Un gol de Giuseppe Rossi en los últimos segundos del encuentro negó al Atlético de Madrid cualquier posibilidad de pelear por el campeonato dentro de siete días. Aunque se adelantó mediante su principal sustento ofensivo del último trimestre, el Levante fue capaz de dar la vuelta al encuentro gracias a una interesante optimización de sus recursos y una serie de jugadas concretas que el Atlético siempre defendió de manera irregular y descoordinada. Con Milán en el ambiente, ni los cambios de Simeone -Griezmann, Carrasco, Thomas- lograron revertir lo que ocurrió en la última hora del choque.
Koke-Torres, de nuevo el 1-0El desenlace y grueso del partido en el Ciutat de Valencia fue una sorpresa si el argumento que ejerciera de contrapeso fuesen los primeros 15 minutos del duelo, desnivelados a favor del vistante. Ya en el minuto uno una combinación Koke y Torres, conexión premeditada y forzada desde la táctica dadas las numerosas veces ocurrida en los últimos meses, logró abrir el marcador y conceder un contexto favorable a la defensa replegada del Atlético. Teniendo en cuenta que en 2014 fue el balón parado y en 2015 el saque de banda de Jesús Gámez las vías de ataque llegada la primavera, la ofensiva rojiblanca en 2016 ha salido a flote cuando menos capacidad parecía tener después del fracaso de sus dos fichajes referencia. A dicha jugada le siguieron incursiones de Torres que explicaban la facilidad que su equipo encontraba para atacar con espacios y encontrar cómodas transiciones.
Rubí buscó con acierto una debilidad rojiblanca
Sin embargo, el Levante reaccionó y aprovechando el repliegue colchonero tras adelantarse, se hizo con el balón, la iniciativa y los metros. Desde la altura de sus laterales, Pedro López y Juanfran, los extremos por dentro y el paso adelante de Verza y Lerma, los de Rubí comenzaron a dominar al Atlético buscando sacar a centrales de sitio. SI el Atlético no defiende con toda atención, suele dejar abiertos esos dos pasillos. El rival vuelca a uno de los pivotes hacia una banda para fijar a su homólogo, el extremo, que parte desde dentro, busca arrastrar hacia línea de fondo y desde la superioridad fuerzan la salida de un central. Ni por fuera ni por el carril central hay tanta posibilidad de progresar como por dichos pasillos cuando el Atlético baja el pistón o distrae su vigilancia, como dejó constancia Saúl Ñíguez, notablemente irregular en defensa en según que tramos de los últimos choques. Así llegó el gol de Casadesús.
En la reanudación, Simeone no esperó, e intentó reformular el principio del encuentro. Dio entrada a Carrasco por Augusto y a Griezmann por Correa y se volcó poco a poco en la búsqueda del gol, que tuvo en el francés y cuya infructuosa aventura terminó por abrirse hasta el punto de que el Levante, con jugadores veloces y con metros para correr, certificaron la victoria que dejó al Atlético con un único objetivo, a acometer dentro de 19 días. Simeone afirmó querer llegar a la última jornada con esa ilusión peor la liga no será del Manzanares.






Andres Ferreira 9 mayo, 2016
¿No notan cierto bajon en el Atleti desde que tocaron techo eliminando al Barça?