Djalma Santos, Carlos Alberto, Nelinho, Leandro, Josimar, Jorginho, Cafú, Maicon, Daniel Alves… la honorable lista de laterales diestros en la seleçao encierra no sólo un número de futbolistas de grata recordación, sino una herencia, un legado y una historia que corre por el cuerpo de lo depositarios como el ADN. Los estructura, los forma y los crea. No importa si eres Cicinho y juegas en el Real Madrid o si eres Leonardo Moura y lo haces en el Flamengo. El lateral derecho brasileño responde a algo que va más allá de la formación: responde a una tradición. Los de ayer, los de hoy y seguramente los de mañana tienen un núcleo común. Todos son técnicos y ofensivos. Todos son Brasil. Todos escriben la misma leyenda.
Brasil creó la noción moderna de lo que es un lateral
A un océano de Brasil, Oporto descansa orgullosa del equipo de la ciudad. Bicampeón de Europa, desde que Pinto da Costa está al mando del club, este se ha convertido en un transatlántico en el que aquellos que cruzan el azul casi infinito que separa América de Europa se convierten en estrellas. Danilo llegó a la ciudad portuaria con veinte años, pero no sin experiencia. En las tierras que encontró Colón ya había labrado un nombre como un polifuncional futbolista en el Santos de Neymar y Ganso. Casi como si fuese el tercer nombre del equipo, Danilo alternaba días como lateral y otros como mediocampista. Su perfil técnico y entereza física daban a Muricy Ramalho la opción de sacarlo de la banda y ponerlo ahí donde se cuecen los grandes partidos. A Danilo le gustó. Pudo ser mediocampista y quizá en un futuro lo sea. La experiencia allí moldeó lo que es hoy su juego de quién hoy todos ven como sucesor de Maicon y Alves en la seleçao. Los trazos del heredero son interiores (Foto), brochazos que recuerdan a Leandro o Alves. Así juega el gran aspirante.
El Porto de Lopetegui es un equipo, por decirlo de una manera, raro. La gran cantidad de variantes que tiene han desembocado en una cierta falta de identidad táctica y sus jugadores no escapan de ese hecho. Danilo tampoco. Aunque casi siempre juegue 4-3-3, y busquen generar fútbol desde lo que hacen con balón como principal fuente, diferencia esta palpable entre equipos recientes del club, para Danilo lo importante es quien sea el extremo diestro. Las diferencias entre, por ejemplo, Quintero y Tello son demasiadas para que no afecten la conducta del joven brasileño. Cada jugador aporta un matiz diferente y obliga al protagonista del artículo a tomar diferentes decisiones respecto a amplitud, profundidad y ritmo. Para beneficio del artículo mismo, este sólo tomará en cuenta lo que pasa cuando juega Tello, como ante el Basilea, y cuando juega Quintero, como ante Marítimo, por tratarse de las dos puntas del espectro. Así pues, Danilo en el 4-3-3 de Lopetegui se ubica como lateral derecho (foto de la izquierda). Como está dotado de un físico extraordinario su rango de acción es de línea de fondo a línea de fondo y como le gusta mucho el balón y tiene actitudes de centrocampista, su zona de influencia puede ser toda la zona derecha del campo (Foto). Danilo no es un lateral al uso.
El juego interior fluye en Danilo cuando juega con Tello
Habíamos dicho que el fútbol de Danilo cambia según que jugador tenga 30 metros más arriba. Esto se ve especialmente en su influencia en base de la jugada y su demarcación espacial. En el caso de que sea Tello el puntero derecho, es decir, en caso de que el jugador que tiene por delante tenga pocos movimientos interiores, la tendencia de Danilo es a tener mucha influencia por dentro en la base de la jugada. Ahí es donde se marca más su singularidad. La salida del Porto es lateral desde el primer pase (foto de la arriba a la izquierda), que se da a los centrales abiertos a la altura de los dieciséis con cincuenta, y la obligación táctica en ese momento del lateral es abrirse mucho para ensanchar el campo y subir metros para crear espacio. Así, Danilo suele recibir del central y ahí, cuando un lateral normal tira de regate para meterse en campo contrario, el se comporta como mediocentro: mide tiempo, guarda el balón, atisba el horizonte y decide a quien pasar (Secuencia Completa). Ambidiestro como es, no tiene problema si el rival lo presiona y lo trata de orientar hacia afuera. Resabiado, orienta su cuerpo siempre hacia esa misma cadena de movimientos (foto de arriba la derecha), girado en un ángulo de 90 grados sobre el eje del campo, obviando cualquier salida por fuera. Su prima opción siempre es mirar lejos, a Jackson Martínez. Si Jackson no está disponible, busca a sus interiores. Si no hay pases disponibles regateará hacia adentro buscando que con eso aparezcan espacios y líneas de pase. En última opción decidirá girarse y tratar de salir en conducción por fuera (foto de la derecha). En ese ejercicio no tiene problemas de técnica, pues esta es exuberante, sino de fútbol. No le pone nota a todos los pases. Algunos son tensos, rasos, rápidos y precisos, otros le botan, van bombeados y llegan incómodos al destinatario; además, su dribbling es potente y lleno de equilibrio: es difícil moverlo en el cuerpeo. Eso en transición ofensiva. En fase ofensiva, cuando es Tello el extremo, Danilo no se siente obligado a doblarlo por banda y sólo lo hace de vez en cuando. Por contra, centra su posición y se comporta casi como un interior derecho (Foto). Aquí sí saca a relucir su regate y sobre todo su golpeo que es muy bueno con ambas piernas.
La técnica y el físico de Danilo son exuberantes
Si es Quintero el extremo, debido a la influencia del colombiano en base de la jugada, Danilo toma una actitud más ortodoxa en salida de balón y su principal punto de acción es en ataque. Quintero nunca está en la banda y Danilo debe fijar su posición arriba y muy abierto (foto de arriba a la izquierda) y encargarse de la profundidad por ese sector (foto de arriba a la derecha). Sus funciones son más de lateral corriente, mezclando rupturas desde atrás con conducciones o jugadas en estático (Secuencia Completa). Hasta aquí habíamos hablado de su pase, su conducción o su golpeo, pero no de su centro, que es quizás su arma más potente a nivel colectivo: su rosca es, muchas veces, perfecta. Centros colgados, con curva, fuertes, tensos, con mucho veneno y muy precisos. Jugando con Quintero lo saca a relucir más veces y lo convierte en un activo que gana partidos. Por último, en cuanto a cuando su equipo ataca, hay que hablar de la relación directa que tiene con Óliver Torres. El español en el sistema de Lopetegui suele jugar como interior izquierdo y cuando tiene el balón, Danilo se abre mucho a su misma altura para crear una línea de pase que desahoga a los suyos y los mete en campo contrario.
Cuando juega Quintero, el fútbol de Danilo es más normal
Finalmente, para hablar del Danilo en transición y fase defensiva sólo se necesita una palabra: intensidad. A diferencia de algunos de sus compatriotas laterales, Danilo, quizás por su etapa como mediocampista, es muy correoso y está siempre concentrado. Le gusta la anticipación interior (Foto), aunque no se aventura a hacerla en campo contrario de forma continua. Es difícil tomarle la espalda y suele cubrir bien el segundo palo (Foto). Todo esto es potenciado por un físico maravilloso que le permite correr grandes distancias sin perder el ritmo. A nivel técnico, sin embargo, no destaca tanto. No suele ir abajo y metiendo la pierna aún flaquea. Danilo es, en resumen, un atacante distinto, que suma poso desde el lateral, además de profundidad y unos atributos ofensivos letales, y mucha intensidad al defender. Un digno heredero para un legado de mucha historia.








hola 10 marzo, 2015
Simplemente sensacion. Solo difiero (en algo poco importante) en que Danilo era el tercer jugador mas importante de ese Santos, yo diria que era el segundo jugador mas importante de aquel Santos.