Como el fútbol no espera a nadie ni hay tiempo para celebrar por una victoria ni apenarse por una cuestión negativa, la baja de Iker Muniain tendrá respuesta a nivel futbolístico por parte del ‘Cuco’ Ziganda. Sin duda es dolorosa, por lo más evidente, su grave lesión, y por el impacto y significado que tiene en clave Athletic Club. Muniain estaba en ese punto en el que cada decisión y gesto técnico desprendía una conciencia y ascendencia sobre el juego del equipo muy llamativa. El juego de Iker era el juego del Athletic, quien no debía olvidarse de pararse en el navarro para jugar mejor.
En unas recientes declaraciones, Chris Evert, una de las mejores tenistas de la historia, argumentó que la baja por maternidad de Serena Williams podía redescubrir aspectos de la mentalidad de las demás jugadoras por ocupar un lugar que no creían que fuera posible, en este caso, el del número 1 del ranking. Un objetivo que se veía tan lejano que ni pretendían ni estaba entre sus pensamientos, pues lo dado por supuesto ni se cuestionaba. Salvando las distancias de ambos casos, seguramente ese vacío táctico que deja Muniain permita a una plantilla joven preguntarse de qué manera pueden suplir sus características y cómo afecta a nivel competitivo tener que responder y dar un paso adelante.
Su baja puede cambiar la mentalidad de algunos futbolistas.
A este respecto, Ziganda comenzó la temporada sin dar tanta importancia al balón largo, lo que dirige al equipo hacia los designios de Aduriz y Raúl, los experimentados que ya conocen, de sobra, lo que es dar cuerpo e identidad a una idea. Entre la decisión de Ziganda y el crecimiento de Muniain, el Athletic fue reorientando su fútbol hacia un carril central más transitado y con más pases. No era algo radical pero sí se notaba cuando Muniain aparecía desde la banda o recibía entre líneas pues el navarro ha venido jugando en las dos posiciones. La energía que quizás no puedan dar al máximo nivel tanto Raúl García y Aduriz necesitaría de alguien nuevo y capaz de sostener el boceto iniciado por Iker y Ziganda.
Iñaki Williams sigue pareciendo más delantero, profundo, muy veloz, un arma muy poderosa para atacar, pero hasta llegar a él está apareciendo Iñigo Córdoba, un extremo zurdo muy particular, pues juega a banda natural y sale muchísimo hacia dentro para buscar la pared y que después, en el pico, arrana en el uno contra uno y se va. La facilidad con la que hace todo esto está convirtiendo su concurso en importante. Su partido en Valencia confirmó que está para darle muchas cosas al Athletic. Un escenario, complicado que permite crecer en la dificultad, seguramente la más productiva de todas las posibilidades de crecimiento.
Cuco Ziganda: «Valencia era una buena plaza para probarse y se ha comprobado como lo ha demostrado en este tiempo, Iñigo ha aprovechado su oportunidad; lo digo siempre, cuando alguien repite es porque se pone y se alinea él».
Lo que queda es ver quién puede aparecer por detrás. Beñat, Vesga, Iturraspe y San José son cuatro centrocampistas muy diferentes y que no están cerrando ningún debate. La medular del Athletic es una incógnita en cuanto a fiabilidad que necesita resolverse para recuperar gran parte de la competitividad. Para acompañar a Iñigo, Iñaki, Aritz y Raúl tienen más o menos claros sus caminos. Ziganda tratará de acompañarles.
Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images






Abel Rojas 4 octubre, 2017
Me cuesta ver preparado a Iñigo Córdoba para asumir grandes responsabilidades inmediatas. Debe ser un secundario. Creo que, de modo irremediable, Ziganda va a tener que volver a apostar por Raúl García y Aduriz y entregarles el sistema y el discurso. Es duro porque el inicio iba por vías muy diferentes, pero sin Muniain, me parecen insostenibles. Era imprescindible para el cambio de hoja de ruta.