La mitad interesante fue la segunda. Durante la primera, ambos jugaron peor. El Sporting salió entusiasmado y se protegió menos de lo prudente, intentando una media presión poco compacta que dejó espacios entre líneas. Bale fue el mayor verdugo, pero sin acierto en el último toque, como el resto de sus compañeros. Entre ellos, en especial Ronaldo y Jesé, dejaron de moverse pasados 20 minutos, lo que dejó a Modric y Kroos sin receptores desmarcados, y lo que partió al Madrid en un 6+4 aparentemente vulnerable. Cuando Marcelo e Isco, que lo piden siempre, perdían el balón, los del Sporting replicaban con atino, si bien luego se topaban contra Ramos y Varane.
Abelardo bajó líneas en el 2º tPese a que había gozado de un tiro al larguero y, sobre todo, de la alegría de una grada entregada a la valentía de sus guajes, Abelardo agradeció el 0-0 del descanso y rectificó su propuesta. Aquello no era fiable, Gareth no podía seguir acelerando fácil, el Sporting no podía continuar viviendo de retos individuales vencidos por el cuadrado Bernardo-Hérnandez-Álvarez-Cases; había que ralentizar el encuentro. Y lo intentó: retrasó su medular, protegió con ella a su defensa y se esforzó en desviar cada ataque del Madrid hacia uno de los dos costados. La seriedad del choque escaló una montaña; de repente, estábamos ante un notable partido de fútbol. Y Bernardo lideró una defensa formidable, digna de un empate ante un Real definitivamente sugerente, en 4-4-2 o en 4-3-3.
El posicionamiento blanco le hizo recuperar muy arriba en el 2º T.
La estructura del Sporting no había logrado ralentizar el encuentro. Lo mantuvo con vida dentro del mismo, pero viviendo sobre el filo de una navaja que vibraba con velocidad. El Madrid imprimió un ritmo de juego muy alto, generó sensación de aplastamiento, de asfixia, como equipo bueno en mes de abril. Eso se consigue cuando se ataca con fluidez y, más todavía, con continuidad. Y la continuidad se la dio su presión. Kroos y Modric jugaban muy arriba; Ramos y Varane, cerca de Kroos y Modric. El Sporting apenas se escapó de allí. Ni con Guerrero ni con Muñiz.
Danilo, Modric y James crearon la sociedad blanca más profunda.
Con Kovacic el RM pasó al 4-3-3En el 55 ingresó James donde Jesé, y se fue a la izquierda e Isco se quedó en la derecha, por lo que explicamos en este texto. Abrir más a Isco a la derecha descubrió una ruta rica que Benítez leyó y potenció desde el banquillo: Kovacic por Isco y cambio de dibujo (a 4-3-3). Con Kovacic atento para cerrar con Kroos cuando Modric volase, Luka se liberó y leyó mejor que Isco dónde estaba la grieta húmeda, y entre su mente, las piernas de Danilo -partidazo- y la zurda de James crearon varias de las mejores ocasiones blancas. Anduvo rápido Abelardo, que quitó a Jony y reforzó la banda con dos laterales. En el centro, Hernández, Bernardo y Álvarez seguían resistiendo, y si no, quedaba el portero Cuéllar. De ese palo se alcanzaron los minutos finales, que petrificaron a Bale y Ronaldo y dejaron al Madrid sin apoyos por dentro, porque ni los ganaban ellos ni limpiaban la zona para que otros lo hicieran. Así, los de atrás se pusieron a pegar pelotazos, para gloria de Bernardo. Y para desesperación de Benítez, que acabaría decepcionado y que hoy mirará las cosas con otros ojos.
Si el nivel real del Madrid para este comienzo de liga es el que mostró anoche en El Molinón, va a perder menos puntos de los que parecían esperables tras ver su pretemporada. En cuanto a Abelardo, no nos ofreció nuevas noticias, admirábamos su poderosa estructura. Lo que no sabemos es cuán fácil o difícil le resultará marcar algún gol. Calma.






roumagg 24 agosto, 2015
Me sorprendió gratamente el Madrid. Ritmo altísimo para ser agosto. Parecía la 11-12. Tremendo Danilo, que tiene pinta de algo muy grande; y espectacular partido de los centrales del Sporting, despejándolo todo por arriba como si fueran Terry-Cahill. Me faltó algo de pausa en tres cuartos y un portero de mayor envergadura (esto último es estrictamente por gusto personal, no por el nivel de Keylor ayer, que fue bueno).