Pellegrino es un hombre de ideas. De ideas a veces muy sugerentes, a menudo algo inconexas y casi siempre fijas. Por ejemplo, a él le gusta que su Valencia salga con el balón jugado y le da igual que los demás no logremos comprender por qué. Sus motivos tendrá. Lo más curioso del caso es que a base de insistir en ello ni los propios rivales terminan de tomarse en serio las dificultades del Valencia a la hora de salir en corto. Quizá les confunda la altiva estampa Gago en sus recepciones entre centrales mientras escruta el horizonte, o puede que la pura convicción del técnico argentino alimente su imaginación. “Algo hay”, deben pensar, aunque no terminen de entender qué es exactamente lo que hay. Recelosos, deciden discutirle a Pellegrino su capricho. Ni que sea por si acaso.
El BATE Borisov decidió buscar arriba al Valencia.
Y los equipos que deciden disputarle el primer pase al Valencia necesitan avanzar sus líneas. Ayer el BATE planteó una fase defensiva piramidal (4-3-2-1) que negaba a su contrincante el carril central yTino Costa, de «10», jugó por delante de Gago y Albelda mordía a buena altura. Por su parte Pellegrino diseñó un doble pivote formado por Gago y Albelda que mandaba a Tino Costa a la mediapunta, ajuste que añadió nuevas dificultades a la ya de por si espesa salida de balón valencianista. Ello dio lugar a una estampa tan curiosa como la de Tino Costa recibiendo el balón entre ambos mediocentros, abiertos sobre los costados, tras fracasar la disposición previa de Gago entre los centrales. El espectador docto en cuestiones lavolpianas no podía evitar sentir cierta fascinación ante tan rocambolesca perversión, pero lo cierto es que todo eso daba igual. El partido no estaba ahí, algo que Soldado interpretó a la perfección.
El ejercicio del nueve fue impecable castigando los espacios (no excesivos, sí suficientes) que implicaba el planteamiento de Goncharenko. A su conocida habilidad calibrando los desmarques el delantero añadió unaSoldado tuvo un gran peso en el desarrollo del encuentro productividad enorme en cada una de sus intervenciones. Descargas, choques, apoyos, disputas… fue una pesadilla para la defensa rival, que contempló como un puñado de precarios balones largos que Soldado supo aprovechar sirvieron para girar al BATE e inclinar el campo en favor de los visitantes. Fue entonces cuando los bielorrusos intuyeron algo que quizá el propio Pellegrino les discutiría: que en realidad al Valencia la salida de balón le da igual. El partido dio paso a una concatenación de recuperaciones y transiciones voraces de un Valencia que entonces sí encontró útil (muy útil, de hecho) a Tino Costa como elemento extra de presión desde la mediapunta.
Pero los arreones iniciales del Valencia no son raros ni eternos. El rival necesita algo de tiempo para adaptarse a la agresividad ché, pero al cabo de un rato puede encontrar vías para sortearla.Goncharenko atacó la zona de Albelda y obtuvo rédito Sobre el minuto 30 se concretó la respuesta de los anfitriones: incorporando a Volodko a la línea de mediapuntas Goncharenko sobrecargó el territorio de Albelda, que desbordado reclamó la atención de sus compañeros. Aparecieron los espacios por dentro y los bielorrusos profundizaron a través de las caídas a banda de Rodionov, beneficiario tanto de su propio criterio y condiciones como de la blandura de la zaga de Pellegrino. Los momentos clave, sin embargo, beneficiaron al Valencia, y justo cuando el BATE estaba invirtiendo la dinámica del partido reapareció Soldado aprovechando una transición aislada para forzar el penalty que abriría el marcador.
Soldado puso fin a los mejores minutos del BATE.
El golpe fue duro para los locales, casi tanto como el 0-2 que inauguró el segundo tiempo y sentenció el partido tras una nueva recuperación cerca del círculo central. El resto del encuentro mostró al Valencia gestionando a sus anchas las urgencias de un BATE que ahora sí debía asumir toda responsabilidad en busca del gol. Y no son cojos los bielorrusos en este registo, pero la presión del mediocampo ché, otra propuesta innegociable de Pellegrino, es un hueso durísimo de roer cuando se tiene prisa. El Valencia saboteaba una vez tras otra el primer pase del BATE y cada recuperación era seguida por un despliegue rapidísimo que pisaba área con facilidad. Fueron tres goles pero pudieron ser unos cuantos más los que certificaran una victoria importantísima para Pellegrino, que de paso vengó la afrenta bielorrusa hacia su querida salida de balón. En el próximo partido el argentino insistirá con ella, y quizá lo mejor es no llevarle la contraria.
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SharkGutierrez 24 octubre, 2012
Juro que he visto el partido en diferido (de hecho acabo de terminar de verlo) y cuando ví la doble lavolpiana que me comentaba Marc por twitter era cierta…se me ocurrieron cosas muy bizarras y dantescas que pensar de este Valencia.
Roberto Soldado es un delantero tan "Premier" que los espacios los explota como el gran dominado que es en esos registros. Un Tino sorprendentemente útil jugando por detrás de él, pero metiendóse en salida para que los interiores se fuesen de su lado, me resultó agradable. Lo que hizo Tino, lo espero de Canales cuando regrese. Mientras tatto, Pellegrino debería empezar a ensayar tener la posesión y de paso que haga algo con ella; no solo balones largos.