Personalmente no recuerdo unas semifinales de Copa más trascendentes que las que tenemos ante nuestros ojos. La menos mediática no es la menos importante, puesto que el botín a repartir para Atlético de Madrid y Sevilla Fútbol Club tiene un destacado porcentaje de sustento, y eso añade un componente de necesidad que ajusta el margen, con todo lo que siempre significa un Real Madrid enfrentando al Fútbol Club Barcelona. El contexto de la eliminatoria que comienza en el Calderón es de traca. Lo primero es percibir la progresiva semejanza que está adquiriendo (bastante mejor usar el presente continuo antes que el perfecto compuesto) el Atlético con respecto al Sevilla 2005-2008 en los días importantes; esa imponente grandeza, aún lejana de aquel Nervión, del estadio local en día de cruce eliminatorio. Y eso enardece el espectáculo. Igualmente, especial relevancia le ha dado Diego Simeone a esta competición, pues precisamente fue la Copa lo que precipitó su llegada y su reciente declaración («El Atleti es copero») refuerza tal intención. Y por ella reservó efectivos en San Mamés, como por ella respira el Pizjuán a día de hoy. Son las cosas que tiene el fútbol. Un cambio de entrenador, cuatro buenos resultados, inercia positiva y 180 minutos para convertir dificultades dentro y fuera del campo en la ilusión de una hinchada que la había perdido por completo. El sevillismo ama la Copa del Rey.
Unos sienten la responsabilidad. Otros, la necesidad. Ambos el deseo de jugar la final.
Si decíamos que el Atlético parece mirarse en el Sevilla más grande que existió, los de Emery han de mirarse, precisamente, en el Atlético de un Simeone que también paseó su tiempo por el Guadalquivir, curiosamente. Una vez Unai ha hecho flotar a sus hombres en la piscina, con ninguna derrotaEmery, que aún no ha perdido como técnico sevillista, apostó por la solidez y agresividad y un gol encajado en cuatro choques, quiera o no, le esperan aguas abiertas en las que sobrevivir. El principal problema del Sevilla, al menos sobre el césped, es que no era reconocible. Variaba piezas en todas sus líneas en la búsqueda de un fútbol que no tiene. Entre fútbol y confianza, Emery ha preferido invertir prioridades, y aunque es un poco como el huevo y la gallina, los andaluces necesitaban ser antes agresivos que técnicos. Antaño equipo largo e irregular, el medio y corto plazo es más sostenible en su plantel, puesto que la activación a base de concentración y compromiso parece la manera más inteligente de conectar con los dos retos más importantes: la grada y la Copa. La ida es fuera de casa y Emery intuye un Atlético similar al partido de Liga y similar a sus actuaciones de Copa; similar a su razón de ser, con arranques muy fuertes, marejadas muy potentes que el Sevilla aún no ha enfrentado bajo el dominio del técnico vasco.
Las veces que el rival contuvo a los rojiblancos más allá de la primera parte, acabó también cediendo, pero igualmente sería una buenísima noticia para los visitantes hoy. Con un Radamel Falcao siendo duda hasta ultimísima hora, su ausencia marcará muchas opciones hispalenses de llegar con serias opciones a Sevilla de soñar con la final.Si Falcao termina siendo baja, las entradas de Diego Costa y Raúl García son seguras Si el colombiano no juega, ya nadie esperará en el área, pues la naturaleza de Diego Costa es la de ofrecer diagonales y desequilibrio en el último tercio. Eso garantiza la entrada de Raúl García para colorear las debilidades en área propia de la zaga andaluza; lo contrario sería sorprendente. El desafío más importante para Emery es competir cada minuto disputado de semifinal y la posible baja del tigre y su amenaza templa un poco el asunto. Parece una obviedad pero es capital para salir victorioso. Con la Liga sin objetivos reales hasta nueva orden (que encadene varias semanas sumando tres puntos que reubiquen el objetivo), ha de estar muy cerquita de la vitalidad que su oponente, y esto es seguro, va a proyectar sobre el campo. Por eso el trabajo motivacional ha de ser adecuado, convincente y profundo; minimizar riesgos, intentar aguantar cada balón dividido, ir al suelo, agrandarse donde el precedente liguero y el contexto emocional incitan a disminuir. Si lo logra, el Sevilla puede crecer y dar un golpe que deje todo abierto para el Sánchez Pizjuán.
Acción contra reacción. Ritmo contra… ritmo. Sevilla tratará de responder a ello.
Futbolísticamente, al Sevilla le toca reaccionar. Y es que en el juego de los robos y las pérdidas, en la cesión de metros, el achique o la posesión, el Atlético es enormemente proactivo, por eso si el Sevilla se acerca al ritmo alto al comienzo de cada parte, puede competir. Consciente de ese incansable cadencia, hay posibilidades de que se produzcan novedades. Primero en la alineación, donde el buen hacer del francés Kondogbia tiene en los Arda, Filipe, Koke o Costa un imponente reto de agresividad que hasta hoy no ha demostrado el buen amigo de Marc Roca. ¿Maduro? ¿Ausencia de Reyes por un tercer apoyo en la medular? Tiene lógica. La segunda es su salida con balón. Se mire por donde se mire, una salida rasa y continuada es una condena para los intereses visitantes. El Atlético puede desde ahí ganar la batalla psicológica y cambiar el sentido de la rampa desde el inicio. Ni Rakitic, Medel y laterales tienen talento y técnica para sortear primera y segunda línea de presión colchonera. Nadie lo ha hecho en el Manzanares, de hecho. La labor de Álvaro Negredo se antoja tan primordial como superlativa su importancia en el choque. Cada balón que dispute y solicite calibrará la probabilidad de un Sevilla competitivo. Pocos como él para sedar la pelota con el pecho o tirar un apoyo a los lados del mediocentro, pero el momento de Miranda y Godín pondrá traba a todos sus intentos de victoria posicional. Si Álvaro sale de la marca con porcentaje positivo, Emery sonreirá. El vallecano incidirá más sobre el lado de Miranda, que es el de Rakitic y Navarro y el contrario al de Filipe y Arda. Si algo necesita el croata es un balón previamente sofocado, de cara, para conectar a Reyes por dentro y trenzar jugadas con la atracción de Navas. Si Negredo sale derrotado, queda encomendarse al de los Palacios. Unai estornudará y el sevillista dirá ¡Jesús! Favorito claro, sí. Pero el Sevilla está a dos partidos del sueño. ¿El espectador? Bien despierto.


@DavidLeonRon 31 enero, 2013
Espero mucho del Atlético hoy tras presenciar en San Mamés uno de los primeros días "oscuros" en lo psicológico de los colchoneros con Simeone. Nada grave, pero sí novedoso.
La reacción que tengan habrá que analizarla. Será interesante.