La baja de Koke era un contratiempo táctico y anímico más que importante para el Atlético de Madrid. Su ausencia, más allá de un nivel que hasta el momento de su percance no era del todo bueno, suponía un contratiempo para una plantilla reorientada hacia los atacantes, dando una responsabilidad mayor en la vertiente más centrocampista a sus dos canteranos: Óliver Torres y especialmente Saúl Ñíguez. El partido en El Madrigal sirvió para ver al ex del Rayo en dos demarcaciones distintas.
De entrada, Saúl siempre definió el 4-1-4-1 del que Simeone tiraba en partidos concretos, generalmente de notable trascendencia. Es un sistema que un incompleto Saúl daba forma como ningún otro jugador en el interior izquierdo, En aquel 4-1-4-1, Ñíguez era la constantepotenciando sus virtudes más básicas, mientras reducía el impacto de sus carencias de juventud. En un simil tenístico, Saúl encaja en ese sistema como el sacador que juega en pista cubierta, sin el rozamiento del aire. Por un lado, alinear a Mario, Tiago y Gabi nunca era una opción, pues era combinar elementos de similar y escaso recorrido. Con la seguridad de tener a dos de ellos a su alrededor, Saúl corría, rompía hacia la banda y cargaba el área. La bisagra de un sistema que quita a un delantero pero que gana un futbolista que reduce lo negativo de ello.
Simeone sigue buscando ubicar definitivamente a Saúl
Por su condición de centrocampista, y a la espera de que las nuevas incorporaciones, todas muy ofensivas, convenzan a Simeone de darles un lugar en un costado del 4-4-2 mayoritario, Ñíguez era la rápida respuesta a la baja de Resurrección. Y allí salió de inicio ante el Villarreal después de no cuajar demasiado como mediocentro ante el Getafe. Sin haber nada definitivo en el fútbol, Saúl se achica en esas lides. Conduce demasiado, se mueve sin confianza y olvida la combinación. La banda como inicio desdibuja su teórico potencial.
En el segundo tiempo, por delante de Tiago y liberado por tener que buscar el empate, Saúl comienza a pasársela a un compañero, complementando sus pases con movilidad hacia delante. Su verticalidad y su omnipresencia, aún sin justificar su titularidad, despejan el panorama sobre su realidad como centrocampista. Ante el Benfica surgirá una nueva oportunidad para acercar o alejar la lupa, pero sus particularidades necesitan de un lugar concreto del campo. A ese respecto, el Atlético está teniendo problemas para ubicar un once fijo y tener continuidad en ataque, si su entrenador quiere centrocampistas en banda, únicamente salen dos nombres. Pero Saúl Ñíguez suena forzado.






lordcab 28 septiembre, 2015
Correcto, yo veo al Cholo ahora mismo con muchas dudas en juego y nombres. Dígamos que tiene tantas opciones, que no sabe a que jugar. Antes jugaba con lo que había y a lo único que podía jugar. Ahora mientra piensa como jugar, el equipo está en un mar de dudas.
Yo creo que definitivamente debería dar un paso al frente y poner a Saul con Tiago en la media y utilizar a Correa en la izquierda o dar confianza a Carrasco.
Otro tema, el nivel que está exhibiendo Jackson para los que le conoceis… es ese realmente ??? El de un delantero que ni muerde ni participa de ningún modo en el juego del equipo ??? No se, me estoy llevando una decepción absoluta, es que entre él y Torres ahora mismo, hay un mundo, aunque sólo sea en ganas.