Exceptuando a sus compañeros de demarcación, observando desde el punto de vista del protagonismo perdido en favor de Diego Costa, la llegada del hispanobrasileño al Wanda Metropolitano ha tenido un efecto no solo instantáneo sino enormemente significativo en la percepción que de sí mismos tienen sus compañeros, la afición y también su entrenador. Con él, todos los que compitieron de su lado recuperan el mejor de los recuerdos. Diego Costa es cuando fuimos los mejores. Pero hay un jugador dentro de la plantilla que llegó cuando vino Diego, que quizás no comprenda el renovado brillo en los ojos de los compañeros que si vivieron la etapa de Costa, y que tendrá que asimilar para poder rendir. Antoine Griezmann no sabe, de primera mano, lo que significa Diego Costa para el Atlético de Madrid.
Simeone, en L’Equipe: «Cada vez que un partido comienza, tengo miedo. Y es el mismo miedo que cuando jugué. Y el que me dice: «¿Cómo estás asustado?» Bueno, estoy asustado. Porque el miedo te hace mejor. El miedo te hace rebelde. El miedo te mantiene alerta. Estar callado es tóxico. Estar relajado es tóxico. Creer que eres mejor es tóxico. Porque el fútbol es muy cambiante. El mejor estado mental de un futbolista es cuando tiene miedo. Lo obliga a alcanzar su mejor nivel».
Por eso, a nivel emocional, de cómo entienda Antoine Griezmann el momento actual podrá hablarse de un techo u otro, tanto del propio jugador como del Atlético de Madrid. Su compañero de delantera parece vivir lejos de cualquier duda, su temperamento parece negar cualquier miedo, o al menos es la respuesta inequívoca a las incertidumbres que desde luego no se adivinan en él. Pero Antoine Griezmann atraviesa un momento en el que debe resolver una ecuación en la que está, y de qué manera, el delantero de Lagarto. Porque el francés necesita un ‘9’ pero no sabemos si necesita un Diego Costa. Está por descubrirse cómo encajarán, a nivel emocional, las diferentes ilusiones que ambos puedan sentir.
Diego Pablo Simeone: «Una sociedad entre dos jugadores no es matemática. Tiene que ver con el instinto, con lo emocional. Es algo natural».
Diego Costa es seguramente el jugador que más relaciona cada acción que ejecuta con una emoción o motivación. Muchas de sus disputas o lances ajenos al juego son innecesarios pero forman parte de un carácter al que van adherido vivencias que han dado lugar a una agresividad y un hambre que transforma todo su alrededor. Como la emoción es el motor más potente para conectar con el aficionado, Diego Costa mueve masas. Manda mensajes y subraya el discurso del proyecto en cada lance del juego, a su manera. Y eso lo sitúa como un líder natural desde los hechos y no desde las palabras. Desde el significado que producen todos y cada de sus barros, se entienden los lodos de sus dos primeros partidos. Y eso no va a cambiar. Va a ir a más.
Es tal su fuerza en la actual plantilla del Atlético de Madrid que nadie parece en disposición, por calidad individual, de discutir un contexto táctico determinado. Simeone dio a Griezmann las riendas del equipo en los comienzos de 2016, pero no estaba Costa. Y esa energía no parece que Simeone vaya a desaprovecharla, lo cual no va a significar que por el camino, Griezmann quede mal parado. Si Antoine se sube a ese carro y emocionalmente comprende la situación que se está gestando, a falta de que esa sociedad surja de manera natural, como alude Simeone, las posibilidades son enormes.
Diego Costa no debería suponer ningún problema táctico para Griezmann. Más bien todo lo contrario.
No hay ‘9’ en el mundo que estire con tanta agresividad, frecuencia y atención como Diego Costa. Todos sus movimientos requieren de una concentración y de una explosividad por parte del zaguero cuya consecuencia va directamente en favor de un número de recepciones de cara para todos los hombres que vienen por detrás muchísimo mayor. Si bien Griezmann es uno de los futbolistas más dotados jugando entre líneas y de espaldas, hablamos de uno de los mejores rematadores del mundo dentro del área, y mostrarse determinante le será mucho más sencillo si Diego Costa estira y ensancha con tantísima frecuencia la zaga del oponente. Todos los movimientos de distracción y profundidad de Diego Costa son de máxima utilidad, porque van en su propio beneficio pero aún más en los de sus compañeros.
La sola presencia de un jugador que trabaja tan insistentemente y con tanta determinación sobre la línea defensiva tiene un impacto evidente en el mejor Griezmann, aquel que descubrió que para ser el mejor jugador posible hoy en día hay que involucrarse en todos los escalones de su equipo y del juego, sumando pases, colocando a los suyos, facilitando la circulación, interviniendo constantemente, involucrando su calidad en cada segundo. Su acierto técnico y su comprensión del juego elevaron y modificaron su estatus dentro del panorama europeo.
Antoine Griezmann puede ser igual de determinante interviniendo menos pero puede seguir interviniendo con total libertad.
Perdido por el camino aquel momento vital y personal, Griezmann se ha enfocado más en aparecer en zonas parecidas pero sin tanta pertenencia a esa idea de ser el mejor en cada toque concreto. Y es probable que con Costa no necesite ser eso, porque puede gozar de un ritmo de juego alto para el que lo tiene todo: primeros toques precisos y olfato para llegar desde atrás. Ampliando la panorámica y no analizando la relación únicamente entre ambos, en realidad Griezmann puede ser lo que él quiera desde su punto de partida.
Con Koke en la base, el carril central tendría tres alturas muy definidas que darán al Atlético de Madrid una profundidad constante para dominar los partidos y defender con la pelota. Por otra parte, si Koke parte desde la izquierda, con Filipe a su lado, Griezmann va a ser dueño de la mediapunta para generar superioridad o recibir en ventaja. Correa, un jugador que juega para desequilibrar antes que para relacionarse con los demás, está mucho más cómodo verticalizando desde la banda derecha junto a Vrsaljko. Los mediocentros, Saúl o Thomas, llegando uno y filtrando pases el otro, no suponen tampoco ningún tapón. Si el fútbol no dependiera de las emociones, el fichaje parecería indicado para que Griezmann volviera a rendir al mejor nivel.
Todo alrededor de Griezmann y Costa va a suponer más sumas que restas.
La gran duda residirá en si podrá asumir determinados liderazgos, acompañarlos con una presumible rapidísima adaptación táctica y sobre todo, en compartir cuota goleadora. Griezmann, desde el bajón de Mandzukic, por unos u otros motivos, ha convivido con delanteros que se ha ido alejando del gol en el día a día, elevando la responsabilidad del galo con el gol. Habrá que ver cómo afecta reducir sus números en caso de darse. Su misión: encontrar el motivo para ser Griezmann con Diego Costa y no solo Griezmann con un ‘9’.Una sociedad no es matemática; es natural, instintiva y emocional. Hasta que eso se confirme, de momento puede decirse, en su favor, que desde el plano táctico ambos pueden ser el mejor futbolista posible sin pagar ningún peaje. Y eso es muchísimo.


Carlos 9 enero, 2018
Es que puestos analizar, podemos decir que Costa-Griezmann bien compenetrados es una sociedad que perfectamente puede competir ante el ritmo de puntuación de Messi en la Liga, es decir,
50 goles por temporada. Uno es espacto y el otro balónice.
"La gran duda residirá en si podrá asumir determinados liderazgos"
Es aqui donde esta el riesgo de la operación, que a mi en lo personal, si me parece un ppquito mas grande que a la mayoría.
Para mi el mejor Antoine solo mira desde abajo a los mejores Messi,Cristiano y Neymar. Estamos hablando de que el francés tendra que asumir saberse el mejor jugador del equipo, y pese a eso no ser la estrella. Y eso es muy dificil cuando se trata de super cracks.
Comentaba @MigQuintana que Griezmann siempre ha sido"outsider" pero es que yo creo que ha crecido mucho como para ahora volver aceptar con facilidad eso. Ojalá y todo marche bien, porque otro Top 5, el Atleti dificilmente va a poder fichar.