Baggio bajo sospecha

La coleta entrecana y el adriático de la mirada lleno de melancolía; como una canción que se perdió en el viento y llegó a Brescia cuando ya nadie la quería escuchar, pero terminó sonando en un vinilo gastado entre sombras y vino, suspiros


El diablo que no se nombra

En 1954, cuando la selección húngara se disponía a asaltar el trono mundial en el Mundial de Suíza, solo dos equipos se presentaban como una seria alternativa a su poder. Uno era el campeón en título, Uruguay, con quien los magiares


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