Esta España de Luis Enrique tiene un gran problema a nivel estructural. Dejando a un lado nombres propios y rendimientos individuales, que en algunos casos es más que evidente que no están acompañando, la propuesta del asturiano se ha ido desinflando con el paso de las semanas. Los últimos dos duelos ante Inglaterra y Croacia, con motivo de la UEFA Nations League, han servido para desnudar ciertas carencias que, si algunas de ellas vienen heredadas de la anterior etapa, la nueva propuesta colectiva aún no ha conseguido corregir desde la pizarra. Si antaño el mayor dilema eran los goles y la capacidad para generar ocasiones, en esta nueva aventura la situación parece ir encaminada por otros derroteros. Está marcando (promedia 3.33 tantos por encuentro) y está creando peligro (17 remates), llegando con muchas piezas a zona de remate; pero esto mismo, que denota el empeño de Luis Enrique por crear contextos ofensivos, está poniendo el foco en otro tipo de debilidades: sin control no hay cinturón de seguridad posible.
España viene sufriendo mucho ante presiones muy adelantadas
Ante planteamientos muy similares, ante la Inglaterra de Gareth Southgate y la Croacia de Zlatko Dalic, España ha sufrido mucho a la hora de superar y dominar presiones adelantadas. Algo que, en estos dos últimos partidos, ha castigado la fragilidad estructural de la selección hasta el punto de que ahora, dada la situación, sale hasta rentable presionar arriba a esta España o hacerlo desde un escalón intermedio, antes que esperarla, como antaño, en un repliegue bajo. Sobre esos dos escenarios se han movido Inglaterra y Croacia, en función del desgate que suponen este tipo de planes, y el motín –afligiendo a la selección desde los espacios- ha sido muy grande. Porque España, a pesar de los ajustes (como el de Busquets en Croacia), no goza de un esqueleto lo suficientemente sólido para, además de amenazar (desde la posesión), sujetarse en lo defensivo.
Ceballos, desde el interior izquierdo, fue el mejor ante Croacia
Y en ese escenario, el que está dando un paso al frente es Dani Ceballos. Desde el interior zurdo del 4-3-3, el futbolista del Real Madrid volvió a ser el mejor ante Croacia. Una vez que el método balcánico fue perdiendo fuelle, y Dalic se vio obligado a organizar el bloque en su propia parcela, el sevillano se convirtió en una solución súper recurrente para lo que demandaba el escenario. Con Busquets abajo, en paralelo a Sergio Ramos (central derecho) e Iñigo Martínez (izquierdo), Ceballos fue el único capaz de darle coherencia a la decisión de alejar al ‘5’ de la primera línea de presión croata. Recibiendo por delante de Modric y Rakitic, durante el tramo más posicional de España en la primera parte, el ‘8’ de la selección garantizó ese primer apoyo sobre la divisoria. Mientras que ya en la segunda, en cuanto España cedió su dominio y el partido se resquebrajó, el propio contexto le brindó la oportunidad de actuar de una forma más vertical con pelota, con la que sabe dañar.
Con Isco, generalmente, muy pinchado al lado izquierdo en el 4-3-3, y con un extremo derecho que, ya sea Rodrigo, Aspas o Asensio, está participando poco en la elaboración, el paisaje está precisando de Ceballos una multifuncionalidad para, al margen de fluir en 3/4, darle empaque a una posesión que garantice un mayor control de la situación. Su personalidad intrínseca le lleva a no esconderse en ningún momento, acercándose siempre a la línea imaginaria de la pelota, y eso, dado el contexto, es una particularidad que vale su peso en oro. Porque a la espera de que la selección, desde la pizarra, consiga recuperar la mejor versión de Isco, lo cierto es que la de Ceballos parece, por ahora, la solución más convincente para acercar a España a un peldaño más seguro. A una situación desde la que la selección, con tantas piezas ofensivas por delante de la pelota, no se parta con tantísima fragilidad tras pérdida. Y que, por descontado, proteja a Busquets; que, como en Rusia, está sufriendo.






José Luis 18 noviembre, 2018
Para mí, España sigue aún intentando digerir que ya no tiene a Xabi Alonso, Iniesta, Silva, Xavi, y en el banquillo a Cesc o Cazorla para dar continuidad a una idea. Que ya no está Busquets con 25 años y que, por supuesto, no está David Villa. El cogollito de la España campeona del Mundo era ese Alonso-Busquets y Villa arriba, con jugadores vigorosos como Ramos, Puyol, Capdevila o Pedro. Es decir, lo que prevalecía era el tiki-taka, pero lo que ocultaba ese equipo era una defensa formada por 4 puntales, fuertes, rápidos y dominando el juego aéreo, más jugadores rápidos y decisivos arriba.
Existe en el imaginario popular la creencia de que ganamos porque éramos los mejores. Y puede, pero también era un equipo fuerte, que podía correr, que tenía un plan B con Llorente, que tenía regate en banda con Navas y el propio Pedrito, que tenía mucho gol en la media con Silva o Cesc… Nada de eso hay hoy. En España no regatea nadie. Solo Saúl aporta ese gol desde la media, el plan B es repetir el plan A con otros jugadores…
Por eso, sí creo que Ceballos es uno de los baluartes de esta selección. Aglutina parte de lo bueno del anterior combinado y al mismo tiempo, tiene algo diferente; corre con el balón en los pies. Solo le falta más desmarque de ruptura. A día de hoy, no veo que los costados de España estén bien configurados. Isco no es ni será extremo en la izquierda (podría hacer algo parecido a lo que hacía Iniesta en su momento en el Barsa) y Aspas-Asensio-Rodrigo no tienen el regate necesario para ocupar el lado derecho cuando el equipo rival se encierra atrás con dos líneas de 4 juntas.
En cierto modo, me recuerda mucho a los problemas del Madrid de Lopetegui.