¿Píres o Pirés? ¿Portugués o brasileño? ¿Un ‘6’, un ‘8’ o un ’10’? ¿Ofensivo o defensivo? ¿Quién eres exactamente, Gabriel Pires?
La condición del centrocampista del CD Leganés de Asier Garitano sigue siendo todo un misterio. Su mezcla de virtudes, la mayoría aparentemente incoherentes entre sí, le convierten en un futbolista imposible de reducir a una definición o un molde. Con Gabriel Pires no existe comparación posible. Es un jugador realmente especial.
Gabriel es un futbolista polivalente y, sobre todo, polifacético.
En Leganés ha jugado de pivote, de interior e incluso de segunda punta, pero la posición que mejor parece venirle dentro del contexto creado por Asier Garitano es esa falsa mediapunta que le permite tener un papel clave en todas las fases del juego. Es desde allí, por ejemplo, desde donde puede marcar diferencias defensivas en cada encuentro. El conjunto madrileño se distingue por establecer un bloque medio que no ataca el primer pase de los defensas sino la primera recepción de los centrocampistas rivales, labor de la que se ocupa el primer doble pivote del equipo, conformado por Gabriel Pires y el delantero de turno. En estas lides, el brasileño no tiene comparación. Su condición física es perfecta para presionar: es fuerte, ágil y potente. Reacciona rápido y siempre a tiempo, lo que es clave ya que estas persecuciones, aunque exigen un punto físico, tienen más que ver con la concentración y la lectura que con otros aspectos. Y, en esto, Gabriel también está muy por encima de la media. Además va bien al suelo, sabe meter el pie y es muy inteligente a la hora de usar su propio cuerpo. Es, en definitiva, un centrocampista que no sólo condiciona el circuito de pases del contrario, sino que además fuerza muchos errores en la zona del campo en la que su equipo quiere -y necesita- recuperar el balón.
Todo esto es fundamental tanto en transición defensiva como, sobre todo, en defensa posicional. Pero luego está todo lo relacionado con el balón. Ahí Gabriel vuelve a destacar por encima del resto. Además de ser capaz de mezclar alturas, asociarse con multitud de compañeros e incluso comandar contragolpes, está su capacidad para marcar la diferencia en cualquier ataque, ya sea desde el gesto técnico o desde la llegada. Ahí Pires muestra su condición de brasileño. Tiene un toque y un golpeo muy precisos. E incluso es imaginativo. A su manera, más práctica que delicada, pero a fin de cuentas tremendamente decisiva para un equipo que necesita muy pocos toques así para llevarse los tres puntos de un partido.
Su mezcla con Eraso y Rubén Pérez es perfecta.
Si Gabriel Pires no existiera, Asier Garitano tendría que imaginarlo. Y lo haría. Porque para un estratega tan intervencionista como es el técnico vasco, una pieza del valor intrínseco de Pires es el maná.
Foto: Denis Doyle/Getty Images






cachi 9 febrero, 2018
Le cambiaba por André Gomes día sí día también.
Aunque peca en velocidad de traslación.