Vitolo resolvió desde el banquillo un partido que el Atlético no supo afrontar en la pizarra. Como ya es costumbre ante esquemas de tres centrales, Diego Pablo Simeone emuló el sistema de su homólogo, Mauricio Pellegrino, en un dibujo en el que Savic, Giménez y Hermoso completaron la retaguardia, Trippier y Saúl fueron los carrileros, Thomas hizo de pivote, y Lemar -izquierda- y Koke -derecha- actuaron como interiores por detrás de Morata y Joao Félix. Un encuentro en el que el Atlético, en la primera mitad, consiguió progresar varias veces de manera vertical, retrasando a Joao Félix a la misma altura que Rubén Pérez -pivote, en el 3-5-2 pepinero-, pero no encontró el modo de hacer valer su superioridad numérica dentro del carril central para girar a su rival. Un escenario que cambió por completo en la segunda parte, en la que se sucedieron todo tipo de transiciones, y en la que Vitolo, tras una acción individual del propio Joao Félix, demostró ser el único con algo de lucidez en una de las dos porterías del Estadio de Butarque.
El Atlético no consiguió girar al Leganés en la primera parte
Con los tres centrales bien abiertos, en una posición dominante ante los dos delanteros del Leganés, el Atlético consiguió adentrarse desde bien temprano en campo contrario con la pelota en su poder. Aprovechando que la presión del Lega no era excesivamente voraz sobre sus primeros pasadores, el 3-5-1-1 de Simeone consiguió llegar con cierta facilidad hasta la espalda de En-Nesyri y Braithwaite, que es donde recibía Thomas. A pesar de la tenue vigilancia del danés, que iba más arriba o más abajo en función de la altura a la que rodase el esférico, el Atlético dotó al ghanés de la cobertura de Lemar y Koke, sus dos interiores. Y, de esta forma, con dos hombres por delante de Thomas y los dos carrileros –Trippier, por derecha, y Saúl, en izquierda- bien abiertos en los costados, el cuadro rojiblanco consiguió pisar suelo rival con bastante continuidad. Aunque, para su desgracia, le iban a hacer falta otras muchas cosas para girar el repliegue (5-3-2) del Leganés.
El pie de Trippier + la cabeza de Morata: un recurso muy valioso
A pesar de aglutinar muchos futbolistas por dentro, estableciendo así una situación de ventaja numérica para sus intereses, el hecho de concentrar muchos pases -entre Koke, Lemar, Thomas y Joao Félix-en una zona aún lejana de la frontal del área, le garantizó al Lega el tiempo y el espacio suficientes para llegar con su posicionamiento a todos lados. El Atlético, pese a su control (de la situación), no conseguía a través de la posesión que su rival corriese hacia su propia portería. Algo que tan solo consiguió un par de veces en la primera mitad. Y no desde la pizarra, sino desde el pie derecho de su carrilero. Kieran Trippier y Álvaro Morata, que ya se cruzaron en la victoria del Atlético frente al Getafe, conforman un recurso de lo más valioso para acercar al equipo al gol en todo tipo de escenarios: cuando no tiene el dominio, aunque no fue este el caso, aprovechando que el jugador inglés no necesita llegar hasta línea de fondo para poner el balón en el área, y cuando lo tiene pero en realidad no sabe bien qué hacer con tanta posesión en su poder.
Joao Félix necesita nada y menos para marcar la diferencia
Ya en la segunda mitad, Simeone decidió retrasar a Saúl, metiendo a Vitolo y retirando del campo a Hermoso. En una clarísima declaración de intenciones: si no iba a adueñarse del partido, ya que por aquel entonces el Leganés ya se había soltando por completo, al menos se pondría los mejores guantes para el intercambio de golpes. Dejando arriba a Morata, junto a Joao Félix y Vitolo, el Atlético entendió el escenario como una invitación para atacar a campo abierto. Y ahí, en uno de los asaltos finales, cuando los puños pesan tanto como las piernas, la pareja Vitolo-Joao Félix estuvo más certera que En Nesyri-Braithwate. Una victoria que Simeone, en resumen, logró con la pizarra. Pero no con la escuadra y el cartabón, sino directamente «sacudiéndole» al Leganés con ella.






diezcilindros 26 agosto, 2019
Gran título.
Confuso partido del Atlético, que vuelve a recurrir al sistema espejo cuando se enfrenta a 3 centrales. El resultado es siempre parecido: consigue el control, elimina las virtudes del rival… pero a mi modo de ver no potencia las suyas. Aún menos si cabe cuando en torno al minuto 30 el que se convirtió en carrilero izquierdo fue Lemar y su espalda se convirtió en una autopista. Fundamentalmente debido a una poco lucida actuación de Mario Hermoso, de los que más cortos se me quedaron ayer junto a Thomas, fallón.
A medio plazo, me preocupa que el Atlético vaya a preparar 3 competiciones con un único lateral izquierdo y debutante en Europa. De verdad me cuesta creer que vaya a volver a malgastar una temporada de Saúl poniéndole como LI la mitad de las veces.