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	<title>Ecos del Balón &#187; Arrigo Sacchi</title>
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		<title>Defender al otro lado del Atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2018 02:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo José Ustaritz]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Yerry Mina ha fichado por el FC Barcelona tras casi dos años de seguimiento muy cercano de su evolución desde la casa culé. Ha llegado en enero dado que tanto club como jugador han pensado que era el momento, muy a pesar de un Palmeiras<span id="more-247640"></span> que quería seguir manteniéndolo en sus filas. No era para menos: son muchos quienes afirman que se trata del defensa central más dominante de América en los últimos años. Por lo menos, el mejor del Brasileirao. Con esas credenciales, sin embargo, un velo de duda ha caído sobre el fichaje. No tanto por su nivel, que también es un misterio para gran parte de la crítica, sino por su adaptabilidad al contexto Barcelona, un club bandera táctica europea que ha tardado más de un lustro en volver a contar con una batería de centrales compuesta por jugadores con esa denominación de origen.</p>
<p style="text-align: justify">¿Tiene sentido tanto escepticismo? El trasvase entre las culturas futbolísticas de Sudamerica y Europa siempre fue motivo de discusión. Hay algo entre la experiencia, la genética y la sensibilidad que produce formas muy diversas de expresar y sentir el mismo juego, aun hoy dentro del mundo globalizado. Sudamerica y Europa, como epicentros del fútbol que hemos conocido, separadas por un océano inmenso, durante todo el siglo XX tuvieron un entendimiento disímil del fútbol, más allá de una <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/06/evolucion-defensas-marcajes-zonas-mixtas-individuales-futbol-historia/">evolución táctica</a> paralela que los llevó bien por caminos distintos al mismo lugar, o a lugares diferentes a través del mismo camino. En el archivo del blog de este medio, otros articulistas han explorado varias de esas teorías e historias, especialmente centradas en la relación del sudamericano con la pelota y como se diferencia de la que tiene el europeo con el balón. El <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=4MTSOglnSlw">fichaje de Yerry Mina</a> sirve de excusa para revisar cómo en ambas culturas se entiende algo dispar por defender.</p>
<h3>LA MARCACIÓN ELÁSTICA</h3>
<p style="text-align: justify">El fútbol moderno empezó con el cambio de la regla del fuera de juego en 1925, que eliminaba la necesidad de tener por delante a tres futbolistas rivales para no caer en él. Desde allí se desencadenó todo: los repliegues, por ejemplo. Como ya no era tan fácil dejar en offside a los rivales, los equipos comenzaron a retroceder para organizarse cerca de la portería. O los marcajes al hombre. En <i>&#8216;Táctica y Estrategia&#8217;</i>, Carlos Peucelle cuenta como antes del cambio del reglamento, el sistema piramidal funcionaba básicamente con cuatro defensores, un medio-centro que creaba juego y otros cinco delanteros. Era un sistema estándar. Con el <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/deportes/2014/12/22/54973abbca47416d238b457d.html">cambio de reglamentación</a>, los sistemas de juego se diversificaron para afrontar la nueva realidad defensiva. En Inglaterra, y por influencia británica en el resto de Europa, se comenzó a defender con marcajes individuales muy de cerca y comúnmente ordenados por pares numéricos, potenciado esto por la afiliación de la mayoría del continente a la &#8216;WM&#8217; de Herbert Chapman.</p>
<p style="text-align: justify">Pero en Sudamerica las cosas no fueron tan sencillas. El viejo sistema piramidal había convertido a los center-half sudamericanos en jugadores tótem del juego. Ni en Brasil ni en Argentina estuvieron prestos a adoptar el sistema inglés. Entre el orgullo y la razón, se negaron a abrazar la &#8216;WM&#8217;. Sí vieron con buenos ojos quitarle responsabilidades de llegada al mediocentro y se mantuvieron adeptos al 2-3-5, con muchas otras variantes y organizaciones, que incorporaban incluso alineaciones con cuatro defensas, pero siempre partiendo desde esa formación reina. ¿Cómo hicieron entonces en Sudamerica para afrontar los retos defensivos que traía consigo el cambio normativo de 1925? Peucelle, en el mismo libro, da la respuesta: la marcación elástica.</p>
<blockquote><p>Sudamerica encontró sus propias soluciones al cambio de regla</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Del otro lado del Atlántico, se siguió defendiendo en zona y se idearon una serie de ajustes colectivos para defender hombres, pelota y espacio sin que eso implicase perder a la emblemática figura del <i>centrojás</i>. Los jugadores del sistema defensivo no estaban obligados a centrarse en un jugador rival o un pedazo de césped, sino que eran obligados a leer y responder a las exigencias de la jugada, incluso a veces dejando algún hombre libre puesto que su peligrosidad, dadas las condiciones de ese momento particular, eran las menos, y alentando a cuidar a los jugadores más inmediatamente relacionados con la acción y sus posibilidades de tiro y acercamiento al área. En su exposición, <a target="_blank" href ="http://perio.unlp.edu.ar/pd/sites/perio.unlp.edu.ar.pd/files/archivos/file/dantepanzeri.pdf">Peucelle entra en el detalle absoluto</a>: es imperdible.</p>
<p style="text-align: justify">Pero la marcación elástica no solo era la forma de organizarse, hacer permutas y tomar decisiones. También tenía que ver con la aproximación técnica al arte defensivo. Mientras las marcaciones al hombre de Europa promovían un atleticismo acentuado y un juego físico, en Sudamerica se promovía uno más de lectura, inteligencia y gesto técnico. En la apropiación que se hizo en el continente del <i>foot-ball</i>, el dribbling se convirtió en parte idiosincrática del juego sudamericano. Los atacantes sudamericanos eliminaban contrarios con mucha más facilidad que los europeos a través de su arte con el balón en movimiento. Peucelle, por ello, era muy receloso del jugador que iba a buscar al atacante, a riesgo de ser eliminado, y valoraba más aquel que esperaba, llevaba al delantero a una situación de la que no podía salir y así le quitaba el balón o este lo perdía por quedarse sin opciones.</p>
<p style="text-align: justify">En una <a target="_blank" href ="http://www.elmundo.es/elmundodeporte/especiales/2002/02/centenario/1953_2.html">entrevista recién llegado a España</a> en 1953, Alfredo Di Stéfano es preguntado sobre las diferencias entre los sistemas europeos y sudamericanos, a lo que, tras explicar muy parcialmente el mecanismo de permutas en la defensa zonal, destaca brevemente que el defensor europeo es más rígido y el sudamericano más elástico, pues este dejaba dominar la pelota al contrario. La consciencia del defensor sudamericano de la destreza de sus pares ofensivos lo llevó a entregar algo de espacio y tiempo a costa de no perderlo todo, llevando el juego a un duelo de lectura y engaño antes que a una contienda atlética.</p>
<h3>LÍBEROS Y STOPPERS</h3>
<p style="text-align: justify">Los sonados fracasos de las grandes tradiciones futbolísticas de Sudamerica durante la primera mitad de la década de 1950, más allá del triunfo uruguayo en la final del Mundial de Brasil, abrieron el camino de la importación de conceptos tácticos europeos. En realidad, los popularizaron puesto que ya en la década de los treintas algún centro europeo había llegado a sembrar semillas de europeísmo en ese lado del Atlántico. Si para el ataque se miró el legado húngaro, para defender se buscó el espejo suizo <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2012/11/historia-del-catenaccio-antecedente/">e italiano</a>. En Argentina se habla de decadencia por la cada vez más masiva adopción de sistemas defensivistas, los marcajes pierden elasticidad y se hacen más fuertes, desembocando en una era de violencia que en Buenos Aires pone al fútbol como prisionero y que en Brasil corta las carreras de sus mejores jugadores. El defensor sudamericano se volvió duro. Violento y cínico, aunque no por ello abandonó su estilo. Quizás el más brillante defensor argentino de su generación, Roberto Perfumo, fue preguntado en 2002 sobre cuál de los defensas argentinos de entonces veía más parecido a él. Nombró a Walter Samuel y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/03/10/C-108-homenaje-al-mariscal-el-100x100-a-roberto-perfumo.php">subrayó que a él</a> le gustaba <i>«cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">A nivel de sistema, las defensas de cuatro se convierten en el marco común. Aunque se siguió prefiriendo la zona, los marcajes al hombre, que antes eran extraños, por influencia extranjera se convirtieron en algo usual. Pero no se tardaría mucho en adoptar el sistema que en Italia y Alemania causaba furor: el del líbero. Un hombre detrás de la defensa que se encargaba de corregir todos los desajustes posibles del sistema de marcaje individual. Seguramente no fue Osvaldo Zubeldía el primero en traer el líbero, pero sí el de más éxito: con Ramón Aguirre Suárez de escoba y Raúl Madero por delante, Estudiantes le dio un giro al catenaccio: ellos tiraban el off-side. Achicaban. Se lo <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=jR6vLrohxxI">llamó antifútbol</a> y era deplorado, pero creó escuela cuando ganó y no dejó de ganar. </p>
<p style="text-align: justify">La formula del líbero y el stopper se multiplica por Argentina y por Sudamerica. No solo por el éxito de Estudiantes, sino por el de la Holanda de Rinus Michels, que, de uno modo más extremo, <a target="_blank" href ="https://elfutboldegons.wordpress.com/2011/06/21/especial-alrededor-holanda-1974/">aplicaba el mismo concepto</a>: Arie Haan de líbero y Rijsbergen de stopper. Y achicando. En la Colombia de Yerry Mina, donde Zubeldía llegó en 1976 cambiándolo todo para siempre, se usó a rajatabla: el Nacional campeón del propio Osvaldo con el argentino Miguel Ángel López de líbero y, atención, Francisco Maturana de stopper, o más tarde el Deportivo Cali, subcampeón de Libertadores con Bilardo en el banquillo, con Miguel Escobar de líbero y Henry <i>&#8216;La Mosca&#8217;</i> Caicedo, a quien el futuro técnico campeón del mundo apodaría <i>El stopper de América&#8217;</i> por delante.</p>
<blockquote><p>Tanto en Europa como en América, las defensas de &#8216;4&#8217; se popularizaron</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La fiebre del líbero y el stopper en defensas de cuatro estaba en todos lados&#8230; menos en Brasil. Quizá encandilados por sus triunfos mundialistas, los brasileños no tomaron tan a la ligera la nueva disposición estándar. Primero porque el culto al <i>volante cabeça-da-área</i>, el mediocentro, seguía existiendo, y segundo porque dentro del gen brasileño estuvieron desde el inicio los defensas que atacaban. Una de las observaciones típicas de europeos que veían el fútbol brasileño antes de que fuera el emperador del mundo era asombrarse de que en un momento dado alguno de los defensas tomara la pelota, subiera por el campo y terminara la jugada con un trallazo desde treinta metros a la escuadra. ¿Anarquía? Libertad y orden. El sistema del líbero y el stopper daba la opción a solo uno de los suyos de subir por normal general y el brasileño no estaba dispuesto a ello. </p>
<p style="text-align: justify">Es algo que queda realmente claro si se recogen declaraciones como la del genial Mário Sergio, fallecido en la tragedia del Chapecoense, y Fred, jugadores del Botafogo en 1977, quienes en una <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=e4Cwkoo6jJcC&amp;pg=PA64&amp;lpg=PA64&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=_wdXYLsjop&amp;sig=CDOS_91OgHDXGzZI6XMWP3uoaTk&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiXnq-m0YDZAhVqDcAKHXgeBAA4FBDoAQhfMAg#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">entrevista conjunta</a> afirmaron que <i>«Brasil no podía dejar de jugar con el <i>volante cabeça-da-área</i></i> y que aquello sería <i>«como si los europeos aboliesen el líbero»</i>. O las del ex jugador de Barcelona y Real Madrid, Evaristo de Macedo, ya en su época de entrenador, <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=B_AVd0iN0jUC&amp;pg=PA25&amp;lpg=PA25&amp;dq=libero+futebol+brasileiro&amp;source=bl&amp;ots=UMOSU4VE72&amp;sig=OLCIEJdOkBKdH8_w7HqCQ9ZZZ7I&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjNgumd0oDZAhXIKcAKHV3sBgg4HhDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=libero%20futebol%20brasileiro&amp;f=false">criticó la decisión de Lazaroni</a> de jugar con líbero afirmando que no había ningún equipo en inferiores ni en todo Brasil que usara la figura. Cuando se le confrontó porque él en algún momento lo había hecho en el Fluminense, estuvo rápido en decir que <i>«el equipo que tenía era tan malo que no podía hacer otra cosa»</i> y que apenas pudo reforzarlo, abandonó toda idea de líbero.</p>
<p style="text-align: justify">Los únicos ejemplos prominentes de líberos en Brasil fueron los dos centrales de Brasil durante la Copa de Alemania 74&#8242;, Marinho Peres y <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=NuuAtlBPyzE">Luís Pereira</a>. Ambos bajo la dirección técnica de Rubéns Minelli y ambos con un pasado común. Marinho jugó de líbero en el Internacional de Minelli de finales de los 70&#8217;s tras volver de Barcelona donde, en la manera europea, había jugado de líbero. Luis Pereira, el más brillante de los defensas brasileños de la década, vivió una experiencia similar en el Atlético de Madrid, incluso jugando en defensas de tres, y cuando volvió a Brasil en los 80&#8217;s, coincidió con Minelli en el Palmeiras y este lo puso a jugar de líbero.</p>
<blockquote><p>El fútbol brasileño siempre dio espacio a los defensores que atacan</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Marinho y Pereira fueron de los primeros defensores sudamericanos en ir a Europa. La transferencia de delanteros, aunque no era común, tampoco era extraña en la era en blanco y negro, pero la de gastar el dinero en traer defensores era raro. El más destacado fue seguramente José Emilio Santamaría, que dijese sobre su paso por España que <i>«quizá esperaban que fuese más contundente, pero aquella no era mi forma de jugar»</i>. Parecido se pensaría de los brasileños, que impresionaron al público español con sus subidas al ataque, tranquilidad y pachorra para jugar, muy lejos del juego físico y áspero al que asociaban el defender. <a target="_blank" href ="http://ilusion-mundial.blogspot.it/2014/02/testimonios-1974-iv.html">Lo mismo pasó con Ramón Heredia</a>, central en San Lorenzo, pero convertido en líbero a su llegada al Atlético de Madrid, donde sorprendió que <i>«siempre saliese jugando»</i> y de donde destacó una mejora física para darle más contundencia a su juego como única mejora respecto al jugador que se fue de Argentina.</p>
<p style="text-align: justify">Esa narrativa se seguiría viendo por lo menos durante una década más. Por ejemplo, el brasileño Edinho tuvo un paso fenomenal por el durísimo Calcio italiano de los 80s. En Brasil, jugando con el Fluminense, Edinho se hizo famoso por sus subidas y su vocación goleadora, una fogosidad que incluso era extrema para el paladar brasileño. Tras tres años en Italia, fue <a target="_blank" href ="https://books.google.it/books?id=KRq4rbWlz_4C&amp;pg=PA24&amp;lpg=PA24&amp;dq=Edinho+libero+udinese&amp;source=bl&amp;ots=VY49IUd2KR&amp;sig=21zxa6tGtgvwchjF577TIqO9dzY&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiCgNio_4DZAhXLEVAKHTmeD4k4ChDoAQgmMAA#v=onepage&amp;q=Edinho%20libero%20udinese&amp;f=false">entrevistado por Placar</a> y anotó que en Italia lo habían adaptado a la posición de líbero, desde la que seguía incorporándose al ataque, pero ahora era un jugador mucho más <i>«consciente a nivel táctico»</i> y que, no solo se había adaptado al sistema de marcas al hombre, guardando la espalda de los creativos, sino a <i>«guardar energías»</i> para cuando sus idas al ataque tuvieran sentido. </p>
<h3>LA LÍNEA</h3>
<p style="text-align: justify">Habíamos dicho que Sudamerica y Europa avanzaron paralelamente a nivel táctico y quizás no hay ejemplo más claro de ello que la superación de la defensa al hombre. Desde sus inicios, el marcaje individual había causado disgustos. Y aunque la fórmula del líbero y el stopper se hizo regla, hubo quiénes o bien se negaron a ella, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/12/labor-menotti-a-cargo-seleccion-argentina-exclusion-maradona/">como Menotti</a>, o decidieron partir de allí para trabajar en algo nuevo. </p>
<p style="text-align: justify">La oposición a la marcación individual no podía ser la del marcaje en zona. Esa discusión había tenido su momento treinta o cuarenta años antes y al final había ganado tracción la primera y no la segunda al descubrirse que se podía defender hacia adelante y cuidar los desajustes defensivos que podría causar sin renunciar a ese extra que te daba ese tipo de marcaje. Sin embargo, el ejemplo de Holanda 74&#8242;, dio pie a que promotores de la defensa en zona tuviesen voz. El famoso <i>«la mayoría de los goles son por no achicar»</i> de Menotti no era el grito al aire de un Quijote sino un sentimiento muy generalizado.</p>
<blockquote><p>Sudamerica tuvo sus versiones autóctonas del fútbol total</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La clave la tuvo una escuela de entrenadores uruguayos dirigida por <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7307650">José Ricardo de León</a> y que tendría ramificaciones en Paraguay con Aníbal Ruíz y muy especialmente en Colombia. Entrenado por Zubeldía, el mismo Ruíz y por Luis Cubilla, además de admirar a De León, un muy joven Francisco Maturana se le dio por la dirección técnica en 1986 y tuvo un éxito inmediato. Su discurso de juego, que conectaba la sensibilidad estética del fútbol sudamericano con las necesidades tácticas históricas que este tenía entonces y había tenido en el pasado, lo llevó a las plataformas de Atlético Nacional y la selección Colombia, causando furor. El modelo de juego de Maturana no solo rompía con el molde líbero-stopper, y apostaba por la zona, sino que le daba un nuevo giro: se debía defender en línea. </p>
<p style="text-align: justify">Además de defender teniendo más en cuenta el espacio y la pelota que a los jugadores rivales, Maturana <a target="_blank" href ="http://realvalladolid.elnortedecastilla.es/noticias/2011-09-25/linea-maturana-20110925.html">había diseñado un sistema defensivo</a> que se movía como una coreografía, al unísono, y que daba flexibilidad de presionar más o menos y a diferentes alturas del campo. La que prefería Maturana, no obstante, era la más alta posible&#8230; siempre y cuando tuviera al portero líbero más extremo que había visto el fútbol, y que tardaría veinticinco en años en volver a ver algo similar, en la portería. René Higuita era el complemento ideal para el invento, pues permitía reducir el campo a sus mínimas proporciones sin miedo a dejar mucho espacio activo a la espalda de la línea.</p>
<p style="text-align: justify">En Europa, al mismo tiempo, Sacchi hacía sus cosas con el Milan, en una versión mucho más agresiva en el pressing y de un nivel físico superior. Y quizá por ello el italiano estaba tan maravillado con la obra de Maturana: no necesitaba de las piernas bestiales de sus futbolistas para lograr el mismo efecto. La postal de la célebre Intercontinental de Tokyo, jugada en muchos momentos con ambos conjuntos en un espacio no superior a treinta metros donde los veinte jugadores de campo operaban para hacer caer a su contrario en fuera de juego una y otra, y otra vez. </p>
<p style="text-align: justify">Con la zona en línea, la preocupación del central pasaba menos sobre el duelo individual y más sobre la disciplina táctica y la lectura de juego para llevar a cabo las tareas del sistema. En Colombia, la idea fue rápidamente acogida por todas salvo por los <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">discípulos de Bilardo</a> y en Sudamerica tardó entre poco y nada en ser acogida por todos. El dominio de los clubes que la aplicaban en la Copa Libertadores, bien los colombianos o los paraguayos, era notorio. En Europa, el éxito del Milan hizo lo propio. ¿Significaba eso que los defensas europeos y sudamericanos estaban en sintonía táctica por primera vez? <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/09/walter-samuel-trayectoria-virtudes-defectos/">Puede que sí</a>.</p>
<blockquote><p>Maturana fue el nombre bandera de toda una escuela de entrenadores sudamericanos</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Con excepciones, la línea de cuatro se tomó el fútbol de todas las latitudes y en menos de diez años el marcaje al hombre pasó a verse como obsoleto. En relación a la adaptabilidad del defensor sudamericano al juego europeo, significó un alivio: las principales críticas del europeo no aplicaban más: por un lado, la pérdida del marcaje rígido había acabado con la necesidad de excesivo roce con la que el sudamericano no se sentía cómodo, además de que el desembarque de cada vez más atacantes sudamericanos a Europa daba sentido al estilo elástico a la hora de defenderlos; y por otro, la organización sincronizada reducía la sensación de anarquía y desorden que generaba dudas en el europeo. Así, <a target="_blank" href ="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-138532">jugadores como Lucio</a> eran mejor recibidos porque ya de fábrica traían un mayor sentido de la responsabilidad táctica y la disciplina de cuidar la posición, quedando simplemente en manos de sus entrenadores en Europa el moldear su madurez. </p>
<h3>UN MUNDO NUEVO</h3>
<p>No obstante, la progresiva pérdida de calidad en el fútbol sudamericano producto de la imparable fuga de estrellas que causó Bosman, más pronto que tarde supusieron un cambio en ese status quo adquirido. La baja calidad generó un fútbol en el que la organización inicial desapareció, transformando los campos de fútbol de América en latifundios enormes que nada tenían que ver con los espacios mucho más cerrados con los que se jugaba la Champions League. El ritmo, las edades de los jugadores, la preparación física y un sinfín de factores volvieron a disparar las diferencias culturales. El defensor sudamericano de repente pasó a ser un hombre de área, que sufre lejos de la misma, y nada fiable, per se y en general, dentro del ecosistema europeo.</p>
<p>El caso que mejor puede ejemplificar esa transformación es el de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2013/04/analisis-empate-2-2-paris-saint-germain-barcelona/">Thiago Silva</a>. Con un talento y un carácter de campeón que lo llevó a ser considerado en algún momento como el mejor central del mundo en la época de Sergio Ramos, Silva tuvo que regresar a Brasil rápidamente tras su primera aventura en Europa por no haberse adaptado. Luego, tuvo que recalar en el fútbol de élite más rezagado del viejo continente para poder brillar, lo que no evitó que un vez salió de allí sus carencias quedasen retratadas cuando fue expuesto a escenarios más modernos.</p>
<blockquote><p>Sudamerica se está comenzando a adaptar a los nuevos modelos de juego</p></blockquote>
<p>Asimismo, las revoluciones europeas de la última década han tocado fieramente el rol del central en Europa y lo que significa la posición. Valores como la anticipación sempiterna y lejana o la salida de balón sistematizada han ganado peso frente a virtudes antiguas como la defensa del área o el mano a mano puro donde los sudamericanos solían ser reyes. Y allá apenas se están poniendo al día.  </p>
<p>&nbsp;<br />
&nbsp;</p>
<p style="text-align: right">Foto: David Ramos/Getty Images</p>
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		<title>¿El fútbol empieza en los pies o en la cabeza?</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Jan 2018 03:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de Arrigo Sacchi («Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos más curiosos de la autobiografía de <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi</a> (<i>«Fútbol total: Mi vida contada a Guido Conti»</i>), aparte de que funciona como una especie de oda a sí mismo, es que su argumento podría resumirse diciendo que es la<span id="more-246822"></span> historia de la guerra que el técnico de Fusignano ha mantenido contra la técnica individual. Otra extraordinaria característica de este asunto es que la secuencia de los episodios que conforman este relato la podríamos organizar en una línea temporal caracterizada por una constante referencia a los pies de los protagonistas. </p>
<h3>El origen de una obsesión</h3>
<p style="text-align: justify">La primera anécdota tiene lugar cuando Arrigo Sacchi apenas cuenta con 18 o 19 años e iba a dejar definitivamente de jugar al fútbol. El entrenador de su equipo, el Baracca Lugo, era Gino Pivatelli, quien había sido un gran jugador pero que, según Arrigo Sacchi, para aquel entonces tenía un ideario futbolístico algo trasnochado. Y esto lo decía Sacchi porque Pivatelli le pedía que cuando entrase en contacto con el balón debía pasarselo a Pollini, el regista, y esto entraba en contradicción con la incipiente ideología que el futuro técnico del Milán ya estaba acuñando y que él resumió en una frase: <i>«Cada jugador es el líder cuando tiene la pelota, y todos deben de ser capaces de jugar»</i>. O al menos esto escribió él en <i>«Fúbol total»</i>. Sin embargo en un laudatorio artículo de 1988, publicado en La Repubblica y a cargo de Gianni Mura, se ofrecen algunos matices interesantes a la versión recogida en el libro. El artículo se titulaba <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/04/quanta-strada-signor-nessuno.html"><i>«Quanta strada signor nessuno»</i></a> (Que lejos señor nadie) y allí Gianni Mura dibujaba a un Arrigo Sacchi que <i>«soñaba con ser regista, pero al no tener buenos pies, lo movieron primero al ala derecha, luego al medio de cierre y finalmente al lateral»</i>. El cachondo de <a target="_blank" href ="http://ricerca.gelocal.it/lanuovasardegna/archivio/lanuovasardegna/2000/06/13/KS502.html">Eraldo Pecci</a> remató el tema diciendo que <i>«había roto más cristales con sus pies de banana que un terremoto»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El segundo episodio sucedió cuando Arrigo Sacchi ya entrenaba -y muy exitosamente- al Fusignano. Disponía entonces de un lateral llamado <a target="_blank" href ="http://ricerca.repubblica.it/repubblica/archivio/repubblica/1988/05/13/alle-radici-dell-arrigo.html">Carles Balestra</a>, al que define como <i>«un jugador de 15 goles por campeonato»</i>, pero que apenas jugaba la mitad de los partidos porque andaba siempre expulsado. Balestra era un jugador muy técnico y además ambidiestro. <i>«Le pegaba bien con el pie derecho y con el pie izquierdo»</i>, dice. No obstante su caso le sirve para ilustrar que dichas virtudes no rinden sin <i>«la seriedad, el amor, la pasión por el propio trabajo, la profesionalidad»</i>. En definitiva, <i>«no basta con la técnica»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">El asunto culminó en forma de un manuscrito titulado <i>«¿Chaval, quieres llegar a ser futbolista?: lecciones de un gran entrenador para aspirantes a campeones a partir de los 8 años»</i> (1984), escrito a pachas junto al periodista Alberto Polverosi, y que sistematizaba todas las intuiciones que el Arrigo Sacchi aun pre-exitoso habia ido acumulando. Allí se hablaba de la creación (sic) de un <i>«jugador universal»</i> que <i>«crea juego en el momento que tiene el balón en los pies y (también) de moverse en el campo sin balón»</i>. Ciertamente no esta descubriendo nada, está describiendo el pressing football holandés de una década antes y que fue caracterizado por disponer de un tipo de jugador denominado polifuncional. <i>«Atacan todos juntos, defienden todos juntos»</i>, dice Arrigo Sacchi. Lo genuinamente interesante aquí es que fue en este pasaje donde aprovechó para introducir la disyuntiva sobre si el fútbol empieza en los pies o en la cabeza. Él consideraba que el fútbol italiano generalmente partía (y parte) del aserto <i>«ha dei piedi buoni»</i> (tiene buenos pies), refiriéndose a la técnica, y él en cambio estima que <i>«ante todo el fútbol se juega con la cabeza y no con el pie»</i>. </p>
<blockquote><p>El dilema de los pies o la cabeza, la piedra angular de la ontología futbolística de Sacchi.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La cuestión no es baladí y de hecho el dilema cabeza/pie aparece frecuentemente citado por el técnico bicampeón de Europa. Por ejemplo, durante una entrevista que concedió al diario argentino <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1923350-menotti-fue-un-ejemplo-para-todos">La Nación</a> (2016), cuando el periodista Cristian Grosso le preguntó si había algún entrenador sudamericano que mereciese ser considerado uno de los <i>«revolucionarios modernos del fútbol mundial»</i>, Arrigo Sacchi, tras citar algunos nombres, apostilló: <i>«En Sudamérica, durante muchos años, se creyó que el fútbol debía nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabeza. La inteligencia es lo importante»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Otro tanto sucedió <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2010/09/01/mas_futbol/1283292049_850215.html">cuando valoró</a> para la cadena COPE (2010) el relativo fracaso de Zlatan Ibrahimovic en el FC Barcelona: <i>«Lo de Ibrahimovic y el Barça era una boda difícil, yo lo sabía desde el principio. Un solista no puede tocar en una orquesta. Ibra es un gran solista, pero le cuesta amoldarse a los otros. El Barcelona es una orquesta y él no se encontró. Tiene talento pero no aprovecha la sinergia de los otros»</i>. Y remató diciendo: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Ibrahimovic en este caso es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Van Basten</a>, claro. Tiene el pie, pero no la cabeza. Y su éxito sólo puede entenderse en el marco del subdesarrollado fútbol italiano. <i>«En Italia se juega un fútbol raro -dice- prima la individualidad sobre el colectivo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La apreciación de Arrigo Sacchi sobre que el fútbol sudamericano -y en especial el argentino- había ubicado tradicionalmente la técnica individual (el pie) en el corazón del juego tiene una base de verdad, aunque, cuando él concedió la entrevista a La Nación, hacía bastante tiempo que el debate pie/cabeza se había extendido al Nuevo Continente. Renato Cesarini, un entrenador italo-argentino con vocación de europeista, ya dijo en 1965 que <i>“el fútbol entra por los ojos, pasa por la cabeza y baja a los pies. De los pies a la cabeza, nunca”</i>. Y mucho más recientemente (2016) <a target="_blank" href ="http://www.gacetadeportiva.com.ar/notas/105227/">Osvaldo Ardiles</a> añadió: <i>«El fútbol nace en la cabeza y estoy convencido de que hay muchos que no conocen el juego en sí, sus secretos, por qué se juega y para qué»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">No obstante, el debate existe. Hay una preciosa referencia en el libro de Ángel Cappa <a target="_blank" href ="http://cappafc.blogspot.com.es/2007/02/la-intimidad-del-ftbol-grandeza-y.html"><i>«La intimidad del fútbol»</i></a> (1996) a que este tema había sido fuente de una de sus escasísimas polémicas con Jorge Valdano sobre teoría del fútbol. Valdano opinaba que <i>«el fútbol es sobre todo inteligencia, empieza en la cabeza»</i>. Mientras que Cappa considera que <i>«si no partimos de una técnica adecuada, es imposible hablar de tácticas, de planes, de sistemas o inclusive de conceptos. La ejecución de todo eso sería defectuosa y por lo tanto todo lo demás no tendría valor alguno. O sea, empieza en los pies»</i>. Al final ambos admitían que <i>«para ser un gran jugador de fútbol hay que reunir las dos teorías. Ser grande en fútbol, implica tener una gran técnica y saber usarla»</i>. Aunque Cappa terminaba diciendo que, si bien asumía esa realidad, seguía jerarquizando el pie como más importante que la cabeza, puesto que <i>«el fútbol es la ejecución de una ocurrencia (&#8230;) por más que conozca el juego, ese conocimiento no me sirve si no puedo realizarlo»</i>. En las antípodas de Sacchi, vaya. </p>
<h3>El jugador «pié»</h3>
<p style="text-align: justify">Llegados a este punto sería totalmente lógico preguntarse: ¿Tiene esta inquina de Sacchi con la técnica -especialmente con la sudamericana- algo que ver con Maradona? Y la respuesta es: probablemente. Obviamente podemos especular que la opinión de El Diego sobre este asunto pie/cabeza sería afín a la de Ángel Cappa. Por si hubiera alguna duda citaremos una anécdota que el propio Cappa explicó durante una interesante conversación <a target="_blank" href ="https://ivanero9.wordpress.com/2011/03/04/la-preparacion-fisica-no-existe/">con Paco Seirul·lo</a>. Parece ser que Maradona y Cappa estaban una vez viendo un partido de basket de Michael Jordan y Cappa le dijo: <i>«Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?»</i>. Y Maradona contestó: <i>«Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?»</i>. Mentes menos preclaras se centrarían en suponer que el jugador también conocido como D10S no podía soportar ningún otro tipo de idolatría en su presencia -porque ya dice la Biblia que <i>«Soy un Dios celoso»</i> (Ex 20,5)-, en cambio Seirul·lo no tuvo problema en reconocer la verdad tras las palabras de El Diego: <i>«Claro, esa es la dificultad del fútbol: los pies. Y eso acarrea muchas obligaciones motrices que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que Maradona simbolizaba en los ochenta la técnica individual, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2009/11/el-diego/">el jugador <i>«pie»</i> por antonomasia</a>, lo que a su vez significaba que para Sacchi se convirtió en un archienemigo no sólo deportivo si no filosófico. Cuando en <i>«Fútbol total»</i> el técnico recuerda como Careca y un Maradona sin preparación, recién regresado de la Argentina, les marcaron un gol a los 9 minutos de un superclásico Napoles &#8211; AC Milan, no tuvo problemas en reconocer que le provocó una explosión de rabia y cólera porque <i>«Maradona y Careca habían tirado por el suelo todas mis teorías sobre el fútbol»</i>. No cabe duda de que El Diego ponía muy nervioso a Sacchi. Otra vez contaba que habían coincidido Maradona y él en una cena, tras un amistoso organizado por Unicef, y que El Diego sin ningún pudor le dijo que si se ponían a seis o siete puntos de ventaja él se iba un poco a la Argentina. Cuando Sacchi regresó a Milanello para el entrenamiento, explicó la anécdota a sus hombres como el máximo ejemplo de falta de ética y respeto que había visto. Se puede suponer que para él era similar a lo que deploraba de Carles Balestra pero en su versión más extrema. </p>
<blockquote><p>Borghi fue un muñeco de vudú que permitió a Sacchi descargar una frustración llamada Maradona.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Teniendo en cuenta estos antecedentes, el fichaje de Claudio Borghi en 1987 no podía ser más que la crónica de una muerte anunciada, como finalmente fue. Al <i>«Bichi»</i> Borghi, que tuvo un rol marginal en el Milan, le dedica Sacchi unas buenas líneas en <i>«Fútbol total»</i> que sólo pueden ser entendibles como parte de su ajuste de cuentas contra la técnica individual. Borghi fue un caso de enamoramiento de Silvio Berlusconi, acaecido durante el visionado de la final de la Copa Intercontinental de 1985, en la que se enfrentaban Argentinos Juniors contra la Juventus de Turín. El propio Platini, entonces estrella de la Juventus, dijo que Borghi había sido ese día <i>«el Picasso del fútbol»</i>, y el Bichi pasó a ser uno de los primeros herederos de Maradona. Sacchi no cita en <i>«Fútbol total»</i> el tema de la teórica heredad de Maradona, limitándose a llamarle el Picasso del fútbol, pero sin citar la autoría de Platini; sin embargo Carlo Ancelotti, que <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=XmtyCQAAQBAJ&#038;pg=PT49&#038;dq=sacchi+borghi&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwj3ytmnprfXAhUDrRQKHZUWAtEQ6AEIRTAE#v=onepage&#038;q=sacchi%20borghi&#038;f=false">también se detuvo en este episodio</a> en <i>«Preferisco la Coppa: Vita, partite e miracoli di un normale fuoriclasse»</i>, describe con bastante retranca que <i>«Lui -Él, en mayúscula, para referirse a Silvio- sostenía haber encontrado al nuevo Maradona»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Podemos especular que Berlusconi sentía una gran admiración y deseo por el perfil de jugador del que Maradona era el máximo exponente y que esto molestaba enormemente a Sacchi. De hecho Ancelotti escribe que Sacchi contestaba a Berlusconi sobre el tema Borghi <i>«con la nausea pintada en la cara»</i>. El jugador nunca tuvo la más mínima opción de formar parte del equipo, entre otras cosas porque la hostilidad de Sacchi era manifiesta. Según Ancelotti, quien supuestamente refiere estas anécdotas de forma simpática y jaleando al de Fusignano, Borghi jugó dos amistosos lesionado (1988) y aun así se las arregló para marcar gol en ambos, <a target="_blank" href ="http://www.calciomercato.com/news/verso-real-milan-ecco-i-precedenti-in-amichevole-619509">contra el Real Madrid</a> en San Siro (2-1) y dos veces <a target="_blank" href ="http://www.magliarossonera.it/198788_amichevoli.html">contra el Manchester United</a> en Inglaterra (2-3). Y, siempre según Ancelotti, Sacchi hizo jugar a Borghi en Manchester con el tobillo como una bota para hacerle hacer una <i>«grandissima figura di merda»</i>, aunque Carletto también insiste en que los jugadores estaban todos de acuerdo en que no querían a Borghi en el equipo. Un dato que a la luz de todo esto resultará particularmente funesto es que en <i>«Fútbol total»</i> Sacchi para definir a Borghi dice: <i>«buen pie»</i>. Aunque esa no es la justificación oficial a su inquina, claro, según él Borghi no era receptivo a los entrenamientos, donde lo adelantaba hasta Vincenzo Picolini, el preparador físico, y además se peleó con Ancelotti y después con Virdis. En definitiva y según Sacchi, <i>«perezoso y jugaba un fútbol individual, se movía poco y mal (&#8230;). Poseía buena técnica, pero sin cultura de trabajo y de grupo»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando Borghi fue interrogado por El Gráfico para analizar la comparación con Maradona o la relación con Sacchi, las respuestas, lógicamente, presentaron algunas discrepancias con la versión del técnico transalpino. Según Borghi su talento estaba a años luz del de Diego: <i>«Yo no era muy talentoso, si alguien encuentra una jugada mía en que me pasaba a tres en una baldosa, que me la haga ver. Yo tenía una habilidad en velocidad interesante, nada más»</i>. De hecho él cataloga el partido de la Intercontinental como algo casi accidental: <i>«Si yo jugaba 10 partidos como aquel contra Juventus, hubiera sido más que Maradona, pero esos partidos se dan muy de vez en cuando»</i>. Lo cual contrasta con lo que dice Sacchi de que Borghi era un <i>«fenómeno»</i> capaz de rabonas y driblar dos adversarios. Además, cuando a Borghi le toca valorar la experiencia en Milan lo primero que hace es recordar que a él no le fichan con Sacchi, <a target="_blank" href ="https://books.google.es/books?id=I4o7pnnghnUC&#038;pg=PT128&#038;lpg=PT128&#038;dq=Claudio+Borghi+liedholm&#038;source=bl&#038;ots=nNmCGxCGnp&#038;sig=aStg-agZ6KUEbgMKX7dCVbwQBUk&#038;hl=es&#038;sa=X&#038;ved=0ahUKEwiMkr69pr_XAhXFVhQKHZptBOAQ6AEIQzAH#v=onepage&#038;q=Claudio%20Borghi%20liedholm&#038;f=false">sino con Liedholm</a>, el cual aun así prefirió quedarse a Hateley y Wilkins como extranjeros. </p>
<p style="text-align: justify">Borghi remarca que nunca tuvo una oportunidad real ni tan siquiera cuando lo hizo bien, como durante el <a target="_blank" href ="http://www.rsssf.com/tablesm/mundialitoclubs.html">Mundialito de Clubs de 1987</a>. <i>«Son los pequeños hechos que por ahí te cambian la carrera»</i>, dice Borghi. <i>«El gusto de un entrenador te caga la vida, salvo que seas un fenómeno»</i></i>. Sacchi quizás diría que tampoco jugó en el Como, pero el Como, él mismo Sacchi lo reconoce, era un equipo que jugaba un catenaccio a ultranza para ver si evitaba el descenso. Y su fútbol era calificado por Borghi de <i>«antifútbol»</i>. No era el entorno ideal para él. La única pequeña venganza que el argentino se permite con Sacchi llega cuando se refiere a la falta de habilidad con los pies del italiano: <i>«Un fenómeno Sacchi. Como no había jugado al fútbol, no podía mostrar los ejercicios. Si alguien lo hacía mal me llamaba y me decía: <i>“A ver, Borghi, haga esto”</i>. Y yo lo hacía para todos, pero después no me ponía. Un monstruo»</i>. Es llamativo que Borghi encadene un comentario sobre la falta de técnica de Sacchi con otro en el que habla de como a él le usaba para dar ejemplo en los ejercicios de técnica individual. Se diría que establece algún tipo de conexión entre ambos hechos. Es difícil que esto no traiga a la memoria los anteriores comentarios de Gianni Mura sobre la torpeza de Arrigo Sacchi con los pies y de como esta condicionó su interpretación del fútbol como fenómeno. </p>
<h3>La visión de Cruyff y Guardiola</h3>
<p style="text-align: justify">La cuestión es que si tomamos por buena la teoría del juego de <a target="_blank" href ="http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1977/01/10/pagina-16/1027741/pdf.html?search=olivos%20arroyo#&#038;mode=fullScreen">Ricardo Olivos</a> (1977), hemos de pasar a considerar que, a raíz del cambio en la regla del offside de 1866, el fútbol quedó subdividido en dos actividades yuxtapuestas. Una es la individual y artística, la ejecución de la jugada, que es arte. La otra es la metódica y colectiva, la de organizar el juego de compañeros, que es la que se puede estudiar y aprender. En lo que a Arrigo Sacchi se refiere, la jerarquía empieza por esta. Hasta el punto de que <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2014/11/21/primera/1416536878_195660.html">él presume</a> de que en su Milan <i>«¡sólo había dos o tres jugadores capaces de regatear!»</i>. Un concepto que en cierto modo le sitúa en las antípodas de Pep Guardiola, pese a que ambos compartan la querencia por un fútbol de ataque y la herencia táctica de la escuela holandesa. A diferencia de Sacchi, Guardiola ha dicho: <i>«Yo quiero jugadores que driblen. Nada más, es la principal pregunta que hago. Quiero laterales que driblen y centrales y mediocentros e interiores y extremos que driblen. Porque lo de control y pase se puede aprender&#8230; Ahora bien, que driblen y se vayan, eso es clave»</i>. Es decir, que Guardiola antepone el pié (la técnica individual) a la cabeza. El comentario es justo el opuesto ideológico al que hizo Sacchi sobre Ibrahimovic, cuando el transalpino aseguró: <i>«Es más fácil mejorar el pie que la mente»</i>. Esta discrepancia parece sugerir que aunque Guardiola pueda considerar el caso particular de Ibrahimovic un no éxito, a diferencia de Sacchi él no consideraría que ficharlo supusiese un error ideológico o de concepto futbolístico. </p>
<p style="text-align: justify">Además el contexto en el que Guardiola pronunció la frase es absolutamente procedente para el caso que nos ocupa, dado que fue en respuesta a Juanma Lillo cuando este teorizaba sobre características a observar en un jugador al que queramos fichar. Lillo se centraba en aspectos del lenguaje gestual ante situaciones de presión. Guardiola en cambio optó por reducir cualquier otra consideración al dribbling cómo base óptima sobre la que edificar su juego. Es decir, cualquier versión de lo que Sacchi llama <i>«técnica de juego»</i>, <i>«técnica colectiva»</i> o <i>«técnica relativa al juego»</i> se subordina para Guardiola a la <i>«técnica individual o artística»</i> de Ricardo Olivos. Recientemente <a target="_blank" href ="http://www.marca.com/futbol/premier-league/2017/05/06/590de0d3e2704ec52f8b4585.html">Guardiola dijo</a>: <i>«La gran cualidad de los clubes realmente grandes tiene que ver con que cuando se acercan al área rival, los jugadores no pierden la pelota. (&#8230;) Los grandes equipos no pierden la pelota»</i>. Lo que significa qué <i> «los mejores jugadores son los que no pierden la pelota cerca del área rival»</i>. Y puso como ejemplo de este concepto a Silva, del que dijo: <i>«Me gusta ese tipo de jugadores en pequeños espacios. Él es un jugador vital»</i>. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/09/arrigo-sacchi-relacion-con-van-basten-historico-milan/">Sacchi</a> seguramente hubiese dicho que los interpretes son intercambiables, y que lo que realmente importa es la trama (cabeza), en cambio con Guardiola la unidad básica parece que sería el pie. Como sucedía con Valdano y Cappa este diagnóstico no es excluyente, no es una cosa o la otra, pero si que da a pensar que el concepto de partida es distinto, por más que luego sus equipos hayan podido encontrarse evolutivamente por el camino. Guardiola se formó en una metodología que es puro <i>«pie»</i>. <a target="_blank" href ="https://as.com/futbol/2004/08/28/mas_futbol/1093644008_850215.html">Cruyff</a>, por ejemplo, decía que actualmente <i>«triunfa el fútbol defensivo porque la técnica individual ha bajado»</i>. Es decir, no lo consideraba un subproducto de las tácticas o de la preparación atlética, como dice el discurso dominante. Así que para jugar al futbol ofensivo, el que a él le gustaba, se precisa de técnica individual. </p>
<blockquote><p>Topo López: ¿Qué opina del trabajo de formación que se hace en Argentina?<br />
Laureano Ruiz: No conozco bien el trabajo de cantera actual. Pero cuando en Europa predominaba el físico, en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego aquí se impuso la calidad y allá imperó la fuerza.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Irónicamente el caso de Messi sería paradigmático de todo esto, pese a que no haya otro como él. Cierta vez Guardiola les dijo <a target="_blank" href ="https://www.clarin.com/deportes/futbol-internacional/guardiola-plantel-bayern-alusion-messi_0_BkxpY4KwQx.html">a los jugadores del Bayern</a> que <i>«sólo hay un jugador en todo el mundo que no tiene que hacerme caso, Messi»</i>. Uno podría pensar que el motivo es que Guardiola considera que la capacidad de análisis del juego de Messi es superior a la suya, y que por tanto siempre mejorará a un nivel técnico sus propias consignas. Sin embargo, cuando le preguntaron a Messi en 2006 si trabajaba los regates durante la semana dijo: <i>«Nunca. Agarro la pelota y salen. Así, en un momento. No imagino los partidos ni pienso las jugadas. Sale lo que sale en el momento, cuando tengo la pelota»</i>. Alguien podría suponer que la actitud y la respuesta eran producto de su juventud e incultura táctica, pero en 2009 le preguntaron si pensaba en lo que iba a hacer en el césped y respondió otra vez: <i>«Nunca pienso en regates ni en lo que voy a hacer, ni practico nada. Hago lo mismo que en la calle, lo que me sale en el momento. Es inspiración: si tengo un problema lo resuelvo al momento, no hay nada predeterminado»</i>. Los periodistas aun le concederían otra oportunidad de retractarse, esta vez fue Orfeo Suárez en 2011, en un intento de darle sentido a su juego, pero Messi autodefinió su estilo como <i>«El juego de un niño»</i>, y dijo: <i>«Me dejo llevar por mi instinto. Ni planifico, ni imagino antes ninguna acción»</i>. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/2008/02/17/deportes/1203202813_850215.html">Di Stefano</a> si había un secreto para lo de Messi, pero este no estaba en la cabeza: <i>«Yo lo estoy estudiando ¿Qué cree? Lleva el balón así, cortito, tic, tic. El secreto es el toque cortito y la fuerza. Es potente. Es como Gento. Es más fuerte que Maradona»</i>. Es decir, balón pegado al pié y velocidad. Técnica en velocidad. </p>
<p style="text-align: justify">Si bien Messi es siempre una excepción y por ello difícil de emplear cuando se trata de explicar un concepto general, supone un buen ejemplo de que el planteo en cuanto a escalafones de un Sacchi versus un Cruyff/Guardiola es distinto, cuando no contrario. Por ejemplo, Ibrahimovic se quejaba de que Guardiola priorizó a Messi, su mayor talento, sin importarle un impacto negativo en jugadores como él. Existe por tanto una jerarquización del talento a la cual se subordina todo lo demás. Otro ejemplo sería <a target="_blank" href ="http://www.eumd.es/2016/09/repaso-temporada-romario-barca-johan-cruyff/">el caso del brasileño Romario</a>, 15 años atrás. Su talento era tal que el entonces técnico Cruyff no tuvo problema en supeditar a él a sus compañeros e incluso alterar la disposición del equipo. Lo cual contravendría la lógica sacchiana. Fuera ya de excepciones, incluso la unidad básica de juego conceptualmente heredada del mito del Fútbol Total, ese todocampista del que hablaba Sacchi (cabeza), no es igual que el de Cruyff (pie). Podemos especular que el concepto de base es distinto. Quizás esto se viese bien con la generación de la <a target="_blank" href ="https://www.sport.es/es/noticias/barca/que-fue-quinta-del-mini-mas-perica-5110043"><i>«Quinta del Mini»</i></a>. Los jugadores con los que Cruyff había ganado títulos, tuvieron que sufrir un periodo de adaptación a su enfoque. Un Goikoetxea, por ejemplo, podía pasar del ataque a la defensa, lo cual seguramente debía resultar chocante para él. En cambio para los miembros de la Quinta del Mini, que ya habían crecido dentro de ese paradigma, era lo normal, porque ellos eran promovidos en base a unas competencias técnicas generales que luego les permitirían interpretar las premisas de su entrenador más allá de posiciones fijas. A los Junyent, Velamazán o Celades luego les costaría encajar con entrenadores más convencionales, pero para Cruyff en cambio eran el perfecto mínimo común denominador de sus equipos. Si el holandés necesitaba un talento especifico (regate, gol) lo podía fichar, pero la base de sus equipos requería de un tipo de jugador polifuncional y con una técnica básica adecuada, que permitiese la adecuada circulación del circuito asociativo: un jugador <i>«pie»</i>. </p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2017/11/futbol-sustituyo-toros-ocio-entretenimiento-espana/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/05.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/archivo-articulos-espresso-historias-futbol/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/00.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
<hr width="45%" align="center" size="1" color="#c9cac8">
<p style="text-align: center;">···</p>
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		<title>¿Por qué nunca se muere el 4-4-2?</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Jan 2018 03:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Abel Rojas]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La historia táctica del fútbol es la sucesión de modas que fueron implantando los equipos que ganaron en cada era. A veces, surgían técnicos visionarios que planteaban esquemas o sistemas revolucionarios que creaban ventajas de por sí al suponer una evolución en el propio juego, como sucedió con Rinus Michels en la década de los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La historia táctica del fútbol es la sucesión de modas que fueron implantando los equipos que ganaron en cada era. A veces, surgían técnicos visionarios que planteaban esquemas o sistemas revolucionarios<span id="more-240561"></span> que creaban ventajas de por sí al suponer una evolución en el propio juego, como sucedió con Rinus Michels en la década de los 70 o <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/25-aniversario-del-milan-5-0-real-madrid-arrigo-sacchi/">Arrigo Sacchi en los 80</a>, pero en la mayoría de las ocasiones, el dibujo más extendido era aquel que empleaba el conjunto que ganaba por tener a los mejores futbolistas de su presente respectivo. A partir de dicha circunstancia, muchas distribuciones disfrutaron de su momento de gloria: el 2-3-5, el 4-3-3, el 3-4-3, el 4-2-3-1, el 4-1-4-1, el 5-3-2&#8230; y todas ellas, durante su intervalo de dominio temporal, compitieron contra la gran constante táctica que ha tenido este deporte, el 4-4-2.</p>
<p style="text-align: justify">Con la asistencia de los entrenadores Rubén León, Francisco Beltrán y Adrián Cervera, se procederá a intentar explicar los porqués de la, puede que no supremacía, pero sí inmortalidad, del 4-4-2 susodicho.</p>
<p style="text-align: justify">Una de las ventajas que otorga es que permite a plantillas modestas disimular parte de sus carencias en aquellos ámbitos que sólo el dinero semi-garantiza solucionar. Por supuesto, el más relevante reside en el gol, donde juntar una pareja de delanteros aumenta las probabilidades de remate y también la potencial precisión de los mismos. Cuando un finalizador se enfrenta a una dupla de centrales, zafarse de la doble atención y conservar (alrededor, en los pulmones y en el cerebro) oxígeno para definir con acierto resulta muy, muy complicado. Lograr un marco de dos contra dos iguala la lucha y facilita la culminación de la que, al fin y al cabo, no deja de ser <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/08/video-youtube-vintage-baby-boys-manchester-ferguson/">la acción ofensiva más simple y empleada</a> -sobre todo- por equipos con poco talento para jugar por dentro: el centro al área desde uno de los costados. </p>
<blockquote><p>En el 4-4-2, los jugadores no están obligados a ser especialistas puros en cada una de las posiciones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Pero lo dicho es apenas un detalle. El gran don del 4-4-2 deriva de su versatilidad. De su versatilidad, además, en todos los sentidos. Por ejemplo, el estilístico: desde el 4-4-2, triunfaron el Milan de Sacchi, el <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2016/04/carrera-trayectoria-estilo-manuel-pellegrini-como-entrenador/">Villarreal de Pellegrini</a> y el Leicester de Ranieri. Es decir, un equipo caracterizado por la presión en campo contrario, uno por el control conseguido desde la posesión pausada de la pelota y otro por su repliegue y su contraataque. Aunque este plus pueda asignarse a otras organizaciones, ninguna ha dado pie a éxitos más diferentes que el 4-4-2. En parte, porque el margen de maniobra que ofrece para ajustes técnicos y tácticos es ilimitado.</p>
<p style="text-align: justify">En una entrevista concedida a <i>«El Club»</i> de Axel Torres, Marcelino García Toral revelaba que su decidida apuesta por el 4-4-2 se ampara en que se trata del esquema que menor especificidad exige a los jugadores. El hecho de que el reparto de zonas sea automático y equilibrado (dos hombres en cada banda y dos hombres en el círculo central) acota el terreno defensivo a custodiar por parte de cada pieza y permite en un momento dado que un mediapunta juegue de mediocentro (Jurado en el Espanyol), un delantero en una banda (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2017/09/analisis-tactico-goncalo-guedes-real-sociedad/">Guedes en el Valencia</a>), etc. Del mismo modo que los recorridos ofensivos y los repertorios técnicos también admiten una varianza superior. ¿Porque qué tipo de jugador no puede ocupar eventualmente un costado en un 4-4-2? Emery empleó a Mathieu -central/lateral-, Escribá a Jonathan Dos Santos -segundo pivote- y Javi Gracia a Samu García -segundo delantero-. Sin embargo, por ejemplo en un 4-3-3, de interior sólo puede jugar un interior. Si no, el sistema se resiente.</p>
<blockquote><p>Con el movimiento de una sola pieza, el 4-4-2 puede apropiarse de las ventajas de otras disposiciones.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Luego queda la flexibilidad del sistema de cara a apropiarse de las virtudes de otros. Y es que a partir de un 4-4-2, con el movimiento de una sola pieza y un reajuste simple y corto de las demás, se muta a cualquier disposición y se adquieren sus bondades. Es muy fácil, contra un adversario especialista en el centro y remate, bajar a un pivote entre centrales y dibujar defensa de tres para contrarrestarlo. Como lo es <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/04/analisis-xabi-alonso-real-madrid-ancelotti-variantes-tacticas/">incrustar al pivote en la zaga</a> durante la salida de balón para generar superioridad numérica en los primeros pases e instalarse en campo contrario con mayor claridad. Y de cara a intervalos ofensivos, de sobra es conocido el recurso de cerrar a uno de los de la banda, convertir al otro en extremo y formar un 4-3-3 en ataque para favorecer la formación de triángulos y, por tanto, de la circulación del esférico.</p>
<p style="text-align: justify">En este deporte, la importancia de los esquemas es relativa hasta el punto de que, a menudo, resulta insignificante. No obstante, existen patrones registrados durante un tiempo más que suficiente como para poder extraer alguna lectura que otra. Y si bien no existen razones para determinar que un dibujo es superior a otro de por sí, ni que uno prevalece contra otro concreto en enfrentamientos directos, sí que se daba, y se da, la circunstancia de que mientras distintas disposiciones tácticas se han ido alternando entre sí como la más utilizada de cada época, el 4-4-2 se ha mantenido firme como la primera o la segunda alternativa. El motivo, se insiste, no es que sea el formato que desata el mayor potencial de un colectivo -eso depende de los jugadores-, sino que, por su equilibrado reparto de espacios y su extrema versatilidad táctica, técnica y estilística, se trata de la genuina disposición que ha dado pie a más equipos competitivos. El 4-4-2, casi siempre, posibilita un mínimo de lo más aceptable.</p>
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<p style="text-align: right">Foto: FILIPPO MONTEFORTE/AFP/Getty Images</p>
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