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	<title>Ecos del Balón &#187; Gabriel Batistuta</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>Batistuta, un hombre común #yomequedoencasa</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2020 03:52:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico más bien gordo. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico <a target="_blank" href ="https://www.pagina12.com.ar/1998/98-06/98-06-15/rota3a.htm">más bien gordo</a>. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre<span id="more-272042"></span> paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le hubiera gustado serlo. Su ambición, y la de sus padres, era terminar la secundaria, estudiar alguna carrera, graduarse, trabajar, divertirse. Una vida normal. Como la de cualquier otro. Al fútbol jugaba para no quedarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zvp5XOYEMDM">por fuera del ritual de sus amigos</a> y más allá de un Maradona que conocía porque alguien alguna vez le había regalado un póster que colgó en su cuarto, no sabía nada sobre el universo esférico que movía al país. Lo de él era una vida normal, pero, para su fortuna, tenía un don incorregible: marcar goles.</p>
<blockquote><p>Batistuta no tenía planeado ser futbolista hasta sus 18 años</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esa tarde que Griffa supo que en Batistuta había un goleador inexorable, el pibe del Reconquista le anotó 4 a Newell&#8217;s en la disputa de un torneo juvenil. Ese mismo día, Griffa convenció a su padre de que lo dejase entrenar un año en Newell&#8217;s, en Rosario y lejos de casa, porque veía en él un potencial diferente. Cayó entonces bajo las manos formadoras de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8yG5AEZ2QOc">Marcelo Bielsa</a>, quien le enseñó la profesión, le enseñó de táctica y lo puso a dieta. Con el &#8216;Loco&#8217;, Batistuta aprendió a ser futbolista. En nada estaba jugando la final de la Copa Libertadores. Un año duró en la primera del equipo rosarino antes de ser transferido a River Plate. En veintiún partidos, había anotado siete goles. Jugaba con la &#8216;7&#8217; y había en él algo que intimidaba: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jTKmNGugFQw">una potencia animal</a>. Para todo. Para correr, para pelear y para golpear el balón. Batistuta, que se había convertido en futbolista sin buscarlo, era un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo de Nuñez, bajo la dirección técnica de Daniel Passarella, quien luego sería su entrenador en la selección durante sus mejores años, Batistuta decepcionó. Quizás por su terrible velocidad y fuerza a campo abierto, Passarella lo hizo jugar como puntero izquierdo o derecho dependiendo de la ocasión. Y dado que el equipo &#8216;millonario&#8217; contaba con una nómina amplia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8ML8eeXldyc">el joven Batistuta</a> vio limitados sus minutos a intervenciones desde el banquillo. Anotó un par de goles, aunque también erró varios. A los seis meses, cuando pensaba que ya tenía que volver a empezar, apareció Boca Juniors. Lo había pedido Carlos Aimar para su plantel. La oportunidad era única; sin embargo, en su nueva casa, &#8216;Bati&#8217; volvió a ver más de cerca la línea de cal que el punto de penalti. Afortunadamente para él, Boca quedó octavo en el Apertura 90&#8242; y Aimar fue reemplazado por Óscar Washington Tabárez. El uruguayo, que lo había visto en la final de la Libertadores 88&#8242; ante Nacional, no lo dudó. ¿Qué habían visto en él Passarella y Aimar para sacarlo del área? Tabárez, por suerte, nunca lo supo. Con él, Batistuta, con la &#8216;9&#8217;, jugaría de centrodelantero. Y se salió: haciendo dupla con Latorre, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-DB6iUwC5r0">&#8216;Bati&#8217; metió 11 goles</a> en el Clausura 91&#8242; y se ganó un puesto en la nueva selección de Basile para la Copa América de Chile.</p>
<blockquote><p>Es el gran centrodelantero de la historia del fútbol argentino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Imjww7RreOU">Con la albiceleste impresionó</a>. Seis goles en siete partidos, anotando en todos menos en el 0-0 contra la selección local, le dieron el título de máximo artillero de la competición y a Argentina la coronan campeona. Era el comienzo idilio con el que nunca soñó, pero que lo marcó para siempre: 54 goles en 77 partidos que lo convirtieron desde 1998, cuando anotó su gol 35 con la selección y superó a Maradona, hasta 2016, cuando lo pasó Messi con alrededor de treinta partidos más, en el máximo goleador histórico de la selección &#8211; además del máximo goleador argentino en Copas del Mundo, con 10 tantos -. Números que lo transformaron en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7YniB5czMYI">gran delantero centro</a> del combinado argentino.</p>
<p style="text-align: justify">Esos primeros y fulgurantes seis meses de 1991 lo llevaron a fichar por la Fiorentina. En Italia, el Olimpo del fútbol, Batistuta demostró que lo suyo no era casualidad. Aquello que el ojo clínico de Griffa había visto en el &#8216;gordito&#8217; al que no le gustaba jugar al fútbol, era cierto. Sus más de doscientos goles en el durísimo campeonato italiano de la época hablan por sí mismos. Para Batistuta, el fútbol era su trabajo y su oficio era el de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jq-7PbgZBl8">marcar goles</A>. Y en eso era un obseso. Un goleador impresionante, armado con un remate violentísimo y de precisión quirúrgica con ambas piernas, que llevaba a los rivales al límite, que todo lo realizaba en pocos toques y siempre pensando en la portería contraria. Su olfato de gol era bestial; de cazador. Y su ansía anotadora no tenía comparación. Sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zZnb1slPYio">limitaciones técnicas</a>, que por momentos rozaban con la torpeza, eran borradas por esas cualidades demoledoras. Durante una década, Gabriel Omar Batistuta, un hombre común, fue el goleador más temible del mundo. No era el mejor, porque eso era para puristas. Era el más temible. Y todo a punta de trabajo, como cualquier obrero. </p>
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		<title>Un hombre común</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/03/analisis-gabriel-batistuta-inicios-carrera/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Mar 2017 02:47:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico más bien gordo. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando Jorge Griffa lo vio la primera vez, Batistuta era un chico <a target="_blank" href ="https://www.pagina12.com.ar/1998/98-06/98-06-15/rota3a.htm">más bien gordo</a>. Bien entrado en la adolescencia, Gabriel no se consideraba futbolero. Le gustaba más el basquetbol, sobre todo porque la cancha era más pequeña y se jugaba entre<span id="more-228542"></span> paredes y no hacía frío. Soñaba con ser Michael Jordan. O, mejor, le hubiera gustado serlo. Su ambición, y la de sus padres, era terminar la secundaria, estudiar alguna carrera, graduarse, trabajar, divertirse. Una vida normal. Como la de cualquier otro. Al fútbol jugaba para no quedarse <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zvp5XOYEMDM">por fuera del ritual de sus amigos</a> y más allá de un Maradona que conocía porque alguien alguna vez le había regalado un póster que colgó en su cuarto, no sabía nada sobre el universo esférico que movía al país. Lo de él era una vida normal, pero, para su fortuna, tenía un don incorregible: marcar goles.</p>
<blockquote><p>Batistuta no tenía planeado ser futbolista hasta sus 18 años</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esa tarde que Griffa supo que en Batistuta había un goleador inexorable, el pibe del Reconquista le anotó 4 a Newell&#8217;s en la disputa de un torneo juvenil. Ese mismo día, Griffa convenció a su padre de que lo dejase entrenar un año en Newell&#8217;s, en Rosario y lejos de casa, porque veía en él un potencial diferente. Cayó entonces bajo las manos formadoras de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8yG5AEZ2QOc">Marcelo Bielsa</a>, quien le enseñó la profesión, le enseñó de táctica y lo puso a dieta. Con el &#8216;Loco&#8217;, Batistuta aprendió a ser futbolista. En nada estaba jugando la final de la Copa Libertadores. Un año duró en la primera del equipo rosarino antes de ser transferido a River Plate. En veintiún partidos, había anotado siete goles. Jugaba con la &#8216;7&#8217; y había en él algo que intimidaba: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jTKmNGugFQw">una potencia animal</a>. Para todo. Para correr, para pelear y para golpear el balón. Batistuta, que se había convertido en futbolista sin buscarlo, era un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">En el equipo de Nuñez, bajo la dirección técnica de Daniel Passarella, quien luego sería su entrenador en la selección durante sus mejores años, Batistuta decepcionó. Quizás por su terrible velocidad y fuerza a campo abierto, Passarella lo hizo jugar como puntero izquierdo o derecho dependiendo de la ocasión. Y dado que el equipo &#8216;millonario&#8217; contaba con una nómina amplia, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=8ML8eeXldyc">el joven Batistuta</a> vio limitados sus minutos a intervenciones desde el banquillo. Anotó un par de goles, aunque también erró varios. A los seis meses, cuando pensaba que ya tenía que volver a empezar, apareció Boca Juniors. Lo había pedido Carlos Aimar para su plantel. La oportunidad era única; sin embargo, en su nueva casa, &#8216;Bati&#8217; volvió a ver más de cerca la línea de cal que el punto de penalti. Afortunadamente para él, Boca quedó octavo en el Apertura 90&#8242; y Aimar fue reemplazado por Óscar Washington Tabárez. El uruguayo, que lo había visto en la final de la Libertadores 88&#8242; ante Nacional, no lo dudó. ¿Qué habían visto en él Passarella y Aimar para sacarlo del área? Tabárez, por suerte, nunca lo supo. Con él, Batistuta, con la &#8216;9&#8217;, jugaría de centrodelantero. Y se salió: haciendo dupla con Latorre, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=-DB6iUwC5r0">&#8216;Bati&#8217; metió 11 goles</a> en el Clausura 91&#8242; y se ganó un puesto en la nueva selección de Basile para la Copa América de Chile.</p>
<blockquote><p>Es el gran centrodelantero de la historia del fútbol argentino</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Imjww7RreOU">Con la albiceleste impresionó</a>. Seis goles en siete partidos, anotando en todos menos en el 0-0 contra la selección local, le dieron el título de máximo artillero de la competición y a Argentina la coronan campeona. Era el comienzo idilio con el que nunca soñó, pero que lo marcó para siempre: 54 goles en 77 partidos que lo convirtieron desde 1998, cuando anotó su gol 35 con la selección y superó a Maradona, hasta 2016, cuando lo pasó Messi con alrededor de treinta partidos más, en el máximo goleador histórico de la selección &#8211; además del máximo goleador argentino en Copas del Mundo, con 10 tantos -. Números que lo transformaron en el <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=7YniB5czMYI">gran delantero centro</a> del combinado argentino.</p>
<p style="text-align: justify">Esos primeros y fulgurantes seis meses de 1991 lo llevaron a fichar por la Fiorentina. En Italia, el Olimpo del fútbol, Batistuta demostró que lo suyo no era casualidad. Aquello que el ojo clínico de Griffa había visto en el &#8216;gordito&#8217; al que no le gustaba jugar al fútbol, era cierto. Sus más de doscientos goles en el durísimo campeonato italiano de la época hablan por sí mismos. Para Batistuta, el fútbol era su trabajo y su oficio era el de <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Jq-7PbgZBl8">marcar goles</A>. Y en eso era un obseso. Un goleador impresionante, armado con un remate violentísimo y de precisión quirúrgica con ambas piernas, que llevaba a los rivales al límite, que todo lo realizaba en pocos toques y siempre pensando en la portería contraria. Su olfato de gol era bestial; de cazador. Y su ansía anotadora no tenía comparación. Sus <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=zZnb1slPYio">limitaciones técnicas</a>, que por momentos rozaban con la torpeza, eran borradas por esas cualidades demoledoras. Durante una década, Gabriel Omar Batistuta, un hombre común, fue el goleador más temible del mundo. No era el mejor, porque eso era para puristas. Era el más temible. Y todo a punta de trabajo, como cualquier obrero. </p>
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		<title>El momento de Claudio Ranieri</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/historia-carrera-trayectoria-claudio-ranieri-entrenador/</link>
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		<pubDate>Thu, 12 May 2016 02:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay algo que no encaja en la historia del Leicester City, y ese algo se llama Claudio Ranieri. No es una cuestión ya de narrativa, sino de pura y simple verosimilitud. Es decir, que un modesto equipo de la Premier League con una plantilla conformada por jugadores que nadie más quería tener sorprenda a todos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hay algo que no encaja en la <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/archivo-articulos-leicester-city-premier-league-2016/">historia del Leicester City</a>, y ese algo se llama Claudio Ranieri. No es una cuestión ya de narrativa, sino de pura y simple verosimilitud. Es decir, que un modesto equipo de la Premier League con una plantilla<span id="more-207547"></span> conformada por jugadores que nadie más quería tener sorprenda a todos y termine ganando el campeonato es algo que puede entrar dentro de nuestra comprensión. Es poco probable, desde luego, pero tiene sentido. Es coherente, aunque sea desde el punto de vista de la ficción estadounidense, que nos ha hecho interiorizar como propio el sueño americano <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-3FGlVvHzeMM/Vdt1AlJ_XdI/AAAAAAAAIWI/CIV_jHHbjEM/s1600/102513-celebs-best-basketball-movies-hoosiers-still.jpg.custom1200x675x20.jpg">del <i>underdog</i></a>. Pero que todo este cuento sea protagonizado por un entrenador como Claudio Ranieri no hay quien se lo crea. Parece una imposición. No cuadra. Aleja al espectador de la historia. No le lleva a empatizar. </p>
<p style="text-align: justify">El italiano es un entrenador con 30 años de carrera que no ha ganado prácticamente nada, pero que sí que había estado en muchos grandes equipos. Además, desarrollaba un fútbol no demasiado estético, lo que le convertía <i>«en uno más»</i>. No era como <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/analisis-evolucion-roma-de-zdenek-zeman/">Zdeněk Zeman</a>. No era uno de esos técnicos bohemios que han hecho carrera en equipos de segunda o tercera fila intentando acabar con ciertos tabúes al proponer un fútbol mucho más dado a la lírica, las palomitas y los milagros. Un personaje así sí que encajaba con el sueño del Leicester. Sí que hacía su historia posible. Sí que nos la hubiéramos creído sin verla. ¿Pero Claudio Ranieri? ¿De sus 30 años de carrera qué nos podía hacer pensar que iba a ser el gran protagonista de una de las historias más bonitas del fútbol moderno? ¿Por qué Claudio Ranieri?</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">A Ranieri nunca le había llamado la atención eso de ser un entrenador</span>Son muchas los días que nos hemos pasado reflexionando acerca de esta cuestión, intentando encontrar los caminos que le habían conducido <i>hasta Roma</i> y los sucesos que le habían preparado para poder vivir una situación así. Pero hasta que no se le da la vuelta a dicha pregunta, es imposible tratar de comprender qué pinta el italiano en esta historia. Así que, allá vamos: ¿Y por qué no Claudio Ranieri? En una entrevista publicada <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">en la Panenka #49</a>, el técnico italiano daba una respuesta que lo resume todo: <i>“Por mi carácter no me conformo nunca, y si miro atrás me digo: has logrado mucho, pero no has llegado nunca en el momento justo”</i>. Absolutamente toda su carrera se desarrolla a partir de esta paradoja que él mismo plantea. Pero&#8230; ¿es posible acaso lograr tanto y no haber llegado nunca en el momento justo? ¿Hasta qué punto esto es cierto? ¿Cuánto de excusa y cuánto de realidad hay? Lo cierto es que para llegar a la élite como entrenador sí que llegó en el momento justo y dio con el tipo indicado. Mismamente, cuando era un chaval jugaba como interior o, sobre todo, como delantero. Y no lo hacía mal. Simplemente tenía un problema: no marcaba goles. Por ello, Luciano Tessari le propuso situarle como defensa, tanto de central como de lateral, y de esta manera el joven Claudio pudo completar una larga carrera como futbolista. No fue demasiado exitosa, pero fue. Además, al final de la misma tuvo la fortuna de coincidir con <a target="_blank" href ="https://it.wikipedia.org/wiki/Gianni_Di_Marzio">Gianni di Marzio</a> en la US Catanzaro y en el Catania, lo cual propició su paso a los banquillos. Ranieri no se veía allí. Nunca había pensado en ello, nunca había tenido mucho interés. Pero Gianni le convenció, le consiguió su primer trabajo y le hizo entrenador.</p>
<blockquote><p>La carrera de Claudio Ranieri en los banquillos comenzó desde lo más bajo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Ranieri no ha sido un técnico ganador, pero su balance es positivo</span>Son muchos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/unai-emery-carrera-como-entrenador-pasado-futbolista-metodo-filosofia-almeria-valencia-sevilla/">los futbolistas que en los últimos años</a>  de su carrera van orientando su futuro hacia los banquillos, ya sea formándose para ello o incluso cambiando su visión del fútbol, pero este no fue su caso. Sin embargo, no resulta demasiado aventurado afirmar que rápidamente cambió de parecer. Los siguientes treinta años así lo atestiguan. No obstante, el romano lleva tres décadas sentándose en los banquillos de forma prácticamente ininterrumpida (únicamente paró entre 2005 y 2007), conformando así una de las trayectorias más dilatadas del fútbol contemporáneo. Gracias a este hecho, tenemos la posibilidad de hacer una valoración general sin perdernos en los altos y bajos que todo profesional del fútbol tiene. Así pues, antes de los detalles, vayamos a lo global: Ranieri ha entrenado a Vigor Lamezia, Campania Puteolana, Cagliari, Nápoles, Fiorentina, Valencia, Atlético de Madrid, Chelsea, Parma, Juventus, Roma, Inter, Mónaco y Grecia. Simplificando, ha dirigido a 14 equipos, de los cuales 10 de ellos han sido campeones de liga y otros 11 tienen títulos continentales. Su palmarés particular, en cambio, no arroja tantos éxitos: apenas un par de Copas, una Supercoppa de Italia y otra de Europa, a la cual se había llegado por mérito de otro entrenador. Pero una vez apuntado esto, hay que recordar la frase de Claudio: <i>«has logrado mucho, pero no has llegado nunca en el momento justo”</i>. Y ciertamente, cuando uno hace un repaso en profundidad, en primer lugar se da cuenta que la mayoría de trabajos de Ranieri se han saldado con una nota que bien podría oscilar entre el aprobado alto y el notable bajo. Como repasa Paco López en su <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html">maravilloso texto</a> en <i>«El Español»</i>, normalmente dejó a sus equipos bastante mejor de lo que se los había encontrado. Acumuló ascensos, resolvió problemas y continuó proyectos, pero al final ninguno tocó metal de verdad. ¿Por qué? ¿Nunca llegó en el momento justo?</p>
<p style="text-align: justify">Evidentemente hay de todo, pero por lo general Claudio Ranieri tiene razón. Comencemos desde el principio. El técnico italiano, de por entonces 34 años, inició su carrera en una de las categorías más bajas del Calcio, el Campeonato Interregional, con un Vigor Lamezia en el que únicamente duraría tres meses. Allí su debut en los banquillos estaba siendo positivo, es más, tenía al equipo líder, pero todo lo que rodeaba al club no convencía nada a Ranieri, que no dudó en abandonar cuando entendió que <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/"><i>«ciertos personajes»</i></a> volvían a estar demasiado cerca. Un poco más duradero sería su paso por el Campania Puteolana, club que estaba en la Serie C1 y que descendería a la Serie C2 después de que Claudio llegara, le echaran y volviera. Este no fue un buen año. El equipo ganó pocos partidos, pero curiosamente uno de ellos le valdría la primera gran oportunidad como técnico: el 1-0 ante el Cagliari. El club <i>rossoblu</i>, campeón de Italia en 1970, había bajado hasta la Serie C1, en parte por los numerosos problemas económicos que sufría. Sin embargo, pese a esto, era <i>«la Juventus de esta liga»</i>. Debía ascender el primer año de forma holgada, pero no lo hizo. En parte por su derrota ante Ranieri en Pozzuoli, que no fue una cualquiera. El día comenzó con el Cagliari entrenando sobre la única parte de hierba que tenía el campo del Puteolana, y por eso el concejal de deportes le preguntó a Claudio sí quería que lo echasen de ahí, pues estaban estropeando la poca hierba que había. <a target="_blank" href ="http://www.blogcagliaricalcio1920.net/notizie/curiosita/1057/claudio-ranieri--ecco-come-diventai-allenatore-del-cagliari">Pero Ranieri se negó</a>: <i>“No, no, déjalos. Se están durmiendo y no se dan cuenta. Ahora calientan ahí, pero luego deberán jugar en arcilla y así no saben jugar”</i>. Y así fue. El Puteolana ganó 1-0, y el presidente del Cagliari, Antonio Orrù, que había escuchado por accidente dicha conversación, apuntó el nombre del joven técnico de los locales en su memoria <i>«por si todo fallaba»</i>. Y como después todo falló, tanto el ascenso como la tarea de convencer a un entrenador más reputado, Orrù telefoneó al recién descendido Ranieri.</p>
<blockquote><p>Su ascenso a la élite del fútbol italiano fue meteórico, pese a no ganar casi nada.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Esta afortunada anécdota fue toda una bendición tanto para el Cagliari como para Claudio. <i>“Como entrenador florecí en Cagliari”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.repubblica.it/sport/calcio/esteri/2016/05/09/news/calcio_ranieri_con_leicester_impresa_piu_bella_ma_non_dimentico_cagliari_-139438456/">suele decir</a>. Allí pasó tres temporadas en las que no pararía de acumular buenas noticias: el primer año ascendió como primero a la Serie B y ganó la Coppa Italia Serie C1, en su segundo curso logró el ansiado ascenso a la Serie A y, finalmente, el último año consolidó al Cagliari en la máxima categoría, salvando al equipo con una formidable segunda vuelta tras haber sumado sólo 9 puntos en la primera. La clave del éxito este último año fue dar lugar al talento de Enzo Francescoli, pero la premisa táctica que englobó su etapa fue la solidez defensiva: de hecho, en sus dos primeras temporadas encajó sólo 43 goles en 72 partidos. Claudio, sin lugar a dudas, era un técnico defensivista.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Su estancia en Nápoles fue muy de más a menos</span>Su buen trabajo con los <i>rossoblu</i> despertó la atención del SSC Nápoles en 1991, club que había salido campeón de Italia dos temporadas antes y de la UEFA hacía tres. En su escalada a la élite, fichar por el Napoles sonaba primero a confirmación total y, después, a oportunidad de oro. Para que nos hagamos una idea, el Nápoles para Ranieri vino a ser el Valencia para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/unai-emery-carrera-como-entrenador-pasado-futbolista-metodo-filosofia-almeria-valencia-sevilla/">Unai Emery</a>, después de que éste pasara pasara por Lorca y Almería. Sin embargo, el asterisco que figuraba en su contrato era mayúsculo: este sería el primer año sin Diego Armando Maradona. Y esto iba más allá de lo puramente futbolístico, lo cual evidentemente era ya tan importante como que su marcha alejaba al club de los títulos. Su pérdida tenía un impacto todavía mayor. Nápoles sin Maradona eras los Bulls sin Jordan, París sin la Torre Eiffel y Argentina sin la pelota ni Gardel. Así lo <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">explicaba el propio Ranieri</a>: <i>«La sombra de Maradona era alargadísima. En ese intento por atenuar el dolor popular -un dolor casi físico, que se podía respirar, advertir, tocar- Gianfranco Zola fue francamente extraordinario»</i>. Lo cierto es que el técnico iba a tener a buenos jugadores a sus órdenes (Blanc, Careca o el propio Zola), pero sin <i>«El Diego»</i> en el equipo todo podía pasar. Era adentrarse en lo desconocido. No se sabía ni que objetivos marcar ni que exigir. Pero fueran cuales fueran estos, parece lógico pensar que la 4ª plaza y su consiguiente clasificación a la UEFA el primer año fue un excelente trabajo. El segundo no fue tan bueno (11º en Serie A, Cuartos en Coppa y 1/16 en UEFA), pero volvería a ganar otro partido clave para él: en su debut en Europa, Ranieri le endosó una manita al Valencia en Mestalla.</p>
<p style="text-align: justify">Pero antes de dar el salto a España, Ranieri iba a pasar cuatro temporadas en Florencia dirigiendo a una Fiorentina recién descendida a la Serie B. Era la primera vez desde 1939 que el club <i>viola</i> vivía esta situación, así que ni que decir tiene lo enrarecido y demencial del contexto que rodeaba al equipo cuando Claudio llegó. No era el mejor momento, otra vez, pero es que normalmente cuando un técnico asume un equipo es porque el anterior no lo ha dejado donde debería, así que tampoco esta situación era demasiado extraña. Además, la Fiorentina aquel año mantendría a Stefan Effenberg como capitán, conservaría a <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=AO26JMeKey0">Gabriel Omar Batistuta como delantero centro</a> y firmaría a un joven Francesco Toldo para la portería. Era un buen equipo. Y Ranieri lo devolvió pronto a la Serie A, tras encajar únicamente 19 goles en 38 partidos, una media propia del Atlético de Madrid de Simeone. Después, en los tres siguientes cursos, lo consolidaría en la parte media-alta de la Serie A, consiguiendo un 10º, un 4º y un 9º puesto, amen de ganar la Coppa Italia 1996 y la Supercoppa 1997 a lomos de <i>«Batigol»</i>. En cambio, pese a estos triunfos, la opinión que tienen técnico y afición de esta etapa difiere mucho. Ranieri habla de estos años como uno de los mejores trabajos de su carrera, pero cuando en 2012 se rumoreó su regreso, los hinchas cantaron en el estadio aquello de <i>«Non lo vogliamo, Ranieri non lo vogliamo»</i>, que ni necesita traducción. A partir de su éxito en Inglaterra, muchos fans <a target="_blank" href ="http://www.fiorentina.it/it/news/articolo.54.46553/dal-ranieri-non-lo-vogliamo-al-king-of-england.html">han decidido revaluar</a> todo lo que sucedió. ¿Se equivocaron? ¿Infravaloraron su necesario trabajo viendo cómo luego ningún técnico lo hizo mucho mejor? Quien sabe, pero lo cierto es que la afición le despidió sin derramar lágrima alguna.</p>
<blockquote><p>Tras varios buenos trabajos pero únicamente dos títulos, Ranieri dio el salto a Europa.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Les presento al señor Rinaldi»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2016/05/02/internacional/1462224828_328943.html ">exclamó</a> Francisco Roig. El apellido de Claudio parecía lo de menos, porque tampoco es que en España fuera aún demasiado conocido. Lo importante es que <i>«Rinaldi»</i> sonaba tan italiano como <i>«Ranieri»</i>, pues su nacionalidad había sido el principal motivo de su contratación. En septiembre de 1997, lo que el Valencia parecía demandar era un <i>«sargento de hierro»</i> que <i>«enderezase al vestuario»</i>. Ya saben, el ciclo de todos los clubes y sus entornos: mano izquierda, mano derecha, mano izquierda, mano derecha&#8230; Y Claudio Ranieri representaba eso, sobre todo teniendo en cuenta que venía para sustituir a Jorge Valdano. <i>«Era muy italiano en sus formas. Quería organización y contras. El club había hecho una plantilla para Valdano y él llegó para sacar resultados»</i>, explicaba Luis Milla. La fórmula no sonaba muy bien; venía a ser como encargar a un vegano hacer la compra en un asador. Pero funcionó. En las siguientes dos temporadas, el Valencia fue creciendo sin necesidad de mirar atrás. Después serían Héctor Cúper y Rafa Benítez quienes convertirían al Valencia en uno de los mejores equipos de Europa, pero Claudio Ranieri había sentado antes la base futbolística, competitiva y emocional de aquel vestuario. <i>«Nos convirtió en ganadores. Trabajaba mucho el aspecto psicológico»</i>, <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2016/05/02/internacional/1462224828_328943.html ">reconocía Miroslav Djukic</a>. Así, los ches pasaron del 9º puesto del primer año al 4º del segundo, que además culminó con el triunfo en la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid por 3-0.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">Su etapa en el Atlético no iba a poder salir bien</span>Aquella final propiciaría miles de halagos para el <i>«Piojo»</i> López, se cree que <a target="_blank" href ="http://epoca1.valenciaplaza.com/ver/134402/cual-fue-el-gol-realmente-increible-de-mendieta-que-inspiro-a-los-planetas.html">una canción para Mendieta</a> y, por supuesto, un nuevo contrato laboral para Ranieri. Tras sufrir semejante derrota, Jesús Gil creyó encontrar al técnico definitivo. <i>«Este sí que no puede salir mal»</i>, debió pensar mientras llamaba a la radio para anunciar que Radomir Antic ya era historia. Pero sí salió mal. Y, ciertamente, no podía haber salido de otra manera. Más allá de la delicada situación institucional que rodeaba al club colchonero, que sería intervenido judicialmente, se encontraba el hecho de que era más normal ver una temporada con tres entrenadores diferentes que acabar con el que la había empezado. Paciencia no había. Proyecto, tampoco. De ahí que a Claudio Ranieri, un técnico de repliegue bajo y contragolpe casi nunca negociado, se le diera una plantilla que no encajaba con él. Había mucho joven emergente (Solari, Paunovic, Valerón, Baraja, Roberto&#8230;), los defensas no casaban con su sistema (Ayala y Gamarra eran muy bajitos para un repliegue) y, además, los más veteranos nunca creyeron en él. La situación fue insostenible desde las primeras fechas. Si duró 26 partidos fue porque el club, en ese momento, estaba a otras cosas. Y claro, al final,  <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=VD7YT3gaqw0">el infierno</a>.</p>
<blockquote><p>En Stamford Bridge hizo un gran trabajo&#8230; Pero se tuvo que ir cuando mejor pintaban las cosas allí.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>«Nunca he tenido problemas en dar rienda suelta a la fantasía. He entrenado a Zola, pero también a Totti, Rui Costa, Del Piero o Francescoli. Con esos campeones siempre me he encontrado muy cómodo. Y creo que ellos pueden decir lo mismo. [&#8230;] Siempre he intentando alumbrar una organización que integrase la fantasía dentro del equilibrio, el golpe de genialidad dentro del espíritu de equipo, la iniciativa individual en el trabajo colectivo. Se trata de un todo, en el que hay que tener presente un asunto fundamental»</i>, explicaba en <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">Panenka</a>. Traduciendo: la fantasía debía estar integrada y controlada. Ésta ha sido una constante durante toda su carrera, y a mediados de los 2000 ya era de sobra conocido su gusto futbolístico por aficionados, jugadores y clubes. Sin embargo, hubo un día donde lo negoció.</p>
<p style="text-align: justify">Semifinales Champions League 2003/2004: AS Monaco &#8211; Chelsea FC. Y más exactamente: partido de ida, minuto 62, marcador 1-1 y los monegascos con 10. Entonces, en ese preciso momento, Claudio Ranieri decidió retirar a Mario Melchiot (lateral) para meter a Jimmy Floyd Hasselbaink (delantero) junto a Hernán Crespo. <i>«Oh fuck, Claudio, why? Why?»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.skysports.com/football/news/11712/9912591/new-leicester-manager-claudio-ranieris-best-quotes 
">se maldijo posteriormente</a>. Y tenía motivos para ello. El Mónaco, en inferioridad, aprovechó la <i>«licencia»</i> del italiano para meter dos goles, dejar la eliminatoria encarrilada y terminar de confirmar el presentimiento de Román Abramóvich, que creía que Ranieri no era el técnico indicado para dar el siguiente paso. Y esto lo fue todo. Claudio había llegado al Chelsea el año 2000, cuando el conjunto londinense era uno más en la Premier. Poco a poco, con un crecimiento constante, fue asentándose en la parte alta: 6º, 6º y 4º. Y en junio 2003, al principio de su cuarto año, el club cambió de dueño. Y de historia, de ritmo y objetivos. De todo. Ranieri era por entonces muy querido y valorado por Stamford Bridge, lo cual se ha vuelto a recordar recientemente, pero la nueva dirección nunca le vio con buenos ojos. Era lógico. Tras 15 años en la profesión, Ranieri había ganado lo justo. Y Abramóvich quería a los mejores tanto en el campo como en el banquillo. De ahí que, conforme avanzó la temporada, pese a que el Chelsea de Ranieri seguía en Champions e iba segundo en Premier, los rumores se disparaban. Su continuidad estaba en el aire. Se dudaba de él. Las preguntas seguían. ¿Era el indicado? ¿El Chelsea iba a poder ganar con él? ¿Era un técnico ganador? Ahogado por la presión, Claudio Ranieri trató de responder a todas estas preguntas un 20 de abril en el Stade Louis II, y el fútbol le explicó hasta por dos veces que ni él era <i>«the special one»</i> ni éste iba a ser su momento. </p>
<blockquote><p>La suma de Semifinales Champions más Valencia 2004 dolió. Por eso se pasó dos años fuera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando uno tiene unas convicciones tan firmes, decide negociarlas y el trato sale tan sumamente mal, el mundo se tambalea por completo y para siempre. Y las consecuencias no se hicieron esperar. En primer lugar, su regreso en 2004 a Valencia no pudo salir peor. Pese a la Supercopa de Europa ganada, el italiano recuerda aquel momento como <a target="_blank" href ="http://www.levante-emv.com/valencia-cf/2016/05/09/ranieri-segunda-etapa-valencia-peor/1415396.html"><i>«el peor de su carrera»</i></a> sin ningún tipo de dudas. Quizás por esto Claudio decidió parar por primera vez en su carrera. Fue un descanso leve, de apenas dos años, pero que éste se produjera y que, tras el mismo, decidiera regresar a Italia dice mucho de su situación.</p>
<p style="text-align: justify">Primero estuvo en Parma, después en la Juve, más tarde en Roma y, por último, en el Inter de Milan. Ya por entonces cargaba con el cartel que parece que define su carrera: <i>«soluciono problemas»</i>, pero nada más. A Ranieri se le veía como un mero y necesario intermediario. Un entrenador que podía hacer un trabajo útil, como cuando salvó al Parma del descenso, pero que no estaba capacitado para dar el siguiente paso. De ahí que llegara a la Juventus y el Inter en dos momentos tan complejos como poco gratificantes. En Turín desembarcó tras regresar a la Serie A y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/05/proyecto-nueva-juventus-reformulacion-club-estadio-conte-pirlo-modelo-juego/">antes de que Andrea Agnelli</a> cambiara el club, y en Milan le tocó ser el tercero de los muchos y breves sucesores que tuvo José Mourinho. <i>“En la última parte de su carrera en Italia ha entrenado a equipos grandes que estaban en pleno proceso de reconstrucción, como la Juventus por ejemplo. Pero siempre ha sido muy criticado por los hinchas. De todas formas, es que aquella Juve no era esta Juventus ”</i>, nos cuenta nuestro amigo <a target="_blank" href ="https://twitter.com/pizzigo">Carlo Pizzigoni</a>, periodista de SKY Italia, antes de detenerse con su etapa en el Inter: <i>“La directiva de Inter de Milan ha sido siempre bastante floja. Aquí se valora más el trabajo de un técnico que no ejerce solamente de técnico&#8230; Es decir, se necesita a alguien como Simeone en el Atlético. O como aquí son Mancini y, sobre todo, José Mourinho. Pero Ranieri no tiene este carácter. […] Él llegó, puso su clásico 4-4-2 y continuó el campeonato sin infamia y sin elogios, la mediocridad ranieriana&#8230;”</i>. En general, tampoco se puede decir que su trabajo fuera malo, más allá del complicado reto que representaba aquel Inter y que no pudo superar. Además de salvar al Parma, logró un subcampeonato con la Juve y otro con la Roma. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">De Mónaco a Grecia, y de allí a su posible final</span>En realidad es que era lo de siempre. Un aprobado, pero jamás un sobresaliente. Un trabajo necesario, pero nunca un momento señalado. Exactamente lo mismo que le sucedió en Mónaco, donde primero ayudó a ascender al equipo y luego le colocó segundo de la Ligue 1 tras el poderoso Paris Saint-Germain, pero a la hora de la verdad, al igual que hizo Abramóvich, el presidente del club monegasco quiso apostar por un prometedor técnico portugués. Nadie puede culpar ni a Abramóvich ni al propio Rybolóvlev de tomar dichas decisiones, pues además <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/jose-mourinho-y-batman-parecidos-heroes/">José Mourinho</a> y Leonardo Jardim confirmaron que erróneas no eran, pero no cuesta nada empatizar en este punto con Claudio Ranieri. Sólo hay que pararse a pensarlo. Si llegaba a un buen equipo era porque éste estaba en problemas. Si iniciaba un proyecto y lo hacía con relativo éxito, cuando tocaba dar el siguiente paso se buscaba a otro tipo de técnico. Y si se equivocaba, el desastre era mayúsculo. Como con el Atlético de Madrid, como con Grecia. <i>«Entrenar a una selección era una vieja aspiración mía. Tal vez debería haber reflexionado mejor, esperar, valorar más a fondo ventajas y desventajas de una aventura sin red de seguridad. Ahí fallé»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.panenka.org/miradas/entrevistas/claudio-ranieri-nunca-he-llegado-en-el-momento-justo/">comenta decepcionado</a>. Ranieri había decidido firmar por una Grecia que acaba de despedir, definitivamente, a su mejor generación de la historia, y además lo hacía en medio de una gravísima crisis que lleva lastrando desde hace tiempo las ligas y el fútbol base del país. Y sucedió lo peor que podía suceder. Sin Karagounis ni Katsouranis y preguntándose qué demonios hacía allí, Claudio Ranieri cayó ante Islas Feroes. Y pareció su final.</p>
<blockquote><p><i>“Mi carrera dio igual después de esos cuatro partidos con Grecia. Mi pedigrí se fue. Me convertí en cuatro partidos. ¿Cómo puede ser posible? Les entrené quince días partidos en cuatro ocasiones. Para mí la reputación no es importante. Soy un hombre honesto. Me gusta mi trabajo, pongo mucha pasión y doy todo mi corazón. Por eso, no me importa si soy ‘bueno o no’, un ‘entrenador viejo o joven’, eso son palabras. Lo importante está en el campo”</i>, <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html 
">explicaba muy recientemente</a> Claudio Ranieri.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Claudio Ranieri? Really?”</i>, <a target="_blank" href ="https://twitter.com/garylineker/status/620629826303598592">twitteo</a> Gary Lineker al conocer que el nuevo entrenador de su Leicester City iba a ser Ranieri. Ahora ya es costumbre recordarle dicha frase al comentarista inglés, pero&#8230; ¿quién pensaba lo contrario? ¿Quién se podía imaginar lo que ha sucedido? ¿Quién entiende lo qué ha ocurrido? Hace tan sólo doce meses, Claudio Ranieri parecía haber iniciado esa etapa de tumbos, idas y venidas tan habitual en los técnicos italianos. Incluso se entendía como algo lógico e irremediable.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿por qué ha pasado lo que ha pasado? No hay respuestas. Lo cierto es que Claudio Ranieri tenía razón con aquello de que <i>«nunca había llegado en el momento justo»</i>. El Nápoles tras Maradona, el Valencia pre-explosión, el (pen)último Atleti de Gil, el Chelsea antes de Abramóvich, la Juventus antes de Agnelli, el Inter después de Mourinho&#8230; Son demasiados ejemplos como para contradecirle. Pero en realidad es que los momentos, los contextos, también los hacen buenos los entrenadores. Son ellos los encargados de construir su propia historia, de involucrar al vestuario, el club y el entorno en la misma dinámica. ¿<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/archivo-articulos-leicester-city-premier-league-2016/">O acaso el Leicester City era el momento justo</a>? No, no lo era. El equipo venía de completar un buen final de temporada y ciertos jugadores tenían un potencial muy superior a su rendimiento pasado, eso está ahí, pero lo que ha pasado va más allá de lo que podían apuntar estos indicios. Y esto es mérito de Claudio Ranieri, porque su gestión del grupo ha sido magnífica. El tema de las pizzas, la identificación con el vestuario, el viaje a Dubai, sus mensajes en rueda de prensa&#8230; Ranieri hizo todo lo posible para que el triunfo final fuera una posibilidad más. Es cierto que su fórmula táctica sí que encontró en esta paupérrima Premier League 2015/2016 el momento justo, pero sólo con pizarra esto no hubiera sido posible. De ninguna manera. Por eso, actualmente, pese a que siga siendo el mismo entrenador con el mismo curriculum, el nombre de Claudio Ranieri no suena igual. Recordaba Paco López en su <a target="_blank" href ="http://www.elespanol.com/deportes/futbol/20160502/121738032_0.html">acertado texto</a> cómo el italiano es admirador de Rudyard Kipling, en especial de esa estrofa que coloca a la victoria y la derrota en el mismo lugar, en el de los impostores. Y es cierto. Y tiene razón. Y por eso Claudio Ranieri no debía encajar en esta historia. Y por eso finalmente encajó.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/decalogo-momentos-premier-league-leicester-city"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/leicester/01.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/05/importancia-jamie-vardy-titulo-leicester-ranieri"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/leicester/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>El ciclo Messi</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jul 2015 02:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”. La televisión argentina no podía contenerse. Tras reunir sin éxito una de las mayores constelaciones de su historia en el Mundial 2006, Brasil se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i>“¡Ya salen, ya salen! Míralos, ¡son unos picapedreros!”</i>. La televisión argentina <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=rd1F9_vt0KQ">no podía contenerse</a>. Tras reunir sin éxito <a target="_blank" href ="http://diarioadn.co/polopoly_fs/1.15476.1343914765!/image/image.jpg_gen/derivatives/p4-3d1263x947/image.jpg">una de las mayores constelaciones</a> de su historia en el Mundial 2006, Brasil<span id="more-172241"></span> se había plantado en la final de la Copa América 2007 con un bloque y juego más que sombríos. Los Vagner Love, Josué, Mineiro o Elano parecían muy poca cosa, incapaces de vestir esa camiseta. Al otro lado estaba Argentina, que había coleccionado victorias con una superioridad casi sin precedentes. Existía en el país el pensamiento de que jamás se había disfrutado de tanto talento junto. Apunten: Zanetti, Ayala, Riquelme, Verón,  Tévez, Crespo… y Messi. Más Gaby Milito, Mascherano, Aimar, Cambiasso… Una mezcla perfecta entre jóvenes, maduros y leyendas consagradas que iba a más de tres goles por partido. Argentina nunca había sido tan, tan favorita ante Brasil. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=6WPSAaQRHMo">Pero Argentina perdió</a>.</p>
<p style="text-align: justify">Aquella derrota supuso un punto de inflexión –negativo– para la camiseta albiceleste. Los catorce años sin títulos, que parecían circunstanciales, de repente tenían otro aspecto. ¿Cuándo se rompería la racha? Después de todo, si no había sido con ese plantel, ¿cuándo sería? El semillero argentino había reaccionado con orgullo a la (des)aparición celestial de Diego Armando Maradona. Tras él llegaron acontecimientos como Batistuta (<a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1J36Yt5o_Mc">máximo goleador de la historia</a> de la Selección), Fernando Redondo (quizás el mejor y más puro <i>“5”</i> que dio la nación) o Riquelme (mejor jugador de la historia de Boca). Incluso puede decirse que en 2002, Argentina acudió a una Copa del Mundo con el mejor engranaje colectivo en décadas de la mano de Marcelo Bielsa. Pero nada había bastado. Los años caían y las derrotas se acumulaban. Solo los treintañeros recuerdan ya una Argentina campeona.</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Jugar con Argentina te quita prestigio»</i> (Carlos Tévez, 2 de septiembre de 2011).</p>
<blockquote><p>El S.XXI no conoce triunfo argentino. Cada derrota hacía más probable la siguiente. Hasta hoy.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lionel Messi es un insurrecto. Un hereje contra la historia. En el rosarino, el fútbol encontró a la primera figura en treinta años a la <a target="_blank" href ="http://www.masconazo.com/sports/images/pelemessidi.jpg">altura de sus reyes pétreos</a>. Nacido en la tierra de su antecesor, Messi recibió de manera natural una comanda sin lógica: reeditar la obra irrepetible e insuperable de Maradona con Argentina. Daba igual que tal cosa fuera, literalmente, imposible. Las historias especiales del mundo del balompié se suceden en contextos sociales y deportivos tan particulares que el propio fútbol se asegura de que no puedan duplicarse. Pedirle a Messi una historia de amor <a target="_blank" href ="https://lachamusca.files.wordpress.com/2007/10/maradona2.gif">con <i>“la Diez”</i></a> como la que vivió Diego tendría el mismo sentido que exigirle a cualquier estrella (pasada o futura) que llegase al Real Madrid que pusiera su nombre a la <a target="_blank" href ="http://static.betazeta.com/www.ferplei.com/up/2010/02/distefano_destacado.gif">altura de Alfredo Di Stefano</a>. Tan ilógico como demandarle al próximo megacrack del FC Barcelona que se alce por encima de los números y títulos del propio Messi. Los gigantes del balón dejan su marca en territorios por conquistar. Todos menos Leo, obligado a <i>bancarse</i> ese imposible.</p>
<blockquote><p>Argentina necesita sentirse Argentina para competir. Son un fútbol basado en el orgullo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Lo que Diego Maradona fue para la Selección quedó explicado en su momento en el tercer párrafo del artículo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-crisis-futbol-argentino/">«Solo queda el potrero»</a>. Mucho más que un Mundial, su legado tuvo que ver con la exaltación del orgullo argentino. Alrededor del liderazgo de Diego nació una competitividad extrema de unos futbolistas, en algunos casos, bastante limitados. La imagen del triunfo es México 86 pero el resumen del <i>maradonismo</i> se condensa en Italia 90. Si uno repasa el campeonato, verá que el Pelusa lo finalizó con 0 goles en 7 partidos (había hecho 5 en 7 encuentros en suelo mexicano). Maradona afrontó el torneo muy castigado del tobillo y casi no hubo señales de sus galopadas <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=HJ-KEzL7EDg">en la primera fase</a>, en la que Argentina quedó tercera. Pero entonces llegó la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=wu0FfcdZQ18"><i>«corrida memorable»</i></a> ante Brasil. Una inolvidable injusticia futbolística ante el enemigo íntimo. El milagro del Diez obligaba al resto a derramar sangre si era necesario. A partir de ahí, Argentina fue avanzando rondas sin necesidad de ganar, con el arquero Goycoechea <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=q_2bFXWhxQs">parando mil penaltis</a>, todo rodeado de un sufrimiento extremo. Maradona no decidía los partidos con goles o asistencias, pero resultaba objetivo que sin él, la albiceleste no hubiera durado ni un minuto en el Mundial. Alemania acabó con el sueño del tricampeonato pero en la camiseta argentina se había grabado un gen ganador que le permitió levantar dos Copas América en 1991 y 1993 sin tener a Maradona en sus filas.</p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify"><i>(Hasta aquí la historia argentina entre 1986 y 2011. Sepamos qué hubo más allá.)</i></p>
<blockquote><p>La tarea de Leo Messi en Argentina tenía connotaciones por encima incluso de los propios títulos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Leo Messi arranca como número uno del planeta en 2009. Es ahí, un año antes del Mundial de Sudáfrica, donde comienza <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-etapa-sabella-messi-maradona-batista/"><i>“Que de la mano de Leo Messi”</i></a>, artículo que narra con máxima precisión toda la etapa de Messi en la Selección entre 2009 y 2013. Es la de Leo una historia de madurez tardía, un encuentro entre dos entes (jugador y Selección) destinados a quererse y que sin embargo, llegaron a odiarse casi sin matices. Leo, amando a su país, viajaba con pavor hacia un fútbol y una cultura todavía imposibles de descifrar para él. El pueblo argentino, por su parte, reaccionaba con ira al no poder adorar a quien ya era rey. Por el camino erraron unos y otros, y fue en 2012 cuando la barrera por fin cayó. Había costado pero Messi ya era <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=fynBy_Z-7nw">el futbolista del siglo</a> también con Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a ello, la prueba del algodón estaba por llegar. La Copa del Mundo de Brasil definiría el impacto real de Messi en la historia de la Selección. Lo cierto es que globalmente Argentina llegaba bien. El bloque de jugadores contaba con la edad ideal y venía actuando junto desde hacía tres años. No obstante, el once habitual de Sabella dejaba muchas dudas. La delantera acumulaba elogios pero el centro del campo y –sobre todo– la defensa eran casi un saco de boxeo para la opinión pública. Fruto del nerviosismo, Sabella inauguró el campeonato ante Bosnia con cinco zagueros, el sistema que solía utilizar cuando olía el sufrimiento. La primera parte de Argentina fue horrible, depresiva. En 45 minutos de juego se estaba tirando por tierra todo el optimismo acumulado en los dos años anteriores. No hay exageración, Argentina es tal cual, y un Mundial (que se lo digan a Bielsa) tampoco otorga tiempo de reacción. Pero entonces apareció Messi. Apareció por fin la imagen deseada: un <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=DRj1tYHary0">golazo de Leo con la Diez en la Copa del Mundo</a>, celebrado <a target="_blank" href ="http://41.media.tumblr.com/9c41f017fa64a70e98749853c34fcf39/tumblr_n79myzfIb71rjh70yo1_1280.jpg">como nunca</a> antes por <i>la Pulga</i>. Argentina había jugado fatal pero había ganado. Hubiera podido derrotar a Bosnia sin el concurso de Messi, pero hubiera sido imposible ser feliz aquella noche sin la ilusión de tenerle.</p>
<blockquote><p>Messi puso lo imprescindible para que Argentina comenzara a recobrar el placer de ser ella misma</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Tras Bosnia llegó Irán, quizás la peor actuación de Argentina en la Copa. A nivel de juego lo cierto es que no había muchas noticias positivas; Messi la tocaba poco, Di María intentaba miles sin éxito y apenas sí se sucedían cortes milagrosos de Mascherano. Asomaba de nuevo la depresión cuando Messi, tras 90 minutos opacos como no se le recuerdan, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=qRaSyjRRc40">inventaba otro golazo excepcional</a>. Las dudas quedaban sepultadas por la euforia que generaba ver a Leo decidir. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0yGJOICdXHI"><i>“Gracias a Dios, el enano frotó la lámpara”</i></a>, exclamaba Romero tras el choque. Messi comenzaba a penetrar en unos compañeros que, ahora sí, creían tener el as de la baraja. Estaban cambiando cosas. En octavos llegó la brutal exhibición de Di María ante Suiza, definida de la mejor manera: <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=0PbrDfCJKK4">gol del <i>Fideo</i> tras cabalgada</a> de Messi en el minuto 118. En el 120, <a target="_blank" href ="http://www.rpp.com.pe/pict.php?g=-1&amp;p=/picnewsa/1390743.jpg">palo milagroso</a> de Suiza. El tono épico estaba ya servido. ¿A qué nos recordaba todo esto?</p>
<p style="text-align: justify">El final feliz quizás se estropeó cuando, ante Bélgica, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=TnWNFBVdbsw#t=2m44s">un pase inaudito de Leo</a> obligó a Di María a una carrera inasumible hasta para él. Con Angelito fuera y Messi, Agüero e Higuaín muy lejos de sus plenitudes físicas, los de Sabella dejaron de poder atacar. Pero daba igual. Argentina ya era Argentina de nuevo. A partir de aquí, los elementos menos dotados (y más discutidos) de la Selección pusieron <i>“el huevo”</i> histórico que les había caracterizado en el pasado. Para el recuerdo la actuación del flojísimo Basanta (todo un homenaje a los Troglio, Giusti y compañía), <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4DTJbu_hfg4#t=9m19s">el corte acrobático de Garay en el minuto 94</a> ante Bélgica, el cruce de Mascherano ante Robben, los kilómetros de Biglia, los penaltis de Romero ante Holanda (<i>déjà vu</i>), el cierre con codazo de Rojo ante Wijnaldum… Incluso los primeros 45 minutos de Messi ante Alemania, sus mejores del torneo, se basaron en un derroche físico y emotivo que no estaba para sostener. Argentina hincó la rodilla, sí. Y es Argentina un país tremendamente exitista; si no hay triunfo, no hay gloria (y más en el caso de Messi). Pero esta vez iba a ser distinto. Exactamente igual que sucedía tras la final de Italia 90 (<a target="_blank" href ="http://mla-s2-p.mlstatic.com/el-grafico-3692-i-grandes-fotos-del-mundial-italia-90-4160-MLA2792265854_062012-F.jpg">Ver Portada <i>“El Gráfico”</i></a>), el pueblo se sintió unido a ese grupo, había compartido su sufrimiento, generándose así un nivel de empatía inesperado. <a target="_blank" href ="https://pbs.twimg.com/media/CHUXdIMWoAIuPoD.jpg:large"><i>“Nunca lo vamos a olvidar”</i></a>. Leo regresó sin su Mundial, pero había recuperado el <i>argentinismo</i>. El valor de esa camiseta.</p>
<blockquote><p>La herencia del Mundial ha hecho de Argentina algo que, por nivel de futbolistas, quizás no es</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><i>“Argentina tiene un equipazo”</i>. La sentencia data de junio de 2015, escasos 12 meses después del comienzo de la Copa del Mundo. Faltan días para el arranque de la Copa América y Argentina, en efecto, es muy favorita. <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=Umo3VEWELxM">Leo Messi ha recobrado el nivel</a> físico que hubiera soñado tener en Brasil, algo que condiciona el sentir general. Pero hay algo más detrás. De repente, se mira distinto a los convocados por Martino. Se sumaron Otamendi y Banega, de grandes temporadas en Valencia y Sevilla pero tampoco novedades desconocidas. Ambos formaron parte del proceso desde 2011. Entonces, ¿existe ese equipazo? </p>
<p style="text-align: justify">Con la Champions League como máxima prueba de calidad <i>“élite”</i>, un vistazo al núcleo duro nos dice que los Romero, Biglia, Rojo, Gago, Banega (más los Fede, Palacio o Basanta) jamás tuvieron peso relevante en la Copa de Europa. Otros, como Lavezzi, Garay, Zabaleta o Pastore sí que la juegan cada año, aunque queden lejos de frecuentar las semifinales. El dominio de la competición se reserva <a target="_blank" href ="http://www3.pictures.zimbio.com/gi/Lionel+Messi+Carlos+Tevez+Argentina+v+Mexico+YPDhwMXNr7ql.jpg">para la delantera</a> y Javier Mascherano, es decir, para las piezas intocables, aquellos de los que nunca se dudó. Sucede que Argentina es hoy un escenario mucho más agradable y placentero. El citado Pastore es el mejor ejemplo de ello. Siendo un jugador innegablemente <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/boca-juniors/futbol/Lagunero-irregular_0_829717362.html"><i>lagunero</i></a>, su integración ha sido inmediata, suave, casi idílica. La misma camiseta que hizo de Verón un apestado y de Aimar algo irrelevante, parece no pesar para <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-di-maria-argentina-martino-messi-sabella/">el <i>Flaco</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Y así, con felicidad e ilusión, Argentina se prepara esta noche para intentar romper una sequía de 22 años. En Chile ante Chile, <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=iIOIRalHwdU">un toro capaz de embestir</a> como pocos actualmente. Pero Argentina está confiada porque se siente Argentina. Qué mejor ejemplo que frente a Uruguay, un choque de terrible dureza en el que cada pieza de la albiceleste metió todo sin arrugar lo más mínimo. <a target="_blank" href ="http://www.ole.com.ar/copa-america-2015-argentina/va-Leo-vamos_0_1383461642.html">Empezando por Messi</a>. A él corresponde haber devuelto al país a la senda de grandeza de antaño. Sabe Leo que <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=P_RCD4h5MOs">necesita imperiosamente</a> este título, pero el ciclo Messi ya está rentabilizado para Argentina. Solo una vez en la historia lograron encadenar final del Mundial y Copa América en el plazo de un año. Fue en 1991, tras la Copa del Mundo de Italia, cuando llevar la <a target="_blank" href ="http://upload.te3p.com/uploader/587199/11276145482.jpg">azul y blanca</a> otorgaba prestigio. Como hoy.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/06/analisis-lionel-messi-barcelona-nuevo-sistema/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/03.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2015/05/analisis-ligas-ganadas-barcelona-leo-messi-temporada-2008-2009/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/messi/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 125</title>
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		<pubDate>Sat, 31 May 2014 01:35:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ace 21 años, en 1993, Argentina levantó su último título a nivel absoluto al reeditar triunfo en la Copa América disputada en la nación de Ecuador. El cuadro albiceleste derrotó a su oponente por dos goles a uno. La gran figura de la final fue el delantero Gabriel Omar Batistuta, autor de los dos tantos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>ace 21 años, en 1993, Argentina levantó su último título a nivel absoluto al reeditar triunfo en la Copa América disputada en la nación de Ecuador. El cuadro albiceleste derrotó a su oponente por dos goles a uno. La gran figura de la final fue el<span id="more-124357"></span> delantero <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-fiorentina-flor-toscana-sisti-antognoni-baggio-batistuta/">Gabriel Omar Batistuta</a>, autor de los dos tantos argentinos. Argentina volvió a hacerse con el trofeo pese a que, una edición más, no pudo contar con su gran genio, Diego Armando Maradona.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/nXKYTpUUZOk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">El Malmo FF, subcampeón de la Copa de Europa, acudió en representación del continente a la Copa Intercontinental de 1979 después de que el vigente campeón, el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/intercontinental-bayern-munich-beckenbauer-copa-europa-brian-clough/">Nottingham Forest</a>, rechazase disputar el torneo. Delante estaría Club Olimpia de Asunción, campeón de la Libertadores. Los paraguayos se impusieron en ambos partido por un marcador global de 3-1. La final quedó muy decantada con el 0-1 en tierras suecas, gol obra de Evaristo Isasi. En la vuelta, los tantos de Solalinde y Michelagnoli fueron decisivos.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/n-byiZ2VrdI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
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		<title>La fiebre del oro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">T</span>oca a su fin un verano futbolístico caracterizado por la explosión del mercado de fichajes. Los clubes se han lanzado a comprar jugadores como si no hubiese mañana, y el montante de cada traspaso supera al anterior. Se apunta<span id="more-84312"></span> que falta el más enorme, al padre de todos ellos, pero sin ninguna duda las operaciones de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Falcao</a>, James Rodriguez, Willian, Moutinho, Higuain, Isco, Cavani, Neymar, Navas, Negredo, Soldado, Götze, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/07/thiago-por-que-se-va-bayern-munich/">Thiago</a>, Mkhitaryan y alguno más nos ha retrotraído a los de mi generación a aquellos veranos de finales de los 90. A los de <i>“La Liga de las Estrellas”</i>. Desgraciadamente, el mercado de la Liga Española no ha sido el más activo en el ámbito de los supertraspasos –Madrid y Barça aparte, claro-, ya que nuestro fútbol, como el país, no pasa por sus momentos más boyantes.</p>
<p style="text-align: justify">Este verano de 2013 recuerda bastante al que vivió la Serie A en 1992. Fue aquel un mercado de traspasos –el tan famoso calciomercato- vivo, salvaje, con nuevos ricos entrando en escena, con grandes clubes acumulando talento de manera casi obscena y con algunas entidades que nada tienen que ver con esta bendita locura –la Iglesia, la clase política- protestando por los dispendios desde sus púlpitos dorados. Fue hace 21 años, pero suena increíblemente actual.</p>
<blockquote><p>Sólo grandes figuras o condiciones muy concretas movían traspasos enormes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La evolución del precio de los fichajes ha sido siempre difícil de argumentar, pero cuando uno echa un vistazo a la lista de los <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/World_football_transfer_record">traspasos más caros de la historia</a> en su momento va a encontrar tres pautas bien fáciles de ver. Hasta los 50, la cosa se mueve en Inglaterra, donde el fútbol profesional lleva cuerpos de ventaja. Con el crecimiento económico de la posguerra, Italia se convertirá en la referencia durante otros 40 años y actualmente los récords están ligados a la aparición de grandes magnates dispuestos a invertir dinero en sus nuevos juguetes/pasatiempos/pasiones: sus clubes de fútbol.</p>
<p style="text-align: justify">Durante los 50 hay dos movimientos que revolucionan el mercado internacional. Dos grandes figuras sudamericanas cruzan el Charco –recordemos, algo no tan común como la gente piensa- para venir a Italia. El primero es <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=IlEbayJdVqY">Juan Alberto Schiaffino</a>, interior de clase mundial, campeón con la Celeste en la Copa del Mundo de Brasil, héroe de Peñarol y uno de los mejores jugadores del orbe. Tras el Mundial suizo empezará a jugar con el Milan, donde dejará un magnífico recuerdo y numerosos éxitos. Fue capital en un excelente conjunto rossonero a finales de la década. Su record estará vigente tres años hasta que la Juventus, hambrienta de gloria nacional y europea, firma a la más rutilante figura del fútbol argentino. El líder de los Carasucias, un diablo de cuerpo desproporcionado y talento más absurdo aún, campeón de América y futuro Balón de Oro: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=72BNyaQ3Fqg">Enrique Omar Sívori</a>.</p>
<p style="text-align: justify">No será hasta el 61 cuando el tercer grande de Italia, el Inter, entre en el juego. El presidente Moratti busca consolidar a su equipo como referencia en el Calcio y firma a Helenio Herrera del Barcelona. El Mago, se traerá consigo a su hombre de confianza, un centrocampista sobre el que edificará su obra maestra. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=SPSdX-odTxc">Luís Suárez</a> rompe todos los récords, supera en un 70% el coste del fichaje de Sívori y será durante más de 10 años el hombre más caro del fútbol español. El Inter paga el equivalente a 25 millones de pesetas. Sólo para hacerse a la idea de la enormidad de su fichaje, hay que decir que el anterior récord español lo tenían los 6 millones que el Barcelona había pagado al Athletic de Bilbao por Jesús Garay, defensor central indiscutible de la selección española y que dará nombre a una tribuna de San Mamés ampliada con el dinero de su traspaso.</p>
<p style="text-align: justify">La constante lucha entre los grandes italianos hará que poco a poco los precios vayan subiendo a lo largo de los 60. A comienzos de la década de los 70, el Barcelona rompe todos los récords para fichar a Johan Cruyff. Se acerca al millón de libras y prácticamente<span class="pullquote_right">Cerrar el mercado disparó los precios en el Calcio se los setenta</span> dobla al montante que llevó al delantero de la selección azzurra Pietro Anastasi a la Juventus procedente del Varese. Parecía una marca destinada a durar, pero el cierre de fronteras en la Serie A provocó un aumento del precio de los fichajes. Con la imposibilidad de fichar jugadores extranjeros de calidad, los equipos italianos se enzarzan en luchas feroces por conseguir a los mejores talentos nacionales. Así es como se entiende que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=-BTQ6KefQRk">Giuseppe Savoldi</a> costase 1.25M de libras, más que Cruyff, más que Netzer y Breitner combinados. Savoldi era un buen delantero de la Serie A, ídolo del Bolonia, pero no era un jugador de clase internacional. Mercado pequeño, poca oferta y mucha demanda. Y además goleador, lo más escaso en el Calcio. Savoldi valía <i>lo que quisiese</i> el Bolonia. Y si Savoldi costaba eso, cómo nos va a extrañar que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=T-gvKLZmnUw">Paolo Rossi</a> –incluso un Rossi de 1976- lo superarse. Mismas condiciones de mercado, más nivel.</p>
<blockquote><p>Los 80, la década prodigiosa y el camino hacia el año 92.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la llegada de la nueva década, la Serie A reabre sus fronteras a los extranjeros y, a pesar de que los inicios de los 80 son difíciles en los futbolístico –<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=02Xea7U5yFM">Totonero</a>-, tras el victorioso Mundial del 82, la Serie A explota. Hay dinero, hay prestigio y hay un país loco por el fútbol. Los mejores jugadores del mundo peregrinan a Italia que convierte su campeonato en, básicamente, la NBA del fútbol. No eras nadie si no jugabas en Italia. La Serie A marcaba si eras un jugador de clase mundial o sólo uno bueno. Traspasos altos, sueldos generosos e incluso clubes pequeños que pueden competir económicamente con los gigantes del país. La limitación de extranjeros a sólo dos por equipo es un acierto. Todos los grandes jugadores quieren ir al mejor campeonato, al que tiene los mejores sueldos, pero no hay sitio para todos en los mejores equipos. Así que eso le abre las puertas a los más humildes. Y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=iRUYn0iICsQ">Zico</a> juega en el Udinese, Sócrates y Passarella en la Fiorentina, Dirceu en el Avellino, Briegel y Elkjaer en el Verona y, sobre todo, Diego Armando Maradona va a Nápoles.</p>
<p style="text-align: justify">Los partenopeos rompen, destruyen, el record que el propio <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">Maradona</a> tenía en su pase de Boca al Barcelona -3 millones de libras, 800 millones de pesetas-. Pagan 5 millones por el mayor talento del mundo en 1984. Las cifras son muy grandes, pero comprensibles. Se paga por el mejor, por alguien que es especial, por ese jugador que te hará ir al siguiente nivel. </p>
<p style="text-align: justify">El dinero sigue fluyendo por Italia más que por ningún otro país. En España, por ejemplo, sigue siendo muy raro un fichaje de millón o millón y medio de libras. Sin embargo, nadie se acerca al precio de Maradona. Además, pasado 1986, Diego adquiere una categoría mítica que hace que pagar por un jugador más que por D10S se antoje difícil. Pero en 1987, Silvio Berlusconi,<span class="pullquote_left">El fichaje de Ruud Gullit por el Milan trasciende más allá del tema futbolístico</span> un hombre que no conocía las palabras presión o difícil, el hombre más exitoso de Italia en ese momento decide dar el golpe de efecto que necesita su moribundo Milan para reverdecer laureles pasados. Berlusconi paga 6 millones de libras por Ruud Gullit, un holandés nacido en Surinam, capaz de jugar en 6 ó 7 posiciones, físicamente superior al 99% de jugadores del planeta, y con una calidad y un carisma que se venden solos. Será la primera pieza de su Milan de leyenda. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MijEYSGWR7o">Gullit no solo triunfa dentro del campo</a>, donde será Balón de Oro, sino también fuera. Se convierte en un icono deportivo y social. Una de las imágenes definitiorias de esa década mágica del Calcio es la de los aficionados yendo al campo disfrazados de Gullit. El <i>«Tulipán Negro»</i> es, además del más completo futbolista del mundo, una marca. Gullit canta reggae, es comprometido con muchas causas sociales, anuncia coches, viste Lotto, bebe Gatorade, es simpático, cautiva al público con manera de hablar italiano y, sobre todo, gana. Y ganar es lo que más les gusta a todas las familias que, en ese momento, controlan, son dueñas y viven para sus equipos de Serie A. Los Agnellis, Berlusconis, Mantovanis, Ferlainos, Violas, Pellegrinis y demás querían sus Gullits y, en la víspera del Mundial de Italia, el que debía representar toda la grandeza de la capital mundial del fútbol, estaban dispuestos a pagar por ello.</p>
<p style="text-align: justify">Los Agnelli lo encontraron rápido. Joven, habilidoso, con un futuro brillante, e italiano. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=rXJxJ6X29RE">Roberto Baggio</a> firmó por la Juve en las vísperas de sus noches mágicas en el Mundial. 8 millones de libras para la nueva figura del país y el hombre que debía hacer retornar a la Juve a la senda victoriosa perdida tras la retirada de Platini. Lo consiguió en buena parte. La primera mitad de los 90 es la era de Baggio, que conduce a la Juve a éxitos europeos –Copa UEFA- y le dará a los bianconeri el tan ansiado Scudetto en el año 95. Y a nivel personal se convertirá en absoluta referencia para todo el país y en Balón de Oro en 1993. ¿Qué tienen en común todos estos recordman? Todos triunfaron y colmaron, en mayor o menor medida, las expectativas generadas con sus fichajes. Todos justificaron su caché y su fama dentro de sus posibilidades. Eso es algo que cambiará en el verano de 1992.</p>
<blockquote><p>1992: el año que cambió para siempre el calciomercato.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El verano del 92 supone la entrada en una nueva era para el mundo del fútbol. Mientras Barcelona disfruta de sus Juegos Olímpicos y vive todavía la resaca de ver al Barça campeón de Europa por primera vez; mientras el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=kNCXTCtvcLQ">Sao Paulo de Telé Santana</a> hace su primer cameo por tierras europeas aplastando a Real Madrid y al propio Barcelona avisando de lo que vendrá en el futuro; mientras Europa se preparaba para la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que cambiaría para siempre las relaciones intracontinentales –e indirectamente en 1996, las futbolísticas, via Jean Marc Bosman-; los clubes italianos se preparaban para una nueva temporada en la mejor liga del mundo. Entraba en vigor la regla de la <i>“cesión”</i>, que haría cambiar también la manera de jugar al fútbol, el marcaje al hombre era cada vez más escaso y el pressing y el Sacchismo seguían en boga.</p>
<p style="text-align: justify">La Juve iniciaba su enésimo asalto al Scudetto firmando a <a target="_blank" href ="
http://www.youtube.com/watch?v=4wkbPX6u1qQ">Andy Möller</a> -3 millones de libras- y David Platt, figura del Mundial italiano y de la última liga inglesa por 6.5 millones. Se unían así a Köhler y Julio Cesar como el cuarteto de extranjeros de los bianconeri. Además, reforzarían el medio campo con Dino Baggio -7 millones- y la delantera con Fabrizio Ravanelli -2 millones-. Faltaba aún el golpe final.</p>
<p style="text-align: justify">El Inter, por su parte, decía adiós a su triunvirato alemán y a la herencia de Trapattoni, y renovaba su equipo con Matthias Sammer -6 millones-, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=YKo5d35GypU">Ruben Sosa</a> -6 millones-, Totó Schillaci -2 millones-, además del experto Luigi de Agostini, el prometedor <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CZUikw86eAI">Igor Shalimov</a> y el racial Antonio Manicone. Pero el golpe del mercado interista fue el fichaje del goleador de moda en el continente. Por 7 millones de libras fichaba al Bota de Oro europeo Darko Pancev, un jugador que fracasará estrepitosamente en el Calcio. Como vemos, los grandes ya rondaban peligrosamente esos 8 millones de Baggio, que seguía siendo el récord. Y ninguno de esos jugadores estaba cerca de ser el mejor del mundo. El mercado estaba cambiando, y si querías especialistas que complementases a tus figuras, tenías que pagarlos. Por decirlo de otro modo: te costaban casi tan caros los cuchillos de cortar jamón, como el propio jamón cinco jotas con el que querías impresionar a tus invitados.</p>
<p style="text-align: justify">Entre los aspirantes a subir un escalón también circulaba el dinero abundantemente. Los Cecchi Gori, ambiciosos propietarios de la Fiorentina, complementaban con Effenberg -4 millones-, Ciccio Baiano -2 millones-, Brian Laudrup -5M- y Fabrizio di Mauro -4 millones- al ya ídolo florentino Batistuta y al siempre irregular –por no decir decepcionante-<span class="pullquote_right">La marcha de Detari al Olympiakos adelanta parte de lo que ahora es el mercado estival</span> Diego Latorre.  El Parma se hacía con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sGyfkZJGE9U">Faustino Asprilla</a> y la Roma con Caniggia. El recién ascendido Ancona, por su parte, firmaba al centrocampista húngaro Lajos Detari, que venía de jugar muy bien en el Bolonia. Detari, considerado el último gran talento salido de Hungría, había sido portada de los medios internacionales en 1988, cuando firmó su traspaso desde el Eintracht de Frankfurt al Olympiakos griego por el equivalente a 8.5 millones de euros, por entonces, el tercer mayor traspaso de la historia, tras Maradona y Gullit. No sólo eso, sino que además fue el jugador mejor pagado del mundo. Fue un movimiento que se salía de la <i>“lógica”</i> del mercado en aquellos momentos, pero que, sin embargo, anticipaba lo que vendría en el futuro. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ZnUm25F1XVg">Detari</a> era un excelente centrocampista y el nuevo multimillonario dueño del club griego quiso tener a su figura al precio que fuera. Algo que nos parece muy común hoy en día, y que nos hace pensar en casos <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/proyecto-anzhi-kerimov-roberto-carlos-etoo-hiddink-willian/">como el del Anzhi ruso</a>. Por dar un ejemplo más concreto, el caso Detari sería muy parecido al caso Hulk. Jugador muy bueno, pero no superélite mundial, pero que es lo máximo que tiene al alcance un club rico y que quiere crecer. Detari fue un poco Marty McFly, y en 1988 le dejó ver al mundo cómo sería el fútbol en 2013.</p>
<p style="text-align: justify">Como estamos hablando de nuevos ricos, tan en boga en nuestro fútbol de jeques y rusos que inyectan enormes cantidades de dinero en clubes de segunda fila, debemos hacer referencia a que el verano del 92 es el momento en que hace acto de presencia en el calcio Sergio Cragnotti, el agresivo empresario que llevará la manija de la Lazio durante más de una década y que conseguirá poner al club romano en un primer plano europeo. Al final de su mandato, además de un club en un estado económico ruinoso, habrá dejado a una Lazio con experiencia en varias finales europeas y títulos italianos. En 1992 reforzará a su club con grandes jugadores y la clara intención de ser, al menos en principio, el primer club de Roma. Llegan <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x04B4qfqP0o">Paul Gascoigne</a> -5.5 millones-, Aron Winter -3 millones-, Beppe Signori -4 millones-, Thomas Döll -3 millones- y Giovanni Stroppa. La Lazio inmediatamente se situará ente los mejores conjuntos italianos y Signori será el capocannoniere del calcio durante tres años consecutivos. Un modelo que, seguramente, no disgustaría al señor <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/08/historia-identidad-as-monaco-proyecto-millonario-rybolovlev/">Dmitry Rybolovlev</a>, dueño del Mónaco.</p>
<p style="text-align: justify">Ante este aluvión de fichajes, los clubes más humildes, como el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=EK6cnByELQU">milagroso Foggia de Zdenek Zeman</a> vieron como sus mejores jugadores se iban a otros equipos y tuvieron que reconstruir sus plantillas. Afortunadamente para los diablos, la jugada les salió bien. Vendieron a Codispoti y Matrecano a Atalanta y Parma respectivamente, y se deshicieron de su delantera que había causado sensación el año anterior: el extremo derecha Francesco Baiano se fue a Florencia, el delantero centro Signori a la Lazio y el extremo izquierda Roberto Rambaudi a Bérgamo para jugar con el Atalanta. El Foggia, a pesar de las pérdidas, se salvó del descenso en la temporada 92-93. Crear, vender y reconstruir, el pan de cada temporada para muchos equipos modestos.</p>
<blockquote><p>Berlusconi, el Milan de los Invencibles y el record mundial.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como habíamos dicho anteriormente, los traspasos de ese verano del 92 se acercaban peligrosamente a las cifras de aquel de Roberto Baggio que marcaba el tope histórico en la materia. Berlusconi, aquel que había roto el mito de Maradona con su fichaje de Gullit, estaba, cinco años después, en la cima del mundo. Había construido el equipo más fuerte del planeta, ganado<span class="pullquote_left">Sacchi y Fabio llevaron al Milan a las cotas más altas de su historia</span> todo lo ganable y además con un estilo innovador y que causaba admiración en todo el mundo del fútbol. Pero un año antes había perdido al arquitecto de ese equipo faraónico, Arrigo Sacchi, que se había embarcado en la aventura de ser seleccionador italiano. El hombre encargado de llevar a cabo la pequeña transición tras Sacchi fue un conocido de la casa, Fabio Capello, que no sólo no tuvo problemas sino que ganó el Scudetto de una manera absolutamente aplastante. Había nacido el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=57NhozjPhps"><i>«Milan de los Invencibles»</i></a>. En 1992 los rossoneri tenían una de las mejores plantillas de todos los tiempos, con la inigualable línea defensiva creada por Sacchi –Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini-, como base del equipo, y con los tres holandeses siendo su columna vertebral. Y obviamente, también seguían los Donadoni, Albertini, Evani o Massaro. Sebastiano Rossi estaba en la puerta y su suplente era el también fiable Antonioli, los veteranos internacionales Fernando de Napoli y Aldo Serena eran lujosas opciones de rotación y hasta los últimos hombres del banquillo como Filippo Galli o Stefano Nava eran jugadores que podían ser titulares en otros equipos de la parte alta de la Serie A. Y además estaba el joven Marco Simone, de quien se esperaba mucho en el futuro para jugar en la delantera. </p>
<p style="text-align: justify">Capello había decidido innovar y crear un sistema de rotaciones que le permitiría mantener frescos a todos sus jugadores y poder alinear equipos que no se resentirían de las bajas. A comienzos de verano contrató a Stefano Eranio, un hombre que podía ocupar cualquier posición en la derecha y que era visto como un fantástico recambio para Tassotti y Donadoni.<span class="pullquote_right">Berlusconi quiso fichar a Papin, Savicevic y Boban pese a tener a los tres holandeses</span> Llegaría a ser internacional. Tal era la ambición del equipo que incluso se olvidaron del límite de 4 extranjeros de la Serie A. Los holandeses ocupaban las tres obvias plazas de jugadores no nacionales en el once titular, pero como ese concepto ya no existiría para Capello, Berlusconi buscó al cuarto mejor del mercado. Lo encontró en el Balón de Oro de 1991, el gran <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OgTMXQ2mtfA">Jean Pierre Papin</a>, uno de los más temidos cazagoles del último lustro en Europa y la gran figura de la selección francesa. Y Don Silvio lo volvió a hacer. Diez millones de libras y el record de Baggio había caído. No era el mejor jugador del mundo, pero sí era élite mundial en su puesto. Con sus cuatro extranjeros ya fichados, Belusconi compró a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=hriHFA1nv1s">Dejan Savicevic</a>, gran figura del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo, por 9.4 millones y a Zvonimir Boban, otra luminaria del fútbol balcánico, que vuelve tras estar cedido en el Bari y había sido comprado el año anterior por 7 millones. Así pues, este Milan tenía 6 extranjeros, que entraban y salían libremente de la convocatoria y del once titular, no permitiendo que lesiones como la de Van Basten o baja forma como la de Gullit afectasen al rendimiento del equipo. El sistema fue un éxito y el Milan ganó la liga sin despeinarse, y arrasará en la Champions League ganando todos sus partidos hasta la final, donde sufrirá una increíble derrota contra el Marsella.</p>
<p style="text-align: justify">Lo que no contaba Berlusconi era que su récord durase tan poco. Pocas semanas después del traspaso de Papin, la Juve daba el último retoque a su plantilla añadiendo a un jugador de prestigio. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TBBONHmA1Ks">Gianluca Vialli</a> dejaba la Sampdoria tras un largo culebrón –ya incluso cuando jugó la final de Wembley se sabía que era su último partido-, y firmaría con el club turinés. Era un jugador adorado en Italia, cuya etapa en la selección había quedado atrás por discrepancias con Sacchi pero al que todo el mundo seguía considerando el mejor delantero del país. Se separaría de Mancini, pero se uniría a Baggio, y el montante de la operación fueron 12 millones de libras que lo convertían en el jugador más caro del mundo. Una vez más, no era el mejor jugador, pero sí era un top de su posición y, sobre todo, un jugador con cartel en el mercado más importante del mundo. </p>
<p style="text-align: justify">La escalada de precios y la cantidad de dinero gastada en este verano loco ya empezaba a levantar ampollas en ciertos sectores de la sociedad. Incluso el Papa se quejó de ello, calificándolo de obsceno. No nos imaginamos cuál sería la reacción de <i>Su Santidad</i> cuando poco después de que Vialli llegase a Turín, el Cavaliere Berlusconi, emperrado en tener al más caro, al más famoso y al más de moda en su todopoderoso equipo, pagó un millón más por Gianluigi Lentini de lo que había pagado la Juve por la gran figura de la Sampdoria.</p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Vc9ZqqI-rsw">Gianluigi Lentini</a>. La estrella ascendente del Torino, un extremo habilidoso, rápido, con estilo. Un tipo moderno, un guaperas, ¿por qué no decirlo? El jugador de moda de la liga más grande del mundo. El que iba a desbancar a Roberto Baggio de su pedestal. Suena bastante familiar. 13 millones de libras que se mantendrán como récord hasta que el Newcastle pague 15 por Shearer cuatro años después y la sentencia Bosman y el dinero de las televisiones acaben por revolucionar el fútbol y con él, los traspasos. Cuatro años en los que habrá también miedo a pagar una cantidad pantagruélica por un jugador, ya que ni Papin ni, sobre todo, Lentini triunfarían plenamente en el Milan. El francés suplió bien a Van Basten durante sus lesiones, pero salió por la puerta de atrás hacia Munich. El italiano tuvo un accidente de coche y nunca volvió a ser el mismo del Torino. Aparecía el fantasma de lo extradeportivo y estaría bastante vigente durante unos cuantos años.</p>
<p style="text-align: justify">En 2013 no creemos en fantasmas. Por lo visto.</p>
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		<title>«La historia del fútbol»: episodio 85</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Aug 2013 01:35:35 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">P</span>ese a no contar con la presencia del legendario Diego Armando Maradona, Argentina levantó en Chile la Copa América número trece de su historia. Era trigésimo quinta edición de un torneo que contó con diez participantes.<span id="more-82117"></span> Con Alfio Basile como técnico, el conjunto argentino se mostró superior a todos sus rivales, logrando una marca de 6 victorias y un empate en el total de las dos liguillas. El gran delantero centro <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/historia-fiorentina-flor-toscana-sisti-antognoni-baggio-batistuta/">Gabriel Omar Batistuta</a>, autor de seis goles, fue la principal estrella de un combinado albiceleste que supo vivir sin la magia de incomparable del Diego.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/_I-7Ld1Ahog" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: justify">La Eurocopa de 1992 disputada en Suecia es una de las más recordadas de la historia. Yugoslavia fue excluida de la competencia debido al conflicto bélico de la Guerra de los Balcanes. Su lugar lo ocuparía una Dinamarca que apenas dispuso de tiempo para prepararse y que no contaría con el concurso de su estrella, Michael Laudrup. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/06/el-verano-de-nuestras-vidas-i/">Contra todo pronóstico</a>, el cuadro danés, entrenado por Richard Nielsen y liderado por Schmeichel o Brian Laudrup, hermano de Michael,se haría con el título de manera más que sorprendente. Dinamarca se impondría a Alemania en la final por dos goles a cero.</p>
<p><iframe width="460" height="300" src="//www.youtube.com/embed/CpncYhTQcb0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
&#8211;<br />
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		<title>El gol de la toscana</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Jul 2013 01:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandro Arroyo]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<div class="three_fourth"><span class="dropcap">P</span>rimero fue Gabriel Omar. Su apellido, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=x6PdF0iDZcw">Batistuta</a>, sonaba no, resonaba. Nacido en Reconquista, provincia de Santa Fe. Vocablos todos sinónimos<span id="more-75904"></span> de gol que llegaron a Florencia para mejorar un Calcio ya de por sí sobresaliente. Más de 200 goles después, se convirtió en una de las grandes referencias mundiales de su posición e ídolo de la albiceleste. Después, Luca Toni, un modenés más largo que un partido sin goles (una verdad a medias) se vistió de viola para marcar muchos y siempre a tiempo. Le valió para jugar un Mundial, lograr <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2012/12/fiorentina-luca-toni-el-gol-inagotable.html">una Bota de Oro</a> y marchar rumbo a Baviera a perpetuar su especie. Sucesor de Bati, heredó la responsabilidad de un oficio que ahora renace: golear en el Artemio Franchi.</p>
<p>Para coronar el actual proyecto del joven y estilizado <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/06/vincenzo-montella-fiorentina-lider-nuovo-calcio/">Vincenzo Montella</a>, faltaba un hombre-gol que diese puntos en el camino semanal hacia la Champions. Todo lo que hay por detrás se relaciona bien, tiene el sentido y la mano de un proyecto pero faltaba la intimidación que todo emprendedor necesita para aumentar sus expectativas. Siga o no Stevan Jovetic, la Fiore toma un rumbo nuevo y ambicioso contratando a un especialista del gol fácil y la cifra redonda. Garantía de su hábitat bien ocupado, espacio para sus tocones y sus llegadores y plan B para una eventual o sobrevenida emergencia, Mario Gómez es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/03/escudo-y-lanza/">la fiabilidad germana</a> y el pase a la red. La corbata de Florencia. El gol de la Toscana.<br />
</div>
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		<title>La flor de la Toscana</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2013 02:40:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sergio Vilariño]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[a flor del lis, roja, en el pecho. Pocas formas más puras y directas de representar a una ciudad. Así lo hace, orgullosa, la Fiorentina desde 1926. Símbolo de la identificación total entre el equipo y la comunidad florentina. Literalmente imposible no encontrarse una casaca violeta cuando uno pasea por la Santa Croce o Santa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">L</span>a flor del lis, roja, en el pecho. Pocas formas más puras y directas de representar a una ciudad. Así lo hace, orgullosa, la Fiorentina desde 1926. Símbolo de la identificación total entre el equipo y la comunidad florentina.<span id="more-45826"></span> Literalmente imposible no encontrarse una casaca violeta cuando uno pasea por la Santa Croce o Santa Maria Novella. Orgullo de la Toscana, la Fiore ha producido también ídolos que han hecho las delicias de toda <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=cI3_yUoHIX8">la afición del Comunale</a>. Es difícil encontrar un club en toda Italia que haya aportado más <i>hombre símbolo</i> que los <i>Viola</i>. Hombres que han portado el peso del club y las esperanzas de la afición casi por sí solos, normalmente intentando cumplir exigencias demasiado pesadas para la capacidad real del equipo. Desde el romperredes uruguayo Pedro Petrone (poco después de la fundación del club) hasta el actual jugador de moda, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-stevan-jovetic-fiorentina/">Stevan Jovetic</a>, toda una estirpe de jugadores-símbolo nos han hecho mirar con curiosidad hacia la capital toscana. Y, no lo olvidemos, aunque la Fiorentina no esté considerada uno de los grandes de Italia fue el primer campeón continental transalpino y es un club que ha disputado las finales de las tres competiciones europeas.</p>
<blockquote><p>En un principio la Fiorentino no vestía de violeta, ya que durante sus dos primeros años lo hizo de rojo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 50, Europa comenzó a escuchar hablar del <i>Muro Viola</i>. La Fiorentina, entrenada por Fulvio Bernardini comenzó a crecer amparada en una formidable unidad defensiva que la convirtió en un asiduo competidor por el Scudetto. El portero Giuliano Sarti, que sería también el cancerbero del famoso Inter de Helenio Herrera, y sus defensores Magnini, Orzan,<span class="pullquote_right">La Fiorentina finalista de la Copa de Europa de 1957 se basaba en una gran unidad defensiva</span> el capitán Sergio Cervato y Scaramucci formaron la mejor defensa del Continente, y no era extraño verlos incluídos, en bloque, en las convocatorias de la selección italiana. Amparado en esa capacidad defensiva, y con Guido Gratton llevando la manija del juego con Miguel Montuori como estilete, la Fiore ganó el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Scudetto de 1956</a> perdiendo sólo un partido, el último, cuando ya se había coronado campeón. Sobre estos destacados jugadores brillaba con luz propia el del gran ídolo del Comunale: el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=dBohizjqZgM">Julinho Botelho</a>, un centelleante extremo que había jugado la Copa del Mundo de Suiza con su país, teniendo una actuación muy destacada. Se convertiría en la referencia absoluta del equipo y en uno de los más importantes jugadores de la Serie A. Tal era su categoría que, cuando volvió a Brasil, sentó a Garrincha en la selección brasileña. Ese primer título nacional abrió al equipo de Bernardini las puertas de la participación europea. La Fiore fue el representante italiano en la <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/1956–57_European_Cup">Copa de Europa de 1957</a>. En las eliminatorias contra Nörrkoping y Grasshoppers, lucieron todas las figuras del equipo, con goles de Virgili, Julinho, Montuori e incluso Cervato. Especialmente el joven Virgili se revelaba con una futura figura del fútbol italiano (aunque tras un par de años buenos desaparecería del primer nivel). Fue en las semifinales, contra el ofensivo Estrella Roja, cuando el Muro Viola hizo su aparición en todo su esplendor, secando a los atacantes yugoslavos, y permitiendo que Sarti saliese imbatido de ambos encuentros. Un gol de Prini en Belgrado bastó para alcanzar la final.</p>
<p style="text-align: justify">Desgraciadamente para ellos, la Fiore fue el único equipo de la historia en <i>sufrir</i> una de las reglas originales de la Copa de Europa: la de que la final se jugaría en casa del anterior campeón. Todos sabemos lo que hizo el Real Madrid en los primeros años del torneo, con lo cual la regla se tornó absurda y en el año 58 ya se había eliminado. El caso es que la Fiore viajó a Madrid para jugar en casa del gran Real e intentar el <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=P2psVMjXiRk">asalto al título de campeón europeo</a>. No pudo ser, pero el Madrid sudó para romper la defensa italiana. Sólo un penalti transformado por Di Stefano y una jugada protagonizada por la supersónica velocidad de Gento les hicieron hincar la rodilla. </p>
<p style="text-align: justify">Los tres años posteriores a su epopeya en Copa de Europa la Fiorentina fue subcampeón de Italia, en 1960 ganaron la Coppa y esto les permitiría participar en 1961 en la Recopa, ganando el primer título europeo para el país, al derrotar al Rangers. Al año siguiente, no pudieron renovar el título, al ser derrotados en la final por el Atlético de Madrid. En cierto modo, la historia de este equipo florentino recuerda a la del <a target="_blank" href ="http://www.vavel.com/es/futbol/170933-don-revie-el-hombre-que-vistio-al-leeds-united-de-real-madrid.html">Leeds de Don Revie</a>, con una regularidad sin parangón, algunos títulos importantes y otros muchos escapándoseles de entre los dedos por poquito.</p>
<blockquote><p>La Fiorentina fue el primer campeón continental italiano al ganar la Recopa de Europa de 1961.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Poco tardaría Florencia en volver a vivir el éxtasis de ser el mejor equipo del campeonato italiano. En <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_U-XEAh3cn8">1969</a>, con una nueva generación de jugadores, liderada por Giancarlo de Sisti –el nuevo ídolo máximo de la afición-, el brasileño <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WNFXWUHAqXY">Amarildo, Chiarugi</a> y el legendario sueco Kurt Hamrin, el equipo volvió a ver el<span class="pullquote_left">Antognoni, el mayor símbolo de la historia del club, nunca quiso dejar su Fiorentina</span> Scudetto pegado en su pecho. De Sisti era un centrocampista de corta estatura, gran técnica y legendaria capacidad de sacrificio. Fue un habitual de la selección italiana en la época, con la que ganó la Eurocopa y cuajó un fantástico mundial en México. Era adorado por el aficionado florentino, y más aún cuando años después dirigió a la Fiore desde el banquillo. El propio de Sisti presenciaría desde bien cerca el nacimiento del que quizá sea el mayor ídolo de la historia del club. A principios  de los 70 hacía sus primeras apariciones con la camiseta viola un joven desgarbado, con el pelo largo y enmarañado, cara de ángel y fútbol de seda. Se adueñó del número 10 por más de una década, y paseó, orgulloso, el nombre de una Fiorentina humilde a lo largo y ancho del mundo. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3bCrYFlgMIs">Giancarlo Antognoni</a> fue uno de los mejores creadores del juego del panorama europeo durante 10 años y su amor a la camiseta era tan grande que, a pesar de sólo ganar una Coppa en su carrera fiorentina, nunca se planteó dejar su querido club para escuchar los cantos de sirena que le llegaban, especialmente desde Turín y la Juventus. También el Bayern Munich se interesó por él, pero Giancarlo siguió semana tras semana impartiendo clases de fútbol en los terrenos de juego italianos vestido de violeta.</p>
<p style="text-align: justify">En 1980, la suerte del club parecía cambiar. Un nuevo dueño había llegado, el empresario Flavio Pontello, que inmediatamente invirtió mucho dinero y trató de convertir al equipo en una fuerza capaz de competir por el título. Formó un equipo alrededor de Antognoni, comprando a Ciccio Graziani y Eraldo Pecci del Torino, Daniel Bertoni del Sevilla y los jóvenes Daniele Massaro y Pietro Vierchowod, del Monza y la Sampdoria. En 1982, la Fiore dirigida por Giancarlo de Sisti mantuvo un pulso con la Juve durante todo el año, a pesar de haber perdido a Antognoni en noviembre. En un partido contra el Genoa, un choque contra el portero Silvano Martina pudo acabar con la vida del <i>«10»</i> florentino. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=pwZvKVjEwR0">Antognoni recibe un rodillazo</a> en la sien que le provocó un incidente cardíaco. El corazón de Giancarlo se para durante unos interminables segundos. Los médicos consiguen recuperarle, pero estará fuera de los terrenos de juego durante tiempo indefinido. ¿Quién sabe si para siempre? En el año que siempre había soñado, con su Fiore luchando por el título, Antognoni vuelve antes de terminar la temporada, y ayuda a su equipo a llegar a la última jornada con posibilidades. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=05QXHLXEPgI">Una última jornada terrible</a>, en la que a la Fiore se le niega un gol en Cagliari mientras la Juve gana su partido y se lleva el título. Es el inicio de una rivalidad que no hará sino crecer en intensidad hasta un odio irracional entre <i>violas</i> y juventinos. A los florentinos les queda el consuelo de ver a su ídolo recuperado de nuevo, ganar el Mundial con la selección nacional en España 82.</p>
<p style="text-align: justify">Pontello no cejará en su empeño, y a Florencia llegarán en los años sucesivos el gran Daniel Passarella y el <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2011/12/05/necrologicas/1323039602_850215.html">legendario Doctor Sócrates</a>. Mientras el argentino rinde admirablemente, convirtiéndose en uno de los capos del equipo, el brasileño sólo deja chispazos de su enorme talento. No se encuentra cómodo en la ciudad, el frío y el fútbol italiano no son para él y añora Brasil. Se marchará pronto pero siempre será recordado con cariño por las gradas del Comunale, como vimos no hace mucho cuando el genial jugador canarinho nos dejó.</p>
<blockquote><p>Tras Antognoni, son Baggio, Rui Costa y Batistuta quienes lideran a la Florentina en los siguientes años.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">A mediados de los 80, la Fiorentina empieza a asimilar que la carrera de Antognoni se acaba, y en 1987 el gran ídolo abandona Florencia para trasladarse a jugar a Suiza. El club, desde hacía un par de años antes contaba con dos joyas que parecían poder ocupar el lugar del mítico número 10. Nicola Berti<span class="pullquote_right">Tras Antognoni, Baggio coge el 10 y el corazón de Florencia&#8230; pero luego se va a la Juve</span> y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=HcTS9H0usf0">Roberto Baggio</a> hacen su gran aparición en 1986 y, aunque Berti se irá pronto al Inter de Trapattoni, Roberto permanece cuatro años más vestido de viola. Cuatro años en los que crecerá exponencialmente y se convertirá en el ídolo máximo de la capital de la Toscana. Se pone el <i>«10»</i> de Antognoni en la espalda y no le pesa, asombra a Italia en cada partido, lleva a la Fiorentina a una nueva final europea y se gana la internacionalidad. Grandes cosas se esperan de él y de su equipo en los 90. Lastimosamente, es algo que Florencia nunca vería. Baggio había llevado a la Fiore a la final de la UEFA de ese año 90 contra la Juve. La Vecchia Signora derrota a la Fiore de Baggio, Dunga y Kubik, pero lo peor es que también le arrebata al Comunale su mayor tesoro. 14 millones de dólares de la época tienen la culpa. Florencia llora la partida de su ídolo, algo que Antognoni siempre se había negado a hacer. Florencia odia a Turín más que nunca, así será para siempre. Baggio <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=56EPxIElvh8">juega el Mundial</a> con la selección nacional, y cuaja un más que destacado torneo, siendo de los mejores jugadores de la Azzurra, junto a Schillacci. Italia acaba tercera, Roberto se traslada a Turín y Florencia debe aprender a vivir sin su ídolo.</p>
<p style="text-align: justify">Un año después de la partida de <i>Il Divino Codino</i> llegó a Florencia un delantero argentino que, cuando abandonase la ciudad, nueve años después, lo haría llevándose un pedacito de todos y cada uno de los tifossi del Comunale. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Gabriel Batistuta</a> se convertiría en el mayor goleador de la historia del club y llevaría a la Fiorentina a una época de esplendor que les situaría de nuevo entre los mejores equipos italianos. Sin embargo, sus tres primeros años fueron difíciles. A pesar de contar con gente como el propio Batistuta, Brian Laudrup o Stefan Effenberg, la Fiore <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=OkOCWqQU13I">bajó a Serie B en 1992</a>. Gabriel permaneció durante la temporada en segunda y llevó de nuevo al club a su lugar en primera. Con eso ya se había ganado para siempre el apoyo de la parroquia viola. Pero lo mejor estaba por llegar, y cuando Rui Costa, un talentoso mediapunta portugués aterrizó en la Toscana, la mejor pareja de la historia del club acababa de formarse.</p>
<p style="text-align: justify">Los siguientes 5 años fueron de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=MdjOo4rj66c">Rui y Bati, Bati y Rui</a>, el nº10 y el 9, pusieron a la Fiore en la élite de nuevo, ganando la Coppa, llegando a semis de la Recopa, participando por dos años en la Champions League… Batistuta deslumbra al continente, marca goles espectaculares contra el United, contra el Arsenal, contra el Barcelona… vacuna a todos los grandes de Italia y se convierte en un auténtico mito. Es la última etapa de una Serie A irrepetible que había comenzado tras el Mundial 82. La crisis económica empieza a sentirse en algunos clubes, y la Fiorentina es de los primeros. Batistuta es fichado por la Roma en el año 2000, Rui Costa por el Milan un año después. Se van buscando los títulos que la Fiore no podía darles, y los consiguen. Batistuta gana su tan merecido como esquivo Scudetto en su primer año en Roma, Rui Costa va más allá y a la liga italiana añade también laureles continentales. Paralelamente a los éxitos de sus últimos ídolos, el club toscano se hunde más y más hasta el punto de que en 2003 <a target="_blank" href ="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-08-2002/abc/Deportes/fiorentina-le-hundieron-entre-todos-y-el-solito-se-murio_119320.html">se declara en bancarrota y desaparece</a>.</p>
<blockquote><p>Tras su desaparición, la ciudad y el empresario Diego Della Valle impidieron que el club desapareciera.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero, como donde hubo fuego siempre quedan cenizas, el amor de esta ciudad por su club y la decidida intervención del empresario Diego Della Valle propiciaron que la Fiore nunca dejase de existir. Se refundó, y comenzó a escalar por las diferentes categorías del fútbol italiano, liderada por algunos ilustres veteranos como Angelo Di Livio y jóvenes promesas, buscando recuperar el sitio que le correspondía. En 2005 la ACF Fiorentina volvía a jugar con los grandes y, a pesar de estar involucrada en el escándalo de Calciopoli y ser condenada a descender de nuevo a Serie B, el club consigue salvarse y mantener la categoría con una gran sanción en cuanto a puntos. Con Cesare Prandelli como referente en el banquillo, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=WUOwZr7x3qU">jugadores como Luca Toni</a>, Sebastian Frey, Adrian Mutu o Stevan Jovetic, los últimos años del equipo han estado plagados de altibajos, pero, a pesar de los cambios, de las victorias y derrotas, de los cambios de nomenclatura… hay una cosa que no ha cambiado desde los años 30: Florencia y su Fiorentina son una misma cosa y la vida en la ciudad late al ritmo que el corazón del Comunale bombea sangre viola a todos y cada uno de los florentinos.</p>
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		<title>Un talento diferente</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Oct 2012 02:05:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David León]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Futbolistas]]></category>
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		<description><![CDATA[o cuesta encariñarse con la Fiorentina. La década de los 90 nos regaló a una de las parejas más carismáticas e inolvidables del fútbol europeo: Rui Costa y Batistuta. Junto a ellos, secundarios de lujo, como el inmenso Francesco Toldo, en algún momento el mejor portero del mundo, o el incombustible Angelo Di Livio. El [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">N</span>o cuesta encariñarse con la Fiorentina. La década de los 90 nos regaló a una de las parejas más carismáticas e inolvidables del fútbol europeo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=xHuFl5XdFnM">Rui Costa y Batistuta</a>. Junto a ellos, secundarios de lujo, como el inmenso Francesco Toldo,<span id="more-30324"></span> en algún momento el mejor portero del mundo, o el incombustible Angelo Di Livio. El club conoció la gloria a mitad de siglo, con logros tan relevantes como la final de la Copa de Campeones de 1957, en la que caerían ante el gran Real Madrid de Di Stefano. Hoy la <i>Fiore</i> no aspira a tanto, pero Vincenzo Montella ha aterrizado en Florencia con intenciones nobles y muy atractivas. El buen pie define el proyecto viola. Un entorno que da lugar a futbolistas como Borja Valero, David Pizarro y la que es quizás, la gran joya oculta del <i>Calcio</i>: Stevan Jovetic.</p>
<p style="text-align: justify">El montenegrino es un jugador particular y muy especial, lo que de entrada incentiva el análisis. No es sencillo describir a Jovetic, ni encontrarle <i>nombre</i>. El aire <i>vintage</i> está muy presente en su figura. Es diferente, y a la vez, extraordinariamente similar a una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bHiv3JngHoU">leyenda reciente de la Serie A: Francesco Totti</a>. Sin entrar en odiosas comparaciones (Jovetic nunca llegará al nivel del romanista), quien no conozca a la joven promesa dibujará de inmediato su perfil en el campo. El parecido es asombroso.</p>
<p style="text-align: justify">La Fiorentina sigue la moda imperante en la liga italiana; como Juventus, Udinese o Nápoles, los de Montella han elegido la defensa de tres, también llamada de cinco según la actitud puntual de los carrileros. Serán estos los encargados de dar amplitud de forma fija. Atención a Cuadrado, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/09/analisis-colombia-pekerman/">una pieza más</a> de la exótica Colombia. Todavía no consiguió sacar partido de las ventajas que genera su dribbling en seco. Cuando lo haga, habrá que vigilarle. La tendencia de los interiores, Rómulo y Valero, es, del mismo modo, bastante lateral, sobre todo en el caso del brasileño, muy dinámico y ancho, como se lleva ahora en este tipo de centrocampistas. Así pues, para Jovetic queda la calle del medio. Puede sonar extraño, pero posiblemente esta sea la manera adecuada de definirle. Es un <i>«atacante central»</i>. Delantero, pero no ariete. Segundo punta pero jamás un enganche. Su comportamiento encaja con lo que se viene denominando <i>“falso 9”</i>.</p>
<blockquote><p>Jovetic es carril central; caer a banda no es su movimiento favorito. Montella cuenta con ello.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Como todo delantero <i>mentiroso</i>, la función principal es involucrarse con la gestión de juego para crear, a posteriori, una superioridad decisiva. El vacío que surge en el área abre la puerta a la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=v-BZO_L-lHA">aparición sorpresiva</a> de los interiores.<span class="pullquote_right">Los recursos de Jovetic con balón son enormes: lo domina casi todo</span> Jovetic gusta de tocarla mucho, aunque difícilmente se deja ver por la línea divisoria. En un equipo con tanto foco por detrás del balón (Pizarro, Borja Valero y hasta Cuadrado), la Fiorentina no le necesita ahí. Muy inteligente habilitándose entre rivales, tras su recepción asoman los recursos. Y no son pocos. La sensibilidad en el espacio reducido es su razón de ser. Su primer control es dulce. Rapidísimo soltando y filtrando pase, inventa huecos para descargar. De espaldas y en apoyos es técnicamente sublime, la continuidad en la circulación con él está garantizada. A la hora de intentarlo en individual, su giro es ágil, con un paso inicial potente, pese a que, a campo abierto, no es capaz de sostener la explosión. Es por eso que regatea más por dentro que en sectores externos. Vive del talento. Con el cuero, el único lunar es su excesiva inclinación hacia el compañero cercano. Debe aprender a asociarse con quien está a 15 metros, no solo a 5. Si tiene tiempo, el cambio de orientación no es un problema. Lo maneja.</p>
<p style="text-align: justify">Sin pelota no es nulo, si bien no le alcanza para marcar diferencias. Sus rupturas son cortas y no muy intensas. No obstante, sabe moverse, es intuitivo. Los escasos desmarques verticales que realiza buscan más libertad para recibir en banda que amenazar al portero en mano a mano. Es uno de sus defectos más pronunciados: no halla situaciones cómodas de gol. Carece de olfato, algo que resulta chocante al consultar sus cifras anotadoras (5 en 7 partidos ligueros esta temporada). Sin embargo, un vistazo al modo en que Jovetic convierte dichos goles sirve para entender este aspecto; <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=ex1WHpjeU2Y">por pura clase y calidad</a> o gracias a un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=h8jDe04-6ok#t=1m37s">disparo</a> dotadísimo con <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y0yfWA_6cME">ambas piernas</a>, Stevan pilla red con frecuencia. El único gesto de <i>“killer”</i> que asoma es su agudeza atinando con centros desde el costado. Obtiene posiciones para rematar de cabeza con asiduidad. Es más o menos normal que, tratándose de un futbolista que huye de centrales, el barullo del punto de penalty no lo gobierne con tanta soltura. No es descartable que lo incorpore en un futuro.</p>
<blockquote><p>Jovetic hace goles sin ser un goleador ni gozar de gran olfato. Disparo y técnica, sus armas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Cuando el adversario tiene el esférico, al contrario que <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/10/analisis-mkhitaryan-shakhtar-donetsk/">otros jugadores ofensivos</a> que hemos ido desgranando, el aporte del de Podgorica es relativamente bajo. La Fiorentina coloca dos referencias sobre la salida del oponente, más allá de si el acompañante de Jovetic es El Hamdaoui, Ljajic, Matías Fernández o, en menor medida, Luca Toni. Ambos se reparten los metros a abarcar y Montella no espera ningún plus de Stevan en esta fase del juego. Da igual. El <i>Totti de los Balcanes</i> impactará en la élite europea si no se tuerce. Sus condiciones han de verse potenciadas por la experiencia. Una vez esté maduro, Florencia será historia. Entonces, tendrá que elegir con acierto su destino. Deseemos  para él ecosistema y entrenador oportunos. Ganaríamos un diamante en bruto, algo distinto con lo que disfrutar.</p>
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