¿Cuántos centrocampistas de categoría sub-21 serían importantes en el Atlético de Madrid? Si Diego Pablo Simeone pudiera elegir a dedo a cuantos quisiera entre quienes ocupan dicho rango de edad, inclusive los que forman parte de los clubes más poderosos del globo, ¿en quién confiaría para un partido decisivo? Por más que se reflexione, parece difícil encontrar siquiera tres candidatos. Sin embargo, Saúl Ñíguez cumplió los 21 en noviembre, ya viste de rojiblanco y una hipotética baja suya supondría un revés para el Cholo de cara a cualquier gran noche. El ejercicio suena y es raro, pero sirve para tomar consciencia de la dimensión alcanzada por el canterano del Manzanares. Saúl Ñíguez ayuda a cerrar y abrir partidos semana a semana.
Saúl influye sobre una cantidad de terreno enorme, pero no siempre está delimitada de igual modo.
Pese a todo, Saúl es aún un jugador por definirY esto no acaba aquí. Tanto como su precocidad, sorprende el hecho de que haya adquirido este rol incluso sin haber terminado de definir su modelo. Todavía no se conoce qué es exactamente Saúl Ñíguez, ni en cuanto a puesto ni en cuanto a función ideal. Saúl ha irrumpido en el día a día de un equipo candidato a la Champions siendo tan solo un compendio de virtudes deshilachadas cuya calidad, de por sí, va uniendo acciones positivas. Y cuando este repertorio es bien aplicado por su entrenador, a veces de una forma y otras, de otra, hay días en los que luce como gran futbolista durante los 90 minutos. Su sello, eso sí, sí es siempre el mismo; es una bestia física provista de una técnica linealmente notable con algún punto sobresaliente: el tackle, el quite y el remate tras «invasión».
El mejor Atlético de la temporada usó un 4-4-2 con Koke de interior izquierdo y Saúl de interior derecho.
Entonces, llegados a este instante, quizá quepa preguntarse: ¿dónde lo necesita más el Atlético de Madrid? El equipo colchonero no está tan perfilado como en campañas anteriores, así que afrontar esta respuesta cuesta más esfuerzo (o promete menos rigor) que en tiempos pasados, pero la experiencia de Simeone nos cuenta que a él, desde su llegada al Calderón, lo que le ha funcionado ha sido un plan lo más simple posible que lleve pronto el balón hasta arriba aunque sea sin precisión, y, a partir de ahí, alternar diferentes propuestas defensivas (presión a toda cancha, repliegue medio y agresivo o repliegue bajo y contemplativo) para influir sobre la confianza de su oponente y propiciar errores que castigar. Su mejor encuentro de la temporada, que pese a saldarse con derrota se produjo en su visita al Camp Nou, se cimentó sobre estos preceptos. Y en este, Saúl cumplió un papel crucial, decisivo, ejerciendo como interior derecho en el 4-4-2.
El nivel de Saúl para presionar en primera línea o ajustar con los pivotes no lo tiene un extremo nato.
Como interior derecho del actual esquema, este futuro internacional consigue poner de manifiesto muchas de sus virtudes principales. Empezando por el principio, su rendimiento defensivo supera, sensiblemente, el de cualquier alternativa de Simeone para la posición. El Cholo exige sacrificio a los suyos, y hasta artistas como Ferreira-Carrasco derraman sudor cuando no tienen la pelota, pero saber defender no es mera cuestión de esfuerzo. El belga corre hacia arriba y hacia, de forma acompasada con la altura de la posesión del rival, mientras que Saúl, aparte de tener un físico y una actitud más apropiadas para la ayuda, tiene más olfato a la hora de moverse. Puede descolgarse a la línea de los delanteros para culminar una presión, ir a buscar al lateral si lo ve sin opciones de pase o, importantísimo, cerrarse para proteger la espalda de Gabi cuando éste sale a una presión. O cerrarse aunque Gabi no salga, y formar trivote provisional en situación de acoso en contra. Saúl no es sólo un intérprete. También participa en la escritura del guion. Y eso implica un plus, sobre todo, cuando se pretende cambiar de plan defensivo varias veces a lo largo de un encuentro.
Y para proseguir, llega su llegada. Que llegue tanto como desee y desde posiciones más cercanas al gol resulta capital para el Atlético de Madrid. Debido al fallido fichaje de Jackson Martínez, el equipo ha perdido muchísima presencia física en el área del rival, lo cual ha desembocado en una aparente inocencia que tranquiliza a las zagas contrarias y potencia sus rendimientos. Cuando juegan Vietto o Ferreira-Carrasco en la punta, existen situaciones de centro que carecen de posible rematador final. Saúl como interior derecho no sólo ofrece cargar el área más veces incluso que atacantes puros como el propio belga o Correa, sino una sorpresa sin balón que divide atención, genera desconcierto y propicia fallos en defensa. El Atlético de Madrid funciona por aplastamiento. Y su niño con cuerpo de adulto, cuando actúa de interior derecho, ayuda mucho en el menester.


Mark 27 febrero, 2016
Dos estan en el Eibar, pero el poker de canteranos Keko, Baston, Koke y Saul… nivelazo ¿no?