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	<title>Ecos del Balón &#187; Mateja Kezman</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Shevchenko: dos ciudades</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Dec 2017 03:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hubo un tiempo, no hace tanto, amarcord, en el que ser delantero centro en la Serie A era visto como la cima del fútbol. Los colores desaturados del Calcio en formato 4:3 plagan la memoria de un pequeñajo que sabía que cuando la pelota besaba la red en Delle Alpi, San Siro o en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hubo un tiempo, no hace tanto, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=KKnjaXFqFDc"><i>amarcord</i></a>, en el que ser delantero centro en la Serie A era visto como la cima del fútbol. Los colores desaturados del Calcio en formato 4:3 plagan la memoria de un pequeñajo que sabía que cuando la pelota besaba la red<span id="more-245336"></span> en Delle Alpi, San Siro o en el Olímpico, los goles no era que valiesen más, pero sí que tenían algo especial: hacer goles en Italia era más difícil. Y entre estadios a medio llenar, los <i>capocannonieri</i> se erigían como deidades. Y con toda la razón. En 1996, Ronaldo piso España y en doce meses  gritó casi medio centenar de goles; un año después, aterrizó en Milán y marcó diez menos. Y era el mejor del mundo, <i>el mejor de la historia</i>. Bota de oro en todos lados, pero no en Italia. ¿Cuántos goles no marcarían los Batistuta, Signori o Inzaghi en otras ligas? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/christian-vieri-trayectoria-y-significado/">Vieri, por ejemplo, marcó 24</a> en 24 para el Atlético de Madrid en la 97-98; la temporada siguiente, con la Lazio, se quedó en 12 jugando prácticamente los mismos minutos&#8230; Y aun así, a fin de año, el Inter de Milán rompió la alcancía para hacerse con su ficha. <i>Calcio, vita mia</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Todo aquello se desvaneció en algún lugar del siglo XXI. El Calcio entró en una decadencia que cayó de sopetón en el aficionado, pero que se veía venir desde muy lejos. Las virtudes que habían encaramado a la Serie A en la cima se habían convertido en <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4eaHZPX5LxE">vicios que la carcomían por dentro</a>. Si se trátase de buscar una sola imagen definitoria, sería de necios no recurrir a Jerzy Dudek imponiéndose a Shevchenko, entonces vigente Balón de Oro, en la tanda de penalties de la final de Estambul 2005. A partir de allí, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=s6hH4i_ezRg">Midas se mudó a Inglaterra</a> unos años y otros tantos a España. Y el Calcio, en purga y agonía, se marchitaba. Y con él, sus delanteros centro. De tener a los mejores durante dos décadas y media, Italia pasó a ver como la Premier League y La Liga se llevaban a las mejores piezas del mercado, incluidas las suyas.</p>
<blockquote><p>Shevchenko, su penalti fallado y su traspaso, los hitos del Calcio decante</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fuga había empezado antes. El traspaso de Ronaldo al Real Madrid fue un pulso de poder impensable un lustro antes de que ocurriese. Pero el hito de esta historia también se escribe en cirílico: el AC Milan era el mejor equipo del mundo y en 2006 no pudo impedir que su futbolista estrella, Andriy Shevchenko, firmase por el nuevo rico de Londres. Tras dos años jugando un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=EVGoGmNmfZI">fútbol de relámpago</a> que bien mereció alguna Champions, el proyecto de Roman Abramovich sumaba a un futbolista que había hecho parte del Top 5 mundial durante lo que iba de década. Sin embargo, la primavera de 2007 se encargó de premiar al equipo rossonero con un canto de cisne en Atenas y castigó al ucraniano con un <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/12/17/futbol/1197897375.html">estridente fracaso en la Premier League</a>, como le había ocurrido a Hernán Crespo antes que a él. Parecía ser que ahora, los delanteros de la Serie A no solo eran mortales, sino también parte de la plebe.</p>
<p style="text-align: justify">¿Cómo era posible que dos atacantes de la entidad del argentino y, sobre todo, del ucraniano fallasen en trasladar su fútbol de Italia a Inglaterra? El argumento más sencillo sería apostar por la edad. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=tPMHHgPPIqA">Ni Crespo era el de 2001</a> cuando llegó al Chelsea, ni Shevchenko el de 2004 cuando ídem. Y no dejaría de ser cierto, pero ¿era tal la diferencia entre sus niveles? Crespo siguió siendo el &#8216;9&#8217; de la selección argentina durante los cuatro años posteriores a su arribo a la Premier, y haciéndolo francamente bien, mientras que Shevchenko había firmado nueve goles en la Champions League, coronándose goleador, apenas unos meses antes de cambiar de camiseta. El jugador que llega a Stamford Bridge no era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=A1eJc4qn4J4">la fuerza de la naturaleza</a> que coqueteó con ser el mejor jugador del mundo durante más de cinco temporadas, pero seguía siendo un delantero letal e impresionante. ¿Qué podría haber cambiado en el trasvase de la Serie A a la Premier League?</p>
<p style="text-align: justify">Pues probablemente&#8230; el fútbol. A partir de la década de 1960, el fútbol había comenzado a definir una serie de principios tácticos que dieron forma al juego de los <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/10/historia-de-una-ida-y-una-vuelta/">años dorados de la Serie A</a>. Un fútbol de especialistas y movimiento. Los delanteros centro se convirtieron en máquinas del remate y ese último toque lo marcaba todo en la nueva escala de valores. Los Bota de Oro entre 1970 y el nuevo siglo sirven de testigos de ello. Delanteros como Müller, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=82YSud6Wc34">Yazalde</a>, Georgescu, Polster, Van Basten, Sánchez, Jardel o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/roy-makaay-un-delantero-centro-de-su-epoca/">Makaay</a>, más allá de tener más o menos virtudes, estaban cortados por la tijera del remate. El gol era una cuestión de caza y en Italia, donde el terreno era más escabroso, estaban los mejores cazadores. Desde los equipos más pequeños con sus Rossi, Giordano, Protti o Hübner, hasta los más grandes, tenían especialistas del recoveco y la oportunidad. Crespo y Shevchenko también lo eran. Goleadores de barro y cielo, capaces de transformar arte rupestre en caravaggios; y separados de los <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CqLK9E1x48o">gatos monteses</a> por su capacidad de ir más allá del <i>orgasmo</i>, como catalogaba el porteño a la sensación de anotar un gol, e incidir en el juego colectivo. Esa era la barrera que separaba a los buenos de los muy buenos.</p>
<blockquote><p>El fracaso de Shevchenko en el Chelsea obedeció a un cambio de paradigma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Y, a pesar de ellos, para el nuevo fútbol de Mourinho, Wenger, Ferguson y la Premier League, aquello no era suficiente. Con el cambio de milenio, la Premier fue la primera de las grandes ligas en forjar una identidad propia de la nueva era. Los cambios se notaron, más que nada, en la forma de atacar. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/10/robert-pires-revolucion-paradigma-extremos-carrera/">Robert Pirès aterrizó en Londres</a> en el verano del 2000 y ahí inició algo: si la labor de los exteriores ya no era llegar a línea de fondo y centrar al área, el delantero centro debía encontrar una nueva forma de abastecerse, porque tampoco contaba con los enganches del fútbol latino para asistirlos por el centro. Jugadores como Ruud Gullit, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zcyVjHWQgEc">George Weah</a> o Ronaldo habían mostrado el camino del atacante del siglo XXI, e incluso el propio Marco van Basten había aportado lo suyo: la autosuficiencia técnica y física. Sin jugadores con la principal misión de asistirlos, el delantero de la Premier League tuvo que aprender a crearse sus propias opciones. Y a hacerlo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/por-que-no-se-juega-con-dos-delanteros-analisis-tactico/">administrando todo el frente</a> de ataque porque el 4-4-2 poco a poco caía en la obsolescencia. Y así, Thierry Henry, Ruud van Nistelrooy, Didier Drogba, Wayne Rooney, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pobbwioAIO8">Fernando Torres</a> o Cristiano Ronaldo.</p>
<p style="text-align: justify">Y Shevchenko cayó ahí. El ucraniano fue uno de los futbolistas más impactantes de su generación. Su quinta, la de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2010/05/395/">Ronaldo</a>, Raúl, Van Nistelrooy, Kluivert y él, fue la del puente entre los atacantes clásicos y los actuales. Ronaldo lo tenía todo, pero prefería pasar del juego medio; <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/11/como-jugaba-raul-gonzalez-blanco-real-madrid/">Raúl</a>, que tenía cabeza de centrocampista y cuerpo de cazagoles, no tenía el aparato físico de los de la Premier; a <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/08/patrick-kluivert-gran-delantero-ajax-barcelona-holanda-van-gaal/">Kluivert</a> le faltaba sangre en el ojo y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/como-minimo-van-nistelrooy/">Van Nistelrooy</a>, aunque supo destacar como pocos, quizás no tenía la punta de velocidad de los muy mejores. </p>
<p style="text-align: justify">¿Y Shevchenko? El de Kiev era un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=CzjRTCVUwOk">portento del remate</a>. Su técnica de control y disparo en carrera es legendaria. Con ambas piernas y desde cualquier ángulo, Shevchenko cazaba balones que transmutaba a misiles. A partir de allí y de una potencia y agilidad en los dos primeros metros que le servía para maquillar que su control del balón en carrera era defectuoso para su nivel, el del Milan navegaba a treinta o treinta y cinco metros del área regateando en busca del espacio para el disparo, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=5Gprcg0jUdU">incluso cuando</a> caía a banda. Y se asociaba: descargas de primera para dejar de cara a Rui Costa, Pirlo y Seedorf mientras el volaba a zona de disparo. En el momento, Shevchenko parecía un delantero de vanguardia, quizás el que más, Ronaldo aparte, de los cinco magníficos. </p>
<blockquote><p>El ucraniano era rápido, móvil y técnico, pero pensaba como ariete clásico</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">¿Era así? Su fútbol estaba orientado al gol y solo al gol. Era un especialista en ese sentido. Y eso repercutió en lo que hacía cuando salía del área, su hábitat. Todas sus decisiones, técnicas y rítmicas, estaban al servicio de ponerse en disposición de disparar a portería. Y lo hacía con prisa. Shevchenko era un delantero muy móvil y con un radio de acción grande incluso para ojos de 2017, pero cuando salía del área jugaba para volver a ella con la mayor prontitud. Y como pasa cuando uno va con afán, fallaba. <a>Perdía pelotas y erraba pases</a>. El balón, no lo llevaba cosido al pie, como Henry, sino que le daba respiro a sabiendas de lo importante que era ese espacio entre cuero y cuero a la hora de armar la pierna para tirar a gol. Y en Milan todo eso funcionaba, no solo porque su aparato físico era más potente, sino porque los demás no jugaban como si el tren los estuviese dejando. </p>
<p style="text-align: justify">En Londres, y en el nuevo mundo, su afán se convirtió en lentitud. Sin la milésima de segundo de más que le daba su agilidad juvenil, Shevchenko rebotaba contra los placards defensivos de la Premier y sus pérdidas balones se convirtieron en inexcusables: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=xNUiVnGoi9k">Henry no la perdía</a>. Tampoco llegaba a gol. Su técnica de disparo seguía <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=w9ehR-reIiQ">siendo mítica</a>, pero no podía sacarla a relucir, salvo cuando lo asistían: Shevchenko, con 30 años, no podía ser autosuficiente en el laberinto de Arsène, José, Alex y Rafa. ¿Era por falta de condiciones específicas? ¿O por como su mente ponía esas condiciones al servicio de su talento? En la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/no-disparen-soy-gente/">Eurocopa de 2012</a> demostró que sí tenía la finura para detenerse y jugar en ritmos altos, pero en 2006, no lograba compensar así la falta de una chispa más de potencia o fuerza para hacerse tiempo y espacio fuera del área. Por ello, el móvil Shevchenko se confinó al espacio que siempre añoró y ahí su fracaso. Y también el de Crespo o <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=T-i0UW3ZeZQ">Kezman</a>, los otros dos delanteros del Chelsea de Mourinho.</p>
<blockquote><p>¿Los &#8216;9s&#8217; de la Serie A encajan dentro de la concepción del delantero moderno?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Ha pasado más de una década desde el penalti fallido de Shevchenko y el Calcio ha vuelto definitivamente. Y lo ha hecho, como no podía ser de otra manera, con una particularidad que se antoja anacrónica, quizá futurista: tiene delanteros centros estelares. Icardi, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/08/analisis-tactico-arkadiusz-milik-dries-mertens/">Mertens</a>, Higuaín, Dzeko, Immobile. Tras una década en la que el delantero centro ha sido vilipendiando, la salud con la que goza la figura en la innovadora Serie A que estamos viendo es un aire fresco al juego. Sin embargo, viendo los perfiles de esos cinco jugadores, el único que quizá se adhiera al biotipo de los Agüero, Suárez y Benzema sea el crack del Napoli. Sobre los otros, especialmente sobre <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=FnMrBWiN-xg">Icardi</a>, que es el único que no ha sido probado fuera del ecosistema italiano, valdría la pena preguntarse si su fútbol, como el de Shevchenko, se podría perder en el camino entre dos ciudades.</p>
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		<title>Partizanove Bebe</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 08:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">A</span>ndrija Zivkovic es un medio ofensivo, zurdo, menudo, versátil, fino, ligero, preciso e ingenioso, juega en el Partizan de Belgrado y nació en Nis, una ciudad del sur de Serbia en la que no nace cualquiera: su símbolo es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=oaxcdUgHm74">Dragan Stojkovic</a>, el último<span id="more-97675"></span> gran 10 de Yugoslavia, el mismo que supo que Míchel no se estaría quieto en la barrera española en aquel partido de octavos en Italia 90. Zivkovic es un brasileño nacido en los Balcanes, una revelación de talento que reafirma que, pese al desmoronamiento de Yugoslavia, en aquellas tierras, sobre su césped y bajo sus nubes, siguen brotando los brasileños de Europa: privilegiados en lo técnico, astutos, algo fríos y dispersos, pero de imaginación callejera y salvaje. Zivkovic también es muy joven. Tiene 17 años desde julio. Y ya forma parte de la selección absoluta serbia, siendo el más precoz internacional de su historia y asentándose en su equipo como un futbolista determinante, con goles, asistencias y relevancia. El <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bgwFOiiPm_8">milagro de Zivkovic</a> –quien debutó en la Superliga el pasado abril- es el milagro del Partizan de Belgrado, un club en el que la producción de talento funciona como una rutina eficaz, puntual y fértil.</p>
<p style="text-align: justify">Sus cosechas del último lustro le han devuelto la marca <i>Partizanove Bebe</i>, los Bebés del Partizan, aquella generación de comienzos de los años 60 que casi le gana una Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/07/futbol/mas_futbol/1310030818.html?a=fc1477cdd63d0ef5c46a9793575c1cb7&#038;t=1385083838">al Real Madrid yé-yé</a> con varios chicos forjados en la casa, con un estilo y una filosofía similar a la que está poblando ahora importantes clubes europeos con futbolistas surgidos de la cantera partisana: Jovetic y Nastasic (Manchester City), Adem Ljajic (Roma), Lazar Markovic y Sulejmani (Benfica), Mitrovic (Anderlecht), Marko Scepovic (Olympiacos), Radovanovic (Chievo Verona)  o Stefan Savic (Fiorentina). Todos son internacionales (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/analisis-grupo-h-inglaterra-ucrania-montenegro-polonia-destino-brasil-2014/">Jovetic y Savic, montenegrinos</a>), casi todos recién salidos de la adolescencia. Pero la actual selección serbia también se compone con futbolistas no criados durante todas las etapas formativas en el Partizan, pero sí incorporados al primer equipo en torno a los 20 años: Zoran Tosic (CSKA), Ljubomir Fejsa (Benfica), Antonio Rukavina (Valladolid) o Radoslav Petrovic (Genclerbirligi). O, además, con futbolistas que el próximo domingo se vestirán, jóvenes y osados, las rayas negras y blancas en Belgrado: Zivkovic (17 años), Milos Jojic (21) y el comandante Vladimir Stojkovic (30), portero que apareció no hace mucho por Getafe. Estamos pues, ante un Partizan de Serbia, una idea aglutinadora, en todo caso, algo alejada de las esencias fundacionales crno-beli.</p>
<blockquote><p>La mayoría del talento serbio del último lustro ha salido de la cantera del Partizan.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Partizan se instituyó en 1945 como club del JNA, el ejército popular yugoslavo, en homenaje a los partisanos comunistas que combatieron a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo que<span class="pullquote_right">El Partizan como el emblema deportivo del federalismo de Tito</span> los veteranos partisanos alimentaron las bases del JNA, el Mariscal Tito también llenó las filas del Partizan de coroneles, generales y soldados durante los años 40 y 50. Tito quería un club para las élites militares, pero sobre todo un contrapeso deportivo y social para otros equipos con más presencia en las calles y con mayor contenido nacionalista croata o serbio, como Dinamo de Zagreb o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/08/copa-de-europa-1991-estrella-roja-europa-del-este/">Estrella Roja</a>. El Partizan sería el reflejo de lo que el JNA representaba entonces en la Yugoslavia plurinacional, del comunismo autogestionario y desalineado de Moscú: el ideal federal yugoslavo, con soldados y mandos eslovenos, croatas, serbios, bosnios musulmanes, montenegrinos, kosovares, macedonios, serbosnios, bosniocroatas o serbocroatas. Si el ejército, como máxima expresión del régimen centralista y unificado, vigilaba por ese ideal y alzaba la espada de la oposición a los <a target="_blank" href ="http://laguerradeyugoslavia.wordpress.com/">nacionalismos regionales</a> duros, el Partizan serviría como emblema deportivo del auténtico nacionalismo yugoslavo, como bandera del sentimiento panyugoslavo que protegió siempre Tito.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso, el Partizan se relacionó siempre con los militares y el federalismo, como el equipo de toda Yugoslavia, con jugadores, en el periodo comunista, llegados de todas las minorías étnicas, mientras que el Estrella Roja ha sido un club históricamente más ligado al nacionalismo serbio y a la Iglesia Ortodoxa, su traje alegórico frente al JNA. Como sucedió con tantas otras cosas, el desmembramiento del país y los cambios políticos y geográficos cambiaron profundamente el paisaje también en el fútbol. Si el Estrella Roja, por títulos y prestigio (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=qw5co4ztXtQ">Copa de Europa de 91</a>), fue el gran equipo serbio de la vieja Yugoslavia; ahora, el Partizan es el gran equipo serbio de la joven Serbia. No deja de ser paradójico el destino de esta rivalidad: el Estrella Roja, el club de los serbios, brilló en Yugoslavia, cuando, ahora, el Partizán, el que fue club de los yugoslavos, domina en Serbia: ha ganado 14 de las 21 ligas que se han jugado desde la forzosa independencia (las últimas seis, consecutivas). Y la selección no ha sido ajena a ese proceso.</p>
<p style="text-align: justify">Eso es ahora. Pero el Partizan también tuvo sus momentos de esplendor en blanco y negro. Especialmente, como incubadora de varios de los mejores futbolistas yugoslavos de la historia. A finales de los años 50, ya funcionaba como un club de aspiraciones federalistas en la gestión de su modelo deportivo. Su presidente era el coronel <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Franjo_Tu%C4%91man">Franjo Tudjman</a>, quien varias décadas después encabezó el movimiento nacionalista croata y sería el primer líder político de la Croacia independiente. Otra de esas sarcásticas paradojas tan balcánicas. Hubo un tiempo, en cambio, en que Tudjman fue yugoslavo y del Partizán. O eso decía. Su intención era formar un gran club nacional, así atrajo desde Croacia a tres futbolistas que son leyendas crno-beli: el delantero <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=j_1wM9Ku0IQ">Stjepan Bobek</a>, el central Bruno Belin y el polivalente Branko Zebec. Ser el equipo del ejército le valió al Partizan para aprovechar la maquinaria de los servicios militares de la época y así destinar a Belgrado a los mejores futbolistas veinteañeros de todo el país (serbios y no serbios), eso explica también, en parte, su tradición juvenil.</p>
<p style="text-align: justify">Con Bobek, Belin y Zebec, el Partizan comenzó a imponerse como fuerza del fútbol yugoslavo, rivalizando con el Estrella Roja de Sekularac y Kostic o el Dinamo de Zagreb de Jerkovic. A principios de los años sesenta, ganó las ligas de 1961, 1962, 1963 y 1965<span class="pullquote_left">En la década de los 60 dominó por completo el fútbol yugoslavo</span> y el equipo era la viva definición de su apuesta, durante los años previos, por unas categorías inferiores que movilizaban a los mejores futbolistas de Belgrado y su alrededor, pero también cualquier talento que asomaba en otras esquinas de Yugoslavia, sin importar la sangre de las venas ni el credo de su espíritu. Aquella generación de canteranos, casi todos nacidos entre 1938 y 1944, recuerda que la fecunda academia que hoy alimenta al Partizan es, en efecto, una cuestión genética, como si el paso del tiempo fuera su cordón umbilical. El techo de aquel equipo fue <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/sexta-copa-europa-real-madrid-borussia-monchengladbach-uefa/">la final de la Copa de Europa de 1966</a> contra el Real Madrid en Bruselas. A falta de 20 minutos, un gol de Vasovic le daba el triunfo. Pero los blancos reaccionaron y ganaron 2-1 con goles de Amancio y Fernando Serena. El Partizan había liquidado antes al Sparta Praga con una remontada bestial en Belgrado (del 4-1 de la ida al 5-0 de la vuelta) y al Manchester United de Charlton y Best.</p>
<blockquote><p>Aquel Partizan casi campeón de Europa en el 66 tenía mayoría de jugadores canteranos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del once titular en Bruselas, seis futbolistas se habían formado en el club aunque los otros cinco habían desembarcado muy jóvenes en el Partizan: Milan Galic y Zaza Becejac (Proleter Zrenjanin), Josip Pirmajer (RFK Novi Sad), Mustafa Hasanagic (Priboj) y Branko Rasovic (Buducnost) fueron fichados con 20, 23, 19, 22, 21 y 23 años respectivamente. El entrenador era Abdullah Gegic, bosniaco, quien había recogido una herencia de esos años de otros técnicos como Stjepan Bobek, Florijan Matekalo o Aleksandar Atanackovic. El equipo respiraba las influencias de la estirpe danubiana y de la cercana Hungría, donde se había levantado en la década anterior una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/05/el-plan-revie-manchester-city/">revolución futbolística</a> con Puskas, Lorant, Bozsik, Hidegkuti, Czibor o Koscic. Ese Partizan usaba un esquema semejante al de los Magiares Mágicos, una especie de 3-1-2-4, un paso intermedio entre la pirámide danubiana (2-3-5) y el 4-2-4 brasileño. Jugaban atractivo, con frescura, con un notable despliegue técnico, con brillantez de estilo y tomando riesgos… Notas tan particulares de la identidad futbolística yugoslava, que, en aquellos años, tan bien ejecutó la selección: medalla de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PXi5plUgbsY">oro en los JJOO de Roma 60</a>, de plata en Helsinki 52 y Melbourne 56, subcampeones en las Eurocopas del 60 y el 68, y cuartos en la Copa del Mundo de Chile 62.</p>
<p style="text-align: justify">Su portero era Milutin Soskic, un serbio de Kosovo, mejor guardameta de la historia del club. Su defensa la configuraban Fahrudin Jusufi, perfilado a la derecha, internacional indiscutible, un marcador fuerte,  de origen gorani, un pueblo musulmán natural de las montañas del sur de Kosovo y el oeste de Macedonia; el central montenegrino<span class="pullquote_right">Milan Galic coronaba un once que prácticaba un fútbol moderno, alegre y,claro, muy victorioso</span> Branko Rasovic, fichado en 1962, año de la muerte en accidente de tráfico del adorado Bruno Belin, y que luego jugó en el Borussia Dortmund; y, acostado en el sector zurdo, Ljubomir Mijahlovic. Delante de esta línea, algo inclinado a la izquierda, se desenvolvía una de las claves del equipo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=FYH9vqpu934">Velibor Vasovic</a>, un avanzado en el  tiempo que luego sería alistado por el poderoso Ajax de los 70 como líbero. Vasovic era un devorador de millas, elegante, inteligente y con gol. Su función era apoyar a los defensas en el corte, pero también empujar como un líbero por delante de ellos, como había hecho Bozsik en Hungría. Fue una especie de mediocentro primitivo con mucha pisada en las dos áreas y calidad. Cerca de él, como corrector de su espacio, tenía a Radoslav <i>‘Zaza’</i> Becejac. Y como enlace con los delanteros, la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/magiares-magicos-honved-wolves-creacion-copa-de-europa/">evolución del falso nueve Hidegkuti</a>, un atacante retrasado, con llegada letal, dominio técnico, lectura de los momentos y desenvoltura: Vladica Kovacevic. La delantera la empezaba por la derecha el extremo Mane Bajic y la terminaba en la izquierda Josip Pirmajer, un croata de la minoría alemana, el alevín de aquel equipo. Entre ellos, el mayor talento, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PDvpl5FLe_A">Milan Galic</a>, uno de los iconos yugoslavos de la época, un delantero creativo y genial; más el depredador Mustafa Hasanagic, su hombre de área y gol. Un ariete al estilo de la escuela yugoslava, agresivo, potente y finalizador (355 goles en 337 partidos en el Partizan). Era un musulmán serbio de origen bosniaco al que en el famoso 5-0 de cuartos de final de Copa de Europa de 1966 contra el Sparta Praga le anularon un gol de chilena. El árbitro lo explicó: <i>“¿Por qué no lo di? Creo que cinco humillaciones ya son suficientes, seis serían demasiado”</i>. El jugador número 12 fue el mediocampista Jovena Miladinovic, también formado en el Partizan, como otros grandes futbolistas que habían dejado el club poco antes, Mitic o Cebinac. Aquel extraordinario  equipo recibió dos sobrenombres: <i>Partizanove Bebe</i>, por sus raíces canteranas, y <i>Parni Valjak</i>, la Apisonadora, por sus victorias.</p>
<p style="text-align: justify">Desde ese momento, el Partizan, a lo largo de su historia, siempre produjo camadas maravillosas, con mayor o menor frecuencia. En los tiempos actuales, su trabajo de base está fabricando, de nuevo, un notable volumen de futbolistas de calidad. Su academia ocupa uno de los puestos de cabeza en el fútbol formativo europeo. Hoy, la cantera del Partizan solo tiene un rival en los Balcanes: <a target="_blank" href ="http://www.diariosdefutbol.com/2013/06/18/alen-halilovic-diamante-balcanico/">Dinamo de Zagreb</a>. Aunque  sin la cantidad de futbolistas de elite que los belgradeses. Con esa regularidad, esas magnitudes y esos niveles, la fábrica del Partizan se codea con las mejores de Europa, eso sí, las mejores canteras arraigadas en un territorio o en una región, no guarderías multinacionales como las de Manchester City, Juventus, Arsenal, Manchester United, Milan o Chelsea. Quizá esa élite en la que figura la academia del Partizan la conformen Athletic, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/">Real Sociedad</a> y Barcelona, en España. Schalke 04, en Alemania, Basilea, en Suiza, Shakhtar Donetsk, en Ucrania, y Sporting Club, en Portugal. Más Lyon y Rennes, en Francia, Anderlecht y Standard de Lieja, en Bélgica, y el emergente cultivo del Feyenoord, casi a la altura ya del Ajax, en Holanda.</p>
<blockquote><p>El contexto de aquel y este Partizan es muy distinto, pero sigue predominando el talento.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El corazón del Partizan se encuentra ahora en el suburbio de Zemun, un viejo pueblo devorado por el oeste de Belgrado. Es un barrio de profundo sentimiento futbolístico (en el crecieron Mateja Kezman, Albert Nadj o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=n67gdA1YkYY">Dejan Stankovic</a>), pero también militar: tuvo la más importante base aérea del ejército yugoslavo, los cuarteles generales<span class="pullquote_left">En Zemunelo, su ciudad deportiva, trabaja todo su fútbol base y su propio equipo satélite</span> de aviación, una academia militar… Ahora viven en él numerosas familias de mandos castrenses jubilados y se respira un ambiente conservador y de renovado nacionalismo serbio. Las raíces del Partizan siempre han agarrado fuerte en esas calles de militares. Aunque juega en el Estadio Partizan, la vida del club se dicta en Zemun, en las instalaciones conocidas como Zemunelo (en alusión a Milanello). Este complejo de 100.000 metros cuadrados, es la base de entrenamiento del Partizan y sus categorías inferiores. El moderno complejo reúne un edificio con la sede y las oficinas del club, gimnasios, salas médicas y de reuniones, centro de conferencias, piscinas, aulas, dos campos con césped natural y siete con artificial y 19 apartamentos para futbolistas y técnicos. <a target="_blank" href ="http://www.partizan.rs/wp-content/uploads/2011/06/arena_naslovna-1.jpg">Zemunelo</a> alberga también la academia de formación y la sede y campo de fútbol del Teleoptik, el club probeta del Partizan, aunque se trate de una entidad autónoma (mantienen una relación semejante a la firmada por Dinamo y Lokomotiv en Zagreb). Milita en el segundo nivel del fútbol serbio y ejerce una labor estratégica en el desarrollo de las políticas de cantera. Casi todos los juveniles con una indudable proyección, se foguean una temporada en el Teleoptik antes de saltar al primer equipo (Mitrovic, Nastasic o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=NUMbSMfh-DE">Sulejmani</a> son algunos casos). Un proyecto de ampliación de Zemunelo contempla la construcción de un internado para casi 40 niños y adolescentes, un paso más para reforzar un sistema formativo de un club en el que sus equipos de cantera coleccionan éxitos en Serbia y los torneos organizados en Europa. La captación se focaliza en Serbia, pero también se organizan campus en Montenegro, Bosnia, Eslovenia y en dos países con una abundante colonia balcánica: Australia y Estados Unidos. El Partizan divide sus etapas en siete grupos de edad: los U19, los U17, los U16, los U15 y los U14 compiten a nivel nacional, mientras que los U13 y los U12 participan en ligas locales de Belgrado. Los más niños, de once años para abajo, solo juegan amistosos.</p>
<p style="text-align: justify">Esta es la escalera por donde vienen subiendo varios de los futbolistas del actual Partizan durante el último lustro. Además de Andrija Zivkovic y Milos Jojic, un mediocentro o mediapunta creativo y con un último pase demoledor, otros cachorros se van haciendo hueco. Por ejemplo, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=vwxCPPOc8t4">Nikola Ninkovic</a> (18), un volante ofensivo con una técnica de platino, el mediocentro Dranko Brasanac (21), el lateral derecho Nikola Aksentijevic (20) o el lateral izquierdo Nemanja Petrovic (21), el joven viejo socio de Nastasic en las inferiores y en el Teleoptik. Todos ellos son internacionales en las selecciones inferiores serbias. Ni a Zivkovic ni a Jojic ni a Ninkovic les queda mucho en Belgrado. Pero ellos no serán los últimos: ya se pule, en el juvenil del que hace nada saltó Zivkovic, otra generación. Daremos cuatro nombres: el extremo izquierdo Nemanja Radonjic (17), un superdotado atlético que al correr y maniobrar con la pelota recuerda a Cristiano (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ARpa6AK1p0o">mírenlo en Youtube</a>), los delanteros Stefan Ilic (18) e Ivan Saponjic (16), y el medio Danilo Pantic (17), quien ya debutó la pasada campaña en el primer equipo con apenas 16 años.</p>
<p style="text-align: justify">Ellos dan forma a una nueva generación, como la de Lazar Markovic, Ninkovic, Jojic, o <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RpC0T0Awhd8">Mitrovic</a>. O como muchas otras que surgieron, abrazadas al talento, como un manantial imparable y programado, después de los Partizanove Bebe de 1966. En los primeros noventa, tras el colapso yugoslavo, afloraron Savo Milosevic, Albert Nadj, Dragan Ciric,  el portero Ivica Kral y algo después Mateja Kezman. Antes que ellos, el Partizan había explotado otra de sus armas históricas: la captación. Como ocurriera en los 60 con Milan Galic o Hasanagic. Jóvenes no formados en Belgrado, pero reclutados directamente para el primer equipo, del mismo modo que había funcionado en los 70 con un elegante líbero fichado del Sloboda Uzice y llamado Radomir Antic. A finales de los 80, se reunieron así <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=F1W-wkxrzNo">Pedja Mijatovic</a> (20 años), Jokanovic (22) y Spasic (23).</p>
<blockquote><p>Por el camino se quedó Dragan Mance, delantero que a los 22 años ya llevaba 174 goles.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">También, en los primeros 80, el Partizan convocó una sugerente camada de chicos formados en la casa: el mediapunta Momcilo Vukotic, el punta Zvonko Zivkovic, el defensa Ljubomir Radanovic, pero, sobre todos estos nombres, prevalecía Dragan Mance. Mance había llegado con 18 años al Partizan desde el rival del Teleoptik en el barrio de Zemun, el Galenika. Fue <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=G-0UUn8zYbQ">un delantero colosal</a> que podría haberse convertido en una leyenda del fútbol mundial. Quienes hablan de él lo enjabonan de elogios e hipérboles. Marcó 174 goles en 278 partidos. Las cifras se quedaron pequeñas: murió a los 22 años, estrellado en septiembre de 1985 en la autopista que conecta Belgrado con Novi Sad. Fue el <i>“James Dean”</i> del fútbol yugoslavo. La calle del Estadio Partizan lleva ahora su nombre. Hoy, todos los niños que entran a Zemunelo sueñan son salir algún día desde el estadio a la Ulica Dragan Mance como futbolistas de verdad, mayores y profesionales. Referencias no les faltan y exigencia tampoco: talento técnico, imaginación y determinación. Esa es la fórmula, abrillantada por el héroe Mance o adivinada ahora en los botines de diablo de Andrija Zivkovic.</p>
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