Junior Firpo no tiene todavía ni un solo año de experiencia en Primera, pero su fútbol ya es parte indispensable en uno de los esquemas más complejos de la competición. El hispano-dominicano debutó en LaLiga el pasado mes de febrero en A Coruña, y desde entonces su puesto ha sido uno de los fijos para Quique Setién. Acabó la temporada anterior como titular y esta, ya instalado en el carril izquierdo, es el cuarto futbolista de la plantilla que más minutos acumula hasta ahora. Desde el sector zurdo, bien abierto a todas las alturas para ensanchar un sistema que promedia un 60% de posesión en todos sus encuentros, Junior está teniendo influencia en las dos mitades del campo. Y además, como avalan sus cifras, con un acierto bastante alto en todas sus acciones. Junior recibe cerca de 30 pases por partido. Tiene un éxito del 85% en sus envíos. Y estos dos registros, en función de la zona en la que se producen, se han convertido en dos de los mejores termómetros del Betis 18/19.
Junior Firpo, en una entrevista reciente para Estadio Deportivo: “Había dudas, pero no entre nosotros. Nosotros siempre hemos confiado en la idea del míster y en nuestra forma de jugar y de ver el fútbol. Cuando un equipo nos juega de tú a tú tenemos más espacios para poder hacer nuestro juego. Es más difícil jugarle a un equipo que se encierra atrás y te espera para salir a la contra”.
La amplia mayoría de los toques de Junior están localizados en dos sectores muy concretos. Uno en su propia mitad del campo, muy cerca de la divisoria, y otro, en la parcela rival, a partir de la misma. Dos zonas en las que Junior, cerca de la cal, le da continuidad y ruptura a un método que entre toque y toque prioriza el control por encima de todo. Por norma, el circuito asociativo del Betis, con Bartra, Mandi, Francis y Canales, nace en el perfil derecho y en función del escenario, según la altura a la que defienda el rival, va virando hacia el otro costado en pos de acelerar la acción e ir haciéndole bascular. Por ello, los toques y la dirección de los envíos que ejecuta Junior son bastante representativos a la hora de interpretar la calidad y la cantidad de la posesión bética. Si no hay posibilidad clara de progreso, con el contrario armado en un repliegue medio-bajo, la intención de Junior va encaminada a darle empaque e insistencia a los altos índices de posesión; todas las veces que el Betis, una vez ha ladeado su juego de uno a otro lado, no tiene posibilidad de armar su ataque en el contexto que más sencillo le viene resultando: ante ciertos espacios para poder correr.
Junior: “A veces me gritan ‘Encara, vete del rival’. Pero es que no me tengo que ir de uno, como mínimo me tengo que ir de dos, porque tengo la banda entera para mí, no tengo a nadie delante en el que apoyarme o hacer el dos contra uno… Habilidad para irse de dos jugadores la tienen muy pocos futbolistas en el mundo y, además, si la pierdo, hay mucho espacio a mi espalda para el contraataque, jugamos muy abierto y parar una contra es complicado. Y además te están esperando, no es una jugada en carrera que puedas regatear o irte en velocidad. No es sencillo”.
Por todo ello resulta indispensable que el Betis, a través de la posesión, sea capaz de generar la superioridad por dentro para ganar la ventaja por fuera. Y ahí, desde ese lado izquierdo, la clave para que esto se produzca tiene nombre y apellido muy concretos: Giovanni Lo Celso. Saliendo de su zona, dentro-fuera y fuera-dentro, y arriba-abajo, moviéndose entre líneas, muchos de los pases que recibe Junior en campo contrario llegan desde una zona muy cercana a la de Lo Celso. Pero esta relación podría fructificar más si cabe si Setién, después del Camp Nou, decide reubicar a Carvalho como interior sobre este sector. Una posición que, como quedó palpable en la victoria ante el FC Barcelona, ayudaría, además, a reforzar la figura del luso; que, si ya ha quedado claro que su fuerte no es la gestión del primer pase, el método de Setién, dándole espacio al tiempo, podría convertirle en un buen gestor desde el perfil, teóricamente, “menos fuerte” para lanzar a Junior desde fuera.
No obstante, dado lo poco que generalmente vienen dando los puntas a las fases de dominio más posicional del equipo, el objetivo del Betis es que los carrileros lleguen arriba con la mejor disposición para cargar el área. Y ahí, la lectura y la agresividad de Junior resultan más fructíferas que las de Francis (por derecha); habituado, en cambio, a recibir más veces en el primer escalón. En estos lares, cuando Junior puede atacar con cierta ventaja hacia línea de fondo, su fútbol siempre tiene la templanza de, una vez llegado arriba y a pesar de la compañía rival que tenga en torno a su zancada, levantar la cabeza y, en pocas décimas de segundo, elegir la mejor opción: que suele ser un envío tenso hacia el corazón del área. En este sentido los números tampoco engañan: acierta en más de la mitad de sus centros. Y eso, teniendo en cuenta que el Betis es el 2º equipo de LaLiga que más centros necesita para marcar, habla de lo importante que es que Junior llegue en ventaja hasta línea de fondo; y más, como suele ser costumbre, ante repliegues muy concurridos.






AdrianBlanco_ 22 noviembre, 2018
Me gusta mucho esa determinación de Junior en los últimos metros. Cuando llega arriba, tiene esa capacidad para desacelerar un poco el paso y levantar la cabeza para poner el envío atrás, que generalmente va tenso. Y esa capacidad me parece un recursazo a explotar por este Betis, sobre todo ante repliegues muy intensos.