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	<title>Ecos del Balón &#187; Osvaldo Ardiles</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿El fútbol empieza en los pies o en la cabeza?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 03:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi</a> (<i>«Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»</i>), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la<span id="more-246822"></span> historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la técnica individual. Otra extraordinaria característica de este asunto es que la secuencia de los episodios que conforman este relato la podríamos organizar en una línea temporal caracterizada por una constante referencia a los pies de los protagonistas. </p>
<h3>El origen de una obsesión</h3>
<p style="text-align: justify">La primera anécdota tiene lugar cuando Arrigo Sacchi apenas cuenta con 18 o 19 años e iba a dejar definitivamente de jugar al fútbol. El entrenador de su equipo, el Baracca Lugo, era Gino Pivatelli, quien había sido un gran jugador pero que, según Arrigo Sacchi, para aquel entonces tenía un ideario futbolístico algo trasnochado. Y esto lo decía Sacchi porque Pivatelli le pedía que cuando entrase en contacto con el balón debía pasarselo a Pollini, el regista, y esto entraba en contradicción con la incipiente ideología que el futuro técnico del Milán ya estaba acuñando y que él resumió en una frase: <i>«Cada jugador es el líder cuando tiene la pelota, y todos deben de ser capaces de jugar»</i>. O al menos esto escribió él en <i>«Fúbol total»</i>. Sin embargo en un laudatorio artículo de 1988, publicado en La Repubblica y a cargo de Gianni Mura, se ofrecen algunos matices interesantes a la versión recogida en el libro. El artículo se titulaba <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/04/quanta-strada-signor-nessuno.html"><i>«Quanta strada signor nessuno»</i></a> (Que lejos señor nadie) y allí Gianni Mura dibujaba a un Arrigo Sacchi que <i>«soñaba con ser regista, pero al no tener buenos pies, lo movieron primero al ala derecha, luego al medio de cierre y finalmente al lateral»</i>. El cachondo de <a target="_blank" href ="http://ricerca.gelocal.it/lanuovasardegna/archivio/lanuovasardegna/2000/06/13/KS502.html">Eraldo Pecci</a> remató el tema diciendo que <i>«había roto más cristales con sus pies de banana que un terremoto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo episodio sucedió cuando Arrigo Sacchi ya entrenaba -y muy exitosamente- al Fusignano. Disponía entonces de un lateral llamado <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/13/alle-radici-dell-arrigo.html">Carles Balestra</a>, al que define como <i>«un jugador de 15 goles por campeonato»</i>, pero que apenas jugaba la mitad de los partidos porque andaba siempre expulsado. Balestra era un jugador muy técnico y además ambidiestro. <i>«Le pegaba bien con el pie derecho y con el pie izquierdo»</i>, dice. No obstante su caso le sirve para ilustrar que dichas virtudes no rinden sin <i>«la seriedad, el amor, la pasión por el propio trabajo, la profesionalidad»</i>. En definitiva, <i>«no basta con la técnica»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El asunto culminó en forma de un manuscrito titulado <i>«¿Chaval, quieres llegar a ser futbolista?: lecciones de un gran entrenador para aspirantes a campeones a partir de los 8 años»</i> (1984), escrito a pachas junto al periodista Alberto Polverosi, y que sistematizaba todas las intuiciones que el Arrigo Sacchi aun pre-exitoso habia ido acumulando. Allí se hablaba de la creación (sic) de un <i>«jugador universal»</i> que <i>«crea juego en el momento que tiene el balón en los pies y (también) de moverse en el campo sin balón»</i>. Ciertamente no esta descubriendo nada, está describiendo el pressing football holandés de una década antes y que fue caracterizado por disponer de un tipo de jugador denominado polifuncional. <i>«Atacan todos juntos, defienden todos juntos»</i>, dice Arrigo Sacchi. Lo genuinamente interesante aquí es que fue en este pasaje donde aprovechó para introducir la disyuntiva sobre si el fútbol empieza en los pies o en la cabeza. Él consideraba que el fútbol italiano generalmente partía (y parte) del aserto <i>«ha dei piedi buoni»</i> (tiene buenos pies), refiriéndose a la técnica, y él en cambio estima que <i>«ante todo el fútbol se juega con la cabeza y no con el pie»</i>. </p>
<blockquote><p>El dilema de los pies o la cabeza, la piedra angular de la ontología futbolística de Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión no es baladí y de hecho el dilema cabeza/pie aparece frecuentemente citado por el técnico bicampeón de Europa. Por ejemplo, durante una entrevista que concedió al diario argentino <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1923350-menotti-fue-un-ejemplo-para-todos">La Nación</a> (2016), cuando el periodista Cristian Grosso le preguntó si había algún entrenador sudamericano que mereciese ser considerado uno de los <i>«revolucionarios modernos del fútbol mundial»</i>, Arrigo Sacchi, tras citar algunos nombres, apostilló: <i>«En Sudamérica, durante muchos años, se creyó que el fútbol debía nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabeza. La inteligencia es lo importante»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Otro tanto sucedió <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2010/09/01/mas_futbol/1283292049_850215.html">cuando valoró</a> para la cadena COPE (2010) el relativo fracaso de Zlatan Ibrahimovic en el FC Barcelona: <i>«Lo de Ibrahimovic y el Barça era una boda difícil, yo lo sabía desde el principio. Un solista no puede tocar en una orquesta. Ibra es un gran solista, pero le cuesta amoldarse a los otros. El Barcelona es una orquesta y él no se encontró. Tiene talento pero no aprovecha la sinergia de los otros»</i>. Y remató diciendo: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Ibrahimovic en este caso es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Van Basten</a>, claro. Tiene el pie, pero no la cabeza. Y su éxito sólo puede entenderse en el marco del subdesarrollado fútbol italiano. <i>«En Italia se juega un fútbol raro -dice- prima la individualidad sobre el colectivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La apreciación de Arrigo Sacchi sobre que el fútbol sudamericano -y en especial el argentino- había ubicado tradicionalmente la técnica individual (el pie) en el corazón del juego tiene una base de verdad, aunque, cuando él concedió la entrevista a La Nación, hacía bastante tiempo que el debate pie/cabeza se había extendido al Nuevo Continente. Renato Cesarini, un entrenador italo-argentino con vocación de europeista, ya dijo en 1965 que <i>“el fútbol entra por los ojos, pasa por la cabeza y baja a los pies. De los pies a la cabeza, nunca”</i>. Y mucho más recientemente (2016) <a target="_blank" href ="http://www.gacetadeportiva.com.ar/notas/105227/">Osvaldo Ardiles</a> añadió: <i>«El fútbol nace en la cabeza y estoy convencido de que hay muchos que no conocen el juego en sí, sus secretos, por qué se juega y para qué»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el debate existe. Hay una preciosa referencia en el libro de Ángel Cappa <a target="_blank" href ="http://cappafc.blogspot.com.es/2007/02/la-intimidad-del-ftbol-grandeza-y.html"><i>«La intimidad del fútbol»</i></a> (1996) a que este tema había sido fuente de una de sus escasísimas polémicas con Jorge Valdano sobre teoría del fútbol. Valdano opinaba que <i>«el fútbol es sobre todo inteligencia, empieza en la cabeza»</i>. Mientras que Cappa considera que <i>«si no partimos de una técnica adecuada, es imposible hablar de tácticas, de planes, de sistemas o inclusive de conceptos. La ejecución de todo eso sería defectuosa y por lo tanto todo lo demás no tendría valor alguno. O sea, empieza en los pies»</i>. Al final ambos admitían que <i>«para ser un gran jugador de fútbol hay que reunir las dos teorías. Ser grande en fútbol, implica tener una gran técnica y saber usarla»</i>. Aunque Cappa terminaba diciendo que, si bien asumía esa realidad, seguía jerarquizando el pie como más importante que la cabeza, puesto que <i>«el fútbol es la ejecución de una ocurrencia (&#8230;) por más que conozca el juego, ese conocimiento no me sirve si no puedo realizarlo»</i>. En las antípodas de Sacchi, vaya. </p>
<h3>El jugador «pié»</h3>
<p style="text-align: justify">Llegados a este punto sería totalmente lógico preguntarse: ¿Tiene esta inquina de Sacchi con la técnica -especialmente con la sudamericana- algo que ver con Maradona? Y la respuesta es: probablemente. Obviamente podemos especular que la opinión de El Diego sobre este asunto pie/cabeza sería afín a la de Ángel Cappa. Por si hubiera alguna duda citaremos una anécdota que el propio Cappa explicó durante una interesante conversación <a target="_blank" href ="https://ivanero9.wordpress.com/2011/03/04/la-preparacion-fisica-no-existe/">con Paco Seirul·lo</a>. Parece ser que Maradona y Cappa estaban una vez viendo un partido de basket de Michael Jordan y Cappa le dijo: <i>«Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?»</i>. Y Maradona contestó: <i>«Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?»</i>. Mentes menos preclaras se centrarían en suponer que el jugador también conocido como D10S no podía soportar ningún otro tipo de idolatría en su presencia -porque ya dice la Biblia que <i>«Soy un Dios celoso»</i> (Ex 20,5)-, en cambio Seirul·lo no tuvo problema en reconocer la verdad tras las palabras de El Diego: <i>«Claro, esa es la dificultad del fútbol: los pies. Y eso acarrea muchas obligaciones motrices que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que Maradona simbolizaba en los ochenta la técnica individual, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">el jugador <i>«pie»</i> por antonomasia</a>, lo que a su vez significaba que para Sacchi se convirtió en un archienemigo no sólo deportivo si no filosófico. Cuando en <i>«Fútbol total»</i> el técnico recuerda como Careca y un Maradona sin preparación, recién regresado de la Argentina, les marcaron un gol a los 9 minutos de un superclásico Napoles &#8211; AC Milan, no tuvo problemas en reconocer que le provocó una explosión de rabia y cólera porque <i>«Maradona y Careca habían tirado por el suelo todas mis teorías sobre el fútbol»</i>. No cabe duda de que El Diego ponía muy nervioso a Sacchi. Otra vez contaba que habían coincidido Maradona y él en una cena, tras un amistoso organizado por Unicef, y que El Diego sin ningún pudor le dijo que si se ponían a seis o siete puntos de ventaja él se iba un poco a la Argentina. Cuando Sacchi regresó a Milanello para el entrenamiento, explicó la anécdota a sus hombres como el máximo ejemplo de falta de ética y respeto que había visto. Se puede suponer que para él era similar a lo que deploraba de Carles Balestra pero en su versión más extrema. </p>
<blockquote><p>Borghi fue un muñeco de vudú que permitió a Sacchi descargar una frustración llamada Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta estos antecedentes, el fichaje de Claudio Borghi en 1987 no podía ser más que la crónica de una muerte anunciada, como finalmente fue. Al <i>«Bichi»</i> Borghi, que tuvo un rol marginal en el Milan, le dedica Sacchi unas buenas líneas en <i>«Fútbol total»</i> que sólo pueden ser entendibles como parte de su ajuste de cuentas contra la técnica individual. Borghi fue un caso de enamoramiento de Silvio Berlusconi, acaecido durante el visionado de la final de la Copa Intercontinental de 1985, en la que se enfrentaban Argentinos Juniors contra la Juventus de Turín. El propio Platini, entonces estrella de la Juventus, dijo que Borghi había sido ese día <i>«el Picasso del fútbol»</i>, y el Bichi pasó a ser uno de los primeros herederos de Maradona. Sacchi no cita en <i>«Fútbol total»</i> el tema de la teórica heredad de Maradona, limitándose a llamarle el Picasso del fútbol, pero sin citar la autoría de Platini; sin embargo Carlo Ancelotti, que <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=XmtyCQAAQBAJ&#038;pg=PT49&#038;dq=sacchi+borghi&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwj3ytmnprfXAhUDrRQKHZUWAtEQ6AEIRTAE#v=onepage&#038;q=sacchi%20borghi&#038;f=false">también se detuvo en este episodio</a> en <i>«Preferisco la Coppa: Vita, partite e miracoli di un normale fuoriclasse»</i>, describe con bastante retranca que <i>«Lui -Él, en mayúscula, para referirse a Silvio- sostenía haber encontrado al nuevo Maradona»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Podemos especular que Berlusconi sentía una gran admiración y deseo por el perfil de jugador del que Maradona era el máximo exponente y que esto molestaba enormemente a Sacchi. De hecho Ancelotti escribe que Sacchi contestaba a Berlusconi sobre el tema Borghi <i>«con la nausea pintada en la cara»</i>. El jugador nunca tuvo la más mínima opción de formar parte del equipo, entre otras cosas porque la hostilidad de Sacchi era manifiesta. Según Ancelotti, quien supuestamente refiere estas anécdotas de forma simpática y jaleando al de Fusignano, Borghi jugó dos amistosos lesionado (1988) y aun así se las arregló para marcar gol en ambos, <a target="_blank" href ="http://www.calciomercato.com/news/verso-real-milan-ecco-i-precedenti-in-amichevole-619509">contra el Real Madrid</a> en San Siro (2-1) y dos veces <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/198788_amichevoli.html">contra el Manchester United</a> en Inglaterra (2-3). Y, siempre según Ancelotti, Sacchi hizo jugar a Borghi en Manchester con el tobillo como una bota para hacerle hacer una <i>«grandissima figura di merda»</i>, aunque Carletto también insiste en que los jugadores estaban todos de acuerdo en que no querían a Borghi en el equipo. Un dato que a la luz de todo esto resultará particularmente funesto es que en <i>«Fútbol total»</i> Sacchi para definir a Borghi dice: <i>«buen pie»</i>. Aunque esa no es la justificación oficial a su inquina, claro, según él Borghi no era receptivo a los entrenamientos, donde lo adelantaba hasta Vincenzo Picolini, el preparador físico, y además se peleó con Ancelotti y después con Virdis. En definitiva y según Sacchi, <i>«perezoso y jugaba un fútbol individual, se movía poco y mal (&#8230;). Poseía buena técnica, pero sin cultura de trabajo y de grupo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando Borghi fue interrogado por El Gráfico para analizar la comparación con Maradona o la relación con Sacchi, las respuestas, lógicamente, presentaron algunas discrepancias con la versión del técnico transalpino. Según Borghi su talento estaba a años luz del de Diego: <i>«Yo no era muy talentoso, si alguien encuentra una jugada mía en que me pasaba a tres en una baldosa, que me la haga ver. Yo tenía una habilidad en velocidad interesante, nada más»</i>. De hecho él cataloga el partido de la Intercontinental como algo casi accidental: <i>«Si yo jugaba 10 partidos como aquel contra Juventus, hubiera sido más que Maradona, pero esos partidos se dan muy de vez en cuando»</i>. Lo cual contrasta con lo que dice Sacchi de que Borghi era un <i>«fenómeno»</i> capaz de rabonas y driblar dos adversarios. Además, cuando a Borghi le toca valorar la experiencia en Milan lo primero que hace es recordar que a él no le fichan con Sacchi, <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=I4o7pnnghnUC&#038;pg=PT128&#038;lpg=PT128&#038;dq=Claudio+Borghi+liedholm&#038;source=bl&#038;ots=nNmCGxCGnp&#038;sig=aStg-agZ6KUEbgMKX7dCVbwQBUk&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiMkr69pr_XAhXFVhQKHZptBOAQ6AEIQzAH#v=onepage&#038;q=Claudio%20Borghi%20liedholm&#038;f=false">sino con Liedholm</a>, el cual aun así prefirió quedarse a Hateley y Wilkins como extranjeros. </p>
<p style="text-align: justify">Borghi remarca que nunca tuvo una oportunidad real ni tan siquiera cuando lo hizo bien, como durante el <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesm/mundialitoclubs.html">Mundialito de Clubs de 1987</a>. <i>«Son los pequeños hechos que por ahí te cambian la carrera»</i>, dice Borghi. <i>«El gusto de un entrenador te caga la vida, salvo que seas un fenómeno»</i></i>. Sacchi quizás diría que tampoco jugó en el Como, pero el Como, él mismo Sacchi lo reconoce, era un equipo que jugaba un catenaccio a ultranza para ver si evitaba el descenso. Y su fútbol era calificado por Borghi de <i>«antifútbol»</i>. No era el entorno ideal para él. La única pequeña venganza que el argentino se permite con Sacchi llega cuando se refiere a la falta de habilidad con los pies del italiano: <i>«Un fenómeno Sacchi. Como no había jugado al fútbol, no podía mostrar los ejercicios. Si alguien lo hacía mal me llamaba y me decía: <i>“A ver, Borghi, haga esto”</i>. Y yo lo hacía para todos, pero después no me ponía. Un monstruo»</i>. Es llamativo que Borghi encadene un comentario sobre la falta de técnica de Sacchi con otro en el que habla de como a él le usaba para dar ejemplo en los ejercicios de técnica individual. Se diría que establece algún tipo de conexión entre ambos hechos. Es difícil que esto no traiga a la memoria los anteriores comentarios de Gianni Mura sobre la torpeza de Arrigo Sacchi con los pies y de como esta condicionó su interpretación del fútbol como fenómeno. </p>
<h3>La visión de Cruyff y Guardiola</h3>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que si tomamos por buena la teoría del juego de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1977/01/10/pagina-16/1027741/pdf.html?search=olivos%20arroyo#&#038;mode=fullScreen">Ricardo Olivos</a> (1977), hemos de pasar a considerar que, a raíz del cambio en la regla del offside de 1866, el fútbol quedó subdividido en dos actividades yuxtapuestas. Una es la individual y artística, la ejecución de la jugada, que es arte. La otra es la metódica y colectiva, la de organizar el juego de compañeros, que es la que se puede estudiar y aprender. En lo que a Arrigo Sacchi se refiere, la jerarquía empieza por esta. Hasta el punto de que <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2014/11/21/primera/1416536878_195660.html">él presume</a> de que en su Milan <i>«¡sólo había dos o tres jugadores capaces de regatear!»</i>. Un concepto que en cierto modo le sitúa en las antípodas de Pep Guardiola, pese a que ambos compartan la querencia por un fútbol de ataque y la herencia táctica de la escuela holandesa. A diferencia de Sacchi, Guardiola ha dicho: <i>«Yo quiero jugadores que driblen. Nada más, es la principal pregunta que hago. Quiero laterales que driblen y centrales y mediocentros e interiores y extremos que driblen. Porque lo de control y pase se puede aprender&#8230; Ahora bien, que driblen y se vayan, eso es clave»</i>. Es decir, que Guardiola antepone el pié (la técnica individual) a la cabeza. El comentario es justo el opuesto ideológico al que hizo Sacchi sobre Ibrahimovic, cuando el transalpino aseguró: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Esta discrepancia parece sugerir que aunque Guardiola pueda considerar el caso particular de Ibrahimovic un no éxito, a diferencia de Sacchi él no consideraría que ficharlo supusiese un error ideológico o de concepto futbolístico. </p>
<p style="text-align: justify">Además el contexto en el que Guardiola pronunció la frase es absolutamente procedente para el caso que nos ocupa, dado que fue en respuesta a Juanma Lillo cuando este teorizaba sobre características a observar en un jugador al que queramos fichar. Lillo se centraba en aspectos del lenguaje gestual ante situaciones de presión. Guardiola en cambio optó por reducir cualquier otra consideración al dribbling cómo base óptima sobre la que edificar su juego. Es decir, cualquier versión de lo que Sacchi llama <i>«técnica de juego»</i>, <i>«técnica colectiva»</i> o <i>«técnica relativa al juego»</i> se subordina para Guardiola a la <i>«técnica individual o artística»</i> de Ricardo Olivos. Recientemente <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/premier-league/2017/05/06/590de0d3e2704ec52f8b4585.html">Guardiola dijo</a>: <i>«La gran cualidad de los clubes realmente grandes tiene que ver con que cuando se acercan al área rival, los jugadores no pierden la pelota. (&#8230;) Los grandes equipos no pierden la pelota»</i>. Lo que significa qué <i> «los mejores jugadores son los que no pierden la pelota cerca del área rival»</i>. Y puso como ejemplo de este concepto a Silva, del que dijo: <i>«Me gusta ese tipo de jugadores en pequeños espacios. Él es un jugador vital»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Sacchi</a> seguramente hubiese dicho que los interpretes son intercambiables, y que lo que realmente importa es la trama (cabeza), en cambio con Guardiola la unidad básica parece que sería el pie. Como sucedía con Valdano y Cappa este diagnóstico no es excluyente, no es una cosa o la otra, pero si que da a pensar que el concepto de partida es distinto, por más que luego sus equipos hayan podido encontrarse evolutivamente por el camino. Guardiola se formó en una metodología que es puro <i>«pie»</i>. <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2004/08/28/mas_futbol/1093644008_850215.html">Cruyff</a>, por ejemplo, decía que actualmente <i>«triunfa el fútbol defensivo porque la técnica individual ha bajado»</i>. Es decir, no lo consideraba un subproducto de las tácticas o de la preparación atlética, como dice el discurso dominante. Así que para jugar al futbol ofensivo, el que a él le gustaba, se precisa de técnica individual. </p>
<blockquote><p>Topo López: ¿Qué opina del trabajo de formación que se hace en Argentina?<br />
Laureano Ruiz: No conozco bien el trabajo de cantera actual. Pero cuando en Europa predominaba el físico, en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego aquí se impuso la calidad y allá imperó la fuerza.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Irónicamente el caso de Messi sería paradigmático de todo esto, pese a que no haya otro como él. Cierta vez Guardiola les dijo <a target="_blank" href ="https://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/guardiola-plantel-bayern-alusion-messi_0_BkxpY4KwQx.html">a los jugadores del Bayern</a> que <i>«sólo hay un jugador en todo el mundo que no tiene que hacerme caso, Messi»</i>. Uno podría pensar que el motivo es que Guardiola considera que la capacidad de análisis del juego de Messi es superior a la suya, y que por tanto siempre mejorará a un nivel técnico sus propias consignas. Sin embargo, cuando le preguntaron a Messi en 2006 si trabajaba los regates durante la semana dijo: <i>«Nunca. Agarro la pelota y salen. Así, en un momento. No imagino los partidos ni pienso las jugadas. Sale lo que sale en el momento, cuando tengo la pelota»</i>. Alguien podría suponer que la actitud y la respuesta eran producto de su juventud e incultura táctica, pero en 2009 le preguntaron si pensaba en lo que iba a hacer en el césped y respondió otra vez: <i>«Nunca pienso en regates ni en lo que voy a hacer, ni practico nada. Hago lo mismo que en la calle, lo que me sale en el momento. Es inspiración: si tengo un problema lo resuelvo al momento, no hay nada predeterminado»</i>. Los periodistas aun le concederían otra oportunidad de retractarse, esta vez fue Orfeo Suárez en 2011, en un intento de darle sentido a su juego, pero Messi autodefinió su estilo como <i>«El juego de un niño»</i>, y dijo: <i>«Me dejo llevar por mi instinto. Ni planifico, ni imagino antes ninguna acción»</i>. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2008/02/17/deportes/1203202813_850215.html">Di Stefano</a> si había un secreto para lo de Messi, pero este no estaba en la cabeza: <i>«Yo lo estoy estudiando ¿Qué cree? Lleva el balón así, cortito, tic, tic. El secreto es el toque cortito y la fuerza. Es potente. Es como Gento. Es más fuerte que Maradona»</i>. Es decir, balón pegado al pié y velocidad. Técnica en velocidad. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien Messi es siempre una excepción y por ello difícil de emplear cuando se trata de explicar un concepto general, supone un buen ejemplo de que el planteo en cuanto a escalafones de un Sacchi versus un Cruyff/Guardiola es distinto, cuando no contrario. Por ejemplo, Ibrahimovic se quejaba de que Guardiola priorizó a Messi, su mayor talento, sin importarle un impacto negativo en jugadores como él. Existe por tanto una jerarquización del talento a la cual se subordina todo lo demás. Otro ejemplo sería <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/09/repaso-temporada-romario-barca-johan-cruyff/">el caso del brasileño Romario</a>, 15 años atrás. Su talento era tal que el entonces técnico Cruyff no tuvo problema en supeditar a él a sus compañeros e incluso alterar la disposición del equipo. Lo cual contravendría la lógica sacchiana. Fuera ya de excepciones, incluso la unidad básica de juego conceptualmente heredada del mito del Fútbol Total, ese todocampista del que hablaba Sacchi (cabeza), no es igual que el de Cruyff (pie). Podemos especular que el concepto de base es distinto. Quizás esto se viese bien con la generación de la <a target="_blank" href ="https://www.sport.es/es/noticias/barca/que-fue-quinta-del-mini-mas-perica-5110043"><i>«Quinta del Mini»</i></a>. Los jugadores con los que Cruyff había ganado títulos, tuvieron que sufrir un periodo de adaptación a su enfoque. Un Goikoetxea, por ejemplo, podía pasar del ataque a la defensa, lo cual seguramente debía resultar chocante para él. En cambio para los miembros de la Quinta del Mini, que ya habían crecido dentro de ese paradigma, era lo normal, porque ellos eran promovidos en base a unas competencias técnicas generales que luego les permitirían interpretar las premisas de su entrenador más allá de posiciones fijas. A los Junyent, Velamazán o Celades luego les costaría encajar con entrenadores más convencionales, pero para Cruyff en cambio eran el perfecto mínimo común denominador de sus equipos. Si el holandés necesitaba un talento especifico (regate, gol) lo podía fichar, pero la base de sus equipos requería de un tipo de jugador polifuncional y con una técnica básica adecuada, que permitiese la adecuada circulación del circuito asociativo: un jugador <i>«pie»</i>. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>De tulipanes y gauchos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 01:59:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">U</span>n balón larguísimo, un control estratosférico seguido de un quiebro imposible y una definición quirúrgica. Para toda una generación de aficionados al fútbol, los Holanda-Argentina son esto. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=XsZkCFoqSBs">golazo de Dennis Bergkamp</a><span id="more-131639"></span>en aquellos cuartos de final de Francia 98, en un partido que estaba destinado a ser el que consagrase mundialmente a Ariel Ortega y que acabó como la prueba de la vuelta a la élite del tulipán que no quería volar.</p>
<p style="text-align: justify">Desde aquel día en Marsella, no ha vuelto a haber un enfrentamiento oficial entre holandeses y argentinos. Ni lo había habido en los anteriores veinte años. Sin embargo, fueron sus dos partidos en la década de los 70 los que marcaron esta rivalidad como algo a tener en cuenta. Efectivamente, ambos estuvieron ausentes del Mundial de Mexico. Los argentinos, una potencia, sorprendentemente eliminados por Perú. Los holandeses, cuyos clubes había llegado ya a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KSL46HeVu2w">dos finales de Copa de Europa</a> seguidas, seguían creciendo hasta lo que sería el fútbol de referencia a lo largo del decenio. La cosa cambió en el 74 y el 78, y ambas selecciones estuvieron presentes –y con presencia- en los campeonatos disputados en Alemania Federal y en la propia Argentina.</p>
<blockquote><p>Una rivalidad no tradicional que fue forjada en los años setenta.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda había cambiado mucho desde 1970. Se había convertido en la gran potencia del fútbol europeo, con su juego radical y moderno, encabezado por el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1MSyqyTFKcE">Ajax de Amsterdam</a>. Llegaron al Mundial 74 con la etiqueta de aspirante y desde el inicio no defraudaron. El <i>«Fútbol Total»</i> <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gaWHo6zFdJU">demolió a Uruguay</a> en el primer partido. No fue el resultado, un 2-0, sino la impresión de que ambos equipos jugaban fútbol de distintos siglos. Los suecos frenaron el ímpetu holandés con un empate sin goles pero, como si hubieran cogido impulso, los tulipanes <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=2nUo4V-boLM/">arrasaron</a> a Bulgaria para ganar el grupo y llegar a la segunda fase.</p>
<p style="text-align: justify">Por su parte, Argentina había sobrevivido a un grupo muy difícil, con la sorprendente y espectacular Polonia de Kazimierz Gorski como capo principal. La diferencia de goles dio el pase a los albicelestes ante una Italia envejecida y con un vestuario roto, que quizá dio su peor<span class="pullquote_right">Holanda no presentaba la mejor de las listas que podían realizarse</span> imagen en los Mundiales. Así pues, Argentina se iba al grupo de segunda fase con Brasil, la Alemania Oriental y los holandeses. Argentina no iba escasa de talento a pesar de ser considerado un equipo agresivo y tosco. Roberto Perfumo seguía siendo uno de los grandes defensores del globo, Quique Wolff era un jugador en alza, el duro Heredia y el veloz Ayala habían impresionado a Europa con el Atlético de Madrid. Y luego estaba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pp_exG1-S9U">René Houseman</a>, un pequeño genio de gambeta imposible que había conquistado Argentina con el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-estetica-futbol/">Huracán de César Luis Menotti</a>. Holanda, por su parte, a pesar de notables bajas, ya fuesen por lesión –Barry Hulshoff, uno de los mejores centrales del mundo-, o por dudosas decisiones técnicas y de vestuario –el gran portero Jan van Beveren, el cañonero <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=_HHhiwuW1Xk">Willy van der Kuijlen</a>, y los extremos Coen Moulijn y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/willi-lippens-rivalidad-holanda-alemania/">Willi Lippens</a>&#8211; estaban encandilando al mundo. La permanente movilidad de Cruyff, el despliegue de Neeskens, el descubrimiento de Rijsbergen, el fútbol cerebral de van Hanegem o la confirmación de Suurbier y Krol eran sus avales.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo que ocurrió en aquella lluviosa <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">tarde-noche en el Parkstadion</a> de Gelsenkirchen fue una masacre. La muerte del fútbol <i>clásico</i>, que Holanda se encargaría de refrendar ante Brasil pocos días más tarde. Los holandeses no se cansaban de presionar, como una manada de lobos, tirando la línea del fuera de juego a una altura suicida, volando sobre los indefensos argentinos. Cruyff y Krol ya habían adelantado a los tulipanes antes de la media hora. En la segunda parte, cuando el cielo se abrió sobre el estadio, la tormenta no fue solo un espectacular fenómeno meteorológico. Los goles cayeron como martillazos estratégicamente asestados a la moral albiceleste. Rep en el 73 y Cruyff con el golpe de gracia en el 90, llegando de la nada, sobre un auténtico mar de agua y fusilando a un desesperado Carnevali.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina estaba liquidada, y se fue a casa con un solo punto, mientras los holandeses caminaron con paso firme hasta que se toparon con <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Ua3qVuID6fc">un equipo tan bueno como ellos</a> y que tenía una despensa de talento todavía mayor. Los alemanes no renunciaron a nadie ese verano. Al menos a nadie que no pudiesen sustituir.</p>
<blockquote><p>El escenario había cambiado mucho cuatro años después.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">No poca polémica suscitó la celebración del Mundial de 1978 en tierras argentinas. El país vivía desde hacía dos años bajo el control de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=akz67SkzyrI">una Junta Militar</a> golpista que desconocía –como todas ellas- el significado de los Derechos Humanos. Pobreza camuflada, gasto desorbitado en infraestructuras, desapariciones diarias de personas… el panorama no parecía el ideal para celebrar un evento global. Pero la FIFA, siempre tan preocupada por estos asuntos, tiró para adelante y permitió que Videla y sus compinches siguieran adelante con esta abominación. Las reacciones no se hicieron esperar, y figuras como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-bayern-munich-breitner-rummenigge-matthaus/">Paul Breitner</a> –el activista comunista-maoísta amante del dinero, a la par que genio del fútbol mundial-, y Johan Cruyff renunciaron a jugar el campeonato. Otras muchas selecciones se vieron envueltas en situaciones dantescas, desde malísimos lugares de concentración, problemas de transporte e incluso incidentes con las Madres de la Plaza de Mayo –la visita que les hizo Jongbloed levantó ampollas entre los militares-.</p>
<p style="text-align: justify">Futbolísticamente, el torneo fue bastante mediocre. Terrenos de juego en malísimo estado, frío, decisiones arbitrales dudosas y un ambiente enrarecido que lo impregnaba todo. Los holandeses, que venían sufriendo problemas de vestuario durante los últimos cuatro años, no se quedaron atrás en Argentina tampoco. Habían perdido la semifinal de la Eurocopa dos años antes con una actitud vergonzosa, y en Sudamérica un complot contra Ernst Happel fue el pan de cada día durante la primera fase. Cuando <a target="_blank" href ="http://www.worldsoccer.com/blogs/jan-zwartkruis">Jan Zwartkruis</a> se hizo de facto con el poder del equipo –él los había llevado al Mundial-, la selección renació en la segunda fase, se tomó venganza <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Q9h12QD7ykI">eliminando a los alemanes</a> y alcanzó la final brillantemente. Neeskens, Rensenbrink y Rep, junto a Krol y Haan seguían liderando la manada de lobos. Hacía bastante que el segundo Johan había abandonado la sombra de Cruyff.</p>
<p style="text-align: justify">Argentina, por su parte, sufrió en un grupo de primera fase durísimo. Italia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=lGQ2W0MEdDE">Francia</a> y Hungría eran sus compañeros de viaje y, aún jugando decentemente, es probable que los argentinos no hubiesen pasado ese grupo en un Mundial disputado en cualquier<span class="pullquote_left">El famoso y discutido 6-0 a Perú eliminó a Brasil</span> otro país. La <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=41GCmqDEnPI">derrota ante una Italia</a> que jugaba de maravilla los hizo pasar segundo de grupo y, por lo tanto, los hizo abandonar Buenos Aires. Era algo que no entraba en el guión. En Rosario, Argentina dio <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=JEOqm6BfJ98">buena cuenta</a> de Polonia, donde la falta de goles de Mario Alberto Kempes, la gran figura albiceleste, llegó a su fin. Un lamentable empate a cero contra Brasil, donde el miedo y la violencia de ambos conjuntos se hizo patente, dejó todo por resolver en la última jornada. Obviamente, los brasileños tuvieron que jugar antes contra los polacos, y así Argentina podía saber qué margen de victoria necesitaba ante una selección peruana que estaba dejando una buena imagen en el torneo. El gol de Nelinho de falta y el doblete de Roberto Dinamite obligaban a Argentina a ganar por 4-0 o más. Parecía una empresa casi imposible, pero tras unos inicios titubeantes donde Perú hasta tiró un balón al poste, los albicelestes empezaron a marcar todo lo que tiraban a puerta. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=x74qjazOp-I">6-0 final</a> levantó no pocas sospechas en aquel momento –y aún más a posteriori-, pero el caso es que los hombres de Menotti volvían a Buenos Aires para disputar la gran final.</p>
<blockquote><p>El Monumental de River vivió una explosión patriótica ante la perspectiva del título mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Holanda se encontraba <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=IDQSnt-6e1k">de nuevo en la final</a> y, una vez más, tenía que enfrentarse a la peor perspectiva: la de tumbar al equipo anfitrión. Y en esta ocasión, además, era un equipo anfitrión que jugaba con <i>«25 millones de jugadores»</i> y que DEBÍA ganar tanto como Italia en la preguerra. Jongbloed, Poortvliet, Krol, Brandts, Jansen, Neeskens, Haan, Willy van der Kerkhof, René van der Kerkhof, Rensenbrink y Rep se aprestaron a hacer la gran machada. Con Videla en el palco y los jugadores <i>«mirando a la grada, que era donde estaba el pueblo»</i>, como les había dicho Menotti, Argentina salió con un once que todo buen aficionado argentino recita de memoria: Fillol, Galván, Olguin, Passarella, Tarantini, Gallego, Bertoni, Ardiles, Ortiz, Kempes y Luque.  El del Valencia era la gran figura del conjunto y se había destapado en el grupo de la segunda fase. Ardiles era el director de orquesta, Bertoni un ida y vuelta constante, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=h-jkSNlhiJA">Passarella</a> el líder absoluto del conjunto y el guardaespaldas del mejor guardameta del Mundial, el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=607Fl8vf71Y">Pato Fillol</a>.</p>
<p style="text-align: justify">En un césped alto, mal cuidado y cubierto por los famosos papelitos de la hinchada argentina, ambos equipos se midieron <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=298RObH1YRc">de tú a tú</a>, con ciertas dosis de violencia desmedida gracias a la lamentable actuación de un Sergio Gonella terriblemente parcial. Poco antes del descanso Kempes abrió el marcador y el estadio se vino abajo. Argentina controló como pudo el partido en la segunda mitad y cuando ya saboreaban el título, un cabezazo del suplente Dick Nanninga batió a Fillol y empató el partido. El Pato estaba haciendo un partido soberbio, con intervenciones de tremendo mérito, pero el medido centro de René van der Kerkhof fue medio gol para el espigado delantero del Roda Kerkrade. La cosa pudo ser aún peor, ya que en el último minuto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=N1lIy6dzEwg">Rensenbrink</a> estrelló una oportunidad clarísima en el poste de Fillol. El Mundial de Holanda estaba ahí. No quedaba tiempo de reacción para Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como luego comentarían los propios Kempes, Passarella o Gallego, ninguno de los argentinos se dio cuenta de lo cerca que estuvieron de perder. Sólo pensaban en la prórroga, en sacar fuerzas y ganar. Ya con Houseman en el campo, Argentina fue mejor en el tiempo suplementario. Ahí llegaron primero el gol del incansable Bertoni y luego el definitivo de Mario Alberto Kempes, que se proclamaba máximo goleador del certamen y hacía que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KJbOEA-hI9s">el Gordo Muñoz</a>, el mejor locutor de la Argentina, y 25 millones de compatriotas se volviesen locos y saliesen a la calle a celebrar sinceramente algo por primera vez en años.  </p>
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		<title>El hombre y el olvido</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Dec 2013 02:55:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[n algún lugar está ahora mismo César Luis Menotti, treinta y nueve años, afiliado del partido comunista, campeón del mundo, abrazado con un miembro de la junta militar. La imagen es totalmente casual. Argentina entera está de fiesta y la gente ha dejado de ser gente para unirse en una impersonal celebración en la que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>n algún lugar está ahora mismo César Luis Menotti, treinta y nueve años, afiliado del partido comunista, campeón del mundo, abrazado con un miembro de la junta militar. La imagen es totalmente casual. Argentina entera está de fiesta<span id="more-99162"></span> y la gente ha dejado de ser gente para unirse en una impersonal celebración en la que nadie es militar, peronista, comunista, rico, pobre, enfermo, sano, joven o viejo. Veinte años antes, el país asumía lúgubre la <a target="_blank" href ="http://humanismoygoles.wordpress.com/2013/10/07/la-perdida-de-la-inocencia/">humillante derrota</a> del combinado que fue a jugar el Mundial de Suecia. Diez años antes, Menotti, el hombre que abrazó el testigo de una identidad que el fútbol argentino había perdido en Escandinavia, observaba extasiado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-supercopa-2012-atletico-chelsea-falcao/">el fútbol de Pelé</a>. Treinta años después, la selección argentina sigue olvidando todo.</p>
<p style="text-align: justify">El Monumental abarrotado enardecía con la exhibición atlética que veía. Holandeses y argentinos corrían sin parar por el césped del Vespucio Liberti. En las gradas está la naciente hinchada de la selección argentina y no la de River, que está acostumbrada a ver las bellas jugadas del equipo de Labruna y Alonso, símiles a las que en el 73&#8242; conjuraban <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/huracan-campeon-1973-menotti-houseman-gran-delantera">Russo, Brindisi, Babington y Houseman</a>. El nuevo equipo de Menotti triunfa en la copa del mundo, pero no enamora a nadie. César había prometido conectar el juego argentino con su esencia fundacional, vista por última vez con la camiseta albiceleste enfundada en el Sudamericano de Lima 1957, mas la selección es la viva imagen del Kempes extraordinario: todo potencia y embestida.</p>
<blockquote><p>Argentina no estaba siendo lo que se esperaba de ella con la llegada de Menotti.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Dónde están Bochini y Alonso, Maradona y Houseman? ¿Dónde están Sívori, Maschio, Angelillo, Cruz y Corbatta? Cuarenta años después del Huracán que desafió tres lustros de dudas argentinas, el fútbol del río de La Plata sigue buscando lo que <a target="_blank" href ="http://mundod.lavoz.com.ar/futbol/cesar-luis-menotti-el-futbol-y-la-teoria-de-las-ideas">Menotti</a> iba a recuperar y no trajo de vuelta. Aunque esté grabada a fuego en cada uno de sus hombres de corto, <i>La Nuestra</i> sigue siendo una pesadísima carga para el fútbol de la Argentina, un <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd121/copa-del-mundo-1978-la-construccion-mediatica-de-un-estilo.htm">enigma sin resolver</a> que lastra todos los procesos futbolísticos que el país intenta.</p>
<p style="text-align: justify">¿Fue traición lo de Menotti? En absoluto. El rosarino prometió devolverle el alma al combinado albiceleste. Al hacerlo, Menotti no se comprometía a que su conjunto jugara tal y como<span class="pullquote_right">Argentina ya no podía ser la de Omar Sívori</span> <a target="_blank" href ="http://labfutbol.blogspot.com/2007/09/argentina-campen-del-sudamericano-57-el.html">los <i>carasucias</i></a>, si acaso eso fuese posible cuando el fútbol planteaba problemas distintos en el 78&#8242;, sino que pactaba que la selección argentina recuperaría la memoria. El alma de un equipo de fútbol está compuesta por recuerdos y estos no son otra cosa sino remembranzas de actos que han definido la existencia del equipo como ser en sí. Argentina ya no podía ser la de las pisadas del &#8216;Cabezón&#8217; de Sívori porque desde Suecia <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/estirpe-brujas-veron-estudiantes-de-la-plata/">hasta <i>The Animals</i></a>, campeones del mundo en Old Trafford, el fútbol argentino había acumulado recuerdos nuevos que habían cambiado el significado de su juego. </p>
<p style="text-align: justify">El equipo de Menotti practicó el fútbol que tenían dentro los jugadores más preparados para ganar en aquel momento. Improvisaron y eso, la adaptación astuta y creativa a las dificultades cotidianas, es parte de la idiosincrasia del argentino. Se trató de algo que ninguna selección gaucha tuvo en los mundiales anteriores, y de lo que en realidad revivió César en su periplo por la albiceleste. El objetivo nunca fue que en el mediocampo se juntaran <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/ricardo-bochini-el-embrujo-copa-libertadores/">Bochini</a> con Alonso, y que en la banda René Houseman desatara su vesánica gambeta, quizás <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">con Diego Armando</a> en la otra orilla. La misión de Menotti era lograr que el pueblo volviera a sentirse representado por su selección.</p>
<p style="text-align: justify">¿Era tarea de Menotti luchar contra el aún hoy evidente olvido existencial del fútbol argentino? La mejor respuesta posible es no y si en algún momento Menotti pensó lo contrario fue un acto irresponsable. Si Argentina<span class="pullquote_left">Es normal que en el 78 no se viera «La Nuestra»</span> sigue empecinada en olvidarse a sí misma es porque, quizás, el recuerdo es tan borroso que se ha vuelto más fantástico que mitológico. En ese caso es normal que el argentino de 1978 no recordara <i>La Nuestra</i> de la forma en la que Panzeri, Lucero y Ardizzone añoraban puesto que aquello, como tal, ya no representaba nada para las nuevas generaciones. En todo caso, lo que sí pudo y debió influenciar el entrenador rosarino, al igual que Bilardo, Basile, Passarella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/marcelo-bielsa-abandona-athletic-club-bilbao/">Bielsa</a> y Pekermán, fue la redefinición de lo argentino en el fútbol. </p>
<blockquote><p>Menotti creía que su centro del campo debía modernizarse tácticamente para competir.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo intentó, no cabe duda. Para ello apartó a todos aquellos que jugaban por fuera del país, salvo a Kempes, a quién consideraba el mejor jugador argentino, y promulgó un discurso en que las palabras <i>«identidad»</i>, <i>«valores»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/"><i>«argentinidad»</i></a> y similares predominaban. Conociendo lo orgulloso de sus compatriotas, en ningún momento Menotti fue explícito en su deseo de solidificar un nuevo fútbol, pero, combinado con toda su disertación sobre <i>La Nuestra</i>, sí fue muy enfático con la necesidad de modernizar tácticamente el medio para poder ser competitivos. Bajo esa modernización estaba disfrazada la unión de lo producido en Argentina tras el mundial del 58&#8242; con la noción clásica del fútbol criollo. El resultado fue el dinámico 4-2-4 de Ardiles y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=4SzuoEi9e0I">Kempes</a> con el que se coronó campeón mundial. </p>
<p style="text-align: justify">Ahora cabe preguntarse por qué si la modernización fue un éxito y, además, Argentina ganó el mundial, el legado de fondo de Menotti se esfumó y hoy la selección está en el mismo punto muerto. Aunque suene a locura<span class="pullquote_right">Maradona apareció con una idea ya formada</span>, quizás la solución esté en que Menotti llegó muy temprano. Dos años después de que fuera contratado como seleccionador, debutó Diego Maradona y cuatro meses y una semana más tarde, Menotti alineaba por primera vez a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=416bVMZXHiM">Diego con la albiceleste</a>. Maradona entraba como pieza exótica en un proceso que ya había decidido su curso. Diego, sin importar la edad, lo absorbía todo. Era imposible que él fuese una pieza auxiliar en el equipo de Kempes y Ardiles. A Menotti le tocó lidiar con la brillantez de un Maradona todavía inmaduro, que le pedía que se entregara a él sin contemplaciones y César nunca quiso o nunca pudo. </p>
<blockquote><p>Pocas decisiones más polémicas que no contar con Maradona para la Copa del Mundo de 1978.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La polémica exclusión de Maradona de la convocatoria final al Mundial del 78&#8242; no fue un capricho. Menotti era consciente de lo peligroso que era entonces Diego para sus planes, sin embargo el ostracismo era imposible de mantener.<span class="pullquote_left">Argentina no jugó bien tras el Mundial del 78</span> Tras el mundial del 78&#8242;, Maradona pasó a ser parte íntegra del equipo. Menotti continuó al mando a pesar de haber anunciado su despedida. El proceso 78-82 tenía como principal objetivo introducir al novel mejor jugador nacional en el exitoso conjunto campeón. No era fácil pues Menotti no jugaba con enganche, la mayor cuota de balón <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=KODLqZktiXE">era para Ardiles</a>, imprescindible en el mecanismo, y, dentro del sistema, la posición que mejor le venía a Diego era la que ocupaba Kempes. Al final, la decisión fue mantener la conexión en la que siempre confió Menotti y aislar a Maradona todo lo que se puede aislar a Diego Maradona en la posición de delantero centro. Argentina no volvió a ser un buen equipo de fútbol, nunca resolvió los problemas que tenía y fracasó con estrépito tanto en el mundialito de 1980 como en el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-NpioZg2lUo">Mundial de España 82&#8242;</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Menotti, <a target="_blank" href ="http://www.semana.com/deportes/articulo/la-era-menotti/2041-3">derrotado</a>, perdió el crédito que había logrado. La elección de su sucesor no pudo ser más diáfana en ese sentido. Carlos Bilardo era adalid de un discurso que, al menos en la superficie, contradecía las ideas del seleccionador saliente. Las diferencias, que llegaron incluso al plano personal, partieron para siempre la historia del fútbol argentino. La confusión entre los a priori discordantes <a target="_blank" href ="http://www.planetabocajuniors.com.ar/foro/threads/2505-Bilardismo-y-Menottismo-las-dos-caras-del-eterno-debate-del-F%C3%BAtbol-Nacional">menottismo y bilardismo</a> polarizó Argentina durante décadas de fracasos. Aunque fue campeón del mundo y cambió para siempre la relación de la selección argentina con los argentinos, Menotti falló como encargado de conciliar las definiciones que Argentina había dado al problema de su identidad futbolística. Su historia es la del hombre y el olvido, la del delantero que anota dos goles la noche en la que su equipo es eliminado.</p>
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