1- Sobrevivir a la oportunidad
Sin esperarlo ni tampoco desearlo, el Tottenham se convirtió en el malo de una película en la que el Leicester de Ranieri acabó como gran triunfador para alegría de todo el fútbol europeo. Sin embargo, el Tottenham de Mauricio Pochettino representa todo lo opuesto a lo que pareció durante este tramo final. Es el equipo más joven de la Premier, tiene una vocación netamente ofensiva, destaca por su intensidad y, sin ser favorito a nada, ya ha demostrado que puede ser candidato a casi todo. Es evidente que, de haber aprovechado la oportunidad que la Premier le brindó el año pasado, el proyecto se hubiera visto favorecido por todo lo que implica ganar, pero no haberlo hecho no debería suponer ninguna decepción. El técnico argentino va a seguir dirigiendo a un grupo que tiene más capacidad que ayer, pero mucha menos que mañana, lo cual resulta un aval competitivo esperanzador. Quizás nunca se les vuelva a presentar una oportunidad tan potente, pero a Harry Kane, Delle Ali, Eric Dier y compañía sólo se les puede conjugar en presente… y en futuro.
2- El problema del menos por más
Aún más juego que resultadosEsto va a sonar muy incoherente, pero aunque Hugo Lloris fue uno de los porteros del año, aunque Alderweireld y Vertonghen formaron la pareja de centrales más segura de la Premier y aunque la dupla conformada por Dele Alli y Harry Kane fue una de las más productivas en ataque, al Tottenham Hotspur se le escapó el título por no poder traducir su dominio en goles. Mientras el Leicester fue el paradigma del más por menos, los Spurs fueron todo lo contrario. No se puede decir que fuera exactamente un problema de efectividad. Tampoco que fuera fruto de una carencia futbolística, pues la mayoría de atacantes tiene facilidad para hacer goles. Estamos hablando de que, además de Dier, el ataque del Tottenham lo conformaban Dembele, Dele Alli, Lamela/Son, Eriksen y Harry Kane. Es decir, todos jugadores relacionados con la portería rival de forma bastante directa. La mayoría de ellos, de hecho, no dejan de ser puntas reconvertidos. Así que, sin duda, el origen del problema fue otro.
Y éste seguramente estuvo en el reverso de su gran virtud: el alto ritmo que define el estilo de Pochettino. En la competición más veloz, vertical y directa del mundo, el Tottenham fue el equipo que jugaba a más ritmo, que provocaba más cosas y que buscaba que la pelota nunca se parase, tanto en ataque como en defensa. Esto hacía que la mayoría de partidos se rigiesen bajo sus órdenes, incluso ante rivales superiores, pero poco a poco se fue comprobando como esta aceleración también tenía sus defectos. Cuando se juega tan rápido, ser preciso es más complicado. La exigencia técnica crece, y lo problemático de un fallo también, pues en la Premier cualquier atacante rival puede marcar la diferencia.
De cara al futuro próximo no parece lógico que esto cambie. A fin de cuentas, este estilo fue el que también hizo al Tottenham jugar el mejor fútbol de la Premier 2015/2016. Dicho esto, más allá de la experiencia ganada, al equipo de Pochettino le ayudaría aprender a que acelerar no significa precipitarse. Que se puede ser vertical incluso dando un pase al lado. Es cierto que el equipo no tiene un futbolista sobre el que poder pararse, que la mayoría abusa de la conducción y que en los últimos quince metros falta sensibilidad, sobre todo en los laterales, que son los encargados de ensanchar el campo, por lo que seguramente lo único capacitado para resolver esta situación sea la pizarra de su entrenador, Mauricio Pochettino.
3- Un estilo muy definido
Ningún equipo tiene sus ideas tan definidasComo ya comentábamos, aunque tenga su pero y éste tenga difícil solución, la asimilación de este estilo por parte de los londinenses sólo se puede interpretar de manera positiva. No sólo porque no deja de ser uno de los pocos equipos que no empieza de cero esta Premier League, sino porque resulta muy coherente con las cualidades de la plantilla. Por eso, tanto en defensa como en ataque, los jugadores se nutren del colectivo para brillar de forma individual y para devolver al grupo lo que a su vez reciben. De esta manera, retroalimentándose, el Tottenham brilla en todas sus partes y también en el todo. De ahí las obvias menciones positivas para Alderweireld, para Dier, para Dele Alli o para Kane.
Lo más complicado ya está hecho, el tiempo juega a su favor y la continuidad de la plantilla resalta la solidez del proyecto. Ahora el reto será más complicado. No hay duda de ello. Pero esto no es óbice para que el Tottenham Hotspur, a través de su sólido nivel futbolístico, de momento superior al de sus resultados, ya merezca formar parte de la lista de candidatos que se enfrentan a la Premier.
Foto: SAEED KHAN/AFP/Getty Images






ilmaniac 11 agosto, 2016
"El mejor entrenador de la Premier League". No lo digo yo, lo dijo sir Alex Ferguson, que de esto sabe un rato. Gunner como soy de cuna gracias a los invencibles y gente como Pirés, Viera, Gilberto Silva o Iceman ( y por supuesto, Wenger), no me duele reconocer que el mejor fútbol visto en el último año en la liga inglesa se ve en The Lane como hace mucho que no se veía ( quizá desde la gloriosa época de Hoddle y cia y la última de Modric-Bale).
Pochettino llegó a la Premier sin ruido, labrándose una status de gestor de plantillas autosuficiente, de propulsor de canteras y de perfecta aclimatación al tempo y exigencia de la Premier. Le viene faltando por justicia algún título para obtener ese status que en Inglaterra sólo te asignan cuando ganas algo.
La mejor defensa de Inglaterra junto a una perfecta orquesta acelerada en ataque y defensa al que sólo le falta, en ocasiones un plan b en el banquillo, algo corto de recursos en determinadas posiciones (Veremos Janssen).
Lo que más me gusta de este discípulo de Bielsa que ha sabido evolucionar, es su flexibilidad y que estamos ante un equipo capaz de aplicar el gegenpressing con el fútbol de posesión, especialmente en la salida de balón. Tanto te gana teniendo la pelota como ejectuando contras sin piedad.
Es un proyecto ilusionante, joven, pero que tiene lo más importante, un plan claro y cuyas directrices saben aplicar todos sus jugadores al pie de la letra. Y todo esto bajo la dirección de un quiet man que es determinante desde la banda.