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	<title>Ecos del Balón &#187; Denoueix</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>De Denoueix a Montanier pasando por Mendizorroza</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 02:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Miguel Quintana]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La «Ley Bosman» originó un cambio en el fútbol que, gustase más o gustase menos, era plenamente coherente con el ritmo al que se movía el mundo en 1996. La economía crecía, los activos se movían sin preguntar, el dinero era un bien abundante, y el verbo globalizar ya se conjugaba en presente. Como «España [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La <a target="_blank" href ="http://www.notasdefutbol.com/articulos/caso-bosman-y-el-futbol-cambio"><i>«Ley Bosman»</i></a> originó un cambio en el fútbol que, gustase más o gustase menos, era plenamente coherente con el ritmo al que se movía el mundo en 1996. La economía crecía, los activos se movían<span id="more-61022"></span> sin preguntar, el dinero era un bien abundante, y el verbo globalizar ya se conjugaba en presente. Como <i>«España iba bien»</i> y el fútbol jamás ha sido un ente independiente del contexto, se inició una nueva etapa en la historia de nuestro fútbol que tendría una significativa denominación: <i>«La Liga de las Estrellas»</i>. Los siguientes años fueron modernos, muy modernos. Se vivió una explosión colectiva en la que los equipos se lanzaron al mercado con ímpetu. Sin miedo. Gracias a ello disfrutamos del <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1998-9924.html">Mallorca</a> de Cúper con Roa, Ibagaza, Stankovic o Biagini; del <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t2001-0211.html">Celta</a> de Víctor Fernández con Karpin, Mostovoi o Catanha; y del <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1998-998.html">Betis</a> de Finidi o Denilson. Incluso vimos campeonar al <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t1999-0013.html">Deportivo</a> de Irureta con Mauro Silva, Donato, Djalminha o Makaay. Cuatro ejemplos, como podían ser muchos más, que convivían en <i>«La Liga de las Estrellas»</i> con un Madrid que volvía a ser Real en Europa de la mano de Roberto Carlos, Zidane o Figo. Conocidos con el apropiado apodo de <i>«Los Galácticos»</i>, cuando en el año 2003 incorporaron a Ronaldo ya nadie podía dudar del favoritismo del Real Madrid para conquistar el título liguero. Sin embargo, otro de aquellos equipos fetiche, la Real Sociedad de Karpin, Nihat o Kovacevic, se lo compitió hasta el final. </p>
<p style="text-align: justify">Ahora que el club <i>txuriurdin</i> vuelve a formar parte de la <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/primera/clasificacion.html">parte noble</a> de la clasificación, surgen las comparaciones entre el equipo actual y el pasado. Pese a lo bonito que resulta encontrar paralelismos, las diferencias son aún mucho más numerosas. El fútbol, al igual que la vida, ha cambiado mucho desde entonces. España ya no va bien, la Liga aglutina sus estrellas en únicamente dos constelaciones y, pese a estar viviendo el mejor momento de la historia, a nuestro fútbol se le comienzan a ver las costuras. Hay lugar, eso sí, para una similitud que por lo evidente sobresale por encima del resto: Raynald Denoueix y Philippe Montanier son franceses. De <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Normand%C3%ADa">la Alta Normandía</a>, para ser más exactos. Una región que tuvo una influencia dispar en el gusto de ambos entrenadores, pero que, a través de su histórica herencia vikinga, forjó una fe inquebrantable en su particular manera de entender este deporte.</p>
<blockquote><p>Antes de llegar a Donosti, Denoueix desarrolló por completo su carrera en Nantes.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Al fútbol, Raynald nació en Nantes en 1966. Allí, recién alcanzada la mayoría de edad, se encontró con toda una ciudad entregada a su entrenador. José Arribas, un vasco en el exilio, había llegado seis años antes al club proponiendo un estilo alegre, ofensivo y veloz que<span class="pullquote_right">El fútbol en el que creció Denoueix era alegre, ofensivo y veloz</span> cambiaría para siempre el devenir de su historia. Con el bilbaíno como técnico, el Football Club Nantes logró ascender a la élite del fútbol francés en 1963 e, incluso, ganó sus dos primeras ligas en 1965 &#038; 1966, pero allí se estaba gestando algo aún más trascendental: una de las <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/nantes-escuela-de-futbol-jose-arribas-suaudeau-denoueix/">escuelas de fútbol más prestigiosas del país</a>. Y Denoueix, pese a no ser un fijo en sus onces, fue uno de sus alumnos más aventajados. Desarrolló por completo su carrera como futbolista en Nantes, regresó en 1982 para dirigir durante 15 años su prolífica academia y, en 1997, dio el salto al primer equipo, en el que permanecería hasta mediada la temporada 2001/2002. Su trabajo tenía sello (fútbol veloz y apuesta por la cantera), tenía referencias (José Arribas) y era exitoso (<a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7iIsNNrVafM">una Ligue 1</a> y dos Coupe de France); motivos más que suficientes para que una Real Sociedad que coqueteaba con el descenso y a la que le habían salido <i>rana</i> varias de sus últimas incorporaciones decidiera apostar por él.</p>
<p style="text-align: justify">Con Raynald Denoueix llegaron libres Schürrer (Las Palmas) y Karpin (Celta de Vigo), demostrando así que el club donostiarra comenzaba a pagar los dispendios previos y que la última gran inversión ya la habían llevado a cabo <a target="_blank" href ="http://www.transfermarkt.es/es/real-sociedad/transfers/verein_681_2002_default_default_alle_a_default.html">el verano anterior</a> (18 millones de euros entre Westerveld, Kovacevic y Nihat). En cambio, el francés no necesitaba mucho más. Tras un intenso trabajo en verano, con especial hincapié en lo físico para poder llegar a imprimir un elevado ritmo a los partidos, comenzó una temporada que se convirtió en exitosa desde la jornada inicial en la que derrotó al Athletic Club de Bilbao por 4-2 en Anoeta. Pronto, la Real Sociedad llamó la atención del fútbol español, colocándose líder de la Liga con un fútbol brillante que Javier Clemente <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2002/12/07/deportes/1039215602_850215.html">definía</a> como <i>«lo más parecido al Manchester United, ya que busca combinaciones urgentes para ganar el campo y descontrolar al contrario»</i>. Desencaminado, desde luego, no iba. </p>
<p style="text-align: justify">Todo nacía en <i>la sala de máquinas</i>, donde unos jóvenes Mikel Aranburu y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CGjmOEylR-c">Xabi Alonso</a> ocupaban todo el largo del campo. Xabi aún no era el talentoso pivote posicional que hoy conocemos, pero la velocidad a la que se movía aquel equipo y lo peligroso que se mostraba cuando se descolgaba le<span class="pullquote_left">Con De Pedro, Karpin, Darko Kovacevic y Nihat, Denoueix tenía mucho talento en ataque</span> permitieron cuajar una temporada inolvidable. Atrás aguardaba el temporadón de Westerveld y la aseada pareja de centrales (Jáuregi y Schürrer), pero las miradas del mundo del fútbol, inevitablemente, se dirigían al afinado cuarteto ofensivo. La zurda de Javi de Pedro se ganó todos los elogios habidos y por haber, aunque jamás recibiría una muestra más sincera y apropiada de amor que <a target="_blank" href ="http://www.as.com/futbol/articulo/pedro-nos-hemos-ganado-meritos/20021031dasdasftb_14/Tes">el beso en los morros</a> que le propinó Darko tras uno sus centros perfectos. En el lado opuesto se encontraba Karpin -ya con 33 años, aunque sólo se notaran en la madurez de su juego-, que al contrario que el riojano abandonaba la cal para aparecer por dentro, combinar con los mediocentros o con Nihat, y liberar espacio para las incorporaciones de un Aranzabal soberbio que, al igual que López Rekarte, estuvo en la agenda del FC Barcelona tras resultar vital en la Real por su presencia, actividad y recorrido. Desde el principio, el equipo de Denoueix funcionó como un reloj al que los mediocentros daban cuerda, donde los hombres de banda eran las manecillas y el nueve hacía de alarma, pero quién le permitía convertir los minutos en horas <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=sdYidPyKp5g">era Nihat Kahveci</a>, el jugador con más libertad y magia del sistema. El turco había llegado doce meses antes con polémica, pues Toshack lo fichó lesionado ante el asombro y la crítica de la masa social, pero en cuanto pudo la <i>rompió</i>. Venía e iba; apoyaba y picaba; combinaba y marcaba. El galés no pudo cobrar su apuesta, pero Denoueix heredó el boleto y a cambio recibió un <i>diablo</i> genial de 23 goles que se complementaba a la perfección con Kovacevic. Esta pareja, la del <a target="_blank" href ="http://1.bp.blogspot.com/-ECWVzp4CLs8/T3zDypA1xXI/AAAAAAAABDI/vzwppeO0TiI/s1600/Portada.jpg"><i>«punto»</i> abrazado en volandas por la <i>«i»</i></a> tras marcar un gol, simbolizaba lo carismático de un equipo que, en la primera vuelta, fue imparable.</p>
<p style="text-align: justify">Invicta, la Real Sociedad afrontaba la segunda parte de la temporada sintiéndose protagonista por los cinco puntos que tenía sobre el Madrid. <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/02/ultimo-derbi-athletic-bilbao-real-sociedad-san-mames/">En San Mamés</a>, ante un Athletic que rozaba el descenso, comenzó a entender la connotación negativa del liderato. Con dos goles de Exteberria, otrora <i>truriurdin</i>, y otro de Ezquerro, la Real perdía su primer partido de la temporada en lo que sería el inicio de una mala racha (tres victorias en nueve partidos) que, para colmo, traería consigo la baja Schürrer, al que sustituiría Kvarme el resto de la temporada. El equipo donostiarra había perdido su posición de privilegio en la Liga y las dudas comenzaron a ocupar el lugar de los elogios, pero Denoueix hizo buena una de sus <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2003/06/23/deportes/1056319219_850215.html">frases más repetidas</a>: <i>«sólo se sale de las situaciones por el juego»</i>. Y, para colmo, lo hizo ante el <i>galáctico</i> Real Madrid.</p>
<p style="text-align: justify">Con media hora de ritmo infernal, precisión absoluta y pegada imparable, el conjunto vasco colocaba el 3-0 en el marcador para delirio de Anoeta. La Real Sociedad le estaba dando un baño al Real Madrid de Casillas, Roberto Carlos, Hierro, Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo. Un auténtico baño. Pero Ronaldo, en <i>su Liga</i>,<span class="pullquote_right">El 4-2 ante el Real Madrid fue la cumbre de la Real Sociedad de Raynald Denoueix</span> acortó distancias. En esas, dos minutos después, sucedió la que seguramente sea la imagen de aquel equipo: <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Y-owwMLW558">el gol(azo) de Xabi Alonso</a> desde fuera del área. Quizás no fue el mejor gol ni el más importante, pero sí que fue el más significativo. En el cara a cara, en su peor momento de la temporada y ante el peor rival posible, los hombres de Raynald Denoueix estaban bordando el fútbol. El mensaje fue claro: aún quedaba mucha Liga. La Real retomó el liderato en la jornada 34 y se plantó a falta de dos partidos con un punto de ventaja, que bien pudieron ser tres de haber ganado en la fecha anterior a un Valencia que se quedó con diez a falta de media hora. En esta penúltima jornada, ninguno de los dos afrontaba un partido asequible: el Real Madrid visitaba el Calderón y la Real Sociedad hacía lo propio con un Celta de Vigo que se jugaba entrar en Champions. En cambio, la diferencia a la postre fue enorme. Mientras los de Del Bosque ganaron plácidamente (0-4) con un gran Ronaldo, la Real sufrió en Balaidos una <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=bJw7R87IJ3A">derrota inapelable</a> (3-2). El sueño de la tercera Liga quedaba a expensas de un milagro que jamás llegó, y la Real Sociedad de Raynald Denoueix se quedó sin título. Aquellos días no fueron tristes en Donosti porque, aunque faltó la guinda, el beso de Darko a De Pedro, los abrazos de Nihat al propio Kovacevic o el gol de Xabi Alonso a Casillas ya eran imágenes que todos los aficionados al fútbol, realistas o no, siempre recordarían con tan sólo escuchar las palabras mágicas: Real Sociedad 2003.</p>
<blockquote><p>Tras aquella temporada, la Real no volvió a asomar por puestos europeos y terminó descendiendo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con la participación en la Champions League como premio más que merecido, el club logró mantener el grueso del bloque e, incluso, incorporó un nuevo rostro que debía mejorar aún más la producción ofensiva del equipo tras la marcha de los <i>secundarios</i> Khokhlov y Tayfun. Ese fichaje era el de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=_q7tN-qWSnY">Lee Chun Soo</a>, que terminó dejando más entrevistas para el recuerdo que goles. Sea como fuere, el equipo esperaba que éste fuera un buen año&#8230; y no fue así. Si bien lograron llegar hasta los octavos de la Champions con un gol del siempre <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zvfgyIlmpjA">oportunista Óscar de Paula</a>, en Liga la Real cuajó un curso mediocre y estuvo bastante más cerca del descenso que de volver a entrar en Europa. Denoueix, que sólo seis meses antes había renovado, fue destituido al acabar la temporada. Atrás dejó un año inolvidable, una notable experiencia europea y el inicio de un necesario relevo generacional que involucraba, entre otros, a Xabi Prieto.</p>
<p style="text-align: justify">A la marcha del técnico se le unió la de cinco de los titulares del equipo del subcampeonato y el club, cada vez con menos liquidez, no pudo reforzarse adecuadamente. Así comenzó un periodo de decadencia que tendría como primera consecuencia el triste descenso de <span class="pullquote_left">En Mendizorroza, la Real vivió una de sus tardes de más amargas</span> 2007 y como fecha más amarga la del 8 de junio de 2008. Aquel día la Real Sociedad <a target="_blank" href ="http://archivo.marca.com/edicion/marca/futbol/2a_division/cronica/es/desarrollo/1132759.html">visitaba Mendizorroza</a> en la penúltima jornada de Liga -otra vez la penúltima-, con el objetivo de depender de sí mismos para, el siguiente fin de semana, ascender al calor de los suyos. El equipo donostiarra no estaba cuajando un gran año y prácticamente no había estado en puestos de ascenso, pero Sporting y Málaga habían pinchado el día anterior y a los de Juanma Lillo se les había abierto el cielo. Con media hora por jugar la Real ganaba 1-2 y controlaba  con suficiencia el partido, con lo que el Alavés, que se jugaba la permanencia, lo metió <i>todo</i> en el campo buscando la heroica. Y la encontraron. Tarde, para mayor dolor de los más de 5.000 <i>txuriurdines</i> presentes, pero la encontraron. En el minuto 92 Jairo empataba el partido y en el 95 <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=PR_y-0aSLnY">Toni Moral</a> provocaba la invasión de campo local y las amargas lágrimas visitantes. La Real Sociedad, si un milagro no lo remediaba -que no lo remedió-, debía pasar un año más en Segunda. El futuro del club, ahora sí, peligraba de verdad.</p>
<p style="text-align: justify">Era 2008 y España comenzaba a sufrir los primeros síntomas de lo que inicialmente se conocería como <i>desaceleración económica</i>, eufemismo que indudablemente afectaba de forma directa a nuestro fútbol. Desde hacía unos años poco o nada quedaba de la abundancia de <i>«La Liga de las Estrellas»</i>, pero no fue hasta este momento cuando la mayoría de clubes se percataron de la gavedad de la situación. La Real Sociedad, uno de las primeras instituciones oficialmente en crisis, entraba en julio de ese mismo año <a target="_blank" href ="http://www.cincodias.com/articulo/empresas/real-sociedad-acoge-concurso-acreedores-exigible-27-millones/20080703cdscdiemp_15/">en concurso de acreedores</a> con una deuda que ascendía a 41 millones de euros. El objetivo de regresar a la Primera División seguía intacto y era innegociable, pero debía conseguirse con lo mínimo en lo que supondría un giro de 180º en la política del club. O, mejor dicho, una vuelta a los orígenes.</p>
<blockquote><p>La apuesta por la cantera fue una necesidad, pero también el primer paso del nuevo proyecto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">En Zubieta, la Real Sociedad siempre encontró una de sus exitosas señas de identidad. Arkonada, Periko Alonso o Satrustegui, entre otros, antes de hacer bicampeón (<a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t2001-0211.html">81-82</a>) a la Real Sociedad se curtieron en el <i>Sanse</i>, su filial. Y no podía ser de otra manera. Al fin y al cabo, el club donostiarra no abrió sus puertas a los futbolistas extranjeros hasta 1989, cuando llegó el delantero <a target="_blank" href ="http://www.bdfutbol.com/t/t2001-0211.html">John William Aldridge</a>. Años más tarde, en el equipo de 2003, Zubieta también estaba representada por Aranzabal, Aranburu o Xabi Alonso, pero resulta innegable pensar que el equipo rozó el milagro, en parte, por el talento diferencial de sus extranjeros. Sin dinero para firmar a los Kovacevic o Nihat de turno, en medio de una transformación económica mundial y la consiguiente adaptación del planeta fútbol, la Real debía conseguir, acudiendo a su cantera más que nunca, que los refuerzos que tuvieran que llegar fueran los menos posibles.</p>
<p style="text-align: justify">Y así fue, de forma gradual pero continuada, como en los siguientes años la Real recordaría a tiempos pasados. Ya en la fatídica tarde de Mendizorroza estaban presentes Mikel González (22 años) y Xabi Prieto (24). En la siguiente temporada, otra para el olvido, fueron apareciendo con cada vez más frecuencia Carlos Martínez (22), Estrada (21), Elustondo (21), Markel Bergara (22) y Agirretxe (21).<span class="pullquote_right">Poco a poco, la Real Sociedad fue poblando su plantilla de jóvenes salidos de Zubieta</span> Sin un euro para gastar en el mercado de fichajes, la apuesta por la cantera se complementaría con jugadores cedidos o con la carta de libertad, como <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2009/07/13/futbol/equipos/real_sociedad/1247509977.html">Alberto de la Bella</a> (23). Una fórmula que, en la temporada 2009/2010, dio la primera de las alegrias a una afición <i>txuriurdin</i> necesitada de ellas. Martín Lasarte sustituyó a Lillo en el banquillo y, pese a los dos pinchazos iniciales, el equipo pronto comenzó a funcionar. En noviembre se metió en puestos de ascenso y jamás volvió a salir de ellos, terminando campeón de la Segunda División con 74 puntos. Clave en el éxito de este curso fue la llegada de dos nuevos canteranos a su plantilla: Zurutuza (22) y <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2009/08/07/futbol/equipos/real_sociedad/1249635076.html">Griezmann</a> (18). Ambos compartían nacionalidad francesa, pero la forma en la que habían subido al primer equipo no podía ser más dispar. Mientras el primero se había fogueado la temporada anterior en el Eibar, el segundo había entrado de rebote tras brillar en una pretemporada a la que había llegado por la lesión de Bingen Erdozia, jugador que le quitaba el puesto en el <i>Sanse</i>. Casualidad o no, sobre aquel escurridizo rubio se asentó una ola de optimismo que rompió <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=I1X8rrTqoNU">por todo lo alto en Anoeta</a> y llevó a la Real Sociedad de vuelta a su histórico lugar.</p>
<blockquote><p>Martín Lasarte logró el ascenso y la permanencia, pero, sorprendentemente, no fue renovado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Después de un ascenso, la primera temporada siempre conlleva grandes dosis de sufrimiento por muy trabajado y talentoso que sea un equipo. La Real 2010/2011 de Lasarte comenzó bien con un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=2BN1m6sQOhg">Xabi Prieto brillante</a> y un Antoine Griezmann al que muchos equipos pusieron en su lista de futuribles, pero pasado el ecuador del curso el conjunto vasco se comenzó a caer y se terminó salvando en la última jornada. Aun así, no parecía un mal resultado. Todo lo que fuera mantener la categoria con un equipo que, además, seguía siendo relativamente joven, debía conllevar la renovación del técnico que les había devuelto a la élite. Pero no fue así. La dirección deportiva del club buscaba <a target="_blank" href ="http://real-sociedad.diariovasco.com/noticias/2011-06-05/hombre-cambio-20110605.html">un perfil diferente</a>, porque estimaba que ésta era una Real Sociedad que, como gran parte del fútbol nacional, tenía el talento suficiente como para rasear el cuero, asociarse y dominar los partidos desde el balón.</p>
<p style="text-align: justify">En este contexto llegó Philippe Montanier. El que fuera portero del Caen o del Olympique de Marsella entre otros equipos, había llamado la atención del club <i>txuriurdin</i> tras destacar en el modestísimo Valenciennes. Allí el técnico normando se ganó una gran fama por su gusto por el toque, por el fútbol ofensivo y por<span class="pullquote_left">Montanier llegó con una gran fama, pero en sus inicios estuvo a punto de ser destituido</span> la cantera. Sin ir más lejos, a su equipo se le conocía como <a target="_blank" href ="http://www.elenganche.es/2011/06/montanier-el-hombre-milagro-de-normandia.html"><i>«Le Barça du Nord trés au nord»</i></a>. En esta línea, una de sus primeras decisiones fue incorporar definitivamente a Illarramendi (21) al primer equipo, junto a los debutantes Íñigo Martínez (20) y Cadamuro (23), pero su inicio liguero no sería tan esperanzador como el futuro de los dos primeros. Con sólo dos victorias en 13 partidos, Montanier <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/previa-montanier-pepe-mel-real-sociedad-betis/">llegó al Benito Villamarín</a> con la primera de sus últimas oportunidades. Tras ponerse 0-1, Philippe decidió dar entrada a Demidov por Elustondo para formar así una defensa de cinco. Vela (22), que había llegado ese verano cedido procedente del Arsenal, puso el 0-2 a los pocos minutos, pero el equipo se echó tan atrás que el Betis consiguió empatar el partido. Virtualmente, el proyecto de Montanier estaba acabando a los pocos meses de haber comenzado, pero ocurrió un milagro, un <i>lucky-punch</i>, un guiño del destino o como cada uno quiera llamarlo. Íñigo Martínez, desde su campo y en el minuto 89 de partido, marcaba un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=CeAbMWABUjc">espectacular gol</a> que daba vida al entrenador que había apostado por él. Así, la directiva amplió su margen unos días que, tras remontar al Málaga en el descuento con un <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=tI0SDGLmcm8">gol de Ifran</a>, se convertirían en meses. Progresivamente, la Real Sociedad fue levantando el vuelo y obtuvo la salvación matemática con tres partidos por disputarse, pero la figura de Montanier seguía sin ser especialmente popular en Donosti.</p>
<p style="text-align: justify">Las numerosas críticas que recibía el técnico francés no se centraban en el estilo empleado o en la idea de fútbol que tenía el equipo, sino más bien en una serie de decisiones que, a juicio de la masa social, resultaban inexplicables. Demidov o Mariga por delante de Illarramendi, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Ep3mimUUryM">Xabi Prieto jugando en banda izquierda</a>, la defensa<span class="pullquote_right">En su primer año, Philippe Montanier no logró dar con un esquema ni un once fijo</span> de cinco como el día del Betis o las poquísimas oportunidades que recibía Rubén Pardo eran varias de las cuestiones que separaban a Montanier de su afición. Detalles que se sumaban a los reproches por su lentitud con los cambios o por la falta de estabilidad tanto en el esquema como en el once titular. Lo cierto es que, más allá de lo comprensible o no de sus decisiones, que no dejan de ser diferentes puntos de vista, este último aspecto sí se podía tomar como un problema real y objetivo. Durante la temporada, Philippe no consiguió encontrar el método para encajar todas sus piezas. Varió numerosas veces el 4-2-3-1 para pasar a un 4-1-4-1 o un 4-3-3, sin lograr definir nunca la composición idonea para su centro del campo. Ejemplo también de la falta de definición del equipo eran los laterales. Hoy elogiados e indiscutibles, durante un tramo del curso pasado Carlos Martínez y Alberto de la Bella eran los suplentes de Estrada y Cadamuro. Al final, evidentemente, esta falta de continuidad repercutía en un grave problema de competitividad. A la Real Sociedad 2011/2012 le faltaba poso, oficio y pierna fuerte, lo que le llevaba a ser excesivamente fragil en numerosos partidos y a tener un <a target="_blank" href ="http://www.mundodeportivo.com/20120706/real-sociedad/el-problema-estuvo-fuera-de-casa_54320673584.html">rendimiento deficiente lejos de Anoeta</a>. Sin embargo, al margen de debates futbolísticos y apreciaciones tácticas, lo que incrementaba el recelo de Donosti hacia Montanier era el teórico desaprovechamiento de un equipo que, hasta en los peores momentos, dejaba entrever un futuro esperanzador.</p>
<p style="text-align: justify">Y es que cuando coincidían Íñigo Martínez, Asier Illarramendi, Carlos Vela y Antoine Griezmann sobre el campo, las posibilidades se disparan y las dudas se disipaban; hecho en el que el Montanier tenía mucho que ver. Sobre ellos, cada uno por sus razones, se esconden los méritos de un técnico que, si por algo ha destacado, es por saber formar y manejar el vestuario. Una labor sorda pero vital, que quedó escenificada en una de las imágenes de la temporada. Tras tres derrotas consecutivas, el técnico francés volvía a jugarse su futuro ante el Rayo Vallecano en Anoeta, y Griezmann, que siempre ha sido portada por sus gestos, decidió <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=aL1WgyX5z6g">celebrar su gol con él</a> como muestra de apoyo y respeto. Era el 3-0 y el partido parecía acabado, pero todos los jugadores le siguieron hasta formar una emotiva piña. Definitivamente, el vestuario estaba con su entrenador. Ocasiones no les habían faltado para <i>gritar sordamente</i> que Montanier no era el técnico con el que querían emprender esta aventura, pero jamás lo habían hecho. Más bien al contrario. Cuanto más peligraba su puesto, mejor respondía el equipo. Debían dejarles trabajar.</p>
<blockquote><p>Montanier acabó la temporada siendo cuestionado pese a cumplir con el objetivo marcado.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El inicio de su segundo año no fue el deseado. Se mantenía la inestabilidad táctica, el equipo continuaba cometiendo pecados de juventud y seguía sin competir a la altura de su talento. Era un momento muy complicado. Una vez asentados de nuevo en Primera, la Real estaba llegando al punto de definición del proyecto y las sensaciones que éste transmitía no eran las mejores. Tras caer 2-0 en Córdoba en la Copa del Rey, la <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=aL1WgyX5z6g">derrota en casa ante el Espanyol</a>, que en esas fechas era penúltimo, dejaba a la Real Sociedad en la décima jornada con un sólo punto de margen sobre el descenso y Anoeta, ya sin paciencia, pidió la marcha de Montanier. La directiva aguantó tentada, convirtiendo la visita a La Rosaleda en un nuevo <i>«win or go home»</i>. Y Philippe, lo volvió a conseguir. Cambió el dibujo a un 4-1-4-1, situó a Xabi Prieto por dentro, dio entrada a Rubén Pardo e Ifrán, ganó el partido <a target="_blank" href ="http://espndeportes.espn.go.com/futbol/cronica/_/id/348413">1-2</a> y creó el punto de inflexión.</p>
<p style="text-align: justify">A partir de este partido, todo comenzó a encajar como si de la (í)lógica trama de una película de Guy Ritchie se tratara. La Real Sociedad 2013 se convirtió en un equipo vistoso, pero competitivo; que sabía tener el balón, pero que aprendió a sobrevivir sin él; que cambiaba constantemente de posición, pero que siempre ocupaba todos los espacios; y<span class="pullquote_left">El cambio de Xabi Prieto a la mediapunta, con Vela en la derecha, terminó siendo ganador</span> que destacaba por su capacidad asociativa, pero que dominaba las áreas. Todo era coherente, todo tenía sentido. Pardo e Ifrán fueron desapareciendo del once conforme su impacto se diluyó, pero la revolución ya era un hecho. El equipo se consolidó en un 4-2-3-1 que, en ocasiones, se transformaba en un 4-1-4-1 más agresivo por el paso adelante de Illarramendi, la clave del sistema. Sin él, la Real Sociedad sólo ganó <a target="_blank" href ="https://twitter.com/StrummerClash/status/334629994548584448">uno de los seis partidos que no disputó</a>. Y es que quizás no es la pieza más determinante, ni la más brillante, ni la más cotizada; pero es la pieza central que permite al resto brillar con luz propia. Da solidez y pausa con balón, aporta intensidad y reduce espacios sin él. A sus 23 años, Illarra es el nudo argumental de una historia que nace por la derecha y muere por la izquierda. La causa de esta disposición es la querencia natural de Xabi Prieto a caer a su perfil diestro desde la mediapunta, el movimiento táctico ganador de la temporada. Montanier probó con el capitán en la izquierda, pero donde ha sacado lo mejor de él es en el centro. Su fútbol de espaldas, su pausa, talento asociativo y movimientos sin balón marcan el ataque posicional <i>txuriurdin</i>. Así, la Real acumula efectivos en el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/03/analisis-futbolistas-mexicanos-carlos-vela-gio-dos-santos-chicharito/">costado de Carlos Vela</a>, su pieza con más posibilidades con balón, y libera el espacio en la izquierda para Griezmann, su jugador más incisivo y vertical. El éxito de esta línea de mediapuntas, a la que hay que sumar los nombres del valioso Zurutuza y el determinante Chory Castro, tiene su muestra irrefutable en la ingente cantidad de goles que han aportado al equipo (38).</p>
<p style="text-align: justify">Ellos han dotado a esta Real de una gran pegada, tanto en posicional como en transición, que se ha visto correspondida en su propia área con un Claudio Bravo que está cuajando su mejor temporada, sin apenas fallos y siendo también importante en el inicio de las jugadas. Sin embargo, el protagonista de la mejoría defensiva colectiva del equipo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/analisis-sevilla-real-sociedad-liga-bbva/#comment-63817">es Íñigo Martínez</a>. En su segunda temporada en la élite, lo está dominando todo. Firme en la salida, capaz de administrar el espacio a su espalda y sobresaliendo en la defensa del área pequeña, el central llama la atención de todos. Al fin y al cabo, es algo común a los jugadores ya citados. Illarramendi, Prieto, Vela, Griezmann, Bravo e Íñigo son los que más miradas atraen, pero como todo gran equipo está encontrando en sus segundas espadas la regularidad necesaria. Sin ellos, la Real Sociedad no soñaría con escuchar el himno de la Champions League en directo la próxima campaña.</p>
<p style="text-align: justify">Mikel González ha encajado, sin hacer mucho ruido, a la perfección con Íñigo. La defensa de los balones laterales le ha permitido vivir a la Real muy replegada cuando no podía tener el balón, como fue el caso del Calderón donde esta pareja empequeñeció al mismísimo Radamel Falcao. Por delante, está Markel Bergara.<span class="pullquote_right">Mikel, Bergara, De la Bella, Carlos Martínez e Imanol Agirretxe están siendo protagonistas</span> Señalado hace unos meses por sus dificultades con la pelota, el que Illarramendi esté tan cerca de sus robos le está permitiendo brillar en este aspecto. Por fuera, recordando a Aranzabal y López Rekarte, los laterales se han convertido en piezas imprescindibles defendiendo, asistiendo y goleando. La influencia de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/12/analisis-real-sociedad-sevilla-liga-bbva/">Carlos Martínez y De la Bella</a> en el devenir de la temporada parece irreal, pero tácticamente está sustentada en la pizarra. Su gran recorrido posibilita a la Real tener ocupados los carriles en todo momento y, como consecuencia, dar así libertad a Vela y Griezmann en sus movimientos interiores. Para Montanier, toda decisión tiene su explicación. Y si no es así, se la encuentra Agirretxe. Él siempre ha sido un <i>9</i> de más esfuerzo que talento y gol, pero en 2013 ha emergido para combinar su físico clásico con un fútbol muy moderno. Su pecho amortigua el fútbol directo <i>txuriurdin</i>, su cuerpo soporta el contacto y su pierna le da sentido con precisos envíos atacando el lado débil. Y, encima, marca. Con el interior, el empeine, la rodilla <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zA4r5uyLl2s">o el pecho</a>; da igual. El asombroso virtuosismo técnico que ha alcanzado en el segundo tramo de la temporada es la simbólica imagen de la mejor Real posible: la de ese equipo que combina velocidad, precisión y determinación sin desordenarse.</p>
<p style="text-align: justify">El resultado de esta sinergia de trabajo, talento, confianza y estabilidad conllevó que los de Montanier pasaran cinco meses sin conocer la derrota. Desde el 4-3 en el Bernabéu hasta el 2-1 en Getafe, el equipo donostiarra fue escalando puestos sin jamás mirar atrás. Remontó <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/01/primera-derrota-tito-vilanova-barcelona-real-sociedad/">un 0-2 al mejor Barcelona</a> de la temporada, despidió a San Mamés con un histórico 1-3, derrotó en el Calderón al invicto Atlético de Madrid, venció 4-2 en un duelo directo al Valencia y logró cortar una pequeña mala racha con el 1-2 en el Pizjuán del pasado sábado. A día de hoy, la parroquia <i>txuriurdin</i> ya tiene <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=TLyz19B4T0U">imágenes de sobra</a> con las que saltar cual <i>perro de pavlov</i> cuando se mencione a la Real Sociedad 2013, pero aún queda la mayor. Diez años después, la Real se juega en la penúltima jornada y ante el Real Madrid gran parte de su futuro Champions.</p>
<blockquote><p>A día de hoy, el futuro de la Real Sociedad es más estable y esperanzador que en el año 2003.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Suceda lo que suceda el domingo en Anoeta, la temporada de Philippe Montanier ha sido un rotundo éxito. Tras varias dudas y no menos volantazos, el técnico normando encontró la fórmula idonea con la que acompañar de resultados la idea del club. Hizo suyo al vestuario, dotó de personalidad al equipo, lo ayudó a progresar tanto individual como colectivamente y, finalmente, lo subió a una espiral de confianza que ha elevado las expectativas de la Real Sociedad hasta lo más alto. Ironicamente, su historia en Donosti puede tener un final sorprendente por las circustancias: <a target="_blank" href ="http://futbol.as.com/futbol/2013/05/20/primera/1369048124_020789.html">a día de hoy, su continuidad parece improbable</a>. Sea así o no, tras su trabajo en los dos últimos años queda un proyecto sostenible, coherente y con un futuro esperanzador que, para triunfar, no debe olvidar cuáles fueron sus inicios. El éxito de esta Real se ha cimentado sobre las cenizas de 2003, evitando los vicios que le llevaron a la situación de 2008 y trabajando en un nuevo modelo de club más acorde a lo complicado del momento. Y es que de Denoueix a Montanier, pasando por Mendizorroza, la Real Sociedad se ha convertido en un ejemplo para el fútbol español.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/10/javier-aguirre-como-seleccionador-mexico-problemas-mundiales-quinto-partido/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/11.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/alex-ferguson-gestion-vestuario-estrellas-manchester-united/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/entrenadores/13.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
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		<title>Nantes, la danza amarilla</title>
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		<pubDate>Tue, 21 May 2013 01:50:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Chema R. Bravo]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[l Nantes está de nuevo entre nosotros, asomado al primer nivel del fútbol francés después de una penitencia larga, extenuante y que ha dejado una mancha en la singular historia de un club al que su cultura le ha bastado casi siempre para ser feliz. Los resultados nunca alimentaron el ego de una entidad forjada [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">E</span>l Nantes <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2013/05/17/futbol/futbol_internacional/venezuela/1368824738.html?a=8818456e844744cea95530dc174f18b3&#038;t=1369076337">está de nuevo entre nosotros</a>, asomado al primer nivel del fútbol francés después de una penitencia larga, extenuante y que ha dejado una mancha en la singular historia de un club al que su cultura le ha bastado<span id="more-68837"></span> casi siempre para ser feliz. Los resultados nunca alimentaron el ego de una entidad forjada a sí misma, ganadora puntualmente, pero sobre todo apegada a una forma de sentir, vivir y practicar el fútbol: el juego a la Nantaise, una filosofía exclusiva en Francia y que adelantó varias de las claves por las que se mueve el fútbol actual. Nantes ha sido siempre modernidad, vanguardia en el juego. Un estilo con tres manantiales para su evolución: José Arribas, Coco Suaudeau y Reynald Denoueix. Ellos dieron identidad a un club que ha funcionado –o funcionó hasta hace poco- como la mejor cantera de Francia, con una cultura formativa admirable y efectiva, un camino que ahora se busca recuperar porque siempre fue la garantía, ese salvavidas en medio del mar, cuando los problemas arreciaron en cada momento. Tres <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=RGpuEgw-Emw">campeones del Mundo de 1998</a> salieron de esa factoría: Karembeu, Desailly y Deschamps. Pero la colección es más extensa y le suenan los galones: Makelele, Loko, Ouedec, Pedrós, Gravelaine, Ziani, Da Rocha, Kombouaré, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Payet o Toulalan. Fíjense, nada más, en la estirpe de mediocentros: lo mejor en el puesto en Europa en las últimas tres décadas se formó en Nantes. </p>
<p style="text-align: justify">El juego a la Nantaise fue obra de tres entrenadores, con patrones comunes, aunque, como es natural, matizaciones distintas. Con Suaudeau llegó la velocidad y el ritmo, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/05/real-sociedad-exitos-2003-denoueix-2013-montanier/">con Denoueix</a> la pureza colectiva… Desde Arribas, cada uno le dio su pincelada al equipo, pero siempre respetando los códigos y la filosofía que el entrenador español<span class="pullquote_right">El Nantes se definió por su juego más que por sus victorias</span> redactó en el manual de estilo del equipo en los años 60. Durante los 40 años posteriores, el Nantes se definió por su juego más que por sus victorias (pocas veces brilló en Europa), aunque con sus puntuales triunfos emparejados a la huella del recuerdo, a un fútbol distinguido, especial, intransferible y pionero. Fue el Nantes, quizá, el primer equipo europeo en introducir en su cultura del juego como premisa el fútbol sin balón, los conceptos de tiempo y espacio, sistematizándolos dentro de su vocación colectiva. El pase, el toque rápido, la movilidad, la explotación del espacio libre, la línea defensiva alta, el ritmo, la amplitud y la fluidez, la velocidad de la pelota en transición o las nociones de anticipación y recuperación pertenecen como principios fundamentales a esa etiqueta amarilla del juego a la Nantaise, un fútbol musical, armonioso y cuyas notas andan perdidas desde hace una década a la espera de un nuevo jefe de orquesta. </p>
<h2>El padre vasco</h2>
<p style="text-align: justify">Apenas le quedaba el recuerdo de las lluvias de bombas y las calles ensangrentadas. <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Arribas">José Arribas</a> había dejado Bilbao a los 14 años mientras España se partía en dos. Creció desde una adolescencia infeliz, turbulenta, cuestión que definió un carácter sobrio, introvertido y reposado. Había terminado en Nantes casi por casualidad, después de que las autoridades portuarias de Burdeos y La Rochelle<span class="pullquote_left">Con José Arribas, un exiliado español, nació el juego a la Nantaise con el espacio como tuétano del estilo</span> prohibieran la entrada a su bote de refugiados. Nunca regresaría a España. A José, la normalidad se la dio Nantes, una familia y una pelota. De allí, una tarde de verano salió hacia Le Mans, donde enraizó jugando como medio volante y donde pulió su vocación pedagógica, consolidada después como profesor de fútbol en la escuela de Saint Malo y en el club de Noyen-sur- Sarthe. Sus inquietudes le llevaron esos años, a finales de los 50, a moverse por los centros neurálgicos del fútbol francés. Uno de ellos fue Rennes, donde conoció a Henri Guerín, personaje clave de la historia del Nantes sin haber puesto un pie nunca en él. Fue Guerín quien en 1960 persuadió a Jean Cleurfeille, presidente canaris, de que el hambre de Arribas podía revolucionar el club y sacarlo de la D2 de una vez por todas. Así fue. Arribas desembarcó en el Nantes. Era un técnico estudioso, enamorado del estilo <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/2011/07/05/futbol/1309863542.html">del Liverpool de Bill Shankly</a>, su <i>passing game</i> y el modelo familiar y orgánico que había instalado en Anfield. Más allá de las influencias externas, Arribas resultó un autodidacta que se aisló de las convenciones tácticas del momento. Una derrota 10-2 frente al Boulogne acabó por convencer a Cleurfille, reticente a los cambios, de que Arribas, prudente y respetuoso, debía desencadenar sus fundamentos. Con vía libre, rompió con la WM y le dio un giro brasileño al equipo, implantando el 4-2-4 que eclosionó en la Copa del Mundo de 1958 alimentado por la pizarra de Vicente Feola. La otra pincelada de Arribas fue su énfasis en el espacio, un aspecto que ya nunca se separaría de la vida del Nantes. El espacio, más que la pelota, como tuétano de un estilo. En esta línea, borró el cuerpo a cuerpo e impuso un marcaje zonal. Desde esos cimientos formales, elaboró un discurso: movimiento y flexibilidad, juego corto y veloz, naturaleza ofensiva y tacto agradable con el fútbol. Había nacido el juego a la Nantaise. El término tardaría en consolidarse 40 años, que fue lo que tardó en tomarse consciencia en Francia del linaje y los rasgos comunes entre aquel equipo de Arribas y el que <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0FW6hA0deqA">en 1995</a> sometiera la Ligue 1. </p>
<blockquote><p>José Arribas no sólo creó un estilo de fútbol, sino también una estructura de club.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Durante 16 años, Arribas convirtió al <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=69LdtEGF590">Nantes en un aristócrata francés</a>: elegante, respetado y a la vez osado, juvenil y entusiasta. El Nantes de Arribas ascendió en tres años por primera vez a Ligue 1. En sólo dos más, ganó el título (1965), repitiendo en 1966. La mano de Arribas subía y bajaba más allá de su equipo. Promovió la creación de la figura del director deportivo y la construcción de una escuela de fútbol. Todo desde una filosofía vertical. La cantera pasó a nutrir el primer equipo y los despachos del club los copaban ex futbolistas crecidos en la casa. El Nantes funcionaba como una vieja familia bretona, con orden, implicación, esfuerzo y amor. Jackye Simon, interior creador y primer internacional de la historia del club, y Phillipe Gondet, su goleador, ejercían de líderes sobre el campo. </p>
<p style="text-align: justify">Aún ganaría Arribas la liga de 1973, en pleno pulso generacional con el Saint Ettienne de Albert Bateux y el Olimpique de Marsella del dinamitero goleador Skoblar, en un periodo en el que, a la vez que preparaba una transición pausada, el Nantes firmaba la siguiente serie entre 1971 y 1976: 3º, 7º, 1º, 2º, 5º y 4º. Falló en Europa. La evolución de Arribas condujo al equipo a un 4-3-3, el sello moderno de la época, en aquellos años 70. Mientras, en 1972 se institucionalizaba el centro de formación y Arribas nombraba a <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=QTlv0_7Ff74">Jean Claude Suaudeau</a> responsable de ese sistema de aprendizaje, además de entrenador del filial de tercera división bajo una premisa: la asimilación en todos los estratos de los conceptos de ese juego dinámico, rápido, espacial y ofensivo. El Nantes era ya un club adulto: tenía un estilo con pasado y se le abría delante un camino con futuro.  </p>
<h2>El falso heredero</h2>
<p style="text-align: justify">Con un modelo de club bien sólido, un idioma en el césped y una cantera a la espera de frutos maduros, Arribas planeó su paso atrás. Su convicción fue siempre que Jean Claude Suaudeau debía prolongar sus postulados. Suaudeau se había afianzado bajo el manto de Arribas como un mediocentro inteligente y perspicaz<span class="pullquote_right">Vicent, sustituto de Arribas, apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo</span>, de corte defensivo. No tardó mucho Arribas en apadrinarlo desde su etapa como futbolista. Pero entonces, 1976, Arribas lo consideraba más útil y esencial aún en la academia formativa. Trazó entonces un plan secundario: una transición tranquila y focalizada en conservar el terreno ganado y en allanarlo para el desembarco de una estimulante camada. <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Vincent">Jean Vincent</a>, ex entrenador del Rennes, sería ese hombre del cambio lento. Entrenaría al Nantes entre 1976 y 1982, conquistando la liga de 1977, aún bajo la inercia de Arribas, y la copa de 1979. Pero Vicent apenas añadió líneas al desarrollo evolutivo del estilo nantaise. Su virtud fue asegurar al Nantes como un equipo de naturaleza canterana, muy joven, y como una plataforma sobre la que tomar un nuevo impulso. Vicent se acercó al final de su etapa bajo las críticas de desvirtuar las esencias del juego nantaise, imponiendo enfoques reactivos y con mayor contenido defensivo. El <i>Inter de Nantes</i> acabó bautizándose un equipo que poco antes había deslumbrado por su juvenil tridente ofensivo: Bruno Baronchelli, Eric Pecout y Loic Amissé, forjados en la cantera, componentes de la delantera olímpica francesa y apuesta del club cuando se le abrió la puerta a los ídolos, el genial polaco Robert Gadocha e Yves Triantafilos, un cabeceador despiadado. En este periodo, el Nantes convierte a Henri Michel en un central de referencia y aparece, también, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=3hIysjDdR1k">Maximme Bossis</a>, un tirano defensivo. En Europa, se rozó la final de la Recopa, siendo el Valencia de Kempes y Bonhoff el verdugo en una semifinal marcada por el impacto en la plantilla de la muerte de Omar Sahnou, ex futbolista de club en la década de los 70 fulminado por un ataque cardiaco cuando jugaba en el Girondins de Burdeos. Era el final de década y por entonces la ascendencia de Suaudeau como asesor crecía y crecía.  </p>
<h2>El hijo prodigio</h2>
<p style="text-align: justify">En 1982, llegó el momento de Jean Claude <i>‘Coco’</i> Suaudeau. El Nantes alcanzó con él una edad adulta y acabó cristalizando hasta 1988 como un club de primera línea en Francia. Lo hizo por los resultados y sobre todo por su identidad. Cada vez más reconocible, todo el mundo sabía cómo jugaba el Nantes. Ya un año antes<span class="pullquote_left">El Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador</span> había desembarcado en el club <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=zSL0GseHq10">Vahid Halilhodžić</a>, el mejor futbolista de la historia del club y uno de los mejores extranjeros de la historia de la Ligue 1, quizá sólo superado por otro bosnio, Safet Susic. Halilhodžić explotaría como goleador con Suaudeau después de una lenta aclimatación. Curiosamente, fue uno de los pocos fichajes que funcionaron en el equipo durante este periodo (quizá el único, junto al argentino Jorge Burruchaga que alcanzó el nivel de expectativas con su rendimiento). El verdadero salto de nivel vino por la aportación de la cantera, donde en el lustro anterior se había cocinado a fuego lento una generación soberbia. La religión fundada por Arribas cobraba todo su sentido cuando en 1983 el Nantes se proclamaba campeón y discutía a PSG y <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/historia-racing-club-de-paris-ambicion/">Matra Racing</a>, dos equipos envueltos en papel dinero,  el intento de dominio en Francia. El Nantes era, ante todo, un equipo más moderno que ganador. Su juego, mirado ahora, se asemeja bastante a los postulados actuales. Tanto en forma como en contenido. Se articulaba con un 4-3-3, con un mediocampo sujetado por un especialista del robo y el espacio, un mediocentro puro y pionero: Seth Adonkor. Lo completaban dos volantes, Oscar Muller, más físico, todoterreno, y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=Fwj5RP5XE0I">el genial José Touré</a>, el líder de la selección francesa campeona olímpica en Los Ángeles 1984, un valor creativo y técnico al que la historia del fútbol francés quizá no le haga justicia en el recuerdo. Touré era el paso intermedio hacia una tripleta acelerada por fuera por los extremos Baronchelli y Amisse y coronada por el pie de hormigón de Halilhodžić, autor de 27 goles en la temporada del título de 1983. El equipo lo cerraban, en la portería, Bertrand Demanes, y una defensa con Ayache, Bossis (capitán y líbero), Patrice Rio y Tusseau. Excepto Rio (Rouen) y Halilhodzic (Velez Mostar) todos los titulares de Suoudeau habían sido manufacturados en la escuela de formación fundada por Arribas. </p>
<p style="text-align: justify">El Nantes se había consolidado ya como la mejor cantera de Francia, con una habilidad especial para captar, reclutar y formar a los talentos de los mercados coloniales. Los mejores niños del África francófona (Chad, Argelia…) o de Nueva Caledonia y las Antillas acababan en su red. Esta generación de 1983 elevó el juego a la Nantaise a su cúspide creativa y técnica. En esos términos, fue el mejor Nantes de la historia, con mayor cuerpo talentoso que otros posteriores. Era un equipo en permanente dinámica, muy influido también por <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/07/la-otra-mejor-seleccin-de-la-historia/">el Brasil 82</a>, con un sistema de apoyos que resumía bien las ideas y conceptos establecidos por Arribas: el juego debía basarse en un estado de ánimo colectivo. Al Nantes y su filosofía se le reconoce por su capacidad técnica, el toque rápido, el pase corto, la vocación ofensiva, pero su gran valor y legado no estuvo en la pelota, sino en cómo se afrontaban los momentos y los espacios sin ella. El Nantes fue, quizá, el primer equipo francés en sistematizar el concepto de pared y la anticipación sobre el rival. Suaudeau puso el énfasis en el entrenamiento sin pelota, trabajando en áreas reducidas y amasando en sus jugadores una notable inteligencia posicional. <i>“Yo entiendo el juego de ataque a través de la recuperación”</i>, definía Saudeau, hombre temperamental, sarcástico, amante del esfuerzo y la concentración. Los futbolistas del Nantes adquirían tal cultura táctica que no es extraño comprobar como muchos de quienes pasaron por el club o se formaron en él se concretaron como futbolistas versátiles y polifuncionales. </p>
<blockquote><p>Por la escuela de Nantes pasaron varios de los mejores mediocentros recuperadores del mundo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El Pozo de la Joneliere constituía el baúl del tesoro canaris. Era un campo de entrenamiento de espacio achatado, con terreno duro y áspero donde se trabajaban esas nociones sin balón. También tenía, en su perímetro, tres muretes de hormigón. En ese recinto, se fomentó el juego rápido, corto y a un solo toque. Vital y estratégico era <a target="_blank" href ="http://3.bp.blogspot.com/-d6MEdWAuQ6k/TcJv6q_6OaI/AAAAAAAAPbU/E2UudZgRmtA/s1600/Seth+ADONKOR+Panini+FC+Nantes+1983-84.png">el rol de Seth Adonkor</a>, el primer mediocentro <i>moderno</i>. Había nacido en Accra (Ghana) y en Nantes pulieron una roca desde los 12 años. Era resistente, infatigable, táctico, astuto, eficaz y omnipresente. Abrió la línea hacia el pivote defensivo de hoy y fue la primera gran pieza elaborada por el taller de mediocentros de Nantes. Su academia ha producido a varios los mejores especialistas en la posición en los últimos 30 años, una estirpe única: Desailly, Karembeu, Deschamps, Makelele y Toulalan, además de otros que se quedaron por el camino, como Olembe y Djemba Djemba. Adonkor fallecería en un accidente de tráfico en noviembre de 1984. Su gran protegido, su pequeño hermano (aunque no eran familia), <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=jNC7CzyoIeo">Marcel Desailly</a> fue uno de los principales golpeados por la noticia. Adonkor murió joven, pero dejó un legado en la posición de mediocentro recuperador que alimenta aún al fútbol francés. </p>
<h2>El rescate y el cielo</h2>
<p style="text-align: justify">Suaudeau partió en 1988, aunque permaneció en el centro de formación. Fueron, los posteriores, años grises para el Nantes, con cambios presidenciales, la errática gestión de Miroslav Blazevic en el banquillo, la fuga de talentos (<a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Didier_Deschamps">Deschamps</a> o Kombuaré), la imprecisión en los fichajes (Vercauteren, Olarticoechea, Mo Johstone…) y la obligación de desmantelar el equipo por razones económicas (Desailly fue vendido a la fuerza). De nuevo, la producción de la cantera centró la política del club. Junto a Suaudeau, dirigía las camadas juveniles Raynald Denoueix, la tercera estación del linaje del juego a la Nantaise. Denoueix era otro producto canaris. Se había empapado de los fundamentos del club y conocía su esencia formativa. Bajo su tutela se armó otra gran camada: Desailly, Loko, Ouedec, Ziani, <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=REjVtXf7t48">Karembeu</a>, N’Doram, Guyot, Ferri, Makelele… todos pasaron por su mano. En 1992, con 60 millones de francos de deuda y el riesgo del descenso activado, se le devolvió el equipo a Suaudeau. Esos jóvenes que ensamblaba Denoueix no tardaron en aparecer. </p>
<p style="text-align: justify">Así llegó la gloriosa <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=0FW6hA0deqA">temporada 94-95</a>, con un Nantes convertido en uno de los equipos de juego más divertido de los últimos 20 años. Arrasaron. 32 partidos sin perder, 71 goles y 34 en contra, mejor ataque y mejor defensa de Francia. El título fue la coronación a un estilo de<span class="pullquote_right">El Nantes de Suaudeau era menos técnico y más físico que el del 93, pero más veloz y vertical</span> juego que ya se asumió en Francia como algo tan singular, tan vinculado al pasado y tan consanguíneo que no quedaba otra que hablar de juego a la Nantaise. Este equipo del 95 era menos técnico y más físico que el campeón de 1983, pero Suaudeau le dio otra dimensión: la velocidad y la verticalidad. Las principales novedades fueron el doble pivote, formado por Ferri y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=63WojjZy7QE">Makelele</a>, ambos con una ingente capacidad de recuperación y trabajo colectivo. Creó a partir de ellos una incombustible red de robo. <i>“La pelota es más rápida que cualquier futbolista. Por eso, la calidad del pase es nuestra principal arma”</i>, resumía Suaudeau. Y eso fue el Nantes del 95: presión contante, intensidad en la recuperación, precisión técnica, trabajo de coberturas, superioridad numérica en cada zona del campo, vuelo ligero y rapidez en el contrapié. El colectivo funcionaba como una sinfonía. Los mecanismos memorizados salpicaban todas las fases del juego. Era matemática en movimiento, simplicidad y eficacia en el gesto y las decisiones, y mucha velocidad. Era un equipo con menos pases, más vertical que el de 1983, pero mucho más explosivo. Era dinamita, un juego de rostro claramente moderno, juego del siglo XXI practicado en el siglo XX. </p>
<blockquote><p>El Nantes campeón en 1995 era un gran equipo, pero no tuvo continuidad en el tiempo.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La pareja de delanteros Loko-Ouedec marcó 40 goles. <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=nYWdPxqjX10">Ouedec</a> era un segundo punta móvil, eléctrico y de carga rápida en el disparo. Loko era un ‘9’ más fijo al que le salía todo. Buen rematador, cabeceador y  excelente en el cuerpeo. Los alimentaban, desde los flancos, dos falsos extremos, con comportamientos muy interiores. N’Doram era el más genial. Normalmente basculado a la derecha, era elegancia, estilo y gol. <i>«El Brujo de La Beaujoire»</i> lo llamaron. Por la izquierda, Pedrós aportaba clase, último pase y trabajo. Los cuatro puntales ofensivos habían pasado por la factoría de Denoueix. También la doble bisagra del equipo: Makelele, con 18 años algo más libre y desatado que en su época de apogeo como tótem defensivo, y Ferri, el especialista recuperador. Atrás, los laterales Cristophe Pignol y Le Dizet complementaban a la pareja Decroix-Karembeu, este último polivalente, capaz de ajustarse a varias funciones. La portería era de <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=UAMxVpoxa3E">Dominique Casagrande</a>, habitual suplente de Barthez en la selección francesa. Más de la mitad del equipo se había formado en la cantera canaris y alcanzó en 1996 las semifinales de la Copa de Europa, hasta que la Juventus de Lippi y Deschamps le cortó las alas en una apasionante eliminatoria, 2-0 en Turín y <a target="_blank" href ="http://www.dailymotion.com/video/xya1o2_1996-april-17-nantes-france-3-juventus-italy-2-champions-league_sport">3-2 en Nantes</a>. Este equipo tocó tan rápido techo como se desmanteló. Su fecha de caducidad se fijó ese verano de 1996: Loko (PSG) y  Karembeu (Sampdoria) ya habían salido tras la épica campaña del 95. A ellos, les sucedieron Ouedec (Espanyol), Pedros (Marsella) y ya en 1997 Makelele (Marsella) y N’Doram (Mónaco).</p>
<h2>El nieto aventajado</h2>
<p style="text-align: justify">El desmantelamiento del equipo fue imparable y agresivo, sin tiempo para la regeneración. Suaudeau dejó el banquillo y, como siempre, permaneció ligado al centro de formación. Una nueva camada tomaba temperatura. Al banquillo, se ascendió a Reynald Denoueix, ex defensa del equipo en la época de Arribas y que desde 1982<span class="pullquote_left">El Nantes de Raynald Denoueix se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto</span> formó parte de la academia juvenil como técnico o responsable. Denoueix entrenó al primer equipo del Nantes desde 1997 a 2001. Ganó dos copas de Francia y <a target="_blank" href ="http://www.youtube.com/watch?v=7iIsNNrVafM">una liga</a>, y le puso un nuevo eslabón a la cadena evolutiva del juego a la Nantaise. La cantera volvió a ejercer su influencia, con 80% de la plantilla campeona en 2001 formada en la Centro Formativo José Arribas, entre otros, Landreau, Carriere, Varihua, Monterrubio, Ziani, Da Rocha o Gillet. Fue un equipazo, con el delantero rumano Moldovan dejando un nivel asombroso. El equipo de Denoueix no fue tan vibrante y frenético como el armado por Suadeuau en 1995, se basaba más en lo técnico y jugaba más en corto. Pero respetaba las vertientes ofensivas, verticales, agradables y colectivas del juego a la Nantaise. Era un 4-4-1-1 con dos piezas contextuales: Monterrubio, un segunda punta imaginativo, habilidoso y con una excelente relación con la pelota, y <a target="_blank" href ="http://www.ligue1.com/ligue1/article/ligue-1-legend-eric-carriere.htm">Eric Carriere</a>, el mayor talento de ese equipo, un mediocentro organizador con alto rango de pase, distribución y técnica. A estos dos jugadores, Denoueix los rodeó con mucho nervio colectivo y con mucho talento complementario, como los exteriores Ziani y Da Rocha, herederos de N’Doram y Pedrós. Berson era el pivote defensivo, con Salomon Olembe de alternativa. Laspalles, Gillet, el argentino Fabbri y Armand configuraban la línea de retaguardia, con Landreau convertido ya en uno de los mejores porteros franceses. En 2000, antes del título de liga, había abandonado Antoine Sibierski, otro talento de aquella época canaris. Denoueix supo respetar la tradición del club y redondeó ese respeto con títulos. Su ratio de resultados es el mejor de los tres grandes arquitectos del Nantes. Dos copas y una liga. Falló en Europa, donde el Nantes siempre besó lona demasiado pronto. Pero el espíritu prevaleció, con ese fútbol e transiciones fugaces, fluido y ensamblado con cierta complejidad colectiva, donde todas las etapas del juego estaban milimetradas. </p>
<p style="text-align: justify">Poco a poco, el Nantes volvió a caer en la misma trampa. Siempre estuvo expuesto a la depredación de los mejores clubes de Francia y esta nueva etapa también acabó desmantelada, más con la salida de Denoueix tras ganar el título de liga. El linaje iniciado en 1960 acabó rompiéndose, se marginó la vocación familiar y artesanal del club, y el Nantes fue desnaturalizándose. Mientras, brotaban los problemas institucionales, con varios cambios accionariales, y se imponía la incapacidad para mantener cierta tasa de regeneración con futbolistas de la cantera. La política deportiva se diluyó y en 2007, tras 44 años seguidos en la elite, el Nantes descendió al lugar donde lo inventó José Arribas. Ahora, <a target="_blank" href ="http://futboldesdefrancia.files.wordpress.com/2013/05/nantes.jpg">han vuelto</a>, con su camiseta amarilla y la historia algo empolvada. Sólo es cuestión de pasarle el trapo por encima.  </p>
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