Terim salió perdiendo porque escribió el guión y le cambiaron el final para que el bueno tuviese uno algo más esperanzador. Turquía manejó el encuentro de principio a fin, como si se adelantara al futuro inmediato de cada pase tulipán. Tras un arranque veloz y prometedor de los oranje, los otomanos anularon el efecto colectivo de los hombres de Hiddink, que terminaron puntuando tras renunciar a su plan y hacer del gol tras rebote ese mal casi endémico de los que abrochan el área en un tiempo de descuento.
Campo grande, cambio de orientación, triángulos en banda, simetría, profundidad por los costados. Fueron únicamente 10 minutos pero Holanda estaba prometiendo cumplir con su historia. Ante el 5-4-1 de Terim, la circulación de balón local, verdadero y único motivo para desdibujar e incomodar a repliegues tan unívocos, estaba protagonizando la cita. A pesar de no tener grandes jugadores por detrás de balón, Sneijder y la ocupación del terreno de sus compañeros daban a Hiddink la esperanza de abrir la lata y dominar el encuentro. El trabajo sobre Huntelaar de Balta y Aziz comenzó a revertir el desarrollo, que se fue entremezclando hasta darle colores mucho más distintos y oscuros para los tulipanes. El choque se comenzó a estirar y Turquía lo agarraba, apoderándose del espacio y de las marcas en mediocampo.
Turquía apenas sufrió durante 80 minutos
Los turcos cimentaron su dominio interceptando los apoyos de Klaas-Jan, presionando la espalda de Wijnaldum y Sneijder, ralentizando el tráfico y produciendo robos. Holanda arriesgaba, subía más a sus centrales, Apenas Sneijder pudo abrir el muro turcotransformaba el pase en asistencia y envío más directo, viéndolo todo mucho más borroso. Su calidad defensiva, de bajo nivel en los últimos y bastantes años, presenta problemas básicos para competir cuando hace el balance o le envían el balón desde una banda. Terim ya no sólo defendía muy abajo, sino que cada 5-10 minutos partía al equipo para precipitar la salida de De Vrij o Martins Indi. El Emperador había llevado el partido a lo psicológico. Y es que no sólo llegó al descanso con un empate a cero buscado, sino que un gol de Burak Yilmaz rubricó la tormenta perfecta que había planeado. Un gol que resume bien las carencias naranjas ante cualquier concepto defensivo, individual o de zaga. Realmente preocupantes. En la segunda, Guus apartó los mandamientos, sacó a Narsingh, Willems y después a Bas Dost, formando el 4-2-4 que Terim esperaba. Así hasta el final. El gol podía caer de cualquier parte pero lo anotó Sneijder porque, en esta ocasión, tenía pinta de que sólo así podía ocurrir: marcaría un local desde la individualidad, con mucha probabilidad de que un rebote tuviera algo que ver. Hasta ocho jugadores en área grande del que defiende figuran en desenlaces así. Tapan la óptica del cancerbero y se interponen en la trayectoria del balón. Si cualquier disparo desde la frontal no lo intercepta el primero y más cercano… peligro de gol. Un empate que sigue dejando a la vigente semifinalista con muchas dudas para clasificar.






hola 29 marzo, 2015
Esta es la Turquia que estaba esperando. Asi si veo peleando a Turquia seriamente por un puesto en la Eurocopa 2016.
Sobre Holanda, pues no entiendo como pueden seguir poniendo a Van der Wiel.