Un argumento que los maradonianos suelen esgrimir para desacreditar a Pelé es que O´Rei tuvo la fortuna de compartir camiseta con varios de los nombres más destacados de la época. A Messi hoy día le ocurre algo parecido, a la vista del grotesco contraste que en algún momento fue la sinfonía blaugrana y el caos argentino. “Jugar con Xavi e Iniesta es muy fácil”, decían. La verdad de toda esta historia es bastante más sencilla de lo que aparenta: el crack disfruta del crack, porque su cerebro corre a velocidades comunes. Sin embargo, para el simplemente bueno (o incluso notable), verse rodeado de fenómenos termina derivando en una especie de complejo de inferioridad, en un principio de Peter balompédico. Alex Song lo sufre hoy. Rastafari de músculo ancho y 19 millones de traspaso, a nadie le importa lo bueno que sea. No alcanza la excelencia y la cruz mediática está cerca. Un desenlace peligrosamente familiar; la cara amarga de vivir entre leyendas.
Es evidente que Song no es Sergio Busquets. Este es un razonamiento primario y bastante peregrino, pero si acabáramos aquí el artículo tampoco andaría corto de información. España ha cerrado filas en torno a sus héroes, y el futbolista extranjero que compita con(tra) ellos deberá ser un monstruo para ganarse la aprobación general. Si encima el nivel actual de Busi ronda sus límites, la cosa se complica todavía más. Desgranando al mediocentro camerunés; ¿dónde flaquea? ¿Qué perspectivas de futuro se le abren con el nuevo Barça de los centrocampistas?
Pese a lo que indiquen los físicos de cada uno, la gran diferencia entre el Pulpo de Badía y Song reside en el apartado defensivo. Javier Clemente, que entrenóLo defensivo, la gran diferencia entre Busquets y Alex Song a Alex en Camerún, ya avisaba: “es mucho mejor en ataque que en defensa”. El pivote del Barcelona ha de sumar cuatro cualidades imprescindibles para no naufragar sin la pelota: Intuición, técnica en el quite, paciencia y posicionamiento. Alexandre solo goza de una pierna dura en balones divididos, herencia de años en la Premier. Esa sensación que transmite el Barça de que, tras perder la bola, el robo es cuestión de segundos es patrimonio de Busquets 2013; Song queda demasiado lejos, temoroso de los metros que surgen a su espalda. Dicho esto, hay que matizar: los culés arrancaron la temporada siendo insostenibles por cualquier individualidad, así se llamara Claude Makelele. El sistema acumulaba hombres arriba sin tener engrasado el mecanismo de recuperación. El Barcelona de los centrocampistas amenaza con marear de nuevo el cuero en la frontal durante largos periodos. Encontró en Iniesta la llave del tiempo. Song ha de volver a probarse ahí antes de ser juzgado.
El Barça tapó la sangría defensiva; es momento de valorar a Song
Claro que lo que castiga en el Camp Nou es una mala relación con el esférico… si es que esta existiese. No es el caso. Su golpeo corto con el interno del pie es muy bueno; raso, fuerte y preciso. Filtra con facilidad entre rivales. Por otra parte, sus envíos a mediana distancia no son determinantes, pero sí acertados en su mayoría. En conducciones cortas es élite: convive con la presión del oponente y puede quitarse una marca de encima. ¿Dónde está el problema? Pues que en cada uno de estos apartados, Busquets va más allá. El catalán conoce los entresijos de cada instante y juega sin miedo; Alex no.
El interior derecho es la zona de elaboración blaugrana. Nominalmente corresponde a Xavi, aunque por allí pasan desde Messi (a menudo) a Cesc o IniestaLeo Messi es su mejor amigo. El peor; Xavi (mucho menos). No es casual que en las últimas fechas veamos a Busquets cambiar de orientación una y otra vez hacia Dani Alves o Pedro; Sergio tiende a acostarse un poquito en la izquierda, rellenando el lado débil. A Song esto le cuesta. Su desconfianza le fija en exceso en el centro, un defecto que recuerda al Yaya Touré primerizo (de forma tan pronunciada por su pasado como «5»). A Xavi esto le mata, porque le ahoga sobre el mismo sector, impidiéndole correr. Xavi le odia, y es sin duda el compañero con el que menos empatía siente. Además, sin ser lo habitual, es complicado verle auxiliar en el pase atrás del extremo diestro (pase que por norma recoge Messi o el propio Xavi, pero que Busquets lee perfecto si se tercia). Toda la técnica asociativa del africano se reduce al carril central, siendo Leo su salvación más frecuente. En su pánico por las bandas hay más de susto y desconocimiento que carencias reales.
Xavi Hernández y Song aún no casaron como pareja
El resumen de males no da para alarmarse: necesita aprender. Descodificar un idioma que incluso a un monstruo como Fábregas, parido en la casa, le llevó no pocos meses entender. Incluso podría añadirse que el ex-gunner tiene alguna cualidad extra que Busquets no posee; por ejemplo, cabecea algo mejor los saques directos, que al Barça no le sobra y le viene haciendo daño. Suena a argumento menor y de hecho lo es. Song ha de defenderse con razones de más peso, porque es un jugador de grandes condiciones. Con la máquina engrasada, llegó la hora de comprobar de qué pasta está hecho.






letissier 24 enero, 2013
Pues a mi me da que hoy sale Busquets… El Barça no está para poner jugadores en fase de aprendizaje en el partido más importante de lo que va de temporada.