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	<title>Ecos del Balón &#187; Ángel Labruna</title>
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	<description>En fútbol nadie tiene razón.</description>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista? #YOMEQUEDOENCASA</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 03:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-271837"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
<p style="text-align: center;">···</p>
<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>¿Un entrenador debe haber sido futbolista?</title>
		<link>http://www.ecosdelbalon.com/2017/07/ventaja-entrenadores-haber-sido-futbolistas-aprendizaje-autoridad/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Jul 2017 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus soldados». Wonder Woman (2017) Oliver Bierhoff, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de grandes ex-jugadores. A pesar de que defiende [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>«De donde yo vengo los generales no se esconden en sus oficinas. Están al lado de sus soldados. Mueren con sus<span id="more-236412"></span> soldados». Wonder Woman (2017)</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.dw.com/es/oliver-bierhoff-tenemos-que-empezar-por-los-ni%C3%B1os-de-cinco-a%C3%B1os/a-19251760">Oliver Bierhoff</a>, mánager de la selección alemana, ha considerado que el próximo objetivo de Alemania ha de ser fabricar técnicos a partir de <a target="_blank" href ="https://www.welt.de/sport/fussball/article166188653/Wir-brauchen-den-deutschen-Guardiola.html">grandes ex-jugadores</a>. A pesar de que defiende que sus programas de formación han producido buenos entrenadores, Bierhoff considera <i>«necesario»</i> desarrollar sus propias versiones de Guardiola o Ancelotti. La entrevista no aclara qué aportan de diferencial los técnicos con buen currículo cómo jugador, pero vamos a suponer que se trata de un tema de autoridad. Lo técnico se puede aprender, pero adquirir el glamour es infinitamente más complicado que aprender la teoría. A priori, esta necesidad parece algo propio de la idiosincrasia del fútbol, porque por ejemplo en el cine no se espera que un gran director haya sido un gran actor. Si bien ha habido quienes desempeñaban ambas funciones con éxito, cómo Woody Allen o John Huston. </p>
<blockquote><p>Otto Bumbel. La negación de la técnica y la desconfianza hacia el jugador.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Las relaciones entre jugadores y técnicos suelen ser bastante ambivalentes. Cuando <a target="_blank" href ="https://futbol.as.com/futbol/2013/07/12/primera/1373643964_612114.html">Zidane empezó</a> su carrera cómo entrenador dijo que lo que había aprendido en los cursos para técnico es que <i>«un tercio de los jugadores te siguen por lealtad, sentido del deber y respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si les aportas algo, gente a la que tienes que convencer; y otro tercio te complicará la vida siempre»</i>. El jugador cómo colectivo es suspicaz respecto al técnico, pero esto es algo bidireccional. Los técnicos pueden llegar a sentir rencor hacia el jugador. El tema aparece bien reflejado en un ensayo de los años &#8217;80 escrito por el entrenador brasileño Otto Bumbel. Se trataba de un manual sobre la logística del fútbol en el que el autor se mostró tan ácido y beligerante respecto a la conducta del jugador de su época que hasta llegó a disculparse por ello con el lector. </p>
<p style="text-align: justify">Otto Bumbel denunciaba que el jugador, por su trato con los dirigentes, se había acabado contagiado de dos pésimas actitudes de estos: el trato deshonesto y el descuido del fútbol cómo espectáculo. A buena parte de los futbolistas les definía cómo primadictos e irresponsables; y lamentaba que entrenadores de nivel superior (Primera División) tuviesen que dedicar tiempo a la enseñanza de técnica aplicada. La cuestión para Bumbel es que las atribuciones de un técnico de Primera División deberían de ser <i>«acoplar piezas en el aderezo del conjunto»</i> y nunca la de <i>«pulimentador de esas piezas»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Su enfoque de la organización del fútbol era eminentemente industrialista. Al jugador le consideraba <i>«un instrumento técnico al servicio del club»</i>, y por tanto debía llegar a Primera División ya instruido en lo físico-atlético, en lo técnico, en lo táctico y en el comportamiento psico-moral-intelectual. Y si bien reconoce que los genios futbolísticos <i>«nacen»</i>, estima que la clase media-alta de jugadores se debe fabricar siguiendo el modelo de los demás gremios profesionales, es decir, mediante un sistema de capacitación. Tal sistema, más de automatización que educativo, sería responsabilidad siempre a las divisiones inferiores, puesto que Otto Bumbel juzga que es en la niñez y en la pubertad cuando el futbolista asimila el <i>«aprendizaje mecánico de la técnica»</i>, por lo que considera injusto que recaiga en los entrenadores de categorías superiores el realizar un trabajo técnico individual según las carencias de cada jugador.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de esta visión tan crítica sobre el futbolista de su época (1982), <a target="_blank" href ="https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Bumbel">Otto Bumbel</a> nunca duda en su ensayo de que el jugador es, para lo bueno y para lo malo, la base del juego. Lo indicó de innumerables maneras. Les considera la <i>«principal unidad del fútbol»</i>. Y afirmaba que el jugador, <i>«más que cualquier otra contribución»</i> es quien tiene una influencia más radical en <i>«la configuración de los equipos y en el valor del juego producido»</i>. Hasta el punto en que afirma que <i>«sin el buen jugador, no hay buen fútbol»</i>. Si bien por otro lado considera que el jugador de los ochenta está lastrado por la <i>«heterodoxia de su formación físico-técnica y su casi absoluta negación del estrato intelecto-moral»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Esto acaba provocando un dilema de difícil resolución. El entrenador no tiene tiempo para individualizar el trabajo, pero al mismo tiempo considera que el jugador es quien lógicamente da <i>«estructura y potencialidad al juego de los conjuntos»</i>. <i>«El acierto o desacierto de los jugadores es definitivo»</i>, concluye Otto Bumbel. Lo cual hasta cierto punto le importuna, porque el veterano entrenador llega a proclamar que le parece increíble que todo el andamiaje material de un estadio, funcionariado administrativo, directivos y masa social repose en cerebros a los que no siempre, más bien raramente, considera dotados de una mente, moral, intelectual y profesionalmente desarrollada, amén de con equilibrio psíquico. Su conclusión era lapidaria: <i>«El jugador profesional, en términos generales, no está preparado para ofrecer unas garantías de actuación regular»</i>. </p>
<blockquote><p>Renato Cesarini. La técnica cómo principio de autoridad.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, al ser esta una relación bidireccional, cómo ya hemos comentado, los jugadores también pueden poner a examen al técnico en cualquier momento, para determinar si este está cualificado para guiarlos. Otro entrenador latinoamercano, <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2015/04/preparacion-fisica-real-madrid-alfredo-di-stefano-luis-carniglia-helenio-herrera/">Yiyo Carniglia</a>, ya advertía en su biografía sobre la necesidad de que los dirigidos fuesen persuadidos de que el trabajo de la semana les era beneficioso; y que el técnico debía ganarse su confianza y respeto dando ejemplo de su conducta en todos los órdenes de su relación profesional y humana. Ponía además el ejemplo de un técnico que tuvo en Boca Juniors, del que piadosamente escondía el nombre, quien según parece les impartía semanalmente una clase teórica que a los jugadores les aburría soberanamente. Ese técnico en los entrenamientos nunca tocaba la pelota con el pie, siempre daba indicaciones con la pelota en la mano, por lo que los jugadores empezaron a sospechar. Así que un día le tiraron una pelota con mucho efecto, la quiso parar con el pie, pero le dio con la punta. Hizo tal ridículo que al mes siguiente lo tuvieron que exonerar porque los jugadores no le respetaban. </p>
<p style="text-align: justify">Cuando al entrenador y futbolista <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">Ángel Labruna</a> le preguntaron que si era cierto que Renato Cesarini había sido el sumun cómo técnico, lo máximo, respondió que sí, que sin ninguna duda. Y que lo había sido <i>«por lo que sabía y por el poder de convicción que tenía»</i>. Labruna le había conocido cuando tenía 37 o 38 años, y aun jugaba esporádicamente para el primer equipo, mientras que Labruna despuntaba en la cuarta de River. El veterano Cesarini le deslumbró porque parecía saberlo todo en todos los sentidos, tenía un gran carisma. Según Labruna convencía, lo que él consideraba una de las grandes condiciones que tiene que tener un técnico. Pero ese respeto no sólo se sustentaba en sus habilidades retóricas, no. Lo que impactaba a los jugadores es que lo qué Cesarini pedía, primero lo hacía, lo demostraba. Según Labruna, el jugador se fija mucho en si el técnico sabe pegarle a la pelota. Él ponía el ejemplo de que a ellos, cuando les hablaban de los jugadores <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2008/09/puro-futbol-vintage-especial-pioneros-latinoamericanos/">del mítico Alumni</a> (1908) les daba la risa, porque <i>«cómo iban a jugar esos tipos con esos pantalones»</i>. Al conocerlos sólo por las referencias y fotografías no les respetaban. Sin embargo la técnica que ejecutaba con maestría Cesarini sí que era una prueba tangible de su autoridad. A Labruna el tema le debía parecer tan significativo, que en aquel momento de la entrevista (1983) se disculpó por no poder correr ya en los entrenamientos, debido a una vieja fractura, aunque aclaró que él aun pateaba los córners y que la ponía con facilidad en el segundo palo. Cómo si no pudiese concebir que alguien bajase al campo, incluso para entrenar, sin saber tocar convenientemente la pelota. </p>
<p style="text-align: justify"><a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/tag/renato-cesarini/">Renato Cesarini</a> era conocido por dar muchas indicaciones técnicas a sus jugadores, invertía mucho tiempo en eso. Cuando Patricio Hernández estuvo entrenando técnica individual en River cómo ayudante del cuerpo técnico del Tolo Gallego, uno de los dirigentes le dijo que así trabajaba Renato Cesarini, y eso para él fue un gran orgullo. El <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2008/10/31/C-129-merlo-debe-saber-que-agarro-una-tienda.php">Puma Morete</a> también explicó en una entrevista cómo a él le vino a ver Cesarini, entonces técnico del primer equipo, cuando el Puma aun estaba en la novena de River, y Cesarini se dedicó a aconsejarle sobre cómo arrancar mejor en carrera, para ganarle tiempo al defensor, o cómo perfilar el cuerpo según quisiese pared o pelotazo en una jugada. </p>
<blockquote><p>Johan Cruyff. La técnica cómo principio metodológico integral.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Unos años después de que Labruna concediese esta entrevista, Johan Cruyff llegó al FC Barcelona cómo técnico (1988). Según el entonces presidente, Josep Lluís Núñez, llegaba avalado <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1988/05/07/deportes/578959206_850215.html">por su prestigio</a>, se entiende que cómo futbolista, y por conocer como pocos el vestuario azulgrana, ya que había sido un gran jugador del Barcelona. Los primeros años de su magisterio, Cruyff recibió pingües críticas por su metodología. Si tomamos la hemerotéca del diario <i>«El País»</i>, encontramos que había críticas tanto a su modelo de juego cómo a su <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">metodología de entreno</a>, así cómo a su proyecto de fútbol base. El secretario técnico saliente, Ramón Martínez, escribió un informe que decía que <i>«El equipo tiene una visible inmadurez debido a la peculiar personalidad de su técnico [Cruyff]»</i>. Cruyff por su parte pidió que se exonerara a Ramón Martínez por discrepar de su filosofía, y también porque nunca confió en un entrenador que antes no hubiera sido futbolista. </p>
<p style="text-align: justify">Las críticas también arreciaron en el fútbol base. Según <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1990/03/16/deportes/637542008_850215.html">un artículo</a> del diario <i>«El País»</i> (1990), los técnicos del filial se quejaban de que el lenguaje de Cruyff <i>«delataba a menudo las lagunas de su formación, especialmente en el aspecto técnico»</i>. Y parece ser que sus comentarios provocaban <i>«reiteradamente el sonrojo de la mayoría de los técnicos que trabajan a sus órdenes cuando ha celebrado reuniones para darles doctrina»</i>. Uno de los aspectos que el artículo tildaba de <i>«paridas»</i>, siguiendo la peculiar expresión que utilizaba el propio Cruyff, fue el concepto de entrenamientos con rondos, en los que tanto él como Charly Rexach tomaban parte activa, y que Cruyff recomendaba que no durasen más de una hora, porque <i>«con una hora basta, porque con una hora me canso yo y todos»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Apenas dos años después el mismo diario escribía una oda a la metodología del rondo titulada <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html"><i>«Instruir deleitando»</i></a> (1992). Lo que antes causaba sonrojo o estupor ahora era loado, pues el nuevo lema era <i>«divertirse entrenando»</i>. Lo mismo que había sido censurado tres años antes por la comisión delegada del club, que había descalificado a Cruyff diciendo que era un técnico <i>«carente de criterio, que ve el fútbol desde una perspectiva muy especial, que no es un auténtico profesional porque entiende el cargo como una mera diversión»</i> (1989). No obstante, ahora esto era visto cómo el factor clave, de hecho, apenas un mes después de la publicación de este artículo, Cruyff le diría a sus jugadores en la previa de la final de Copa de Europa <a target="_blank" href ="http://www.sport.es/es/noticias/barca/guardiola-desvela-que-les-dijo-cruyff-antes-de-la-final-de-wembley-92-1012906"><i>«en la medida que podáis, disfrutadlo»</i></a>, y la memoria popular lo convirtió en el lema <i>«salid y disfrutad»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Y que decir de aquella <i>«parida»</i> criticada por prensa y técnicos del filial, lo de que en el entreno <i>«lo fundamental es trabajar para saber coger la posición en el campo»</i>. Ahora se destacaba que a través de esta metodología el holandés volador había sintetizado <i>«todas las necesidades físicas, tácticas, estratégicas y psicológicas para una buena puesta a punto en una sola pieza: <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">el rondo</a>«</i>. E impartía su magisterio, del modo que más resaltaba sus puntos fuertes, es decir, jugando. Aún sorprendía a todos con su <i>«maravilloso toque»</i>, mientras aleccionaba a los jugadores con correcciones técnicas individuales. Y si algún jugador dudaba de su autoridad, aduciendo que Cruyff <i>«lo tiene más fácil, [porque] no se mueve»</i>, entonces podía plantearse aceptar el desafío de retar a ese jugador por el trono, inventando alguna apuesta, cómo por ejemplo, ver quien tiraba más veces seguidas el balón al poste. Al búlgaro Hristo Stoichkov le humilló de ese modo en un entreno, <a target="_blank" href ="https://elpais.com/diario/1992/04/25/deportes/704152806_850215.html">ganándole fácilmente 5.000 pesetas</a>, en un improvisado concurso que acabó con fallo del búlgaro en su primer intento a 15 metros y siete aciertos seguidos del técnico holandés, el último tirado con la izquierda, su pierna mala, por recochineo. Lo que les quería transmitir es que quizás ellos eran buenos jugadores, pero que él era Johan Cruyff. Y que por eso les podía corregir.</p>
<blockquote><p>Zinedine Zidane. La técnica cómo vínculo relacional.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La ventaja estratégica que supone para un entrenador saber jugar bien al balón funciona a dos niveles. Por una parte le autoriza ante los jugadores y por otra le permite enseñar <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=1RYBulQ9884"><i>«haciendo»</i></a>, que según numerosos expertos en educación es la experiencia de aprendizaje más eficiente. Ya el médico y pensador Albert Schweitzer decía que dar ejemplo no es que sea la principal manera de influir; es que es la única. Y si alguno se pregunta si este tipo de enfoque sigue teniendo vigencia en el fútbol <i>«moderno»</i>, quizás cabría recordar las dificultades que tuvo Rafael Benítez cuando intentó asesorar en gestos técnicos a los jugadores del Real Madrid. El propio Cristiano Ronaldo <a target="_blank" href ="http://www.beinsports.com/us-es/laliga/noticias/cristiano-ronaldo-pienso-que-me-voy-a-retirar/266104">confirmó en una entrevista</a> que hubo discrepancias por el tema y también justificó su postura: <i>“Hay cosas que nadie te puede enseñar, que tienes o no. [Benítez] Me decía como patear el balón o como hacer el dribling, tienes que respetarlo. Yo pensaba, vale, porque hay cosas que no puedes tener un debate con una persona que piensa tan diferente de ti. Es preferible decir gracias y ya está”</i>. Los psicólogos ya avisan de que el consejo es una mala medida preventiva ante conductas de riesgo. </p>
<p style="text-align: justify">Zidane en cambio hizo cómo Cruyff, retó amistosamente a Cristiano Ronaldo a un concurso de lanzamiento de tiros libres y le superó. El portugués lo encajó con deportividad, y posteriormente ha destacado que Zidane les transmite <a target="_blank" href ="https://elpais.com/deportes/2016/01/17/actualidad/1453039782_534060.html">más empatía</a> que Benítez. La empatía en este caso sería la ventaja comunicativa directa de que el jugador asuma que cuando le hablas lo haces desde una experiencia común. Lo cual tiene efectos positivos incuestionables a la hora de elaborar la relación jugador-entrenador. De este modo el magisterio con balón deviene en  el facilitador ideal para alcanzar el objetivo que marcaban técnicos cómo Carniglia o Labruna, esto es, convencer al jugador de que el trabajo que le propones les será beneficioso.</p>
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<p><a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/03/anecdota-periodistas-entrenadores-dante-panzeri-pepe-pena-argentina/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/02.jpg"  alt=""  align="left" /></a> <a href="http://www.ecosdelbalon.com/2016/12/origen-evolucion-sentido-entrenadores-futbol-historia/"><img src="http://www.ecosdelbalon.com/media/origen/espresso/04.jpg"  alt=""  align="left" /></a></p>
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		<title>Platinismo: Platinismo en 8 milímetros (X)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Dec 2014 03:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Si puede ser escrito, o pensado, puede ser filmado”, Stanley Kubrick. uando se habla de fútbol y cine argentinos, el espectador europeo piensa en «El secreto de sus ojos». Curioso, porque la película de Campanella no es un film sobre el juego, ni sobre el vestuario, ni sobre sus protagonistas. Pese al precioso plano secuencia [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“Si puede ser escrito, o pensado, puede ser filmado”</i>, Stanley Kubrick.</b><span id="more-149611"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">C</span>uando se habla de fútbol y cine argentinos, el espectador europeo piensa en <i>«El secreto de sus ojos»</i>. Curioso, porque la película de Campanella no es un film sobre el juego, ni sobre el vestuario, ni sobre sus protagonistas. Pese al precioso <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=pczdwTr_7zg">plano secuencia</a> en el estadio, que sí es juego y ambiente, la principal función del fútbol en la trama es <a target="_blank" href ="http://www.eldiario.es/libero/Futbol-Libero-Futbolin-Argentina-Cine_6_208989106.html">servir de puerta</a> a los grandes temas evocando la pasión, el sentimiento que le es más natural a este deporte al que, habitualmente, se le ha acusado de no <a target="_blank" href ="http://www.cultura.elpais.com/cultura/2012/08/26/actualidad/1345975244_734856.html">ser cinematográfico</a>. Sin embargo, una de las más antiguas y exitosas producciones cinematográficas deportivas ya incluía el fútbol entre sus imágenes. Cierto es que era un documental y no una película al uso, pero pocas veces se ha alcanzado el nivel de belleza estética del <a target="_blank" href ="http://www.filmaffinity.com/es/film822674.html"><i>«Olympia»</i> de Leni Riefenstahl</a>. </p>
<p style="text-align: justify">De hecho el deporte, en general, siempre estuvo vinculado al cine, ya desde los hermanos Lumiere cuando introdujeron el boxeo en <i>«Scene de pugilat»</i> (1895), y pasando por las tempranas filmaciones de ciclismo, lucha o polo. Sin duda había un componente estético en este interés primerizo, pero con la sofisticación del propio cine como género, el deporte multiplicó su atractivo como tema al establecerse como una nueva forma de mitología, caracterizada por su extraordinario acervo de historias, valores y anécdotas, así como por su enorme popularidad; lo que a la postre le convertiría en un óptimo vehículo narrativo por su facilidad para conectar sentimentalmente con el espectador y lo mucho que estimula <a target="_blank" href ="http://www.primeraedicionweb.com.ar/nota/suplemento/10317/de-goles-pasiones-y-palabras-28i29.html">la cohesión social</a>. </p>
<blockquote><p>¿Puede un gargantuesco manantial de historias ser incompatible con la expresión cinematográfica?</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">La literatura también adivinó estas virtudes, con los uruguayos como precursores del relato con motivos futbolísticos. Es significativo que el primer caso conocido de cuento de fútbol de la literatura hispánica sea aquel <a target="_blank" href ="http://elpais.com/diario/2008/05/31/babelia/1212190755_850215.html"><i>«Juan Polti, half-back»</i></a> (1918) de Horacio Quiroga, una fábula inspirada en el suicidio del futbolista Abdón Porte y que Quiroga trató con tacto, pero sin sensiblería. La tragedia de Porte, que podría haberse enfocado como una terrible secuela de la patología mental, acabó siendo recogida a posteriori como la anunciación de que el fútbol pasaba a ser uno de esos grandes temas de vida o muerte. Existía un misterioso dios del fútbol y Abdón Porte había sido el primer mártir de su causa. Lógicamente vendrían más, tanto de los reales como de los narrativos, y buen ejemplo de ello es la <a target="_blank" href ="http://manuelmazon.wordpress.com/2012/04/20/notas-sobre-un-poeta-futbolero-miguel-hernandez-el-barbacha/"><i>«Elegía al guardameta»</i></a> que Miguel Hernández le dedicaría a Manuel Soler <i>«Lolo»</i>, portero del Orihuela FC, que se abrió una buena brecha en la cabeza tras golpearse contra el poste durante un partido, y al que Hernández acabó asesinando en su poema para dotar a este de mayor carga dramática. Otro tanto hizo <a target="_blank" href ="http://hemeroteca-paginas.mundodeportivo.com/EMD02/PUB/2006/02/15/EMD20060215020MDG.pdf">Roa Bastos</a> en el cuento titulado <i>«El Crack»</i>, aunque esta vez el futbolista ajusticiado por el choque contra una portería, volvería de la tumba para replicar su último gol. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">Roberto Fontanarrosa ha sido inspiración de unas cuantas películas </span>No obstante, los primeros cuentistas argentinos en los que, a nivel temático, el fútbol es una parte destacable de su obra, serían <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Osvaldo_Soriano">Osvaldo Soriano</a> y Roberto Fontanarrosa. Al <i>«Negro»</i> Fontanarrosa le adaptaron recientemente uno de sus relatos futbolísticos, <i>«Memorias de un wing derecho»</i>, en formato de animación y además con un binomio creativo de auténtico lujo: dirección de Juan José Campanella y guión adaptado por Eduardo Sacheri, la pareja responsable de <i>«El secreto de sus ojos»</i>. Previamente, el director madrileño Roberto Santiago había adaptado, con resultados discretos, <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/El_penalti_m%C3%A1s_largo_del_mundo"><i>«El penal más largo del mundo»</i></a> (2005) del <i>«Gordo»</i> Soriano, autor al que el cine viene adaptando desde la década de los ochenta, y al que recientemente y rizando el rizo de lo metaficticio se le ha vuelto a llevar a la pantalla mediante un falso documental que adapta un cuento sobre un Mundial que nunca se produjo. Los autores lo presentaron en el Festival de Cine de Venecia bajo el sugerente título de <a target="_blank" href ="http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/30/actualidad/1404152391_534333.html"><i>«El Mundial olvidado»</i></a> (2011) y la prensa mexicana, peruana, española y también la argentina volvió a caer en la vieja treta a lo Orson Welles. Ni tan siquiera lo delirante del argumento impidió que los medios suspendiesen su incredulidad y aceptasen que un hijo natural del vaquero Butch Cassidy hubiese arbitrado un torneo fantasma en 1942, celebrado en la Patagonia argentina, bajo la supervisión de los revólveres, y con los indios mapuches jugando contra los alemanes del III Reich, quienes además jugaban con cascos y armados con alfileres.</p>
<p style="text-align: justify">La historia de <a target="_blank" href ="http://www.don-patadon.com/2013/10/el-hijo-de-butch-cassidy-de-osvaldo.html"><i>«El hijo de Butch Cassidy»</i></a>, cowboy, filósofo y árbitro ocasional de fútbol, se le había ocurrido a Soriano durante su primer encuentro con Diego Armando Maradona. Ambos jugaron a no prestar atención al otro, hasta que Diego empezó a hacer magia con una naranja y Soriano se encontró con que no podía dejar de mirarlo. La fruta iba bailando por todo el cuerpo del número 10 de Argentina, sin llegar nunca a caer al suelo, y cuando por fin la detuvo y les preguntó si sabían cuantas veces la había tocado con el brazo, los espectadores aullaron: <i>«¡Nunca!»</i>, pero Diego sonrió y les dijo <i>«sí, una vez, pero no hay referí en el mundo que pueda verme»</i>. La anécdota impactó tanto al Gordo Soriano que esa misma noche escribió su relato sobre un referí vaquero. </p>
<p style="text-align: justify">Los autores del documental pretendían confundir <a target="_blank" href ="http://canchallena.lanacion.com.ar/1406008-el-mundial-olvidado"><i>«leyenda, memoria y fantasía»</i></a> y, para facilitar el tránsito, contaron con el sociólogo y periodista Sergio Levinsky, en calidad de protagonista y conductor, entrevistas con gente del fútbol como Roberto Baggio, Gary Lineker, Jorge Valdano, Víctor Hugo Morales o Darwin Pastorin. También inventaron un mecenas a lo Jules Rimet y un cineasta a lo Leni Riefenstahl. Procuraban con esto que cada espectador <i>«trazara sus propios límites, que experimentaran con la percepción»</i>. Habían entendido que tanto el cine como el cuento no se construyen desde lo literal, si no desde lo literario. Borges escribía en el final de <a target="_blank" href ="http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v32/schaer.htm">Emma Zunz</a> que <i>«la historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta»</i>. De igual modo una cartografía del cine fútbol argentino nos ilustraría tanto o más sobre la historia y espíritu del fútbol, que una fría recopilación de datos, porque nos habla de un lugar imaginario donde lo que importa no son los hechos, sino el sentido profundo de las cosas.</p>
<blockquote><p>Una cronología fílmica del fútbol argentino durante sus dos décadas más gloriosas.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">El pase de Ferreyra también llegó al cine</span>El cine fútbol argentino no empieza con un equipo, sino con un jugador. Se llamaba Bernabé Ferreyra, natural de Rufino (Santa Fé), y la gran estrella que redimensionó al River Plate. El equipo franjirrojo, antes de su fichaje, era uno de los conjuntos más populares, pero estaba lejos de los que tenían un mayor número de aficionados. Sin embargo, con la llegada de Bernabé se convirtió en un imán para las masas y las pasiones. Su pase había sido récord del fútbol nacional, treinta y cinco mil pesos pagados a Tigre, cifra que triplicaba la plusmarca anterior y un dispendio que provocó que la escuadra pasase a ser conocida como <a target="_blank" href ="http://www.lapaginamillonaria.com/Noticias/Varios/la-efemeride-de-la-semana/20737-aniversario-nacimiento-bernabe-ferreyra-river-millonario-titulos.html">la de <i>«Los Millonarios»</i></a>. No obstante, no existía ni sombra de duda sobre lo acertado de la política. El jugador debutó contra Chacarita el 13 de marzo de 1932 y marcó dos goles. La fuerza de su <i>«shot»</i> impresionó tanto al periodista Hugo Marini que le describió en su crónica diciendo que <i>“no es un hombre, es una fiera”</i>; y así se empezó a forjar un nuevo apodo, uno de los muchos que se ganó durante su brillante trayectoria. Le llamaron <i>“Ñato”</i>, <i>“Cañonero”</i>, <i>“Balazo”</i>, <i>“Romperredes”</i>, y también <i>“el Mortero de Rufino”</i>. Durante la década de los treinta fue una de las principales personalidades de la Argentina, con una dimensión social solo equiparable a la del tanguista Carlos Gardel, el boxeador Justo Suárez y el jinete uruguayo <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Irineo_Leguisamo">Irineo Leguisamo</a>. Su enorme popularidad provocó que la industria cinematográfica se interesase por adaptar su historia. </p>
<p style="text-align: justify">La primera producción fue <i>«La barra de Taponazo»</i> (1932) una de las precursoras del cine sonoro argentino y seguramente la primera película dedicada al fútbol. No fue una adaptación propiamente biográfica, sino que se empleaban los aspectos humanos más populares de Bernabé: su sencillez, la nostalgia de su tierra o el itinerario de cuento de hadas que le había llevado del pueblecito a la gran ciudad y de la pobreza a la extrema riqueza. Resulta llamativo que este film haya sido rodado durante la temporada de su debut en River, pero esto supone una buena muestra del interés que suscitaba su figura. Por ejemplo, ese mismo año, un diario vespertino había ofrecido dar una medalla de oro al primer portero que impidiese marcar a <i>“La Fiera”</i>. Una prueba de que su presencia mediatizaba toda la competición. </p>
<p style="text-align: justify">Bernabé no aparecería en <i>«La barra del Taponazo»</i>, pero sí lo hizo 5 años después en <i>«El cañonero de Giles»</i> (1937), una comedia de situaciones hecha a medida del famoso cómico bonaerense <a target="_blank" href ="http://www.telam.com.ar/notas/201302/8286-10-peliculas-inolvidables-de-luis-sandrini.html">Luis Sandrini</a>. El título parodiaba uno de los apodos de Bernabé y el guión empleaba aspectos de su biografía tamizados por medio de un humor surrealista. Así pues el protagonista, un pueblerino futbolista, cobraba una fuerza milagrosa al escuchar los ladridos de un perro y acababa triunfando en el River Plate. A Bernabé le acompañaron en la película varios de sus compañeros de equipo, principalmente <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/05/07/C-5264-idolos-de-la-seleccion-angel-bossio.php">Ángel Bossio</a> y Pepe Minella, que hasta tienen un diálogo, y también dos de sus jóvenes protegidos, Jose Manuel Moreno y Adolfo Pedernera. Hasta la escena del gol de la victoria del final de la película, falsamente atribuida al protagonista, contó con un doble de categoría, Luís María Rongo, furibundo shoteador al que apodaban desde las inferiores el <a target="_blank" href ="http://casosycosasriverplatenses.blogspot.com.es/2012/10/el-canonero-de-giles-cine-y-river.html"><i>«pequeño Bernabé»</i></a>. </p>
<p style="text-align: justify">Aquella no había sido la primera incursión de Sandrini en el cine fútbol, ya que previamente había rodado <i>«Los tres berretines»</i> (1933), adaptación de una obra de teatro sobre una familia bonaerense de clase media, en la que el padre se queja constantemente de los «berretines» (aficiones) que llevan a los hijos a desatender el negocio familiar. Los tres simbólicos hobbies porteños a los que alude el título, y que les hacen perder el tiempo, serían el tango, el fútbol y el cine. Sandrini había estrenado poco antes <i>«Tango»</i> (1933), el primer film sonoro nacional, y su participación en ambas cintas le granjeó una gran fama. El papel del hijo futbolista, Lorenzo, recayó en Miguel Ángel Lauri, que era uno de los componentes de la célebre delantera de <a target="_blank" href ="http://martinestevez.blogspot.com.es/2008/01/blog-post.html"><i>«los profesores»</i> de Estudiantes de La Plata</a>. La gracia estaba en que el padre, un emigrante gallego apellidado Sequeira, insistía en que el hijo perdía el tiempo aspirando a deportista, pero el público sabía que Lorenzo iba a triunfar puesto que el actor que lo interpretaba era un futbolista de renombre. Al final de la película el padre, que ha tenido que ver al hijo jugar subido a un poste telefónico, en clara metáfora de lo masivo del fútbol, observa como Lorenzo brinda con los dirigentes del club celebrando que gracias a su rendimiento se va a construir un nuevo estadio. Profético, porque pocos años después el presidente de River, Antonio Liberti, se plantearía la construcción de una cancha más adecuada para poder albergar las multitudes que congregaba el gran Bernabé Ferreyra. </p>
<blockquote><p>El éxito de “Pelota de trapo” convirtió en realidad lo que, hasta entonces, sólo era ficción.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">El director de <i>«Tango»</i>, el reconocido Luis José Moglia Barth intentó hacer su propia versión de la comedia balompédica con <i>«¡Goal!»</i> (1936), siguiendo el típico argumento de los equívocos producidos por dos desconocidos, de aspecto idéntico, que intercambian sus vidas, y que en este caso eran una opaco oficinista y un exitoso futbolista. El papel de jugador corría a cargo de Pedro Quartucci, olímpico argentino pero en calidad de boxeador. Quizás por eso la historia corrió mejor suerte cuando un año después la productora la volvió a adaptar, aunque esta vez el deportista interpretado por Quartucci si era un púgil. </p>
<p style="text-align: justify">La siguiente producción dedicada al fútbol tardaría en llegar pero sería la más exitosa de todas. Se titulaba <i>«Pelota de trapo»</i> (1948) y dispuso de un elenco representativo de los principales jugadores del momento, así como un guión basado en un trabajo de uno de los principales responsables de la identidad futbolística del país, Ricardo Lorenzo <i>«Borocotó»</i>. El libreto adaptaba <i>«El diario de Comeuñas»</i>, una de <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2009/05/30/C-1559-recorrida-por-los-90-anos-de-el-grafico.php">las famosas <i>«Apiladas»</i></a>, la célebre sección de columnas que escribía en la última página de <i>«El Gráfico»</i>. Su mérito fue representar a la perfección el concepto del potrero como alma y crisol del fútbol argentino. La cinta poseía indudables valores cinematográficos, de hecho fue considerada el modelo <a target="_blank" href ="http://www.argentina.ar/temas/historia-y-efemerides/32470-armando-bo">del neorrealismo</a> de posguerra latinoamericano, y contó con sólidas interpretaciones, como la de Armando Bo o la de Andrés Poggio, el niño <i>«Toscanito»</i>, que se convirtió en una estrella. También desfilaron futbolistas de la talla de Tucho Méndez, José Marante, Vicente de la Mata, Juan Carlos Salvini o Saúl Ongaro; así como el seleccionador Guillermo Stábile o dos monstruos del periodismo nacional como fueron Fioravanti y Enzo Ardigó.</p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_right">El Sacachispas terminó cobrando vida gracias a Juan Domingo Perón</span>Su éxito fue tal que provocó que el ficticio equipo de la película, el Sacachispas, cobrase vida el 17 de octubre de 1948, bajo la supervisión del propio Borocotó y con el mismísimo presidente de la nación, Juan Domingo Perón, haciendo gestiones para que la Municipalidad les cediera un terreno en donde construir un estadio. De su semillero surgiría varios futbolistas de primer nivel como Poletti, Manera, Néstor Martín Errea, Oscar Pezzano, Brookers, Menéndez o Periotti. Otro rotundo caso en el que la realidad superaría a la ficción. Es importante señalar que existía un subtexto político y social que explica las causas de su óptima recepción por parte del público. La cultura peronista imperante había establecido un discurso de expectativas optimistas, comúnmente conocido como <i>«el sueño del pibe»</i> en honor de un célebre tango homónimo, y que <i>«Pelota de trapo»</i> representaba a la perfección. Se habla del ascenso social desde el mérito, pero sin perder de vista el origen humilde o el deber para con la patria. Comeuñas, como futbolista, saca a su madre de la pobreza y financia los estudios de su hermano, pero también pone en riesgo su vida cuando le es detectada una afección cardíaca, y pese a ello acepta jugar una final sudamericana entre Argentina-Brasil <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd10/pamr101.htm">porque</a> <i>«hay muchas formas de dar la vida por la patria, y ésta es una de ellas»</i>.</p>
<blockquote><p>A «Pelota de trapo» le siguieron numerosas producciones con motivos balompédicos.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aprovechando el enorme tirón del fenómeno <i>«Pelota de trapo»</i> surgieron varios <a target="_blank" href ="http://es.wikipedia.org/wiki/Ficci%C3%B3n_de_explotaci%C3%B3n"><i>exploitation</i></a> de menor mérito y similares atributos. La primera fue <i>«Con los mismos colores»</i> (1949), hoy principalmente recordada por la presencia de la Saeta rubia, Alfredo Di Stefano, en su primer papel en el cine, y aquí acompañado por otros dos protagonistas estelares del campeonato argentino, Mario Boyé y Tucho Méndez. La película narra las hipotéticas trayectorias de tres muchachos del potrero que alcanzan el campeonato profesional y la selección nacional. Alfredo y Mario son de origen humilde y Tucho de clase media, pero las relaciones entre ellos así como el interés romántico por Nené, ilustra que las fronteras entre las clases sociales se iban diluyendo por acción y efecto del peronismo. Según el escritor Pablo Alabarces, el defecto de la historia, pese a ser también obra de Borocotó, es que carece de los conflictos que conferían dramatismo a <i>«Pelota de trapo»</i>. En su lugar <a target="_blank" href ="http://tangosalbardo.blogspot.com.es/2012/06/con-los-mismos-colores.html"><i>«Con los mismo colores»</i></a> supone una interpretación maníaca del mismo argumento. </p>
<p style="text-align: justify"><span class="pullquote_left">River Plate siguió con su relación cinéfila</span>Al año siguiente sus productores repetirían concepto con <i>«Bólidos de acero»</i> (1950), también con guión de Borocotó pero esta vez ambientado en el mundo del automovilismo. Lo que no significa que el escritor uruguayo se alejase del deporte rey, porque también escribiría el libreto de una pseudosecuela de <i>«Pelota de trapo»</i> titulada <i>«Sacachispas»</i> (1950), dirigida por Jerry Gómez y otra vez protagonizada por Armando Bó. El tanguista Homero Manzi respondió escribiendo <i>«Escuela de campeones»</i> (1950), un biopic que narraba la historia del legendario club Alumni, primer gran dominador del fútbol argentino, en base a los escritos de <a target="_blank" href ="http://www.lanacion.com.ar/1212077-todos-son-campeones">Ernesto Escobar Bavio</a>. Mientras tanto River, que ya había perdido a la genuina Máquina, servía de telón de fondo a los Cinco Grandes del Buen Humor (Rafael Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol, Guillermo Rico y Juan Carlos Cambón) y así se filmaron la mayoría de las escenas de <i>«Cinco Grandes y una chica»</i> (1950) en el Monumental de River, con jugadores del primer equipo como <a target="_blank" href ="http://elgraficodiario.infonews.com/2013/12/28/elgraficodiario-116572-amadeo-el-dueno-del-arco.php">Carrizo</a> o <a target="_blank" href ="http://soylapuerta.blogspot.com.es/2010/06/futbol-y-cine-segunda-parte-la-conexion.html">Labruna</a>, y con la bellísima rumana Laura Hidalgo luciendo palmito. Su argumento tenía cierto paralelismo con <i>«El cañonero de Giles»</i>, pero en el fondo resultaba algo más siniestro. A Rico, el que hacía el rol de galán de los Cinco, le drogaban la pierna y sus compañeros debían desacreditar esta turbia conspiración mediante la habitual ristra de gags. </p>
<p style="text-align: justify">Los estertores del peronismo aun traerían a <a target="_blank" href ="http://laplumaenelojo.wordpress.com/2014/03/29/711/"><i>«El hincha»</i></a> (1951), primera película que ponía el acento en el fenómeno fan rioplatense, y con el reputado tanguista Enrique Santos Discépolo oficiando como guionista y protagonista. Ya empieza a hablarse de la corrupción en el deporte, lo que no puede ser ajeno a las voces que alertaban de las presiones políticas de Perón y Eva Duarte con vistas a decidir el campeonato, pero salvaba la pureza conceptual del potrero y la autenticidad de la vida de barrio. La película es una sátira casi en las antípodas de <i>«Pelota de trapo»</i>, pero aun se considera políticamente cercana al peronismo. Lo mismo se podría decir de <i>«El cura Lorenzo»</i> (1954), libérrima adaptación de la vida del sacerdote que sirvió de inspiración al San Lorenzo de Almagro y centrada en la infancia marginal de clase popular, o <i>«El hijo del crack»</i> (1953), <a target="_blank" href ="http://leacontento.wordpress.com/2010/03/17/un-encuentro-entre-dos-grandes-pasiones-populares/">un dramón</a> donde repetían subgénero el actor Armando Bó y los futbolistas Mario Boyé, Tucho Méndez y Ángel Labruna. Todo sonaba a visto porque, de hecho, era otra versión de <i>«Pelota de trapo»</i> desde la óptica del hijo de un futbolista decadente. Al final de la película el jugador interpretado por Bó consigue volver a realizar un gran partido pero caerá muerto por el esfuerzo casi como un aviso de que la época de sueños de Perón tocaba a su fin (1955). </p>
<p style="text-align: justify">Seguirían produciéndose películas con argumento futbolístico, pero ni el discurso volvió a ser tan optimista ni el imaginario nacional tan cohesionado. Se había dado fin a la era de las maravillas. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
4- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-venganza-angel-labruna-river-plate-boca-juniors/">El Ángel de la Bombonera</a><br />
5- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-creacion-maquina-river-plate-cantera-estilo/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina</a><br />
6- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-cantera-encontrar-y-formar-talento-labor-entrenadores/">Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II)</a><br />
7- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/11/platinismo-futbol-argentino-masajista-boca-river-figura-clave/">La mística del masajista</a><br />
8- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/platinismo-futbol-argentino-inicio-carrera-ricardo-bochini-pareja-con-bertoni/">La semilla de albañil que llegó a arquitecto</a><br />
9- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/12/platinismo-futbol-argentino-el-negro-en-argentina-jugadores-negros-uso-del-apodo/">El negro argentino</a></p>
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		<title>Platinismo: El Ángel de la Bombonera (IV)</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2014 02:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”, Angelito Labruna. e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“La respuesta a esa pregunta es fácil, ¿Cómo no lo voy a querer a Boca si me dio de comer toda la vida?”</i>, Angelito Labruna.</b><span id="more-144510"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">H</span>e aquí un caso paradigmático sobre los mecanismos del amor y el odio en el fútbol. Ángel Labruna, también conocido como el Feo o Anyulin, le profesaba a Boca Juniors tal desafección que rayaba en lo cómico. Uno de sus antiguos discípulos, Juan José López, explicaba que estando en Talleres como técnico llamó a los 8 o 9 ex jugadores de River que tenía en el plantel y <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html">les dijo</a>: <i>“Para nosotros esto no es un partido más, esto es un River-Boca, salgan a pisarlos”</i>. Les ganaron por cuatro goles a cero y según López había que verlo a Angelito gritando <a target="_blank" href ="http://www.riverplate.com/Noticias/Varios/11257-las-mejores-anecdotas-sobre-angel-amadeo-labruna.html"><i>“Gooool de River”</i></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Semejante desapego quizás pudiera entenderse a la luz de un temprano rechazo, como el que había sufrido su compañero Moreno. A los 15 años el futuro <i>«Charro»</i> se vio desestimado por las inferiores xeneizes con un lacónico <i>«no sirve»</i> que le hizo romper a llorar. Prefirieron a otro que según Moreno venía <i>«recomendado»</i> y él le <a target="_blank" href ="http://www.oocities.org/ar/RIVERPLATETUGRATONOMBRE/idolo7.html.tmp">juró venganza</a> al delegado de la 5ª de Boca. Sin embargo, antes del final de su carrera se daría el gusto de ponerse la camiseta amarilla y azul (1950) sin el menor poso de rencor. Más bien al revés, la revista <a target="_blank" href ="http://2.bp.blogspot.com/-7eCRQjFzHkQ/T7RPJL1z1JI/AAAAAAAACOc/acChH_S4eX0/s1600/charro-1.jpg"><i>«Mundo Boquense»</i></a> recogía en su edición de febrero unas eufóricas declaraciones suyas: <i>«vuelvo al club del que nunca debí salir»</i>. </p>
<blockquote><p>No olvidemos que la venganza es el placer de los dioses.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Su caso es distinto al de Angelito. José Manuel Moreno se fue a probar a River <i>«por la bronca»</i> y el buen tino de Tito Sánchez, un aficionado riverplatense que tras encontrarle llorando<span class="pullquote_right">Su padre esperaba que fuera también relojero</span> de rabia le llevó a ver a dos de los delegados de River Plate (<a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Busuro y Roldán</a>). También porque en un intervalo de pocos días intentó debutar en el boxeo profesional y le rompieron la nariz de un cross de derecha que se la dejó la indeleblemente torcida. Irónicamente existen varios paralelismos y superposiciones entre las historias de ambos jugadores. Por ejemplo, ninguno de sus padres les quería futbolistas y los dos tuvieron que jugar a escondidas de sus progenitores. El de Moreno, policía de profesión, consideraba que el fútbol era <a target="_blank" href ="http://1.bp.blogspot.com/-JbNLvwZ-qLw/T8bZHxbPhLI/AAAAAAAACfg/KyyCOEDhuOg/s1600/charro1.jpg"><i>«cosa de vagos»</i></a>, mientras que el de Ángel Labruna, relojero, esperaba que el hijo aprendiese su oficio y que no perdiese el tiempo jugando. También en sus dos trayectorias coincidió un rechazo de Boca, pero en el caso de Ángel no lo sufrió él directamente, como aquel que lloró su camarada Moreno, si no que el damnificado fue un muy buen amigo suyo.</p>
<p style="text-align: justify">Se llamaba Máximo Pistoletti y era un chico más mayor que Ángel Labruna. Una vez <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">había ido</a> a <i>«probar en Boca y, después de hacerlo sufrir mucho, lo echaron»</i>. Como sucedió con Moreno, planeó su venganza, pero él optó por buscarse un ejecutor: <i>«Ángel, mi mayor alegría es que le hagas muchos goles a Boca. Cada vez que le metas uno, me vas a hacer feliz…»</i>. Fue una venganza de libro. Servida en plato frío, pero con su acción extendida durante más de cuatro décadas. </p>
<blockquote><p>Un jorobado que jugaba muy bien al baloncesto.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Labruna jugó primero en el Barrio Parque FC y hasta acabó convenciendo a su padre de que hiciese <a target="_blank" href ="http://edant.clarin.com/diario/2008/09/19/deportes/d-01763208.htm">de delegado</a> del conjunto. Luego casi todos sus integrantes terminarían en la sexta división de River, el equipo del que él era hincha. Durante su etapa formativa alternaba el conjunto de cadetes de baloncesto con las inferiores de fútbol hasta que en 1934 se le pidió que eligiese. <i>«Si me consiguen un empleo, sigo con el básquet»</i>, <a target="_blank" href ="http://old.clarin.com/diario/2003/09/19/d-05001.htm">dijo</a> y luego se reiría con ganas recordándolo. <i>«Menos mal que no me lo consiguieron»</i>, decía divertido y consciente de que, gracias a aquella decisión, cinco años después comenzaría la tortura a Boca. </p>
<p style="text-align: justify">A pesar de su buen hacer en las inferiores, al <i>«Feo»</i> Labruna le costó afianzarse. Jugaba de interior por la izquierda en la misma posición que ocupaba el ídolo de la afición: José Manuel Moreno.<span class="pullquote_left">Ángel Labruna entró en el once por JM Moreno</span> Él mismo <a target="_blank" href ="http://lahistoriaderiverplate.blogspot.com.es/2009/05/una-desgracioa-que-fue-una-suerte.html">dijo</a>: <i>«Sé que si Moreno no hubiera sido excluido del equipo, yo hubiera quedado para siempre jugando de suplente, porque ocupábamos el mismo puesto»</i>. Se refería a una suspensión administrativa del crack por <i>«bajo rendimiento»</i> (1939), que acarreó un plante de la mayor parte de la primera plantilla cuando aun quedaban nueve partidos para finalizar el campeonato. Las bajas forzaron a Cesarini a armar un equipo con numerosos elementos de las inferiores -al que acabaron apodando <a target="_blank" href ="http://ariverloquiero.blogspot.com.es/2010/11/pendejos-atorrantes-guerrilleros.html"><i>«Los Guerrilleros»</i></a>&#8211; y en el que estaban Labruna y el futuro puntero derecho titular Juan Carlos Muñoz. Así pudo jugar su primer Superclásico la mañana del 5 de noviembre de 1939, en el estadio de San Lorenzo y con Boca como local. Victoria por 2-1 y <i>«goool de Labruna»</i> en la despedida de otro mito, Varallo.</p>
<p style="text-align: justify">Dos años después, en otro Clásico ante Boca saldado <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-5-boca-1-campeonato-1941/372.html">con 5 goles a 1</a>, bautizaría definitivamente a aquel River como <i>«La Máquina»</i> y Labruna tendría el honor de abrir el marcador y una época de fútbol todocancha. Se había alcanzado en aquel partido una de las más altas cuotas de perfección futbolística y el escritor madrileño José Gabriel López Buisan, afincado en Argentina, escribiría en el diario <i>«Crítica»</i> que Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrosi <i>«se parecieron a una maquinita»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">La temporada siguiente, 1942, es comúnmente aceptada como la apoteosis de la Máquina. Su mejor iteración. Osvaldo Zubeldía diría en 1965 que era el equipo que más le había entusiasmado. A Boca vuelven a propinarle otra goleada, esta vez por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/river-4-boca-0-campeonato-1942/386.html">4-0</a>, con sendos goles de Labruna. Huelga decir que a estas alturas Pistoletti estaba como <i>«loco de contento»</i>. Luego llegaría la esperada revancha en la Bombonera durante la segunda ronda del campeonato y esta sería, si cabe, aun más dolorosa. Perdía River por <a target="_blank" href ="http://www.historiadeboca.com.ar/partido/boca-2-river-2-campeonato-1942/401.html">2 goles a 1</a> cuando en el minuto 71 se vieron obligados a evacuar al defensa derecho, Norberto Yácono, al haber sido este alcanzador por un proyectil en la cabeza. Diez minutos después Pedernera anotaría el tanto del empate y la Máquina viviría el momento considerado mayoritariamente como de mayor gloria del equipo: la celebración de la consecución del título dando su <a target="_blank" href ="http://www.infobae.com/2012/11/07/680135-hace-70-anos-river-daba-la-primera-las-tres-vueltas-la-bombonera/">primera vuelta olímpica</a> en la cancha de su máximo rival.</p>
<blockquote><p>El único futbolista consignado en la biblioteca de Babel.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Una anécdota que quizás ilustre mejor la dimensión social de aquel River que cualquier tanda de datos [1], vendría a colación de un libro que se escribió en paralelo a dicha campaña (1942). El <a target="_blank" href ="http://lenguayliteratura-1.wikispaces.com/file/view/seis-problemas-para-don-isidro-parodi+por+Bustos+Domecq.pdf"><i>«Seis problemas para Don Isidro Parodi»</i></a> de un tal H. Bustos Domecq, en realidad<span class="pullquote_right">Aquel histórico River era mucho más que un simple equipo de fútbol</span> un seudónimo para la dupla de cuentistas bonaerenses formada por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. A modo de introducción para aquella serie de relatos detectivescos la señorita Adelma Badoglio, biógrafa inventada para la ocasión, ubicaba al también apócrifo Bustos Domecq comentando que <i>«durante la intervención de Labruna fue nombrado, primero, Inspector de Enseñanza, y después Defensor de Pobres»</i>. Lo que supone una de las escasas menciones al deporte rey [2] en la obra del gran escritor argentino, puesto que es sabido que Borges detestaba el fútbol hasta el punto de haber impartido una conferencia sobre la inmortalidad a la misma hora en que Argentina debutaba en el Mundial de 1978. Eduardo Pérsico, uno de los autores del libro <i>«Los que conocieron a Borges nos cuentan»</i> le preguntó al propio Jorge Luis durante una entrevista por la mención al goleador de River. Borges se limitó a sonreír y dijo <i>«esa fue una ocurrencia de Adolfito (Bioy)»</i>. Sin embargo Pérsico extrapola que si ellos escribían escuchando la radio es muy posible que lo recogieran de algún locutor diciendo <a target="_blank" href ="http://www.elortiba.org/persico5.html"><i>«brillante intervención de Labruna»</i></a>. Con lo que Borges odiaría el fútbol pero hasta él escuchó jugar a la Máquina. </p>
<p style="text-align: justify">A estas alturas Labruna no solo era famoso si no que ya empezaba a estar indeleblemente ligado a su máximo rival. Esto era debido no solo a que se ensañaba deportivamente, que de hecho sigue siendo el <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/goles-angel-labruna-river-plate-boca-superclasico/">máximo artillero</a> de los Superclásicos, sino también por sus constantes desplantes y provocaciones. Cuando hubo que dar la vuelta olímpica a la cabeza estaba Labruna. Fue también el precursor de entrar en la Bombonera con la nariz apretada señalando el supuesto mal olor&#8230; del riachuelo cercano a la cancha. Había que tener valor puesto que ya hemos visto con la anterior anécdota de Yácono que la tribuna de la Bombonera era capaz de disparar a matar. Pinino Más comentó que, aun cuando hizo de técnico, entraba a la Bombonera y se tapaba la nariz, y el publico <i>«lo escupía, lo puteaba y él se seguía tapando la nariz»</i>. Por que esta particular enemistad a parte de enconada era recíproca.</p>
<p style="text-align: justify">Lejos de atemperarse la relación con el final de su etapa como jugador el fastidio mutuo fue in crescendo. Uno de sus antiguos pupilos, Roberto Perfumo, <a target="_blank" href ="http://www.taringa.net/posts/deportes/8427862/Anecdotas-del-maximo-idolo-de-River-Angelito-Labruna.html">lo resumió diciendo</a> que <i>«la gente de Boca le tenía un cagazo tremendo a Labruna, y él no le tenía miedo a nada. Manejaba todo, hacía lo que quería»</i>. Aunque hay que matizar que <i>«hacía lo que quería»</i> pese a los costes, porque cuando perdía un partido contra Boca perfectamente podían llegar aficionados boquenses con camiones de brea y carros de mierda a tirarlos frente a la casa de Labruna. Literalmente. </p>
<blockquote><p>No repitas nunca lo que voy a decirte&#8230; rencor&#8230;. tengo miedo de que seas amor.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Aunque pueda resultar disparatado, Ángel <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/">se consideraba</a> <i>«bastante amigo de Alberto J. Armando, presidente de Boca, incluso le compraba los autos a él»</i>. Más a pesar de que en aquella época los xeneizes fueron entrenados en numerosas ocasiones por históricos integrantes de la Máquina [3], saliendo incluso campeones bajo su dirección técnica, Armando nunca osó ofertarle el puesto a su compadre. <i>«Estoy seguro de que con Labruna saldríamos campeones, pero ni me animo a proponérselo. Ángel tiene la banda roja pintada en la piel, debajo de la camisa»</i>, diría don Armando a sus allegados. </p>
<p style="text-align: justify">La actitud de Armando daba pistas de que tras el envoltorio de rencor de grada existía un sentimiento de respeto boquense por el adversario. El propio Ángel no era ajeno a las<span class="pullquote_left">En medio de la obsesión, había un respeto mutuo</span> contradicciones de esta relación. Reconocía que ganarle a Boca era una <a target="_blank" href ="http://www.cariverplate.com.ar/angel-labruna-maximo-goleador-river-boca-superclasico/"><i>«obsesión, mi idea fija»</i></a>, pero también existía un poso de gratitud a aquel enfrentamiento por más que lo revistiese de sarcasmo: <i>«Miren si habrá sido importante Boca en mi carrera que gracias a ellos les pude hacer el primer regalo importante a mis viejos: un juego de muebles»</i>, en alusión a la prima que le dio River el 5 de noviembre de 1939 por vencer su primer clásico. Todo se explicaba desde su rivalidad con Boca. Incluso refiriéndose a su hijo Daniel, tristemente fallecido por un lupus, hallaba algo de consuelo explicando que <i>«el último partido que jugó le gritó un gol a la tribuna de Boca»</i>.</p>
<p style="text-align: justify">Meses antes de morir Ángel Labruna le concedía una entrevista a <i>«El Gráfico»</i> y allí sorprendió a todos con una respuesta inesperada. <i>«¿Usted iría a dirigir a Boca? Llegado el casi sí»</i>. Quizás fue despecho por el trato de la sociedad a la que había dedicado tantos años, pero por primera vez Ángel rompía su imagen de hincha acérrimo e incluso <a target="_blank" href ="http://lapassucci.blogspot.com.es/2012/09/el-ultimo-deseo-de-labruna-antes-de.html">le lanzaba una flor</a> a su némesis, la grada de Boca. <i>«Creo que de local no pierdo un punto (&#8230;) Boca, con la presión de su gente, es la única cancha donde se siente la condición de local»</i>. </p>
<p style="text-align: justify">Una vez fallecido Labruna el autor Rodolfo Garavagno publicó <a target="_blank" href ="http://www.paladarmillonario.com.ar/2014/09/un-picado-en-el-cielo.html"><i>«Un picado en el Cielo»</i></a>, bello poema dedicado al <i>«Féo»</i>. Se daba la particularidad de que Garavagno era hincha de Boca y por influencia de su gesto nació el lema <i>«Rivales siempre, enemigos nunca»</i>, como forma de campaña contra la violencia en el fútbol. Años después se publicaría dentro del libro <i>“De fútbol somos”</i>, el hermoso relato <i>«Señor Labruna»</i> de Rodolfo Braceli, articulado sobre la particular relación epistolar entre el Señor Labruna y un teórico aficionado de Boca, el maestro Estupor Corcuera, que paradójicamente era un gran admirador suyo. <i>«Soy un convencido que usted tiene todas las características de un jugador típicamente boquense. Usted no arruga jamás (&#8230;) usted no le tiene miedo a nada»</i>, <a target="_blank" href ="http://www.rodolfobraceli.com.ar/pagina11.html">decía</a> el señor Corcuera, dando así voz a un sentimiento seguro bastante extendido entre el aficionado xeneize. Una muestra de que odio y amor son los extremos de la misma línea, a veces solo a segundos y otras veces a décadas de distancia. </p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Fue el conjunto menos goleado (37), pero también el más goleador (72) del campeonato. </p>
<p>[2] Bustos Domecq acabaría escribiendo su propio cuento de fútbol: «Esse est percipi» (1967).</p>
<p>[3] Renato Cesarini, José Manuel Moreno, Aristóbulo Deambrossi, Néstor Rául Rossi y Adolfo PederneraI. Así como otros históricos de River pero no componentes de la Máquina como Alfredo Di Stefano, José Varacka o Rogelio Antonio Domínguez.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Artículos publicados:<br />
1- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-bien-jugado-pedernera-enrique-garcia-dante-panzeri/">¿No te da vergüenza?</a><br />
2- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-felix-roldan-heroes-cazatalentos-creadores-maquina-river/">Felix Roldán y otros héroes anónimos</a><br />
3- <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/2014/10/platinismo-futbol-argentino-mito-folclore-escuela-millonaria-cantera-river-plate/">Mito y folklore de la escuela millonaria</a><br />
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Próximos artículos:<br />
5- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (14-11-2014)<br />
6- Notas para la confección de un semillero estilo Máquina (II) (21-11-2014)</p>
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		<title>Platinismo: ¿No te da vergüenza? (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 02:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[David Mata]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”, Hakim Bey. urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><i><b>“En Persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona”</i>, Hakim Bey.</b><span id="more-142056"></span></p>
<p style="text-align: justify"><span class="dropcap">D</span>urante el verano de 1957 la revista deportiva El Gráfico reunió para una nota de prensa a tres de los principales académicos del fútbol argentino. Dos de ellos, Adolfo Pedernera y José Manuel Moreno, habían sido una pareja futbolística habitual. Primero formando una genuina ala <i>«siniestra»</i> en las dos acepciones del adjetivo, esto es tanto por jugar por el perfil izquierdo como por las graves averías que le causaban a los entramados defensivos ajenos. Posteriormente inmortalizaron su fama en calidad de componentes de la genuina <a target="_blank" href ="http://www.ecosdelbalon.com/ecos/2008/03/06/filogenesis-blanca-i/">Maquina de River</a>, aunque ahí se ubicaba Adolfo de falso nueve y no de exterior zurdo, mientras que el <i>«Charro»</i> siguió desempeñando funciones de <i>«insider»</i> pero esta vez circulando por la derecha. </p>
<p style="text-align: justify">El tercer hombre presente en la entrevista era Enrique <i>«El Chueco»</i> García, también conocido como el <i>«Imparable»</i>, el <i>«Mago»</i> o el <i>«Poeta de la zurda»</i> y que fuera gloria en Rosario Central, Racing y la Selección Nacional, si bien en la actualidad es casi más recordado por una anécdota, tan ilustrativa de su talento como de su sarcasmo, y que refirió el que fuera masajista de plantel de Racing Club, Ponciano Souto. Supuestamente, tras marcar uno de esos goles bíblicos en los que una carrera repleta de gambetas dejaba a sus rivales convertidos en estatuas de sal, <i>«el Chueco»</i> había hecho el camino de vuelta hacia media cancha borrando las huellas de sus pasos. Como los compañeros le contemplaban extrañados, él les miró sonriente y <a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2014/04/04/C-5113-garcia-el-poeta-de-la-zurda.php">espeto divertido</a>: <i>«Es para que nadie me copie la jugada, muchachos»</i> [1]. <i>«El Chueco»</i> no ganaba títulos en su club, carente de más figuras, pero se resarcía en la Albiceleste jugando bien con Antonio Sastre, bien con José Manuel Moreno, y formando con este último una suerte de dúo cómico por los ingenioso diálogos que establecían mientras se pasaban la pelota. </p>
<blockquote><p>Pedernera definía el fútbol en un bar con claridad similar a cuando las acometía desde el césped.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Reunidos aquel día bajo el convencimiento del autor del artículo (<a target="_blank" href ="http://www.elgrafico.com.ar/2013/07/08/C-4834-panzeri-anatomia-de-un-periodista.php">Dante Panzeri</a>) por resumir <i>«lo más brillante y perfecto que haya producido el fútbol argentino de todas las épocas»</i> (1939-50), se les planteó como tema de conversación la decadencia del fútbol. Un debate precoz dado que aun no se había producido la <a target="_blank" href ="https://www.youtube.com/watch?v=gXVvUUEfJoo">debacle mundialista del 58</a>. Pedernera tomó la palabra, destacando que existía una condición del fútbol argentino más importante que las -añoradas- individualidades, que es la de ser connaturalmente <i>«alegre»</i>. Interrogado por los presentes sobre la naturaleza del juego <i>«alegre»</i> el maestro respondió con un oxímoron: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; El juego más serio que se puede jugar. </p>
<p style="text-align: justify">Pasó luego a glosar las cualidades seculares <a target="_blank" href ="http://www.efdeportes.com/efd88/jogo.htm">del criollismo</a>, a saber: <i>«mezcla de creaciones»</i> <i>«religión por la pelota baja y amasada»</i>, <i>«capacidad de improvisación»</i> o <i>«lo contrario del fútbol regimentado»</i>. Sin embargo, Adolfo añadió un matiz a su haiku porteño. De nada sirve la condición alegre, ya sea la individual como la colectiva, sin la sensación de vergüenza: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; La sensación de vergüenza por la pelota tirada a cualquier parte (&#8230;) lo importante -decía- es que dentro de la cancha haya quien lo recrimine. </p>
<p style="text-align: justify">Pedernera consideraba que el fútbol <i>«de pelota controlada»</i> estaría a salvo en tanto que en un equipo hubiese al menos un jugador [2] que además de jugarlo se lo impusiese a los demás por jerarquía, citando a los Néstor Rossi, Julio Cozzi (¡desde la portería!), José Nazionale o Antonio Báez como eximios ejemplares de este tipo. Se aprovechó la coyuntura para comentarle que días antes alguien de River había rifado una pelota por el aire y Néstor <i>«Pipo»</i> Rossi le había gritado:</p>
<p style="text-align: justify">&#8211; ¿No te da vergüenza?</p>
<p style="text-align: justify"><i>«Rossi era el que dirigía las maniobras del equipo. El que ponía las cosas en su lugar en el centro del campo»</i>, según comentó <a target="_blank" href ="http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-86523-2007-06-14.html">Ángel Labruna</a> en alguna ocasión. Poseía además una gran personalidad y un famoso vozarrón que le valió el sobrenombre de la Voz de América [3], así que el equipo solía gravitar a su alrededor en lo que hoy se vendría a denominar liderazgo. <i>«El fútbol es un sentimiento -decía el Pipo-, un juego que tiene como eje a la pelota y, por lo tanto, hay que tratarla siempre bien»</i>.</p>
<blockquote><p>«Nene, al pie, si no dedicate a otra cosa», el Mono Alfredo Obberti a un novel Jorge Valdano.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify">Según la teoría de Pedernera un <i>«buen jugador»</i> con personalidad <i>«puede llegar a hacer jugar bien a los demás»</i>, porque <i>«crean el temor de jugar mal, o la obligación de jugar bien»</i>. Y en ese aspecto las anécdotas con Pipo resultan inmejorables. Federico Vairo (River) contaba que una tarde que Pascasio Gilberto Sola, half izquierdo del equipo, hizo una mala entrega, el Pipo <i>«se puso furioso»</i>. Dado que <a target="_blank" href ="http://agepeba.org/lectura.asp?id=9537"><i>«Sola se le plantaba»</i></a>, el también conocido como el Patón (calzaba un 44) <i>«se puso duro en el vestuario»</i> y le sentenció diciéndole delante de todo el equipo que <i>«el que entrega mal la pelota pasa a ser una mala persona».</i> Todos se rieron mucho pero con aquella actitud se ganaron tres campeonatos. Al propio Vairo, que se la pasó muy alta durante una práctica en el Monumental le demolió diciéndole: </p>
<p style="text-align: justify">&#8211; Buena, muy buena Federico, ahora alcanzáme la escalera.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca se perdía el humor, precisamente por estaban tratando un tema muy serio.Por esto se hace imprescindible la condición alegre en interacción con la sensación de vergüenza. Porque la alegría sin la vergüenza es terreno abonado para <a target="_blank" href ="http://en.wikipedia.org/wiki/Egomania">la egomanía</a> y la vergüenza sin la alegría para el temor o el comportamiento fóbico. Porque la alegría sin la vergüenza jugará para si misma y la vergüenza sin la alegría no jugará a nada. La alegría te predispondrá a buscar la novedad y la vergüenza te exigirá la sabiduría en su empleo. No hay que tener miedo, lo que hay que tener es vergüenza. Impagable válvula del fútbol bien jugado.<br />
&nbsp;</p>
<blockquote><p>[1] Los uruguayos aseguran que la anécdota pertenece o al menos le es afín a Pedro Lago, ‘El Mulero’, el primer charrúa campeón del profesionalismo en la orilla vecina.</p>
<p>[2] Panzeri le llamaba a esto «la camarilla», «por lo general, un núcleo de tres o cuatro jugadores, los de mayor predicamento espiritual y mayor capacidad futbolística dentro del equipo, que señala normas -por cierto que muy sanas- al resto de sus compañeros gustosos, a su vez de ser en alguna medida comandados por aquellos que ellos reconocen más capaces o más experimentados».</p>
<p>[3] Sobrenombre ganado durante el Sudamericano de Perú porque su voz se imponía al sonido ambiente.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">
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Próximos artículos:<br />
2- Felix Roldán y otros héroes anónimos (24-10-2014)<br />
3- Mito y folklore de la escuela millonaria (31-10-2014)</p>
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