, y que fue opacado, como todos sus compañeros, por el brillo del astro de Joeuf. Pero aquí reside la grandeza de esta selección:<span class="pullquote_left">Había grandísimas estrellas, pero todos estaban a disposición del colectivo</span> la subordinación al equipo de jugadores que podrían haber sido la <i>«vedette»</i> en cualquier otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia llega al Mundial de España con su mejor equipo. Una defensa de lujo y un medio del campo espectacular. La portería genera dudas (ni Castaneda, ni Dropsy, ni Baratelli, ni Ettori son guardametas de garantías), y la delantera presenta una fantástica movilidad pero poca contundencia. Aún así, en conjunto la selección francesa promete mucho. Comienza mal, perdiendo contra Inglaterra en Bilbao, pero a partir de ahí, los galos desarrollan un juego de toque, preciso y veloz que les lleva en volandas hacia la segunda fase, donde se enfrentan a Austria e Irlanda del Norte en el Vicente Calderón. Aquí despega definitivamente el <i>«fútbol champagne»</i>. Platini da clinic tras clinic, especialmente en el partido en que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=B0S9waOQn1g">Francia destruye a los rocosos norirlandeses</a> y, aún sin él –sancionado-, el medio campo francés, liderado por Genghini, avasalla a una buena selección austríaca. <i>«Les bleus»</i> se aseguran el pase a la semifinal de Sevilla donde se enfrentarán a un equipo completamente antagónico: la Alemania más poderosa físicamente que se recuerda.</p>
<p style="text-align: justify;">Y aquí, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=bka-sSgADwE">en uno de los mejores partidos del siglo</a>, contra un conjunto que ponía en el campo kilos y kilos con jugadores como Dremmler, Förster, Briegel, Hrubesch, etc… Hidalgo arranca sin medio defensivo. Con cuatro jugadores de toque como eran Tigana, Giresse, Genghini y Platini: tres números 10 más un volante mixto. Osadía total.<span class="pullquote_right">Frente a una poderosa y pesada Alemania, Michel Hidalgo jugó sin medio defensivo</span> Y los franceses dominan totalmente, solamente el fondo físico del equipo alemán les permite seguir el ritmo de un conjunto donde el balón se movía a la velocidad de la luz, donde sus tres números 10 rotaban posiciones con total naturalidad, y sus laterales Amorós y Bossis se comían la banda ellos solos, mientras Tresor y Janvion aseguraban la defensa. Littbarski adelanta a los alemanes, gol rápidamente contestado por Platini. En la segunda parte llega el punto clave del partido, la brutal entrada de Schumacher al recién entrado Battiston. Se llegó a creer que el francés había muerto. El golpe anímico es tremendo, también el táctico. Hidalgo debe gastar una sustitución más que le impide dar aire a su medio del campo. El partido termina 1-1 y se va a la prórroga, donde Francia literalmente arrasa a Alemania. 3-1, con tantos de Giresse y Tresor. Es aquí donde la falta de cambios empieza a afectar a Francia. Y quizá también el mal de altura, el miedo a ganar. Alemania, renacida y liderada un fresco Rummenigge y las acrobacias de Klaus Fischer, empata. En los penaltis, ocurre lo inevitable… La derrota más dolorosa de toda una generación.</p>
<blockquote><p>Caer para levantarse más fuerte.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la incógnita de cómo superaría el equipo la derrota, pero el propio Hidalgo lo dejó claro: <i>«Francia no cambiará su estilo de juego, así hemos llegado hasta aquí, donde nunca habíamos estado. No nos estamos equivocando»</i>. En 1984, los franceses organizaban por segunda vez la Eurocopa y el torneo se presentaba como la reválida para el fútbol champagne. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3Q7NQzVO7HM&#038;feature=results_video&#038;playnext=1&#038;list=PLD0036EE83D790DAE">Francia arrasó</a>, ganando el torneo con el mejor juego que se había visto en el Viejo Continente. El equipo había encontrado un gran guardameta en la figura de Joel Bats, Battiston se había afianzado en la defensa tras superar la rotura de vértebra y los meses en el hospital que le había producido la entrada de Schumacher en el Mundial, Genghini pasó a ser el jugador nº12 y su lugar en el campo lo ocupó Luis Fernández, un centrocampista mixto que se compenetraba a la perfección con Tiganá y permitía a los genios Giresse y Platini crear a su antojo. Estos cuatro formaron el conocido <i>«carré magique»</i>, expresión que haría fortuna para denominar al centro del campo francés. Y arriba, la gran lacra del fútbol francés era no contar con un implacable goleador, pero Bellone y Six se las arreglaban bien.</p>
<p style="text-align: justify;">El caso es que esa supuesta falta de gol la eliminó Platini de un plumazo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=qza4Gn05DRQ#!">Hizo un torneo perfecto</a>, dando la mayor exhibición individual que se recuerda -junto a la posterior de Maradona en el 86-, y demostró que en aquel año 84 era indiscutiblemente el mejor ymás completo jugador del mundo. 9 goles, ¡9!,<span class="pullquote_left">Ante la falta de un delantero goleador, apareció Michel Platini con nueve goles</span>  tres con la derecha, tres con la izquierda y tres de cabeza. PERFECTO.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese mismo verano del 84, la selección olímpica -en aquel entonces jugaba jugadores que NO habían disputado nunca una Copa del Mundo-, dirigida por Henri Michel ganaba la <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=KfZrxItkES4">medalla de oro de los JJ.OO. de Los Ángeles</a>, jugando el mismo estilo que la absoluta, y derrotando a la Brasil de Bebeto y Dunga. Tras el éxito de la Euro, el ya veterano Hidalgo dejó la selección, pero su lugar lo tomó el más indicado, el propio Henri Michel. Esos años 84, 85 y 86 son los que culminan un estilo de juego. Francia gana, gusta y se afianza como el mejor equipo del mundo. Aunque los años ya pesan (sobre todo a Giresse, y también a Genghini, que como todos sabemos, es un poco <i>«el D’Artagnan»</i> de este cuarteto, el que nadie nombra pero siempre está ahí), el carré magique sigue maravillando. Llegan a México 86 en un gran estado de forma y con dos jugadores, provenientes del equipo olímpico, que parece pueden solucionar el tema de la delantera: el espigado y veloz Yannick Stopyra y el implacable Jean Pierre Papin.</p>
<p style="text-align: justify;">Francia abre juego contra Canadá en lo que se prevé una goleada por parte de los campeones de Europa. Ni mucho menos, los canadienses se hacen fuertes en torno al guardameta Paul Dolan y su líbero, la leyenda de la NASL Bobby Lenarduzzi, y salen a la contra velozmente con el atacante Igor Vrablic, que juega en Bélgica. Francia domina, asedia durante casi 70 minutos la puerta canadiense sin éxito. Finalmente, Papin rompe su defensa y marca el definitivo 1-0. El segundo partido es contra la poderosa URSS, que venía de destruir a la Hungría de Lajos Detari por 6-0 y que no tarda en adelantarse con un trallazo marca de la casa de Vassili Rats. Francia saca su casta de campeón y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=unNDcYwN-ZE">consigue el empate 1-1</a>. El último partido de grupo lo ganan fácilmente contra los húngaros. Pero la delantera sigue sin funcionar y todo el peso sigue recayendo sobre el cuadrado mágico, que parece cada vez más afectado por el infernal calor mexicano. Sólo el joven Luis Fernández mantiene el ritmo, corriendo de un lado para otro sin parar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los octavos de final preparan un plato fuerte. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y_-3H7Nyadc">Francia vs Italia</a>, a quien los galos no han derrotado oficialmente en 50 años. En este partido <i>«Les Bleus»</i> renacen e imparten otra lección de fútbol. Platini y el cuestionado Stopyra dejan el 2-0 definitivo. Y espera Brasil. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Zio9L3rCUtg">El partido es una oda al fútbol</a>, no puede ser menos dada la acumulación de talento de ambos conjuntos. Además, tiene de todo. Se adelanta Brasil por medio de Careca, empata Francia por medio del inevitable Platini, vuelve a dominar Brasil. La segunda parte pertenece a los galos pero la <i>«canarinha»</i> creó mucho peligro en las contras y, casi al final, Zico dispone de un penalti para ganar el partido. ¡Pero Bats lo detiene! Y aquí comienza el partido de su vida. El guardameta del PSG<span class="pullquote_right">En una verdadera oda al fútbol, Bats frenó a la Brasil de Zico para llegar a la final</span> para todo lo que le echan en una actuación espectacular. Incluídos dos penaltis en la tanda, donde Michel Platini falló el único penalti de su carrera, que envían a Francia a las semis por segundo mundial consecutivo.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuadro de partidos de Francia en México es aterrador. Por si fuera poco haberse medido con la URSS, Italia y Brasil, las semis les regalan de nuevo a Alemania y, al fondo en una hipotética final, la Argentina de Maradona. Francia juega en el estadio Jalisco agotada física y mentalmente, Bats falla estrepitosamente en un lanzamiento de falta de Andy Brehme -un poco al estilo de Arconada en la final 84… ¿Justicia poética?- y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3GPyYbtcnE0">los galos caen 2-0</a>. Adiós al sueño de ganar un mundial para gran parte de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el mundial, la selección pierde a Platini, Giresse y Genghini. Battiston y Bossis se retiran poco después. Los galos vagan sin rumbo por los campos de Europa. No se clasifican para defender su título europeo en el 88, tampoco acuden a Italia 90. Sí recuperan un poco de su antiguo brillo en las clasificatorias de la Euro 92. Platini está ahora al mando del equipo como seleccionador y el número 10 lo luce un veterano Luis Fernández, el menos brillante del legendario cuarteto. Esto es un signo de cómo van las cosas. <a target="_blank" href ="http://europelotas.wordpress.com/2011/04/20/jean-pierre-papin/">Papin está en el mejor momento de su carrera</a>. ¡Lo que hubiese dado Platini por ese Papin en esas semifinales contra Alemania! Francia arrasa en la clasificación, fieles a su estilo con Papin, Sauzee, Deschamps, Cantoná… pero queda fuera en la primera fase, en un grupo con Inglaterra, Dinamarca y Suecia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la eliminación de USA94 muere definitivamente el futbol champagne. Aimé Jacquet, el creador de un Girondins de Burdeos que representó mejor que nadie ese estilo en los 80, le da el golpe de muerte. Adiós Cantoná, adiós Sauzee, adiós Ginolá, adiós Papin. Hola Karembeu, hola Vieira, hola Petit, hola Djorkaeff, hola Zizou. La transición hacia la nueva Francia, la <i>Francia multicolor</i> era un hecho.</p>
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<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-aguijon-bleu/">El aguijón bleu</a></p>
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		<title>Vidas cruzadas</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jun 2012 01:09:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>s complicado encontrar dos países tan íntimamente relacionados durante el último siglo como Polonia y Rusia. Y no siempre por buenos motivos. De hecho, casi nunca. La historia de ambos países es la de dos hombres cuyas vidas<span id="more-14722"></span> se cruzan continuamente. La influencia de Rusia sobre el país al que se enfrenta hoy en la Eurocopa ha sido siempre capital. Imponiendo criterios políticos, creando fronteras, fomentando alianzas a favor o en contra de Polonia. Quizá el más célebre haya sido el pacto germano-soviético firmado por los ministros de exteriores del III Reich y la URSS, a la sazón Von Ribbentrop y Molotov, allá por 1939. Las mandíbulas de medio mundo cayeron por la sorpresa, pero ninguna más que la de los polacos, que se vieron a merced de dos superpotencias que <a target="_blank" href ="http://www.vadehistoria.com/fotos/mapa_invasion_polonia000.jpg">se repartieron el territorio nacional</a> tras la invasión alemana del país, que dio lugar al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Lo que vino después fueron los 6 años más duros de la historia reciente para la nación simbolizada por el águila de armas -pico y garras- doradas.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como en 1939 la URSS vendió la integridad de Polonia, al final del segundo conflicto global, fue el Ejército Rojo el que liberó el país de la dominación nazi, dando además comienzo al descubrimiento de la parte más siniestra del imperio de terror de Adolf Hitler. Polonia se había convertido en la última estación para miles de personas recluídas en los <a target="_blank" href ="http://img692.imageshack.us/img692/4883/camposenpolonia3945.gif">campos de concentración y exterminio</a> de Auschwitz-Birkenau, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor y Treblinka. Los soviéticos no estaba exentos de culpa, ni mucho menos, pero la liberación sirvió como una pequeña conciliación.</p>
<blockquote><p>Polonia, tras la II Guerra Mundial, estuvo bajo la protección del <i>gran hermano</i> soviético…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Conciliación que duró poco tiempo, concretamente hasta que el régimen de Stalin comenzó a imponer gobiernos de corte comunista en todos los países liberados por el Ejército Rojo en la Europa del Este. Polonia, evidentemente, no escapó a este sistema, y vivió bajo los gobiernos de Wladyslaw Gomulka y Edward Gierek durante los siguiente 30 años. Si bien puede considerarse al polaco como uno de los régimenes menos represivos del bloque comunista, esto no impidió que la rivalidad con la URSS creciese en cualquier ámbito en el que el país pudiese<span class="pullquote_right">Mientras la rivalidad aumentaba, Polonia era incapaz de vencer a la URSS en partido oficial</span> enfrentarse al gigante. Y el fútbol, obviamente no podía escapar a ello. </p>
<p style="text-align: justify;">Durante todo este período, ambos equipos nacionales se enfrentaron en doce ocasiones, pero los polacos solo pudieron alzarse con la victoria en dos partidos amistosos. Por eso, el partido que nos ocupa está tan marcado a fuego en el imaginario colectivo. Por todo lo que venía sucediendo fuera del campo. Estamos hablando del partido de <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_1982#Segunda_ronda">segunda fase del Mundial de España 82</a> en que ambos equipos, Unión Soviética y Polonia, se jugaban el pase a semifinales. Un encuentro que, además de todo lo que hemos dicho, venía marcado por una palabra: SOLIDARIDAD.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>Solidarnosc</i> -Solidaridad  en polaco-, fue un sindicato no gubernamental clandestino creado en los Astilleros Lenin de Gdansk (precisamente una de las sedes de la presente Eurocopa), en 1980. Su líder era Lech Walesa, y llegaría a ser el primer sindicato no gubernamental de la Europa del Este, aglutinando un pensamiento anticomunista y no violento que tuvo detrás a más de diez millones de personas en su momento de más auge. Además, el carácter católico de gran parte de sus militantes hizo que obtuviese la ayuda del cardenal Wojtila, posteriormente Juan Pablo II. Sindicatos e Iglesia <a target="_blank" href ="http://1.bp.blogspot.com/_76xUgRgjZYM/TKtcW7fImPI/AAAAAAAARYw/36mNgrGfbe4/s1600/LechWalesaTIME1980.jpg">se unieron en la lucha contra la dominación comunista</a>, que se personificaba en el General Jaruzelski, un gobernante mucho más terrible que Gomulka o Gierek, al que había sucedido. Para el momento en que los capitanes  Zmuda y Chivadze saltaban al césped del Camp Nou durante su partido del Mundial, Polonia llevaba ya 7 meses bajo la ley marcial decretada por el gobierno. El movimiento de Solidaridad estaba en su punto más alto y su líder, Walesa, con su inconfundible mostacho, era uno de los hombres más reconocibles del mundo.</p>
<blockquote><p>En la última década, las garras doradas del águila polaca brillaron más que nunca.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Con banderas de <i>Solidarnosc</i> en las gradas del estadio del FC Barcelona, y no portadas solamente por los aficionados polacos, Polonia disputaba su encuentro más importante de la historia. Es cierto que la gran generación creada por el Kazimierz Gorski les había llevado al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JWa7CbLiYV0">tercer puesto en la Copa del Mundo del 74</a>, pero esto era diferente.<span class="pullquote_left">Respecto al Mundial del 74, Polonia perdíó a Deyna o Lubanski pero mantenía a Zmuda, Kusto, Lato y Szarmach</span> Había más cosas en juego y había más gente mirando. Algunos de los miembros del maravilloso equipo de ocho años antes todavía estaban presentes en el equipo nacional. Faltaban los carismáticos Tomaszewski y Deyna, el gigantesco central Gorgon, o los talentosos Kasperczak, Gadocha y Domarski. Eran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0iRgLQxJ-J0">los hombres que habían conquistado Wembley</a> en la clasificación para el Mundial alemán, ganando en el camino la medalla de oro de los Juegos Olímpicos del 72 (y la plata en los del 76). Y habían puesto a los clubes polacos en el mapa de la Copa de Europa. Su fútbol de seda, fútbol total con toques sudamericanos, les distinguía de cualquier otro conjunto de la época. Obviamente, en España también falta el mayor mito del fútbol polaco, Wlodzimierz Lubanski, el jugador del siglo, que en esta época, veteranísimo ya, estaba disfrutando del mundo occidental (como les permitían a casi todos los grandes mitos del Este cuando alcanzaban una edad veterana), en sus pasos por Bélgica y Francia. Quedaban de esa época gloriosa el capitán Zmuda, central rocoso, el todoterreno Marek Kusto y los míticos atacantes Grzegorz Lato y Andreij Szarmach. </p>
<p style="text-align: justify;">Y estaba <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=8CtoO3Ulxxs">Boniek, la joya de corona</a>. El centrocampista ofensivo del Widzew Lodz que tras la Copa del Mundo  emigraría a Italia para sentar cátedra primero con la Juventus y posteriormente con la Roma. Un puñal auténtico, capaz de llegar al área con regularidad, crear juego y regatear como el mejor. Y un líder. Y, básicamente, la razón por la que un equipo, digámoslo claro, eminentemente plano y físico como la Polonia del 82 se encontraba en la posición en la que estaba. Luchando por unas semifinales. Había sido Boniek el que, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dt_jDJqTdNk">con tres goles contra Bélgica</a> en la primera jornada del grupo de cuartos de final daba una ventaja capital a los polacos. Los soviéticos sólo derrotaron a los belgas por 1-0, lo cual les obligaba a vencer al conjunto entrenado por Antonie Piechniczek que alineaba  a su conjunto de gala, bajo la columna vertebral del Widzew Lodz –el mejor conjunto polaco de la época, semifinalista de Copa de Europa-, el portero Mlynarczyk, Zmuda en el centro de la defensa, Boniek creando y el velocísimo Smolarek arriba, compartiendo ataque con el astuto Lato, que por aquel entonces ya estaba jugando en Bélgica con el Lokeren, conjunto que acogió a muchos mito del Este en esa época. El propio Lubanski había tenido allí su primera etapa en occidente.</p>
<blockquote><p>Al igual que su país, los soviéticos salían del túnel para brillar durante unos años antes de irse.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los soviéticos, por su parte, nunca fueron simpáticos. Acostumbrados a sufrir malos arbitrajes por sistema –y sin rechistar- en las grandes competiciones internacionales, habían pasado por una mala racha desde su final de la Euro 72 (en la que su legendaria defensa fue aplastada por Alemania Occidental).<span class="pullquote_right">Beskov contaba con una selección muy joven liderada por Blokhin y por Dassaev</span> Se perdieron todos los torneos desde entonces, a pesar de contar con un gran conjunto como el primer Dinamo de Kiev de Lobanovskiy, y con ellos <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t2Pmv83itiA ">Blokhin</a>, el veloz extremo ucraniano, un diablo sobre la cal que se había ido reconvirtiendo hacia el centro del ataque, pero que ganó el Balón de Oro en 1975. Recuperados, su fase de clasificación había sido excelente, y su defensa volvía a ser un muro. Resguardado por el<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Hn_RiPkaYOg&#038;feature=related"> mejor guardameta del mundo, Dassaev</a>, con un líbero de clase internacional como Alexander Chivadze, y con talento en el medio y el ataque, gracias a la buena generación de futbolistas georgianos que auparon al Dinamo de Tbilisi al título de la Recopa. Y la base, como siempre, de la máquina de Kiev. Arriba, Blokhin seguía siendo la referencia, y el nivel que venía dando el conjunto dirigido por el legendario ex <i>falso 9</i> del Dinamo de Moscú, Konstantin Beskov, estaba siendo de notable, incluído su gran partido contra el enorme Brasil de Telé Santana. El equipo, por si fuera poco, era de una juventud insultante, y anticipaba grandes resultados para la URSS en la década siguiente: Demianenko y Bessonov eran ya una referencia europea y el fantástico armenio Khoren Oganesyan marcaba el ritmo de un conjunto que, si podía galopar, no quería trotar.</p>
<p style="text-align: justify;">El duelo estaba servido, y aunque lo típico es decir que los deportistas no quieren saber nada de política, lo cierto es que los propios polacos reconocían que la URSS era la única selección del Mundial que NO PODÍA GANARLES.</p>
<p style="text-align: justify;">Los soviets salieron con la intención de correr. Tres centrales enormes (Sulakvelidze, Chivadze y Baltacha), dos carrileros larguísimos (Borovskiy y Deminaneko), el poderoso Bessonov (la joya de la corona soviética en ese momento), comiendo campo en la posición de pivote, Oganesyan como lanzador y tres balas como eran Gavrilov, Shenghelia (máximo goleador de la Soviet Top Division) y Blokhin.</p>
<p style="text-align: justify;"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hTN_nGoz4tc ">El partido tuvo un patrón claro</a>: a Polonia el empate le servía y por nada del mundo iba a permitir que la URSS se sintiese cómoda, ergo entregó la pelota y esperó atrás. Los soviéticos, aunque tenían jugadores perfectamente capacitados para el ataque posicional,<span class="pullquote_left">Al valerle el empate, Polonia entregó el balón y así anuló el peligro de la URSS</span> no se encontraban cómodos, y sus llegadas fueron esporádicas y carentes de peligro. El planteamiento de Piechniczek era perfectamente entendible. Polonia buscaba su oportunidad en el balón parado. Y en la segunda parte, cuando Beskov comprendió que jamás podría correr e introdujo al extremo Daraselia y al tanque Andreyev dispuesto a destruír por saturación las dos líneas de defensa polacas, fueron estos los que salieron con más libertad en rápidas contras, las más claras dos carreras individuales de Matysik y Boniek, que detuvo Dassaev. El partido tuvo más tensión, más intención y más presión que juego y verdadero peligro; realmente Polonia consiguió defender cómodamente el empate que les daba el pase. La jugada más importante del partido fue cuando, en el minuto 88, y con la URSS ya entregada, Boniek vio una estúpida cartulina amarilla que le impediría jugar la semifinal contra Italia.</p>
<blockquote><p>En semifinales esperaría la Italia de Paolo Rossi, que acababa de tumbar a Brasil.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">El día de su mayor triunfo acarreó también su mayor pérdida. Boniek era la dinamo polaca y el equipo a esa alturas era básicamente ÉL. E Italia tendría sancionado a Gentile, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MvK2z6eUbAE  ">implacable marcador que había secado a Maradona y Zico</a>. Obviamente, sin la presencia del número 20 polaco, la ausencia del jugador de la Juventus era una anécdota. Polonia apenas propuso nada días más tarde en ese mismo Camp Nou e Italia, que ya cabalgaba a lomos de un desbocado Paolo Rossi, emprendió su camino hacia la final del Bernabeu, donde ganaría su tercera Copa del Mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Polonia, sus dos terceros puestos significan mucho. El primero, el del 74, significa que Polonia podía plantar cara en el campo a cualquier país del mundo. El del 82, eliminación de la URSS mediante, significa que también fuera del campo Polonia tenía derecho a decir su palabra.</p>
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		<title>Lo que Italia nos dio</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2012 01:58:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n esta Eurocopa en la que el ideal de muchos de los seleccionadores presentes es parecerse a la selección española, debemos preguntarnos: ¿quién es para nosotros el sinónimo de competitividad por excelencia en el mundo de fútbol? Supongo que las respuestas podrían ser variadas, pero no creo que me equivoque si digo que, para el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">E</span>n esta Eurocopa en la que el ideal de muchos de los seleccionadores presentes es parecerse a la selección española, debemos preguntarnos: ¿quién es para nosotros el sinónimo de competitividad por excelencia en el mundo de fútbol?<span id="more-14175"></span> Supongo que las respuestas podrían ser variadas, pero no creo que me equivoque si digo que, para el fútbol español, el ejemplo más citado sería el de Italia. Sí, los brasileños tienen estrellas y filigranas, los argentinos tienen a su genio de todas las décadas y años de <i>potrero</i>, los alemanes son implacable cañones de artilleria, pero a todos estos los consideramos normales. Todos tienen <i>algo</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Italia no. A Italia cuesta más reconocerle cosas. Saben lo que quieren y cómo lo quieren, su estilo es rácano, empiezan los torneos fatal para acabar derrotando a los mejores, son mezquinos, no la tocan. El antifútbol. Poco más da que haya equipos o selecciones italianas que no cumplan con esas premisas,<span class="pullquote_right">Atraviesan los campos de minas con una sonrisa, teniendo la seguridad de que no les va a tocar a ellos</span> todos lo llevan en la sangre. Qué más dará que España a duras penas haya producido Riveras, Mazzolas, Tottis, Contis o Baggios. Son catenaccistas y nada más. Son competidores natos, atraviesan los campos de minas con una sonrisa, con la seguridad de que no les va a tocar a ellos. Eso es lo que el fútbol español odia. Eso es lo que el fútbol español envidia. O envidiaba. No hay duda de que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fser8knw8Ws&#038;feature=related">el Mundial celebrado en España marcó la conciencia colectiva</a> de nuestro país. Italia tenía un buen equipo, pero venía marcado el escándalo del <i>«Totonero»</i>, que había salpicado a algunas de sus estrellas y jugadores importantes (Paolo Rossi, Bruno Giordano, Lionello Manfredonia…), y a sus clubes (Milan, Lazio). El seleccionador estaba enfrentado con una prensa que le discutía todo. Confiaba en jugadores en dudosa forma (Rossi, Antognoni) en lugar de otros a su máximo nivel (Beccalossi, Pruzzo), optaba por jugadores bisoños como Bergomi, limitados como Collovatti y descartaba a jugadores con clase como Baresi. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/memberassociations/association=ita/news/newsid=1760685.html">Y su portero tenía 40 años</a>. Todo problemas. Y más aún tras una primera fase dantesca.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, como Italia es Italia –expresión que todos habremos oído a un aficionado español-, se recuperaron, crecieron y ganaron el Mundial derrotando a equipos que se suponían superiores. Y eso a los españoles nos marcó. Contra ningún país tuvo España más complejo de inferioridad que contra Italia. Porque daba igual lo bueno que fueses, lo bien que llegases tú y lo mal que llegasen ellos, lo bien que jugases, lo mucho que los embotellases… podían ganarte. Y lo peor es que la inmensa mayoría de las veces lo hacían. Odio eterno. ¿Por qué no podíamos ser nosotros como ellos? Aunque fuera una vez…</p>
<blockquote><p>No bastó nuestra mejor generación en años para poder batir a Italia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En el año 88, durante la Eurocopa de Alemania, la suerte nos deparó un grupo con los anfitriones, nuestros amigos los daneses e Italia. Un grupo duro, por nombres, pero que en la teoría podría darle a España un pase como segunda sin mediar grandes sorpresas. <a target="_blank" href ="http://es.uefa.com/uefaeuro/season=1988/matches/round=212/match=6/index.html">España ganó sufriendo a una Dinamarca</a> ya de vuelta de todo. Fue el último torneo de hombres míticos de la <i>Dinamita Danesa</i> como Elkjaer, Lerby o Morten Olsen. Los inicios son siempre difíciles y sumar la victoria daba confianza. Además, los buques insignia de Miguel Muñoz, Butragueño y Michel, marcaron y jugaron bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Se venía el partido contra los italianos, que atravesaban un proceso de renovación tras la etapa de Bearzot y estaban inmersos en la preparación de su <i>Mondiale Novanta</i>. <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/UEFA_Euro_1988_squads">Vicini había incluído a muchos de sus jugadores de la Sub 21</a> y sólo cinco jugadores de los veinte convocados superaban los 25 años.<span class="pullquote_left">España tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen. Era un equipo sólido y con clase</span> Eran hombres importantes de la poderosa Serie A, pero no había luminarias. Era básicamente el equipo que sería semifinalista dos años después en el Mundial, pero con menos rodaje. España venía de dejar un buenísimo sabor de boca en el Mundial de México. Tenía al Buitre y a Míchel en su momento culmen, un equipo sólido con Víctor Muñoz y Tomás Reñones, la clase con Gallego y Sanchís&#8230; Oficio y calidad, había que meterles mano a esos italianos que ni la típica barba de gran torneo se habían dejado. El partido fue igualado, pero el oficio de los italianos bloqueaba la creatividad española y conforme pasaban los minutos se iba llegando al punto en que los italianos se encontraban cómodos y los españoles un poco desesperados. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=A3W4bK9vTPY">Minuto 73, gol de Vialli</a>. Fin del partido. <i>«Otra vez lo mismo. No hay manera con estos tíos»</i>, frases repetidas por millones a la salida de cualquier bar español. Tras este mazazo, partido decisivo contra unos anfitriones que apenas sufrieron. Dos goles de Rudi Völler liquidaron las aspiraciones de un estilo, el de Miguel Muñoz, que abogaba por la furia, pero con grandes dosis de calidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto influyó lo italiano que el sucesor de Muñoz fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luis Suárez, excelso futbolista</a>, pero firme representante del estilo italiano que le hizo crecer hasta sus más altas cotas como jugador. España se acostumbró a vivir con un líbero y dos marcadores. Y ese líbero no era Sanchís, que sería lo ideal -con su valentía y sus incursiones en campo contrario-, era un <i>uomo scopa</i> como Górriz.</p>
<blockquote><p>La travesía con Suárez y Miera no fue muy positiva, y llegó el rubio de Barakaldo…</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si aquel partido del 88 marcó 3 o 4 años de selección española, el siguiente gran enfrentamiento con los italianos fue una puñalada total. Venía España de recuperar su autoestima con Clemente, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=76k3J3beZPU">jugando algunos partidos sólidos</a>, especialmente aquel de Dublin ante la Irlanda de Jack Charlton y eliminando a la campeona de Europa, como era la Dinamarca de Schmeichel y los Laudrup. Italia, a estas alturas, había licenciado a la generación que liquidó a España en el 88. La fase clasificatoria de la Euro 92 significó el final de Vicini y, con la llegada de Sacchi, el adiós de una generación a la que le quedaba fútbol (Vialli, Mancini, Giannini, Bergomi, Zenga…). El Milan y el Parma eran ahora la base de la selección. No parecía un equipo con mucho lustre, <span class="pullquote_right">Italia no parecía un equipo con mucho lustre, pero Baggio era el Balón de Oro</span>pero Roberto Baggio había crecido tanto que podía decidir (y lo hizo), torneos enteros. Era el Balón de Oro, además.</p>
<p style="text-align: justify;">Clemente, fiel a su estilo de no casarse con nadie, planteó su típica defensa de 5 con hombres correosos en el medio y donde un enorme Caminero (gran Mundial el suyo) y Luis Enrique ponían la calidad. Se desconfiaba de Italia, que venía un poco dando tumbos, pero la España de Clemente tenía solidez para plantar cara. Había esperanzas, vaya.  Pero Italia respiró cuando vio que  <i>l’uomo di ferro</i>, Fernando Hierro, que había jugado un gran Mundial se quedaba en el banco. Hierro era el hombre que equilibraba aún más a España, una roca en defensa y con capacidad para jugar en el medio, e incluso llegada arriba. </p>
<p style="text-align: justify;">El partido fue la viva imagen de aquellos que se jugaban en el patio del colegio. Cuando los chicos de sexto dominábamos a los grandullones de octavo. Cuando entre litros de sudor (que luego repercutían en el ambiente de clase), conseguías recuperarte de los golpes que te daba un rival al que considerabas superior. Cuando a ti te parecía que estabas escalando la montaña más alta mientras ellos estaban totalmente confiados en su manera jugar. Cuando faltando poco tiempo aparecía el típico crack, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Sh7yMfjdmJ4">con sus pintas raras y su coletita</a>, y te dejaba claro que no podías competir con ellos. Cuando, lleno de rabia intentabas revolverte y aún te llevabas alguna colleja. Y, sobre todo, cuando sonaba el timbre y tenías que volverte a las aburridas y poco emocionantes matemáticas con la cabeza baja y rumiando la frustración hasta el siguiente recreo en que la suerte te permitiese compartir campo con los mayores.</p>
<blockquote><p>La mayoría de edad llegó en Viena&#8230; y de que manera lo hizo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Catorce largos años pasaron hasta que España se cruzó las caras con su némesis. Daba igual que ellos llegasen en un mar de dudas y España estuviese realizando el mejor juego del torneo. Ellos acababan de añadir la cuarta estrella a su pecho y los españoles, hablando en plata, estaban <i>cagados</i>. Los cuartos de final, la barrera maldita. Y los <i>«carabinieri»</i> guardando la única puerta hacia las dorada<span class="pullquote_left">Cuartos de final. Italia. Pero España sabía lo que quería&#8230; y lo quería aún con más fuerza</span>s semifinales, terreno casi virgen para el futbolista que vestía la camiseta roja a lo largo de toda la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Se luchó y se sudó en el Ernst Happel. Pero, por primera vez en años, España sabía también lo que quería. Y lo quería más fuerte que Italia. No se dudaba entre la furia y la calidad. Supongo que, como se demostró en los momentos que se pasó mal (ese pie de Casillas…), la furia se lleva en la sangre -no en los pies- y sale cuando se necesita. Nunca más patente quedó el aplomo italiano, eso que tanto envidiaba España, que en los instantes previos a esa tanda de penalties. Sonrisas, caras de suficiencia, el símil del campo de minas y el tranquilo italiano, con su barbita de gran campeonato, atravesándolo con tranquilidad.Afortunadamente, y como ya dijimos, la furia se lleva en la sangre y no está reñida con otras virtudes. En el duelo entre los dos guardametas más dominantes del siglo XXI, por fin, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Uq8CA0oWvFc">el español le ganó la partida al italiano</a>. </p>
<p style="text-align: justify;">Viena, penaltis, De Rossi, Casillas, Güiza, Buffon, Di Natale, Cesc, la victoria, el fin de los complejos, las ansiadas semifinales, la gloria… EL MOMENTO DE HACER HISTORIA.</p>
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		<title>Lo fuerte que pueden golpearte</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jun 2012 01:43:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[uando su espalda permanece apoyada contra las cuerdas, comprende que nunca han sido tan tensas como siempre se imaginaba. Ya no se encuentra en el podium de las grandes ligas, los estadios están semivacios y el foco futbolístico ilumina cada vez con menos intensidad. Con el ojo medio cerrado e inflamado a causa de los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="dropcap">C</span>uando su espalda permanece apoyada contra las cuerdas, comprende que nunca han sido tan tensas como siempre se imaginaba. Ya no se encuentra en el podium de las grandes ligas, los estadios están semivacios y el foco futbolístico ilumina cada<span id="more-13214"></span> vez con menos intensidad. Con el ojo medio cerrado e inflamado a causa de los golpes, observa el dolor de los suyos fuera del <i>ring</i>. Mientras una grave crisis económica estrangula el país, <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2012/05/28/actualidad/1338238608_265756.html">un nuevo escándalo</a> hace lo propio con su fútbol. La derrota es inminente y asumir es el verbo menos doloroso, el más humano. Ese momento en el que el adversario planea el golpe final y tirar la toalla se convierte en una opción real, precisamente ese, es cuando Italia se encuentra más próxima a la victoria. </p>
<blockquote><p>Prandelli: «Si es lo mejor, no vamos a la Eurocopa»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En los últimos seis campeonatos internacionales, la <i>«Squadra Azzurra»</i> ha caído eliminada en la fase de grupos en tres ocasiones y en el primer cruce en dos. <span class="pullquote_right">La Juventus conformaba la base de la selección</span>Evidentemente, existe un caso aparte: el Mundial de 2006. Uno de esos momentos. Romano Prodi sucedía a Berlusconi como jefe de gobierno tras un periodo de gran inestabilidad política y el <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Calciopoli"><i>«Calciopoli»</i></a> azotaba el mundo del fútbol con una crueldad merecida. El mismo día que Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro, Gianluca Zambrotta, Mauro Camoranesi y Alessandro Del Piero perdían dos <i>Scudettos</i> y descendían a la Serie B, se clasificaban en la prorroga ante -y en- Alemania para disputar la Final del Mundial. El portero fue imbatible, el central fascinó liderando y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/alessandro/">el punta definió</a>. No eran favoritos como en 2004, los problemas con la prensa ensuciaban la convivencia diaria y las cuerdas de la polémica habían dejado marcas en sus espaldas, pero consiguieron su cuarta estrella.</p>
<p style="text-align: justify;">Y no era la primera vez. En 1980 la corrupción definía a la clase política, el plomo inundaba de terror las calles y el <i>«Totonero»</i> salpicaba a un <i>Calcio</i> que aún no era la mejor liga de Europa. Como consecuencia, el AC Milan descendía<span class="pullquote_left">Sin la amnistía, Paolo Rossi no formaría parte de la historia</span> por primera vez en su historia y uno de los jóvenes valores del fútbol italiano quedaba inhabilitado por tres años. Era <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/classicfootball/players/player=44582/index.html">Paolo Rossi</a>. Tras una amnistía, Enzo Bearzot le convocó para el Mundial de España provocando una división en la opinión pública. Los primeros asaltos fueron mediocres, la crítica de la prensa era cada vez más feroz y el cuerpo técnico decidió cerrar filas con la ley del silencio. Italia echó mano de su tradicional receta: inteligencia, pragmatismo y voluntad. Llegaba el turno de la aún recordada y admirada Brasil del 82. Los <i>azzurri</i> se tambaleaban y ya no podían ganar a los puntos, tenían que derrotar por <i>KO</i> a uno de los mejores equipos de la historia. A la postre, claro, un equipo sin corona. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=fser8knw8Ws&#038;feature=related">Tres directos de Paolo</a>, uno por año de sanción, se la arrebataron aquel día en Sarriá. Anotaría dos más en semifinales y otro en la final frente a Alemania, convirtiéndose así en el máximo goleador, en el mejor jugador del torneo, en Balón de Oro y, por supuesto, en Campeón del Mundo.</p>
<blockquote><p>Marchisio: «No tengo miedo de nadie. Somos Italia»</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si la historia es cíclica, Italia lo es aún más. Treinta años más tarde, seis años más tarde, la <i>«Squadra Azzurra»</i> vuelve a estar, por las mismas causas, a un sólo golpe de caer. No parten como favoritos y nadie les espera. Tras la lesión de Barzagli y la contundente derrota ante Rusia, Prandelli ya habla de una inédita <a target="_blank" href ="http://deportes.elpais.com/deportes/2012/06/05/actualidad/1338926918_896829.html">defensa de cinco con De Rossi como central</a> y Thiago Motta en el centro del campo, sacrificando así a Montolivo. Inteligencia, pragmatismo y voluntad. Y es que, como decía un boxeador, <i>casualmente</i> de origen italiano, <i>«no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte.»</i></p>
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		<title>Refait</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Mar 2012 13:57:12 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><i>«Refait»</i> es un remake de un partido de la Copa del Mundo entre Francia y Alemania (Sevilla, España, 1982). Realizado por Pied La Biche en Villeurbanne (Francia), todos los aspectos de los últimos quince minutos del partido fueron reconstruido cuidadosamente: los jugadores, las posiciones, los gestos,<span id="more-4316"></span> la intensidad, el drama. «<i>Refait»</i> contrapone el juego tradicional con imágenes medio urbanas. La banda sonora está compuesta por los comentarios originales mezclados con entrevistas de la audiencia registrada durante el rodaje.</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/9426271?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0" width="450" height="253" frameborder="0" webkitAllowFullScreen mozallowfullscreen allowFullScreen></iframe></p>
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Referencias:<br />
<i>http://vimeo.com/piedlabiche</i><br />
<a target="_blank" href ="http://vimeo.com/9426271"><i>http://vimeo.com/9426271</i></a></p>
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