Exagerado o no, Monchi es una estrella más de la liga española. El gran responsable de la planificación deportiva del Sevilla FC en su década prodigiosa se sabe admirado, y por ello no duda en compartir abiertamente su trabajo. Así descubrimos, por ejemplo, que Kanoute no era en su momento la primera opción de la lista de refuerzos –era Fred– o que los andaluces pretendieron no hace mucho el fichaje de Douglas. Esto último llama la atención, pues el ex del Sao Paulo apenas ha mostrado virtudes en Barcelona. Al parecer, el Sevilla andaba en la búsqueda de un lateral brasileño. Muy brasileño.
Mariano parece valerle al Sevilla pese a sus carencias defensivas
Brasil es la cuna del lateral. El país ha producido varios de los carrileros más especiales de la historia de este deporte, nombres sobradamente conocidos. Tras ese grupo de élite surge lo que podríamos denominar “el lateral de liga brasileña”. Hablamos de un jugador mucho más modesto que a menudo se ajusta a un patrón muy definido: inclinación ultraofensiva, habituado a subir mil veces por partido, veloz y potente corriendo en línea recta y anárquico en grado sumo a la hora de retroceder hacia su campo. El máximo exponente de este grupo en los últimos años quizás haya sido Cicinho, de fama fugaz pero intensa. A este peculiar colectivo pertenece Mariano Ferreira, actual dueño de la banda diestra del Sánchez Pizjuán.
Mariano intenta controlar sus enormes impulsos ofensivos
Procedente de la Ligue 1, Mariano es un lateral camino de la treintena que no llegó a Europa hasta casi los 25 años (como Douglas). Pronto quedaron claras sus condiciones; Mariano podía subir cuantas veces quisiera a lo largo de un partido. Resultaba casi excéntrica la frecuencia con la que pasaba al ataque, pero su valentía sirvió, sin ir más lejos, para castigar la pereza defensiva de Cristiano Ronaldo y generar una ventaja para el Sevilla ante todo un Real Madrid. Incluso hubo días, como ante el Valencia, en los que los hispalenses parecían jugar con 12, pues Mariano era lateral y extremo al mismo tiempo.
Solo por su ímpetu atacante, el fútbol de Mariano podría definirse como regular. Y en un Sevilla que altera su once de manera compulsiva y poco aconsejable, este hecho agranda su relevancia. Además, aunque Mariano sigue siendo un futbolista caótico en cualquier proceso defensivo, sí se aprecia un esfuerzo en no perder tanto la posición. El pasado domingo, ante el Granada, el Sevilla fue crujido a contras por Success, Peñaranda y compañía, pero Mariano nunca fue el principal agujero por el que colarse. Antes solía ser así.






iltuliponero 9 enero, 2016
Lo de hoy huele a partidazo en el Pizjuán eh. Que ganas de que llegue.