El Sevilla de Jorge Sampaoli visita el Camp Nou en busca de un cambio de rumbo. Su dinámica, muy condicionada por lo sucedido a nivel competitivo en el último mes y lo que ha supuesto a nivel futbolístico, no puede alargarse más, pues el colchón de puntos en su lucha por la tercera plaza se ha agotado y el ánimo necesita de una buena noticia. Perderse la opción de seguir compitiendo contra los mejores en Europa tiene hoy la oportunidad de simularse para afrontar el último tramo de competición con las constantes recuperadas, en un estadio en el que ha caído las últimas cinco veces que lo ha visitado y en el que le espera Messi, incansable anotando goles al vigente campeón de la Europa League. No obstante, y dadas sus dudas emocionales, el reto tendrá que llevarse a cabo sosteniendo la calidad y el momento concreto de Luis Suárez, uno de esos delanteros despiadados ante la fragilidad.
Y es que pocos jugadores habría en este preciso instante como Luis Suárez para ahondar en la herida hispalense. Por varios motivos. De entrada exige un altísimo nivel competitivo en el cuerpo a cuerpo, tanto en la dermis como en la psique. Su exigencia física y su actitud ‘de doce asaltos’ demanda una atención y una concentración tan alta como se le dedica a la pelota. El charrúa juega un partido paralelo que exigirá a la zaga sevillista una madurez a prueba de bombas dentro de una dinámica que viene sin pilares sólidos en los que apoyarse.
Suárez será un desafío continuo para la zaga sevillista
Con la bajas de Rami y Mercado en las últimas semanas, Sampaoli, quien siempre ha tenido muy presente el sistema de tres centrales ante equipos y estadios de gran entidad, ha visto reducido su poder de decisión en esa elección, alternando con un tercer hombre en mediocampo -Kranevitter o Iborra– que parece encajar mejor a la hora de reforzar las zonas que más pisarán Messi y Neymar. Dicha decisión dejaría a Luis Suárez frente a, presumiblemente, Pareja y Lenglet. Para cualquier dupla de centrales pero especialmente para ellos en el día de hoy, contener a Luis Suárez a nivel táctico puede llegar a ser una misión planteable dentro de su tremenda dificultad. Cuando en la ecuación entran, además, otros factores, el asunto pasa a ser más serio, algo que a este Sevilla podría ponerlo en jaque.
Como añadido a todo lo que significa el marcaje a Suárez está su capacidad para presionar la salida de balón del oponente. Desde el partido ante el Éibar, varios equipos han visto en el inicio del juego de los de Sampaoli una fase del juego muy relacionada con su estado anímico y con el estado de forma de sus dos garantías, Nasri y N’Zonzi, menos inspirados en las últimas semanas, de ahí que el argentino pueda de nuevo optar por una salida más directa y mayor adaptación al juego culé. Lo que está claro es que sin haber apenas nombrado al ’10’ y al ’11’ de Lucho, Suárez puede ser el culpable del insomnio de Sampaoli.
Foto: Aitor Alcalde/Getty Images






José L. Villa 5 abril, 2017
Mercado va citado, yo no descartaría un sistema de 3 centrales.