El Bayern de Múnich conquistó ayer su séptima Bundesliga consecutiva antes de dar paso a una fiesta que tuvo mucho más de despedida que de celebración. Porque ayer, antes, durante y después de la goleada del Bayern de Múnich al Eintracht, el Allianz Arena puso punto y final a una generación gloriosa. A una pareja de extremos única, y seguramente irrepetible, que dominó el marco europeo a través de ‘dos acciones’ tan reconocibles que son el patrimonio de una época dorada para el conjunto bávaro. El Robbery, ese tándem ya legendario en el que Ribéry -izquierda- ataca el pico del área de manera muy vertical y Robben -derecha- busca su golpeo de zurda después de trazar una carrera paralela a la frontal, se fue este sábado de nuestras vidas. Y lo hizo marcando. Aplastando. Manteniendo sus costumbres hasta el último momento.
Lewandowski confirmó su superioridad posicional fuera del área
Pero empecemos por el principio. El Bayern de Múnich fue infinitamente superior en la primera parte a partir de dos consigas clave: su verticalidad con la pelota y su inmediata presión tras pérdida. Apoyándose en Lewandowski, que volvió a ser muy dominante en sus desmarques de apoyo, imponiéndose de espaldas a portería a los tres centrales del Eintracht, girando y/o poniendo de cara a los Müller, Coman y Gnabry, que llegaban en segunda línea, el cuadro de Niko Kovac consiguió desnaturalizar a los de Hütter hasta el punto de que la primera parte se jugó en una única dirección. Porque además de atacar más y mejor, esos toques del delantero polaco le permitieron al Bayern perder el balón en una situación de máximo control: con todo el bloque muy junto en torno a la frontal, reduciendo así el efecto de una eventual pérdida. Algo que, por si ocurriese, tenía a Süle, Hummels y Thiago Álcantara, sus dos centrales y el pivote en mediocampo, correctamente colocados.
El Bayern de Múnich despidió ayer a Robben, Ribéry y Rafinha
El Bayern arruinó la temprana reacción del Eintrach, que decidió prescindir al descanso de De Guzmán, que acompañaba a Gelson Fernandes en un doble pivote, para colocar a Haller como referencia más adelantada. Y una vez conseguida de nuevo la ventaja, el partido entró en una fase de asedio por parte de los de Kovac. Con Lewandowski yendo de abajo arriba y de arriba abajo, ofreciéndose en el apoyo pero también figurando en posiciones de remate, y con Robben y Ribéry ya por fuera, que entraron para sustituir a quienes, por el momento, siguen siendo sus herederos más directos -Coman y Gnabry-, el equipo muniqués volvió a dar un paso al frente en términos cuantitativos. Con Renato Sanches en mediocampo, que reemplazó a Goretzka -lesionado- en la primera mitad, el Bayern sumó una séptima pieza -contando los dos laterales: Kimmich y Alaba- en la zona ofensiva. Un rodillo que recordó al Bayern de otra época. Esa que, a pesar de que haya conseguido revalidar su trono, fue la que ayer despidió con la marcha de dos figuras que ya son legendarias. Robben & Ribéry son la grandeza del Bayern campeón.






Gonzalo 19 mayo, 2019
Para mi la bundesliga del Bayern carece de merito, 1 por que no tiene rival, 2 por que el BvB que habia echo un temporadon ha llegado al tramo fibmnal fundido. Para mi el aplauso lo merecen los chicos de Favre que han echo una temporada para emarcar, compitiendo de tu a tu con el gigante de Múnich. Por otro, lado todos los honores para Robben i Ribery que lo han dado todo por el gigante bavaro, i mucha suerte en su vida fuera de los terrenos de juego.