El lateral izquierdo no volverá a ser una posición cualquiera en el FC Barcelona mientras Leo Messi continúe campando a sus anchas entre el costado derecho y el carril central. Desde hace unos años, la conexión entre el pie izquierdo del argentino y la diagonal al espacio de Jordi Alba conforman un recurso demoledor para la rutina más costumbrista. Una jugada que empezó a sobresalir por su eficiencia y efectividad dentro del juego culé, y que hoy, a las puertas de una nueva temporada, continúa siendo la acción que más profundidad y beneficio le da al equipo en el último tercio, con todo lo que ello implica. Porque una vez estudiadas las razones que han rehusado a los de Ernesto Valverde de la gloria europea todos estos años, el Barcelona -y el resto del continente- ha entendido que esta unión es exclusiva de septiembre a febrero. Y que después de Navidad tan solo consigue sacarle beneficio los fines de semana.
En el último tramo de la temporada pasada, el sistema de Ernesto Valverde comenzó a exigirle a Jordi Alba ciertas cosas con ‘balón al pie’ mucho antes de cruzar la divisoria. Pero antes de descubrir si esto no fue más que una prueba circunstancial, o si de lo contrario se trata de un recurso que el ‘Txingurri’ medita incluir más pronto que tarde en su discurso, la llegada de Junior puede entenderse como la voluntad del club por incluir un recambio de garantías para el propio Alba, que falta hacía, al tiempo que se pretende conservar el carácter de un movimiento incontrolable para la Liga, hoy por hoy.
Junior Firpo domina el juego de posición como lateral izquierdo
Con el fichaje de Junior, el Barça no solo cubre una vacante estructural en su plantilla, que también, sino que además se refuerza con uno de los laterales izquierdos con más y mejor proyección del panorama europeo. Un futbolista que, tras la etapa de Quique Setién en el Betis, ha hecho de su desarrollo en el juego de posición una de sus mayores virtudes. Una cualidad que vale su peso en oro en el ecosistema Barcelona. Y más ahora. Dice el refrán que uno no es de donde nace sino de donde se hace, y Junior aterriza en el Camp Nou después de una etapa realmente fructífera en lo individual bajo las órdenes del entrenador cántabro. Si bien es cierto que en el Betis fue más carrilero que lateral, su participación en el Europeo sub-21 constató que, además de haber entendido en qué consiste, ha hecho suyo el juego de posición. Lo domina. Y ahora él, esperando su momento y no interviniendo antes de tiempo, está en disposición de dominar al contrario desde la banda.
Porque si algo ha aprendido Firpo de este plan de juego es a actuar respetando las reglas del mismo. En equipos de posesiones altas, como pudo ser aquel Betis, la España de Luis de la Fuente y, seguramente, el Barça de De Jong, Busquets, Arthur, Griezmann y Messi, es fundamental que los extremos, o en su detrimento los laterales, doten de amplitud a la circulación. Algo que Junior lleva escrito a fuego. Y que, ya sea en ejercicios de dominio más posicional o en escenarios de mayor alternancia de los espacios, se ha ocupado de cumplir a rajatabla. Sin licencias ni concesiones. Consciente de que tanto el Betis como la sub-21 le ha necesitado siempre muy abierto. Aguardando en la banda. Ensanchando la vigilancia del rival. Para después, cuando recibe -al pie o al espacio-, lanzarse contra la línea de fondo, y sacar entonces todo el veneno que lleva dentro centrando al área ‘raso, tenso y hacia atrás’.
El Barça, en cualquier caso, se ha reforzado con algo más que un suplente de garantías para Jordi Alba. Por todo lo anteriormente dicho, Junior es un futbolista para jugar con el bloque muy arriba. Pues además, acostumbrado a defender hacia delante, mediante la presión, y no tanto en repliegues bajos, que es donde más sufre en situaciones de uno para uno, él también necesita que el equipo le haga jugar muy arriba. Aunque, llegada la situación, Junior atesora una conducción en carrera potente para superar, desbordar y girar al rival en escenarios mucho más abiertos, como, precisamente, pudo ser la visita del Real Betis al Camp Nou la temporada pasada. Sea como fuere, el fichaje suena muy bien para el FC Barcelona. Por presente y futuro. Mientras dure la conexión entre Messi y el lateral izquierdo. Y hasta que el Txingurri encuentre otra jugada que, complementaria o no, acompañe a ‘la diagonal’ dentro de la pizarra.






gvaa1 16 agosto, 2019
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