En los últimos años se ha venido proclamando, con mucho sentido siempre, vaya por delante la aclaración, que la Juventus estaba ante el temido cambio de ciclo. Se dijo en 2014 cuando Antonio Conte decidió abandonar Turín ante la falta de fichajes que le acercasen a ganar la Champions League. Se dijo en 2015 tras ver marchar a Andrea Pirlo, Arturo Vidal y Carlos Tévez pocos días después de haber perdido la propia final de la Champions contra el Barcelona. E incluso se dijo en el verano de 2016 cuando se hizo una enorme apuesta por Gonzalo Higuaín para sustituir, indirectamente, al que era considerado el presente y futuro de este proyecto, Paul Pogba.
Sin embargo el ciclo no se acabó en ningún momento. Y no ya por el hecho de mantener la tiránica hegemonía con la que domina el Calcio o por incluso haber incrementado su nivel en Europa, pues año a año desde que volvió a la élite ha ido siendo cada vez mejor y más grande, sino sobre todo por la forma en la que ha tenido de jugar, de competir y ganar, que siempre ha sido la misma. Con sus evidentes matices, como siempre los hay dentro de un mismo ciclo, la Juventus ha competido a partir de imponer su ritmo lento, de ser muy fuertes defendiendo muy cerca de su portería y de ser muy puntual al contragolpe. Es decir, a su manera y salvo por lo último, la Juventus se ha definido por ser contracultural. Porque ahora los campeones de las cuatro grandes ligas están dirigidos por cuatro técnicos de una esencia similar, pero lo cierto es que vivimos en la era del balón y del ritmo alto. Y la Juve viene siendo lo contrario. Ese ha sido su fuerte. Ese ha sido su verdadero ciclo. Y lo que lo ha hecho posible ha sido su ya famosa defensa de tres centrales.
El estilo de la Juventus se ha mantenido intacto.
Quizás por esto, ésta vez sí sea preciso decir que la Juventus está ante su cambio de ciclo. Con Bonucci comandando el resurgir del AC Milan, Barzagli ya más cerca de los 40 que de los 30, Rugani aún esperando dar el paso y Caldara, su prometedor compañero de la Sub-21, todavía cedido en el Atalanta, lo normal es pensar que la Juventus va a arrancar de su libreto la defensa de tres centrales.
Porque aunque la falta de centrales pueda parecer el móvil, ya desde la llegada de Massimiliano Allegri se han ido dando pasos en otra dirección. Como escribíamos en «¿Quién es exactamente Allegri», el técnico de Livorno siente una predilección por el 4-2-3-1. La cuestión es que durante las tres temporadas que lleva en Turín se ha ido encontrando con según qué problemas que siempre ha resuelto de la misma manera: recomponiendo la BBC. El curso pasado, mismamente, fue la asimétrica figura de Dani Alves lo que provocó esto. El brasileño a día de hoy no es ningún seguro como lateral. Sufre muchísimo. Pero como prácticamente ningún equipo se puede permitir renunciar a un jugador como Dani en la Copa de Europa, Allegri inventó ese sistema mixto que tenía a Alves como interior/extremo en ataque y como carrilero/lateral en defensa. Es decir, mientras la defensa de tres con Conte era el discurso, con Allegri fue un recurso del que tuvo que tirar por las circunstancias.
Los fichajes de Allegri insinúan un cambio de estilo.
“Llegar a un equipo como la Juve y tratar de eliminar las certezas que tenían los jugadores que habían ganado tres campeonatos sería de persona poco inteligente. Y yo me considero una persona discretamente inteligente… Luego ya con el paso del tiempo y de las situaciones pasaría a mis ideas, pero siempre conservando lo que ya estaba construido”, decía Allegri en su día. El tiempo parece haber pasado ya en este justo momento, pues los problemas que representan el fin de la BBC y la marcha de Alves la Juventus los está tratando de resolver de una forma diferente a la habitual.
La confirmación del sabido fichaje de Cuadrado, la incorporación de Douglas Costa y ahora la fuerte apuesta por el joven Bernardeschi evidencian una intención muy diferente por parte de la dirección deportiva bianconera. Se ha fichado regate, velocidad, electricidad y creatividad. ¿Irá el equipo que construya Allegri en ese camino o sólo busca no extremar tanto una propuesta que ha perdido calidad, experiencia y jerarquía? Al final un cambio de ciclo no viene a ser otra cosa que un cambio de paradigma que requiere de una adaptación. La de la Juve, muy probablemente, ya ha comenzado.
Foto: MARCO BERTORELLO/AFP/Getty Images






Javier Cordero 31 julio, 2017
Muy buen debate el que surge de aquí. No sé si es cambio de ciclo pero sí es un sello más personal de Allegri. Hasta la fecha la Juve había tenido problemas para que se afianzase un trequartista en los planes (Pereyra era una variante y Vidal en el 4-3-1-2 era como un MC más), al principio era un plan B o un plan C demostrando que eran más flexibles. Una vez encontró al mejor posible (Dybala) y viendo que su medular mermaba en términos de talento y su BBC se va consumiendo, es totalmente lícito lo que busca Max: rodear de la mejor forma a su crack. Ahora sí el modelo de juego de la Juve va a estar más supeditado que nunca a un único jugador estrella. Ofrecer el mejor ecosistema posible y las mayores facilidades para que intervenga siempre que pueda. Ahí está la gran diferencia con respecto a los últimos 5 años de la Juve.