La plantilla que maneja Eduardo Berizzo en el Sevilla le ha permitido al técnico argentino sumar puntos mientras crea identidad. Larga, profunda y con calidad en todas las posiciones, con posibilidades de conjugar diferentes perfiles en cada zona del campo, el ‘Toto’ tiene a su disposición un grupo de jugadores curtidos y experimentados en toda clase de contextos. No obstante, entre todos ellos, hay uno que además de atesorar la versatilidad y la polivalencia más destacadas, tiene la particularidad de responder al perfil de futbolista que describe el ritmo y las ideas más reconocibles de los equipos de Berizzo.
Berizzo: «Es un futbolista de recorrido, un futbolista que destraba cosas, un futbolista que encuentra espacios, que arma el juego y llega, con una gran capacidad aeróbica, atlética. Le describen muchas jugadas: el taconazo ante el Éibar, la profundidad en Girona… es un futbolista capaz de hacer un montón de cosas bien».
Berizzo estaba definiendo a Pablo Sarabia pero bien podría estar argumentando lo que busca en sus jugadores de ataque. El matiz que sitúa al madrileño como un hombre que encaja perfectamente en el ideario de su entrenador es que a su tremenda polivalencia le añade un ritmo muy alto en el que encuentra frecuencia, acierto y naturalidad a sus acciones. Como interior, extremo, mediapunta o carrilero, la progresión de Sarabia, uno de los grandes suplentes de la Liga en la temporada pasada, no ha tenido freno. De la inagotable generación del 92, mediapunta de buen golpeo en sus inicios, en Getafe ya dejó muestras de que posicionalmente su fútbol no tenía trabas. Una vez comenzó a destacar como extremo a pie natural y su físico fue ganando capas de potencia, su valor se fue multiplicando.
Primero con Sampaoli desde el banco y ahora con Berizzo como hombre cada vez más importante en todos los planes iniciales, Sarabia completa su propio puzzle con la cuestión más importante de todas: es un jugador extraordinariamente producido, con una relación directísima con el resultado. Su golpeo a portería, su sensibilidad en el centro al área y su buena visión para penúltimos y últimos pases le han convertido en un jugador que rinde siempre bien, en cualquier posición y con total incidencia tanto en el juego como en el marcador. Es la suerte de Berizzo en Nervión.
Foto: CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images






Marcos kriger 20 noviembre, 2017
Con estas condiciones descritas en el articulo porque no estuvo mucho mas tiempo en el real madrid?