Sergi Barjuan llegó a Almería con un único objetivo y muchos problemas estrechamente ligados al mismo: los jugadores de más calidad parecían estar desenchufados a todos los niveles, el equipo iba a la deriva como se había comprobado en la visita del Levante (1-4), el club estaba pendiente de la resolución final del caso Jakobsen y, por si fuera poco, su calendario era a priori más complejo que el de sus rivales. Pero lo está consiguiendo. Evidentemente todavía es pronto para saber si logrará cumplir con la misión de la permanencia, pero su llegada ya ha tenido sentido. Suceda lo que suceda, ya se puede dar por buena. Porque en sólo 20 días Sergi ha conseguido el impacto necesario, tanto futbolístico como anímico, para revertir una dinámica que convertía a la Unión Deportiva Almería en el segundo favorito para perder la categoría.
El Almería ha ganado 6/12 puntos y ha salido del descenso.
Sergi ha dado con la tecla en la idea de juegoY no parecía el perfil de entrenador más adecuado para lograrlo. Además de ser debutante en Primera y contar con únicamente dos años en Huelva como bagaje en el fútbol profesional, Sergi Barjuan pertenece a una escuela que, quizás, está más preparada para afrontar un tipo de reto diferente al que el club almeriense representa. Sin embargo, como ya había dejado intuir en el juvenil del Barcelona y en el Recre, el catalán tiene su propia identidad. «En este momento lo más importante es conseguir que todo el equipo esté muy juntito […] con rapidez y haciendo daño en las transiciones», comentaba en su presentación. Una idea que casa muy bien con la plantilla de la que dispone, y que de hecho es el punto central del cambio que ha dado el equipo en el mes de abril. Porque además de la obvia reactivación que supone la llegada de un entrenador nuevo, el Almería ha reencontrado el camino de la victoria (3-0 al Granada y 2-0 al Eibar) en base a su estilo de juego.
– Fútbol consecuente. «He crecido con un tipo de fútbol, está claro. Pero más que el estilo, ahora hay que sacar rendimiento para lograr la permanencia», reconocía el propio Sergi. Y en ello está. Bajo su idea de jugar con las líneas muy juntas, el campo muy ancho y un ritmo trepidante a base de transiciones, el que fuera lateral izquierdo del Barcelona y del Atlético de Madrid ha logrado que los futbolistas de más potencial estén rindiendo como nunca lo han hecho en esta temporada. El mejor ejemplo, por puro protagonismo, está siendo el de Thievy Bifouma. El veloz punta francés ya había tenido sus momentos en la era Francisco, pero con Sergi está jugando los mejores minutos de su carrera. Dinámico e incisivo, su velocidad está sumando y, sobre todo, está siendo determinante de cara al marcador. Cada metro que le regala su entrenador, Thievy lo está devorando.
– Juego de bandas. Otros futbolistas que bien podrían encajar en lo dicho sobre Thievy son Javier Espinosa y Wellington Silva, que desde los costados están sumando de forma constante y, sin embargo, diferente. Mientras el canterano culé está pudiendo exhibir su juego interior, abandonando la cal y apareciendo en zonas interiores para verticalizar con más control, el extremo derecho gunner se encarga de aportar desborde, profundidad y velocidad. Una asimetría que es compensada por el recorrido de Dubarbier o Casado, los laterales zurdos, y la actividad de Thievy Bifouma, al que le gusta caer y romper sobre la izquierda. Así, el Almería de Sergi siempre tiene las dos bandas muy ocupadas.
– La posición de Thomas Partey. Y gracias a la presencia de Thomas Partey, el área también lo está. El joven ghanés siempre ha gustado. En parte porque, además, casa perfectamente con el país que le vio nacer: buen físico y muchísimo recorrido, pero también una técnica depurada con el balón en los pies. En base a esto, tanto con Francisco como Juan Ignacio Martínez, había tenido una gran relevancia en la base de la jugada, pero Sergi, una vez llegó, decidió adelantarle unos metros para recuperar un rol que Fernando Soriano ya no podía asumir. Ahora, con tanto ida y vuelta como uno pueda imaginar, Thomas está sumando en todos los aspectos del juego: desde la intensa y adelantada presión en primera línea hasta, por supuesto, la posterior llegada al área, en la que ya fue decisivo ante el Granada con dos goles.
Después del Bernabéu, tiene dos partidos seguidos en casa.
Así, con varias dobles sesiones y muchas buenas decisiones, como el cambio en la portería (Rubén por Julián), Sergi ha logrado que el equipo funcione de forma uniforme. Sus mejores jugadores están optimizados, el colectivo tiene una idea a la que agarrarse para sufrir y la grada se ha vuelto a reenganchar a la pelea. El calendario continua siendo muy complicado (Bernabéu, Celta, Málaga, Pizjuán y Valencia) y la sanción sigue sobrevolando el azul cielo de Almería, pero todo lo que podía salir bien en los últimos 20 días ha salido mejor. Sergi Barjuan lo ha conseguido: salvarse ya no es una utopía.






Abel Rojas 29 abril, 2015
Debo hablar de Verza, Quintana. Todos esos ajustes que comentas para mí afectan de manera directa o indirecta al fútbol de Verza, que es el cerebro del equipo desde mi punto de vista. A mí me encanta y creo que no es por estética, sino por cómo juega. El tipo tiene presencia y comanda la toma de decisiones con respecto al ritmo y la dirección, y con bastante eficacia, añado.