Julen Lopetegui puede decir que ha comenzado aprobando con nota su trayectoria en la selección. El equipo nacional ofreció ante Israel una muy buena imagen, subrayando conceptos que el técnico vasco viene trabajando desde el primer día y que en la noche de ayer se observaron con continuidad y soltura. España cuajó un arranque vibrante y gobernó después, con recuperada agilidad, el campo del rival. Si bien todavía tiene mucho margen para seguir mejorando y la entidad del oponente irá variando con el tiempo, lo transmitido se hizo cargado de argumentos, con nombres propios y estructura definida.
Es la base de toda opción de juego basada en la posesión y la iniciativa con balón pero España la había perdido, por eso su recuperación se torna tan importante. Crear ocasiones a través de la circulación de balón era el gran talón de aquiles de la última etapa de Vicente del Bosque al frente del equipo y en los últimos encuentros el camino a recorrer parece tener menos curvas. El ritmo ofensivo de la selección es actualmente una virtud recobrada, que tuvo en El Molinón un buen día para brillar. Incluso aceptando que puede rematar más, España pudo correr al espacio aún teniendo a su rival cerrado a cal y canto, por decisión propia o por sometimiento. Esa sensación fue una constante.
Jordi Alba fue un problema continuo para Israel
Una de las principales características que ha echado de menos la selección era que las superioridades en determinadas zonas del campo no fueran previsibles, pues tanto en la banda como por fuera siempre fijaban los mismos y siempre apoyaban al balón los esperados, haciendo que el desborde de Iniesta tuviera que iniciar la mayoría de las ventajas. Con Silva y Vitolo en bandas, intercambiándolas con cierta asiduidad, Costa dejando el área en no pocas ocasiones, Busquets ofreciendo agilidad posicional y los interiores pendientes del balón para activar zonas débiles, la selección distrajo por dentro para encontrar a Alba, especialmente con el cambio de orientación de Thiago Alcántara, en franca ventaja a la espalda de la zaga israelí. Cada movimiento de apoyo era seguido por los marcadores del rival y así, los laterales encontraban carriles libres para crear la ocasión o el saque de esquina.
En dicha distracción interior y rápida circulación de balón volvió a brillar David Silva, seguramente el jugador más incisivo y certero en cada aparición en el espacio resultado con el que cuenta Lopetegui. La noticia esta vez estuvo en Thiago, que fue el elegido como interior diestro y que igualmente dio muestras de su formidable estado de forma. Atrevido en los gestos más definitivos y dando continuidad y cambio de ritmo en los pases previos, el mediapunta del Bayern Munich conformó unos primeros 45 minutos de enorme nivel.
Foto: MIGUEL RIOPA/AFP/Getty Images






Arroyo 25 marzo, 2017
Me gustó bastante España. Transmite frescura, novedad, ligereza. Hay idea y hay pizarra. Ya no se depende tanto de Iniesta. Con Alba, Vitolo y Costa a los espacios, sabiendo que los dos últimos son más desordenados, la circulación tiene profundidad.
Lo de Silva está de más decirlo porque siempre brilla con la selección. Thiago está de dulce y Lopetegui ha de aprovecharlo. Muy bien también Carvajal desde la sombra.