Mientras perduren los proyectos actuales en Chamartín y Can Barça, el equipo azulgrana, por su estilo, tendrá ventaja en el mes de agosto; a menos que los merengues modifiquen su pretemporada para evitarlo como hicieron el año pasado. Para molestar al ataque culé se precisa de físico para ser agresivo; para hacerle daño a su zaga, de velocidad para transitar en ventaja. Justo lo que no existe en el origen del año activo. Por contra, por conceptos y sobre todo técnica, el Barça se instala en campo rival y obtiene superioridad posicional. Si se le defiende mal, la calidad individual sale y decide. Si se le defiende bien, no percute pero domina la segunda jugada y el partido. Un 2-0 hubiera sido un resultado coherente con lo visto ayer en la Ciudad Condal. El FC Barcelona fue superior.
La principal diferencia táctica con respecto a los últimos Clásicos fue la altura defensiva del visitante. Por la ausencia de Pepe u otros motivos, los de Mourinho esperaron a su rival más atrás, adoptando una actitud sin balón paciente y reactiva. En lo que sí recordó al último precedente fue en el rol sin balón de Özil, habitualmente apático tras la pérdida y que contra el Barça se está erigiendo como un argumento defensivo muy, muy efectivo: la línea fija, de derecha a izquierda, era Callejón-Khedira-Alonso; y él se incrustaba entre los que viese oportuno en cada acción, tendiendo normalmente al perfil de Alves, Xavi, Messi y Alexis. Lo cierto es que la telaraña blanca demostró que lo del domingo pasado fue cosa de Montanier. El Barça va OK, pero no está en abril. No tiene la 5ª, y también se cansa pronto.
En el tiempo que sostuvo el ritmo, castigó al Real Madrid sin dejarle salir ni una vez. La organización del centro del campo volvió a tener base de dos, o doble pivote si se prefiere decir así, con Xavi sobre el eje de Busquets. Tiene sus pros y sus contras, como todo. Habrá más datos dentro de un mesecito. En el día de ayer, la parte buena fue la expuesta, que el partido se localizó en un solo terreno. No es un detalle mudo, es un síntoma de dominio. La parte mala, que el Barça sólo golpeaba con conducciones, espaciadas en el reloj, de Messi e Iniesta. Nunca giró al Madrid sin regates de por medio. Al fin y al cabo, que Xavi juegue retrasado implica un número de recepciones de espaldas muy alto en las estrellas culés, y eso dificulta lo natural. De ahí que sus mejores jugadas fueran en vuelo, saliendo desde atrás.
La segunda parte fue una divertida fiesta de playa.
A partir del 45, el choque cambió. Siendo precisos, perdió seriedad. El Real se soltó la cadena y se fue arriba más separado que junto, y el discurso del Barça no salió con vida de aquéllo. A cambio, Iniesta encontró alfombras por las que danzó dejando veneno, coronándose como el hombre de la noche. Una noche de nombres, como siempre que los sistemas no protegen a los más desafortunados. Mascherano no es central; se nota demasiado ante buenos rivales. Ramos mezcló un nivel sostenido muy bueno con cantadas propias de quien sabe que no tiene 90 minutos y se toma descansos. Ronaldo, el que peor está, apenas apareció. Piqué voló bastante, aunque no como para lanzar las campanas al cielo, y Callejón evidenció lo que está claro: no es el Pedro del Madrid. De cualquier modo, lo normal es que en 6 días veamos un encuentro más consistente e igualado. Y ojo a este finde.






NJosC 24 agosto, 2012
Messi cuando tenga barriga de cuarenta años, seguramente sería el jugador de más de 35 más desequilibrante de la historia. Cómo dependen otros de su plenitud física para destacar, éste, necesita un balón y ganas. Ya está.