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	<title>Ecos del Balón &#187; Eduardo José Ustaritz</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Héroe Épico #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Apr 2020 02:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nació y vivió durante catorce años en la Alemania Oriental y quizás es difícil calcular qué hubiera sido de la selección germana que le tocó liderar si Michael Ballack no hubiese defendido sus colores. El pequeño emperador llegó al mundo en las postrimerías de la carrera del Kaiser Franz y tampoco tuvo tiempo de ver [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Nació y vivió durante catorce años en la Alemania Oriental y quizás es difícil calcular qué hubiera sido de la selección germana que le tocó liderar si Michael Ballack no hubiese defendido sus colores. El pequeño<span id="more-272060"></span> emperador llegó al mundo en las postrimerías de la carrera del Kaiser Franz y tampoco tuvo tiempo de ver al majestuoso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=YKoi0kEVGPU">ángel rubio</a> en la Eurocopa de 1980. El tótem que le tocó seguir fue el de Lothar Matthaus. La extensa carrera del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/calcio-inter-de-milan-alemanes-matthaus-brehme-klinsmann/">súper campista</a>, Balón de Oro en 1990, los llevó a compartir equipo y a que en persona le pasase el testigo del mito alemán del fútbol: el centrocampista que lo hace todo.</p>
<blockquote><p>Ballack fue heredero de Beckenbauer, Schuster y Matthaus</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y eso fue Ballack: un tipo que podía hacerlo todo. Sin la suerte de sus tres predecesores, Ballack fue el símbolo de una Alemania en mínimos históricos de talento. Ni antes ni <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/07/analisis-tactico-final-mundial-2014-alemania-1-argentina-0-gotze/">después</a>, hubo tan poco de dónde escoger para un seleccionador teutón. Y aun así, con esa cruz, Michael comandó un equipo que llegó a dos finales que no le tocaban. El subcampeonato mundial de 2002 y el europeo de 2008 fueron obra suya. Lo mismo que la famosa temporada del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/bayer-leverkusen-2002-ballack-topmoller/">Bayer Leverkusen</a> en la que pelearon hasta el final por el triplete y se quedaron sin ningún título para el museo. Gestas impensables sin la omnipresente calidad de Ballack. Más que un perdedor, el alemán fue un héroe épico.</p>
<p style="text-align: justify">Con el &#8217;13&#8217; en la espalda, como Müller, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gZq2P_W8gWM">Ballack</a> sacaba el balón, organizaba el juego, colaba pases decisivos y anotaba goles. Un día lo veías al lado del mediocentro y otro en la mediapunta, donde en sus años más lozanos mostraba una frescura que choca con el poderío aplastante de su versión dorada. Su llegada desde atrás causó tal impactó que en la memoria es esquivo el recuerdo de su fútbol por detrás de la línea del balón, marcando los tiempos y asentando posesiones de calidad y solidez. Como remedio, algún partido del <a>Chelsea 2007-2008</a>, el que fue suyo y no de Cech-Lampard-Drogba, y el fogonazo no se olvida más: dominio con puño de hierro en sesenta metros de campo.</p>
<blockquote><p>Su mejor temporada fue la 2001/2002; su mejor nivel, en el Chelsea de Grant</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El final de su carrera fue silencioso. La algarabía de la generación de Özil y la abdicación del trono por parte del <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qDULa8sSDTU">paradigma de centrocampistas</a> en el que se lo englobó, pero nunca encajó del todo, en favor del mediocampista español, empequeñecieron el recuerdo cercano de su fútbol. Sin embargo, el tiempo, que suele poner todo en su lugar, seguramente lo devolverá su nombre a los altares en los que un día estuvo, cuando toda Europa lo quería. Hoy también se darían &#8216;palos&#8217; por él.</p>
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		<title>Batistuta, un hombre común #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2020 03:52:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico más bien gordo. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico <a target="_blank" href ="https://www.pagina12.com.ar/1998/98-06/98-06-15/rota3a.htm">más bien gordo</a>. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre<span id="more-272042"></span> paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le hubiera gustado serlo. Su ambición, y la de sus padres, era terminar la secundaria, estudiar alguna carrera, graduarse, trabajar, divertirse. Una vida normal. Como la de cualquier otro. Al fútbol jugaba para no quedarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zvp5XOYEMDM">por fuera del ritual de sus amigos</a> y más allá de un Maradona que conocía porque alguien alguna vez le había regalado un póster que colgó en su cuarto, no sabía nada sobre el universo esférico que movía al país. Lo de él era una vida normal, pero, para su fortuna, tenía un don incorregible: marcar goles.</p>
<blockquote><p>Batistuta no tenía planeado ser futbolista hasta sus 18 años</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esa tarde que Griffa supo que en Batistuta había un goleador inexorable, el pibe del Reconquista le anotó 4 a Newell&#8217;s en la disputa de un torneo juvenil. Ese mismo día, Griffa convenció a su padre de que lo dejase entrenar un año en Newell&#8217;s, en Rosario y lejos de casa, porque veía en él un potencial diferente. Cayó entonces bajo las manos formadoras de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8yG5AEZ2QOc">Marcelo Bielsa</a>, quien le enseñó la profesión, le enseñó de táctica y lo puso a dieta. Con el &#8216;Loco&#8217;, Batistuta aprendió a ser futbolista. En nada estaba jugando la final de la Copa Libertadores. Un año duró en la primera del equipo rosarino antes de ser transferido a River Plate. En veintiún partidos, había anotado siete goles. Jugaba con la &#8216;7&#8217; y había en él algo que intimidaba: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jTKmNGugFQw">una potencia animal</a>. Para todo. Para correr, para pelear y para golpear el balón. Batistuta, que se había convertido en futbolista sin buscarlo, era un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo de Nuñez, bajo la dirección técnica de Daniel Passarella, quien luego sería su entrenador en la selección durante sus mejores años, Batistuta decepcionó. Quizás por su terrible velocidad y fuerza a campo abierto, Passarella lo hizo jugar como puntero izquierdo o derecho dependiendo de la ocasión. Y dado que el equipo &#8216;millonario&#8217; contaba con una nómina amplia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8ML8eeXldyc">el joven Batistuta</a> vio limitados sus minutos a intervenciones desde el banquillo. Anotó un par de goles, aunque también erró varios. A los seis meses, cuando pensaba que ya tenía que volver a empezar, apareció Boca Juniors. Lo había pedido Carlos Aimar para su plantel. La oportunidad era única; sin embargo, en su nueva casa, &#8216;Bati&#8217; volvió a ver más de cerca la línea de cal que el punto de penalti. Afortunadamente para él, Boca quedó octavo en el Apertura 90&#8242; y Aimar fue reemplazado por Óscar Washington Tabárez. El uruguayo, que lo había visto en la final de la Libertadores 88&#8242; ante Nacional, no lo dudó. ¿Qué habían visto en él Passarella y Aimar para sacarlo del área? Tabárez, por suerte, nunca lo supo. Con él, Batistuta, con la &#8216;9&#8217;, jugaría de centrodelantero. Y se salió: haciendo dupla con Latorre, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-DB6iUwC5r0">&#8216;Bati&#8217; metió 11 goles</a> en el Clausura 91&#8242; y se ganó un puesto en la nueva selección de Basile para la Copa América de Chile.</p>
<blockquote><p>Es el gran centrodelantero de la historia del fútbol argentino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Imjww7RreOU">Con la albiceleste impresionó</a>. Seis goles en siete partidos, anotando en todos menos en el 0-0 contra la selección local, le dieron el título de máximo artillero de la competición y a Argentina la coronan campeona. Era el comienzo idilio con el que nunca soñó, pero que lo marcó para siempre: 54 goles en 77 partidos que lo convirtieron desde 1998, cuando anotó su gol 35 con la selección y superó a Maradona, hasta 2016, cuando lo pasó Messi con alrededor de treinta partidos más, en el máximo goleador histórico de la selección &#8211; además del máximo goleador argentino en Copas del Mundo, con 10 tantos -. Números que lo transformaron en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7YniB5czMYI">gran delantero centro</a> del combinado argentino.</p>
<p style="text-align: justify">Esos primeros y fulgurantes seis meses de 1991 lo llevaron a fichar por la Fiorentina. En Italia, el Olimpo del fútbol, Batistuta demostró que lo suyo no era casualidad. Aquello que el ojo clínico de Griffa había visto en el &#8216;gordito&#8217; al que no le gustaba jugar al fútbol, era cierto. Sus más de doscientos goles en el durísimo campeonato italiano de la época hablan por sí mismos. Para Batistuta, el fútbol era su trabajo y su oficio era el de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jq-7PbgZBl8">marcar goles</A>. Y en eso era un obseso. Un goleador impresionante, armado con un remate violentísimo y de precisión quirúrgica con ambas piernas, que llevaba a los rivales al límite, que todo lo realizaba en pocos toques y siempre pensando en la portería contraria. Su olfato de gol era bestial; de cazador. Y su ansía anotadora no tenía comparación. Sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zZnb1slPYio">limitaciones técnicas</a>, que por momentos rozaban con la torpeza, eran borradas por esas cualidades demoledoras. Durante una década, Gabriel Omar Batistuta, un hombre común, fue el goleador más temible del mundo. No era el mejor, porque eso era para puristas. Era el más temible. Y todo a punta de trabajo, como cualquier obrero. </p>
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		<title>Fabio sí leyo a Arthur C. Clarke #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 07:11:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser&#8230;» le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa películade Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>«Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2YGWT8hRm0I">He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser</a>&#8230;»</i> le dijo Roy Batty a Deckard mientras moría en el final de Blade Runner, la maravillosa película<span id="more-271970"></span>de Ridley Scott de 1982. Si hubiese tenido más tiempo, el replicante seguro le hubiera hablado de él. <i>«He visto cosas que no creeríais&#8230; he visto a Roberto Carlos»</i>. Después de todo, aunque el mundo de Blade Runner estuviese ambientado en un futurista y semi distópico 2019, la audiencia no dejaba de ser la misma que meses más tarde vería a Italia coronarse campeona del mundo con un sistema de marcas al hombre y Gentile y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T382spmYDjI">Cabrini</a> como defensores más externos. Visto en aquel momento, lo de Roberto Carlos era ciencia ficción pura y dura. ¿A ojos de 2017? También, por mucho que nos podamos hacer la imagen a la mente como un tipo de 1969, habiendo visto la llegada del hombre a la luna, pensase que en algún momento aquello sería como irse de viaje a Australia.</p>
<blockquote><p>Roberto Carlos fue un acontecimiento único, distinto al de sus antecesores</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Roberto Carlos no fue una revolución. La unicidad de su talento le regaló al universo fútbol una quimera que disfrutó como la gente del siglo XX hizo lo propio con la obra de Asimov y Clarke, o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CWFef_YAG0c">las aventuras fílmicas de Scott</a> o Lucas. Lo del paulista no era un lateral que atacaba, algo que dicen que se inventó el fútbol brasileño en los 50s con Nilton Santos, aunque para la misma época el abuelo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Agk7wBbzGWE">Marcos Alonso</a> ya hacía incursiones ofensivas y de juego interior en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa y Lostau, el de La Máquina de River, ya jugaba en la posición que el nieto de Marquitos ocupa hoy día en el Chelsea diez años antes. Roberto Carlos era una especie totalmente nueva. Después del mundial de 1958, Brasil se convirtió en adalid del uso ofensivo de los laterales y fue el país que más invirtió talento en la posición, el único que realmente vio el potencial que tenía que tus defensas de banda poseyesen un arsenal técnico capaz de sumar en ataque. Y así llegaron Marco Antonio y Carlos Alberto en el 70, Marinho Chagas, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=c6DHhfn-CBw">Nelinho</a> y su golazo en el mundial, los cerebrales Junior y Leandro, Josimar, Branco, Cafu y, en 1992, el que sería el eterno número &#8216;3&#8217; del Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Para cuando llegó su debut en la selección, que un brasileño con la calidad técnica del crack de cualquier otro país jugase en la línea defensiva no era ninguna novedad. Junior había sido el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EfVTZ4Bcm-4">&#8216;playmaker&#8217; del Torino en los 80s</a> y durante años recorrió la banda izquierda del Maracanã enfundado en los colores del Flamengo. Lo que sí era nuevo era la forma en la que lo hacía ese jovenzuelo del União São João. No era ya que llegase al espacio y apoyase las acciones ofensivas con desborde, centros, pases y disparos, o que se sumase al mediocampo como un activo más, sino que el fútbol de Roberto Carlos era propio de un delantero. Sus equipos en posicional simplemente contaban con un tercer o cuarto atacante que rompía en el desmarque con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h8s2nkPhI2A">velocidad supersónica</a>, estiraba el campo en transición y llegaba a situaciones de remate intimidando desde su chut imparable. La histeria colectiva que generó su alter ego del International Superstar Soccer, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HzdAOZeBUa0">Roberto Larcos</a>, jugando como delantero estrella de Brasil, por delante de Ronaldo, estaba sustentada en la realidad. </p>
<blockquote><p>Su fútbol era el de un delantero partiendo desde el lateral</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La poderosísima máquina económica y futbolística que era la Parmalat de los 90s no tardó en darse cuenta y durante unos años, la banda izquierda del Palmeiras la ocupó Roberto Carlos, dirigido por el modernísimo y revolucionario Vanderlei Luxemburgo. Zinho, el volante zurdo de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gIIMKkYlWGI">aquel Palmeiras</a>, abandonaba la banda y se la entregaba toda al lateral izquierdo para que hiciese su juego. Su incontestable calidad pronto se adueñó del puesto en la selección brasileña tras el mundial de Estados Unidos y llamó la atención de la Serie A. Un Inter de Milán en crisis se hizo con sus servicios en 1995 pensando en el naciente proyecto del inglés Roy Hodgson, encargado de llevar la vanguardia de la zona a la parte neroazzurra de San Siro. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">Aquello no funcionó</a>. El bueno de Roy nunca entendió qué era exactamente lo que tenía en su poder. Para él, que no era lector entusiasta de ciencia ficción, Roberto Carlos era uno más de una estirpe que ya era global. Mismamente, esa temporada le habían traído a Javier Zanetti para la otra banda y en la posición del brasileño, los vecinos <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DaKIYxHRxzc">tenían a Paolo Maldini</a>, ese ser perfecto que aunque doblaba al extremo con puntualidad y alevosía, era uno de los mejores defensas del mundo. El suyo, Roberto Carlos, no lo era y se daba muchas alegrías subiendo. Eso no le gustaba.</p>
<p style="text-align: justify">La historia dice que Roberto Carlos y Hodgson terminaron enfrentados. El entrenador lo ponía en el mediocampo o directamente en la delantera y el jugador, preocupado por su posición en la selección brasileña, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">tuvo que pedir a Massimo Moratti</a> que interviniese y le exigiera al inglés que lo usase en la zaga. No sucedió. Fabio Capello, elegido por Lorenzo Sanz para confeccionar y liderar el primer Real Madrid post Ley Bosman, se fijó en él y se lo llevó para Concha Espina. El transalpino venía de dirigir a Maldini durante cinco temporadas y había decidido que el lateral izquierdo de su Madrid iba a ser el brasileño puesto que había visto en él algo especial. ¿Sabía entonces Capello que esa banda siniestra del Bernabéu la iban a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">ocupar Roberto Carlos y Raúl</a>? </p>
<blockquote><p>Su relación primero con Raúl, y después con Zidane, es historia del madridismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante sus años en Madrid, Roberto Carlos eclosionó como estrella mundial y recibió el tratamiento de un fenómeno. En 1997 fue escogido por la FIFA como el segundo mejor jugador del mundo por detrás de Ronaldo; estuvo en las votaciones del Balón de Oro seis veces entre ese año y 2003, ganando el Balón de Plata en 2002, tras su primera temporada con Zinedine Zidane, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11835/2221908/roberto-carlos-roy-forced-me-out-of-inter">su pareja de baile favorita</a>, inmortalizada con aquel gol de Glasgow. No hubo nadie antes que jugara como él ni lo ha habido desde entonces, toda vez que Gareth Bale no tuvo la oportunidad de intentarlo. La velocidad y precisión de su fútbol, de sus pases, de sus cambios de frente, de sus disparos, de sus carreras y de sus tiros libres no produjo imitadores porque era imposible. Quizá en un futuro sí sea replicable, cuando viajar a Marte sea normal y su gol a Francia tenga explicación lógica. Mientras tanto, para verlo, toca rememorar las galopadas que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JXsjYq8rt8I">el Bernabéu disfrutó</a> porque Fabio sí leyó a Arthur C. Clarke.</p>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>Shevchenko: dos ciudades</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Dec 2017 03:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hubo un tiempo, no hace tanto, amarcord, en el que ser delantero centro en la Serie A era visto como la cima del fútbol. Los colores desaturados del Calcio en formato 4:3 plagan la memoria de un pequeñajo que sabía que cuando la pelota besaba la red en Delle Alpi, San Siro o en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hubo un tiempo, no hace tanto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KKnjaXFqFDc"><i>amarcord</i></a>, en el que ser delantero centro en la Serie A era visto como la cima del fútbol. Los colores desaturados del Calcio en formato 4:3 plagan la memoria de un pequeñajo que sabía que cuando la pelota besaba la red<span id="more-245336"></span> en Delle Alpi, San Siro o en el Olímpico, los goles no era que valiesen más, pero sí que tenían algo especial: hacer goles en Italia era más difícil. Y entre estadios a medio llenar, los <i>capocannonieri</i> se erigían como deidades. Y con toda la razón. En 1996, Ronaldo piso España y en doce meses  gritó casi medio centenar de goles; un año después, aterrizó en Milán y marcó diez menos. Y era el mejor del mundo, <i>el mejor de la historia</i>. Bota de oro en todos lados, pero no en Italia. ¿Cuántos goles no marcarían los Batistuta, Signori o Inzaghi en otras ligas? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/christian-vieri-trayectoria-y-significado/">Vieri, por ejemplo, marcó 24</a> en 24 para el Atlético de Madrid en la 97-98; la temporada siguiente, con la Lazio, se quedó en 12 jugando prácticamente los mismos minutos&#8230; Y aun así, a fin de año, el Inter de Milán rompió la alcancía para hacerse con su ficha. <i>Calcio, vita mia</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todo aquello se desvaneció en algún lugar del siglo XXI. El Calcio entró en una decadencia que cayó de sopetón en el aficionado, pero que se veía venir desde muy lejos. Las virtudes que habían encaramado a la Serie A en la cima se habían convertido en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4eaHZPX5LxE">vicios que la carcomían por dentro</a>. Si se trátase de buscar una sola imagen definitoria, sería de necios no recurrir a Jerzy Dudek imponiéndose a Shevchenko, entonces vigente Balón de Oro, en la tanda de penalties de la final de Estambul 2005. A partir de allí, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s6hH4i_ezRg">Midas se mudó a Inglaterra</a> unos años y otros tantos a España. Y el Calcio, en purga y agonía, se marchitaba. Y con él, sus delanteros centro. De tener a los mejores durante dos décadas y media, Italia pasó a ver como la Premier League y La Liga se llevaban a las mejores piezas del mercado, incluidas las suyas.</p>
<blockquote><p>Shevchenko, su penalti fallado y su traspaso, los hitos del Calcio decante</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fuga había empezado antes. El traspaso de Ronaldo al Real Madrid fue un pulso de poder impensable un lustro antes de que ocurriese. Pero el hito de esta historia también se escribe en cirílico: el AC Milan era el mejor equipo del mundo y en 2006 no pudo impedir que su futbolista estrella, Andriy Shevchenko, firmase por el nuevo rico de Londres. Tras dos años jugando un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EVGoGmNmfZI">fútbol de relámpago</a> que bien mereció alguna Champions, el proyecto de Roman Abramovich sumaba a un futbolista que había hecho parte del Top 5 mundial durante lo que iba de década. Sin embargo, la primavera de 2007 se encargó de premiar al equipo rossonero con un canto de cisne en Atenas y castigó al ucraniano con un <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/12/17/futbol/1197897375.html">estridente fracaso en la Premier League</a>, como le había ocurrido a Hernán Crespo antes que a él. Parecía ser que ahora, los delanteros de la Serie A no solo eran mortales, sino también parte de la plebe.</p>
<p style="text-align: justify">¿Cómo era posible que dos atacantes de la entidad del argentino y, sobre todo, del ucraniano fallasen en trasladar su fútbol de Italia a Inglaterra? El argumento más sencillo sería apostar por la edad. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tPMHHgPPIqA">Ni Crespo era el de 2001</a> cuando llegó al Chelsea, ni Shevchenko el de 2004 cuando ídem. Y no dejaría de ser cierto, pero ¿era tal la diferencia entre sus niveles? Crespo siguió siendo el &#8216;9&#8217; de la selección argentina durante los cuatro años posteriores a su arribo a la Premier, y haciéndolo francamente bien, mientras que Shevchenko había firmado nueve goles en la Champions League, coronándose goleador, apenas unos meses antes de cambiar de camiseta. El jugador que llega a Stamford Bridge no era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A1eJc4qn4J4">la fuerza de la naturaleza</a> que coqueteó con ser el mejor jugador del mundo durante más de cinco temporadas, pero seguía siendo un delantero letal e impresionante. ¿Qué podría haber cambiado en el trasvase de la Serie A a la Premier League?</p>
<p style="text-align: justify">Pues probablemente&#8230; el fútbol. A partir de la década de 1960, el fútbol había comenzado a definir una serie de principios tácticos que dieron forma al juego de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/10/historia-de-una-ida-y-una-vuelta/">años dorados de la Serie A</a>. Un fútbol de especialistas y movimiento. Los delanteros centro se convirtieron en máquinas del remate y ese último toque lo marcaba todo en la nueva escala de valores. Los Bota de Oro entre 1970 y el nuevo siglo sirven de testigos de ello. Delanteros como Müller, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=82YSud6Wc34">Yazalde</a>, Georgescu, Polster, Van Basten, Sánchez, Jardel o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/roy-makaay-un-delantero-centro-de-su-epoca/">Makaay</a>, más allá de tener más o menos virtudes, estaban cortados por la tijera del remate. El gol era una cuestión de caza y en Italia, donde el terreno era más escabroso, estaban los mejores cazadores. Desde los equipos más pequeños con sus Rossi, Giordano, Protti o Hübner, hasta los más grandes, tenían especialistas del recoveco y la oportunidad. Crespo y Shevchenko también lo eran. Goleadores de barro y cielo, capaces de transformar arte rupestre en caravaggios; y separados de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CqLK9E1x48o">gatos monteses</a> por su capacidad de ir más allá del <i>orgasmo</i>, como catalogaba el porteño a la sensación de anotar un gol, e incidir en el juego colectivo. Esa era la barrera que separaba a los buenos de los muy buenos.</p>
<blockquote><p>El fracaso de Shevchenko en el Chelsea obedeció a un cambio de paradigma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y, a pesar de ellos, para el nuevo fútbol de Mourinho, Wenger, Ferguson y la Premier League, aquello no era suficiente. Con el cambio de milenio, la Premier fue la primera de las grandes ligas en forjar una identidad propia de la nueva era. Los cambios se notaron, más que nada, en la forma de atacar. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/">Robert Pirès aterrizó en Londres</a> en el verano del 2000 y ahí inició algo: si la labor de los exteriores ya no era llegar a línea de fondo y centrar al área, el delantero centro debía encontrar una nueva forma de abastecerse, porque tampoco contaba con los enganches del fútbol latino para asistirlos por el centro. Jugadores como Ruud Gullit, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zcyVjHWQgEc">George Weah</a> o Ronaldo habían mostrado el camino del atacante del siglo XXI, e incluso el propio Marco van Basten había aportado lo suyo: la autosuficiencia técnica y física. Sin jugadores con la principal misión de asistirlos, el delantero de la Premier League tuvo que aprender a crearse sus propias opciones. Y a hacerlo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/por-que-no-se-juega-con-dos-delanteros-analisis-tactico/">administrando todo el frente</a> de ataque porque el 4-4-2 poco a poco caía en la obsolescencia. Y así, Thierry Henry, Ruud van Nistelrooy, Didier Drogba, Wayne Rooney, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pobbwioAIO8">Fernando Torres</a> o Cristiano Ronaldo.</p>
<p style="text-align: justify">Y Shevchenko cayó ahí. El ucraniano fue uno de los futbolistas más impactantes de su generación. Su quinta, la de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/05/395/">Ronaldo</a>, Raúl, Van Nistelrooy, Kluivert y él, fue la del puente entre los atacantes clásicos y los actuales. Ronaldo lo tenía todo, pero prefería pasar del juego medio; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">Raúl</a>, que tenía cabeza de centrocampista y cuerpo de cazagoles, no tenía el aparato físico de los de la Premier; a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/patrick-kluivert-gran-delantero-ajax-barcelona-holanda-van-gaal/">Kluivert</a> le faltaba sangre en el ojo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/como-minimo-van-nistelrooy/">Van Nistelrooy</a>, aunque supo destacar como pocos, quizás no tenía la punta de velocidad de los muy mejores. </p>
<p style="text-align: justify">¿Y Shevchenko? El de Kiev era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CzjRTCVUwOk">portento del remate</a>. Su técnica de control y disparo en carrera es legendaria. Con ambas piernas y desde cualquier ángulo, Shevchenko cazaba balones que transmutaba a misiles. A partir de allí y de una potencia y agilidad en los dos primeros metros que le servía para maquillar que su control del balón en carrera era defectuoso para su nivel, el del Milan navegaba a treinta o treinta y cinco metros del área regateando en busca del espacio para el disparo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5Gprcg0jUdU">incluso cuando</a> caía a banda. Y se asociaba: descargas de primera para dejar de cara a Rui Costa, Pirlo y Seedorf mientras el volaba a zona de disparo. En el momento, Shevchenko parecía un delantero de vanguardia, quizás el que más, Ronaldo aparte, de los cinco magníficos. </p>
<blockquote><p>El ucraniano era rápido, móvil y técnico, pero pensaba como ariete clásico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Era así? Su fútbol estaba orientado al gol y solo al gol. Era un especialista en ese sentido. Y eso repercutió en lo que hacía cuando salía del área, su hábitat. Todas sus decisiones, técnicas y rítmicas, estaban al servicio de ponerse en disposición de disparar a portería. Y lo hacía con prisa. Shevchenko era un delantero muy móvil y con un radio de acción grande incluso para ojos de 2017, pero cuando salía del área jugaba para volver a ella con la mayor prontitud. Y como pasa cuando uno va con afán, fallaba. <a>Perdía pelotas y erraba pases</a>. El balón, no lo llevaba cosido al pie, como Henry, sino que le daba respiro a sabiendas de lo importante que era ese espacio entre cuero y cuero a la hora de armar la pierna para tirar a gol. Y en Milan todo eso funcionaba, no solo porque su aparato físico era más potente, sino porque los demás no jugaban como si el tren los estuviese dejando. </p>
<p style="text-align: justify">En Londres, y en el nuevo mundo, su afán se convirtió en lentitud. Sin la milésima de segundo de más que le daba su agilidad juvenil, Shevchenko rebotaba contra los placards defensivos de la Premier y sus pérdidas balones se convirtieron en inexcusables: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xNUiVnGoi9k">Henry no la perdía</a>. Tampoco llegaba a gol. Su técnica de disparo seguía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=w9ehR-reIiQ">siendo mítica</a>, pero no podía sacarla a relucir, salvo cuando lo asistían: Shevchenko, con 30 años, no podía ser autosuficiente en el laberinto de Arsène, José, Alex y Rafa. ¿Era por falta de condiciones específicas? ¿O por como su mente ponía esas condiciones al servicio de su talento? En la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/no-disparen-soy-gente/">Eurocopa de 2012</a> demostró que sí tenía la finura para detenerse y jugar en ritmos altos, pero en 2006, no lograba compensar así la falta de una chispa más de potencia o fuerza para hacerse tiempo y espacio fuera del área. Por ello, el móvil Shevchenko se confinó al espacio que siempre añoró y ahí su fracaso. Y también el de Crespo o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T-i0UW3ZeZQ">Kezman</a>, los otros dos delanteros del Chelsea de Mourinho.</p>
<blockquote><p>¿Los &#8216;9s&#8217; de la Serie A encajan dentro de la concepción del delantero moderno?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ha pasado más de una década desde el penalti fallido de Shevchenko y el Calcio ha vuelto definitivamente. Y lo ha hecho, como no podía ser de otra manera, con una particularidad que se antoja anacrónica, quizá futurista: tiene delanteros centros estelares. Icardi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/08/analisis-tactico-arkadiusz-milik-dries-mertens/">Mertens</a>, Higuaín, Dzeko, Immobile. Tras una década en la que el delantero centro ha sido vilipendiando, la salud con la que goza la figura en la innovadora Serie A que estamos viendo es un aire fresco al juego. Sin embargo, viendo los perfiles de esos cinco jugadores, el único que quizá se adhiera al biotipo de los Agüero, Suárez y Benzema sea el crack del Napoli. Sobre los otros, especialmente sobre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FnMrBWiN-xg">Icardi</a>, que es el único que no ha sido probado fuera del ecosistema italiano, valdría la pena preguntarse si su fútbol, como el de Shevchenko, se podría perder en el camino entre dos ciudades.</p>
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		<title>El monje danés</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Oct 2017 03:56:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gianni Brera, el hombre-periodismo que se inventó desde la pluma toda la cosmogonía del fútbol italiano, en el momento más álgido de su carrera, se encontró con que el mejor jugador italiano, quizá de siempre, era un chico flaquito y artista que desmontaba cada domingo toda la parafernalia que él escribía durante la semana. Se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Gianni Brera, el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/lenguaje-futbol-discusion-umberto-eco-gianni-brera/">hombre-periodismo</a> que se inventó desde la pluma toda la cosmogonía del fútbol italiano, en el momento más álgido de su carrera, se encontró con que el mejor jugador italiano, quizá de siempre, era un chico flaquito y artista<span id="more-243024"></span> que desmontaba cada domingo toda la parafernalia que él escribía durante la semana. Se trataba de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bqBEUKzvH8U">Gianni Rivera</a>, faro del Milan de Nereo Rocco. Brera, aunque se confirmaría póstumamente que era un fanático del futbolista, se dedicó a despotricar de él en toda oportunidad que podía, incluso pasando al campo de los apodos: lo llamaba desde «medio futbolista» hasta cualquier otra cosa imaginable, siendo el sobrenombre de <i>«L&#8217;abatino»</i>, el abad, por su poca propensión a la brega y su aspecto currutaco, el que más mella hizo en el imaginario colectivo. A Rivera no pareció nunca importarle mucho las críticas mientras levantaba tres Scudetti, cuatro Coppa Italia, dos Copas de Europa, dos Recopas y una Intercontinental con el Milan y una Eurocopa con la <i>Nazionale</i>.</p>
<p style="text-align: justify">En aquel entonces, Rivera fue el adalid de una figura que había comenzado a ganar preponderancia en la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iAP2mqLKllE">década de 1940</a> y que luego del Mundial del 70&#8242; iba a tener un rol central casi a lo largo y ancho del planeta fútbol. El éxito de Gianni durante la década anterior al Mundial de México, en el que no pudo brillar a la altura de su juego a pesar de que Italia llegó a la final, fue una de las bases en las que se cimentó la mitología del enganche (nombre que recibió en Argentina). Básicamente, el del Milan demostró que se podía ser el motor creador y organizativo principal, a veces único, jugando <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=nI2TGKb0V_Y">allende del círculo central</a>, más cerca de los atacantes, disparando la producción ofensiva del <i>playmaker</i>. Los herederos de Rivera y sus contemporáneos de desperdigaron por el Mundo, dominando el devenir del juego hasta hace relativamente poco, cuando fueron desplazados por los que en su momento ellos habían desahuciado: los organizadores de la base de la jugada. </p>
<p style="text-align: justify">Las razones de dicha sucesión son variadas y no tienen cabida en este artículo, pero sí hay que decir que hasta hace <i>nada</i> se veía la reaparición de los de la estirpe de Rivera como una quimera. Sin embargo, dos de los mejores mediocampistas de lo que llevamos de 2017 se vienen desempeñando en esa demarcación: uno es <a target="_blank" href ="http://www.revistagq.com/noticias/deporte/articulos/isco-zidane-real-madrid/26966">Isco</a>, que come aparte, y el otro es Christian Eriksen, el monje danés del Tottenham Hotspurs.</p>
<blockquote><p>La explosión de Eriksen llegó jugando como regista adelantado</p></blockquote>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg"><img class="alignleft" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Durante las últimas dos temporadas, el Tottenham ha venido implementando dos esquemas básicos dependiendo de como organice su defensa: uno es el 4-2-3-1, sobre todo con Dembelé, y el otro es un 3-5-2 (O 3-6-1, dependiendo de los nombres elegidos por Pochettino), que con la lesión prologanda del belga y el fichaje de Dávinson Sánchez se ha convertido en el estándar para esta temporada. Más allá del sistema, la posición de Eriksen no varía: mediocampista ofensivo ligeramente escorado a la derecha (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/enganche.jpg">foto de la izquierda</a>) o sobre el otro lado cuando comparte con Sissoko en el once, siendo el francés quien se recuesta sobre el perfil diestro. Lo importante: su rol no varía. Eriksen, además de compartir un curioso parecido físico con Rivera, transita por los mismos caminos que el otrora <i>bambino d&#8217;oro</i>. Partiendo desde la zona que comprende entre el círculo central y la mediapunta, el danés se mueve casi a placer dentro del engranaje <i>spur</i> para llevar los hilos de las jugadas del equipo, llegando tanto a la base de la jugada como a zona de definición y manejando la ambivalencia entre el control y la verticalidad, santo y seña tanto del Tottenham como del maravilloso fútbol que desplegó el <i>abatino</i> original. Eriksen marca la pauta.</p>
<p style="text-align: justify">Aunque no desde el inicio. El Tottenham es un equipo que busca dominar desde el uso del balón. Aunque en alguna ocasión la juegue larga para la segunda jugada de Dele Alli y Kane, lo normal es que intente sacar el balón raseado con sus centrales, a quienes se le suman los jugadores exteriores, el mediocentro y quien lo acompañe, un total de siete jugadores de campo entre el balón y Eriksen en salida del balón. Su rol ahí es residual (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>): gana altura sin pelota por dentro (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg">Foto</a>), creando líneas de pase para el primer receptor (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg">foto de abajo a la derecha</a>), normalmente el pivote (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>), o da apoyos por fuera si quien recibe de centrales es el jugador de banda. Muy rara vez (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">Foto</a>) es él quien reciba de centrales y cuando lo hace suele ser en jugadas de contragolpe que lo pillen cerca del lugar del robo del balón. Su paso en el Ajax, sobre todo, y pasajes de su juego en la selección dan cuenta de que dar ese primer pase no es algo en lo que no pueda brillar, pero en contexto Tottenham lo que quiere Pochettino de él es que are el terreno rival (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapase.jpg">Foto</a>) para el ataque.</p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/salidaltura2.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/lineapasedentro.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>Aunque mediocampista, sus labores son puramente ofensivas, en campo rival</p></blockquote>
<p><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg"><img class="alignright" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a>
<p style="text-align: justify">Y ahí es donde sus exhibiciones empiezan. Una vez el balón llega a los pies de Eriksen, el Tottenham cambia el chip: ahora atacamos. Y él es quien decide la velocidad, la dirección y el timing. A partir de su lectura, el Tottenham resuelve cómo ha de proceder, si asentar (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/asentar.jpg">Foto</a>) el ataque con un ramillete de pases que pongan hasta a siete jugadores suyos en campo rival, o si por el contrario lo que hay que hacer es buscar inmediatamente la ocasión. Si ocurre lo primero, Eriksen junta a los suyos desde el pase (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/pase.jpg">Foto</a>). Ubica un receptor, la toca y se mueve para volver a recibir (<a>Foto</a>), tejiendo una tela de araña que él mismo desata invitando a Kane a bajar mientras él y/o Alli se van para arriba en señal &#8211; tiene una buena ruptura (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/ruptura.jpg">Foto</a>) &#8211; inequívoca de que el monje danés cree que la presa está servida (Más sobre su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7zk3W29Pz4Q">relación con Alli y Kane</a>). El nivel técnico de sus intervenciones es altísimo, aunque la estética de sus pases desprenda un aroma romántico: no son rayos láser como los de los alemanes y españoles, sino caricias a la bola que cobran vida por el impacto futbolístico de su elección. Y esto tiene que ver con el aspecto fundacional del juego del danés: su último pase (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/abatino.jpg">foto de arriba a la derecha</a>). Si el Tottenham, o sea Eriksen, decide que es momento de crear la ocasión, el &#8217;23&#8217; se disfraza de Rivera y despliega su mejor arma: un golpeo de balón que convierte, como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/analisis-tactico-johan-cruyff-como-jugaba-futbolista/">dice Abel Rojas</a> del genio italiano, el viento en una pista lisa sobre la que el balón se suspende a su antojo. Y veneno, mucho veneno. Eriksen levanta la cabeza, ubica su objetivo y hace envíos a priori inocentes que delanteros como Kane o Son y llegadores como Alli convierten en situaciones mano a mano contra el portero. No importa el tipo de pase, si es con rosca o bombeado, ni la zona del ataque, derecha, izquierda o centro, el último pase de Eriksen convierte situaciones inocentes para el ojo no avisado en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bhtVJGayAGw">peligro fulminante</a>. Y de ahí la tentación eterna de acercarlo al área, donde convierte el peligro fulminante en goles, lo máximo posible. Pero eso es medio Eriksen. Sin lo descrito en la primera parte de este párrafo, su especialidad se hace previsible. A Christian le gusta el poder decidir, llevar la voz cantante. Es más el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ZUsP0x2YUuQ">Laudrup merengue</a> que el azulgrana.</p>
<p><span style="color: #ffffff">..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a><span style="color: #ffffff">&#8230;..</span><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-136471" src="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg" alt="" width="330" height="186" /></a></p>
<blockquote><p>El último pase de Eriksen es élite mundial ahora mismo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">De más no está decir que sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=GTLfpv_ii-A&amp;t=64s">recursos ofensivos</a> no se detienen en sus dotes organizativos y su sublime visión de juego. El danés sabe guardar y esconder el balón con pisadas y giros de tobillos, lo que también habilita su golpeo en zonas apretadas; posee un slalom no muy potente, pero sí escurridizo que con espacios y a la contra suele sacar a pasear; su disparo desde fuera le ha significado varios golazos en su carrera; y tiene olfato para anticipar rebotes (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/rebote.jpg">foto de arriba a la izquierda</a>) en las inmediaciones del área. Los defectos principales de su repertorio están ubicados principalmente en la definición, pues Eriksen no es un seguro ni nada que se le parezcan ante el portero, y la forma en la que se perfila (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/perfilado.jpg">foto de arriba a la derecha</a>) para recibir el balón: no pone su cuerpo de modo que al recibir un pase pueda ponerse de cara en un tiempo. Eriksen necesita dos en muchas ocasiones y solo se sale con la suya porque su control de pelota es milimétrico.</p>
<p style="text-align: justify">En transición defensiva, Brera se regocija. Eriksen no se esconde a la hora de defender (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/alterblog/wp-content/uploads/2017/10/defensa.jpg">Foto</a>). No tiene un gran talento, pero corre detrás del balón al unísono del equipo, incluso hasta las cercanías de su área, y no teme chocar con su cuerpecito contra quienes le sacan una cabeza de alto y medio torso de ancho, quizás como pago a su entrenador por permitirle jugar como hacían <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=bHiv3JngHoU">los ídolos</a> que se crió viendo por televisión, hijos de Gianni Rivera.</p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: Dan Mullan/Getty Images</p>
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		<title>Los tiempos de la cometa</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 08:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño asomándose en el centro; y Martín Fierro la miraba [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Camisas de seda, noches de baile, tango y cabaret. En un mundo en blanco y negro, donde los ecos de una guerra ajena llegaban en forma de tinta en los periódicos, una bandera sin color comenzaba a pintarse de celeste y blanco con un sol bisoño<span id="more-241776"></span> asomándose en el centro; y <a target="_blank" href ="https://www.academia.edu/18353629/Mart%C3%ADn_Fierro_y_la_Identidad_Nacional">Martín Fierro la miraba</a> con millones de pupilas, embriagado. Era Argentina, porteña y propia; tan grande que no cabía dentro de sí&#8230; como su fútbol. Y en Núñez y La Boca, Avellaneda y Boedo, un niño no tenía que alzar la vista para ver los astros: solo tenía que ir a la cancha porque en Argentina cada día nacía uno nuevo. Y la gente iba y en los campos de fútbol abarrotados se escribía un relato sin igual: el mejor fútbol del mundo no necesitaba ganar ninguna copa para serlo. ¿Necesitó <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/150373-por-que-borges-nunca-obtuvo-el-premio-nobel">Borges el Nobel</a> para ser el <i>mejor escritor de siempre</i>?</p>
<p style="text-align: justify">La década de 1940 en Argentina fue como una velada de <i>speakeasy</i> en <i>La Prohibición</i>, <a target="_blank" href ="https://lh5.googleusercontent.com/-4DMZecz9sF4/TY2O0AQrhqI/AAAAAAAABoc/O90c-jd5C5M/s1600/maquina+con+musica.jpg">selecta y ostentosa</a> a espaldas de un mundo gris. Mientras en Europa se lanzaban bombas y en Brasil aprendían a jugar, en Buenos Arias, La Plata y Rosario descosían la pelota más allá de la imaginación: <i>«todo lo que veo ahora ya lo vi, pero lo que veía antes no lo veo más»</i>. <a target="_blank" href ="https://www.diarioregistrado.com/opinion/el-futbol-que-yo-vi-y-este-mundial_a54a7660442b51e2eea0145e8">¿De qué carajos hablaba Pedernera?</a> ¿De qué filigranas perdidas cual Atlántida fueron testigos sus ojos que pronto no habrá nadie que las recuerde? Como si de un secreto que debía ser guardado con celo, finalizada la guerra y llegado el Mundial, Argentina decidió no jugarlo. O no pudo. Otra vez la Atlántida: en 1949, la huelga, un maremoto, se lo llevó todo. Nos quedó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/alfredo-di-stefano-evolucion-como-futbolista-recorrido-river-plate-millonarios-real-madrid-jugador-total/">Di Stéfano</a> como prueba de que existió una vez un lugar en el que &#8216;La Saeta&#8217; no era un dios ni brillaba más fuerte que nadie en el firmamento. </p>
<blockquote><p>No hay grabaciones de fútbol argentino de la década de 1940, solo testimonios</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">O eso es lo que dice la leyenda: ¿Cómo saberlo? Subcampeones en Uruguay 1930, pero reyes de América de el 27&#8242; y el 29&#8242;; primera fase de 1934, pero los suyos bañados de oro y billetes enfundados en la bandera de la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/juventus-carcano-historia-quinquennio-de-oro-agnelli/">Italia fascista</a>. Y pasarían veinticuatro años para que quisieran volver a jugar, recelosos de un tesoro que convertía el cuero en diamantes. Quizás tenían razón. Eso también es parte del mito: lo que pasó en 1958 en <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/argentina-carasucias-analisis-derrota-mundial-1958-causas-y-consecuencias/">Suecia no debió ocurrir jamás</a>. En el país mundial de los culpables, las sentencias fueron repartidas. Jugadores, cuerpo técnico, la AFA y hasta Perón fueron declarados responsables. La lógica del periodismo era la contradicción: Argentina había perdido porque se había aislado, jugando apenas un puñadito de partidos entre 1949 y 1954, cayendo su fútbol en la obsolescencia y el desfase técnico y táctico, pero también había perdido por abrirse al mundo y no nacionalizar su fútbol como se había pedido tras el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=50HA5Xp1KIw">gol imposible de Grillo</a> a Inglaterra en 1953. Por ello, ni Sívori, ni Angelillo, ni Maschio, ni Domínguez ni el mismo Grillo fueron a la Copa del 58&#8242;, arrebatados por el dinero europeo a quienes eran sus legítimos dueños. Culpables porque sí y porque no. </p>
<p style="text-align: justify">Lo cierto es que <i>&#8216;El desastre de Suecia&#8217;</i> estaba dentro de las cábalas de Stábile, el eterno seleccionador argentino, y las razones para ello no eran ninguna de las citadas por la prensa. Para empezar, el aislacionismo no era tal: si bien la selección sí que se había prácticamente borrado del mapa durante un lustro, los clubes argentinos y Millonarios, colombiano pero argentino en alma y cuerpo, sí organizaron varias giras internacionales en las que su calidad quedó demostrada. <i>&#8216;El Ballet Azul&#8217;</i> cambió para siempre la historia del Real Madrid y meses después, con Di Stéfano, Molowny y Gento en plantilla, <a target="_blank" href ="http://static.unosanrafael.com.ar/adjuntos/213/imagenes/019/075/0019075561.jpg">fue vapuleado 0-6 por el Independiente</a> de Grillo, la gran estrella argentina de la década. Por otro lado, cuando la selección volvió a competir, fue campeona del sudamericano del 55&#8242;, subcampeona del 56&#8242;, campeona inenarrable en el 57&#8242; y campeona otra vez, ahora contra Pelé, en el 59&#8242;. Las décadas de 1930 y 1940 en Argentina habían dado a luz a equipos vanguardistas en lo técnico, en lo táctico y en lo físico, y el fútbol argentino de mitad de siglo era hijo de aquel. Si Argentina no había querido adoptar las doctrinas tácticas europeas, como si hiciese por ejemplo Brasil, <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.it/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">era porque no había querido</a>: veían ese fútbol como un rígido al lado del suyo, ágil, flexible, elástico y alegre. ¿Si era así por qué lo de Suecia era previsible? Porque la AFA y sus manejos interesados, en lugar de darle rienda suelta al místico equipo de Lima, cambió tanto a los jugadores migrantes como a los que se quedaron por uno roído y veterano cuya base era el River Plate crepuscular de la época, y con ellos el fútbol carasucia se veía lento y demacrado incluso ante el más flemático de los europeos. </p>
<blockquote><p>En su regreso a los Mundiales, Argentina perdió 6-1 contra Checoslovaquia</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La debacle en la Copa movió los cimientos del fútbol argentino. Derogó <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> y los envolvió en una cruzada europeísta por la modernización del juego y la táctica en el país. De España llegó Juan Carlos Lorenzo como científico evangelizador. Discípulo de Helenio Herrera, Lorenzo se convirtió en la cara más visible de una revolución que revolcó la identidad del fútbol argentino, fracturándola hasta nuestros días. El repliegue y el contragolpe no eran conceptos nuevos en Argentina. En <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf"><i>«Táctica y Estrategia»</i></a>, Carlos Peucelle confiesa que el celebrado River campeón de 1931, del que formó parte, tomó la decisión de jugar de esa manera contra Independiente y Estudiantes porque era la mejor forma de hacer frente a sus portentosas delanteras. En Italia, que dichas estrategias pudiesen ser usadas por los clubes grandes fue una revelación; en Argentina, Perogrullo. La distinción entre lo de Lorenzo y lo de antes radicaba en que antaño ese estilo de juego estaba enmarcado en la escala de valores y virtudes del fútbol argentino clásico y lo de Lorenzo no: con él había una estela especulativa y antitécnica que en otros tiempos era <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">sinónimo de vergüenza</a>. Sin embargo, en 1960, en una Argentina herida en el orgullo, insegura y miedosa, aquello encajó de maravilla y se entendió como una característica vinculante del fútbol moderno.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras tanto la AFA, en su afán de reivindicación, había perdido los estribos. Entre 1939 y 1958, el seleccionador había sido Guillermo Stábile. Entre 1959 y 1970, en cambio, diecisiete entrenadores fueron en su momento nombrados como directores técnicos de la selección, con nombramientos múltiples de D&#8217;Amico, Lorenzo y Minella. Fue entonces que jugar para la selección comenzó a verse como una forma de perder prestigio. Mientras los clubes contaban con cierto grado de éxito, que iría a más para finales de la década, la selección era un ente fantasmal. La renovación llevada a cabo por Lorenzo de cara al Mundial de 1962 fue un fiasco y Argentina otra vez se devolvió en primera ronda. Para la Copa de las Naciones de 1964, un torneo amistoso organizado por Brasil en el que querían celebrar su dominio del universo fútbol, invitando a Inglaterra, padres de la criatura, Portugal, madre patria, y a los argentinos, que les habían enseñado a jugar, el cargo de seleccionador recayó en José María Minella, el hombre River, el autor detrás de <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquinita"><i>&#8216;La Maquinita&#8217;</i></a> de fútbol brillante campeona de 1947. Argentina fue la ganadora del título del 64&#8242; pero su actuación no fue una remembranza de la gran época de <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> sino todo lo contrario: con un 4-2-4 que al estilo de la Brasil de 1962 se convertía en 4-3-3 asimétrico gracias al <i>puntero ventilador</i> que retrocedía hasta el mediocampo, el triunfo argentino estuvo marcado por adjetivos como sacrificado, organizado, combativo e inteligente en un sentido que <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1964-argentina-en--la-copa-de-las-naciones-detalle.php">Osvaldo Ardizzone definiría</a> como <i>«cálculo especulativo»</i>. Lo más celebrado del torneo fue el marcaje de Rattín a Pelé, símbolo de la nueva era: <i>&#8216;La Nuestra&#8217;</i> había muerto.</p>
<p style="text-align: justify">Y de las cenizas nacería una flor. Ermindo <i>&#8216;El Ronco&#8217;</i> Onega era una de las últimas joyas del semillero de River. Apenas unos años menor que Sívori, <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2016/02/26/C-8980-ermindo-onega-el-idolo-que-llego-tarde.php">Onega era un coletazo de entonces</a>. Un delantero con un pique fenomenal, había sido uno de los jugadores más importantes en el título de 1964, pero en enero del año posterior sufrió una lesión que lo dejó meses sin poder jugar y cuando volvió, ya no era el mismo. Había perdido potencia en la arrancada y velocidad en los metros finales, las características que hacían demoledor su fútbol. Renato Cesarini, el mito y director técnico de River entonces, en toda su sabiduría, supo darle la vuelta al tema: retrasó la posición de Onega y lo convirtió en un mediocampista cerebral. En lugar de matar, ahora ordenaba muertes. Y así se inmortalizaría. Ahí jugaría en el renovado equipo de Minella que clasificó al Mundial de 1966 con Onega de enlace en el 4-3-3 asimétrico; y también lo haría en la Copa, con Lorenzo por impostura gubernamental de seleccionador, aunque esta vez bajo un 4-3-1-2 que Argentina acogería como sistema predilecto durante la segunda mitad del siglo XX, y que bien puede ser atribuido como invención gaucha: el primer equipo en jugar bajo esa disposición, aunque entonces no fuese catalogado así, fue el Boca Juniors de Deambrossi de 1963, y paralelamente a la Argentina de Lorenzo, el <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201611/170971-racing-campeon-50-anos-equipo-de-jose-pizzuti-1966.html">Racing de Juan José Pizzutti</a> desarolló su propia versión con Humberto Maschio de enganche. Argentina había encontrado un nuevo tótem. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h24D87SqaLQ"><i>The Times They Are a-Changin&#8217;</i></a> también debutó aquel año.</p>
<blockquote><p>El enganche personificó el fútbol argentino durante medio siglo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El enganche no era nada nuevo: en Brasil, de hecho, con el advenimiento de los nuevos sistemas europeos se lo había desechado y en Argentina, ya en la década de 1940, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=BSYBAgAAQBAJ&amp;pg=PT15&amp;lpg=PT15&amp;dq=armando+el+chueco+farro&amp;source=bl&amp;ots=qR6BwjgS8d&amp;sig=bXbBgRtadCfggCUxbs_r3rOSRHM&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjh-ve5idnWAhUuS5oKHaTUBpYQ6AEIZDAP#v=onepage&amp;q=armando%20el%20chueco%20farro&amp;f=false">Armando &#8216;El Chueco&#8217; Farro</a>, del San Lorenzo de Almagro, había jugado con maestría en ese rol. Sin embargo, no era en Argentina una figura venerada. Incluso, cuando Pedernera hacía las veces de mediocampista creador por detrás de los delanteros, se lo acusaba de esconderse. Solo hasta Onega fue que la posición alcanzó verdadero prestigio. Y a ella se entregaría Argentina tras los fracasos en el Mundial de 1966 y la Copa América de 1967. El elegido como nuevo seleccionador fue Cesarini, pero no duraría mucho en el cargo. El tumultuoso presente político argentino enmarañaba aun más a la AFA: Renato dirigió cinco partidos. Su reemplazo, de nuevo Minella, seis en 1968 antes de ser reemplazado por Maschio, que se había retirado como jugador a finales de ese año y ya a principios del 69&#8242; fue designado como seleccionador. <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201409/76476-hace-45-anos-argentina-era-eliminada-por-peru-y-quedaba-afuera-del-mundial-70.html">Duró cuatro juegos</a>. Ante el advenimiento de las Eliminatorias para el Mundial de México 1970, la AFA decidió reemplazarlo por Adolfo Pedernera, el mejor futbolista argentino de los 40&#8217;s e ideólogo del Millonarios de 1950 y el Boca de Deambrossi. </p>
<p style="text-align: justify">Con apenas semanas de preparación, Pedernera se entregó a un niño de 18 años que jugaba en Huracán. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=sNSowJSk5CI">Miguel Ángel Brindisi</a>, enganche y artista, había debutado con Maschio en junio y ya para julio era prácticamente un indiscutible en el seleccionado, sentando a jugadores consagrados en el banquillo. Emparejada con Perú y Bolivia, y con las Libertadores del 67&#8242;, el 68&#8242; y el 69&#8242;, y las dos últimas Intercontinentales en el bolsillo, Argentina tenía todo para clasificar y no lo hizo. El primer partido fue en La Paz y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=BKur8OcRF7c">Argentina perdió</a> por 3-1. Cambió medio equipo para jugar en Lima y volvió a peder: 1-0 contra una Perú jovencísima que todavía no sabía que era de oro y haría historia. Un 1-0 en La Bombonera contra Bolivia dio oxígeno a los de Pedernera, aunque sin Brindisi y cuatro delanteros no había habido conexión entre el mediocampo y el ataque. A falta de un partido como local, una victoria en casa de Boca contra Perú obligaba a un desempate tripartirta. Otro resultado dejaba, por primera vez, a Argentina fuera de la cita orbital en contra de su voluntad. Pedernera se la jugó de nuevo por Brindisi, con Rulli y Pachamé de guardianes por detrás de él. Donde antes habían cinco hombres, ahora había un niño. El clima en La Bombonera era de ansiedad, nervios y entusiasmo. De histeria. Y al final hubo silencio: Argentina, jugando mal pero con jugadores brillantes, solo logró, y sobre el final con un golazo de Alberto <i>&#8216;El Toscano&#8217;</i> Rendo, otro de esos jugadores de otro tiempo, un empate. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6aci-zZYC2U">Perú iba al Mundial y ellos no</a>.</p>
<blockquote><p>Cincuenta años después, Argentina, Perú y un Mundial en juego en La Bombonera</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Han pasado casi cincuenta años y ha querido el fútbol que la historia vuelva a encontrarse consigo misma. Otra vez la AFA en ruinas. Otra vez baile de entrenadores. Otra vez Perú. <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/2069032-argentina-peru-epica-redencion-y-bombonera">Otra vez La Bombonera</a>. Siempre Argentina. Hoy juegan y el Mundial está sobre la mesa&#8230; otra vez. Tras aquel fatídico partido, Argentina tardó casi treinta años en volver a jugar en el estadio de Boca. Hoy, cuando la histeria está a reventar, alguien en la AFA decidió revivir los fantasmas y decidió que el encuentro ante Perú se jugase allí. ¿No le avisaron a Napoleón que Rusia era inconquistable? Y aun así fue. Hace cincuenta años, Perú y La Bombonera fueron para Argentina <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/coberturas-historicas/1969-argentina-afuera-de-mexico-70.php">el epitafio</a>, como escribió Ardizzone, del fútbol de las camisetas de seda. El fin de los tiempos de la cometa. ¿Para Messi podrá ser también el fin? ¿O será un inicio? Esta noche seremos testigos.</p>
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		<title>Oasis</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Sep 2017 01:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Equipos]]></category>
		<category><![CDATA[AS Mónaco]]></category>
		<category><![CDATA[Falcao]]></category>
		<category><![CDATA[Fichajes 2017]]></category>
		<category><![CDATA[Leonardo Jardim]]></category>
		<category><![CDATA[Stevan Jovetic]]></category>

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		<description><![CDATA[Today is gonna be the day that they gonna throw it back to you&#8230; suena en la distancia y se confunde con un Mel Gibson albiazul que nos cuenta que puede que nos quiten la vida, pero nunca nos quitarán la libertad. George Weah corre como una pantera en San Siro y pensamos que estamos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>Today is gonna be the day that they gonna throw it back to you&#8230;</I> suena en la distancia y se confunde con un Mel Gibson albiazul que nos cuenta que <i>puede que nos quiten la vida, pero nunca nos quitarán la libertad</i>. George Weah corre<span id="more-240828"></span> como una pantera en San Siro y pensamos que estamos viendo <i>Jurassic Park</i> hasta que aparece Ronaldo y nos damos cuenta de que el futuro ya está aquí. Es la década de 1990 y los extremos están tirados en el mismo lugar que los pantalones bota de campana porque lo que se lleva son las parejas de delanteros: y bailan Bebeto con Romario y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-0rK1Hjd4F4">Raúl</a> con Zamorano, piezas de colección para nuestra memoria que hoy recuerda con añoranza cuando el &#8216;7&#8217; y el &#8216;9&#8217; tiraban una pared en la boca del área y en Sudamerica un tipo grandote se subía al alambrado luego de <a>abrazar a un pitufo</a> al que le sacaba medio metro. ¿Veinte años no son nada?</p>
<blockquote><p>Las parejas de delanteros han caído en desuso en la última década</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como el cassette de Peter Quill en <I>Guardianes de la Galaxia</i>, el Mónaco de Leonardo Jardim presionó los botones de la nostalgia la temporada 2016-2017 con su 4-4-2 anacrónico. Radamel Falcao y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/05/analisis-futbol-explosion-kylian-mbappe-monaco/">Kylian Mbappé</a> salieron de caza como Romario y Ronaldo en 1997. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5i8p9eoibuE&amp;">veterano y el novel</a> formaron un idilio carismático y ganador que contrastaba con todo lo que hacía el resto de equipos de la Champions League. Sin extremos y con doble delantero, se plantaron en semifinales jugando como se jugó en otra época: los dos puntas se repartían el espacio y el trabajo sobre la defensa, uno más móvil que otro, mientras eran los laterales los de la profundidad y la amplitud, y dos mediocampistas por detrás de ellos armaban juego. </p>
<p style="text-align: justify"><i>Fast-forward</i> cinco meses y tres de las seis piezas nombradas ya no están en el Principado. Reemplazarlas no era fácil, pero el club rojiblanco lo ha intentado como mejor ha podido y como mejor sabe: con jugadores cuyo talento debería corresponder al de clubes con mayores aspiraciones, pero bien sea porque es muy pronto o muy tarde, Mónaco se ha convertido en su casa: así llegó, por un lado, Youri Tielemans, y, por otro, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/02/analisis-tactico-stevan-jovetic-sevilla-fichaje/">Stevan Jovetić</a>. El montenegrino, tras seis meses liberadores con el Sevilla, llegó al Louis II con la misión de reemplazar a Mbappé y completar el dúo de atacantes con el depredador colombiano. ¿Quién iba a decir en 2015 que Falcao y Jovetić formarían una delantera más que ilusionante? Las lesiones habían marchitado el imperial fútbol de ambos jugadores, pero después del curso anterior, las alarmas se han disparado, sobre todo en el caso de Radamel: son de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-stevan-jovetic-fiorentina/">mejores del mundo</a>. </p>
<blockquote><p>A ojos de 2017, el encaje de Falcao y Jovetić no es inmediato</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y van a jugar juntos. Unir dos talentos de esta naturaleza siempre es una noticia de impacto, aunque no deja de existir un halo de duda sobre su rendimiento. El fútbol contemporáneo mira con recelo que dos delanteros tengan que repartirse el espacio de uno solo. El año anterior, la velocidad y los anchos movimientos de Mbappé daban sentido a la relación&#8230; con Jovetić se habla de otra cosa. El ex Inter de Milán es un mediapunta que carril central y frontal del área. Sus caídas a bandas son testimoniales y su movilidad en cuanto al juego, como la de Falcao, está basada en apoyos hacia el mediocampo. ¿Son compatibles? ¿Pueden jugar juntos y no entorpecerse? La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DLX8cIGUPEE&amp;t=207s">experiencia de Falcao García</a> con Teófilo Gutiérrez, un jugador de características similares a las de Jovetić, en Colombia siempre ha sido positiva, aunque de más no está decir que el fútbol de selecciones responde a unas condiciones muy determinadas. La Champions League es otra historia y ahí es donde deben marcar diferencias. En su partido de presentación, el fin de semana ante <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=OmKaJqmZ1qo">el Strasbourg</a>, dieron muestras de que se pueden entender: compartieron los mismos lugares dando vueltas como una pareja de baile. Jugaron como hacían los delanteros cuando en la radio se escuchaba Oasis.</p>
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		<title>Marcos antes de Cafú</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Jul 2017 01:53:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Vinilo]]></category>
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		<description><![CDATA[A Frank Sinatra lo apodaban «La Voz» y Miguel Quintana asegura que a Gianluigi Buffon deberíamos llamarlo «El Portero». Figuras que son hasta tal punto el paradigma de perfección de su rol que lo personifican. Le dan vida en el imaginario colectivo. Si uno lo piensa, en cada disciplina hay uno de estos, alguien que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">A Frank Sinatra lo apodaban <i>«La Voz»</i> y Miguel Quintana asegura que a Gianluigi Buffon <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/gianluigi-buffon-historia-carrera-trayectoria-portero-juventus-italia/">deberíamos llamarlo <i>«El Portero»</i></a>. Figuras que son hasta tal punto el paradigma de perfección de su rol que lo personifican. Le dan vida en el imaginario<span id="more-236619"></span> colectivo. Si uno lo piensa, en cada disciplina hay uno de estos, alguien que ha sido la cima, la excelencia, el modelo a seguir. En el fútbol pasa igual y cada posición guarda de una forma u otra un nombre que ha sido la cumbre de la misma hasta convertirse en la imagen que acompaña la definición enciclopédica. No es difícil sacarlos: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=B5xCQS4sYPE">Marco van Basten es el &#8216;9&#8217;</a> y Paolo Maldini es el lateral izquierdo. La perfección. Quizá, y puede que no, los haya mejores, pero ellos representan todo lo que se debe ser. Fuera de su marco o te quedas corto o ya eres una pieza de ensueño y no la ideal. Ellos son lo que hay que ser; el símbolo. Y para el lateral derecho ese futbolista no es otro que Cafú.</p>
<blockquote><p>Cafú es considerado como la representación exacta del lateral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Un palmarés infinito, carisma y una carrera longeva que se acabó justo cuando él quiso. Durante casi dos décadas, Cafú acompañó al futbolero y forjó en su cabeza y su memoria lo que significaba ser lateral en el juego moderno. Le tocaron los años de mayor auge de la posición, de mayor reconocimiento mundial a su labor y durante muchas temporadas fue el mejor sin que nadie lo discutiera. En la selección brasileña <a target="_blank" href ="http://es.fifa.com/worldcup/news/y=2009/m=1/news=buscan-herederos-cafu-roberto-carlos-1001609.html">dejó un vacío</a> que ni siquiera cracks del tamaño de Maicon o Dani Alves fueron capaces de llenar. Cafú: el lateral derecho. El mejor de siempre para tantísimos rankings y encuestas. La bandera de una posición que, sin embargo, tardó mucho tiempo en reconocer como suya: hubo un Marcos antes que un Cafú. Y Marcos, al que rechazaron casi una decena de clubs en su adolescencia, incluido el Sao Paulo por el que finalmente firmó, no jugaba de lateral derecho. Él era un <i>meia-atacante</i> y su famoso apodo se lo ganó porque alguien pensó que su juego se <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=ynV5LYjkLvg">parecía al de Cafuringa</a>, un entonces ya retirado puntero derecho de grata recordación en Fluminense.</p>
<p style="text-align: justify">El primero que puso a Cafú de lateral fue Carlos Alberto Silva, quien antes de irse a entrenar a Japón le dio tiempo para apreciar las increíbles cualidades atléticas y técnicas de Marcos Evangelista y decidió adaptarlo a la posición de lateral. Tuvo un éxito casi inmediato: para septiembre de 1990, once meses después de su debut, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DbmsviiBSwQ">llamó la atención de Falcão</a>, seleccionador brasileño, y participó en una serie de amistosos en los que el nuevo entrenador del combinado nacional comenzó a probar futbolistas de cara a una eventual renovación generacional. Cafú gustó y se hizo con la titularidad como lateral derecho del equipo de Falcão, participando en varios amistosos y en la Copa América de 1991. Durante esa misma época, al banquillo del Sao Paulo llegaría el que sería su mentor: Telê Santana. El mítico entrenador del <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/01/por-que-brasil-82/">Brasil 82&#8242;</a> percibió el talento de Cafú y profesó por él un cariño especial. Perfeccionista como era, dedicó especial atención a corregir los defectos del futbolista como lateral derecho, desde los más obvios como su poco sacrificio defensivo, algo que Cafú no sentía ni disfrutaba habiendo sido un mediocampista ofensivo toda su vida, hasta los que quien no hubiese conocido ese jovencísimo Cafú no sospecharía: <a target="_blank" href ="https://books.google.com.co/books?id=UdJnAwAAQBAJ&amp;pg=PT241&amp;lpg=PT241&amp;dq=cafu+meia+carlos+alberto+silva&amp;source=bl&amp;ots=Me9HiNTJzX&amp;sig=D1F4VaY12z_OfHKblrODmpYoD2c&amp;hl=en&amp;sa=X&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=cafu%20meia%20carlos%20alberto%20silva&amp;f=false">no sabía centrar</a>. En entreno más entreno, Tele obligaba al ya internacional a que practicase una y otra vez sus centros hasta que dominase el arte. Cuando lo logró, fue elegido mejor lateral derecho del Brasileirao por dos años en 1992 y 1993.</p>
<blockquote><p>Su versatilidad lo convirtió en icono táctico del Sao Paulo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La confianza de Telê en Cafú no tenía límites. A pesar de los premios individuales obtenidos como lateral, el ascenso de Vítor al primer equipo fue la excusa perfecta para que <i>«O fio de Esperança»</i> comenzara a utilizar al &#8216;2&#8217; en otras posiciones: fue mediocentro, volante, extremo e incluso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=RWiu_pqIfNk">se calzó la &#8217;10&#8217;</a> tras la salida de Raí y disputó la Supercopa Libertadores del 93&#8242; con ese dorsal en la espalda y jugando uno que otro partido como enganche del equipo, su posición original. Cafú brilló en todas y cada una de sus posiciones, incluso siendo el goleador del equipo durante el Paulista 1993 con 14 dianas. Su <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CmpaLJtwxzo">técnica, magia</a>, lectura de juego y derroche físico le permitían ser capaz de adaptarse a todo lo que <i>&#8216;Mestre&#8217;</i> Telê pidiera de él. No por nada fue elegido como mejor jugador de América en 1994, temporada en la que jugó principalmente en el mediocampo tras el regreso de Vítor. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar del contundente éxito de Cafú con su club, perdería la titularidad en la selección luego de una derrota en La Paz contra Bolivia en las eliminatorias para Estados Unidos 94&#8242;. Parreira, el nuevo entrenador, comenzó a confiar más en Jorginho que en un futbolista que más de la mitad del tiempo jugaba en una posición distinta a la de lateral. Aunque jugó <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_Y78wB89GE4">la final del Mundial</a> en Pasadena por lesión de Jorginho, tardaría casi tres años en recuperar su puesto como inicialista en la selección. Para hacerlo tuvo que conocer la desazón en su corta cesión en Zaragoza y olvidarse definitivamente de Marcos Evangelista, camisa &#8217;10&#8217; y convertirse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Cy4ZQCwKkBA&amp;t=5s">definitivamente en Cafú</a>, <i>&#8216;Il Pendolino&#8217;</i> que corría la banda derecha del Olímpico de Roma y San Siro con la velocidad y potencia de un tren sin cansarse nunca. Y a partir de ahí: el éxito europeo, más de 100 partidos con la <i>seleçao</i> y el reconocimiento eterno como el lateral derecho de todos los tiempos: la inmortalidad a cambio del olvidarse de sí mismo.</p>
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		<title>Muriel cuatro años después</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Jul 2017 04:02:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Berizzo]]></category>
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		<category><![CDATA[Sevilla FC]]></category>

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		<description><![CDATA[Era el verano de 2013. Seis meses antes, Luis Fernando Muriel, entonces de 21 años, había sido elegido como el jugador joven revelación de la Serie A. Era su primera temporada en primera división en Europa y el jugador causó impacto vistiendo la camiseta del Lecce, aunque su ficha pertenecía al Udinese. Ya de regreso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Era el verano de 2013. Seis meses antes, Luis Fernando Muriel, entonces de 21 años, había sido elegido como el jugador joven revelación de la Serie A. Era su primera temporada en primera división en Europa y el jugador causó impacto<span id="more-236026"></span> vistiendo la camiseta del Lecce, aunque su ficha pertenecía al Udinese. Ya de regreso al club <i>bianconeri</i>, el delantero colombiano había seguido su proyección y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/luis-muriel-delantero-udinese-colombia-recuerdo-ronaldo/">en esta web</a> se le dedicó un artículo que compartía el entusiasmo general. Es el verano de 2013 y el nombre de Muriel suena para equipos como el Liverpool y, sobre todo, <a target="_blank" href ="http://www.goal.com/en-gh/news/4389/ghanaian-football/2013/01/09/3659611/juventus-target-luis-muriel-as-udinese-prepare-boakye-move">una Juventus</a> que no terminó de apostar por él debido a la llegada de Carlos Tévez. Muriel, que se sentía preparado para el salto, se descentró y su carrera entró en una espiral de lesiones, malos rendimientos y situaciones que cuestionaban su profesionalidad hasta el punto de que se quedó fuera del Mundial de Brasil. Pero a su vida llegó Massimo Ferrero.</p>
<blockquote><p>Su fútbol se estanco en 2013, pero ha recuperado sensaciones en la Sampdoria</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El talento y las cualidades de Muriel siempre estuvieron latentes a pesar de su irregularidad y problemas con la báscula y por eso la Sampdoria de Massimo Ferrero apostó por él a mediados de la 2014-2015. Ahí, arropado por la figura paterna del excéntrico presidente, comenzó a recobrar sensaciones y confianza. Con un <a target="_blank" href ="http://www.calcionews24.com/sampdoria-muriel-dieta/">nutricionista asignado para controlar sus problemas de peso</a>, finalmente la temporada pasada volvió a jugar al nivel de su primer año en Udinese, participando en alrededor de dos decenas de goles a lo largo del año. Muriel terminó la temporada con la mejor forma física de su carrera y con cantos de sirena desde la liga inglesa y todos los grandes de Italia. Finalmente, en un movimiento sin precedentes para el club hispalense, ha sido el Sevilla el que se ha llevado el gato al agua. </p>
<p style="text-align: justify">¿Acierta el club andaluz? La respuesta a esa pregunta es complicada. A sus 26 años, Muriel nunca ha jugado con regularidad como <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=LLPbLhUtc7Q">delantero centro</a> en la élite, sus cifras goleadoras no son las de un atacante consumado y se presupone que se la ha fichado para que juegue precisamente allí y sea la referencia ofensiva del nuevo equipo que está montando <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/05/periplo-berizzo-en-el-celta-de-vigo/">Berizzo</a>. También es cierto que si fuese de otra forma, el Sevilla puede que no pudiera haber accedido a su fichaje y que el ahora ex Sampdoria se encuentra en ese punto de madurez física y personal ideal para explotar como futbolista. De suceder, el Sevilla podría ganar un &#8216;9&#8217; de los que juegan la Champions League todos los años; de no hacerlo, el equipo gana con Muriel un delantero con un sinfín de virtudes que <a target="_blank" href ="http://rincontactica.blogspot.com.co/2017/07/analisis-fichaje-luis-muriel-sevilla.html?m=0">encajan como un guante</a> en mucho de lo que propuso su nuevo entrenador en su viejo club y que uno entiende que también intentará ejecutar en el Sánchez Pizjuán.</p>
<blockquote><p>El Sevilla espera que en sus filas Muriel pueda finalmente explotar</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Muriel es un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fQW3k6wvxEM">delantero potente y técnico</a> que ocupa todo el ancho del ataque para hacer sus apariciones, por lo que ha sido usado en su carrera tanto de extremo como de segunda punta con libertad. Aunque <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsHn4IbZrxo">sabe sumar a 50 metros del arco</a>, donde más brilla es jugando 20 más arriba. Gusta de mezclar apoyos inteligentes con rupturas bien medidas que revisten su excelso repertorio técnico de un empaque de delantero global. La suma de sus controles orientados y giros, su conducción potente y precisa, cambio de ritmo para acelerar y desacelerar, y la fuerza de sus disparos con cualquier pierna crean una amenaza de mucho nivel tanto en carrera como en parado. Tiene todo para que sus números le den un buen puñado de puntos al Sevilla si se lo enfoca a ello pues además goza de la sensibilidad en el área de un <i>killer</i>. </p>
<blockquote><p>Es un delantero moderno, para lo bueno y para lo malo</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Obviamente, el jugador tiene defectos: su capacidad rematadora es pobre para hablar de un &#8216;9&#8217; por lo que quien se esperase a la versión bis de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NMFbCj8sn_0">Carlos Bacca</a> se puede llevar una decepción. También tiene problemas para sumar defensivamente y hasta ahora su <i>tanque</i> es pequeño por lo que suele desconectar del juego a rachas. No obstante esto último, sí sabe participar de la circulación de balón y en los últimos tiempos ha desarrollado un último pase que no tenía en sus tiempos de más fama. El Sevilla sabe que ficha un melón por abrir, pero lo hace con la confianza en el nuevo aura del futbolista, sus condiciones y el recuerdo cercano que dejó el hoy &#8217;70&#8217; del AC Milan. Muriel, a un año de Rusia 2018, sabe que está ante una de sus últimas oportunidades de llevar su carrera a las alturas que un día insinuó. De su parte tiene todo lo que se ha comentado anteriormente y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6MbPXerMAO4">el hechizo que causa</a> sobre la grada cuando esta lo ve correr por primera vez y recuerda. ¿También le gritarán <i>&#8216;vamos Ronaldo</i>&#8216;?</p>
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