El club de las grandiosas 7 Copas de Europa ya descansa en un hotel malagueño, y hoy es miércoles. La Rosaleda nunca se vio ante una como ésta. La ilusión infantil y pura alegra el ambiente; es ese momento en el que el himno suene y los escudos se miren lo que la ciudad espera más que cualquier otro instante. El único que nunca existió y hoy existirá. Por eso importa tanto. El análisis del presente rossonero ni decepciona ni envalentona. Todo es muy sano. El sur sabe vivir. Aquí, en Ecos, sí debemos abordar la previa con más crudeza. No es fácil. El Málaga CF no tiene experiencia, su plantilla es muy corta y encarará al equipo que, entre semana, siempre que debe se supera a sí mismo, sea como sea; pero a su vez no parece un sacrilegio decir que los españoles tienen mejores jugadores que los italianos. Que los mejores futbolistas del Málaga son mejores que los mejores futbolistas del Milan. Es difícil anticipar quién mandará.
Es más sencillo adivinar quién tendrá más balón. El partido está encuadrado en una clasificación determinada, los españoles la lideranU. Enmanuelson podría ser una bala peligrosa con 6 puntos y, si ganan hoy, darán un paso muy importante en la lucha por el liderato del grupo. Es decir, el Milan, tras su pinchazo contra los belgas en San Siro hace dos fecha, está más obligado que el Málaga. Sin embargo, a Allegri le va a ir mejor replegar e intentar exprimir una de las posibles carencias malaguistas: la falta de profundidad. No es extrema, no es un defecto mortal, pero tampoco una virtud. El de Pellegrini es un equipo de pase lento, se la juega más a la precisión que al ritmo, y el cambio de velocidad está muy unido al regate de sus dos genios, Isco y Joaquín. O sea, un terreno ideal para Ambrosini y sus consecuencias; para su tarjeta amarilla de rigor en el minuto 75 por reiteración -una decena de faltas inocentes- y el tedio como nota ambiental predominante. Eso perseguirán. Y desde ahí, correr con Boateng y quien pueda. En principio, El Shaarawy debería acompañar a Pazzini en punta. El egipcio es un muy buen jugador. Punta rápido y autosuficiente que ataca el sector derecho de la zaga rival -Gámez y Demichelis-, y que implica una amenaza por sí mismo. En un equipo alemán, inglés o español, jugaría sin duda; pero el Milan es otra cosa. Enmanuelson, que en teoría se disputa una plaza como interior con Nocerino, podría acompañar a Boateng en la mediapunta, mutando así el 4-3-1-2 a 4-3-2-1. Ofrecería un volumen de trabajo defensivo alto, especialmente enfocado contra el poder táctico de los laterales de Pellegrini. La altura Eliseu y Gámez definirá el encuentro.
Un gran Portillo sería una pesadilla para «la zona Ambrosini».
Sea como sea, el hombre base de la transición ofensiva del Milan va a ser KP Boateng; y su carril de influencia, el central. Es decir, Pellegrini jugará con doble pivote (ya se sabe: salida lateral-> rombo; salida central-> doble pivote). El dibujo minimiza la vivacidad blanquiazul, ralentiza la circulación y obliga a Isco y Joaquín a trabajarse mucho más sus recepciones buenas; quizás incluso a tocar dos o tres veces el balón de espaldas a portería hasta pillarla de cara y con opciones. Sin embargo, el 4-2-2-2 no condena al Málaga al mal juego. Pellegrini tiene soluciones, aunque sean más indirectas. El globo sonda es la subida de uno de sus laterales, casi siempre sobre pasillo libre. Si el extremo contrario no persigue, se crea la ventaja; si el extremo es sacrificado, se gana posición. Y es ahí, en esa posición, donde el Málaga junta al lateral con un interior (Isco o Portillo) y un punta (Joaquín o Saviola), e inicia la triangulación. Si los locales son pacientes y se juntan en las esquinas, la genialidad debe caer, más pronto o más tarde. Pero para ello los laterales tienen que estar arriba.
Es la clave de pizarra, que contra el Milan nunca es la más importante. Hay que valorar que Ambrosini, último superviviente de Los Inmortales, no encuentre compañeros de rossonero ni estímulo blanquiazul para convocar al Dios del hastío. También que Allegri ponga a Pato de inicio tras los 40 minutos del sábado, y que se disfrace del fenómeno que sacudía al Real Madrid o al FC Barcelona no hace tanto tiempo. Y sobre todo, es obligatorio tener en cuenta esta brutal encuesta de La Gazzetta dello Sport: «Come finirà Malaga-Milan?»






Abel Rojas 24 octubre, 2012
Se rumorea que Zapata podría jugar como lateral derecho. Esa zona la ataca Isco.