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	<title>Ecos del Balón &#187; Copa del Mundo 1958</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>EL AÑO EN QUE GARRINCHA DRIBLÓ A LA PSICOMETRÍA (FÚTBOL MULATO: IX)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 02:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-271997"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>La hoz, el martillo y los guantes</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Mar 2016 03:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[«Lev Yashin tapaba el arco sin dejar ni un solo agujerito. Este gigante de largos brazos de araña, siempre vestido de negro, tenía un estilo despojado, una elegancia desnuda que desdeñaban la espectacularidad de los gestos que sobran». -Eduardo Galeano- Lev Yashin murió tantas veces como resucitó. En 1962, después de la Copa del Mundo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Lev Yashin tapaba el arco sin dejar ni un solo agujerito. Este gigante de largos brazos de araña, siempre vestido de negro,<span id="more-202273"></span> tenía un estilo despojado, una elegancia desnuda que desdeñaban la espectacularidad de los gestos que sobran».  -Eduardo Galeano-</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lev Yashin murió tantas veces como resucitó. En 1962, después de la Copa del Mundo de Chile, se hundía en el barro de la Unión Soviética, enterrado como héroe nacional después de un atormentado torneo, con pifias inexplicables y tardes nubosas por culpa de goles olímpicos colombianos. Fue acusado de traición con esa ligereza con la que se dictaban las sentencias en la sociedad de Moscú. También más allá del Dniéper. <a target="_blank" href ="http://www.lequipe.fr/">En Francia, L&#8217;Equipe</a> publicó de él que estaba acabado: era el mismo periódico que apenas unos meses después le destinó el título de mejor futbolista del planeta. Apoyado en esa sobrenatural habilidad para resurgir, Yashin levantó toda la majestuosidad de su personaje legendario. Un caso aún aislado en la historia del fútbol: el único portero condecorado con el Balón de Oro y universalmente archivado en las memorias y los libros como el más grande de su posición. No le den más vueltas porque no las tiene. Al contrario que en otras demarcaciones, aquí florece un consenso aplastante: Yashin fue el mejor en lo suyo. </p>
<p style="text-align: justify">Su significado, no obstante, va más allá de lo futbolístico, y su poliédrica figura contiene muchas más caras que las propias de un mito alimentado por la excepcionalidad de su oficio, un portero, raza exclusiva e incomprendida, independiente,<span class="pullquote_right">Yashin contaba con un físico privilegiado: era muy alto y muy móvil</span> vestida con una camiseta distinta, repleta de singularidad y poco dada a los matices. Yashin fue uno de ellos, un <i>&#8216;outsider&#8217;</i> más, pero fue algo más que ellos. La magia de su leyenda es por qué Yashin fue Yashin y por qué lo fue donde lo fue. ¿Que tenía ese portero ante el que una figura totémica en el fútbol mundial como fue el portugués Eusebio debió disculparse por marcarle un gol en 1966? Por ejemplo, tenía todo aquello que ahora se nos asoma indiscutible en un guardameta, pero que entonces escapaba de la ortodoxia. No solo mataba balones en su portería, también definió para siempre los rasgos anatómicos ideales en su posición. Dentro de su estilo sobrio y sereno, destacaban<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LcOtCxuVgAc"> la potencia, la agilidad, la estatura y la flexibilidad</a>. Un privilegiado perfil atlético poco frecuente hasta principios de los años 60 y que, desde entonces, fue el biotipo de la posición. La carrocería de los porteros nunca volvió a ser igual.</p>
<blockquote><p>Yashin no se conformaba con ser un bendecido por la genética. También era un estudioso de su oficio.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Más que un revolucionario, Yashin fue un reinventor. A sus condiciones innatas, agregaba una interpretación única de los límites reglamentarios que le imponía su demarcación. Esa inteligencia redibujó la concepción de portero: no solo protegía su arco de vida, sino que también controlaba el área, custodiaba los espacios, se animaba a los despejes extraterritoriales (salía, despejaba de cabeza, una de sus genuinas habilidades, y se volvía a colocar la gorra), estudiaba a los rivales, organizaba la defensa y ponía voz de líder a sus intervenciones sobre el juego. Hasta Yashin, nadie se atrevió con esto. Por eso, se le criticó al principio y se le adoró al final. Uno de sus rivales de la época,<a target="_blank" href ="http://www.futbolypasionespoliticas.com/2011/06/nikolai-starostin-fundador-del-spartak.html"> Nikolai Starostin </a>dijo de él: <i>“Fue el primero de los guardametas que comenzó a organizar contragolpes de su equipo aun en un periodo en el que ningún defensa había pensado todavía en tal posibilidad”</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Hay un punto de partida inequívoco en la historia de la Araña Negra: Yashin solo era posible en Rusia. La figura del portero ya se había infiltrado en el imaginario de la ideologizada sociedad soviética como un <span class="pullquote_right">La leyenda de Yashin se divulgó entre los rusos</span>reverenciado símbolo un par de décadas antes del fenómeno Yashin. Que el linaje de porteros rusos sea exquisito y copioso escapa de lo fortuito. Es, en buena parte, consecuencia de un proceso cultural y popular. En 1927, el fútbol entró en contacto con las letras soviéticas por primera vez en <a target="_blank" href ="http://www.toscanaoggi.it/Vita-Chiesa/7.-INVIDIA-Quel-sentimento-doloroso-figlio-della-frustrazione">una novela titulada <i>‘La Envidia’</i></a>. Su escritor, Jurij Olessa, un poeta que había jugado como centrocampista en sus años del liceo, interpretó ese movimiento que, poco a poco, se había despojado de ciertos prejuicios ideológicos (el fútbol como producto burgués e individualista) y de sus radicales fines propagandísticos hasta transformarse en una experiencia de las clases obreras.  </p>
<blockquote><p>«La Envidia», sostenida por la rivalidad entre un portero ruso y un «9» alemán, contenía carga política</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En <i>‘La Envidia’</i>, Olessa construye un relato de disimulada carga política      utilizando como lienzo un partido entre una selección moscovita y un equipo alemán. El conflicto narrativo se plantea sobre las tensiones entre el portero ruso, un joven estudiante de 18 años llamado Volojda Makarov, y el delantero alemán, Hoetzke, descrito en la novela como un atacante <i>«famoso»</i> y <i>«peligroso»</i>, una némesis temible y voraz de Makarov [<i>«Hoetzke aceleraba hacia la portería, dejando a nuestros defensores abatidos, y disparaba a puerta. Volojda abraza el balón a una altura tal que habría que decir que era matemáticamente imposible»</i>].</p>
<p style="text-align: justify">La narración se adentra en este juego de contraposiciones entre Makarov y Hoetzke: el portero le frena todas las acometidas, incluida la decisiva, el desenlace final, una parada <i>«que escapaba lentamente de su</i><span class="pullquote_left">La novela idealizó la figura del portero ante la sociedad soviética</span><i> trayectoria de vuelo, infringiendo las leyes de la física»</i>. Sobre esta descripción de la proeza de Makarov, se desvela por primera vez la naturaleza heroica del portero ruso, convertido ya en <i>‘La Envidia’</i> en una figura relacionada con la épica nacional. La lucha entre Makarov y Hoetzke no es más que la representación de una antitesis social: el portero es exhibido como alguien para quien <i>«lo importante era la victoria de su equipo y el resultado final»</i>, mientras que al delantero germano le importaba ante todo <i>«la demostración de su propia maestría»</i>. En su trasfondo, <i>‘La Envidia’</i> no fue más que un ejercicio de la dialéctica anticapitalista de la Unión Soviética que exaltó al portero como figura entregada al sacrificio por el bien común. Makarov, al fin y al cabo, como expone Mario Alessandro Curletto en su obra <a target="_blank" href ="http://mondocalciomagazine.it/105/"><i>‘I piedi dei Soviet’</i></a>, representaba el proyecto de <i>‘hombre nuevo’</i> propugnado por la educación socialista: un autómata desprovisto de capacidad crítica y sentimientos complejos al que solo el fútbol devolvía las pasiones humanas. </p>
<blockquote><p>La industria del cine ruso también ayudó a agrandar el mito del portero de la Unión Soviética.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las artes continuaron alimentando la idealización de la figura del portero soviético. La expansión del cine entregó en 1937 al pueblo ruso la película<i> ‘El portero’</i>, basada en la novela <i>‘El portero de la república’</i>, de Lev Kassil. Obra fílmica dirigida por Semën Timosenko, director reconocido por su dramas revolucionarios, <i>‘El portero’</i> fue un fenómeno social en la Unión Soviética en pleno corazón de la batalla ideológica con el nazismo. Su protagonista es Anton Kandidov, un chaval de Astracán, una ciudad a orillas del Volga, que trabaja cargando sandías en una camioneta. Esa habilidad en el manejo manual de la esfera lo convierte en un portero prometedor, en el mejor del país. Pero a Kandidov la vida le reserva golpes: abandona su equipo y lo cambia por otro superior, hasta que un día, un compañero, Karasik, le mete un gol en propia puerta. Kandidov cae abatido, deprimido, arrojado al alcohol y la desilusión. Este descenso a los infiernos comparte trazos con una historia real: la del mismo Lev Yashin. Sus comienzos fueron inciertos. Durante una gira amistosa en el Cáucaso en 1950, sufrió también un gol desgraciado del <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2014/02/el_poder_del_balon/2015/04/12/seccion_01/1428867306.html">Traktor Volgogrado</a>. Era su primer partido con el Dinamo Moscú después de destacar en la estructura juvenil. En una salida mal calibrada, colisionó con su defensa Yevgeny Averyanov, y la pelota le castigó al pasarle por un lado. Yashin soportó las bromas de sus compañeros Konstantin Beskov y Vasily Kartsev, los dos jerarcas de la plantilla. Pocas semanas después, debutó en partido oficial contra el Spartak Moscú y sufrió otra desdicha idéntica: chocó con su defensa Blinkov al salir a un centro, se tragó el balón y Parshin lo recibió para marcar. Después, un general de <a target="_blank" href ="http://1y2gm.foroactivo.com/t1029-la-nkvd-mas-que-un-servicio-secreto">la NKVD, la policía política</a>, entró en el vestuario y reclamó: <i>“Hay que borrar del equipo a este idiota”</i>. Cuatro goles encajados en diez minutos en su siguiente partido, jugado a los tres meses, contra el Dinamo Tbilisi clavaron la daga definitiva en el alma de Yashin.</p>
<blockquote><p>La carrera de Yashin no siempre fue triunfal; incluso llegó a probar suerte en otros deportes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como le sucedió al ficticio Kandidov, también vivió un momento delicado. Yashin estuvo casi dos años sin jugar un partido más y buscó refugio como portero del equipo de hockey hielo del Dinamo Moscú. Era su otra gran pasión y allí desarrolló parte de sus destrezas, hasta tal punto que llegó a estar convocado para la Copa del Mundo de Suecia 1954. Yashin renunció porque aún se agarraba al fútbol, del mismo modo que hizo <a target="_blank" href ="http://www.futboldepelicula.cl/?tag=union-sovietica">Kandidov en<i> ‘El portero’</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">En el tramo final de esta película, Kandidov resurge cuando regresa a su antiguo club. El clímax se enciende en un partido en el que la selección soviética recibe a un escuadrón extranjero, los Búfalos Negros, una alegoría de las juventudes hitlerianas. Kandidov triunfa de la forma más heroica posible: parando un penalti y cruzando el campo para marcar el gol de la victoria en la prolongación. La simbología del film refleja, de nuevo, la condena al individualismo y la excitación de los valores colectivos y proletarios. No deja de tener un punto paradójico que la URSS utilizara para ello una figura esencialmente individual, la más personal del fútbol, el portero, al que se esculpió así como un modelo de expiación y entrega al bien común. Al fin y al cabo, en una sociedad tan uniforme como esa, el guardameta era una de las escasas expresiones individuales posibles. A través del cine y la literatura, el portero se enalteció como representación viva del patriotismo soviético y del mapa de valores de la sociedad socialista. En esa misma película, la banda sonora incluye la <i>‘Marcha de los deportes’</i>, cuyo estribillo es aún popular en Rusia: </p>
<p style="text-align: center"><i>Eh, portero, preparado para la batalla<br />
Eres el guardia de la puerta<br />
Imagina que detrás de ti<br />
Está la frontera</i></p>
<p style="text-align: justify">Este verso no es un verso suelto: personaliza en el portero la idea de defensa total. La protección sistémica ante la amenaza de un ataque exterior que se instaló en la Unión Soviética en los años 30 –del nazismo- y durante la Guerra Fría –del bloque occidental-. Un temor a la agresión extranjera que convirtió al portero en la metáfora del<i> ‘último baluarte’ </i>y que elevó su significado dentro del país como un héroe nacional a la altura de los aviadores o los cosmonautas. Gracias a la película que inspiró, la novela<i> ‘El portero de la república’</i> pasó a ser un clásico entre los niños, una herramienta más del realismo socialista, y se fomentó entre los jóvenes a Kandidov como ejemplo a imitar. Rusia ya poseía así un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de una de las mejores escuelas de porteros del mundo. Y así nació Yashin en 1929.</p>
<p style="text-align: justify">Huérfano de madre desde los seis años, en la Segunda Guerra Mundial trabajó junto a su padre en la fábrica aeronáutica <a target="_blank" href ="http://l7.alamy.com/zooms/c6af2345d5e94401b664285213a13395/moscow-people-study-in-the-club-of-krasny-bogatyr-red-strong-man-factory-ek2wd7.jpg">Krasny Bogatyr</a>, en Tushino, cerca de Moscú. Creció como un chico riguroso, educado,<span class="pullquote_right">Yashin alcanzó la fama al ganar, como juvenil, la Copa Moscú</span> discreto y disciplinado, cualidades que nunca perdería. Desde muy joven sufrió problemas estomacales –falleció en 1990 debido a un cáncer de estómago-, una acidez que le hacía beber bicarbonato antes de jugar muchos partidos. Aunque también se remojaba con un traguito de vodka en ocasiones, un ritual acompañado de sus diez cigarros diarios.<i> “Mi truco es un cigarrillo para cambiar los nervios, más un sorbo de licor fuerte para tonificar los músculos”</i>, describía Yashin acerca de su fórmula mágica. Conoció el fútbol en esa fábrica de Tushino, jugando como delantero. Pero su altura de 1’87 metros, sus largo brazos y su elasticidad en el salto sedujeron a los jefes de la planta y le impusieron la portería. En 1949, después del servicio militar, fue reclutado por el Dinamo Moscú. Nunca se quitaría esa camiseta, ni siquiera, en numerosas ocasiones, ni para jugar con la Unión Soviética, pues muchos partidos con la selección los disputó con la letra<i> ‘D’</i> bordada en su imborrable jersey oscuro. Ese otoño, solo unos meses antes del salto a la escuadra principal, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=WndclMM1ZzM">el nombre de Yashin</a> se abrió hueco en el fútbol de la capital soviética cuando su primera exhibición impulsó la victoria del juvenil sobre el primer equipo en las semifinales de la Copa Moscú. </p>
<blockquote><p>Alexei Khomich fue su primera gran competencia y, al mismo tiempo, uno de sus mentores.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aquello disparó su promoción en 1950. Yashin se moldeó a la sombra de Alexei Khomich,<i> el Tigre</i>, otro de los grandes porteros rusos de la historia. Era nueve años mayor y dueño del arco del Dinamo, un dique infranqueable para un Yashin cuyas primeras oportunidades se tiñeron de desgracia. Khomich había marcado ya el patrón de estilo del portero soviético: un perfil completo, sobrio, ágil y rápido en el uno contra uno. Y a ese espejo se asomó Yashin, aunque con una configuración anatómica distinta. Entre Khomich y el joven Lev también se interponía Walter Sanaya en los primeros años.<a target="_blank" href ="http://www.martiperarnau.com/historias/santoral/alexei-khomich-el-mentor-de-yashin/"> Más allá del<i> Tigre</i></a>, Yashin siempre reconoció dos referencias: <a target="_blank" href ="http://www.teinteresa.es/microsite/mundial_brasil_2014/Apostol-Sokolov-genio-bulgaro-palos_1_1167494203.html">Apostol Sokolov</a>, del Levski Sofía y de la selección búlgara de los Juegos Olímpicos de 1952 del que adoptó su tendencia a abandonar la línea de gol, hasta entonces una correa que ataba a los porteros al arco. El segundo modelo fue un contemporáneo suyo, el yugoslavo Vladimir Beara, a quien Yashin siempre consideró mejor. </p>
<p style="text-align: justify">En 1953, Khomich dejó el Dinamo Moscú. Yashin seguía en un segundo plano, alternando el fútbol y el hockey hielo, disciplina que no solo le sirvió como purgatorio de los pecados de sus primeros partidos, sino como una mesa de aprendizaje. Quizá el mito de Yashin no hubiera sido posible fuera de la Unión Soviética, pero quizá el portero Yashin tampoco hubiera sido lo mismo sin el hockey. En esa portería, agudizó la percepción del ojo, ganando una velocidad de reflejos que luego trasladó al fútbol. Con el hockey, pulió también su técnica, su cobertura de ángulos estrechos…</p>
<p style="text-align: justify">Y fue en ese punto, con la salida de Khomich en 1953, cerca de los 25 años, cuando Yashin se decidió por la portería de fútbol. Tardó solo unos meses en alcanzar la selección, en seducir a todo un país y asimilarse como el rostro de una institución como el Dinamo Moscú. Jugó allí 22 temporadas; ganó las ligas de 1954, 1955, 1957, 1959 y 1963; levantó las copas de 1953, 1967 y 1970; fue internacional soviético 73 veces; ejerció de figura clave en el oro olímpico de Melbourne 1956 y en la Copa de Europa de Naciones de 1960; disputó las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1958/">Copas del Mundo de 1958</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1962/">1962</a>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/copa-del-mundo-1966/">1966</a> y con 41 años aún fue tercer portero de la URSS en la de 1970. Con el Dinamo dejó la portería imbatida en el 48% de sus partidos. En total, una carrera de 813 partidos (dos con la selección FIFA) y unos 150 penaltis parados.<i> “La sensación de ver a Yuri Gagarín volar en el espacio solo es superior al placer de parar un penalti”</i>, aseguraba. </p>
<blockquote><p>En su mejor momento profesional, traspasó el muro político y fue un héroe mundialmente admirado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En los Juegos de Melbourne de 1956, Yashin se descubrió al mundo. A la Copa del Mundo de 1958 en Suecia ya llegó subido en una ola de reputación. Hasta 1962, vivió su trienio dorado. Una imponente<span class="pullquote_right">Yashin, sin buscarlo, se erigió en un producto sub-capitalista ruso</span> revelación de talento y dominio en la portería que en la Eurocopa de 1960 le permitió aplastar el torneo con su enorme mano. Por primera vez, un portero se elevaba sobre un equipo. Las semifinales contra Checoslovaquia y la final contra Yugoslavia pervive como su dos mejores cantos internacionales junto al duelo con Hungría en 1966. Su impacto planetario se multiplicó a raíz de entonces. Yashin comenzó a observarse con admiración. Ayudaba a ello su personalidad, un carácter elegante, cordial y honorable. <a target="_blank" href ="http://lev-yashin.blogspot.com.es/2010/06/manos-de-terciopelo-en-guantes-de.html"><i>“La cara sonriente del comunismo”</i></a>, le definieron a este lado del Telón de Acero. La Unión Soviética quizá nunca tomó consciencia de ello, pero Lev Yashin fue su primer subproducto capitalista, una marca de comercio exterior tan potente como el programa espacial Sputnik o los rifles Kalashnikov. En un periodo de tensiones internacionales, el fútbol miró a la URSS a través del filtro afectuoso de Yashin. Y hubo países, como la España franquista, donde la intimidación de su nombre se potenció en clave propagandística, presentándolo como el imbatible mariscal de los<i> ‘temibles rojos’</i>.  </p>
<p style="text-align: justify">A esta fuerza icónica contribuyó una escenificación de la labor de portero hasta entonces impensable. La estética de Yashin galvanizó su figura, utilizando guantes y ropa oscura, una vestimenta que se instalaría como paradigma de la posición en los años posteriores. A Yashin se le ha mitificado como la <a target="_blank" href ="http://colgadosporelfutbol.com/wp-content/uploads/2012/07/Lev-Yashin-el-mejor-portero-de-todos-los-tiempos-620x400.jpeg"><i>‘Araña Negra’.</i></a> Un sobrenombre producido en los escenarios extranjeros, no tanto en la Unión Soviética. La leyenda dice que siempre jugó de negro, que usó solo cuatro suéteres en sus 20 años de carreras y que los devolvía junto a las manoplas al finalizar la temporada al encargado de material del Dinamo Moscú, pero muchas veces, según ha afirmado su esposa Valentina, la camiseta era azul oscura. La fotografía en blanco y negro contribuyó a configurar el mito. Yashin elegía los tonos oscuros porque creía que engañaban a la vista de los atacantes. </p>
<blockquote><p>Quizá su peor momento como profesional fuera tras el Mundial de Chile 62´, pero no se acabó ahí.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Desde la lejanía, recibió la irradiación de Yashin el escrito ruso Vladimir Nabokov, exiliado en Inglaterra tras el incendio bolchevique y quien había comenzado a jugar como portero en su infancia en San Petersburgo. Nabokov expone en su autobiografía <a target="_blank" href ="http://elpais.com/elpais/2016/03/18/eps/1458312501_025620.html"><i>‘Habla, memoria’</i></a>, un psicoanálisis del guardameta. Nabokov, quien conocía también la posición de sus años en Cambridge, escribió muchas líneas sobre los porteros, pero no se le conoce, al menos aquí, una relación literaria íntima con Yashin. Representaron así dos figuras sustantivas en sus disciplinas que se rozaron, pero nunca se tocaron. Nabokov cuenta sus experiencias en la portería y teoriza sobre ellas: <i>“Su jersey, su gorra de visera, sus rodilleras, los guantes que asoman por el bolsillo trasero de sus pantalones cortos, le colocan en un lugar aparte del resto del equipo. El portero es el águila solitaria, el hombre misterioso, el último defensor. Más que un guardián de la portería, es el guardián de los sueños”</i>. Nabokov hablaba de él, pero también, sin quizá saberlo, de Yashin. <i>“Distante, solitario, impasible, el portero famoso es perseguido por las calles por niños en éxtasis”</i>, agrega.</p>
<p style="text-align: justify">Afincado en Inglaterra, Nabokov aún vivió con cierta proximidad la última juventud de Yashin, con 36 años, en el Mundial de 1966, cuando pisó semifinales y puso las manos en las mejores paradas y acciones del torneo. Culminaba así su rehabilitación. Cuatro años antes, en Chile 1962, el gol olímpico del colombiano Marcos Coll, ese empate a cuatro y sus dos errores en cuartos de final contra la selección anfitriona, apuntaron su ocaso. <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/reportajes/2010/03/chile_1962/2010/03/16/seccion_01/1268728053.html">Vivió un momento crítico</a>, fuertemente cuestionado al regreso a Moscú, donde incluso lanzaron piedras sobre su apartamento. Pero resucitó: encajó seis goles en 37 partidos y en 1963 le entregaron el Balón de Oro. Nabokov aseveró en cierto momento que <i>“el trabajo de portero es como el de un mártir, un saco de arena o un penitente”</i>. Y así fue la vida de Yashin. Aunque él siempre acabó en pie.</p>
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		<title>Mito y muerte del 5 argentino: El mediocentro sociológico (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Nov 2015 02:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El fenómeno conocido como <i>«La Nuestra»</i>, es decir, el fútbol característico del Río de la Plata, ha generado toda una forma de literatura particular que sigue teniendo plena vigencia en artículos, cuentos y ensayos futbolísticos<span id="more-186788"></span> de todo tipo. Dimensionar a este corpus de obras como «literatura» no es baladí, puesto que al hacerlo podemos entrar en el terreno de la semiótica y aplicarle la perspectiva del estudioso francés Roland Barthes: que la literatura es fundamentalmente irrealista. No es una copia analógica de lo real, sino la conciencia misma de lo irreal en el lenguaje. La gran <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=73fPoAeS9EAC&#038;pg=PA125&#038;lpg=PA125&#038;dq=argamasa+del+lenguaje&#038;source=bl&#038;ots=EGX9nXHlgt&#038;sig=cz2ph4t8roaJ_smtBYRntdV5K1g&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0CD0Q6AEwBGoVChMIg8ug7cb7yAIVQ9MaCh1VFAfs#v=snippet&#038;q">argamasa del lenguaje</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A su vez, <i>«La Nuestra»</i>, en calidad de literatura, generaría un tipo de crítica literaria y uno de los procedimientos de valoración de la crítica literaria es la revisión de la literatura clásica a la luz de una perspectiva actual: <i>«Nada tiene de asombroso que un país retome periódicamente los objetos de su pasado y los describa de nuevo para saber qué puede hacer con ellos»</i>, decía Barthes. Dos de los objetos predilectos de esta semiótica futbolística son un par de posiciones que actualmente están en desuso. La figura del wing (extremo, puntero) y <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/deportes/futbol/valen-titulos-Planeta-Redondo_0_1415258829.html">la figura del centrojás</a> (mediocentro, centro-half). Ambas palabras tienen más de un sentido, de hecho Barthes diría que es precisamente porque las palabras tienen más de un sentido que tenemos literatura, y numerosos autores han profundizado en lo que saben sobre ello, si bien asumimos que el <i>«saber»</i> literario nunca es completo ni final. </p>
<blockquote><p>Juan Sasturain, en su cuento «El último centrojás», analiza la historia y evolución de la posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Por ejemplo, el escritor y periodista argentino Juan Sasturain ha dedicado un par de notables piezas al clásico 5 argentino. En el cuento breve <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/pasastu.html#El_%C3%BAltimo_centroj%C3%A1s_"><i>«El último centrojás»</i></a> se desglosa la historia de la posición y de algunos de sus más destacados representantes, en relación a un mediocentro metafórico llamado Sebastian Peluffo. Más que como un puesto o una camiseta, el centrojás viene definido aquí como <i>«un tipo humano»</i>, una figura sociológica cuya imagen se configura en relación a tres atributos: actitudes, pinta y personalidad. La hombría y un noble autoritarismo son actitudes características, así como un cuidado <i>«casi femenino de la pinta»</i>, y por supuesto su absoluto padronazgo de la pelota en la cancha. Tanto en los pies como bajo el brazo, dice Sasturain, aludiendo con esto último a las eternas negociaciones entre centrojás y referí (árbitro) por todo lo que acontecía en el terreno de juego.</p>
<p style="text-align: justify">La naturaleza literaria del <i>«5 arquetípico»</i> es también reconocida implícitamente por Sasturain cuando dice que es <i>«inexistente en la realidad que lo pretenda entero»</i>. Prácticamente parafrasea al semiólogo Roland Barthes en cuanto a aquello de que la literatura es constitutivamente irrealista. Y esto se explica porque siendo el centrojás una larga <i>«cadena simbólica»</i>, incluye a muchos jugadores diversos entre sí, lo que impide por tanto que pueda encontrarse al 5 <i>«entero»</i> en la realidad. El centrojás es pues un discurso que existió en la medida que lo interpretaban: <i>«Monti, el colorado Giúdice, Victorio Spinetto, Perucca, Finito Ruiz, el gallego Mouriño, Palito Bala y el perdurable “Rata“»</i>. Existió concreto -dice Sasturain- en <i>«la imagen superpuesta y complementaria de todos ellos y sus imitadores menores»</i>.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">De Obdulió a Rattín pasando por Pipo Rossi</span>La biografía del 5 es una sucesión de momentos que fijaron el arquetipo. Ni siquiera requiere de un consenso sobre cuales forman realmente el canon. Por ejemplo, Sasturain resume al centrojás en tres gestos ilustrativos del imaginario rioplatense, dice que es Obdulió Varela atravesando Maracaná con la pelota bajo el brazo; es Pipo Rossi <a target="_blank" href ="http://www.libreexpresion.net/benito-cejas-el-centroforward-que-no-murio-al-amanecer/">quebrando a Benito Cejas</a> (Lanús), y azuzando a los muchachos durante el Sudamericano de Lima a golpe de insulto. El centrojás es -finalmente- Rattín sentado y desafiante tras ser expulsado en los cuartos de final del Mundial de 1966. Dos de las fotografía ofrecidas por Sasturain en el cuento corresponden a sendas instantáneas del funeral del centrojás. El escritor califica a los seis goles del Mundial de Suecia &#8217;58 como <i>«muerte sin entierro»,</i> puesto que allí el muy representativo Pipo Rossi se fue <i>«a pique con la bandera»</i>. Mientras que la segunda muerte, en realidad autopsia, se produce 8 años después durante el Mundial de 1966. El Rata (Rattín) en Wembley -dice Sasturain- es <i>«Pipo Rossi ocho años después, sin sobrar y con realismo»</i>. </p>
<blockquote><p>La dramática derrota de Argentina ante Checoslovaquia fue un antes y un después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pipo era fundamentalmente un organizador, un jugador fabuloso en el toque de pelota, según su maestro Carlos Peucelle. Rattín en cambio vino definido por Dante Panzeri como <i>«jugador de cancha sucia»</i> y <i>«ordinario»</i> en comparación con su antecesor en Boca, el pibe de oro Lazzatti. Así que se asistía en directo a la disección del cadáver. A través de la elipsis que va de Rossi a Rattín, el centrojás había sido desprovisto de sus atributos fútbolísticos más luminosos. La habilidad con la pelota que destacaba, por ejemplo, en los Lazzati, Rossi o Eliseo Mouriño, el Nestor <i>«pisador»</i> según la voz del vocabulario panzeriano, o el que <i>«ordenaba el equipo y repartía el juego»</i>, según definió su ex-compañero Carrizo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">La personalidad del 5 sería tan importante como sus habilidades</span>Lo que queda tras el paso del bisturí son los aspectos puramente sociológicos: la personalidad, definida por Sasturain en el cuento como <i>«mezcla de bigotes y pierna fuerte»</i>, y un ligamen tangencial con la figura del compadre porteño. Los <i>«compadres»</i> u <i>«orilleros»</i> son, lo explicó meridianamente <a target="_blank" href ="http://www.alvaroyunque.com.ar/ensayos/alvaro-yunque-dialectal.html">el dramaturgo Álvaro Yunque</a>, los habitantes de los suburbios cuya vida ha dado origen a milongas y tangos. Similar al chulo madrileño o al <i>guappo</i> napolitano. La tradición gaucha los considera capaces de <i>«enfrentar a la policía y pelear uno solo contra muchos»</i>, mientras que Álvaro Yunque definía a la compadrada de jactante y provocativa, así como característicamente agresiva y prepotente. En definitiva, un matón. Su conexión con el centrojás de Sasturain la podemos rastrear en la patada criminal de Rossi al <a target="_blank" href ="http://www.libreexpresion.net/benito-cejas-el-centroforward-que-no-murio-al-amanecer/"><i>«Poncho Negro»</i></a> Cejas, una gran promesa de Lanús que ya nunca pudo recuperar su nivel, o a Rattín negándose a abandonar el terreno de juego en Wembley. La reacción fue criticada por Dante Panzeri en el diario <i>«El Día»</i> por maleducada y ridícula, pero el imaginario argentino adoptó el gesto de rebeldía como algo romántico y honorable. El Rata <i>«fue Argentino hasta la muerte»</i>, dice Sasturain, seguramente haciéndose eco de la opinión nacional. </p>
<p style="text-align: justify">Hay una anécdota a cuenta del historietista Frank Miller que ofrece un paralelismo jugoso con la presente situación. Le preguntaron a Miller por la habitual comparación entre su cómic, <i>«El Regreso del Caballero Oscuro»</i> y el famoso <i>«Watchmen»</i> de Alan Moore, ambos visiones oscuras de los superhéroes. Miller bromeó diciendo que en lo que a superhéroes se trataba, Alan Moore se había <a target="_blank" href ="http://ch999.blogspot.com.es/2011/03/alan-moore-se-ocupo-de-la-autopsia-y-yo.html">ocupado de la autopsia</a> y él del funeral con la banda de música. La analogía respecto a la autopsia del centrojás reside en lo que va de Pipo Rossi hasta Rattín. Un proceso de alambicación, de separar lo volátil de lo que no lo es, que dejaría la síntesis del mediocentro social: la personalidad en la cancha, entendida esta como <i>«mandar»</i>. Norberto <i>“Beto”</i> Menéndez, que fue compañero de ambos futbolistas, fijaba el parecido aludiendo a conceptos como <i>«capo indiscutible»</i>, <i>«gritar»</i> o <i>«mandar a los caños»</i>. Al fútbol se juega hablando, dijo Menéndez, a los contrarios, a los compañeros&#8230; a todos.</p>
<blockquote><p>El centrojás no sólo era el que hacía jugar, sino también el que mandaba desde el centro de la cancha.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Mandaban, pero menos de lo que se recuerda</span>Así pues llegamos a la conclusión que lo que caracteriza al centrojás es que manda. De hecho es un recuerdo de cuando mandaban los jugadores y no los Directores Técnicos. Lo especifica Carrizo en la <a target="_blank" href ="http://www.solesdigital.com.ar/deportes/amadeo-carrizo.html">misma entrevista</a> en la que definía a Rossi diciendo que <i>«ordenaba el equipo y repartía el juego»</i>, añadiendo que a ver qué técnico se iba a atrever a decirle algo a Pipo, o a cualquiera de los otros integrantes de la Máquina. Obviamente este tiempo al que se refiere Amadeo Carrizo es el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">tiempo de los mitos</a> y no un tiempo real. A menos que hubiese olvidado que, por ejemplo, Minella ordenó a Pipo marcar al <i>«punta de lanza»</i> (segundo delantero), función para la que no estaba capacitado, y que este lo intentó sin contradecirle y solo se animó a volver a hacer su juego siguiendo el consejo de su maestro Peucelle, quien le indicó que dado que estaba expuesto a salir del equipo siempre sería mejor que fuese por ser él mismo que por ser otro, según cuenta la anécdota recogida por Panzeri en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Muerto el centrojás, dice Sasturain, llegó la época de las mutaciones. En la cancha contigua a donde sucedió lo de Rattín amanecía el insólito Beckenbauer, que ya era otra cosa. Y otra cosa sería también el siguiente gran cinco boquense, <a target="_blank" href ="http://www.informexeneize.com.ar/biografia_norberto_madurga.htm">Norberto <i>“El Muñeco”</i> Madurga</a>, al que Sasturain define de <i>«volante brasileño</i>«. Antes que él había copado el puesto Miguel Alberto Nicolau, una copia algo burda de Rattín. Los setenta fue la época en la que Sasturain fecha que el centrojás se redujo -que es como morir- a la <i>«versión modesta de volante-tapón»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El protagonista del cuento, Sebastian Peluffo, desconocía en su modestia ser el último de los centrojás. Paralelamente a su escritura, Sasturain quedó a comer con amigos y empezaron a interrogarse sobre la identidad <i>«real»</i> del último centrojás. Al final un amigo aportó la variante que constituye la última pista sobre el 5 de Sasturain. El último centrojás fue Perón.<br />
&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
_<br />
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		<title>El día que se oxidó La Plata</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 01:55:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;. n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de «Astérix el Galo»&#8211; había habitado durante su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«Cada época ha conocido lamentaciones por la corrupción del gusto, la entronización de la mediocridad y la<span id="more-170590"></span> postergación del auténtico mérito». Fernando Savater en &#8216;Lo que Salgari comparte con Shakespeare&#8217;.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n dato no excesivamente divulgado, aunque para nada un secreto, es que René Goscinny -guionista y creador de <i>«Astérix el Galo»</i>&#8211; había habitado durante su juventud en Buenos Aires durante el periodo comprendido entre 1928 y 1945. Ese mismo año en el que él llega a la Argentina, se empezaron a publicar en el país <a target="_blank" href ="http://www.clarin.com/sociedad/Patoruzu-cacique-amado-Argentina-cumple_0_1014498663.html">las aventuras de Patoruzú</a>, un sensacional trabajo de Dante Quinterno que por fuerza había debido de leer el joven autor francés. La prensa argentina ha aludido en numerosas ocasiones a las semejanzas entre el archifamoso galo y el indio tehuelche Patoruzú, puesto que ambos tenían un compañero obeso e ingenuo y una fuerza sobrehumana vinculada al consumo de un caldo. El diario <i>«La Nación»</i> hablaba en su momento directamente <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/463656-cuando-asterix-plagio-a-patoruzu">de plagio</a> y, si bien las influencias son palpables, articulistas menos sensacionalistas, como el bloguero Miguel Dao, han ofrecido una versión más plausible. El verdadero homenaje a Patoruzú lo realiza Goscinny en la historieta <i>«Oum-pah-pah»</i>, obra menor en su producción que contaba las andanzas de un piel roja. Asterix en cambio es tan hijo de la influencia del último cacique de los Tehuelches Gigantes como de <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2010/08/un-predecesor-de-asterix.html"><i>«Alix l’intrépide»</i></a>, una semiolvidada historieta de Jacques Martin sobre la resistencia al imperio romano de un joven esclavo galo. </p>
<p style="text-align: justify">A lo largo de una fantástica entrada titulada <a target="_blank" href ="http://historietas---cine---teatro-por-dao.blogspot.com.es/2006/07/quinterno-y-goscinny-patoruz-y-um-pa-p.html"><i>«Quinterno y Goscinny / Patoruzú y Um-Pa-Pça»</i></a>, Dao carga contra la eterna cantinela de la influencia del indio sobre el galo, no ya por lo que en ello puede haber de ofensivo para la memoria de Goscinny, sino porque lo es para la de Quinterno, quien parece que solo puede ser reivindicado a través del éxito de Asterix y no por la propia valía de su obra. Para Miguel Dao hay algo profundamente argentino en este modo de mirar: <i>«Según mi entender, responde a otra tara argentina: creernos el centro del universo, pero validarnos sólo a través de la mirada del extranjero»</i>. Durante la exposición <a target="_blank" href ="http://publimetro.pe/vida-estilo/noticia-asterix-llega-argentina-cuna-inspiracion-su-autor-rene-goscinny-32720?ref=ecr"><i>“Asterix en Buenos Aires!”</i></a> (2015) Hugo Maradei, director del Museo del Humor de Buenos Aires, pareció ratificar al menos en parte el aserto cuando aseguró que <i>«a nosotros, los argentinos, nos gusta decir que Patoruzú tuvo una influencia en Asterix»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El fenómeno de la búsqueda argentina de una validación de lo propio a través de un referente europeo también había sido ampliamente recogido por varios de los más eminentes pensadores del fútbol del Río de la Plata. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/dante-panzeri/">Dante Panzeri</a>, por ejemplo, solía ser especialmente ácido con este argumento, puesto que lo consideraba el pecado original que trajo todos los males. A él le causaba aprensión lo que denominaba el <i>«fútbol mecanizado»</i>, que para la corriente panzerista es la expresión que deja en el campo el <i>«fútbol industrial»</i> o industrializado. Según su teoría, enunciada por ejemplo en <i>«Dinámica de lo impensado»</i>, los que introdujeron las <i>«normas de aparente ordenamiento técnico»</i> europeo fueron aquellos futbolistas rioplatenses que habían participado en el campeonato italiano -durante la primera mitad del siglo XX-, y que ante la amenaza de la guerra mundial habían regresado a su tierra natal. El mítico periodista sostenía que estos jugadores, junto a varios técnicos europeos importados para la ocasión [1], procuraron introducir el modelo europeo como una forma de <i>«seguir trabajando en el fútbol»</i>. Según Dante Panzeri la época feliz del fútbol argentino no había necesitado técnicos <i>«en la medida de lo que hoy se supone necesario»</i>, pero la dinámica de la <i>«escuela europea»</i> fue asimilada y, desde entonces, el viejo continente empezó a ser el referente ideológico del fútbol sudamericano en cuanto a <i>«estrategias de juego, tácticas y sistemas de preparación de jugadores»</i>. </p>
<blockquote><p>«Entre las dos (selecciones) nacionales rioplatenses, las hormigas son los uruguayos, y las cigarras los argentinos». Gianni Brera en &#8216;Storia critica del calcio italiano&#8217; (1975).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Brera siempre comentó que los argentinos se consideraban mejores</span>El afamado periodista italiano <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">Gianni Brera</a>, que fue considerado en su tiempo como uno de los mejores exponentes de la interpretación crítica de un partido de fútbol, no tenía una buena opinión del balompié argentino. Hay que matizar que sí que la tenía de sus futbolistas, puesto que a algunos les llegó a dedicar preciosas piezas individuales, pero acostumbraba a deplorar su organización como conjunto. En su solvente <i>«Storia critica del calcio italiano»</i> se recoge la base fundamental de aquella desafección, la consideración de que, pese a jugar un fútbol fantasioso y elegante, la superioridad técnica argentina se veía perennemente lastrada por la <i>«presunción táctica»</i>. Sus lecturas de las tres mayores derrotas albicelestes, aquellas dos finales de 1928 y 1930 -perdidas consecutivamente contra Uruguay-, y la catártica primera fase durante el Mundial de 1958 (aka <i>«El desastre de Suecia»</i>), fueron resumidas en el corpus breriano en un solo concepto: los argentinos eran presuntuosos y se consideraban a sí mismos superiores a todos, por lo tanto nunca se dignaron a estudiar <i>«un módulo táctico adaptado a sus medios reales»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A Gianni Brera lo que realmente le emocionaba era la gran Uruguay, la epopeya de un pequeño país, por añadidura pobre y latino, esto es <i>«una Italia en miniatura»</i> -según la descripción del especialista breriano <a target="_blank" href ="http://ilmanifesto.info/un-contropiede-sulla-realta/">Massimo Raffaeli</a>-, que vence a todos sus rivales gracias a un módulo de juego que resaltaba sus cualidades (astucia, prudencia) y minimizaba sus fragilidades (atleticismo). Un cuento muy en la línea de <i>«Astérix el Galo»</i> y que él, creyéndolo el modelo más compatible con el carácter nacional, se ocupó de teorizar y divulgar bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/"><i>«difensivismo»</i></a>, dando lugar a un tipo de obra casi más filosófica que periodística. </p>
<p style="text-align: justify">La modernidad futbolística o la falta de ella la determinaba para Gianni Brera la aplicación o no de determinados sistemas de juego (módulo táctico) según las características técnica y étnicas de sus futbolistas. Algo así como <i>«el fútbol de los pueblos»</i>. Por ejemplo, cuando conoció a Helenio Herrera le sugirió el uso del <i>catenaccio</i>, entonces ya practicado por las principales <i>«squadre»</i> italianas, y le expuso su teoría sobre la <i>«deficiente calidad racial»</i> de la estirpe itálica, algo que Helenio Herrera descartó diciendo que todo era <i>«cuestión de entrenamiento»</i>. Aquella aseveración del técnico fue el inicio de la guerra, y la primera vez que Gianni Brera se encontró con el presidente interista Moratti le espetó que el técnico estaba <i>«diez años rezagado respecto a los italianos»</i> sin tener en cuenta que la <i>«vetusta»</i> propuesta futbolística del entrenador era la misma que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/partido-imaginario-barcelona-juventus-regalo-moratti/">había goleado</a> un año antes a las dos principales escuadras milanesas. </p>
<p style="text-align: justify">Su discurso podía llegar a estar bastante polarizado en todo lo referido al núcleo duro de su tesis <i>«étnicocultural»</i>, pese a haber sido generalmente un profesional riguroso, objetivo y algunas veces hasta autocrítico. A esto se le añade que Italia solía ser terreno abonado para debates dicotómicos, por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-del-catenaccio-sistemista-contra-metodista-genoa-pionero/">metodistas contra sistemistas</a>, defensivistas versus ofensivistas o riveristas contra mazzolistas, una especie de marketing del conflicto, que obligaba a verdaderas filigranas para defender la posición. Así que no puede extrañar que cuando Gianni Brera comparó el fútbol de Argentina con el de Uruguay, los considerase a ambos filosóficamente antagónicos, recurriendo para ilustrarlo a <a target="_blank" href ="http://www.psicologos.org.uy/rss/rss_2012-06-22-Brecha-La%20vida%20escondida%20en%20lo%20inerte%202.pdf">la fábula de la cigarra y la hormiga</a>. Los uruguayos fueron presentados como las hacendosas y recolectoras hormigas, es decir, los estudiosos de un modulo; mientras que a los argentinos les tocó la parte de las despreocupadas y despilfarradoras cigarras. O sea, los que no habían estudiado un módulo adecuado. </p>
<blockquote><p>La autopsia histórica es otra cosa. No puedo hacer una autopsia convencional porque no tengo el cuerpo, pero tengo fotografías que le sacaron al cadáver. Testimonios de unos y otros que dicen cómo lo mataron». Dr. Hugo Rodríguez en &#8216;La Brecha&#8217; (2012).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El fútbol sudamericano tenía su cultura propia</span>Lo que Gianni Brera sí le reconocía al fútbol sudamericano -y por extensión al argentino-, es que desde muy temprano había tenido su propia identidad. A su escuela la consideraba una de las tres grandes <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/03/estados-unidos-en-mundial-1930-semifinales-influencia-britancia/">culturas futbolísticas</a>, desarrollada de modo peculiar, pese a una base humana morfológicamente muy similar a la italiana, debido a las particulares condiciones climáticas de los tres países más representativos del modelo: Brasil, Uruguay y Argentina. La característica más definitoria de este juego era el malabarismo, lo que Brera llamaba <i>«bailar fútbol»</i>, y que atribuía a que en aquellos países llovía poco y por lo tanto sus campos de juego rara vez se enfangaban, mientras que en Italia las heladas quemaban la hierba del césped y las lluvias enfangaban el terreno, propiciando un juego menos técnico. Añadía a su descripción un aspecto más, el sociológico. El espectador sudamericano exigía a sus futbolistas jugar con <i>«virtuosismo»</i>. Algo que el periodista transalpino describió usando términos prestados del arte de la tauromaquia como el <i>«ruedo»</i>, el <i>«pase»</i> o la <i>«corrida»</i>. Un tipo de definición que parece sugerir que Gianni Brera consideraba a la interpretación sudamericana del fútbol como una adaptación del espíritu del toreo. </p>
<p style="text-align: justify">El episodio que marca el final de este estilo clásico de juego argentino es, según la opinión general, la abultada derrota (6-1) del conjunto nacional argentino contra el combinado checoslovaco durante el Mundial de 1958. Un gran especialista como Brian Glanville lo llamó <i>«funesto punto de inflexión»</i> y <i>«herida profunda»</i>, además de señalar que supuso que el fútbol argentino renunciase a <i>«sus viejas tradiciones de espectáculo y arte»</i> para pasar a hacerse <i>«mucho más destructivo»</i>. La importancia del suceso como eje de la transformación es indiscutible. Lo que si ofrece mayor discrepancia son las diversas interpretaciones que a lo largo de los años ha concitado el tema. Tanto las que aluden a las causas de aquella derrota como las que se ocupan de los factores sociopolíticos que pueden haber influido en la elaboración y difusión de una cierta mitología de la derrota. </p>
<p style="text-align: justify">La revista <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/ref.htm"><i>«Educación Física y Deportes»</i></a>, en su edición de febrero de 2004, afrontó el tema desde la perspectiva de las ciencias sociales. El artículo corría a cargo de Roberto Di Giano, quien ha escrito varios libros sobre la crisis de identidad de la sociedad argentina, por medio del estudio del modelo de relación entre los medios de comunicación, el deporte y el poder político. Desde el principio de la nota el autor deja clara su hipótesis de trabajo. El análisis del <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd69/suecia.htm">abandono del estilo</a> de juego característico del Río de la Plata no puede separarse del clima cultural de la época en que ocurrió. Tres años antes del episodio sueco el general Perón había sido depuesto por medio de un levantamiento militar. Según Roberto Di Giano los <i>«sectores liberales»</i>, en connivencia con los medios de comunicación, aprovecharon ese momento para organizar <i>«una campaña de desvalorización cultural de lo propio»</i>, a la que contraponían un movimiento <i>«modernizador» y «extranjerizante»</i>. Básicamente, antiperonista. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">La derrota en Suecia se agigantó por política</span>Así que según este enfoque, la tradición futbolística habría sido víctima de una campaña de desacreditación a gran escala que habría incluido a todo tipo de expresiones culturales autóctonas, artistas populares y a aquellas manufacturas nacionales que estaban ligadas a políticas gubernamentales peronistas. Una prueba palpable para Di Giano de que todo el proceso había estado organizado, lo encuentra en la distinta gestión que hizo la prensa del fracaso en el siguiente Mundial. Aunque a Chile &#8217;62 se acudió con un director técnico europeizado (Lorenzo), más una organización científica que incluía un ejercito de médicos, se volvió a caer en la primera fase del torneo. Un dato que hace pensar a Roberto Di Giano que el resultado del Mundial de 1958 había sido sobredimensionado por intereses sociopolíticos. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien estas conclusiones quizás están minusvalorando el efecto que pudo tener una debacle tan llamativa como un 6 a 1, lo que es indiscutible es que el mito del desastre de Suecia fue organizado alrededor de una serie de suposiciones que pretendían ubicar las causas de aquellas derrotas ante Alemania Federal y Checoslovaquia. Un resumen de los argumentos más habituales sobre el tema lo podemos encontrar en el libro el <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.es/2013/12/plantel-argentino-1958.html"><i>«ABC de los Mundiales»</i></a> (2002) del diario <i>«Olé»</i>, donde se escribía a cuenta de la dirección técnica de Stábile durante el Mundial que este torneo había sido: <i>«El final de las posiciones fijas, de la subestimación del rival y de creer que, si se tenía la pelota, no hacía falta correr»</i>. Esta acotación parece responsabilizar a la preparación del equipo nacional en tres tipos de ámbito: el táctico, el estratégico y el atlético. Aunque algunos críticos de la época, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1958-el-desastre-de-suecia-detalle.php">como Borocotó</a>, así como futbolistas del equipo, lo hicieron extensivo al grueso del fútbol argentino. </p>
<blockquote><p>«El partido terminó en el primer tiempo. Y no por el score 3 a 0 sino por la diferencia de planteamiento, individual y colectivo». Borocotó. No es cuestión de hombres. Revista &#8216;El Gráfico&#8217; (1958)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión sobre si estas derrotas se debieron a un problema de competencia táctica, estructural en el fútbol argentino, que es lo que parece que plantea la teoría dominante descrita por <i>«Olé»</i> y otros, es algo que presenta pocos visos de credibilidad. Apenas un año antes de que se disputase el campeonato mundial de 1958, la selección nacional Argentina había vencido brillantemente el Sudamericano de Lima contra la que iba a ser la campeona del mundo. Basta con cotejar los conceptos manejados en el comentario de <i>«Olé»</i>, que habían reseñado la actuación del combinado argentino en el exitoso Sudamericano de 1957, para darnos cuenta de que aquella referencia a un fútbol de «posiciones fijas» no cuadra. </p>
<p style="text-align: justify">Así tenemos que Humberto Bisi (<i>«Anuario futbolístico»</i> 1957), había descrito la actuación de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1957-los-carasucias-de-lima-ganan-el-sudamericano.php">los llamados <i>«Carasucia»</i></a>, como la mejor que jamás había realizado un seleccionado argentino en la historia del país. <i>«Equipo perfecto, sincronización admirable»</i>, se podía leer. Además aquel Anuario era un documento que lejos de prestarse a la inmediatez, pretendía recopilar el fútbol realizado desde 1867 hasta 1957. Lo que Humberto Bisi si que reconocía era que habían existido en el país numerosas individualidades superiores a las de aquel conjunto. De hecho, ninguno de sus integrantes le parecía digno aspirante a ocupar el primer puesto en un ranking histórico por posiciones. No obstante, también consideraba que jamás en la historia de los torneos se había ganado <i>«con tanta holgura»</i>. A la hora de describir el juego planteado el autor habla de <i>«entendimiento, movilidad instintiva, temperamento e impecables virtudes técnicas»</i>, así como de <i>«flexibilidad»</i>, lo que casa mal con el argumento de Olé sobre <i>«posiciones fijas»</i>. Es decir, paradójicamente lo que estaba destacando en la albiceleste era su juego como equipo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">En su momento, lo que destacó en la Argentina del 1957 es la ausencia de posiciones fijas</span>Otro escritor argentino, Alejandro Marti (<i>«Las grandes hazañas del deporte»</i>, 1971), consideró que aquella performance de 1957 fue <i>«la última representación de un estilo de juego brillante, intuitivo, hábil, goleador, que fue característico de los argentinos antes que el mito de la planificación, el estudio, los esquemas y el trabajo lo invadieran todo»</i>. Sin embargo, a pesar de que aquel equipo acabó venciendo el campeonato <i>«sin dudas, sin reparos»</i>, según definió Humberto Bissi, y con <i>«todo el continente y los propios vencidos reconociendo la indiscutibilidad de la derrota»</i>, aquel seleccionado había despertado muchas suspicacias en Argentina. Incluso después de <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesa/argclubargnatteam.html">haberle endosado un 12 a 1</a> a la primera de Atalanta en un partido de preparación, seguía generando dudas [2]. Néstor Pipo Rossi lo describió diciendo que aquel era un equipo que había aparecido <i>«casi de casualidad»</i>, pero que acabó siendo una apisonadora. A su vez cuando Alejandro Marti quiso dar a conocer a las nuevas generaciones <i>«la mecánica del team»</i>, dibujó un equipo fundamentado <i>«en la habilidad de la mayoría de sus integrantes y en la ausencia de puestos o misiones fijas»</i>. Es decir, otro autor contemporáneo de aquel periodo desacredita la leyenda de que el fútbol argentino hubiese adolecido de ser estático (posiciones fijas). Justamente su idiosincrasia había sido la contraria. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Y Brasil, precisamente, no había sido derrotada con un mal conjunto</span>Añadía quilates al asunto que los brasileños, pese a perder por 3 a 0, habían acudido a ese torneo con una selección muy relevante. La componían jugadores de primerísimo orden como el portero Gilmar, los laterales Djalma y Nilton Santos, el interior Didí, el ya veterano Zizinho, o los extremos Joel, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FZXoE0pWLAs">Garrincha</a> y Pepe. El propio Pipo Rossi dijo posteriormente que <i>«al fin de cuentas tenían casi el mismo equipo que después ganó el Mundial, no eran ningunos mancos»</i>. Quizás por eso una buena forma de medir la dimensión de aquella hazaña de Lima la podríamos encontrar en los propios titulares que la prensa brasilera le dedicó al suceso. Así descubriríamos que la revista brasileña <i>«Manchete Esportiva»</i>, en su número 73 (1957), catalogaba el varapalo sufrido contra Argentina como <i>«o maior derrota do futebol brasileiro»</i> y que su articulista estrella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/">Nelson Rodrigues</a>, lo bautizó como <i>«A tragédia de Lima»</i>. Otra gaceta del país, la revista <i>«Mundo ilustrado»</i> (17-07-1957), les ofreció a sus lectores, tres meses después del torneo, una entrevista a cuatro páginas con el seleccionador argentino Guillermo Stabile, en donde se le interrogaba por el estado del fútbol nacional. Stábile apuntó a que no creía que existiese una <i>«superioridad»</i> del fútbol argentino, sino que los sistemas impuestos por los técnicos <i>«europeizantes»</i> estaban estrangulando el juego brasileño. </p>
<p style="text-align: justify">Durante el campeonato de Lima, la selección brasileña, dirigida por Osvaldo Brandão, ya había utilizado <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/miscellaneous/braz-lineup-sachamp.html">la formación 4-2-4</a> con la que iba a conquistar el Mundial. Lo contó Carlos Peucelle, que fue testigo directo, en un artículo titulado <i>«Táctica y estrategia»</i>, un trabajo en el que recogía y ejemplificaba todas las posibles maneras de jugar. A la hora de clarificar porqué dicho ordenamiento no había sido tan efectivo como luego resultaría en territorio sueco, Peucelle habló de un mal empleo del sistema. Aquel 4-2-4 se había ejecutado de manera estática, con rigidez, que es más que posiblemente a lo que se había referido Stábile cuando habló en <i>«Mundo ilustrado»</i> de excesiva disciplina táctica y corsé mental. </p>
<p style="text-align: justify">Llama la atención que exista una discrepancia notable entre este artículo y la versión que aportó Gianni Brera sobre el mismo torneo, en su <i>«Storia critica del calcio italiano»</i>. Según el autor italiano aquella selección brasileña habría afrontado el campeonato de 1957 utilizando aún el módulo en WM, lo que él supuso que fue la principal causa de la derrota. Aquí sospechamos que la defensa ultranza de sus tesis le jugó una mala pasada a Brera, quien seguramente martilleó la información hasta darle una forma homogénea con su propia teoría. El corolario breriano para este episodio es que el Brasil consiguió alcanzar la victoria final gracias al liderazgo del futuro técnico, el oriundi salertiano don Vicente Feola, que habría conseguido implementar un módulo táctico más moderno y apropiado (italianizado), amén de librarse de elementos ya excesivamente gastados como Zizinho. La realidad es que el sistema en 4-2-4 llevaba años siendo popular en Brasil debido al éxito que le había reportado a sus supuesto creador, el técnico Martim Francisco. Sobre la supuesta <i>«organización»</i> atribuida a Feola, huelga decir que el Napoleón que creyó ver Gianni Brera fue descrito por <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2002/06/29/d-01601.htm">periodistas argentinos</a> y brasileños como un <i>«gordito bonachón»</i>.</p>
<blockquote><p>La desorganización incluía lo futbolístico. Nosotros no sabíamos nada de nada sobre nuestros rivales. Amadeo Carrizo. El Libro de Oro del Mundial. &#8216;Clarín&#8217; (1998)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El diario <i>«Olé»</i> propuso un canon de causas para entender el fracaso del &#8217;58. El desglose de su propuesta lo podemos resumir en: 1º) Los ocho años de aislamiento del fútbol mundial; 2º) La emigración de los jóvenes talentos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">como Sívori</a>, Maschio y Angelillo; 3º) El seleccionador Guillermo Stábile, que solo jugaba torneos sudamericanos y que según <i>«Olé»</i> hizo lo de siempre: convocó a veteranos pasados de años y a algunos jóvenes. 4º) La improvisación organizativa y la preparación física inadecuada para aquella competencia. Los primeros que extendieron estas teorías fueron varios de los miembros del plantel del equipo nacional. Uno de los más activos en el turno de réplica fue el portero del equipo, Amadeo Carrizo, que directamente responsabilizó a los técnicos y a los dirigentes, pero que exculpó a los jugadores, puesto que según él simplemente les había tocado <i>«hacer de conejitos de Indias»</i>. Algo similar ha contado Sanfilippo, que acusó al seleccionador de dejarse hacer el equipo por la prensa y también <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/30/C-5306-95-historias-de-la-seleccion-en-los-mundiales.php">por el Pipo Rossi</a>, aunque matiza que tampoco existía un buen ambiente por las habituales disputas entre la plantilla y el técnico. La anécdota estrella de Sanfilippo, cuando se trata de ilustrar el caos de expedición que había organizado la AFA, es que el dinero para los pasajes de regreso había salido del bolsillo de un amigo suyo, puesto que los directivos se había gastado toda la plata en el escaso tiempo que permanecieron en Europa.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Stábile no era ajeno a la evolución que estaba viviendo el fútbol</span>Según los diarios y estos jugadores, Stábile era parcialmente responsable de la falta de estrategia, puesto que <i>«no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban»</i>, según dijo Sanfilippo. El dato es curioso porque Stábile había sido el espía de la selección italiana campeona del mundo en 1938. Así que aquel hombre que, supuestamente, no se preocupaba por recabar información, había sido escogido por Vittorio Pozzo precisamente para esa función. Además, gracias a <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-iii.html">una cita</a> contenida en el <i>«ABC de los Mundiales»</i>, a cuenta de una charla suya con Foni, deducimos que tenía competencias dentro del equipo nacional italiano. Y no solo eso, Stábile también había acudido como observador (espía) al Mundial de 1954 según recoge la revista <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/11/testimonios-1954.html"><i>«El Gráfico»</i></a> en un especial dedicado al Mundial (Septiembre de 1977). A su regreso presentó un informe detallado sobre el fútbol observado, analizándolo comparativamente tanto respecto al de otros mundiales, como en relación con el fútbol argentino. Las conclusiones son similares a las que ofrecería tres años después en la revista brasileña <i>«Mundo ilustrado»</i>. El juego estaba siendo excesivamente disciplinado con tácticas y sistemas, lo que él consideraba que no tenía sentido en Argentina por la abundancia de <i>«elementos de extraordinarias condiciones»</i>. La opinión era bastante ricas en matices, porque también alude a defectos característicos del jugador platino (exhibicionismo), aunque se muestra predispuesto a no quitar al jugador la <i>«libertad necesaria para mostrar personalidad y creación»</i>. Según Stábile <i>«lo que se impone es insistir en que tales recursos sean empleados en la proporción justa (&#8230;) como un medio para llegar a un fin, que es el gol y nunca como fin exclusivamente»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El seleccionador por tanto estaba muy al tanto de lo que pasaba en el fútbol europeo. Además de aquel viaje de estudio de 1954, el equipo nacional había jugado, tras el Mundial de Brasil del &#8217;50, varios encuentros tanto en América como en Europa con países del viejo continente de fuerte tradición como Inglaterra, Irlanda, España, Portugal o Italia. El intervalo de estos partidos va de 1951 a 1954 -aun bajo la presidencia de Perón- lo que empaña el tradicional argumento del aislacionismo peronista como causa del desconocimiento del nivel del fútbol europeo. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Stábile era consciente de lo difícil del reto</span>Los verdaderos problemas para Stábile comenzaron a raíz del golpe militar de 1955. La AFA fue intervenida políticamente, los clubes depurados (Armando y Liberti) y, según el periodista Antonio Domínguez, se nombró una nefasta comisión técnica, con el presidente de River Enrique Pardo a la cabeza, que empezó a tomar decisiones sobre quien debía acudir a la selección. El último torneo en el que realmente el mítico director técnico pudo confeccionar el plantel a su gusto fue el exitoso Sudamericano de Lima. A partir de ahí llegaron las ventas multimillonarias de los mejores jugadores contra la opinión de Stábile que quería presentar aquel grupo en el Mundial. Un amigo suyo, Fioravanti, gran periodista radiofónico, defendió años después al seleccionador, que ya había fallecido, explicando que él había sido muy consciente de que el equipo de 1958 no estaba en condiciones de realizar un desempeño digno. A sus amigos les confesaba en privado su temor a fracasar, pero pese a que le fue aconsejado que abandonase la empresa, se negó. Quizás fuese por puro patriotismo y sentido de la responsabilidad, aunque Antonio Domínguez también ha apuntado a que en el contrato que el técnico tenía con la AFA se especificaba que el que rompiese la relación contractual debería indemnizar a la otra parte. Así que Stábile era además presa de un grillete económico. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/carlos-desiderio-peucelle/">Carlos Peucelle</a> escribió una vez que la táctica es el arte que enseña a poner orden y la estrategia el arte de conducir. Lo que sucede es que el jugador de la década de las luces argentina, así como el futbolista <i>«carasucia»</i>, saltaba a la cancha dotado de una serie de atributos, físicos y técnicos [3], que permitían que su <i>«personalidad creadora»</i> prevaleciese frente cualquier sistema. El equipo estaba capacitado no solo para jugar, sino para interpretar al adversario y adaptarse sobre la marcha.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras se permitió a Stábile contar con su equipo de gala, el mismo país que luego iba a ser goleado en Suecia quedó con el arco invicto ante Italia, Brasil y ¡ante la propia Checoslovaquia!, que había perdido 1-0 en Buenos Aires el 19/08/1956. El desastre de Suecia se empezaría en realidad a fraguar cuando contraviniendo el deseo expreso del seleccionador, se dio permiso al traspaso con dirección a Europa de la tripleta central del equipo campeón en Lima, formada por Maschio, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=o6os0oYRpK0">Angelillo</a> y Sivori (los <i>«Carasucias»</i>) [4]. A partir de este momento el equipo nacional pasó a estar intervenido por la comisión técnica, llegando a ser muy evidente el sesgo de sus decisiones. El equipo campeón fue desmontado de cabo a rabo, y si durante el Sudamericano de Lima la base de la convocatoria la habían formado jugadores de Racing, para las eliminatorias del Mundial pasaron a convocarse jugadores de River, que era el equipo del cual era dirigente el mismísimo líder de la <i>«comisión técnica»</i> don Enrique Pardo. </p>
<p style="text-align: justify">La conclusión que extrae el especialista Antonio Domínguez es que, visto el volumen de negocio que había significado el traspaso de los <i>«Carasucias»</i>, se organizó una selección <i>«escaparate»</i> para tratar de revalorizar el producto que quedaba. Los jugadores que estaban en el extranjero no fueron citados ni para ese Mundial, ni para el siguiente, porque <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.com.ar/2013/12/testimonios-1958-iii_14.html">según Colombo</a>, presidente de la AFA: <i>«En la Argentina tenemos mejores jugadores que los que hay en Italia»</i> (sic). Suecia en cambio consiguió alcanzar la final del Mundial tras recuperar para la ocasión a los jugadores que militaban en el campeonato transalpino. </p>
<blockquote><p>Nadie nos sugirió la manera en que teníamos que salir a jugar, nadie nos advirtió que los europeos eran veloces. Amadeo Carrizo. Selecciones de Fútbol de Argentina. Revista &#8216;Siete Días Ilustrados&#8217; (1974).</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La victoriosa selección del Sudamericano de 1957 no llevaba preparador físico. Al llegar a Lima los jugadores se limitaron a repetir los ejercicios que acostumbraban a realizar en sus respectivos clubes, según una anécdota recogida en <i>«Las grandes hazañas del deporte»</i> (1971). Alejandro Marti lo resumió diciendo que hicieron <i>«apenas (algo de) gimnasia, trotes y furibundos picados»</i>. Curiosamente el combinado que acude al Mundial de 1958 si llevaba consigo un prestigioso preparador físico, <a target="_blank" href ="http://www.pickandroll.com.ar/noticias/00016896/a-60-anos-de-la-gloria-mundial/">Jorge Borau</a>, que venía precedido de gran fama por haber sido campeón mundial de basquetbol (1950) con la selección argentina, ejerciendo funciones de coordinador de la preparación física. Además el cuerpo técnico se había reforzado también con la presencia del kinesiólogo (fisioterapeuta) <a target="_blank" href ="http://www.actiweb.es/plantillasbarbu/">Ildefonso Martínez</a>. </p>
<p style="text-align: justify">A priori esto puede resultar disparatado, puesto que teóricamente la preparación de aquel infausto torneo Mundial, aparentaba ser más <i>«científica»</i>. A pesar de esto varios autores han confirmado que la forma física del combinado durante el torneo no era la más adecuada. A Brian Glanville, de hecho, le llamó poderosamente la atención que los argentinos pareciesen tan <i>«lentos y obsoletos»</i> jugando contra los checoslovacos. Le resultaba llamativo porque precisamente el combinado checo solía recibir críticas por ser un equipo <i>«con talento pero lento»</i>. Además, aunque el torneo lo ganó un equipo <i>«inmensamente distinguido»</i>, no consideraba que el torneo hubiese sido <i>«una competición brillante»</i>. Lo que significa que él no había entendido que aquel Mundial supusiese, en su conjunto, un salto de calidad respecto al fútbol que habíamos podido ver hasta esa fecha. </p>
<p style="text-align: justify">Cabe además puntualizar que independientemente del estado físico que tuviese el equipo nacional que se presentó en el Mundial de 1958, afirmar que en el fútbol argentino de estilo tradicional <i>«no hacía falta correr»</i> carece de cualquier viso de credibilidad y se puede aportar una ingente cantidad de pruebas que lo demuestran. Sirva como ejemplo una edición de la revista <i>«Racing»</i> del año 1944 en donde el técnico del Corinthians brasileño, João Chiavone, quien tenía amplia experiencia internacional, dijo que <i>«el fútbol que se practica en la Argentina es el más veloz del mundo»</i>. A esto podemos agregar que ya en aquellos años se había consolidado una <a target="_blank" href ="http://www.apeffa.com/es/noticia.php?id=83">escuela de preparación física</a> nacional, que habría de dejar durante las décadas de los 50&#8242; y los 60&#8242; muchos grandes nombres. Sin animo de exhaustividad, citando solo algunos de los casos más relevantes, tenemos a los preparadores Pablo Amándola y Adolfo Mogilevsky, que fueron pioneros en la importación de las novedades que iban apareciendo en el fútbol italiano. Al recordado <a target="_blank" href ="http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Deportes/2009/01/27/133535.htm">Jorge Everardo Kistenmacher</a>, brazo armado de Osvaldo Zubeldia en Estudiantes de La Plata. O al doblemente campeón, como preparador físico y como director técnico, José D’Amico. </p>
<p style="text-align: justify">El defensor internacional Pedro Dellacha, que fue un protagonista destacado de la década de los &#8217;50 y participó en aquel Mundial de Suecia, lo resumió en una entrevista diciendo: <i>«Yo me acuerdo que tuve excelentes preparadores físicos que permanentemente nos hacían entrenar bien»</i>. Una vez leído esto quizás no nos quede más opción que plantearnos si Jean-François Revel tenía razón cuando dijo que la fuerza más importante de las que mueven el mundo es la mentira. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Hirschl, Garay, Marinetti, Pascucci o Platko.<br />
[2] No las generaba entre todo el mundo, claro. Renato Cesarini, por ejemplo, fue de los que predijo que «con este equipo, allá tienen que matar».<br />
[3] Se citan «conocimiento del juego», «dominio del balón», «precisión en el pase», «ubicación», «acoplamiento», «sentido del desprendimiento de la pelota» y «estado atlético».<br />
[4] También se traspasó ese mismo año a Ernesto Grillo y Ernesto Cucchiaroni, con destino a Milan, y a Rogelio Domínguez dirección Madrid. Los tres se encontraron en la final de Copa de Europa.</p></blockquote>
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		<title>El fusil de Francia</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jul 2014 01:59:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>legan los cuartos de final al Mundial y se abren con un casi inmejorable Francia-Alemania. Equipos atractivos ambos, viejos enemigos a su vez. Francia y Alemania nunca se han llevado bien, no es una cuestión<span id="more-130637"></span> meramente futbolística. Los alemanes han sido <i>el hombre del saco</i> para los franceses durante décadas y, si pensamos en fútbol, es inevitable hacerlo en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/la-francia-de-le-carre/">las semifinales de España 82 y México 86</a>, donde los irreductibles germanos acabaron cruelmente con las ilusiones de unos galos brillantes. Pero en el primer enfrentamiento mundialista entre ambas naciones no fueron los teutones quienes salieron victoriosos, al contrario, fue Francia quien liquidó a una generación legendaria. </p>
<blockquote><p>Suecia 58 vio a los alemanes dejarse la piel defendiendo su título.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al Mundial celebrado en tierras suecas llegaban los alemanes como sorprendentes campeones del mundo. Todavía nadie se creía su victoria en Berna cuatro años antes y estaban lejos de ser considerados la mejor selección<span class="pullquote_right">Alemania siguió con el bloque campeón en 1954</span> del mundo. Sepp Herberger confió en lo que quedaba de su bloque de veteranos de 1954, en el cual se incluía un Fritz Walter que ya tenía 37 primaveras pero que seguía siendo el jugador más creativo del fútbol alemán. Faltaba ya Toni Turek, el héroe del  54, con sus milagrosas paradas a los húngaros, y parte del bloque del Kaiserslaturern, pero a cambio entraban los jóvenes y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RyDnxO9td-Y ">talentosos Uwe Seeler</a> y Horst Szymaniak. Y estaban Helmut Rahn y Alfred Schaefer, en su mejor momento. La combinación de estos cinco brillantes jugadores con el estilo aguerrido y esforzado de Herberger les permitió sobrevivir a un grupo en la que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo ">la favorita Argentina</a> fracasó miserablemente. Los alemanes fueron testigos de primera mano de cómo el romanticismo y la inocencia del fútbol argentino morían y eran enterrados en tierras suecas. Se pasó a cuartos de final junto a la sorprendente Irlanda del Norte, liderada por un Harry Gregg que jugaba como un hombre poseído tras haber sobrevivido al desastre de Munich que acabó con los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/historia-matt-busby-manchester-united-best-charlton-law/"><i>«Busby Babes»</i></a>. Fue el mejor portero del campeonato. Mejor que Yashin, mejor que Svensson, mejor que Gilmar.</p>
<p style="text-align: justify">En cuartos, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zqQcHnjxmIo">los yugoslavos</a>, brillantes viejos enemigos de Alemania, volvieron a sucumbir, en algo que ya parecía tradición mundialista. El gol de Rahn los enviaba de nuevo a casa. Tardarían otros cuatro años en sacarse la espinita. Para semifinales, los alemanes acometieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM">un durísimo partido</a> ante los anfitriones, saldado con una derrota muy influenciada por la expulsión de Juskowiak y una actuación tremendamente parcial del árbitro, que permitió el empate sueco a pesar de una mano de Liedholm al inicio de la jugada y miró para otro lado mientras los suecos molían a palos a Fritz Walter. Se caía de manera honrosa, pero la Copa Jules Rimet ya no volvería a viajar a Alemania. Quedaba la final de consolación.</p>
<blockquote><p>Francia presentó su primer gran conjunto en este torneo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Los franceses, por su parte, nunca habían sido una potencia en el concierto internacional, pero bajo el mandato de Albert Batteux –también entrenador del magnífico Stade Reims-, desplegaron<span class="pullquote_left">Raymond Kopa era clave en el dibujo francés</span> en tierras suecas un juego que enamoró al mundo. Técnico, rápido, ofensivo, es habitual referirse a esta como la selección más estética del campeonato. Robert Jonquet era el hombre clave en la parcela defensiva, un central con excelente toque de balón, que se incorporaba al medio campo. Arriba, calidad por arrobas, gracias al incisivo Jean Vincent en la punta izquierda, Maryan Wisnieski y sus diagonales en la derecha, y la pareja <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc ">Raymond Kopa</a> y Roger Piantoni en el centro. El equipo era endeble en defensa, así que debía ser muy fuerte en ataque. Esa era la filosofía de Batteux, y ningún hombre fue tan decisivo como Just Fontaine, el hombre que partía como suplente de René Bliard, pero al que la lesión de este abrió las puertas de la celebridad eterna. </p>
<p style="text-align: justify">Al contrario de lo que muchos piensan, Fontaine no era el 9 de este equipo. Jugaba de interior, y se aprovechaba de la creación de juego del falso 9, Kopa. El <i>«Napoleón del fútbol»</i><span class="pullquote_right">Just Fontaine no era el punta, sino interior</span> bajaba al centro del campo, y servía balones en profundidad que Fontaine, merced a su tremenda velocidad en espacios cortos, aprovechaba en carrera para definir a la perfección. Desde el inicio del torneo, esta pareja se mostró intratable, empezando por los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EBnCeiApu98">siete goles</a> marcados a Paraguay en el primer partido, donde toda la delantera francesa anotó. Fontaine el que más, un hat trick. La fragilidad defensiva francesa se acusó contra <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zALvTMEQFIo">los yugoslavos</a>, que se impusieron a pesar del doblete del de Marrakech. Contra Escocia, este y Kopa se repartieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=dGkvnM8xdgg">los dos goles</a> que enviaron a Francia a cuartos, una ronda en la que otro doblete del número 17 –y dos más de Wisnieski y Piantoni-, arrasó a Harry Gregg y sus norirlandeses.</p>
<p style="text-align: justify">El duelo en semifinales contra Brasil fue épico, con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk ">Kopa y Didí</a> enfrentados por ser el mejor organizador del mundo, y donde la defensa brasileña pesó más que la francesa. Fontaine no faltó a su cita con el gol –a pase de Kopa-. Cuando Vavá <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TeIoWLoS330#t=5m20s ">rompió</a> la pierna de Jonquet, la débil defensa francesa quedó expuesta. Pelé, Garrincha y Didí, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">fueron demasiado</a>. El último partido para Francia les mediría a los campeones salientes.</p>
<blockquote><p>Göteborg vio la explosión de Just Fontaine.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Para ambos conjuntos faltaba el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Rt1rRtnYVU4">último paso</a>. Los alemanes llegaban sin Fritz Walter, bastante mermados, mientras los franceses querían terminar brillantemente su participación. El encuentro fue un festival goleador en el que nadie brilló más que la pareja Kopa-Fontaine. Sin Jonquet y Piantoni, ellos fueron Francia. Un arrollador vendaval ofensivo. Cuatro goles de Fontaine y uno de Kopa, que dio otras tres asistencias. Fontaine terminó el torneo con 13 goles, batiendo el <i>insuperable</i> record de 11 que tenía Sandor Kocsis. También estrelló dos veces el balón en los postes y le dejó tirar los penaltis a Kopa. No veremos caer esa marca. Fontaine tuvo que retirarse con apenas 28 años, pero lo que hizo en Suecia 58 permanecerá para siempre.</p>
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		<title>Fútbol Mulato: El año en que Garrincha dribló a la psicometría (IX)</title>
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		<pubDate>Fri, 30 May 2014 02:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Brasil acudió a Suecia 1958 con una de las organizaciones más científicas -si no la que más en absoluto- que habían podido verse en un campeonato de selecciones. El proceso de configuración del equipo contó incluso<span id="more-124925"></span> con uno de los primeros psicólogos que aplicó dicha ciencia al campo del deporte, el insigne João Carvalhaes, quien también acompañó al conjunto en su viaje a Europa como garante de que no se repetirían los acontecimientos que derivaron en la tristemente célebre <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Berna"><i>«Batalla de Berna»</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquella ocasión el partido de cuartos de final que les había enfrentado contra <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">los <i>«Magiares Mágicos»</i></a> acabó con ambos combinados en el vestuario húngaro, intercambiándose botellazos y con el seleccionador brasileño, Zezé Moreira, estampando una bota en la cara de su homólogo europeo, según parece en represalia por un salivazo fugado desde los labios de uno de los atletas del este. Fueron necesarios hasta veinte minutos para que la policía suiza diera por finalizada la reyerta.</p>
<p style="text-align: justify">Como marca la tradición la prensa brasilera culpó al árbitro, el británico Arthur Ellis, de la derrota, achacándole un uso abusivo de su autoridad y convirtiéndole durante meses en el enemigo público número uno. La comisión técnica brasileña en cambio optó por un enfoque menos visceral y determinó que, ante la imposibilidad de actuar sobre el criterio arbitral, se dedicarían a evaluar las variables metodológicas que hubiesen podido influir en esta desagradable experiencia, cuyo doloroso efecto se vio sin lugar a dudas multiplicado por el entonces cercano recuerdo de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/">derrota en Maracaná ante Uruguay</a>.</p>
<blockquote><p>Brasil y Hungría terminaron a la gresca en 1954, en lo que se dio a conocer como la «Batalla de Berna».</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Finalmente se diagnosticó que la preparación emocional del equipo había sido errónea. Los jugadores fueron clasificados de excesivamente temperamentales, emocionalmente vulnerables y faltos de la preparación psicológica <span class="pullquote_right">Brasil llegó a dudar de su mentalidad</span>que requería un campeonato mundial. Supuestamente esta falta de autocontrol provocaba que la excesiva responsabilidad derivase en miedo, siendo los jugadores de raza negra la principal diana de estas acusaciones para las que incluso se acuñó un síndrome, el complejo de <i>«perro callejero»</i>, definición atribuible al <a target="_blank" href ="http://www.metro.org.br/es/editor/nelson-rodrigues-frases-4-politica-e-futebol">periodista Nelson Rodrigues</a>. En un reciente artículo revisionista, el columnista João Máximo reflexionaba que los jugadores del Brasil, presas del furor patriótico, acudieron a aquel partido de fútbol para defender a su país como si este fuese a entrar en una guerra.</p>
<p style="text-align: justify">Este <i>«temor al miedo»</i> de los estamentos federativos fue respondido con un aumento de la disciplina y de la organización meticulosa y científica. Se pretendía no dejar nada al azar. Esta fue la motivación por la cual el médico oficial del equipo y confesor de facto de los jugadores, <a target="_blank" href ="http://veja.abril.com.br/historia/copa-1958/_img/imagens_edicao/gosling-pele.jpg">el Doctor Hilton Gosling</a>, invirtió cientos de kilómetros hasta encontrar el lugar de concentración ideal -entre las arboledas de Hindas (Goteborg)-, o por la que controlaba obsesivamente la alimentación temiendo una intoxicación, extremo para el que recomendaba alimentarse exclusivamente de bocadillos de camino a los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify">De cara a tecnificar también el proceso de selección de jugadores, se integró en la seleçao a João Carvalhaes, psicólogo del <i>«Sao Paulo»</i> campeón regional Paulista en 1957. Se aseguraba que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/">el entrenador Béla Guttmann</a> había aceptado una sugerencia de Cavalhaes de apostar por un jugador, al que valoró como psicológicamente más preparado que el escogido de inicio por el técnico húngaro para afrontar el partido decisivo por el título. El jugador en cuestión cuajó una gran actuación y contribuyó decisivamente a la victoria.</p>
<blockquote><p>Brasil intentó que su estructura interna (médicos, psicólogos) fuera lo más técnica y profesional posible </p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El presidente da la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), João Havelange, había confiado en su adjunto Paulo Machado de Carvalho, empresario paulista de gran éxito, la organización del equipo nacional y fue este quien tomó la decisión de contratar a un profesional para realizar una batería de pruebas psicotécnicas de evaluación. Práctica en auge desde su introducción en el mercado laboral durante el inicio de la industrialización del país en los años 30.</p>
<p style="text-align: justify">Una comparación estadística de los futbolistas (muestreo de 67 jugadores) con los integrantes de otros gremios había llevado anteriormente a Carvalhaes a concluir que la adecuada práctica del fútbol exigía mayor inteligencia <span class="pullquote_left">Brasil realizó test de inteligencia a todos sus jugadores convocados</span>promedio que la requerida por otros grupos de profesionales (mecánicos, electricistas, oficinistas, artesanos, mensajeros o chóferes de autobús). Así que aparentemente una buena inteligencia correlacionaba con un buen desempeño deportivo. Se procedió a pasar un test de inteligencia (Army Test) a los jugadores seleccionados por Vicente Feola. <a target="_blank" href ="http://www.psico.uniovi.es/REMA/v4n2/a1/p2.html">Se trataba de una prueba de origen militar</a>, destinada al reclutamiento, y con la ventaja de estar adaptada de cara a poder efectuar su pasación a analfabetos. Tras su corrección se presentaron los resultados en una reunión con el comité técnico en la que el jugador Mané Garrincha fue señalado como el atleta de menor competencia intelectual.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de viajar a Suecia se apostó por completar los exámenes con la pasación del Test de la Figura Humana y el de Psicodiagnóstico Miokinético (PMK), continuándose el trabajo de evaluación incluso durante la celebración de la Copa del Mundo, según el propio Carvalhaes de cara a poder <i>«asesorar, orientar y apoyar mejor a los deportistas»</i> (sic).</p>
<blockquote><p>La Confederación brasileña sometió a sus futbolistas a pruebas psicotécnicas de distinta naturaleza</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La importante controversia posterior nace de las valoraciones, rayanas en lo insultante, que el psicólogo efectuó sobre dos futbolistas que tuvieron luego un peso importante en el equipo, Edson Arantes do Nascimento <a target="_blank" href ="http://www.colombiasports.net/wp-content/uploads/2013/01/Garrincha-y-Pel%C3%A9-foto-copa2014govbr.jpg"><i>«Pelé”</i> (17 años) y otra vez Mané Garrincha (25 años)</a>. El primero fue calificado de <i>«adolescente inmaduro»</i>, <i>«obviamente infantil»</i> y <i>«carente del espíritu de lucha necesario»</i>; quedando para el segundo la peor parte al ser tildado de <i>«deficiente mental»</i>, <i>«indisciplinado»</i> e <i>«irresponsable»</i>. Desaconsejando que cualquiera de los dos jugase. A Mané no le beneficiaba que en un partido de preparación en Italia, tras driblar a toda la defensa del AC Milan, optase por esperar en la línea de meta el retorno de uno de los defensores para poder volver a driblarlo y, esta vez sí, marcar un soberbio gol.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a los malos augurios el desempeño de Pelé y Garrincha en los entrenos era tan formidable que una delegación de jugadores, presidida por <a target="_blank" href ="http://www.conmebol.com/es/content/fallecio-nilton-santos-la-enciclopedia-del-futbol-0">Nilton <i>«La Enciclopedia»</i> Santos</a>, instó a Feola a incluirlos en el equipo contra el combinado soviético [1]. Huelga decir que la actuación fue tal que al acabar el partido el defensor de Garrincha, Kuznetsov, se dirigió descompuesto a los periodistas rogándoles que le consiguieran asilo político en alguna embajada, puesto que tenía miedo a volver a Moscú tras haber sido tiranicamente ridiculizado por un cojo [2].</p>
<p style="text-align: justify">Posteriormente, numerosos articulistas cargaron contra la figura de Carvalhaes y por extensión a la de la psicología aplicada al deporte, argumentando en virtud del mal uso que se dio a los instrumentos de diagnóstico. Sin duda hubo una falta de comprensión por parte de Carvalhaes de las habilidades particulares presentes en el juego. No en vano él provenía del mundo del boxeo y en el terreno futbolístico era primordialmente un neófito. Sus métodos de evaluación no estaban diseñados acorde con el campo de desarrollo del trabajo, no contemplando que un sujeto puede alcanzar su madurez personal y estar lejos de su mejor momento como atleta, al carecer de la calidad física que le permitía destacar en ese ámbito.</p>
<blockquote><p>El fútbol de Mané Garrincha y Edson Arantes, Pelé cuestionó la validez de los estudios psicotécnicos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo una parte de la crítica, identificable en <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">figuras tan populares como Dante Panzeri</a>, lo que en realidad parecía deplorar era la industrialización del fútbol. La tecnificación del deporte les remitía al proceso por el que se sustituyó al artesano (artista) por la producción en masa (industria). La búsqueda de la predictibilidad y la replicabilidad era entendida como el opuesto al talento innato y al proceso alquímico que forja casi misteriosamente a los grandes equipos, un juego de extremos en los que la seriedad se percibe como el antagonista de la libertad y la técnica lo que aplasta el espíritu humano.</p>
<p style="text-align: justify">El Mundial de mil novecientos cincuenta y ocho no acabó con los prejuicios sobre disciplina y tecnificación, pero si con los del racismo, puesto que el torneo puso en el mapa a los crioulos (mulatos). Irresistibles primero para las jóvenes suecas [3] y luego para todo el mundo. La psicología deportiva en cambio recibió un duro embate en su credibilidad, aunque el doctor José Augusto Evangelho Hernandez hace notar en su ensayo sobre el tema [4] que si bien los tests aplicados por Carvalhaes no fueron eficaces de cara a evaluar competencias futbolísticas, si que alertaban sobre <a target="_blank" href ="http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/entrevista-inedita-garrincha-revela-su-resentimiento-pele-noticia-1499832">la fragilidad de un Mané Garrincha</a> que moriría de cirrosis hepática a la temprana edad de 49 años tras haber malgastado todo su dinero.</p>
<blockquote><p>[1] La teoría de la camarilla interna del seleccionado ha sido recogida por historiadores tan solventes como Brian Glanville, sin embargo los supervivientes del combinado del `58 actualmente lo niegan. La salida de Joel y «Mazzola» Altafini se atribuye a decisiones de Feola y no a una reunión. Existen no obstante motivos que propiciarían que fuese impopular reivindicar una autogestión dado que se ha reivindicado ese triunfo Mundial como ejemplo de organización y espíritu «científico». </p>
<p>[2] Manuel Francisco dos Santos, apodado «Garrincha» o «Mané», tenía una pierna 6 centímetros más corta que la otra, así que técnicamente era cojo. </p>
<p>[3] Durante la celebración del torneo el rey Pelé mantuvo un breve romance con una joven sueca llamada Ilena. Apenas un año después (mayo de 1959), en una gira del Botafogo por la misma Suecia, se produjo el escarceo de Mané Garrincha con una camarera que acabó en el nacimiento de Ulf Lindberg, uno de sus catorce hijos reconocidos.</p>
<p>[4] «<a target="_blank" href ="http://www.revispsi.uerj.br/v11n3/artigos/html/v11n3a17.html">João Carvalhaes, a psychologist world champion football</a>«. Instituto de Psicologia – Universidade do Estado do Rio de Janeiro &#8211; UERJ, Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Brasil (2011).</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/06/nenem-prancha-clave-descubrimientos-formacion-futbol-brasileno-joao-saldanha/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/10.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Fútbol Mulato: Veinte años de buenas experiencias y malas consecuencias (VII)</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/futbol-brasileno-disciplina-flavio-costa-sin-exito-maracanazo-brasil/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 May 2014 01:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Copa del Mundo 1958]]></category>
		<category><![CDATA[Flávio Costa]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Mulato]]></category>
		<category><![CDATA[Origen]]></category>
		<category><![CDATA[Zezé Moreira]]></category>

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		<description><![CDATA[«A seleção brasileira montou para o campeonato mundial na Suécia um esquema que primava pela organização, comparado à completa bagunça dos anos anteriores». «A diferencia de la anarquía que primaba en sus anteriores incursiones internacionales&#8230;». Esta frase o similares inician varias descripciones de la conquista verdeamarelha de la Copa del Mundo de 1958, incluso algunas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i><strong>«A seleção brasileira montou para o campeonato mundial na Suécia um esquema que primava pela organização, comparado à completa bagunça dos anos anteriores».</strong></i></p>
<p><span id="more-122153"></span></p>
<p style="text-align: justify"><i>«A diferencia de la anarquía que primaba en sus anteriores incursiones internacionales&#8230;»</i>. Esta frase o similares inician varias descripciones de la conquista verdeamarelha de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/brasil-campeon-mundial-1958-feola-garrincha-pele/">Copa del Mundo de 1958</a>, incluso algunas de autoría brasileña, y sin embargo resulta totalmente incierta. Por ejemplo, el entrenador de 1954, Zezé Moreira, ya era tan adicto al orden y la disciplina como cualquier técnico moderno o más. Este desacuerdo entre historia y mito radica en que cada eliminación en el Mundial fue vivenciada mediante un intenso drama emocional, lo que acabó generando una distorsión en el imaginario brasileño. Puesto que resultaba inaceptable que las cualidades antes expresadas (disciplina, orden), presentes incluso en el lema nacional <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_y_progreso"><i>«ordem e progresso»</i></a>, no hubiesen aportado el dulce fruto de la victoria final, así que el inconsciente colectivo borró la experiencia y la sustituyó por el estereotipo.</p>
<blockquote><p>La historia relata que la sensación del pueblo brasileño era ficticia.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Si nos remontamos hasta los prolegómenos del primer campeonato de la posguerra mundial encontraríamos a la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), semilla de la futura CBF, eligiendo casi por aclamación a <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Fl%C3%A1vio_Costa">Flávio Costa</a> como el <i>«optimo disciplinador»</i>. Persona eminentemente enérgica, Costa asumió el encargo con determinación y aplicando a sus funciones un férreo control. Ya fuese convocando jugadores, decidiendo alineaciones, organizando sistemas o definiendo tácticas, en aquel fútbol vasto en extensión territorial y fragmentado en una maraña de campeonatos regionales. Aparentemente incansable, también procedió a hacerse cargo de la condición física del equipo y del diseño de un programa de protocolo para los jugadores, estructurando en que lugar deberían concentrarse sus comandados, controlando personalmente sus horarios, así como que vestir o dónde y qué comer.</p>
<p style="text-align: justify">Entrenar en aquellos tiempos revestía riesgos más allá de lo puramente futbolístico. Siendo entrenador del Vasco da Gama, Costa había marginado al ídolo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4Lq06QZ9dJM">Heleno de Freitas</a> debido a su pésima conducta dentro y fuera de la cancha -luego se descubriría que la sífilis le estaba enloqueciendo-. Un día el jugador entró en las estancias del club, fuera de si y empuñando un revolver que presionó contra la frente del técnico. Heleno llegó a amartillar el arma y hubo un forcejeo entre ambos, aunque afortunadamente la pistola no estaba cargada. Luego Heleno sería <i>«o grande ausente de 1950&#8243;</i>. La violencia estaba en el día a día, se convivía con ella y Costa estaba dispuesto a ejercerla en caso de considerarlo necesario. A <a target="_blank" href ="http://pt.wikipedia.org/wiki/Ipojuc%C3%A3_Lins_de_Ara%C3%BAjo">Ipojucan</a>, un mulato alto, frío y de juego virtuoso, le devolvió a un partido decisivo, del que pretendía borrarse entre lágrimas, propinándole una sarta de bofetadas en el descanso del medio tiempo.</p>
<p style="text-align: justify">Durante décadas se había larvado un <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/">sentimiento de inferioridad</a> en Brasil producto de sus habituales derrotas a manos de las potencias futbolísticas de la escuela rioplatense (Uruguay y Argentina). Tras<span class="pullquote_right">Flavio Costa permaneció en la Canarinha 6 años; hasta el maracanazo</span> lo que sucedió en 1938, llegaron las goleadas contra Argentina en la Copa Roca de 1939 y de 1940 (1-5, 6-1, 5-1), lo que alentó a sus dirigentes a buscar refugio en la disciplina. Se avergonzaban del espíritu libre y del desconocimiento reglamentario que en el torneo mundial francés había llevado a Leónidas a quitarse las botas, pretendiendo jugar descalzo, mientras que el árbitro sueco Eklind le obligaba a calzarse de nuevo; así como de las medias para abajo, las camisetas para afuera del pantalón y los gorritos en la cabeza, ya fuesen blancos o con los colores de su club. Dichas circunstancias propiciaron tanto la entrada de Flavio Costa, en un amistoso contra Uruguay de 1944, como que resistiese en su puesto hasta la celebración del campeonato del mundo en Brasil, seis años después. No en vano era el entrenador de <i>«O Expresso da Vitória»</i>, que entre 1945 y 1952 conquista cinco títulos estatales más un ilustre antecesor de la Copa Libertadores, el prestigioso <a target="_blank" href ="http://eldatofutbolero.blogspot.com.es/2013/01/copa-de-campeones-1948-el-puntapie-de.html">Campeonato Sudamericano de Campeones (1948)</a> en el que vence la liguilla quedando invicto. </p>
<blockquote><p>La disciplina no llegó a funcionar tan bien como, en teoría, se esperaba.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante la celebración del torneo del cincuenta se encerró al equipo en un recinto ubicado en las afueras de Río. La casa había sido lujosamente amueblada por los patrocinadores, aunque con el handicap de estarle vedada a las mujeres de los jugadores. Además se marcó las diez en punto como toque de queda, justo después de prepararse y tomar un complejo vitamínico. Todo inútil. Ni la advertencia del partido ante Suiza procuró soluciones tácticas ante el verrou -jamás se ganó contra los equipos que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/vision-alternativa-accidente-superga-gran-torino-maracanazo-catenaccio-futuro/">renunciaron a defender en WM</a>-, ni las acertadas previsiones de Costa antes del partido [2] mitigaron la ventaja psicológica charrúa. Aquel <i>«los de afuera son de palo»</i> -falsamente atribuida al capitán Varela y en realidad del half derecho, Schubert Gambetta-, en referencia al auxilio que podría esperar el equipo del Brasil de los doscientos mil compatriotas que poblaban las gradas del Maracaná, se convirtió en el lema, casi un epitafio, de aquel fútbol uruguayo que, siendo el segundo país sudamericano más pequeño en cuanto a territorio, durante los años veinte gobernó el mundo fútbol (1924, 1928, 1930) [3].</p>
<p style="text-align: justify">Tras la derrota, a Flávio Costa y los jugadores los querían matar, aunque acabó primando el sentimiento depresivo de querer morir. Dos años sin presentar a su selección a ningún evento internacional, fin de los tradicionales colores blancos con puños y cuello azul de la equipación, muerte en vida para <a target="_blank" href ="http://futbol.univision.com/article/1931592/2014-04-25/fifa-copa-mundial/el-momento-clave/barbosa-el-arquero-maldito-del">el portero Moacyr</a> e injusto ostracismo para el resto del equipo. Curiosamente al técnico plenipotenciario se le acabó condonando parcialmente la pena, incluso devolviéndole en 1955 a la selección de cara a dirigir la gira europea de 1956. Un viaje de estudios orientado hacia la copa de Suecia del 58. Su carrera no acabaría allí aunque si sus mayores aspiraciones que incluían ser el hombre que le diese el primer título mundial a Brasil e iniciar una carrera política partiendo del cargo de concejal. Una condena por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/cristiano-ronaldo-heroe-similitudes-thor/">hybris</a> que el acabó asumiendo con humor. Cuando en la presentación del libro <i>«Anatomía de una derrota»</i> de Paulo Perdigão una periodista desubicada le preguntó si él era el autor, Costa respondió: <i>«No, yo soy la derrota»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">
<blockquote><p>[1] «El equipo uruguayo siempre ha perturbado el sueño de los futbolistas brasileños» (Flavio Costa).<br />
[2] La FIFA acordó en el Congreso de 1924 asumir la responsabilidad de la organización de los Torneos Olímpicos de Fútbol, por lo que posteriormente homologó las victorias uruguayas en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928 como «Campeonatos Mundiales». De ahí que se autorice a Uruguay a llevar cuatro estrellas en el escudo pese a haber ganado técnicamente solo dos campeonatos (1930 y 1950).</p></blockquote>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/historia-futbol-mulato-racismo-origenes-futbol-brasil-perros-callejeros/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/06.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/zeze-moreira-defensa-en-zona-brasil-tachado-defensivo-poco-exito-pese-al-triunfo/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/mulato/08.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>El camino de los gigantes</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 03:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Bela Guttman]]></category>
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		<description><![CDATA[ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de Schiaffino y Ghiggia, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><span class="dropcap">«C</span>ada pueblo tiene su catástrofe nacional, algo así como su Hiroshima. Nuestra catástrofe nacional, nuestro Hiroshima fue la derrota frente a Uruguay en 1950&#8243;</i>. La frase del autor brasileño Nelson Rodrigues resumen<span id="more-103057"></span> perfectamente el sentimiento que invadió al pueblo brasileño tras el Mundial de 1950. Aquel Waterloo provocado por los goles de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=6pMmRFKKZfk">Schiaffino y Ghiggia</a>, por el <i>«los de afuera son de palo»</i> de Obdulio Varela y por la tarde más negra de Bigode, Juvenal y Barbosa, borró de un plumazo todos los avances del fútbol brasileño en más de 50 años. Mientras los celestes levantan casi a escondidas la Copa Jules Rimet, Ary Barroso, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=C5pvdIf50Ag">locutor</a> más famoso del país se retiraba –aunque no fue definitivo-, el seleccionador Flávio Costa se disfrazaba de mujer para salir vivo de Maracaná, muchos brasileños se suicidaban y millones de periódicos impresos con <i>«Brasil campeao mundial»</i> se iban a enormes pilas para quemar. La samba <i>«Brasil vitoriosa»</i> nunca se tocaría y, en Tres Coraçoes, un niño de nueve años prometía a su desolado padre que él ganaría la Copa del Mundo para Brasil. ¿Quién sabe cuántas veces se hizo esa promesa a lo largo del país tras la tragedia?</p>
<p style="text-align: justify">Esa victoria en el Mundial quedaba más lejos que nunca en el verano de 1950. Brasil se había ido afianzando poco a poco como uno de las selecciones más fuertes del mundo antes de la guerra. Especialmente en el campeonato <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xTJcfzPNzy4">disputado en Francia</a> se presentó como uno de las favoritas. De la mano del genio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Om5GFSBlNOU">Leónidas</a> llegaron a unas semifinales donde se medían a los campeones, Italia. En un ejercicio de soberbia pocas veces igualado, Brasil hizo descansar a muchos de sus mejores jugadores, entre ellos el propio <i>Diamante Negro</i>, y los envió a París desde Marsella para que estuviesen descansados para la eventual final. Partido que nunca jugarían ya que los hombres de Vitorio Pozzo les vencieron y acabaron con su trayectoria mundialista.</p>
<p style="text-align: justify">Tras doce años, y no habiendo sufrido las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue el único país que presentó candidatura para el certamen de 1950. Construyó un estadio faraónico en Rio de Janeiro, para unos doscientos mil espectadores, y reunió a un fantástico equipo que aglutinaba a los<span class="pullquote_right">Brasil llegaba a su cita como máximo favorito</span> mejores jugadores de Brasil. Algo no tan habitual hasta entonces, por las continuas disputas entre Río y Sao Paulo. La selección brasileña, que por entonces vestía de blanco principalmente, venía de ganar la Copa América de 1949, y contaba con el longilíneo atacante de Vasco da Gama <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=S8MtldObH7Q">Ademir como estilete</a>. Por detrás de él, Jair y, sobre todo, Zizinho eran los creadores de juego. Friaça por la derecha y Chico por la izquierda eran dos diablos en las bandas. Carlos Bauer imponía su jerarquía en el medio junto a Danilo Alvim  y, aunque la defensa flojeaba, contaba con jugadores fiables como el capitán Augusto, Bigode y Juvenal, además de un portero ágil y elástico, como era Moacyr Barbosa. Amparada en los goles de Ademir, la magia de <i>Mestre Ziza</i>, las diabluras de Chico y el impresionante ambiente de Maracaná, Brasil llegó al último partido de la liguilla final necesitando sólo un empate para ganar el Mundial. Lo que siguió fue una de las <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=t29i1CdHdNM">tardes más dantescas</a> de la historia del fútbol, la tarde del <i>silencio atronador</i>, como lo definiría el propio Rimet, la tarde en que, cuando más necesitaba la selección su aliento, Maracaná se quedó mudo.</p>
<blockquote><p>Brasil quiso hacer borrón y cuenta nueva tras el doloroso Maracanazo de 1950 frente a Uruguay</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como dijimos anteriormente, la derrota contra Uruguay sumió al país en una depresión y eliminó de un plumazo todo lo logrado por el equipo nacional. Incluso se le cambió el uniforme a la selección, pasando del blanco y azul a uno que representase los colores de la bandera.<span class="pullquote_left">Después del «desastre» nació la canarinha</span> Nacía la mundialmente famosa <i>canarinha</i>. Incluso los miembros del equipo de 1950 fueron sustituídos con la mayor celeridad posible. Augusto, Juvenal y Bigode, tres de los más señalados nunca más jugaron con Brasil, al igual que Chico. Jair desapareció de la misma hasta 1956. Friaça y Ademir aguantaron hasta 1952, Danilo y <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Moacir_Barbosa_Nascimento">Barbosa</a> hasta 1953. Bauer fue uno de los supervivientes para la siguiente Copa del Mundo. Básicamente, la losa de esa derrota nunca les abandonaría, siendo el caso de Barbosa uno de los más trágicos, constantemente señalado y repudiado –se le prohibió visitar a la selección de USA 94 porque le consideraban gafe-, e incluso llegó a quemar los palos de la portería de Maracaná en su casa. Zizinho fue un caso especial, era un maestro, una figura reverenciada, y siguió apareciendo en la selección de manera irregular. Además, protagonizaría un increíble <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=X5OVN0ZkbRY">retorno a la élite</a>, avanzada la década, con el Sao Paulo de Bela Guttmann.</p>
<p style="text-align: justify">El caso es que el fútbol brasileño debía renacer de sus cenizas. La primera señal de recuperación fue el segundo puesto en la Copa América de 1953, donde Ademir y Zizinho todavía eran figuras importantes. Claro que para ser segundo hay que perder, en este caso un desempate ante Paraguay, así que el mito de que Brasil era <i>incapaz</i> de ganar se mantuvo un poco más. Es curioso como los dos países que más Mundiales han ganado soportaron durante gran parte de su historia la etiqueta de <i>no saber ganar</i>. Italia lo sufrió tras la guerra y hasta que consiguieron el título europeo en 1968.</p>
<p style="text-align: justify">Para el Mundial celebrado en Suiza en 1954 la renovación de la selección ya era total. Entre los 22 hombres que viajaron a Europa, sólo  cinco habían estado en 1950 –Baltazar, Nilton Santos, Castilho, Ely y Bauer-, y sólo el capitán Bauer había estado en el césped ante Uruguay. Había nuevas figuras, como el lateral Djalma Santos, fuerte y siempre dispuesto a proyectarse al ataque, el mariscal del mediocampo Didí, un jugador lento, pero de absoluto dominio del juego, y el fantástico extremo derecho <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cDBjtMJjQZc">Julinho Botelho</a>, que haría fortuna en Europa con la Fiorentina y el motivo por el que Garrincha tardó tanto en despuntar con la selección. El equipo de Zezé Moreyra –hermano de Aymoré, que ganará para Brasil el segundo Mundial-, como vemos, contaba con destacados jugadores, pero todavía no era un conjunto capaz de ganar el Mundial. Brasil <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=1Gx3Adcw6Fo">aplastó a Mexico</a> en la primera fase y logró un empate ante una gran Yugoslavia. Pasó primera de grupo con un Didí espectacular, pero los cuartos de final deparaban un impresionante enfrentamiento en Berna contra los grandes favoritos, la Hungría de los Magiares Mágicos. </p>
<p style="text-align: justify">El partido, que posteriormente sería recordado como la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=p9yJFpbcgcE">Batalla de Berna</a>, hizo honor a su apodo. Competido y violento. Hungría, aún sin Puskas, se puso 2-0 antes de los diez minutos, en su típico arranque en tromba. Brasil respondió a los goles de Kocsis e Hidegkuti gracias a un penalti transformado por Djalma Santos. Tras el descanso, Gyula Lorant, que ya estaba sufriendo en defensa ante Julinho, transformó un penalti colocando el 3-1, lo cual llevó a<span class="pullquote_right">La derrota ante los húngaros junto a la influencia de Guttman tuvieron consecuencias</span> una invasión de campo por parte de los periodistas y miembros del staff brasileño que tuvo que ser desalojada por la policía. Este fue el momento en el que el partido empezó a degenerar en una sucesión de faltas violentas y marrullerías varias. En medio del caos, un gol de Julinho ponía el 3-2. El brasileño estaba martirizando a Lorant, algo que ni Stanley Matthews, ni Bernard Vukas, ni Alfred Schaefer habían conseguido hasta la fecha. Tras este gol, Boszik recibió una criminal falta de un Nilton Santos fuera de sí. Ambos se enzarzaron a golpes y fueron expulsados. Boszik jugaría las semis igualmente, porque, sorprendentemente, argumentó que siendo miembro del Parlamento Húngaro tenía inmunidad diplomática y la FIFA no podía castigarle. La FIFA se lavó las manos en todo este asunto y no sancionó a nadie. Poco después, Kocsis marcó el cuarto y definitivo gol húngaro. Los últimos momentos fueron, básicamente, una <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">batalla campal</a> en la que, casualmente, a veces había un balón de por medio. El atacante Humberto Tozzi también fue expulsado por una patada al omnipresente Lorant y el partido terminó con un enfrentamiento a botellazos en los vestuarios. Curiosamente fue Puskas, cojo, el que lanzó el primer proyectil. La aventura mundial del nuevo Brasil terminaba con otra vergonzosa imagen.</p>
<p style="text-align: justify">Los cuatro años que pasaron desde la Batalla de Berna hasta la siguiente cita mundialista supusieron, ahora sí, un significativo cambio en el fútbol brasileño. A pesar del lamentable espectáculo vivido ante los húngaros, Brasil sacó en limpio que su 3-2-5 necesitaba una revisión y ellos mismos habían comprobado, al igual que el resto del mundo, que el <a target="_blank" href ="http://www.fifa.com/classicfootball/matches/world-cup/match=1248/">4-2-4 funcional</a> de los húngaros podía ser la solución. Los magiares combinaban de manera excepcional las bajadas de Zakarias desde el medio a la defensa y de Hidegkuti en la posición de falso 9 –de hecho era más bien un centrocampista ofensivo-, para contar con superioridad en todas las zonas del campo y destrozar los sistemas rivales. Con Zakarias incrustándose en la línea defensiva, esta pasaba a tener 4 hombres y esto se traducía en menos espacio para los extremos rivales, que pasaban a ser casi inefectivos –salvo actuación excepcional como la de Julinho en Berna-. Además, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">Hidegkuti</a> operaba en la zona de mediapuntas, arrastrando a sus marcadores u moviéndose libremente porque estos no se atrevían a salir de su posición. Fuese cual fuese la decisión tomada por los rivales, el resultado era terrible, ya que Hidegkuti llegaba desde atrás, te castigaba con su fantástico disparo de media distancia y filtraba pases para los interiores Puskas y Kocsis –que eran realmente los delanteros del equipo- que entraban en superioridad ante la línea defensiva, especialmente cuando los extremos Budai y Czibor fijaban a sus pares.</p>
<p style="text-align: justify">La influencia húngara en Brasil durante estos años tuvo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/historia-benfica-campeon-europa-guttmann-eusebio/ ">Bela Guttmann</a>, que hizo del Sao Paulo uno de los mejores equipos del país, y recuperó a Zizinho, que ya tenía 36 años, como el cerebro de su formación. Esto le valió al <i>Mestre Ziza</i> una vuelta a la selección nacional, donde destacó en la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=791M3gn-mos">Copa América de 1957</a>, combinando excelentemente con Didí. Las ascensión del Santos, gracias a una gran generación de jugadores, entre los que estaba un jovencísimo Pelé, aportó también mucho a este período del fútbol canarinho. Brasil fue de nuevo segunda en esa Copa América, por detrás de la Argentina de los Carasucias, pero presentaba otra vez credenciales para el Mundial que se celebraría en Suecia.</p>
<blockquote><p>El viaje hacia la Copa del Mundo de Suecia supuso para la selección brasileña una revolución táctica</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El camino hacia el Mundial empezaba por las clasificatorias. Brasil fue encuadrada en un grupo con Perú y Venezuela, con sólo una plaza para el Mundial en juego. Con la retirada de los venezolanos, la cosa se quedó en una liguilla de dos partidos contra los peruanos. La ida<span class="pullquote_left">La preparación para afrontar el Mundial de Suecia fue muy estricta</span> en Lima terminó con un 1-1, gracias a un gol de Índio, delantero del Flamengo. Faltaba el partido de Maracaná y Osvaldo Brandao, seleccionador brasileño, sacó al mismo equipo que en Lima. El partido fue cerradísimo pero se resolvió de manera legendaria. Didí, la indiscutible figura de Brasil, marcó el gol de la victoria gracias a una falta directa en la que se presentó al mundo su <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-CvqvSkCXX9I/TnJjL_l8SaI/AAAAAAAACLU/nuKikMNQbIw/s400/vvv.jpg">famosa <i>folha seca</i></a>. Brasil viajaba a Suecia, pero todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer. Brandao fue sustituído por Vicente Feola, que había trabajado con Guttmann en el Sao Paulo. Feola, fuertemente influenciado por el húngaro, trabajó en pos de adaptar a la selección a un sistema similar al utilizado en su club, uno más parecido a aquel que los Mágicos Magiares habían usado en el Mundial de 1954. Feola sabía que, tras ser incluído en un grupo con la URSS, Austria e Inglaterra, Brasil debería llegar perfectamente preparada a la cita. Todo se preparó al milímetro, desde el lugar de concentración hasta la alimentación, los vuelos, etc. Brasil implantó el modelo que hoy siguen la gran mayoría de selecciones del mundo ante un campeonato de estas características.</p>
<p style="text-align: justify">Los rivales eran formidables. Los soviéticos participaban por primera vez en un Mundial, tras romper su aislamiento con el torneo. Eran los <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=5J00MaMHDtw">campeones olímpicos de 1956</a> y contaban con un excepcional conjunto en el que destacaban el guardameta Lev Yashin, el cerebro del centro del campo Igor Netto y un fabuloso atacante joven, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=c3EU_fVpTZ4">Eduard Strelsov</a>, quien sería apodado el <i>Pelé ruso</i>. Rápido, técnico y muy goleador, el del Torpedo de Moscú estaba llamado a ser una de las mayores figuras del Mundial sueco. Austria, por su parte, venía de quedar tercera en el Mundial de Suiza y contaba con un grupo de veteranos  como Alfred Körner –uno de los máximos goleadores de aquella Copa del Mundo-, Karl Koller, uno de los mejores centrocampistas del mundo y los legendarios Ernst Happel y Gerhard Hannappi, dos jugadores de categoría mundial en multitud de puestos. Dos monstruos en peligro de extinción. Por su parte, Inglaterra contaba con una nueva generación liderada por los Busby Babes del Manchester United,  los veteranos Billy Wright y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=JFFcgJx3f0Y">Tom Finney</a>, y el brillante genio del Fulham Johnny Haynes.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, Feola dejó fuera a Zizinho, Julinho y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NPJoV-zI8wE">Canhoteiro</a> –letal extremo zurdo del Sao Paulo, el Garrincha de la banda izquierda- entre otros y comenzó a trabajar con un 4-2-4 nominal, al estilo del que utilizaba en el Sao Paulo. Evidentemente, no muchos jugadores podían asumir los roles de Zakarias<span class="pullquote_right">Brasil no tendría ni a Zakarias ni a Hidekguti</span> e Hidegkuti –los que realmente hacían especial el sistema húngaro-, así que el brasileño optó por usar a Mario Zagallo, el extremo del Botafogo, conocido por su sacrificio y capacidad de trabajo en el campo, para que actuase como <i>wing ventilador</i> -como lo llamaban en Argentina-. Zagallo bajaba hasta el medio campo, pasando la formación a un 4-3-3 que daba superioridad en esa parte del terreno de juego. Además, los laterales Nilton de Sordi –le ganó el puesto a Djalma Santos- y Nilton Santos se proyectaban al ataque al más puro estilo de Lorant. Feola, además, incluyó por primera vez un psicólogo en la expedición que llevó a Suecia. Este personaje se convertiría en una celebridad, al argumentar que tanto Pelé como <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MYKP4aAknT0">Garrincha</a> eran demasiado infantiles como para aguantar la presión del torneo y que, por ello, debían ser dejados fuera del equipo. Feola no le hizo caso, pero ambos estuvieron en el banquillo durante los dos primeros partidos de la competición.</p>
<p style="text-align: justify">Contra <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=VxkFxymglas">Austria</a>, Feola reforzó aún más el medio del campo. La inclusión de Dino Sani, un centrocampista que ejercía como <i>regista</i> y que haría carrera en el Milan, además de un De Sordi más defensivo que Djalma Santos, las bajadas de Zagallo, la presencia de Didí y el rol de Dida como enganche. La jugada le salió perfecta y Brasil ganó holgadamente gracias a un gol de Nilton Santos y un doblete de Mazzola, a quien todos conoceríamos posteriormente por sus hazañas en Europa bajo el nombre de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=U_J4f-s23Ro">Altafini</a>. El segundo partido del torneo mediría a Brasil contra Inglaterra. El enemigo formidable que pintaba un año antes había quedado reducido a cenizas, al igual que el avión que transportaba al United en el aeropuerto de Munich. La tragedia de los Busby Babes mermó sensiblemente a la <i>Three Lions</i>, especialmente con las muertes del todoterreno Duncan Edwards y el gran goleador Tommy Taylor. Con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Yv3efEdaXOw">Johnny Haynes</a> como principal figura, apoyado por su compañero del Fulham Bobby Robson, Inglaterra puso las cosas muy difíciles a una selección brasileña que, repitiendo once, no estuvo tan brillante como contra Austria. El empate a cero hacía que Brasil se jugase el primer puesto contra la URSS en el último partido. </p>
<p style="text-align: justify">Los soviéticos habían pegado un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j6kJLYuXviQ">baño a Inglaterra</a> –a pesar del empate a dos- y derrotado a Austria. Estaban dando muy buena imagen en su primera participación en un Mundial, pero aún así se echaba de menos la presencia del que era su mayor atracción antes del campeonato. Eduard Streltsov,<span class="pullquote_left">En Brasil se comenzó a pedir la titularidad de Garrincha y de Pelé</span> un genio irreverente y que se salía de los estándares de la <i>corrección</i> para la Nomenklatura soviética, se había negado a abandonar el Torpedo para unirse al club del ejército –CSKA- o al de la policía secreta –Dinamo-. Poco después, en una fiesta, faltó al respeto a una miembro del Politburó. No pasó mucho tiempo hasta que fue acusado de violación. Cuando como medida para permitirle ir al Mundial le exigieron que reconociese su culpabilidad, Streltsov cayó en la trampa de las <i>confesiones</i> soviéticas. Fue enviado al gulag ocho años y su sueño mundialista se acababa. Su puesto en el equipo durante el campeonato lo ocupaba una bola de demolición armenia, el legendario y veterano Nikita Simonyan, más ortodoxo, más adepto y más querido por el Partido, indudable categoría futbolística aparte. Brasil, mientras, vivía una pequeña revuelta interna. Los jugadores más veteranos exigieron a Feola la presencia de Garrincha y Pelé en el equipo. Ellos sabían que ambos serían clave para romper a los físicamente poderosos y organizados soviéticos. Garrincha era conocido un driblador imparable, mientras el jovencísimo Pelé, con 17 años, ya había debutado un año antes con la selección y era una figura indiscutible de un gran equipo del Santos. Además de ellos, también entró en el equipo Vavá, sustituyendo a Mazzola en la punta del ataque.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que se vio en Goteborg esa tarde fue una aparición milagrosa. El <a target="_blank" href ="http://www.thehardtackle.com/2011/tht-rewind-brazil-vs-ussr-1958-the-greatest-three-minutes-of-footballing-history/">inicio del partido</a> es recordado como <i>“los tres minutos más grandes de la historia del fútbol”</i>. La consigna era darle el balón a Garrincha tanto como se pudiese. Y este haría el resto. El genio de Pau Grande no decepcionó. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ovbU5HrciCU">Destrozó a su par</a>, a las ayudas que recibía, llegó a línea de fondo y envió un cañonazo sin ángulo al poste que dejó a Yashin temblando y sirvió el primer gol a Vavá. En esos tres minutos Brasil demostró que lo suyo era otro fútbol. El resto del partido fue un dominio absoluto de Garrincha, de Pelé –que no marcó pero dejó una impresión imborrable-, de Didí en el medio campo y de Vavá, autor de un doblete. Brasil pasaba a cuartos de final sin perder y sin encajar ningún gol. La URSS eliminaría a Inglaterra en el desempate.</p>
<blockquote><p>La fase final del Mundial de Suecia iba a suponer un cambio de era en todo el fútbol mundial</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Gales fue un rival mucho más rocoso de lo esperado en cuartos de final. Definitivamente los equipos británicos se les atragantaban a los brasileños.  Los galeses se atrincheraron en torno al magnífico guardameta del Arsenal, Jack Kelsey y al creativo interior Ivor Allchurch, uno de los jugadores más destacados del campeonato. Brasil recuperó a Mazzola en este partido, pero la actuación de Pelé lo ensombreció.  El joven de 17 años se volvió a salir y marcó <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sQbIdyg9LM4">su primer gol</a> –golazo- en un Mundial. Brasil ganaba unos cuartos de final con dos chavales de 19 y 17 años en punta, pero este partido dejó claro que ambos jóvenes no se entendían bien. La sentencia de muerte de Mazzola como internacional brasileño. Poco después viajaría a Italia para firmar por el Milan y adoptar la nacionalidad para jugar con la Azzurra.</p>
<p style="text-align: justify">Las semifinales del Mundial enfrentaron a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=LStkSa_DiWM ">Suecia y Alemania</a>, por una parte y a Francia y Brasil por otra. En la primera los anfitriones suecos dieron buena cuenta de los actuales campeones, una Alemania envejecida de la que seguían tirando Helmut Rahn, Hans Schaefer y Fritz Walter -38 años- y en la que hacía su primera aparición mundialista un delantero de 21 años llamado<span class="pullquote_right">El partido ante Francia sería un duelo Didí-Kopa hasta que apareció Pelé</span> Uwe Seeler. Francia, por su parte, había llegado a estas instancias jugando un fútbol espectacular. Supervivientes de un grupo con los siempre potentes yugoslavos, los sorprendentes paraguayos y un flojo equipo escocés, también habían eliminado fácilmente a Irlanda del Norte en los cuartos de final. La selección gala estaba formada con la base de jugadores del poderoso Stade Reims de la época y su seleccionador Albert Batteux era también el entrenador de ese club. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CbXlsCoXQvc/">Raymond Kopa</a> tenía un excelente organizador de juego, seguramente el mejor de Europa, mientras que Robert Joncquet aportaba jerarquía en la fase defensiva y Roger Piantoni era un complemento perfecto para la creatividad de Kopa. En la banda, Jean Vincent era un diabólico extremo izquierdo, y se entendía a la perfección con el mayor activo atacante del equipo, un Just Fontaine que había comenzado el torneo como suplente, pero que a estas alturas llevaba ya ocho goles. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=lhimTK3RB6k">partido</a> se jugó en el Rasunda Stadion de Estocolmo, y los espectadores suecos asistieron a una demostración de fútbol de más alto nivel. Brasil recuperó a Vavá y este respondó a la confianza rápido, adelantando a su selección a los dos minutos. Pero Fontaine no tardó en hacer aparición y a antes de los diez minutos ya había regateado a Gilmar y empatado el partido para Francia.</p>
<p style="text-align: justify">Tras este inicio fulgurante, el ritmo del partido bajó un poco, y se convirtió en un duelo de creadores <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bUu72xdSyHk">entre Kopa y Didí</a>, durante gran parte del primer período. Fue el brasileño quien rompió la igualdad con un cañonazo impresionante a la escuadra poco antes del descanso. En la media parte, a pesar de la ventaja brasileña, el resultado no estaba nada claro. Ambos equipos estaban muy parejos. Se necesitaba algo especial para decantar la balanza. Y en esas, con apenas cinco minutos jugados de la segunda parte, hizo aparición <i>O Rei</i>. Su explosión durante los 25 minutos siguientes es un momento de los que cambian la historia del fútbol. Edson Arantes do Nascimento dejó de existir y en su lugar <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NokfaCdVCV8">se alzó Pelé</a>. Tres goles sin respuesta: el primero tras aprovechar un error del guardameta Abbes, el segundo tras jugada de Garrincha, sombrerito mediante a Joncquet y remate con el exterior del pie derecho, y el tercero tras el enésimo destrozo de Mané, controlando su centro con el pecho y rematando de volea. 5-1 para Brasil. El tardío gol de Piantoni no ensombreció el gran día del fútbol brasileño. Francia quedaba fuera, pero aún le quedaban fuerzas para meterle seis goles a Alemania por el tercer puesto. Una Alemania a la que Suecia había remontado en Goteborg, para ganar por 3-1 y lograr una plaza en la final de su Mundial.</p>
<p style="text-align: justify">Así pues, el 28 de junio de 1958, Brasil se volvía a citar con la historia. Llegaba el momento de demostrar que los brasileños sí sabían ganar. Los suecos habían completado un torneo fantástico. George Raynor, su seleccionador británico, había vuelto a lograr que Suecia fuese competitiva. Ya habían ganado los Juegos Olímpicos del 48 con él gracias a la<span class="pullquote_left">Suecia tenía en el trío Gre-No-Li a su gran aval</span> célebre delantera Gre-No-Li, y también habían sido terceros en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=f_JcazKkXdA">Mundial 50</a> con un equipo totalmente renovado. El fútbol sueco sólo permitía ser internacionales a los jugadores amateurs y que jugasen en Suecia. Así pues, las figuras que se iban a ganar dinero –a Italia especialmente-, tenían que renunciar a la selección. Para este Mundial, Raynor consiguió que se pudiesen llamar a profesionales. Ya no estaba Nordahl y Gren y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2VmLZSep-KE">Liedholm</a> tenían ya 37 y 35 años. Pero el gran central Bergmark y el portero Svensson seguían en el equipo, el centrocampista Bengt Gustavsson volvió desde Italia para ser clave durante el torneo. Además, jóvenes talentos que también estaban en la Serie A, como Hamrin, Selmosson y Skoglund, unidos al delantero centro Agne Simonsson formarán el grueso del equipo nacional. Quedaba por ver cómo aguantarían el centro del campo Liedholm y Gren, junto a Gustavsson y Parling. Feola, sorpresivamente, dio entrada a Djalma Santos en lugar de De Sordi. Con Nilton y Djalma, dos superdotados físicamente, buscaba contrarrestar a los centelleantes Hamrin y Skoglund.</p>
<p style="text-align: justify">El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">partido</a> no comenzó bien para los intereses de Brasil, ya que Liedholm abrió el marcador a los cuatro minutos. Aunque Vavá empató pronto, a los nueve. Estos arranques fulgurantes son una característica del fútbol de los 50. Es el momento del cambio de tácticas, en el que cualquier ligero retoque puede destruir todo un planteamiento. Así pues, mientras los equipos se ajustan al esquema del rival, el marcador no suele salir intacto. Tras este inicio, bastante en la línea del partido contra Francia, el juego se igualó, ya con los equipos bien plantados ante la propuesta del contrario. Una vez más, el duelo Didí-Liedholm fue clave para el devenir del partido, y su dominio sobre el mismo propició el gol de Vavá a la media hora, llegando con ventaja Brasil al entretiempo.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda parte fue, de nuevo, el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3f3qSwJdmTQ">show de Pelé</a>, que marcó un golazo impresionante al hacer un sombrero sobre su defensor, recibir una durísima entrada con los tacos en el muslo, aguantarla y remachar con una volea inapelable. Fue el golpe que demostró la superioridad de la canarinha. El titulo mundial estaba muy cerca y más aún cuando Zagallo marcó el cuarto gol. Era un gran premio para el hombre que, cumpliendo a la perfección con su decisivo rol, había sido capital en el buen funcionamiento del equipo. A los 80 minutos, Simonsson dio algo de emoción al partido, pero Pelé, con un gol de cabeza en el último minuto, certificó la victoria por 5-2. Diez goles entre las semis y la final de un Mundial. Una demostración impresionante de que Brasil sí podía ganar. Una nueva era comenzaba en el fútbol mundial, la de Brasil y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KnZR_eW2IIM">su Rey</a>.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 61</title>
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		<pubDate>Sat, 25 May 2013 01:35:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[abían pasado ocho años pero Brasil aún llevaba dentro el dolor de la tragedia. El Maracanazo de 1950 había conmocionado al país, que se preparaba para levantar su primera Copa del Mundo en casa. Finalmente, sería en 1958 cuando la canarinha lograra el cetro mundial. Tras superar a Gales y Francia, los brasileños se imponían [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>abían pasado ocho años pero Brasil aún llevaba dentro el dolor de la tragedia. El <i>Maracanazo</i> de 1950 había conmocionado al país, que se preparaba para levantar su primera Copa del Mundo en casa. Finalmente, sería en 1958<span id="more-68990"></span> cuando la canarinha lograra el cetro mundial. Tras superar a Gales y Francia, los brasileños se imponían a Suecia en la final por 5-2. Este torneo se recordará siempre por el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/mallorca-lazio-recopa-cuper-fontaine-record-goles/">descomunal récord anotador</a> de Just Fontaine (13 goles) y, sobre todo, por la gran eclosión de O´Rei Pelé, autor ni más ni menos que de 6 goles (uno en cuartos, dos en semifinales y dos en la final) a la tierna edad de diecisiete años.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/Syncd5yq8o4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Para Barcelona y Manchester United, Johan Cruyff y Alex Ferguson han sido seguramente las figuras más importantes de sus dilatadas historias. Ambos se verían las caras en la final de la Recopa de 1991, mucho antes de que sus nombres pasasen a ser considerados leyendas de ambos clubes. El choque, disputado en Rotterdam, cayó del lado inglés. Los de Old Trafford se impusieron 2-1 al conjunto catalán. El héroe del encuentro fue el fornido delantero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/como-era-sir-alex-ferguson/">Mark Hughes</a>, ex-jugador del Barcelona años atrás. El galés anotó los dos goles que dieron la victoria a su equipo. El gol de Ronald Koeman a diez minutos del final resultó insuficiente.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/0gQRKzIgjjc" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 23</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jan 2013 02:55:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La vieja Recopa echaba el cierre definitivo. La UEFA decidía fusionar el torneo de los campeones de Copa con el campeonato de su mismo nombre, dejando así una única alternativa a la Champions. La final de 1999, disputada en el estadio Villa Park, fue muy emocionante. El Mallorca de Héctor Cúper rozó la proeza ante [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap"></span>La vieja Recopa echaba el cierre definitivo. La UEFA decidía fusionar el torneo de los campeones de Copa con el campeonato de su mismo nombre, dejando así una única alternativa a la Champions. La final de 1999, disputada<span id="more-44382"></span> en el estadio Villa Park, fue muy emocionante. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TuiWZ4qs1nA">Mallorca de Héctor Cúper</a> rozó la proeza ante el más que poderoso Lazio romano, que contaba con estrellas como Vieri, Salas, Nedved, Mancini o Nesta. Los mallorquines, con Dani como gran figura y goleador, resistieron hasta el minuto 80 con 1-1 en el marcador, pero un zapatazo de Pavel Nedved (Balón de Oro cuatro años después) rompía el sueño del club español de levantar un título continental.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/XG8eI8yWPPY" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">Aunque el tercer y cuarto puesto en las Copas del Mundo suele relacionarse con la intrascendencia y el dolor de haber rozado la gloria, en la edición de 1958 las cosas serían diferentes. Francia vencía por un abultado 6-3 a Alemania. El encuentro tuvo lugar en Gotemburgo, y pasaría a la historia gracias a la actuación de Just Fontaine, que con sus cuatro goles al conjunto germano alcanzaba la impresionante cifra de 13 goles en la cita mundialista sueca. Hasta la fecha, el record sigue vigente y nadie ha podido siquiera acercarse a este excepcional registro. Suecia 1958 descubrió al mundo a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/brasil-eusebio-cronologia-futbol/">Edson Arantes, Pelé</a> y fue además, el Mundial goleador de Just Fontaine.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="http://www.youtube.com/embed/ogmV7g_tsck" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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