Durante toda la temporada, Iago Aspas se las ha arreglado por sí mismo para lograr que el Celta nunca se sintiese lejos del gol. El equipo del Toto Berizzo perdió desborde al marcharse Nolito, perdió creatividad al marcharse Fabián Orellana y perdió ritmo al decidir no presionar tan arriba, pero gracias al de Moaña la sensación que está quedando es que el Celta de Vigo no ha perdido, sino que sólo ha cambiado. Que simplemente ahora intenta desbordar, generar e intimidar de una forma diferente a la de años pasados. Y esto no es cierto. El Celta ha cambiado, desde luego, pero porque ha perdido.
Y no pocas cosas. Lo que sucede es que, de manera consecuente y aprovechándose de su autosuficiencia, para olvidar esto Berizzo ha preparado dos contextos que benefician y potencian lo mejor del moañés: el de mínimos y el de máximos. En el primero, Iago actúa como hombre más adelantado, amenazando de forma constante con su sentido del desmarque, su punta de velocidad y su calidad en el remate. Interviene menos, pero intimida más. En el segundo, Aspas parte desde la banda derecha y todo es más complejo. Su juego siempre es vertical, agudo y dañino, pero de una forma más indirecta porque no sólo juega, sino que sobre todo hace jugar. Por eso interviene más. El caso es que, si el plan funciona bien, Iago en derecha sigue intimidando lo mismo -o más- que como punta.
Guidetti como 9 permite sobresalir al mejor Iago.
Esta segunda opción, la más ambiciosa y riesgosa, puede tener hoy mucho más sentido que la primera. En parte porque cada gol debe ser una losa en la espalda del rival por el tema del valor doble, en parte porque para marcar un tanto al Deportivo Alavés necesitas bastante más de lo habitual. Sin ir más lejos, en el partido de ida, en el cual Aspas jugó en punta, las tres ocasiones de más peligro llegaron en un córner, en una falta indirecta y tras una llegada de Aspas desde atrás, con Daniel Wass actuando como delantero.
De hecho, este caudal ofensivo sólo pudo desatarse tras el descanso, momento en el cual Iago comenzó a despegarse de la punta para pisar más zonas del campo. Al principio esto lo hizo con Daniel Wass, un jugador que no es que sea polivalente, sino que también es multitarea. Pero después, para potenciarlo, Berizzo dio entrada a John Guidetti, el encargado y artífice de permitir que Aspas, desde la banda derecha, lo sea todo. La clave es cómo el sueco sabe moverse perfectamente alrededor de Iago. Compensa sus movimientos, le da espacio en zona de mediapuntas, se acerca cuando es necesario, se lleva a los defensas, fija a los dos centrales para que la llegada desde segunda línea sea todavía más indefendible… Con Bongonda muy abierto, Hugo Mallo ocupando todo el carril y John Guidetti sobrevolando a su alrededor, Aspas tiene una zona amplísima para jugar por él y por los que se fueron.
Berizzo suele apostar por Aspas como punta fuera de casa.
Dicho esto, lo cierto es que Berizzo ha apostado por un mismo once, en el que no estaba Guidetti y si Wass como mediapunta, cuando en Copa ha tenido que visitar Mestalla o el Bernabéu. También cuando recibió la propia visita del Alavés en la ida. Y tuvo mucho sentido. En los primeros por cerrar su carril central y atacar los espacios a la espalda de la defensa, en el segundo por el hecho de entender la eliminatoria como dos partes conectadas de 90 minutos. Por eso, más allá de lo que sea mejor en general, el Toto Berizzo decidirá la compañía de Iago Aspas según el partido que imagine. O que quiera imaginar. Lo positivo para el técnico argentino es que, elija lo que elija, no habrá hoy sobre el campo ningún futbolista tan cercano al gol ni tan puntual con la historia de su club como aquel chaval que hace ya casi ocho años, también contra el Deportivo Alavés, salvo al Celta de Vigo de la temida desaparición.
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Foto: Octavio Passos/Getty Images






Alan Alberdi 8 febrero, 2017
Ya he dicho que estaba muy entusiasmado con esta eliminatoria.
No obstante, a pocas horas para que se defina al finalista, me parece que veremos un partido demasiado parecido al encuentro de Ida. Demasiado. Mismas alineaciones, mismos objetivos y mismos temores.
Ojalá que no, pero Pellegrino sabe que un gol del Celta casi que lo deja afuera, así como Berizzo sabe que si Alavés se pone en ventaja los espacios ya mínimos serán casi imperceptibles.
Lo que ha demostrado también Alavés es que tiene recursos para hacer buenas y largas sus posesiones, así que no veo a Berizzo quitando a Wass.
Me huele a Argentina-Holanda en Brasil 2014. Parejo, sin muchas opciones de gol pero más que interesante desde lo táctico.