Álvaro Morata simbolizó con su juego el partido que diseñó Zidane para ganar en Anoeta. La Real Sociedad es un equipo lleno de futbolistas interesantes pero que adolece de una falta de energía que le dificulta competir; así que el Madrid, con Kovacic de tercer centrocampista, se puso duro en los balones divididos y atacó de modo muy directo aprovechando cada espacio. Resultó un acierto.
El impacto de Morata se significó en el hecho de que, aunque los blancos se lanzaran a toda velocidad, casi nunca hubiera sensación de precipitación.Asensio, el nexo en las contras Sus desmarques al hueco correcto daban una línea de pase constante, limpia y muy prometedora donde Casemiro, Kroos, Kovacic o Asensio podían descargar la posesión sin pensárselo dos veces. Marco, en concreto, asumió la tarea habitual de Benzema de ser el delantero que ejercía de enlace pausado entre las dos líneas. Tras el envío desde atrás, el citado Morata se imponía a quien fuera, se llamase Zaldua, Mikel, Iñigo o Yuri, y daba continuidad a la jugada. Se quedó a un toque de alcanzar el sobresaliente, pero no hubo hombre más culpable de que el Madrid estuviera tan cómodo.
Varane y Casemiro destruyeron cada idea de la Real Sociedad.
Sin balón, los de Zidane estuvieron igual de tranquilos que con él. Las ofensivas de la Real parecían poco conectadas y dependían, en especial, de lo que intentaba Oyarzabal por banda derecha -la que peor le sienta-, algo ante lo que Varane y Casemiro respondieron a la perfección. Su manejo del uno vs uno defensivo y su velocidad en los cruces les permitieron abortar cada ataque fuese con robo o con corte. En el caso del central francés, además, recuperó ese don tan suyo de que cada acción defensiva fuese el inicio de un ataque de su equipo. Anduvo tan fino que ni los despistes de Ramos y Marcelo expusieron a Casilla en demasía. Ni siquiera cuando saltó al campo el poderoso Willian José.
Una entrada, la de Willian, a la que Zidane contestó cambiando el esquema del 4-3-3 al 4-4-2, fortaleciendo las ayudas a sus laterales para reducir el número de centros hacia el ariete brasileño. Zidane no aparenta haber optado por el camino artístico que se le previó, pero es un entrenador que no para de tomar decisiones antes de y durante los partidos que, con frecuencia, ayudan a su Madrid a vencer desde la ventaja, y que lo ha dotado de un espíritu colectivo y de responsabilidad impropio de un grupo humano tan talentoso. Así sumó su 13ª victoria consecutiva en la Liga Santander.
Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images






roumagg 22 agosto, 2016
Pues partido muy positivo ayer. Responder así con tantas bajas es importante.
Bale, decidiendo y respondiendo como siempre desde que ya no se lesiona, aun sin estar todavía a su nivel.
Si Morata tuviera finura en el último toque yo no sé de qué jugador estaríamos hablando, porque el manual del DC lo tiene.
A Casemiro con balón yo le intuí más cosas con Ancelotti: es cierto que no es malo y tiene buen pie, que sus envíos son precisos y que tiene cierto criterio, pero es imaginármelo de mediocentro contra el Dortmund 12-13 y ver una masacre. ¿Veis alguna opción a Kroos MCD? Es que incluso jugando de interior como ayer se ve que es un mediocentro increíble.
Y,con todo esto, parece difícil hablar mal de Zidane, pero no puedo entender lo de Isco y, sobre todo, lo de James. Que James sea el séptimo-octavo en la rotación, cuando se ve que física y mentalmente ya está y solo necesita continuidad no es una decisión objetiva. Porque él ya está nivel 2015; se está renunciando a uno de los mejores del mundo en buena forma. No sé, esto de "enterrar" los brotes verdes de un jugador por falta de minitos ya lo vi con Kaka o con el Benzema 2011, cuando la opinión general era que el jugador no estaba bien y por eso.no jugaba, y la realidad me parecía bien diferente.
A Carvajal no sé qué le pasa pero tiene toques y controles que no le deberían corresponder. Y comparto que Asensio no está tan involucrado en el juego como se le presupone, pero el jugador en sí es una locura y eso se intuye en cada toque.